miércoles, 21 de octubre de 2009

IMPRESIONES SOBRE LAS VII JORNADAS INTEGRALES EN BARCELONA


El pasado fin de semana, del 17 al 18 de octubre, asistí a las VII Jornadas Integrales que giraban en torno a la carismática figura del pensador y escritor mundialmente conocido Ken Wilber. Mi asistencia a las Jornadas tenía dos objetivos principales:

1. Conocer la perspectiva wilberiana y su abordaje de la psique humana. Había leído algún libro de Wilber y varios ensayos y artículos, pero, hasta la fecha, realmente no me había suscitado demasiado interés.
2. Comprobar in situ que mi teoría, planteada en un post anterior en este mismo blog con el título de "Experiencia Mística y Religión Colectiva", se ajustaba bien a los hechos.

Lo que finalmente surgió al presenciar, preguntar directamente a algunos ponentes ciertas preguntas que me habían suscitado sus intervenciones y experimentar la "buena onda" del grupo que se formó, fue un íntimo interés en conocer mejor el modelo de Ken Wilber. Asimismo, no puedo dejar de mencionar que, para mí, fue un auténtico privilegio conocer a los ponentes personalmente. Esto fue algo fundamental para comprender el interés que les movía a divulgar las ideas de Wilber. Todos ellos habían experimentado en sus propias vidas los efectos de lo numinoso, de lo místico, y Ken Wilber les ayudaba a poner nombre a dichas experiencias. Es natural que, como dijo Raquel Torrent en su intervención, esto les produjera un cierto "enamoramiento" por la figura de Wilber. Algo parecido me sucedió a mí con Carl Gustav Jung, y eso fue lo que me llevó a estudiar la obra de este genial psiquiatra suizo.

En verdad, aquí lo más importante es la propia experiencia. Todo lo demás acaba convirtiéndose en fuego fatuo. No obstante, he comprobado también, y esto es algo que debo reseñar, especialmente en ciertos ponentes, que demostraban un exceso de admiración por Ken Wilber. Esta experiencia la conozco muy bien, porque yo mismo la he padecido durante un período más o menos dilatado con la figura de Carl Jung. He desarrollado en un ensayo anterior los factores inconscientes que operan en estos casos (Véase Sabiduría y Endiosamiento para un mayor abundamiento). Algo de esto ya apuntó una de las ponentes, Maribel Rodríguez, en su ponencia sobre la evolución colectiva y las vivencias religiosas.

Raquel Torrent, en su intervención, en la que presentaba el libro "Evolución Integral", decía que el modelo wilberiano era el más completo que hay hasta ahora, pero que pueden utilizarse otros modelos y, además, que puede superarse éste con el tiempo, como consecuencia de un mayor ahondamiento. Y, además, hizo un símil muy oportuno entre el modelo wilberiano y unas gafas. Uno puede ponerse las gafas wilberianas o no ponérselas. Sin embargo, a este símil habría que añadirle que uno ya trae unas lentes y unas retículas de fábrica. Las personas no eligen por casualidad un modelo u otro, como tampoco les parece un modelo más comprehensivo que otro por casualidad. Hay una disposición previa que hace que unos elijan un modelo, y otros, otro. Lo que no significa que no se puedan conocer o estudiar varios de ellos. Pero, al final, uno se decanta por el modelo que mejor se adecua a su propia disposición. Que yo haya elegido el modelo jungiano y no el wilberiano, no se debe a que uno de los modelos sea mejor que el otro. Sino al tipo de experiencias que he tenido, así como a mi propia ecuación personal. Esta es una reflexión que, se me ocurre, debería hacerse más de un wilberiano.

Por otro lado, quise haber formulado algunas preguntas a los ponentes, pero no tuve ocasión por falta de tiempo. Esas preguntas, al final, me las formulé a mí mismo. Y el resultado de la dialéctica con mi inconsciente fue el siguiente:

1. Al hilo de una pregunta que un asistente formuló a una de las ponentes, Rosario Sánchez, sobre si la bisexualidad era muestra de una evolución en la sexualidad, y tras haber mantenido una conversación con Rosario sobre este tema, al final he llegado a la siguiente reflexión: La bisexualidad es, según me parece a mí, un síntoma de una indiferenciación y, por consiguiente, de una falta de autoconocimiento del Ser que le habita a uno. Una cosa es saber, o sea, ser consciente de la "androginia" del Ser, del Sí-Mismo como arquetipo de la personalidad superior, e ir diferenciando los diferentes componentes masculinos y femeninos que hay en Uno Mismo, y otra, bien distinta, es manifestar una bisexualidad, precisamente por ser inconsciente de esa androginia psicológica (correlato de la androginia física que también se observa en todo ser humano). De ese modo, en lugar de una unión de opuestos, se produce una confusión de los mismos. En mi libro "El Retorno al paraíso perdido" profundizo en este mismo tema, ilustrándolo con algunos ejemplos.

2. Una asistente a las Jornadas formuló una pregunta a los participantes sobre cómo era posible que existieran ciertos símbolos que, con independencia de los fenómenos de migración, sean comunes a toda la humanidad (por ejemplo, la Gran Madre, los Mándalas, etc.). Los ponentes no supieron responder con claridad y empezaron a divagar sobre si esos "arquetipos", o modelos primordiales, pertenecían al ámbito de la metafísica y no eran objeto de un conocimiento científico. Únicamente Marco Antonio Robledo supo explicarlo, a través de sus experiencias, mediante los campos morfogenéticos de la hipótesis de Rupert Sheldrake y la resonancia mórfica. Me resultó sorprendente comprobar el desconocimiento de las investigaciones de Carl Jung y sus seguidores, sobre los arquetipos. Según a mí me parece, allí se produjo una confusión entre lo que es un "arquetipo" como tal, y su manifestación simbólica. El "arquetipo" es una especie de nódulo energético, como el lecho por el cual circulan las aguas de un río, pero, en este caso, lo que circula es la energía psíquica. Como tal, el arquetipo no es cognoscible directamente sino sólo a través de su manifestación simbólica. Esto es algo fundamental para comprender lo que allí se trataba de dilucidar. Por eso, cuando un arquetipo emerge en una cultura, adquiere los ropajes que son propios de esa cultura y no los de otra. Así que, el arquetipo no es co-creado, sino es dado a priori en la psique humana. El arquetipo es el tipo arcaico, lo que en mitología se denomina motivo primordial. Ejemplos de ello lo constituyen tanto los mitos, los símbolos religiosos, los cuentos y las "grupos" esotéricos.

3. Esta última reflexión me condujo a preguntarme, al hilo de una cuestión formulada a Maribel Rodríguez sobre el aparente problema del sincretismo, si un sincretismo consciente, como el que se daba en los movimientos gnósticos de los primeros siglos del cristianismo, es posible y hasta necesario. Y con esto no se pretende decir que uno debe realizar los diferentes rituales de las distintas religiones. Esto sería un contrasentido, y uno se perdería en una maraña de ritos que, en el fondo, no comprende y, además, le son anímicamente ajenos. Lo que la psicología profunda ha descubierto, precisamente, es la existencia de una función espiritual en lo inconsciente, una función que es generadora de símbolos. Y, a través de lo que se denomina amplificación de símbolos, o sea, de un sincretismo consciente, hacer perceptible y asible a la consciencia el significado de dichos símbolos para la consciencia. Para quien desee ahondar en el significado del "proceso de individuación", le remito a mi "Crítica a Ken Wilber en su interpretación de la psicología analítica".

En fin, que mi asistencia a las VII Jornadas Integrales en Barcelona ha sido para mí una experiencia inolvidable.

8 comentarios:

Alejandro Villar dijo...

Hola José Antonio, me alegro de que la asitencia a las fuera una experiencia inolvidable para ti.
Me gustaría comentar algo sobre lo que dices de los arquetipos. La visión que tiene Ken Wilber al respecto es que loos "arquetipos", en el sentido junguiano del termino han surgido al tener que enfrentarse los hombre a situaciones parecidas a lo largo de la historia, lo cual ha ido dejando huella en el inconsciente colectivo de la humanidad. Esas huellas, claro que sí, no pueden ser el campo de estudio de la ciencia empírica, que solo se ocupa de lo que podemos ver con los sentidos y sus extensiones, es decir, de los cuadrantes de la derecha del mapa integral. Por supuesto, estos arquetipos si podrían ser legitimamente estudiados, por otras disciplinas, como la psicología junguiana, por ejemplo. Dices que el arquetipo es dado a priori a la mente humana y lo comparas con los campos morfogéneticos que producen la resonancia mórfica. Pero incluso los campos morfogéneticos no vienen dados de antemano, son "hábitos kósmicos" que una vez formados si son a priori para los subsiguientes individuos. Sospecho que algo así puede haber pasado con los arquetipos junguianos, se han ido formando a través de la historia, quedando en el inconsciente coletcivo, y solo en ese sentido son "a priori" para nosotros ahora.
Lo que yo trataba de explicar en las jornadas es que si decimos que los arquetipos junguianos son a-históricos y existen idependientemente de la mente humana, solo podemos hacer eso recurriendo al dogma o a la especulación metafísica, porque cuando accedemos a ellos- sea como sea- lo hacemos con las estructuras de nuestra consciencia, co-creandolos en ese sentido. Así que los arquetipos existirían a priori y nos vendrían dados, pero no como algo eterno y difinitivo, sino como algo que seguimos co-creando cuanto más accedemos a ello.
Y para dilucidar si los arquetipos son co-creados o no, no sirve, como se argumentó en las jornadas, tener más experiencia, porque las estructuras intersubjetivas que moldean nuestra experiencia no entran en nuestra consciencia por mucha experiencia que tengamos, no son accesibles a la fenomenología. Así, que tu puedes estar experimentando un conocimiento "no mediado", como alguien sugirió en las jornadas, pero eso ocurre simplemente porque uno no es consciente de las estructuras y contextos intersubjetivos en que surge ese conocieminto. Por eso la fenomenología tiene sus limitaciones, como bien exploró Maribel en su ponencia en las jornadas anteriores cuando se preguntaba si era posible el estudio objetivo de la consciencia.
Dices "Como tal, el arquetipo no es cognoscible directamente sino sólo a través de su manifestación simbólica". Ese arquetipo no cognoscible sería pura metafísica. ¿Cómo puedes saber que existe lo no cognoscible directamente?. Lo unico que podemos asegurar que existe es esa manifestación simbólica co-creada.
Saludos,
Alejandro

José Antonio Delgado dijo...

Hola Alejandro:

Gracias por tu participación. Sí, en efecto, la buena onda que se sentía en el grupo que se formó en torno a las jornadas me sorprendió muy gratamente, la verdad.

Querría hacer un par de anotaciones a tus comentarios, que son, ciertamente, muy interesantes.

Tal como tú indicas en tu mensaje, tengo la impresión de que Wilber no ha comprendido la teoría de lo inconsciente colectivo y sus constituyentes, los arquetipos, formulada por Carl Gustav Jung.

Hay dos libros que considero fundamentales para comprender a Jung: Uno de ellos es "La interpretación de la Naturaleza y de la Psique", escrito en colaboración con el premio Nobel de Física W. Pauli. Y, el otro es su obra Arquetipos e Inconsciente colectivo. Bien es cierto que Jung va puliendo esta teoría a medida que él iba evolucionando. Algo parecido a Wilber, según parece.

Pienso que es muy importante tener en cuenta algo que Jung ha formulado en numerosas ocasiones: La realidad de la psique es un hecho, no un juicio. Esto quiere decir que, al igual que pueden estudiarse, desde el punto de vista de la ciencia empírica, objetos del mundo manifiesto, perceptibles a través de los sentidos, de ese mismo modo, pueden estudiarse los "objetos" provenientes del mundo interior, de la psique. Desde mi punto de vista, es un prejuicio ridículo pensar que la ciencia sólo pueda estudiar el mundo de la materia. Pues, incluso este, no es perceptible sino sólo a través de su trasposición en imágenes psíquicas. Siendo rigurosos, la única realidad accesible, de un modo inmediato, a nuestra consciencia es la realidad psíquica. Vemos colores, no longitudes de onda, para entendernos.

Asimismo, para Jung los arquetipos son los correlatos psíquicos de los instintos. En último término, no sabemos qué son los arquetipos, su esencia última. Del mismo modo que tampoco sabemos qué sea la esencia última del instinto. Sólo vemos sus manifestaciones: unas en el plano físico, otras en el psíquico. Y Jung conoce muy bien los límites de la ciencia, y reconoce esta limitación. En efecto, como tú apuntas, lo que sea, en último término, un arquetipo queda fuera del campo de las ciencias empíricas, y entraría más en el ámbito de la Filosofía (de la metafísica). Pero es que Jung no pretende ir más allá en este punto. Y eso conviene recordarlo.

Es muy importante, de igual modo, tener en cuenta cómo ha llegado Jung a formular su teoría de lo inconsciente colectivo y sus arquetipos. Lo ha hecho desde la práctica psiquiátrica. Es ahí, donde él fue observando que existía un inconsciente colectivo, más allá del inconsciente personal (o subconsciente) freudiano. Y este dato es importante, porque Jung no fue ni un especulador, ni un metafísico, sino un investigador del alma humana. Lo digo porque en tu comentario dabas a entender que la psicología jungiana no estaba dentro de los cuadrantes derechos (wilberianos), lo que parece sugerir que no está englobada como ciencia empírica.

Lo cierto es que, el trabajo terapéutico con los arquetipos no da mucho margen para la especulación metafísica. Y, lamentablemente, vemos cómo se manifiestan estos en la vida diaria del individuo.

José Antonio Delgado dijo...

(continuación)

Por poner un ejemplo de rabiosa actualidad. El tema de la diferenciación del arquetipo "anima" en el varón (o del animus, en la mujer). En la práctica, que no en la especulación teórica, éste arquetipo se manifiesta en sueños bajo la forma de una figura femenina. Y, hasta aquí, muy bien, podríamos "especular", sobre si el arquetipo es o no es co-creado, etc. Pero lo que nos interesa, realmente, es cómo se manifiesta en la vida de cada cual y cómo debe uno realizar un trabajo de diferenciación de éste arquetipo, hasta transformarlo en una "función de relación con lo inconsciente". El problema es que, el no diferenciar este arquetipo, puede provocar verdaderas tragedias griegas. El anima en el hombre es dual. En sueños aparece como una Rubia y como una Morena. La Rubia dirige al hombre hacia el mundo de las ideas, el desarrollo y diferenciación de sus funciones superiores. La Morena, en cambio, lo lleva hacia la Tierra, hacia el mundo de la materia, el cuerpo y el sexo. No hace falta ser un psicoterapeuta para comprobar el modo en que esta complexio oppositorum se manifiesta en la vida de un hombre: la mujer con la que tiene relaciones a nivel intelectual no le colma sexualmente. Y la mujer con la que mantiene relaciones sexuales satisfactorias, no tiene conexión a un nivel intelectual y espiritual.

Y esta dicotomía se presenta en hombres que ya han alcanzado un nivel de diferenciación de sus facultades y funciones superiores e inferiores bastante elevado. La mayoría, en cambio, quedan atrapados en el seno de un complejo materno y, por lo tanto, el anima está aún indiferenciada de la mamma. En fin, es un tema muy complejo, y lo pongo a modo de ejemplo práctico.

Alejandro, gracias por tus aportaciones. Te invito a que estudies el modelo de Carl Jung, pasando por sus distintas etapas en el proceso de individuación. Y, yo, por mi parte, trataré de estudiar a Wilber y vivenciar lo que él propone. Pienso que esto resultará muy enriquecedor para ambos.

Alejandro Villar dijo...

Hola José Antonio,
Interesantes comentarios. Prometo, en cuanto tenga ocasión, informamrme más sobre las ideas de Jung.
Un comentario sobre como se usa "ciencia" en el modelo integral. Tenemos por un lado la ciencia "estrecha", la ciencia empirica, la que se ocupa de los cuadrantes de la derecha, como la física, la biología, la teoría de sistemas, etc. Los arquetipos junguianos no son realidades exteriores empiricas, luego este tipo de ciencia no tendría nada que decir sobre ellos.
Pero luego está la ciencia en sentido amplio, que se ocupa de la experiencia en cualquier dominio, no solo el sensorial. Aquí nos encontraríamos cosas como la psicología, la meditación, la fenomenología, etc. Y dentro de este campo estaría la psicología junguiana, así que los descubrimientos de Jung son "científicos" y no meras especulaciones metafísicas. Aunque algunas de sus interpretaciones si podrían ser especulaciones metafísicas.
Los arquetipos junguianos pertenecen al cuadrante inferior izquierdo, lo intersubjetivo, y por eso la ciencia empirica, la estrecha, no tiene nada que decir sobre ellos. Pero la ciencia en sentido amplio (con 8 tipos básicos de disciplinas "científicas" para mirar cada cuadrante desde dentro y desde fuera- vease Espiritualidad Integral) si tiene mucho que decir sobre ellos, usando algún tipo de metodología hermenéutica, como hizo Jung con los datos de sus pacientes.
En definitiva, para mi la existencia de los arquetipos junguianos no es especulación metafísica, aunque como todo conocimiento "científico", está sujeto a ser comprobado y mejorado una y otra vez...
Fascinante y enriquecedora conversación...

José Antonio Delgado dijo...

Hola Alejandro:

Muchas gracias por tu aclaración. Ahora sí entiendo a lo que te refieres con lo de la ciencia empírica. Parece que tendré que familiarizarme más con el modelo de Wilber. Pero te prometo que lo hiré haciendo, máxime considerando mi actual situación, jejej.

También considero que nuestra conversación es fascinante y enriquecedora...

Maribel Rodríguez dijo...

Hola a los dos, interesante intercambio de ideas este. Tanto por su contenido como por la posibilidad de ver la tendencia de cada ser humano por hablar desde el propio mapa y el propio idioma. A la vez, ha sido un ejemplo de como hacer un acercamiento y un intento de aclararse, desde el mapa de cada uno. Muchas gracias.

Y respecto a las Jornadas, gracias José Antonio, por mostrar tus impresiones de las mismas. Siempre viene bien, ante un mismo acontecimiento, tener diferentes versiones.

Yo también obtuve muchas cosas positivas de las jornadas y es verdad que el buen ambiente que se respiraba, lo hacía todo aún mejor.

Un abrazo

Maribel

José Luis dijo...

Interesante diálogo el que se está estableciendo en esta entrada. Enhorabuena a los participantes.

Aprovechando la ocasión, me gustaría conocer la disposición que habría a la hora de evaluar o profundizar en cada una de las 8 metodologías básicas del model OCON. Os enlazo el cuadro en español que he confeccionado en referencia a las mismas, entre otras cosas para que José Antonio se familiarice con este modelo.

Algunas de ellas, como la "etnometodología" me son completamente desconocidas, así que aprovecho este espacio para que me ilustréis al respecto.

Gracias

http://farm4.static.flickr.com/3502/4077137225_5eecea8dcc.jpg

José Antonio Delgado dijo...

Gracias José Luis por la información. Apenas tenga un hueco la estudiaré con detenimiento.

Por cierto que escribí un artículo hace no demasiado en el que exponía bastantes de los temas que aquí hemos tratado. Es un poco largo, puesto que, en el futuro, espero se convierta en un libro, tras amplificarlo y añadir el asunto del complejo paterno y el arquetipo del Padre.

Os dejo el enlace por si os interesa leerlo

http://www.soriaymas.com/documento/105_puer%20aeternus-%20j.a.%20delgado%20gonz%C3%A1lez.pdf