martes, 26 de octubre de 2010

EL ELIXIR DE LA VIDA ETERNA

 Al hilo de las entradas anteriores, acerca de las semillas del materialismo y de la miopía para con la realidad simbólica, traigo a colación una noticia relativamente reciente sobre Aubrey de Grey, un gerontólogo, publicada por el Diario "público". En ella afirma que, con la medicina regenerativa, en el futuro será posible vivir mil años o más. Tras la noticia, realizaré mis comentarios sobre semejante materialista malentendido. 

NOTICIA:

El gerontólogo inglés Aubrey de Grey cree que es perfectamente posible alargar la vida con el avance de la medicina regenerativa

EFE MADRID 22/10/2010 12:41 (Diario "Público")

El gereontólogo biomédico inglés Aubrey de Grey a su llegada a 'El Ser Creativo' en el I Congreso de Mentes Brillantes, que se ha inaugurado hoy en Málaga. EFE
Aún no se ha descubierto el ansiado elixir de la eterna juventud, pero el famoso gerontólogo inglés Aubrey de Grey está convencido de que, con el avance de la medicina regenerativa, "viviremos mil años o más". "Creo que es perfectamente posible", afirmó hoy De Grey sin traslucir el mínimo atisbo de duda, en una entrevista con EFE.

Con su llamativa barba de casi medio metro de longitud que le da una cierta apariencia de genio despistado, el biomédico, conocido como "el profeta de la inmortalidad", causó hoy sensación en la primera jornada del I Congreso de Mentes Brillantes, que se celebra hasta el próximo sábado en Málaga. Algo abrumado por los flashes de los fotógrafos, el gerontólogo, director de la revista académica Rejuvenation Research, expuso su tesis de que el conocimiento para desarrollar una medicina efectiva contra el envejecimiento ya existe, pero falta financiación.

Así, De Grey destacó las bondades de la medicina regenerativa, una rama de la bioingeniería que se sirve de la combinación de células, métodos de ingeniería, bioquímica y fisioquímica para mejorar o sustituir funciones biológicas. "La medicina regenerativa -explicó- se refiere a terapias que restauran la estructura molecular de un tejido o del cuerpo entero al estado en que se encontraba antes de algún tipo de daño".

En su opinión, "se trata de un daño que resulta inofensivo la mayor parte de la vida, pero, cuando se acumula, provoca enfermedades y discapacidades a una edad avanzada. Aplicar la medicina regenerativa al envejecimiento significa, sencillamente, reparar el daño acumulado durante la vida". Por eso, el gerontólogo trabaja desde hace años en la llamada "senescencia negligible ingenierizada" (SENS, en sus siglas inglesas), un proyecto de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y permitiría una esperanza de vida indefinida.

COMENTARIOS:

No pretendo desmentir lo que éste científico de la senectud afirma acerca de la posibilidad de alargar la vida, en un futuro, aunque me muestre muy escéptico con algunas de sus afirmaciones. En las últimas décadas, de hecho, se ha conseguido que la expectativa de vida en los países más avanzados haya aumentado considerablemente. Sin embargo, cabría preguntarse ¿por qué habríamos de desear vivir muchos años más? ¿Qué hay sobre la calidad de vida de las personas? Y, aún más importante, si cabe, ¿no sería más interesante aprender a convivir con la muerte, como una parte ineludible de la vida? ¿No estarían mejor invertidos los recursos si se enseñara a las personas a conocer cuándo llegará su fin y, si fuese viable, a prepararse y, hasta, elegir el momento en que se producirá esa transición final? Y, con ello, no me estoy refiriendo al suicidio, desde luego. 

Lo que esta noticia refleja es una completa incomprensión y un malentendido que no hace sino perpetuarse en nuestra sociedad materialista. En la epopeya sumeria de Gilgamesh, por ejemplo, de amplia difusión por Mesopotamia y Anatolia desde antes del siglo VII a. de C., descrita en doce tablas asirias de barro en escritura cuneiforme, narra las aventuras del héroe en busca de la inmortalidad. Gilgamesh se enfrenta a las fuerzas del mal para conseguir la planta de la eterna juventud. Sin embargo, mientras dormía tumbado cerca de una poza, una serpiente le arrebató la planta. Apenas la hubo engullido, la serpiente mudo su piel y , con ello, rejuveneció. Gilgamesh se sentó a llorar por la pérdida del elixir de la vida eterna.

La búsqueda de la inmortalidad siempre ha fascinado al ser humano. Hay algo en ese símbolo que conmueve en lo más hondo de nuestro ser. Sin embargo, existe un mal entendido radical que se perpetúa en nuestra cultura materialista. La búsqueda de la inmortalidad en el plano material o físico, que podemos observar hoy en los avances de la medicina para aumentar la longevidad, como vemos en esta noticia,  o en las polémicas que se suscitan como consecuencia de la pretensión de alargar la vida del paciente, pese a la situación y el estado en el que se encuentre, se deriva de una auténtica y profunda incomprensión. Muy al contrario, el problema fundamental es la ampliación de la perspectiva del hombre, de suerte que su cuerpo y su yo no obstruyan ni obnubilen la visión de la inmortalidad en el hombre. El cuerpo, la materia, es la parte efímera y contingente de la existencia humana. "Polvo somos, y en polvo nos convertiremos". La dádiva que entregan los dioses al héroe ha de entenderse en un sentido simbólico. Representa la renovación de la energía vital, un nuevo nacimiento tras la transformación que se opera en el interior de lo inconsciente ( o del alma humana, como se prefiera). El don verdadero es la trascendencia del ego, después de la muerte de las antiguas estructuras, tras la des-identificación con el ego y con el cuerpo, del egoísmo consecuente y de la arrogancia del "sabio", dando nacimiento a un nuevo ser que, aún siendo el mismo, sin embargo ya no lo es. En otras palabras, hablamos del acceso al otro mundo, mediante un "segundo nacimiento" en el que la consciencia se despierta a la realidad del Espíritu. 


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una noticia realmente interesante no por conseguir vivir 1000 años si no porque a raiz de este descubrimiento muchos enfermos podran curarse.

Sobreentiendo de esta noticia que se alarga la vida manteniendo el cuerpo sano y vital. Las cuestiones morales sobre como se utilice y para que este descubrimiento son otra historia.

En el mundo cada uno de nosotros tiene una funcion que cambia con los años, cuando dejamos de tener esa funcion en la sociedad o en la familia es cuando ya no vale la pena seguir viviendo.

Mantenerse joven no solo depende del cuerpo, sino de la mente, uno empieza emvejecer cuando se estanca en sus ideas, cuando cree que todo lo sabe, cuando deja de sorprenderse y de aprender como lo hacen los niños.

La busqueda del elixir de la vida eterna, la juventud y la inmortalidad implica la trascendencia de los limites del tiempo y del espacio para descubrir la existencia sin separaciones, ni principios ni finales.

Morir para "nacer de nuevo" te mantiene con los pies en la tierra pero con una conciencia mas amplia de la realidad.

Saludos

Anónimo dijo...

El elixir de la vida eterna es como un mal chiste sin gracia, si Calderón levantara la cabeza diría que han descubierto el elixir del sueño pesadilla eterno. Me recuerda aquella historia de un hombre que en el momento de su muerte vio pasar toda su vida por delante de su desconcertada mirada, pues le parecía la vida de otra persona o subpersonas, el no se sentía ni identificaba con ese individuo, como para retrasar el despertar en este nuevo mundo donde los ancianos perdieron el don de la sabiduría y la mirada limpia, la paz que se masca, centro familiar donde se respeta el "Ser" versus el "Hacer", el silencio a la soledad.

Ahora son otros tiempos donde el entramado familiar se intercambia por el geriátrico de turno, padres de sus nietos pues la vida no da para conciliación familiar y poder pagar la hipoteca, retrasando empezar a "Ser" desplazando el "Hacer" en una frenética carrera por sentirse activos en un viaje del inserso bailando los pajaritos en un Disco_Bar de Marbella.

Tradicionalmente el declive de las fuerzas con el otoño servia para la inmersión espiritual, ahora incluso van a la universidad como ejemplos a seguir, por que nos conocemos en movimiento, pero somos unos ignorantes de nosotros mismos en "Ser" sin mas, no nos conocemos en quietud, el silencio aterra, el vacío nos estremece y odiamos la muerte.....Son años oscuros...para la vejez. Ser, quietud y silencio junto al vacío son propiedades Espirituales, pero para un materialista/mecánico es un maquina parada por tanto inservible.

Les paso algo de sabiduría, un posito de espiritualidad.....

Juan Manuel

El mundo es como un sueño, pero tú, el durmiente, crees que es real. Hasta que de pronto la muerte te despierta y te liberas de la noche de las opiniones y la falsedad. Te echarás a reír ante el sufrimiento de tu existencia terrenal cuando veas tu permanente morada. Al despertar, tomarás conciencia de todo cuanto hiciste mientras dormías en esta mundanal existencia. No pienses que tus acciones se considerarán sólo malas acciones cometidas mientras dormías, sin ninguna consecuencia para tí. Pero en la hora del despertar tus lágrimas de dolor y tus lamentos ¡se transformarán en dicha!

Jalal al-Din Rumi

José Antonio Delgado dijo...

Hola Anónimo, y Juan Manuel:

Gracias por vuestra participación.

Con respecto al mensaje del Anónimo, hay una incongruencia en algo que afirmas:

"En el mundo cada uno de nosotros tiene una funcion que cambia con los años, cuando dejamos de tener esa funcion en la sociedad o en la familia es cuando ya no vale la pena seguir viviendo."

Empiezas bien la frase, diciendo que cada uno de nosotros tenemos una función en este mundo. Yo más bien diría que nuestra vida entera es, en realidad, un plan o un proyecto que se va desplegando con el transcurso o devenir de nuestra existencia. Si lo prefieres, somos copartícipes de un plan divino, que está sin terminar.

Por lo tanto, la función en la sociedad y en la familia no es ni mucho menos lo importante, sino algo secundario. Ese planteamiento es precisamente del que hay que desprenderse, porque es uno de los programas que el Sistema ha implantado en las mentes de sus "ciudadanos", para que sean una pieza más de su engranaje.


Juan Manuel, qué buenas reflexiones has traído a colación y qué fragmento más bueno! En unas pocas frases, Rumi expresa lo fundamental.

Saludos

José

Anónimo dijo...

Hola Jose, gracias por la atención.

Tiene razón en su observación, la función en la vida no es solo y únicamente con la sociedad y la familia.

No estamos libres de la influencia de Sistema y coincido en que hay que desprenderse de ella y que para ello es necesaria una reflexión interior sobre lo que somos y lo que hacemos para hacer consciente la función del ser.

Un saludo.