lunes, 14 de septiembre de 2009

¿SON SABIDURÍA Y ERUDICIÓN LO MISMO?



En la última entrada a su blog, Maribel Rodríguez explica cómo existe una diferencia consustancial entre Sabiduría y Erudición. En él comentaba que hay personas sin estudios superiores, y hasta sin estudios, que disponían de una Sabiduría de la Vida que ya querrían para sí muchos profesores de universidad, catedráticos, científicos, etc.

Yo, por mi parte, he realizado un comentario a su entrada en el que distinguía entre la erudición y la sabiduría. Resumiendo lo allí comentado, un erudito es un individuo que ha adquirido conocimiento sobre una o varias materias. Es, por tanto, una persona que dispone de muchos datos, de una gran cantidad de información. Los intelectuales son un claro ejemplo de este tipo de individuos, a quienes, cariñosamente, yo llamo "craneotecas". Un sabio, en cambio es aquella persona que dispone de un conocimiento intuitivo y directo de aquellos principios universales de los que habla Rene Guenon. Normalmente, este último conocimiento puede denominarse "gnosis", pues entraña un contacto directo con la esencia vital, con la chispa divina, con el Espíritu Universal. Y este conocimiento no se adquiere con el esfuerzo personal, con la fuerza de la voluntad, sino que es un don dado por la Gracia divina.

Son, por consiguiente, conocimientos diferentes. Uno es epistemológico, el otro lo es gnóstico, por así decirlo. La sabiduría no excluye a la erudición. De hecho, esta última complementa muy bien a aquella. Pero sin la Sabiduría, la erudición es una especie de fuego fatuo. Al oído avispado le suena a hueco. De hecho, la verdadera Autoridad Moral radica, precisamente, en el contacto directo con la Fuente.

Esto nos plantea, a su vez, una cuestión que hace ya unos cuantos años me hice a mí mismo y que plasmé en la primera parte de mi trilogía La Hermandad de los iniciados, titulada Encuentros en la oscuridad. Como considero que puede resultar interesante lo que escribí en sazón, voy a verterlo aquí para que sirva de punto de encuentro y reflexión sobre un tema que se me antoja esencial.

"¿Qué diferencia al hombre del resto de los animales? Numerosos estudios recientes habían demostradoque animales como los delfines o los chimpancés eran seres inteligentes, con sobresalientes capacidades de aprendizaje y un cierto grado de autoconsciencia. Son incluso capaces de reconocerse cuando se ven frente a un espejo, pues se habían realizado pruebas con chimpancés y los resultados habían sido sorprendentes. Algunos investigadores afirmaban que la comunicación entre los seres humanos era lo que nos diferenciaba del resto de los animales. Otros iban un poco más allá y defendían la postura de que no era la capacidad de comunicarnos lo que nos diferenciaba, pues muchos animales primitivos se comunican a través de feromonas, sino, más bien, la palabra hablada y escrita. Esto era algo que, según ciertos científicos y pensadores, sólo se presentaba en el hombre y era la expresión de su cultura. El hecho de poder dar expresión gráfica, además de oral, a los sentimientos más profundos, a los pensamientos y a las reflexiones sobre la vida son, en verdad, signos de identidad del ser humano y su tecnología avanzada es una expresión de sus capacidades intelectuales. Muchos coinciden en que lo definitorio del hombrees su lenguaje.
Todos estos argumentos fueron esgrimidos en la clase de ética por la profesora y se debatieron por los alumnos y por expertos en el tema que habían sido invitados en aquella ocasión. Sin embargo, después de las experiencias vitales que Juan había tenido y aleccionado por sus guías espirituales, muestra elocuente de su implicación vital en el gran movimiento universal hacia el Conocimiento de lo Trascendente, se percató de que, pese a que aquellos eran argumentos que tenían un cierto peso específico y razón de ser, no eran en modo alguno los que definían al ser humano y lo distinguían del resto de los animales. Juan comprendió que lo verdaderamente humano consistía en la consciencia de la divinidad residente en el interior de todo ser humano.
Sólo el hombre tiene la capacidad de renacer al mundo del Espíritu, teniendo acceso al manantial de Sabiduría. Sólo el hombre tienela capacidad y, por tanto, la responsabilidad derivada de realizarse a sí mismo de un modo consciente. El resto de los seres vivos tan sólo son actores de la trama que es su desarrollo vital. Un árbol, al igual que un chimpancé o un delfín, nace, crece, se reproduce y muere. Un chimpancé, por ejemplo, pese a su inteligencia, a su incipiente autoconsciencia y a la escasa diferencia genética que lo separa del ser humano, atraviesa todas esas fases vitales sin ser consciente de su desarrollo. Y, aún menos, de su pertenencia y/o correspondencia a/con un ciclo cósmico. Sin embargo, el ser humano puede ser actor y creador en su propia Obra; puede colaborar conscientemente en el proceso de hacerse un individuo, y eso no le es accesible sino sólo a él. No obstante, no todos los seres humanos acceden a esa realidad subyacente a las apariencias y, en cierto modo, viven una vida que apenas difiere de la de sus hermanos pitecoides. Tal vez por ese motivo los expertos no han expuesto esta diferencia sustancial y esencial como la fundamental, la que verdaderamente define al ser humano y lo distingue del resto de animales—pensaba para sí Juan.
Así pues, parece que la iniciación al mundo del Espíritu es lo que define a un individuo como ser humano. La muerte de su estado animal o natural de ignorancia e irresponsabilidad infantil y su renacimiento al mundo de Sofía es conditio sine qua non para adquirir la condición de ser humano y este proceso de muerte y renacimiento, con la transformación de la consciencia que lleva aparejada es lo que culmina en un verdadero individuo humano. Y, por ende, ésa es, y no otra, la característica definitoria y distintiva del homo sapiens. Y, dado que son los menos quienes vivencian esta renovación, no es de extrañar, por tanto, que muchos científicos modernos encuentren en la reproducción o perpetuación de los genes el sentido verdadero de la vida humana. Una perspectiva misógina y harto angosta, por otro lado. Esos científicos trasladan directamente sus conclusiones, derivadas de hipótesis aplicadas al mundo de los animales, al ser humano y, con ello, hacen desaparecer de la vida humana lo que, en verdad, es característica definitoria de la misma. Visto desde la óptica de lo meramente físico o natural, el hombre también se rige por las mismas leyes de la genética y le puede ser aplicada la hipótesis evolucionista. Pero esa perspectiva conduce a un craso error cuando se pretende definir el sentido de la vida humana y lo verdaderamente humano en términos estrictamente naturales, por cuanto no contempla el proceso de muerte y renacimiento, al elemento de eternidad que le es consustancial a todo ser humano. Y, dado que es la capacidad de ser consciente de esta naturaleza divina, eterna, lo que define al ser humano y lo distingue de los animales, su alma no es un subproducto de la materia.
Tal vez lo opuesto estaría más cerca de la realidad y los recientes estudios sobre física cuántica parecen apuntar en esa dirección. El Aguador mismo le había enseñado a Juan que eran las potencias o arquetipos los verdaderos arquitectos de lo que tiene lugar en el mundo material. Y, por tanto, éste no era sino el producto de los dioses, la encarnación de poderes o potencias sempiternas, existentes desde los orígenes del Universo. En definitiva, el hombre es un microcosmos que gira en correspondencia directa con el macrocosmos, confirmándose la máxima gnóstica que afirma «así es arriba como abajo», asimilable a la cristiana ortodoxa «así en la tierra como en el cielo». "
Fuente: José Antonio Delgado González. Encuentros en la oscuridad. Editorial Nuevosescritores. 2007.

8 comentarios:

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José Antonio,

Son muy interesantes tus reflexiones, al hilo de las mías. Se ve que el tema da para mucho.

Al final pienso, que estas cosas, más que explicarlas, hay que vivirlas y solo quién las vive pueden entenderlas. Y en este proceso hay grados de sabiduría. Unos saben y experimentan la realidad primordial más que otros.

Yo creo que todo ansia de saber y de comprender, es un ansia de llegar a la realidad última o a esa chispa divina de la que tú hablas. Es decir, al final todos buscamos, en lo más profundo, de forma consciente o inconsciente a Dios, al Todo, a lo Absoluto o como lo queramos llamar. ¿No crees?

El problema es que por el camino, nos podemos perder y que los árboles no nos dejen ver el bosque...

Un abrazo

Maribel

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

En efecto, este tema da para mucho. Para tanto, que es, en mi opinión, un asunto tan fundamental que nada de lo que se diga lo agota.

Bien, convengo contigo en que, en el fondo, todos buscamos lo mismo. El problema es, como en José Luis apunta, que hay que dejar de permanecer en la oscuridad de la ignorancia. La ignorancia es, al fin y a la postre, el verdadero pecado original.

Probablemente, todo destino humano cumple su cometido en el plan divino. Y, por lo tanto, necesario es respetar y amar a todos nuestros semejantes.

Ahora bien, no todos los seres humanos tienen acceso a la chispa divina, por mucho que en todos nosotros exista dicha luz celestial.

Quizás el siguiente ejemplo pueda ilustrarlo. Tras los hallazgos de la biblioteca de Nag Hammadi, así como del Evangelio de Judas, se ha producido un tremendo cambio en la percepción que se tiene del cristianismo, tal y como la tradición histórica nos lo ha presentado. Y, uno de esos radica, precisamente, en que el cristianismo original no se componía sólo de cuatro evangelios, como nos han hecho creer, sino de, cuanto menos, treinta distintos.

De entre esta multitud de evangelios, los textos a los que me he referido antes son denominados "gnósticos". Estos textos, estos evangelios, han sido considerados heréticos por la tendencia dominante, por la ortodoxia cristiana.

Y, la pregunta esencial es ¿son más válidos los evangelios canónicos que los gnósticos?

Desde mi punto de vista, no se trata de que los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan sean mejores que los de Tomás, Felipe o Judás. No. Se trata de evangelios con diferentes niveles de profundidad. Los evangelios gnósticos se pueden considerar textos esotéricos cristianos, que amalgaman conscientemente multitud de enseñanzas (griegas, latinas, judías) y están dirigidos a cierto tipo de individuos. Proclaman la existencia de una chispa divina en el interior del Ser Humano. La Verdadera Autoridad Espiritual, por lo tanto, para esos cristianos gnósticos, no residen en Sacerdote alguno, sino, más bien, en la toma de consciencia de esa Chispa divina, que es el Cristo interior. Pero esta experiencia es, sin embargo, sólo accesible a una élite. De ahí que a los gnósticos se les haya considerado elitistas, con razón.

En cambio, los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son evangelios que narran la "biografía" de Jesús. Y, por lo tanto, su contenido es accesible a un mayor número de personas.

De esto se puede colegir que, ya en los mismos orígenes del cristianismo, podemos rastrear los diferentes niveles de comprensión de las distintas personas.

Para una inmensa mayoría de individuos, el contacto directo con la Fuente les está vetado. No porque no exista en su interior, sino porque son incapaces de Retornar al origen. Porque, en definitiva, viven en la más completa ignorancia.

Por ese motivo, no abundan los Maestros y, por ese motivo también, éstos vierten sus enseñanzas de modo diferente a su círculo íntimo que al resto de la colectividad.

Gracias por tus comentarios, siempre tan ilustrativos.

Un cálido abrazo

José

SVL dijo...

Hola José Antonio:

Con la mayor humildad posible,comparto contigo algunas reflexiones a tu comentario anterior. En primer lugar, decirte que estoy de acuerdo cuando dices que es un asunto tan fundamental que nada de lo que se diga lo agota. En cambio, no estoy muy de acuerdo con algunas de las partes de tu comentario anterior... siguiendo el orden del comentario:

- No entiendo cuando dices que ¨hay que dejar de permanecer en la oscuridad de la ignorancia¨ ... ¿quién tiene que dejar de permanecer? ¿a quién te refieres?
- Tampoco entiendo cuando dices: ¨...necesario es respetar y amar a todos nuestros semejantes¨ amor y respeto no creo que sean cuestión de necesidad (u obligación), sino más bien manifestaciones naturales y espontáneas de una Consciencia despierta.
- Veo cierta incoherencia cuando dices que ¨Los evangelios gnosticos... están dirigidos a ciertos individuos¨ y que ¨...esta experiencia es, sin embargo, sólo accesible a una élite. De ahí que a los gnósticos se les haya considerado elitistas, con razón.¨ No estoy de acuerdo con esta forma de enfocarlo... pero si cuando apuntas (y de ahi, a mi entender, la incoherencia) que es la ignorancia la que limita al individuo a, como dices ¨Retornar al origen¨.
En mi opinión, esta aparente contradiccón viene fundada en la propia concepción de lo que son los Gnósticos. Ya que cuando hablamos de Gnósticos, presentándolos desde una perspectiva no-Gnóstica, estos son descritos en términos dualistas, y no como Conocedores, es decir, alguien que experimenta la realidad mas allá de las apariencias de la dualidad,(y no como creyentes en un concepto que pueda ¨pertenecer¨ a una élite).

Ya por finalizar, no entiendo lo que quieres decir con:
¨Por ese motivo, no abundan los Maestros y, por ese motivo también, éstos vierten sus enseñanzas de modo diferente a su círculo íntimo que al resto de la colectividad¨
¿A quién consideras tú un Maestro? no sé de qué Maestros hablas y tampoco me queda claro qué es eso de ¨el resto de la colectividad¨.
Si entendemos como Maestro a un Ser (Self) Autorrealizado... ¿dónde queda ¨el resto de la colectividad¨? Una verdadera Gnosis no se deja nada ¨fuera¨ ya que está más allá de lo dual... Dentro y Fuera, Cerca y Lejos, Colectivo e individuo.... son sólo conceptos de una misma cosa sin ser nada a la vez. Como dice el Tao: ¨Por eso es la Forma de lo Sin-Forma. La imagen del No-Ser. Por eso se lo llama lo Elusivo: si lo encuentras no ves su rostro, si lo sigues no ves su espalda.¨

Un fuerte abrazo,
SVL.

José Antonio Delgado dijo...

Hola SVL:

Vaya, se ha animado esto hoy!

Verás, me estoy refiriendo a quienes es parte de su Camino despertar.
Concuerdo contigo con que respetar y amar "deberían" ser manifestaciones espontáneas de una Conciencia despierta. Lamentablemente, hay quienes han vivido una experiencia transformativa y permanece por mucho tiempo en un estado de Hybris. Por eso hago hincapié en ese detalle, que, aunque puede parecer obvio para algunos, no lo es para muchos. "Nunca es mucho lo que no basta."

Comparto contigo el punto esencial de que, cuando se habla de los Gnósticos, desde una perspectiva no-Gnóstica, se les considera dualistas. Hay una diferencia entre dualismo y otra, bien distinta, en un sol de dos rayos. He enfocado cómo veo el gnosticismo en otra entrada de este blog.

Sin embargo, insisto en que el acceso a la chispa divina, tal como la entendían los gnósticos, no es un camino transitado (ni transitable) por todos. La naturaleza, en este punto, es aristocrática. En el próximo ensayo que publique, trataré este tema con mayor extensión.

En tu última parte del comentario, que está muy acertada, observo que no has entendido (o yo no me he explicado bien) lo que quería decir con que no abundan los Maestros, ni los gnósticos. Me refería a que son pocos los seres humanos que tienen por destino acceder a la realidad del Más Allá. O, como prefiero llamarla, al Unus Mundus, comprendiendo que Materia y Espíritu no son sino dos manifestaciones de Una Realidad (el Uno de Plotino).

Por Maestro entiendo lo que tú dices, aunque matizaría. El contacto con el gurú interior, con el Maestro interior (Cristo interior) es lo que define a un Maestro. Porque, en ese caso, su Saber procede, no de su erudición, de su esfuerzo consciente por almacenar datos y más datos, sino de la Fuente, del Sí-Mismo. Y, en ese momento, pude decir "El Padre y Yo somos Uno y el mismo."

Gracias por tu participación

Un abrazo

José

SVL dijo...

Jeje... si que se ha animado :) decirte antes que nada que es un gusto poder mantener esta viva charla.

Unos apuntes más:
- Veo adecuado aclarar que cuando se expresan términos cómo ¨hay que...¨ ó ¨es necesario...¨ ó ¨debería...¨ son términos relativos que están y toman valor en un plano horizontal, ... pero carecen de sentido si tratan de definir/alcanzar/iluminar hasta cualquier, Más Allá, Unus Mundus, o como se quiera denominar (¿Es que acaso Dios es ajeno de si mismo?).

- Al respecto de cuando dices: ¨el acceso a la chispa divina, tal como la entendían los gnósticos, no es un camino transitado (ni transitable) por todos.¨

¨como la entendían los Gnósticos¨ Al hablar de Gnosis, hablamos de una Consciencia ¨viva¨ muy presente (y fuera del tiempo)... y para nada de algo pasado, y sujeto de ser entendido por nadie. Y es que ¨Estamos delante del Viviente y seguimos hablando de Él como Muerto¨

En cuanto a lo que dices de ¨...no es un camino transitado (ni transitable) por todos.¨ De hecho, ni siquiera es camino.
¨Caminante no hay camino... se hace camino al andar¨

Desconozco el significado del símbolo que mencionas del Sol de dos rayos (y es que soy un paleto para muchas cosas)... En cualquier caso, leeré gustosamente tu próximo ensayo al respecto de ¨Gnosticismo¨ (lo cual por cierto, es sustancialmente diferente de Gnosis).

Cuando dices ¨Me refería a que son pocos los seres humanos que tienen por destino acceder a la realidad del Más Allá.¨ Estoy de acuerdo en lineas generales con lo que dices... pero independientemente de la cantidad (pocos o muchos), lo realmente importante es darse cuenta de que es imposible llegar a un destino de donde nunca hemos salido.

Me gusta ese matiz en torno a lo de Maestro :)... aunque Maestro no es una palabra que esté mucho en mi vocabulario... pero si creo que se define mejor por lo que No-Es que por aquello que se cree que es.
(Si me permites... creo que sobre Maestro sería otro ensayo que leería con gusto)

Ya por último... decirte que he visto la película ¨El filo de la Navaja¨... muy buena peli!! Gracias!!

Un saludo !
SVL.

José Antonio Delgado dijo...

Hola SVL:

Muy buenos tus comentarios. Gracias.

En líneas generales, y tras leer con detenimiento tus comentarios, me percato de que estamos esencialmente de acuerdo en lo mismo, sólo que diferimos en el lenguaje en el que lo expresamos. Por eso, las discrepancias son, en realidad, de forma, no de fondo.

Un abrazo

José

SVL dijo...

¨All mystics speak the same language for they come from the same country.
~Louis-Claude de Saint-Martin¨

Un abrazo José !
:)

José Antonio Delgado dijo...

Muy buena frase, la que traes a colación.

Un abrazo SLV