PSICÓLOGO JOSÉ ANTONIO DELGADO

jueves, 10 de marzo de 2016

EL DESCUBRIMIENTO DE LA DIMENSIÓN FEMENINA EN LA MUJER CONTEMPORÁNEA


“... has alzado tu pie y has abandonado
el granero de la fertilidad.
Las mujeres de la ciudad ya no hablan más de amor
con sus maridos.
Por la noche ya no hacen el amor.
Ya no están más desnudas delante de ellos
revelándoles sus íntimos tesoros.”
Sacerdotisa Sagrada sumeria. 2300 a de C.
(Durante el descenso de Inanna al mundo
subterráneo de su hermana Ereskigal.)

"Mi aterrizaje en la terapia fue en un momento en el que yo estaba entrando en lo que llamo la fase "L'Oreal de la mujer", "porque yo lo valgo" (no es un término muy científico, pero se da en muchas mujeres), momento delicado porque o te lanzas a los placeres que la vida exterior te ofrece, merecedora de todo, tras tantos años de tiranía contra una misma, "por fin disfrutar, esto es vida", y "¡el mundo es nuestro mujeres" que estamos hartas del patriarcado!; o bien, la vida te lanza hacia dentro de ti porque te va a mostrar lo que verdaderamente vales tú, al igual que lo vale el resto del universo del que eres copartícipe.  Yo había optado por la vía primera (lanzarme a los placeres de la vida), porque no sabía que existía la opción b) (el descubrimiento del mundo de la Diosa), tal cual la estoy viviendo." 

Así definía una de mis pacientes su estado anímico cuando llegó por primera vez a mi consulta. Estaba al borde de la disolución de su matrimonio. Trataba de buscar el amor fuera de su relación matrimonial. Llevaba casada quince años y tenía dos hijos. Tanto ella como su marido llevaban una doble vida sexual y sentimental. Alertada por la situación y por un profundo sentimiento de que algo en su interior no estaba en orden buscó ayuda psicoterapéutica. Llevaba tres años buscando hacer terapia hasta que se decidió acudir a mi consulta. Un sueño que había tenido hacía unas semanas coincidía con uno que yo había relatado e interpretado en mi libro Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma

Procedía de una familia conservadora, de clase media. En su infancia había recibido muy poco afecto por parte de sus padres. En lugar de amor, su madre expresó rechazo cuando la tuvo en sus manos al poco de nacer porque sentía que no sería capaz de criarla y educarla adecuadamente. Su padre apenas estaba en casa, porque llevaba una doble vida. Ambos progenitores tenían personalidades muy inmaduras. Su madre apenas tenía deseos sexuales, se comportaba con su esposo como si fuese su mamá, y su padre buscó la sexualidad que le faltaba en una amante. La expresión de las necesidades individuales y los impulsos sexuales eran tabú. Su madre se había encargado de explicarle que las mujeres que mantienen relaciones sexuales apasionadas eran unas "putas, unas guarras y unas sucias". Así que, en su relación matrimonial estaba repitiendo el mismo patrón que había introyectado (absorbido de un modo inconsciente) durante su educación. Hasta que, un año y medio antes de nuestra primera sesión, conoció a dos hombres impotentes, uno mayor y otro joven. Y, de pronto, descubre que despierta la libido sexual de ambos. La Diosa irrumpe en su vida de un modo imparable y desconcertante.

Dado que las explicaciones racionales no causaban apenas efecto, decidí buscar una respuesta a su situación por una vía no racional. Le pedí que procurase recordar los sueños, escribirlos y traerlos a la consulta. Esto produjo resultados espectaculares en tan solo unas pocas semanas. Pudo recordar varios sueños que, junto con el primero que trajo a consulta, se convirtieron en una guía para abordar la terapia de un modo adecuado. 

En el primer sueño veía una estancia oscura en la que se respiraba una atmósfera sagrada. De allí partía un túnel infinito desde donde llegaba una luz dorada de un candil. La imagen le parecía que semejaba la del ermitaño de la bajara del Tarot. Una voz masculina le habla del siguiente modo: "buscando puertas / y tú poder hallarlas y tú poder lograrlas" y la voz se despide diciéndole “el Espíritu".

En el segundo sueño circula en el coche con su marido a quien le pide que la apee porque tiene que subir a casa, pues ha quedado con la peluquera. Al bajar del vehículo ve la calle donde ella vivía durante su infancia toda devastada, desértica, sin un alma, y un gran incendio que procede del cielo. No quiere que la vea nadie porque teme que le dirán que estar allí es peligroso. Aún así se decide a subir, si bien lo hace con mucho esfuerzo. Una vez arriba ve un fuego infernal que lo está arrasando todo. En la siguiente escena se ve rezando un Padre Nuestro entre el fuego, el humo y las ramas de unos árboles sin hojas que dificultaban su ascenso. Finalmente, consigue ascender agarrándose a las ramas de los árboles. Unas voces masculinas diabólicas le hablan desafiantes, se ríen de ella y le dicen que no será capaz de subir. Pero ella siente que puede y, con autoridad, se enfrenta a las voces con valentía, al tiempo que reza el Padre Nuestro. De pronto, en mitad de la escena, justo en lo alto, entre dos palos de madera, aparece un gran corazón rojo en un escenario gris que palpita en sincronía con su propio corazón. Las voces desafiantes se alejan mientras ella continúa rezando el Padre Nuestro hasta que desaparecen.

En el tercer y cuarto sueños aparecen las imágenes de una mujer anciana, de una tarotista y de una sacerdotisa que conoce los misterios de la naturaleza. 

Los sueños, además de ser sintomáticos y, por lo tanto, una herramienta para el diagnóstico, son simbólicos. Apuntan a un sentido que va más allá de sí mismos y que está fuera del alcance de las palabras y de la explicación racional. El lenguaje de lo inconsciente es arcaico y natural. Produce de un modo espontáneo, al margen de los acontecimientos y de la consciencia racional, fragmentos de mitos, leyendas y cuentos como dramas personales. Están referidos a la relación que mantiene la consciencia de la persona con su propia profundidad y pueden ponernos en contacto con una fuente de sabiduría natural que reside en todos nosotros. 

Durante el análisis e interpretación de las imágenes de sus sueños le dije a mi paciente que tenían un carácter sagrado. Que había que tomarlos muy en serio porque expresaban unas necesidades profundas, suprapersonales, que podían ser tanto o más importantes que las necesidades biológicas. No importaba que esas imágenes oníricas no se pudiesen traducir de un modo sencillo a términos racionales. Pues su propósito era orientar y ampliar la consciencia en un proceso mucho más profundo que parecía impulsarla hacia un punto central de carácter divino. Un Centro que daría un Sentido profundo a su vida. 

El primero de los sueños se está refiriendo a la realidad espiritual a la que, en Psicología Analítica, denominamos inconsciente colectivo o espíritu de la profundidad. Le indica con claridad que, más allá del mundo consciente, hay una realidad profunda, sagrada, de la procede una luz trascendente a la consciencia. Y que ella está convocada a descubrir aquella luz, a escuchar la voz de la profundidad que se convertirá en la guía de su vida.

El segundo sueño es anticipatorio u orientador y adelanta lo que va a suceder en los años siguientes. Comienza un camino en solitario que la conduce hacia el pasado, en una regresión a etapas infantiles, que es en donde quedó su vida interior estancada. Un incendio lo arrasa todo, lo que simboliza un período de crisis y de transformación de todas las esferas de su vida. Como esa situación le hizo atravesar momentos de tristeza y de sufrimiento, con un estado anímico depresivo, ciertas voces, tanto internas, procedentes de su animus u hombre interior diabólico, cuanto externas, provenientes de sus familiares, amigos o allegados, le decían que la terapia tenía que evitar que sufriera y hacerla sentirse bien, y, dado que estaba triste y deprimida, tenía que abandonarla cuanto antes porque no le convenía. Aún así, mi paciente, como anticipaba el sueño, se enfrentó a sus pensamientos sobre el abandono de la terapia, así como a las personas que le aconsejaban dejar el análisis oponiéndose o dificultando el proceso de transformación que estaba experimentando. Con una actitud religiosa consiguió enfrentarse a aquellas voces que se oponían a la renovación y, después de vivir una auténtica Pasión, tuvo un encuentro genuino con el Cristo interior simbolizado por el Corazón rojo, que palpita entre los maderos  de la Cruz. El descubrimiento del Amor auténtico, del sentirse soportada, consolada y amada por Cristo fue vivido por la paciente como un auténtico milagro.

En los sueños tercero y cuarto comienzan a aparecer imágenes de la Diosa que simbolizan la importancia de renovar una actitud religiosa que había sido reprimida, no solo por mi paciente, sino también por la sociedad de nuestro tiempo desde hace muchos siglos. La actitud religiosa femenina la remitía simbólicamente a la antigua diosa de la vida y de la embriaguez sexual y emotiva, así como a su consorte, amante y víctima, que eternamente muere y renace: Dionisos. El mito que estaba desplegándose en lo inconsciente de esta mujer se corresponde con el arquetipo de la diosa griega Perséfone o con el de la diosa sumeria Inanna, con el que dábamos comienzo nuestro artículo. 
La mujer que deseaba lanzarse al mundo para vivir su femineidad sin conocerse a sí misma, descubrió la realidad profunda que guiaba sus pasos, sintiéndose nutrida por una fuente de sabiduría interior que brotaba de un manantial instintivo de feminidad. Así describe su estado anímico después de seis meses de terapia:

"Al principio, mi búsqueda de Dios era un modo de poder dejar de responsabilizarme de mi vida porque en el fondo de mi ser era secretamente insegura y temerosa de todo, y eso (mi búsqueda de Dios) me proporcionaba algo a lo que agarrarme. Y aunque era buscadora, aún no lo había encontrado. Y puesto que no soy dogmática y necesito sentir, no podía engañarme. Seguía abierta al misterio con verdadera humildad.
En el fondo de mí, en mi aparente equilibrado desenfreno, yo sabía que había algo que no estaba en orden conmigo misma, más allá de los convencionalismos sociales por los que no me regía en absoluto. Sucedía en mi interior: yo estaba traicionando a ese algo que estando en mí, estaba por encima de mí. Y ese algo a su vez era un eje en mí que tenía una fuerza que me atraía sin poder escapar, y que a su vez no lograba alcanzar.
En pocas semanas, la terapia pone frente a mí gran parte de lo que yo no quería ver. (En estos momentos, eso sigue produciéndose). Por ejemplo:
Había pasado mi vida odiando a mi padre y con una gran agresividad contenida frente a mi madre, y fui capaz de convertirme simultáneamente en lo peor de cada uno en un "abrir y cerrar de ojos"; a la vez era amante y esposa despechada, arpía y espía con derecho a todo para preservar lo que para mí era de mi posesión (mi marido). Y con derecho a todo lo que me pudiera ofrecer la vida, que para eso era mujer (vida A y vida B, cohabitando en mi perpetuo desasosiego).
Con los sueños una verdadera odisea. Cada cosa que soñaba, pasaba del inconsciente al consciente y se manifestaba en mi vida real. Me asustaban esas fuerzas; hasta llegué a pensar que soñar era malo, y si no soñaba, al menos no se manifestaría el mal. Solo podía convocar eso en mis sueños. Todo lo peor.
Hasta que pude ver que mi realidad externa era fiel reflejo de todo aquello que yo había estado toda mi vida reprimiendo, negando, ocultando y juzgando. Y en esos momentos mi vida se desmoronaba. Todo mi desorden interno se reflejaba fuera.
El psicoanálisis va haciendo que vea una tras otra mis sombras, y los muros que caen uno tras otro; te despoja de todo. Me resistía, en una lucha carnal contra una parte de mi y contra mi terapeuta que con firmeza y a la vez flexibilidad, tenía bien fuerte agarrada la cuerda, haciendo la tensión justa y exacta soportable por mi ego en cada momento.
Mi sufrimiento y mi prepotencia eran brutales. Y cuando ya no tienes donde agarrarte, todo lo que tienes y has logrado con tanto esfuerzo en esta vida te das cuenta de que no te sirve en este camino hacia tu Verdad, ni sabes quién eres, pero sí quién no deseas ser,  todo estalla en mil pedazos, una implosión en silencio y sucede el milagro. El acceso a la verdadera realidad. Una verdad trascendente que da un sentido de plenitud a tu vida.
Ahora podemos ir por cualquiera de mis recovecos. Ya no tengo miedo. Los sueños son para mí algo imprescindible. Voy comprendiendo sola algunos aspectos. Y me ayudan muchísimo.
Solo conociendo lo máximo que habita en mí podré evitar, si Dios así lo quiere, ese fatídico final que los hombres llamamos destino. E intentar entregarme y entregar a los demás lo mejor desde ese mágico lugar que hay en mí, y por encima de mí, y que lo llamaremos Amor, pero que es más que amor (porque es un estado de consciencia ). Es una forma de ser y estar en el mundo cada minuto de mi vida."


He descrito el descubrimiento de lo femenino en una mujer contemporánea porque es el dilema que hoy impregna las almas de millones de personas, hombres y mujeres. La sexualidad, el impulso que arrastra hacia la expresión de la individualidad femenina y la necesidad de afecto y de apoyo seguro son necesidades de carácter arquetípico. Durante muchos siglos han sido consideradas como negativas, malignas y diabólicas por una cosmovisión que adora los valores masculinos en detrimento de lo femenino arquetípico. En palabras de E. Whitmont  "el culto a una divinidad como masculina o femenina expresa un sistema de valores existencial y una forma de percepción en la que un género arquetípico prevalece sobre otro en el plano psicológico, siendo tan convincente y determinante para las mujeres como para los hombres. (...) El menosprecio de lo femenino tiene pues sus raíces en tendencias dinámicas de la psique (arquetipos) más elementales que las modas pasajeras o los prejuicios intelectuales."

En una cultura androlátrica (adoradora de un sistema de valores masculino) como la nuestra, que menosprecia el género arquetípico femenino, el Amor parece haber abandonado la vida íntima de las personas. Solo redescubriendo, aceptando e integrando los valores de la Diosa (arquetipo femenino), la fertilidad volverá de nuevo a los graneros, las mujeres y los hombres volverán a hablar de amor con sus cónyuges, harán el amor apasionadamente y se les revelarán los profundos misterios de la femenino. 

Autor: José Antonio Delgado González
Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana
Colaborador del Centro Engramas



Bibliografía:

Delgado González, J.A. (2014). Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma. Chesterton: Delgado González editor.

Delgado González, J.A. (2014). La hermandad de los iniciados. Chesterton: Delgado González editor.

Delgado González, J.A. (2015). CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y otras películas de ciencia ficción. Chesterton: Delgado González editor.

Harding, E. (2005). Los misterios de la mujer. Simbología de la luna.  Barcelona: Obelisco.

Whitmont, E. C. (1998). El retorno de la diosa. El aspecto femenino de la personalidad. Barcelona: Paidós Junguiana.

lunes, 1 de febrero de 2016

TERTULIA SOBRE LA SOMBRA EN EL ATENEO DE MADRID


El pasado sábado 30 de enero de 2016 tuvo lugar una tertulia en el Ateneo de Madrid cuyo tema principal fue la cara oscura de la personalidad a la que el psiquiatra suizo C. G. Jung denominó sombra. En ella participamos tres profesionales de la salud mental: el psiquiatra y profesor universitario Guillermo LaHera, el psicólogo y terapeuta, además de adepto al sufismo, Rafael Millán, y quien escribe estas líneas (José Antonio Delgado, psicólogo, terapeuta de orientación junguiana, ambientólogo y escritor).

Quiero expresar mi gratitud a Victoria Caro por el esfuerzo que realiza cada sábado organizando las tertulias en el Ateneo de Madrid, por su deferencia al permitirnos participar y por su siempre cálida acogida. En este caso, mi gratitud es aún mayor, dado el polémico tema que abordamos nada menos que en el centro de la intelectualidad de Madrid, la casa de la Diosa Atenea. Y es que la sombra, en una de sus acepciones, alude a lo que la conciencia colectiva -es decir, los valores intelectuales, sociales, morales y/o sentimentales defendidos por el espíritu de la época actual-  rechaza, reprime o suprime por ser contrario a la imagen unilateral que detenta y mantiene. De modo que, en cierto sentido, nuestra intervención era casi una osadía, una afrenta a la autoridad racional reinante y, por tanto, un reto para no levantar demasiadas ampollas.

También deseo expresar mi gratitud a Rafael Millán, por su amistad, por su participación en este evento y por su interpretación de la Metafísica del mal en el Islam; a Guillermo LaHera por su actitud científica humilde, abierta y receptiva al diálogo, por su amistad, por haber aceptado participar en este evento, a pesar de su apretada agenda y, por supuesto, por las amables palabras sobre el contenido del libro "Cómo integrar tu sombra" que expresó durante el evento, y que reproduzco a continuación:

"Ateneo de Madrid, 30 de Enero de 2016

Es un auténtico placer para mí participar en la presentación del libro Cómo integrar tu sombra de José Antonio Delgado. Me parece un libro fascinante que aborda uno de los temas esenciales (quizá el que más) del ser humano: la oscuridad que habita en nosotros.

Pero para empezar hablaré de mi hijo Javier, de 3 años de edad. Hace aproximadamente 6 meses su madre y yo advertimos que, en sus monólogos y peroratas mientras jugaba a vaqueros o mosqueteros, aparecía un personaje nuevo: "Bulu". Nos llamó mucho la atención el nombre. Pronto conocimos su esencia: Bulo hacía cosas malas. Cuando Javier se comía a escondidas una chocolatina y aparecía la envoltura en el suelo, Javier decía -con cara de bueno, pero con churretones de chocolate en los labios-: "no he sido yo, ha sido Bulu." Los lunes Bulu no quería ir al cole y Bulu a veces piensa que todos los juguetes deben ser suyos. Consecuentemente, a Bulu los Reyes le trajeron carbón, pero a Javier el Fuerte de vaqueros de Playmobil. Más tarde (estamos esperando el segundo hijo), Javier nos dijo que iba a querer mucho al hermanito (que se llamará Pablo) pero Bulu -de nuevo Javier con cara de bueno- "le hará cosquillas y no le dejará dormir y le quitará los juguetes." "Bueno, pero Javier no hará eso, ¿verdad?" dijimos nosotros. "¡No!". Pero un día Javier nos sorprendió  con una noticia: "Bulu es mi hermano mellizo" dijo con naturalidad. "¡Es como yo!" dijo sorprendido. Así estamos ahora. La semana que viene nacerá Pablo y los mellizos Javier y Bulu esperan su llegada. El proceso de integración de la sombra ha comenzado. 

El libro de José Antonio describe y explica el proceso de toma de conciencia del "mellizo oscuro" y su asimilación. El proceso que disuelve la identificación con la máscara (la personalidad que queremos ser para los demás), que expande nuestro campo de visión y nos permite integrar al otro (a un otro no idealizado). Porque este proceso que ya ha empezado mi hijo Javier con su amigo imaginario, aún no lo hemos acabado nosotros con nuestra propia oscuridad. Expongo a continuación algunos ejemplos y reflexiones a vuelapluma que surgen mientras uno lee este estupendo libro:

1. Lo paranoide. Para quien no la conozca, recomiendo una obra maestra de la etapa mexicana de Luis Buñuel: "Él" (gran título". Francisco Galván es un joven soltero, religioso, de buena posición social y virgen. Un Jueves Santo, en la Iglesia, durante la ceremonia del lavado de pies (nada es gratuito en Buñuel), su mirada divaga entre los fieles hasta que bruscamente se detiene en los sensuales pies de Gloria. A partir de ese momento la buscará y enamorará, a pesar de que esta resulta ser novia de su amigo, el ingeniero Raúl. El amor que parece nacido de la locura no parará nunca, y los celos patológicos de Francisco condicionarán un trágico final. Francisco es un ser puro, una encarnación del caballero español, honorable, limpio, recto. En la noche de bodas, le pregunta a su esposa: "Mujer, algún defecto tendré..." y responde ella: "Pues sí, que a veces eres muy severo, y siempre piensas que llevas razón". Francisco entonces se encoleriza: "Soy un hombre humilde y reconozco mis defectos, pero ese es el último que señalaría".  Ese hombre que tiene una imagen enaltecida de sí mismo, una máscara perfecta, es, según vemos en la película, un celoso patológico capaz de matar. Lo explica José Antonio en su libro: "en lugar de iluminar sus oscuridades, busca en el otro la proyección de su propia infamia. De manera que con la agresividad y el resentimiento de un yo herido, se dirige al adversario-enemigo y lo trata de aniquilar." En el protagonista de "Él" antes aparece la perversión (Francisco es voyauer, fetichista y sádico, dentro de su venerable fachada): encapsula su sombra y su deseo sexual en (oscuros) objetos de deseo, manteniéndose puro por lo demás. Luego proyecta (pone en el otro) su sombra en el otro (su mujer), un otro idealizado y luego demonizado. El que se cree puro ve monstruos a su alrededor. Pureza y paranoidismo van de la mano.
2.      Existe una sombra individual, una cultural o nacional y una arquetípica. El nazismo es el gran objeto de estudio para quien albergue alguna esperanza en que la Humanidad pueda sobrevivir. ¿Desde dónde se cometieron todas esas maldades? Si nos desprendemos de las reconstrucciones post hoc de la Historia y de la humana dificultad de la víctima de comprender al verdugo, podemos decir que se cometieron desde la luz cegadora del Bien. Los nazis, ejemplares padres de familia, sentidos patriotas heridos por el humillante Tratado de Versalles, amantes de la cultura alemana, de su música y sus mitos, querían "limpiar" definitivamente a Europa y renacer en su Historia. La luz cegadora del mito nacionalista, que con tanto furor quiere el Bien para "los nuestros". Hay un libro de Martin Amis (La flecha del Tiempo) en el que el autor reconstruye la idea convencional del tiempo para explorar la naturaleza del pasado en una historia que empieza, se desarrolla y termina al revés. Es decir, empieza con la agonía del protagonista -un médico que participó en el Holocausto- y se desarrolla hacia atrás. Rompe con sus amantes y luego se enamora de ellas, por ejemplo. Escapa de una culpa terrible, hasta llegar a Auschwitz, donde las chimeneas succionan cenizas del cielo y milagrosamente las transforman en seres humanos, judíos... ¿Y dónde acaba -o empieza-todo? En un campamento de verano en las montañas austriacas, en el que unos niños exultantes, sanos, puros y vigorosos cantan un himno heroico. Aparece el poder siniestro de lo bucólico, lo naif, lo ñoño.  (Nota: Este libro sigue la lógica de Heidegger, y es que la historia se vive hacia adelante, pero se comprende hacia atrás). Lo malo que tiene la apoteosis del Bien es que puede acabar matando a seis millones de judíos.
3.      En el fenómeno sectario, omnipresente en nuestras vidas, se forja una identidad  extendida. El individuo se siente parte de algo más grande, más potente, claro y luminoso, con límites bien definidos y generalmente guiados por un líder que le aclara el significado de la realidad. Se sacraliza entonces esa representación esquemática de la realidad, donde se amplifica la pureza del grupo y se identifica, expulsa y extermina (si se puede) la amenaza. Esa amenaza que se expulsa es tan potente que a veces adopta figuras terribles: el enemigo, el extranjero, el bárbaro, el inhumano, el cerdo, el hereje, el anti-Cristo, el vampiro, el Loco, Lucifer. Gracias a todos ellos: su existencia reafirma nuestra bondad y nuestra pureza. Nos calma designar a la Maldad y la Locura con un sinfín de nombres, un catálogo que no les identifica a ellos sino a nosotros: los cuerdos, nobles, racionales, buenos, los nuestros. Dice el libro de Delgado: "No sólo el mal es generador de atrocidades, sino que la identificación con el bien como valor absoluto acaba por conducir al mal que desea evitarse a toda costa." El fin que justifica los medios, o matar en nombre de Dios.
4.      Huyamos de los lugares apacibles y reconfortantes. Dice Mircea Eliade: "Las iniciaciones heroicas no son nunca familiares, ni cívicas. No se hacen en la ciudad, sino en el bosque, entre la maleza. "Los héroes viven en las cavernas, en lugares oscuros y húmedos, que nos remiten al momento del parto y de la muerte, en general poco tranquilizadores y sosegados. Porque los héroes están preparados para la muerte y la resurrección.
Los lugares apacibles o las familias impolutas suelen esconder monstruos. Dice Delgado: "El hombre común prefiere evitar cualquier consideración que le permita comprender que dentro de su psiquismo habita todo aquello que él más rechaza." Y entonces opera el tabú y el silencio. Los miembros de la familia comparten las mismas vulnerabilidades y tratan de sortear el peligro acordando no atender la  zona problemática, tejiendo una red de silencios y mentiras compartidas. Pero bajo esa aparente perfección "bulle el caldero de la ira, el resentimiento y el daño inexpresado", como cita Delgado en su libro.
5.   Dios nos libre  también  de los padres "demasiado buenos", que con una fachada de bondad y belleza excedidas atraen y succionan a las personas allegadas. Y qué suerte tener padres buenos que permiten y favorecen el desarrollo de la personalidad total del hijo, con sus muertes y resurrecciones, que le permiten ser libre y ser querido por ellos... Buena lección, como hijo y como padre, extraída de este libro.
6.     Así también en la vida de cada uno. El adolescente idealiza al Maestro, que cree admirable y sin mancha; idealiza a la Amada -gracias al Mito que pervive en nuestro tiempo, el Amor Romántico-. Luego uno se encuentra al Maestro (o a la Amada, quién sabe), al cabo de los años, y lo ve hecho un guiñapo, una ruina: ¿era éste el admirable? Lo ve dubitativo, inseguro, frágil, aferrándose a muletas intelectuales para no caerse. ¿Debe caerse? ¿O el adolescente que ya no lo es debe integrar la sombra del Maestro, y su propia sombra, para por fin quererlo?

Acabando, estamos ante un libro que se devora placenteramente y suscita continuamente la reflexión del lector. Tiene un claro fundamente junguiano pero maneja con fluidez otras fuentes bibliográficas y cita oportunamente la epopeya de Gilgamesh, la Odisea, San Juan de la Cruz, Nietzsche, Mircea Eliade o Rilke. Cómo integrar tu sombra recuerda la aproximación a los magníficos libros de Joseph Campbell: tratar de entender la psicología del ser humano de forma integral, en sus diversas dimensiones, y no sólo en la estrictamente racional. Explora, profundiza y divulga el arquetipo junguiano de la Sombra y su efecto sombre el hombre actual

Se me ocurren muchas preguntas que hacerle al autor del libro. Una es sobre el papel de la Sombra en la religión y en el ateísmo, esas dos luces cegadoras. Por un lado, la religión propiciando mucho el mito de la pureza: la absolución del pecado del Hombre, la Inmaculada Concepción, las Vírgenes arrobadas de Murillo, los Santos sin tacha. Pero, por otro, el ateísmo también puede instalarse en una Luz (ilustrada) que trata de "limpiar" las impurezas de la superstición y la superchería. ¿Es posible una creencia o un ateísmo que no sean absolutos y sean capaces de integrar al otro, crea en lo que crea? ¿O será eso tachado y acusado de relativismo?

Otra pregunta en la misma dirección es sobre los caminos de integración de la Sombra. Uno que se propone en el libro es la Mística, como símbolo de unificación de contrarios, vía maravillosamente descrita por San Juan en La Noche Oscura del Alma. Pero a mí se me ocurre que una visión racional y científica del Hombre puede también conseguirlo. Frente al relato exaltado y grandilocuente del Mito, ofrecer el relato modesto, provisional, falsable, a veces contradictorio, de la Ciencia. Y sabiendo que la Ciencia tiene límites y no explica todo, ni siquiera una pequeña parte... podría haber un mandala, una tensión entre opuestos, en el que se integrara el humilde conocimiento científico con las profundas e irracionales ansias del Hombre de otorgarle significado a la realidad.

¿Hay mejor manera de reconocer las propias sombras e integrarlas de forma creativa?

En resumen, somos seres híbridos, impuros, pero esforzados. Saberlo puede cambiar nuestra vida. Y el libro de José Antonio es un buen inicio.
Gracias

Guillermo Lahera Forteza"


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Guillermo, en su excelente intervención, lanzó dos preguntas que yo no respondí adecuadamente para no acaparar protagonismo y permitir el diálogo con los asistentes a la tertulia. Por ese motivo, a continuación trataré de responder sucintamente a sus dos preguntas, fundamentales y muy oportunas:

1.   ¿Es posible una creencia o un ateísmo que no sean absolutos y sean capaces de integrar al otro, crea en lo que crea? ¿O será eso tachado y acusado de relativismo?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla. En mi opinión, el proceso de individuación convoca, precisamente, esa unión de contrarios a la que alude Guillermo en su exposición. De hecho, la terapia de orientación junguiana pretende que la consciencia racional del individuo tome contacto con su propia profundidad, que para él es del todo desconocida, y una de las etapas de la terapia consiste en la progresiva toma de consciencia de la sombra o inconsciente personal. Durante mi intervención, que puede verse en el vídeo que cuelgo más adelante, decía que la respuesta a la pregunta entre la mentalidad religiosa, mágica y/o mitológica -presente en los niños, como hemos visto en el ejemplo del hijo de Guillermo- y la mentalidad racional científica la obtuve de un sueño. Un sueño que tuve en un momento en el que me cuestionaba la tendencia racionalista del positivismo científico que había estado estudiando, primero durante mi formación como científico ambiental y después durante mis estudios de Psicología en la Universidad. En aquel sueño se me revelaba que ambas mentalidades convivían en mí y era importante no identificarme con ninguna de ellas. Por eso, durante mi intervención, hablé de la importancia de mantenerse en el Centro. La tensión entre esas mentalidades, a las que podríamos denominar mentalidad mágico-religiosa y mitológica y mentalidad racional, está presente en todo hombre contemporáneo. Así, cuando observamos la actitud de algunos científicos positivistas, que defienden a capa y espada la utilización del método científico como el único válido para estudiar todas las dimensiones de la realidad  humana, rechazando otras posibles formas de abordaje de la realidad (el método fenomenológico-hermenéutico en la Psicología, por ejemplo) nos encontramos con una de las tendencias polarizadas (la del racionalismo); cuando observamos, por contra, la forma de aproximación al estudio de la realidad de lo que se ha denominado movimiento New Age, nos daremos cuenta de que hay ahí una emergencia de esa mentalidad mágico-religiosa y mitológica a la que me refería más arriba. Este sería el polo contrario. Los científicos positivistas critican a la New Age de pseudocientífica y los seguidores de la New Age critican a los científicos positivistas de estrechos de miras. Pero lo cierto es que los unos proyectan su sombra en los otros. En todo científico hay, agazapado en la sombra, un dogmático religioso (que convierte a la razón en el máximo valor -Dios); y en un hombre religioso hay, agazapado, un racionalista que puede utilizar su racionalidad para hacer proselitismo. Por eso utilicé el ejemplo de la New Age como sombra compensatoria del positivismo científico y viceversa.

Dicho esto, la Psicología Analítica, y su práctica en la clínica, ha puesto de manifiesto la existencia de una función espiritual o religiosa en el alma del hombre, siendo esta un constituyente de la naturaleza humana, como también lo es el instinto de nutrición y la sexualidad. Por ese motivo, no es posible, como se insinuó en la tertulia, una existencia saludable sin considerar la dimensión espiritual del ser humano. Así como la represión de la sexualidad trae aparejada una serie de manifestaciones neuróticas, la negación de la dimensión espiritual conlleva otras. Aún diría más. Es precisamente el exceso de una mentalidad racionalista, propia del patriarcado, represora, negadora o supresora de la realidad del Alma, la que ha convertido al mundo en un erial y, en cierto sentido, lo que permite comprender el motivo por el cual nuestra civilización está atravesando una profunda crisis de Sentido. 

La metanoia o cambio completo de mentalidad que supone el contacto de la consciencia racional con las dimensiones profundas de la personalidad es a lo que me referí, durante la tertulia, cuando dije que la razón se reubica en un lugar diferente. No es que la razón sea contraria u opuesta a la fe, sino que la razón se convierte en una servidora de una realidad que la trasciende y a la que se abre. Lo que se obtiene de este modo es una dialéctica entre la mentalidad racional que preside la consciencia y la mentalidad mágica que habita en lo profundo del hombre. Una dialéctica que genera una mentalidad nueva a la que podríamos llamar gnosis. Esta especie de gnosis es el resultado de la unión de la mentalidad racional y la mágica, no siendo ni la una, ni la otra.

¿Podría haber un mandala, una tensión entre opuestos, en el que se integrara el humilde conocimiento científico con las profundas e irracionales ansias del Hombre de otorgarle significado a la realidad?

En mi opinión, sí. Creo que, al responder a la anterior pregunta, también he respondido en parte a esta. El conocimiento científico es un modo de aplicación de la mentalidad racional. La Psicología Analítica, como ciencia, aplica la mentalidad científica a la comprensión del Sentido de la vida del ser humano. Así, vemos cómo en la obra de Jung, y en la de los que continuamos su legado, intentamos realizar una comprensión del significado profundo de la vida humana en términos de la ciencia moderna. Y lo hacemos así porque la ciencia es la expresión de la consciencia colectiva de nuestro tiempo. En otras palabras, el proceso de individuación, la realización de la profundidad del hombre, convoca a quienes lo realizan a utilizar el lenguaje de su tiempo para expresar el mensaje que procede de la profundidad. Pero, y esto es importante tenerlo presente, la vida del hombre puede entenderse como la expresión de un patrón arquetípico, es decir, un mito. 



miércoles, 27 de enero de 2016

¿CUÁL ES LA CARA OSCURA DE LA PERSONALIDAD SEGÚN JUNG?



El próximo sábado 30 de enero de 2016, entre las 21:00 y 22:30, tendrá lugar la Tertulia Sobre el Ser Espiritual en el Ateneo de Madrid que lleva por título "¿Cuál es la cara oscura de la personalidad según Jung?" Organizada por Victoria Caro, reflexionaremos sobre el contenido del libro Cómo integrar tu sombra y en ella participaremos los siguientes profesionales de la salud mental:

Guillermo LaHera Forteza: Médico Psiquiatra (vía MIR), Máster en Psicoterapia Integradora por la Universidad de Alcalá, Experto Universitario en Neuropsicología y Psiquiatría Forense. Es profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá. Colaborador en el CENTRO ENGRAMAS de psicoterapias integradoras.  

Rafa Millán: Psicólogo sanitario, terapeuta y adepto al sufismo. Su web es Psicólogo Madrid.

José Antonio Delgado: Psicólogo, Terapeuta de orientación junguiana, Licenciado en Ciencias Ambientales y escritor. Colaborador del CENTRO ENGRAMAS de psicoterapias integradoras, donde realiza talleres de formación en Psicología Analítica, análisis e interpretación de sueños y tiene su consulta privada. Su página web oficial es José Antonio Delgado Escritor y Psicólogo

Os esperamos!

Estos son algunos fragmentos del libro Cómo integrar tu sombra basado en la experiencia clínica y personal, sobre el que reflexionaremos:

"Gran parte de la población mundial permanece inconsciente de las proyecciones de su propia oscuridad, y vive convencida de que todo lo desagradable y mal intencionado habita lejos de sí misma. El hombre común prefiere evitar cualquier consideración que le permita comprender que dentro de su psiquismo habita todo aquello que él más rechaza, incluidos los motivos profundos que están presentes en las crisis mundiales que nos afectan. Tampoco admitirá de buen grado que su juicio sobre la pretendida realidad puede estar equivocado, o que los defectos que él rechaza en sí mismo, y que proyecta en los demás, pueden ser constructivos, positivos o de utilidad si los reconoce como partes de sí mismo. Por estos y otros motivos, me he animado a escribir un trabajo monográfico sobre la sombra, en un lenguaje divulgativo, con la esperanza de contribuir a la toma de consciencia de la oscuridad que nos embarga."

"La sombra está constituida, por tanto, por todo aquello que hemos rechazado, reprimido o suprimido para adaptarnos a las expectativas de las personas que han tenido un papel determinante en nuestro desarrollo."

"La sombra nos enfrenta a un auténtico conflicto. Nos confronta a un adversario que, las más de las veces, se nos aparece como entidad externa. Quizás adopte la forma de un padre oponente, un hermano desquiciado, un agente tributario, un cliente, un contrincante, un profesor autoritario, un compañero de trabajo, o, tal vez, se nos presente como una situación inesperada, cual un rapto inconcebible, una pérdida de trabajo, la pérdida de un bebé, una ruptura de pareja o un hecho "imposible".