domingo, 29 de noviembre de 2009

IMAGINACIÓN ACTIVA, CREATIVIDAD Y PRESCIENCIA



Hoy, quería hablar de la técnica que describió Jung para relacionarnos con las imágenes que residen en lo inconsciente colectivo. A esa técnica, que se basa en focalizarse en las imágenes que emanan de lo inconsciente para mantener una suerte de conversación con ellas, Jung la denominó Imaginación Activa. Y, para comprender el procedimiento a seguir lo mejor es poner un ejemplo.

Así, a continuación voy a reproducir el resultado de una conversación que mantuve con una de las imágenes emanadas de lo inconsciente y que forma parte de uno de los capítulos de mi novela Encuentros en la Oscuridad.














—¡Querido Discípulo! ¡Hijo del Universo! Parece
que estás cuestionándote lo que muchos hombres antes
que tú se han preguntado. No vas del todo mal encaminado
cuando reflexionas en torno a la Obra que
es la realización de tu propia esencia. No obstante, habrás
de saber que ello no es tarea fácil —en ese momento
Juan recordó las palabras de Abraxas y le parecía
que fuera él quien le hablaba, aunque en esta ocasión
no podía ver su imagen—. El conocimiento de tu procedencia
divina —continuó la voz— no se logra sino
después de que hayas muerto. Sí, querido discípulo,
la muerte no es otra cosa que un cambio de estado.
Una transformación que te conduce al conocimiento
de tu esencia divina. Como hombre material el ser humano
es ignorante y deficiente en grado sumo. Como
desconoce la verdadera Sabiduría del Uno cree que el
mundo ilusorio de la Materia es lo único existente y,
por lo tanto, verdadero. Por dicho motivo, aquél que
no es capaz de trascender el mundo de la Materia se
hace esclavo de ella y queda condenado de por vida a
una existencia mundana, inferior y maldita. Pero quien
habiendo sido arrojado al mundo inferior de la Materia
es capaz de elevarse por encima de sus orígenes y muere
para con la manifestación, ése ha conseguido salvarse.
Ha atravesado el umbral que lo conduce al mundo
de lo inmanifestado y tiene acceso al Nous, el mundo
del Espíritu Universal, Verdadero Hacedor de todo lo
manifestado.
—¿Quién eres tú que tan sabiamente me aleccionas?
—Preguntó Juan a aquella voz.
—Soy el Guardián del Umbral. Como Querubín
permito y favorezco la entrada al centro divino del Ser
a aquellos cuyo camino les conduzca hasta mí. Nadie
que no lleve la señal que lo identifique como quien realmente
es tendrá acceso jamás a la estancia a la que
doy entrada, colmada de tesoros divinos. Quien quiera
acceder primero habrá de morir. En estado de neonato
podrá atravesar la puerta al siguiente Eón. Por ese
motivo, hijo mío, pronto habrás de morir a tu anterior
existencia para renacer a una nueva Vida. Pero no temas.
Pues incluso la muerte es pura ilusión. Lo que
has sido y eres, en lo más profundo de ti mismo, siempre
estará ahí. Esa muerte propicia el despertar de aquello
que durante tus años previos al memorable evento
que está por llegar ha permanecido dormido. ¿Acaso
crees que el ser humano puede ser distinto de lo que
realmente es? No hay nada en el hombre, ni en el mundo,
ya sea hecho, manifestación, evento, suceso o acontecimiento
que no estuviera de antemano en el universo
de lo Inmanifestado. Tal vez creas que las guerras
entre los hombres son el producto de coyunturas o
acontecimientos externos, ligados a determinadas
circunstancias socio-económicas y políticas y que estas
circunstancias originan, finalmente, el conflicto
bélico. Mas si así piensas, yerras en lo fundamental.
Pues es el hombre en su más íntima esencia quien
provoca las guerras. Él es el último responsable de lo
que acontece en el mundo de lo manifestado. Precisamente
la ignorancia de este último aserto provoca
el clima bélico propicio para la iniciación de toda guerra.
Pero la guerra, como la muerte, también es pura
ilusión, dado que son las potencias de lo inmanifestado
quienes operan bajo la superficie, a fin de que
se produzca el necesario y siempre presente renacimiento.
Y, pese a todo, contemplado sub specie aeternitatis,
muerte y renacimiento son manifestaciones
y, por tanto, ilusiones o reflejos de poderes o
potencias sempiternas, actuantes desde los orígenes
del mismísimo Universo.

Fuente: Capítulo 6. Extraños Visitantes de mi novela Encuentros en la Oscuridad. José Antonio Delgado González. Ed. Nuevosescritores.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues andaba yo liado con un contrasentido en referencia a la imaginación activa. Pues el camino regio para penetrar en las regiones inconscientes parece ser que es entrar en un estado meditativo, una especie de trance. A la vez que la meditación en su estado clásico promueve la disolución de los contenidos tanto conscientes como inconscientes que afloran, dando como resultado la claridad y una apertura a la vacuidad que por supuesto esta plena ( Lo Inmanifiesto). La meditación parece poner en evidencia al ilusorio Ego pues tanto el como el Inconsciente pertenecen al mundo objetivado de la materia.

La meditación clasica parece pasar de los contenidos centrándose en el flujo de los mismos.

Me preguntaba por tanto si la imaginación activa en si misma no era un obstáculo para lo que tu tan bien expones.

Pero quien
habiendo sido arrojado al mundo inferior de la Materia
es capaz de elevarse por encima de sus orígenes y muere
para con la manifestación, ése ha conseguido salvarse.
Ha atravesado el umbral que lo conduce al mundo
de lo inmanifestado y tiene acceso al Nous, el mundo
del Espíritu Universal, Verdadero Hacedor de todo lo
manifestado.

El mundo de lo inmanifiesto o Nous es el final de un proceso de "Ser Meditacion" que acaba con todos los contenidos incluidos los del inconsciente (Manifestación).

Pero si el proceso de meditación se direcciona a la imaginación activa o trance, sigue perdurando un ego como defensa de los contenidos y un inconsciente atrapado en la materia.

Perdona por mi atrevimiento pero creo que aqui a grosso modo, en estos terminos subyace la diferencia entre K.Wilber y Jung.


Como lo ves?

Un saludo de JM

José Antonio Delgado dijo...

Hola JM:

Gracias por participar en el blog. Sólo un par de puntos, de un modo breve, me gustaría comentar.

El primer punto es el modo en que se concibe lo inconsciente. Para Jung lo inconsciente está conformado por múltiples estratos (también yo expongo una idea parecida en mi libro). De modo que, a medida que vas profundizando, acabas por llegar a ese alma universal a la que Jung denomina Inconsciente Colectivo. Pero se trata de un asunto tremendamente difícil si no se ha experimentado esa penetración en lo Inconsciente.

Los constituyentes de este inconsciente colectivo son los arquetipos. Y estos arquetipos, que se le presentan a la consciencia en forma de imágenes simbólicas, son, precisamente, con los que el ego se relaciona cuando realiza una imaginación activa. De lo que se trata es, en definitiva, de llevar a cabo una dialéctica con lo inconsciente.

Tú mezclas el plano inmanifestado con el manifiesto. La consciencia tiene acceso a las imágenes, a lo manifiesto si prefieres, porque el arquetipo es como un nódulo energético. Por eso, Jung utiliza el símil de la cristalización de las aguas madre. Y algunos otros autores el de las formas de los cristales de un copo de nieve. Lo que percibimos es la forma manifiesta, el cristal, pero ya existe de antemano el "molde", por así decirlo, al que se conformará el agua cuando cristalice.

Lo inconsciente, precisamente por ser no consciente, sólo es accesible de un modo indirecto. Esto es muy importante tenerlo en cuenta. Y, la imaginación activa, es una técnica para entrar en contacto con las imágenes arquetípicas, que son como reflejos de esos grandes arquetipos metafísicos a los que Platón denominó Ideas.

Por otro lado, si no hubiera un ego que se confrontara con las imágenes arquetípicas, con lo Inconsciente, lo que obtenemos es un estado mórbido como el de los esquizofrénicos. El ego, por tanto, debe estar fuertemente estructurado para no ser vapuleado por lo inconsciente. Este es un asunto crucial, amigo JM.

Por lo demás, una de las muchas diferencia entre Wilber y Jung estriba en la concepción de lo Inconsciente, y en el modo de abordaje de la psique.

El uno mira desde el lado luminoso del Sol. El otro, en cambio, recorre los escabrosos y oscuros senderos de la Luna. Ambos, en realidad, se complementan.

Gracias un saludos

José