lunes, 8 de febrero de 2010

INFLUENCIA DE LAS EXPECTATIVAS EN LOS NIÑOS Y SUS EFECTOS

Al hilo de una conversación sobre la posibilidad de que un niño fuera o no superdotado y, sobre todo, observando la actitud orgullosa de su padre, me preguntaba cómo este tipo de actitudes afectaban al desarrollo del niño. Las exageradas expectativas de un padre para con su hijo, el aplicarle determinados esquemas mentales a los que su hijo/a debe responder para ser apreciado, querido y alabado por él, influyen en gran medida en la formación de la Máscara o Persona. Es decir, en aquellos valores que el niño toma como buenos, con los que se irá identificando en el transcurso del desarrollo de su ego (autoconcepto), mientras que todos aquellos valores que se opongan a su autoconcepto (o persona) irán configurando su alter-ego, su sombra.

Reflexionaba también acerca de la identificación que las personas hacen para con ciertas aptitudes, y cómo estas están relacionadas, e influidas, por el espíritu de una época. Así, en esta época tecnológica y científica, el pensamiento es exaltado, como no podía ser de otro modo, y, en general, todos los atributos relacionados con el arquetipo masculino o Yang. Por tanto, que un niño/a tengan un Coeficiente Intelectual igual o superior a 130 será digno de alabanzas, de orgullo y de complacencia para sus progenitores. O, si un niño muestra ciertas capacidades atléticas, también será digno de aprobación. Ahora bien, si el niño/a dispone de una fuerte sensibilidad y de una intuición muy fina, que le permiten captar todos aquellos contra-valores que su familia mantiene en la sombra, sus debilidades, etc. Si, además, tiene una percepción extrasensorial que le permite, desde muy pronto, experimentar conscientemente sincronicidades tremendas (por ejemplo, tiene visiones o ensoñaciones de acontecimientos que luego se manifiestan)... Entonces, el trato que reciba ese niño/a, cuando se muestren ese tipo de cualidades o aptitudes, será bien distinto de su homólogo superdotado. Aquí, en este caso, en lugar de considerársele superdotado (por percibir lo que la mayoría de la gente ni siquiera sospecha) se infravalorará y, probablemente, hasta se le repudiará (aunque esto no se manifieste directamente). Muy al contrario de lo que sucedería si, a un niño, se le ponderara precisamente aquellas aptitudes que en él están menos desarrolladas. En este caso, el efecto sería el conocido como "Pigmalión", es decir, se le estimulará a desarrollar aquello que le cuesta más.

Así, ese niño, cuando se transforma en un joven, será motivo de orgullo para sus padres si es un atleta capaz de levantar 750 kg en movimiento de prensa, o si hace ejercicios de levantamiento de peso en banco con 200 kg, o si es capaz de levantar un coche y darle la vuelta; o bien, si obtiene matrículas de honor en sus estudios casi sin estudiar, si memoriza o aprende cientos de datos en muy poco tiempo...

Lamentablemente, este tipo de actitudes y sus conductas asociadas no hacen sino dañar gravemente la salud anímica del niño... Sobre este particular me he extendido en mi libro El retorno al Paraíso Perdido, por lo que aquí sólo quería dejar constancia de algunas de las ideas que me rondaban por la cabeza. Es decir, una especie de pensamiento en alto (o mejor, por escrito).

5 comentarios:

Ana dijo...

Hola Jose, me parece correcto lo que comentas de la influencia negativa de exigir al niño que sea algo o alguién antes de que se haya descubierto lo que verdaderamente quiere y que ademas lo haya verbalizado.
Un error de los padres muy muy frecuente es no preguntar...

Pero creo que las situaciones de rechazo o aprobacion se dan mas frecuentemente cuando tienes mas de un hijo.

Un abrazo

José Antonio Delgado dijo...

Hola Anita:

Muchas gracias por tu participación.

Pues, tal vez pueda ser más acusado cuando en la familia a más de un hijo, por el fenómeno de comparación y de favorecer más a uno que a otro, etc.

De todos modos, para cuando los padres pregunten a sus hijos, el fenómeno al que me refiero ya ha surtido cierto efecto. Piensa que los padres, las más de las veces, no son conscientes de las expectativas que tienen para con sus hijos. Estas permanecen en la sombra. Y los hijos, para sentirse queridos por sus padres, acaban acomodándose a esos esquemas inconscientes que los padres proyectan en ellos. Esto se vé muy bien en la película " El Club de los Poetas Muertos".

Un abrazo

Ana dijo...

Hola Jose,

No creo que las expectativas inconscientes de los padres con los hijos sean una influencia tan potente en el momento actual en el que nos encontramos (con excepciones de varios hijos o estatus social...), eso se daba mas antiguamente... ahora los hijos torean a los padres y la mayoria de las veces hacen lo que les da la gana, y no sólo adolescentes sino también desde pequeñitos y bebes que por no escucharles llorar se les deja hacer todo lo que quieren.

En las conversaciones con mamas pocas son las que me dicen que son capaces de conseguir que hagan caso.

Hace tiempo leí sobre los niños indigo, te lo recomiendo para que indagues en una nueva visioó de los niños en la era de acuario.

Desde mi experiencia propia, Lara me ha sorprendido mil veces con lo claras que tiene sus ideas, hablar con ellos es muy importante, preguntarles su opinión es enrriquecedor, tienen muy buenas ideas, nuevas para mentes anticuadas de papas poco creativos.

No he visto esa pelicula, pero me suena a que ya tiene unos añitos.

Otro abrazo

Ana dijo...

Hola Jose,

No creo que las expectativas inconscientes de los padres con los hijos sean una influencia tan potente en el momento actual en el que nos encontramos (con excepciones de varios hijos o estatus social...), eso se daba mas antiguamente... ahora los hijos torean a los padres y la mayoria de las veces hacen lo que les da la gana, y no sólo adolescentes sino también desde pequeñitos y bebes que por no escucharles llorar se les deja hacer todo lo que quieren.

En las conversaciones con mamas pocas son las que me dicen que son capaces de conseguir que hagan caso.

Hace tiempo leí sobre los niños indigo, te lo recomiendo para que indagues en una nueva visioó de los niños en la era de acuario.

Desde mi experiencia propia, Lara me ha sorprendido mil veces con lo claras que tiene sus ideas, hablar con ellos es muy importante, preguntarles su opinión es enrriquecedor, tienen muy buenas ideas, nuevas para mentes anticuadas de papas poco creativos.

No he visto esa pelicula, pero me suena a que ya tiene unos añitos.

Otro abrazo

José Antonio Delgado dijo...

Hola Ana:

Según mi experiencia, y la experiencia de personas dedicadas a la psicoterapia, con la que he contrastado mis propias experiencias, las expectativas inconscientes (y, en general, todo lo que permanece en la sombra de los padres) ejerce un influencia mucho más importante de lo que, en general, se cree.

Ahora bien, lo que traes a colación ahora es un tema muy concreto: la falta de límites en los hijos, y cómo esto, al final, acarrea que los hijos toreen a los padres. Hemos pasado, como suele darse en todas las épocas, de un extremo a otro. Durante la época franquista y un poco después, en España se vivió un régimen represivo (hablo en general, por supuesto) y, todo lo reprimido, comenzó a salir a la superficie en forma, más bien, grotesca, unas décadas después. Ahora, en cambio, hemos pasado al flanco contrario. A los hijos se les permite casi cualquier cosa y, en muchas ocasiones, porque los padres llegan a casa cansados de trabajar (ambos trabajan) y lo último que quieren es "discutir con sus hijos". Pero el problema está en que, lamentablemente o afortunadamente, depende de como se encare, cuando uno decide tener un nene y, además, compaginarlo con la vida laboral, la responsabilidad y el esfuerzo se duplican.

Por otro lado, demasiados padres hay que aún no han dejado de ser niños grandes (en el mal sentido de la palabra). Y, si uno es incapaz de transformarse a sí mismo, de cuidarse a sí mismo, etc., ¿crees que podrá hacerlo a su hijo?

Con respecto a lo que dices de los niños índigo, algo he leído, sí. Me interesó en su oportunidad, e investigué algo. Adscribir el fenómeno de los niños índigo a la nueva era de acuario, pues puede ser un poco prematuro. Aunque no niego que pueda haber cierta relación de sincronicidad. No obstante, como en todo período de transición entre eras, aún hay que solventar los conflictos irresueltos del eón anterior, si se pretende dar un saldo hacia el nuevo aión.

La película a la que me refiero tiene unos añitos, pero las películas que tratan fenómenos "arquetípicos", como las grandes obras de literatura, nunca pasan de moda. Por eso, si tienes oportunidad de la recomiendo.

Un abrazo

José