lunes, 24 de septiembre de 2012

LA EXPERIENCIA MÍSTICA. III CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD



El pasado viernes 21 de septiembre de 2012 tuvo lugar el III CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD organizado por la Cátedra Edith Stein de la Universidad de la Mística de Ávila, con el título de La experiencia mística.

Antes de dejaros la excelente crónica que el director del centro ha publicado  en la página web del CITES, me gustaría realizar algunas reflexiones personales. Por segunda vez he tenido el enorme privilegio de participar en un proyecto de amplias y profundas miras, con una comunicación sobre La experiencia mística y el proceso de individuación, en la que hice especial hincapié en las experiencias comunes descritas  por el psiquiatra C. G. Jung y el místico carmelita San Juan de la Cruz. Ambos autores han tenido una enorme influencia en mi propio Camino de Transformación. Por lo tanto, teniendo en cuenta la ciudad en la que este congreso ha acontecido y el asunto concreto que se ha abordado este año, consideré que el tema era de lo más oportuno. Me centré, principalmente, en la primera parte de la Noche Oscura del Alma, de San Juan de la Cruz, a la que dediqué varios meses de estudio hace más de una década, precisamente en un momento de mi vida en el que comenzaba mi inmersión en las profundidades de lo que Jung denominó de un modo un tanto prosaico, a mi juicio, lo Inconsciente Colectivo y que, con los años, he preferido denominar el Espíritu de la honduras, coincidiendo con el nombre que también Jung utilizó en su Liber Novus o Libro Rojo, en donde se refiere a él como al espíritu de las profundidades.

El inicio del proceso de individuación, es decir, del encuentro con el Dios que habita en nosotros (con ese espíritu de las honduras) se caracteriza por una oscuridad de la consciencia, una auténtica noche del alma, a la que los alquimistas denominaron melanosis o nigredo (oscurecimiento). Da comienzo este período con la emergencia en la consciencia de todo aquello que ha llevado una vida oscura y oculta en el alma del individuo y que, por consiguiente, reclama su derecho a la vida. Habitualmente, esta fase o etapa vital, a la que San Juan denomina Noche Oscura y Jung “encuentro con la Sombra”, suele presentársele a la persona bajo la forma de una crisis de sentido. Un modo habitual de manifestarse, al menos en sus primeros conatos, es a través de lo que los psicólogos denominan/mos trastornos del estado de ánimo, como por ejemplo un episodio depresivo, que puede concurrir con un trastorno de ansiedad,  algo que sucede con bastante frecuencia. Algunos autores incluso han especulado la posible existencia de una categoría específica de trastorno mixto de ansiedad-depresión, precisamente  por la comorbilidad de ambos trastornos o la aparición de síntomas diagnósticos que son comunes a ambos (más información sobre la sintomatología de ansiedad aquí). Sea como fuere, lo que esos síntomas parecen indicar es la existencia de un conflicto interior entre, por un lado, todo aquello con lo que un individuo se ha identificado y que considera que forma parte de él (una especie de falsa identidad a la que Jung denominó máscara o persona) y, por el otro, aquella parte de su personalidad que ha permanecido en la oscuridad, llevando una vida autónoma en el interior de su alma.

En cierto sentido, la crisis que padece el mundo occidentalizado tiene mucho en común con la Noche Oscura del sentido, tal y como la describe San Juan de la Cruz en su obra Subida al Monte Carmelo, así como con la descripción que C. G. Jung realiza cuando se refiere a la confrontación con la Sombra., en efecto, según me lo parece, el mundo occidentalizado padece, en su conjunto, un eclipse de cordura semejante al de un ennegrecimiento o nigredo. De ahí que estén emergiendo hacia la consciencia todos  aquellos elementos que operaban en el oscuro mundo de lo inconsciente en los más diversos ámbitos (política, educación, religión, etc.). Este es el verdadero motivo por el cual me decidí a abordar precisamente este proceso en mi intervención. Lamentablemente, no tuve tiempo de desarrollar este tema tan perentorio. No obstante, en el caso de que la dirección del congreso decida publicar el trabajo completo lo anunciaré a través de este  medio.

Por otro lado, y ya hablando de un asunto un poco más personal, durante mi participación en uno de los talleres del congreso, titulado Meditación: La escucha interior, tuve la oportunidad de realizar un ejercicio de imaginación activa, estimulado a través de una hipnosis ligera. Durante la “meditación” se me presentaron ante el “ojo interior” toda una secuencia de imágenes que resumían, de algún modo, el Camino que había recorrido hasta entonces y, posteriormente, me mostraban la siguiente etapa en mi viaje de peregrinación. Tuve la osadía de compartir con los participantes mis visiones, precisamente porque sentí la necesidad de dibujarlas (pese a mis escasas habilidades para el dibujo) primero, y, luego, de manifestarlas en voz alta, para fijarlas en mi memoria. Me dio la impresión de que nadie de los allí presentes comprendió su significado (incluido yo mismo), si bien uno de los participantes me dio varias claves para su comprensión.

A continuación os dejo un extracto de la crónica del congreso. Lo podéis encontrar completo en la página web del CITES.

VIERNES, 21 de septiembre de 2012
                A partir de las 9.00 de la mañana comenzaron a aparecer los participantes en el III Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad, organizado por la Cátedra “Edith Stein” de la Universidad de la Mística. El tema escogido este año es “La experiencia mística”, pero abordada desde una perspectiva interdisciplinar, intercultural e interreligiosa.
                La jornada fue abierta por el director del CITeS y la directora de la “Cátedra Edith Stein”, la psiquiatra Maribel Rodríguez. A la par que justificaba el por qué abordar el tema de la “experiencia mística”, comenzaba presentando al primero de los ponentes, Francisco Javier Sancho. Su ponencia, pensada como lectio inaugural, versó sobre la cuestión “El saber místico como meta de toda ciencia”. En su conferencia, centrada en la doctrina y figura de Edith Stein, fue subrayando la necesidad de encontrar esos puntos que hacen posible hablar de la ciencia, de la experiencia religiosa, de la fe, como fuentes del saber humano. La trayectoria de Edith Stein, que pasó por el ateísmo y la filosofía, el cristianismo y la experiencia mística, aúna la comprensión de estos ámbitos del saber humano, cuya colaboración y unidad están al servicio de un conocimiento más profundo y completo del alma humana.
                El psicoterapeuta y teólogo, Enrique Martínez Lozano, tomó el relevo con la ponencia: “El silencio místico: el No-lugar de los “mil nombres”. El silencio, como el espacio donde emerge el “Yo soy”, despojado de todo aditivo y división.
                El psicólogo sufí, Rafael Millán, nos aproximó a la experiencia mística en el ámbito de la mística musulmana, el sufismo. Desde ahí buscó establecer lazos de comprensión y unión entre psicología y espiritualidad. Con esta conferencia concluían las ponencias de la mañana.
                Durante la tarde hubo otras dos ponencias de gran profundidad desde la perspectiva de la filosofía. En primer lugar fue la Dra. Mónica Cavallé, la que abordó un tema de importancia capital en la experiencia mística: el autoconocimiento. Para ello hizo un recorrido por las diversas tradiciones místicas y la filosofía sapiencial, para converger en un punto común a todas estas corrientes del saber humano: que han coincidido en identificar en el hombre un principio divino, descubierto en el autoconocimiento. Una presencia lúcida en nosotros, un silencio interior, que desarrolla nuestra capacidad.
                El filósofo personalista, Xosé Manuel Domínguez Prieto disertó sobre “La sinfonía interior”. Su discursó fue una invitación a la escucha interior, un prepararnos para sumergirnos en la comprensión y el discernimiento de esas “voces interiores” que surgen de lo profundo y que pueden aportar tanto a nuestra vida.
                La última parte de la tarde fue dedicada a la posibilidad de participar en alguno de los talleres prácticos que se ofrecieron, y en los que pudieron participan los congresistas: taller sobre el silencio (dirigido por Enrique Martínez Lozano); y el taller de meditación como escucha interior (dirigido por la Dra. Maribel Rodríguez).
SÁBADO, 22 de septiembre de 2012
                La segunda jornada del congreso ha sido especialmente intensa. Se ha contado con un total de 4 conferencias y 7 comunicaciones que han seguido dialogando desde diversas perspectivas con el fenómeno de la mística. Los resultados han sido más que interesantes.
                Siguiendo el orden de intervención de las conferencias, el primero en tomar la palabra fue el Dr. Carlos Domínguez, psicoanalista y director del centro universitario de las jesuitas en Granada. El tema de su exposición se limitó a un diálogo entre la experiencia mística y el psicoanálisis. Además de presentar las diversas tendencias dentro de la misma escuela psicoanalista, y señalar los límites del psicoanálisis, señaló en qué medida ambas realidades pueden ayudarse mutuamente. La experiencia mística madura –aseguraba el Dr. Domínguez- surge en la capacidad de entrar en el juego de la intersubjetividad con Dios, unido al compromiso con la sociedad humana en la que se inserta. Sería este un factor que diferencia claramente la auténtica experiencia mística de otro tipo de sucesos enfermizos.
                De sumo interés fue la intervención del neurocientífico y Premio Nacional de Neurociencia, el Dr. Javier Tirapu. Impostó su conferencia desde la perspectiva científica y de los grandes avances en el estudio del funcionamiento del cerebro. Lejos de una lectura reduccionista del ser humano, el Dr. Tirapu ofreció pistas para una integración de los diversos campos del saber de cara a una comprensión cada vez más auténtica del ser humano.
                La filóloga y medievalista, Dra. Victoria Cirlot, se acercó a la relación intrínseca entre el campo de las visiones místicas y la creatividad. En este estudio dirigió la mirada hacia tres personajes, distantes en el tiempo y en la formación, pero coincidentes en la “experiencia visionaria”: la mística Hildergard von Bingen, el pintor Max Ernst, y el psicoanalista Carl Gustav Jung.
                Otro tema abordado con peculiar atención fue la cuestión de la posibilidad de distinción entre mística y locura. El psiquiatra y teólogo, Ignacio Boné, marcó claramente el campo de distinción entre patologías mentales graves y experiencia mística. Señaló como caso típico y actual de estudio, el conocido como síndrome del Camino de Santiago. Quien no se acerca a ciertas “experiencias” con la suficiente honradez intelectual y conocimiento corre el riesgo de dar como “místico” algo enfermizo, y viceversa. Importante será la cuestión de preguntarse por el sentido y /o el simbolismo que se esconde detrás de cada experiencia.
                Además de estas conferencias que hicieron de marco al ritmo de la jornada de trabajo, se presentaron un total de 7 comunicaciones que abordaron diversas cuestiones, siempre en el campo del diálogo entre ciencia- psicología-mística. Las cuestiones que se abordaron en relación con la experiencia mística fueron: la aproximación desde la perspectiva psicológica de la inteligencia emocional; el proceso de individuación en la noche oscura de Juan de la Cruz; la relación educativa en la etapa infantil; confluencia de la mística laica y monástica; la mística de los sencillos y la de los filósofos; cómo hallar la presencia de Dios; y la visión de la mística ignaciana como camino terapéutico.

DOMINGO, 23 de septiembre de 2012

“El ser humano anhela y necesita de la experiencia mística”
                El congreso sobre la Experiencia mística ha llegado a su fin. La jornada de trabajo ha estado centrada en una conferencia de clausura y una mesa redonda en la que han participado todos los conferenciantes presentes en el Congreso.
                La conferencia de clausura estuvo a cargo del Dr. Juan Martín Velasco, sin duda uno de los mayores estudiosos del fenómeno místico.
                El tema abordado por el Dr. Martín Velasco llevaba por título: “El hecho místico. Ensayo de fenomenología”. Después de introducirnos en el sentido y objetivos del estudio de la fenomenología de la religión, centró la mirada en el “hecho místico” presente en las religiones. Un hecho que es personalización y vivencia de la fe peculiar.
                Pasando al análisis de lo característico del hecho místico presente las características que generalmente lo configuran como tal: peculiaridad del lenguaje (fruto de la inefabilidad de la experiencia), fenómenos extraordinarios (si bien todos los místicos coinciden en subrayar que no son necesarios), forma de vida (generan comunidades), importancia del contenido (todo tiende hacia la realidad última absolutamente transcendente-inmanente-presencia), actitud religiosa fundamental (teologal, abandono, confianza, acogida, unión).
                La mesa redonda, constituida por los ponentes, y con la participación de todos los participantes, fue un momento especial. Surgieron cuestiones e interrogantes sobre los diversos aspectos tratados durante el congreso. Emergió con fuerza la necesidad de una colaboración interdisciplinar a favor del hombre, que reconozca tanto su dimensión física, como psíquica y espiritual. Sólo así las ciencias se convierten en verdadero servicio al ser humano, y sólo así pueden colaborar en el desarrollo de una buena salud y armonía.
                Valoración final del congreso. Nuevamente quedó constancia del interés que suscitan estos temas. Subrayar que entre los más de cien participantes, un nutrido número de ellos provenían del campo de la medicina y de la psicología, así como del ámbito de la educación. La internacionalidad también fué una nota característica entre los participantes: con una amplia y nutrida presencia española, pero también representantes de otros países europeos como Irlanda, Polonia, Gran Bretaña, Suiza, Alemania, Bélgica, y de otros continentes: Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia e India.
                Una de las novedades de este III Congreso fue la transmisión on-line del congreso, que podrá verse también en diferido hasta mediados de octubre. También se ha contado con el seguimiento de directo de un centenar de matriculados, también de diversos países del mundo, desde Chile hasta Japón. Y, se espera que en este tiempo en que aún podrá seguirse el congreso en diferido, todavía se matriculen muchos más. (De hecho, el pasado congreso Internacional Teresiano, sigue teniendo un nivel de seguimiento que ha ido en crecimiento durante todo el mes de septiembre.)
  


2 comentarios:

Moisés Garrido dijo...

Ha sido un congreso magnífico, frater José Antonio. Lo he seguido con muchísimo interés on-line y el nivel de las ponencias ha sido excepcional. Se ha abordado la Mística con rigor y profundidad, y además desde distintos ámbitos, como bien merece un asunto tan complejo como trascendental. Un abrazo, Moisés.

José Antonio Delgado dijo...

Querido frater Moisés, me alegro muchísimo de que te haya resultado de tanto interés y valor las aportaciones multidisciplinares de este congreso. También yo he aprendido mucho y he disfrutado de la compañía y del intercambio fraternal entre los asistentes al congreso. Ojalá en alguna ocasión podamos compartir pareceres en la Universidad de la Mística.
Un fuerte abrazo
José A.