viernes, 19 de febrero de 2010

KEN WILBER. RÉPLICA A LA FALACIA PRE/TRANS. 3ª Parte


Proseguimos, en esta nueva entrada, nuestra réplica a la crítica de Ken Wilber a la teoría de los arquetipos de Carl Gustav Jung. En este caso, incidiremos en el malentendido, por otro lado bastante extendido, en el que incurren, tanto Ken Wilber como aquellos que continúan su modelo de Psicología Integral, al interpretar el abordaje de los arquetipos por parte de los analistas jungianos, dentro del marco de la falacia pre/trans.

Uno de los malentendidos más generalizados, en una primera aproximación a la obra de Jung, es el que se deriva de su forma paradójica de expresarse. Por lo general, la dificultad que genera la lectura de Jung parte, esencialmente, del modo en que éste considera a la psique en su totalidad. Dado que, para Jung, ésta está formada por dos grandes sub-sistemas, consciente e inconsciente, al expresarse en sus textos hace un esfuerzo intencional dirigido a amalgamar a ambos subsistemas al mismo tiempo, sin dar una exclusiva atención a la consciencia, frente a lo inconsciente. Por eso, la comprensión de buena parte de sus obras, especialmente aquellas en las que aborda los símbolos alquímicos, resulta tan difícil. Por ese motivo, el enfoque wilberiano, excesivamente racional, diríamos que apolíneo, interpreta esa forma paradójica de expresión como confusa o poco precisa. Así, lo que para Jung es una paradoja, para Wilber es una falacia pre/trans. En realidad, a Jung se lo podría considerar un esoterista, o bien, un alquimista moderno vestido de científico. Y eso es lo que resulta tan chocante, fuente de malentendidos, para buena parte de sus críticos.

Por lo tanto, no resulta de extrañar que, Ken Wilber, y los que continúan su línea de investigación integral, interpreten que Jung no distinguió con la suficiente claridad entre los dominios preegoicos o preracionales y los dominios transegoicos o transracionales. Sin embargo, como he mencionado antes, esta distinción no capta la paradójica esencia de lo Inconsciente Colectivo y, por lo tanto, de sus constituyentes, los arquetipos. Repitámoslo, Jung no hizo esa distinción a propósito. En este mismo sentido, Marie Louise von Franz en su libro Alquimia. Introducción al simbolismo (Ed. Luciérnaga) afirma:

"La tendencia a desviarse y unilateralizarse es inna­ta en la conciencia, está vinculada con su necesidad de claridad y precisión. La gente suele decir, por ejemplo, que el doctor Jung no escribe con mucha claridad, pero es que él lo hace a propósito: escribe con una doble ac­titud, haciendo plena justicia a las paradojas del in­consciente. Describe los fenómenos psíquicos desde un punto de vista empírico.(...) Jung usa un método des­criptivo, que ha sido adoptado ahora también en la fí­sica nuclear, con el que los hechos se describen desde dos ángulos complementarios, que se contradicen en­tre sí, pero que sin embargo son necesarios para que se pueda captar la cosa en su totalidad. Las palabras no son más que instrumentos, no la cosa misma."

Ray Harris, en su mencionado artículo, afirma que una psicología integral de los arquetipos debería hacer una distinción clara entre las traducciones simbólicas "preracionales", "racionales" y "transracionales" del arquetipo. Y que, la forma que adopte el arquetipo, sea "pre", "racional" y "trans" es igualmente numinosa para quienes la experimentan, pues la numinosidad proviene del arquetipo (la forma vacía de contenido) y no de su manifestación concreta. Harris lo expresa del siguiente modo:

"An Integral psychology of archetypes would therefore make a clear distinction between a 'pre', a 'rational' and a 'trans' translation of the archetype – a 'form without content'. It would understand that the translation, be it a mythic form, or a subtle level appearance of a Dhyani Buddha, is not the archetype itself. It would understand that the translation appears equally numinous to the person at the relevant level. A person at the mythic level will have a numinous experience expressed mythically, a person at the subtle level will have a numinous experience expressed in subtle forms. It is the archetype however, that is the source of the numinosity, not the translation – and that is a very common misconception."

Aunque estoy, básicamente, de acuerdo con Harris en que, dependiendo del nivel de consciencia en el que se encuentre el individuo, la experiencia del arquetipo será diferente (que no su numinosidad), difiero en un aspecto fundamental. Desde mi punto de vista, como mencioné en mi artículo anterior, el nivel de consciencia no afecta al modo en que el arquetipo se expresa originariamente, es decir, al modo en que éste se "presente a la consciencia", puesto que para la consciencia, la imagen arquetípica, el símbolo, le es, en un principio, desconocido. En mi opinión, el nivel de consciencia afectaría al símbolo de dos modos:

1. A través de la imaginación activa: el símbolo puede ir transformándose y adquiriendo rasgos más diferenciados, a medida que la consciencia interactúa con los símbolos arquetipales. Esto hace que la imagen primigenia pueda ser sentida, reconocida y parcialmente comprendida por el complejo del yo (ego). Cuanto más cercano le sea a la consciencia, cuanto más comprendido sea por el ego, tanto más diferenciado aparecerá el símbolo. Por ejemplo, a un nivel colectivo, podemos observar este proceso si comparamos las manifestaciones simbólicas de la alquimia y las de la tradición cristiana. Estas últimas se transmiten por mediación de la doctrina, la tradición y las organizaciones colectivas. Aunque originariamente han surgido de lo inconsciente colectivo, sin embargo, sus símbolos están elaborados y trabajados por la tradición y, por lo tanto, se puede decir que están racionalizados y depurados de ciertas vulgaridades, que son propias de la vivencia original, que brota de lo inconsciente de un modo directo y espontáneo. Esto último es, justamente, lo que sucede en el simbolismo alquímico, que proviene de un contacto directo del alquimista con los productos de lo inconsciente y, por ese motivo, sus símbolos difieren de los comunicados por la tradición.

2. Mediante su hermenéutica: Una vez que el símbolo es totalmente interpretado y comprendido por la consciencia, deja de ser símbolo para convertirse en una mera alegoría, en un "signo" o en un unívoco contenido de consciencia. El caso contrario, lo constituiría la completa incomprensión del símbolo, lo que daría lugar a un enfrentamiento hostil para con la consciencia, puede escindirse de ella, provocando una disociación. En este último caso, se siente como un elemento perturbador, al comportarse como un complejo inconsciente autónomo. Para más detalles, véase la explicación de J. Jakobi en mi anterior entrada.


Para aclarar un poco más lo que quiero decir con esto último (agradezco a Marcelo su crítica, muy pertinente, sobre la realidad del símbolo), deseo añadir que, con el transcurso del tiempo, y una vez comprendidos e interpretados los símbolos a nivel consciente, éstos pierden su "maná", su efecto numinoso, por lo que un nuevo símbolo  ha de nacer para que contenga la numinosidad que el anterior dejó de poseer. Por lo tanto, tal y como Marcelo indica en su acertada crítica, la interpretación de un símbolo nunca se agota, pero sí puede agotarse el efecto numinoso que éste tiene sobre la consciencia. 

© José Antonio Delgado González, 2010

5 comentarios:

Marcelo Aguirre dijo...

Hola José Antonio. Muy interesante este artículo, concuerdo en principio en los fundamentos de la crítica que haces a la crítica de Wilber... De verdad, Jung tenía un modo de pensamiento más "complejo" (en el sentido etimológico del término), y por tanto, más rico en matices que el estilo racionalista que parece primar a veces en Wilber... Pero difiero de tu opinión acerca del símbolo: tú dices: "Una vez que el símbolo es totalmente interpretado y comprendido por la consciencia, deja de ser símbolo para convertirse en una mera alegoría, en un signo o en un unívoco contenido de consciencia." El símbolo, como bien lo expresa Jung en varias de sus obras, es creación de Lo Inconsciente, y por tanto será siempre algo "abordable" pero no "agotable" por la consciencia racional. Por tanto nunca la razón podrá agotar "totalmente" la riqueza del símbolo... Un abrazo!! Marcelo Aguirre.

José Antonio Delgado dijo...

Hola Marcelo:

Gracias por tu comentario. Sí, en efecto, el modo en que Jung se expresaba estaba más cercano a un Heráclito, por ejemplo, dado que tenía en cuenta la paradójica esencia de la psique. De hecho, quienes le conocieron directamente, el pequeño grupo de "discípulos", le tenían por un Maestro, en el sentido antiguo de la palabra. Digamos que, en Jung, había un círculo pequeño con el que compartía unas enseñanzas más directas, orales, y luego estaban las enseñanzas más generales. Esto es típico de los antiguos Maestros, de los creadores de escuelas mistéricas.
Su modo de expresión, si bien ajustándose a los tiempos y, por lo tanto, utilizando el lenguaje científico, puede compararse con el usado por "Jesús" en los evangelios gnósticos, por ejemplo. Salvando las distancias, por supuesto. Al hacer justicia tanto a la parte consciente, cuanto a la inconsciente, Jung es, tal vez, un tanto "oscuro", o poco preciso y claro para alguien como Wilber. Pero esta falta de claridad es, como bien dice M-L. von Franz, ad hoc.

En cuanto a tu comentario sobre el símbolo, estoy básicamente de acuerdo contigo. La consciencia no agota completamente al símbolo, porque éste no puede ser abarcado del todo por ella. Pero, como sabes que sucede en la práctica terapéutica, cuando un sueño con contenido arquetípico es "captado" y comprendido por la consciencia, de modo que éste puede ser "traducido" al lenguaje consciente, pierde esa "vitalidad" que le es característica, la consciencia "extrae" la energía del símbolo, que necesita para su adaptación y, en ese momento, se ha "decodificado" el símbolo.

Seguramente, el Tao Te King, haya partido inicialmente de símbolos, de imágenes arquetípicas. Mas el autor, una vez trabajadas e integradas en la consciencia, esas imagenes arquetípicas han sido expresadas en un lenguaje consciente, paradójico, sin duda, porque es el único modo de hacer justicia a la esencia de lo que pretende transmitir. Lo mismo puede decirse, por ejemplo, de la obra de Jung. Como él mismo dice, se trata de la manifestación de un proceso de individuación.
Cuando lo Inconsciente trae a la consciencia un símbolo, éste símbolo es la mejor expresión posible de la realidad a la que hace alusión. Pero una vez elaborado el símbolo, una vez traducido al lenguaje consciente (en el modo paradójico en que lo hace Jung, por ejemplo), entonces deja de tener la "numinosidad" original, con la que embarga a la consciencia. Se ha conseguido hacer consciente lo inconsciente, que es, a fin de cuentas, el cometido último de una Individuación.

En mi artículo "análisis de una serie onírica en un proceso de individuación" explico esto en detalle. Seguramente, éste trabajo esté disponible pronto en la web de Maribel Rodríguez, gracias a su gentileza.

Un abrazo

José

José Antonio Delgado dijo...

Hola nuevamente Marcelo:

Olvidaba comentar que J. Jakobi, en mi artículo anterior, se expresa de un modo parecido. Fíjate cómo ella va explicando por pasos el proceso de constelación del arquetipo y de su preparación para la emergencia plena en la consciencia, como símbolo.

Un abrazo

José

Marcelo Aguirre dijo...

Gracias, José Antonio. Lo que dices acerca de la modalidad de enseñanza de los antiguos "Maestros" es así, y conocida en la historia del Pensamiento tanto Oriental como Occidental...

También estoy de acuerdo en que al interpretar un símbolo, sobre todo en el contexto terapéutico, y en el proceso de individuación, éste "pierde" (algo de) su numinosidad, y es, como bien dices, "decodificado". Pero, si me permites, no puedo menos de insistir en que el símbolo aún interpretado y decodificado nunca llegará a ser un mero un "signo"!!, porque nunca la razón analítica llegará a agotar la riqueza de sentidos el símbolo tiene por naturaleza. Porque la esencia del símbolo está en unificar sentidos (raíz griega "syn"...), unificar "logoi", que permiten al espíritu humano sacar siempre algo nuevo cuando vuelve sobre un símbolo... Ya que éste manifiesta algo de la riqueza del ser, que es de suyo insondable... Por eso, quien propiamente puede "crear" símbolos es Lo Inconsciente, porque tiene una riqueza insondable... que puede ciertamente inteligida, pero no puede ser agotada por ningún análisis racional...
Un gran abrazo!!

Marcelo

José Antonio Delgado dijo...

Hola Marcelo:

Me parece que estamos diciendo lo mismo, aunque utilicemos un lenguaje un poco distinto. He releído tus comentarios, y los míos, y, esencialmente, venimos a decir lo mismo.

Lo que parece rechinarte es el que utilice la palabra "signo", para aludir a lo que queda tras la decodificación del símbolo por parte de la consciencia. Vale, entonces, llamémoslo símbolo decodificado, en lugar de signo, si te parece así más correcto.
La palabra no es la cosa, en realidad. La cosa es la experiencia, que es, a fin de cuentas, a lo que debemos remitirnos en todo momento. ¿No crees?

Un abrazo Marcelo, y gracias por tu participación

José