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jueves, 30 de abril de 2020

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?


Recuperamos aquí la reseña presentación del Psicólogo de orientación junguiana Fernando Sánchez del libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? Aprovechando el lanzamiento de la nueva edición del libro. 

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?

Fernando Sánchez. Psicólogo y candidato a analista junguiano por la SEPA.

“Este libro encierra un llamamiento y una advertencia para todos aquellos que, como yo, comparten un vivo interés por la toma de conciencia y una preocupación creciente  por el futuro de la Humanidad y de la Naturaleza” (JOSÉ González. El Retorno al Paraíso Perdido.)

José  es un autor profundamente concienciado y comprensivo con las singularidades y la crisis colectiva que estamos atravesando en este momento. Sus obras, “El Retorno al Paraíso Perdido”; “Al Final del Túnel”; “La hermandad de los Iniciados” y ésta que presentamos hoy “AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? ”, son esfuerzos lúcidos de mostrar y clarificar a través de la psicología analítica, la gnosis, la alquimia y la astrología  como el mundo material, es decir, el ámbito de lo consciente, lo observable y lo manifestado, se gesta y vertebra en las capas profundas del inconsciente colectivo.

La importancia de la concienciación de las implicaciones que los elementos, movimientos y contenidos colectivos tienen en la psique individual no es simplemente un interés curiósitas. Es una necesidad vital. Ya que en los fenómenos que observamos en el mundo físico, material, subyace un factor psíquico, de los cuales las manifestaciones observables son únicamente su expresión más superficial.

 “Mi intención es descorrer algunos velos que cubren un ámbito de la psique que está funcionando en todos nosotros, con un vigor extraordinario, en la oscuridad de la vida de cada cual.” (José  González. El retorno al Paraíso Perdido).

 Esta dimensión  inconsciente se expresa con mayor vehemencia en momentos de crisis social o de transformación colectiva como el que vivimos actualmente.

 “Es una situación anímica horrible. En un estado mental así, el inconsciente incita con vehemencia hacía el arquetipo de la muerte y el renacimiento, en el sentido de la espiritualización gnóstica, de la individuación.” (José  González. AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?.)

Jake Sully, personaje principal en Avatar, muestra esta situación anímica del hombre occidental actual, vacío, sin rumbo, inmerso en una crisis de sentido, sin herramientas para afrontar el vacío de su propia existencia, en la necesidad de encuentro y búsqueda del sentido verdadero de su vida. En momentos como este, los arquetipos se expresan con potencia, proyectándose al exterior, irrumpiendo en forma de vivencias sincronísticas, sueños lúcidos, experiencias numinosas, que invitan a las personas a realizar un cambio profundo. Es común ver en personas, que tras una crisis, enfermedad  o el padecimiento de una situación disruptiva, comienzan un proceso de transformación, profundo, real, comprometido, en la que la mayoría refiere la re-lación con una dimensión más profunda que reconoce en sí y que dota a la vida de un nuevo sentido en sus vidas.

Estos trabajos, lejos de ser meras aproximaciones teóricas a conceptos filosóficos, religiosos  o psicológicos, cobran importancia, por los contenidos que está sacando a la luz. José , nos muestra, nos advierte, preocupadamente, de la situación en la que estamos, en una profunda crisis ecológica, económica y sobre todo, una profunda crisis que atañe a los valores espirituales sobre los que se ha cimentado la cultura occidental, en la cual, el hombre ha “perdido el contacto con sus potencias espirituales”. Lejos de quedarse en el análisis o la reflexión intelectual, nos propone, un cambio, un camino, un proceso de transformación, la necesidad de transitar hacia un nuevo estilo de vida, mediante una renovación del sistema de valores imperante en nuestra sociedad actual, materialista, patriarcal, desacralizada, a partir de un compromiso y un proceso de cambio con uno mismo.

Desde la modernidad, sustentado en el mito del progreso y la ciencia,  el hombre se ha distanciado de la naturaleza, posicionándose por encima y fuera de ella, estableciéndose en las urbes, concibiendo ésta como una amenaza y algo que tenía que controlar y domesticar. Hoy estamos en una grave y severa crisis ecológica y energética. La Tierra está dañada: aguas contaminadas, océanos,  desertización, cambio climático, atmósfera, disminución de especies vegetales y animales o la sobrepoblación humana, son fenómenos que no escapan a las advertencias de la comunidad científica. La acción humana  y la explotación desmedida de los recursos naturales, sustentada por una cosmovisión materialista de la realidad y una actitud dominante y posesiva del hombre, están dinamitando los recursos de la tierra y el equilibrio del hombre consigo mismo y  su medio. 

El hombre occidental ha perdido la relación con la naturaleza, el medio ambiente, pero igualmente con su naturaleza  interior, su alma.  Relegado al horizonte de lo material, al mundo sublunar, se encuentra encerrado, perdido, sin rumbo, esclavizado en cárceles de mármol, que inducen seguridad ficticia, llamadas sociedades de bienestar y consumo, que le invitan coercitivamente a destinar su tiempo de vida a satisfacer necesidades (gran parte de ellas, inducidas artificialmente por el sistema mediático) reviviendo esquemas de funcionamiento propios de la primera infancia, que no hacen sino alimentar una sensación de omnipotencia e inflación, propia del niño que se encuentra sobreprotegido por la madre.

Pero, esta forma de vida no permite el desarrollo pleno del individuo. No satisface sus anhelos de verdad, de explorar su ser interior, de adentrarse en el Mysterium de la existencia, amén de ser  profundamente destructiva.  Esta crisis esta magistralmente expuesta en la película Avatar. Las actitudes del hombre actual, son similares a los terrícolas que llegan a Pandora,  para dominarla y explotar su material precioso. Esta búsqueda de poder, riqueza y seguridad, les hace desenfocarse, perder perspectiva de la profundidad de la realidad en la que viven. La reflexión que nos invita la película y el libro, es que dañando la naturaleza, “destruimos la posibilidad de conectar con lo más profundo y elevado de nosotros mismos.”

Esta situación está mostrando  la situación mitológica de Prometeo. El hombre actual, desacralizado, concibe su progreso y su conocimiento ajeno a la divinidad. 

 “Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego —robado a los dioses— símbolo sagrado, que dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar” “El fuego, permite iluminar a los que actúan de acuerdo a su conciencia, en sentido espiritual,  proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior)….pero, sin ésta, para el inconsciente, se torna en llamas del infierno.”

Restando poder a los dioses, se vislumbra una forma de conocimiento, desprovista de cualquier elemento relacionado con la divinidad: el conocimiento científico. Ante tal ofrenda,  Zeus envía un castigo a Prometeo por su rebeldía y por no haber respetado la hegemonía divina, encadenándolo y torturado día tras día en el Cáucaso por un cuervo que le comía las entrañas, al igual, que su desobediencia, trae como consecuencia una serie de maleficios contra los hombres. La reflexión sobre el mito, ampliamente expuestas en el libro, nos obliga a preguntarnos, si esa aspiración inherente y connatural al ser humano, que aspira al Conocimiento con mayúsculas y a la evolución personal y colectiva, es posible sin la presencia de la divinidad y la dimensión trascendente, a la que el hombre tiende naturalmente. 

La propuesta de Avatar, amplificada en el libro de José , consiste en la vuelta a un conocimiento experiencial, al encuentro en la profundidad de uno mismo con el lama y su mundo, en el cual, el individuo comienza a replantearse todo lo aprendido y a ver las cosas desde un nuevo prisma a modo de conversión. 

“Cuanto mayor sea el número de individuos que se dediquen a la investigación,  ala elucidación y al trabajo con los arquetipos, especialmente con la sombra, desde los más diversos ámbitos del saber, tanto más nos aproximaremos, a la-masa crítica- necesaria para que el cambio de conciencia que el espíritu de los tiempos demanda se extienda exponencialmente al colectivo” 

Este proceso se ha denominado en la mitología como el camino del héroe, equivalente al proceso de individuación descrito por la psicología analítica. Avatar es un mito moderno, que muestra el viaje del héroe en la personificación de Jake Sully, que va tomando conciencia del proceso de individuación, a través de del tránsito de distintos ritos, que le van llevando a cumplir su más alto destino.

Este proceso puede describirse como el proceso a través del cual, “la conciencia del ser humano recorre los oscuros abismos de lo inconsciente y recupera las cualidades que había proyectado en el ámbito exterior”, a través de un proceso alquímico que consiste en “solve et coagula” que consiste en disolver y volver a unir, retomar la proyección para integrarla de nuevo.

Igualmente, consiste en “la aproximación lenta a los contenidos y funciones de la totalidad psíquica (el sí mismo) y su acción irremediable sobre el yo” (Jacobi, J), en última instancia a la autorrealización del Sí mismo, a través de la progresiva integración de opuestos. La integración completa, la totalidad, implica la integración del lado femenino de la psique, el estado edénico, el Reino de la gran Madre (o el lado femenino de Dios).

El acceso de Jake Sully a Pandora, un mundo arquetípico, es el comienzo de la relación con el mundo inconsciente. Al héroe le supone una profunda conmoción,  provocando una especie de “segundo nacimiento”, una experiencia de reencuentro, muerte y renacimiento, al entrar en contacto con la dimensión espiritual, sacrificando su conciencia colectiva, racional y con ello todos los valores colectivos, antropocéntricos y egoístas propios de esta época. Lo que en psicología analítica se describe como la máscara. Por lo tanto, el camino del héroe comienza con una gran prueba, una pérdida, un cambio,  una salida a un nuevo mundo desconocido una dimensión más allá de lo físico, el universo espiritual.

“…El héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura…” (J. Campbell)

Podemos encontrar distintos escenarios arquetípicos que muestran esta situación, como la salida de Egipto de Moisés, la partida de Parsifal, el viaje de Parsifal o el comienzo del vuelo de Ícaro. Debiéndose entender como mensajes transmisores de la vía maestra para huir de la dimensión horizontal de lo material, lo mundano y terrenal, propias de la infancia y la adolescencia psicológica, para incorporar el aire, la dimensión vertical y el cielo. Es decir, un proceso psíquico en el cual el héroe se aleja de la madre real, del paraíso materno, adentrándose en los dominios de la Gran madre (Pandora) y recuperar el estado edénico conscientemente.

En el inicio del contacto con el inconsciente, con Pandora, Jake esta aterrado, mostrando que el primer contacto del yo con el inconsciente es vivenciado como violento y amenazante, en cierta medida, dañino y peligroso para el equilibrio propio. Es una experiencia numinosa, semejante a los miedos y peligros que experimentaban los hombres primitivos con los fenómenos naturales. Es entrar en contacto con los peligros del alma humana.

Cuando Jake accede a Pandora, es atacado por una pantera negra prehistórca (el guardián del umbral) y al huir se adentra mas en el bosque. El inicio de la exploración se hace en la noche. El héroe tiene que descender a los infiernos y penetrar en un espacio desconocido. Con ello comienza la fase alquímica de la nigredo, que tras sucesivas destilaciones y purificaciones elimina sus impurezas.  

El trabajo con la sombra nos confronta con el aspecto sombrío del alma. La importancia reside en la toma de conciencia de todos los aspectos propios que hemos negado y reprimido, que proyectamos en los demás, asumiendo que esos elementos pertenecen a nosotros. Esta toma de conciencia nos permite entender el potencial destructivo y dañino que reside en nosotros, como potencial, y ELEGIR. Integrar la sombra que cada uno porta, permite trascender el estado de conciencia estrecho, que nos circunscribe y ata a un cerco de la realidad limitado, ya que en última instancia es una posición defensiva respecto a la totalidad de la que somos parte, autootorgándose e identificándose con valores nobles, legítimos, propios de los ambientes sociales y familiares a los que pertenecemos. Es importante abandonar esa actitud psicológica obsoleta, ya que en última instancia obstaculiza el proceso de maduración psicológica del individuo.

De alguna manera, esta nueva actitud psicológica, implica, rescatar el mito de Quirón. Avatar es el mito del héroe civilizador, el rey herido que precisa curar su herida, a través de la sombra individual, confrontarnos con la colectiva, que se nutre de los dogmas, la estrechez de mira y la ignorancia del yo. Es sintomática la alusión continua en la película a la vista y a la capacidad de Ver: “No ves” “Te veo”.

Empezar a ver significa tomar conciencia de que vivimos en un mundo vivo más grande, que nos engloba, una totalidad que nos abarca y todo lo contiene, del cual formamos parte y que tenemos que aprender a relacionarnos y vivirlo como parte propia. Es el Anima Mundi (también llamado Unus Mundus, Mundus Arquetypus, Mundus Imaginabilis o Inconsciente colectivo según la tradición) . Jung dijo una vez: “La psique no está en nosotros sino que nosotros estamos en la psique”. Estamos insertados-inmersos en una psique cósmica mayor que nosotros, en la cual, cada uno de nosotros somos una pequeña parte de ella. Esto implica (y es uno de los grandes hallazgos de Jung), la idea de humanidad como parte de ese patrón cósmico, de esa gran psique. Pandora, es real. Ese mundo existe, no es una película. Los Na`vi son el mundo daimónico que la ciencia ha desterrado, pero que aún co-habitan en los recónditos mundos del alma, del que el omnipotente hombre moderno, ya no recuerda nada. Es en ese mundo donde se muestran los arque-typos, los patrones que subyacen y dotan de entidad y REALIDAD, esta dimensión en la que vivimos los humanos. 

Ante esta toma de conciencia, nuestro héroe, Jake Sully, se ve ante la necesidad de sacrificar su conciencia racional, orientada hacia el éxito y el logro de objetivos marcados por el modelo cultural de la época, para reconciliarse consigo mismo y con su mundo. El jake antiguo, da lugar a un nuevo Jake. Esta renuncia implica necesariamente relegar la conciencia moldeada en los valores colectivos por la vivencia del alma y el contacto con su mundo. Esta situación aparece representado en la película, en la lucha a vida o muerte entre Jake, el héroe trasformado y el coronel quaritch, una lucha titánica contra la conciencia colectiva patriarcal, que obstaculiza el contacto y entendimiento profundo con la realidad.

Durante esta batalla, Jake recibe la ayuda de Eywa, el espíritu divino que gobierna la vida de Pandora, para derrotarlo, lo que muestra que la transformación personal, la renovación, depende del Sí mismo. El proceso de individuación, el viaje de regreso del héroe, tiene como finalidad promover una renovación. Dar nacimiento a un hombre nuevo. La conciencia yoica, ciega, debe morir para dar paso al arquetipo del sí mismo, que implica que el yo se alinea, refleja el verdadero yo, el Sí mismo. Esto se ve en la película cuando Jake monta al gran pájaro rojo.

Jake vence al padre material, Saturno, el Coronel Quaritch, acompañado en todo momento de su ánima, Neytiri, convirtiéndose en el líder de los omaticaya. Como dice José  en su libro, el proceso de individuación es la realización del Dios mismo, mercurius, la expresión de lo superior en lo inferior, la divinidad en el mundo material. Implica necesariamente la vivencia y comprensión profunda de que la única realidad es Dios y nada fuera de Él. 

Toda la película de Avatar es una apología de la Imaginación Verdadera, como forma de entrada en contacto con la realidad del alma (psique), es decir, nos expone la necesidad de recuperar el contacto con el alma y a través de ella, acceder al mundo velado a la que ella pertenece. Descrita ya por Paracelso: “Imaginatio Vera et non Phantastica”, se convirtió como un medio validado por los alquimistas y las tradiciones neoplatónicas y cabalistas, especialmente a partir del renacimiento. Rescatada por Jung  para la mente moderna, la utilizo consigo mismo y sus pacientes denominándola, Imaginación Activa.  

M.L. von Franz, discípula directa de Jung, la describe acertadamente de la siguiente manera:

“Es una forma de meditación en la cual uno entra en contacto con los habitantes de su mundo interno”.

En una cultura que ha devaluado ontológica y epistemológicamente (otra manifestación de su aspecto patriarcal) la imaginación como dueña de la falsedad y el error, especialmente a partir de la época cartesiana y el desarrollo del método racional, el uso de la imaginación verdadera implica dotar a la psique y a la imagen de realidad. Jung decía: “Imagen es alma”. Lévi-Strauss: “Los símbolos son más reales que lo real que simbolizan”

La imaginación cumple así una función de trascender el mundo físico. “Empezar a ver”, “Despertar” a esa dimensión natural que nos engloba, nos re-encuentra con nosotros mismos. Este proceso descrito en el libro de José , y escenificado en la película Avatar, se presenta no sólo como una necesidad, sino también una responsabilidad para volver a conectarnos a nuestras potencias espirituales de un modo consciente y, de igual modo, ser conscientes del peligro que supone no hacerlo en términos colectivos.

miércoles, 8 de abril de 2020

AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?



Hace algunos años publiqué un libro titulado “Cine y Espiritualidad”, en el que abordaba la interpretación simbólica de la película Avatar, de James Cameron. En mi opinión, en dicha película el afamado director de cine expresaba de un modo gráfico lo que acontece en la cultura occidental, y al mismo tiempo manifiesta una salida a la crisis en la que el mundo está sumido. 

En estos días estoy trabajando en una reedición de dicho libro, con un título distinto, más acorde con la época, y que probablemente lleve el título de “Avatar. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?”.

 En él desarrollo la idea de que en nuestra época materialista de progreso tecnológico y científico, cada vez más se está manifestando una profunda crisis como consecuencia de la pérdida de la imagen de Dios, de aquel símbolo que representa el valor más alto; el valor que da vida y sentido a la existencia del ser humano.

El Mito cristiano afirma que dicho valor supremo hoy perdido en nuestra cultura se ha transformado. El cuerpo según el mito no lo encontraron allí donde le habían sepultado. Pero el cuerpo en realidad simboliza la forma exterior y visible,  la concepción hasta ese momento aceptada pero transitoria, del valor supremo que proporciona sentido a la vida del ser humano en una época históricamente determinada.

La película Avatar escenifica de un modo magnífico esa pérdida del sentido de la vida, que representa la muerte de Dios. Que una  sociedad pierda a su Dios e incurra en graves crisis sociales y psicológicas desde luego que no constituye un acontecimiento extraño, sino que es un acontecer típico que se repite con frecuencia en la historia de la humanidad. Los dioses mueren y resucitan bajo formas distintas. 

Sin embargo cabe preguntarse dónde se encontrará la nueva imagen de Dios. James Cameron, utilizando un despliegue de efectos especiales impresionante, nos lo muestra en la pantalla de un modo realmente magnífico: en las profundidades del alma es donde encontraremos el nuevo cuerpo en el que se manifiesta la divinidad.

Ese es precisamente el objetivo, por decirlo de algún modo, de la terapia de orientación junguiana: que la persona se encuentre a sí misma, que comprenda cuál es su auténtica vocación y, en definitiva, que su consciencia acceda y se relacione con aquella Naturaleza en la que dios se hace presente. 

Una actitud así orientada le permite adquirir a la persona una independencia y una libertad de acción que lo hacen responsabilizarse de su propia vida, abandonando de ese modo la infantil actitud que busca en el “papá o mamá“ Estado, en el Gobierno de turno, el Papa o en la figura de autoridad religiosa o política de turno, la solución de todos sus conflictos.

José González
Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana 

lunes, 11 de julio de 2011

COSTA RICA SALVAJE ¡PURA VIDA! Segunda parte

El centro de la ciudad de San José. Costa Rica



Proseguimos aquí la crónica que comenzamos en la entrada anterior, sobre nuestro viaje de luna de miel a Costa Rica. En esta entrada, hablaremos de la capital del país, San José. 












Día 2. Lunes 20 de Junio de 2011. Visita a la ciudad de San José, capital de Costa Rica.

Desayunamos en el Hotel Corteza Amarilla, lo que los costarricenses, también conocidos como ticos,  denominan el desayuno típico. Consta de un primer plato con varias rodajas de piña y de papaya natural, acompañado de un jugo de naranja,  y un segundo plato con huevos fritos o revueltos, gallopinto (una mezcla de arroz blanco y judías negras, sazonados con especias, considerada la comida típica de Costa Rica), varias rodajas de plátano macho a la plancha y un par de panecillos. Todo ello, acompañado de un recipiente con medio litro de café y una deliciosa mermelada de guayaba, que probé untada en los panecillos.

Después de disfrutar del desayuno, preparamos lo necesario para ir a visitar la ciudad de San José, la capital de Costa Rica. Como venían a recogernos a las 12:30 del medio día,  permanecimos en el jardín del hotel disfrutando de las vistas, bebiendo un jugo de piña y de papaya natural (eso sí, sin azúcar añadido), mientras retomábamos la lectura del avión. Así, proseguí leyendo un par de capítulos más del libro El paradigma holográfico, comprendiendo que, aquello que físicos como David Bohm, Fritjof Capra o, el fallecido no hace demasiado tiempo, Michael Talbot, neurofisiólogos como Karl Pribram, psiquiatras como Carl G. Jung o Stanislav Grof y filósofos como Ken Wilber o Arne Naess, están descubriendo, tal y como, por cierto, desarrollé en mi ya clásico libro El retorno al Paraíso Perdido, publicado en 2004, resulta ser de la mayor relevancia para el futuro de la humanidad. Mientras algunos científicos racionalistas, como Stephen Hawking, no hace sino negar la existencia de Dios, basándose en investigaciones científicas, cometiendo un grave error, al emitir juicios de carácter metafísico partiendo de premisas físicas; los científicos y filósofos nombrados, entre otros muchos, están llegando a la conclusión de la existencia de un orden implicado, una especie de Vacío cósmico, lo que los metafísicos denominan el ámbito de lo Inmanifestado, preñado de contenido que, posteriormente, se manifiesta en un orden explicado. Y resulta que es ese orden implicado,  Inconsciente Colectivo psicoideo o Gran Vacío del que depende todo el mundo manifiesto. El mundo que nosotros percibimos con nuestros sentidos es, en realidad, la manifestación de ese otro orden, del cual depende y tiene su razón de ser.

Uff!, reflexiones bien profundas, justo antes de partir para San José. A las 12:15 del mediodía nos vino a avisar la recepcionista de que ya estaban el conductor y el guía esperándonos en la puerta, para comenzar nuestro recorrido por San José. Después de presentarnos, partimos hacia San José. El guía nos explicó que teníamos que recoger a dos personas más, en otro Hotel. Se trataba de dos mujeres, madre e hija, de nacionalidad mejicana. De camino hacia la ciudad, vimos un precioso y enorme parque, con varios lagos, canchas para la práctica de diversos deportes, una piscina y un estadio nacional de fútbol, entre otras instalaciones. Se trataba, según nos explicó el guía, del Parque Metropolitano La Sabana, el principal parque recreativo y deportivo de San José, y del país, que fue aeropuerto internacional hasta 1955, año en que se trasladó al actual  Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, en Alajuela. El nombre completo de este parque, Parque Metropolitano La Sabana Padre Chapuí, lo recibe en conmemoración del Padre Manuel Antonio Chapui Torres, quien donó los terrenos en 1783 a la comunidad de San José. Resulta que, el día 8 de mayo del 2010, este parque sirvió de escenario para el traspaso de poderes en el gobierno, donde, por vez primera, una mujer, perteneciente al Partido Liberación Nacional (PLN),  Laura Chinchilla Miranda, se convirtió en presidenta de la república de Costa Rica.

El guía nos explicó que, Costa Rica, está dividida en siete provincias: San José, en el centro; Puntarenas al Sur, lindando con Panamá; Limón, al noreste del país; Heredia, al norte de San José; AlajuelaCartago y Guanacaste, esta última al noroeste del país. Y, el Aeropuerto Internacional Juan Santamaría está ubicado en Alajuela, a escasos 17 kilómetros al noroeste de San José. Recibe este nombre en memoria del soldado caído en la lucha contra los americanos, quienes pretendían hacerse con el control de Centroamérica, en la Batalla de Rivas, que tuvo lugar en 1856.

En nuestro viaje hacia el centro de San José, pudimos comprobar que esta ciudad, centro económico, político y social del país, se encuentra en un valle. En realidad, está localizada en el corazón de la meseta intervolcánica denominada Valle Central, a una altura de 1.160 metros sobre el nivel del mar, rodeado por los volcanes Irazú, Poas y Barba. Su clima es uno de los mejores del mundo, con temperaturas que rondan  los 21ºC de media, durante todo el año, si bien, en la temporada seca, entre diciembre y abril, las temperaturas diurnas pueden alcanzar los 31 ºC y las nocturnas bajan a los 5º C. La temporada de lluvias va desde el mes de mayo al de noviembre, con unas precipitaciones acumuladas de 2.000 mm. Durante esta temporada, suele amanecer despejado y con unas temperaturas muy agradables durante toda la mañana y, al llegar la tarde, el cielo se encapota y descarga en unas lluvias copiosas.  Nosotros tuvimos la suerte de visitar San José en la época que denominan Veranillo de San Juan –en torno al  día de San Juan Bautista-, donde el clima se asemeja al de la estación seca. Nuevamente, para nosotros, esta fue otra coincidencia afortunada, dado que el simbolismo de San Juan está muy vinculado con el bautismo con agua, con el signo de Cáncer y con el acceso a los misterios de la Madre Natura.

La población de San José es, según parece, totalmente urbana, de ascendencia europea y mestiza. Aunque cuenta con unos 400.000 habitantes censados, lo cierto es que su  población es significativamente mayor, dado que muchos son los que vienen a trabajar a la ciudad desde las provincias de Alajuela, Cartago o Heredia. Me resultó muy interesante constatar que Costa Rica ocupa el tercer lugar de la lista de los países del mundo con mejor desempeño ambiental, por detrás de Islandia y Suiza.

El centro de la ciudad de San José nos resultó monótono, repetitivo y bastante feo. Un pot pourri de horrorosos edificios nuevos, aceras decrépitas y calles bacheadas. Las avenidas están repletas de tiendas de comida rápida, mercados, vendedores de lotería, etc. Y de esto nos percatamos el primer día que visitamos San José, desde la furgoneta que hacía el recorrido por la ciudad. Sin embargo, pudimos vivir el ambiente de San José el último día de estancia en Costa Rica, cuando tomamos un autobús desde el Hotel Corteza Amarilla hasta el centro de la ciudad, para patear la Avenida principal o central de San José, donde se encuentra el Mercado Central. Aunque sobre esta experiencia hablaré a su debido tiempo.

Imagen tomada en el Teatro Nacional de Costa Rica. San José.

Tras un rápido recorrido en furgoneta por casi toda la ciudad de San José, nos bajamos frente al Teatro Nacional, el primer edificio que visitamos. Este precioso edificio recuerda mucho a los vetustos edificios del neoclasicismo alemán, con detalles semejantes a la arquitectura francesa e italiana del siglo XIX. De acuerdo con el documento titulado El Teatro Nacional de Costa Rica. Su Historia, escrito por Yanina Robinski  “se trata de un edificio que, aunque responde al  neoclasicismo alemán del siglo XIX, presenta una arquitectura ecléctica común en Europa y en América Latina en esa época. El uso de estructuras metálicas era vanguardista y el mecanismo para subir el suelo del patio de butacas era empleado sólo en los teatros más sofisticados de Europa. En relación con columnas, ventanas y balcones, la construcción tiene más influencia de los palacios renacentistas italianos. Por otro lado, en los espacios interiores se han encontrado influencias diferentes; francesa, por ejemplo en el caso de las escaleras principales, con una ornamentación barroca. Se dice que el “foyer” es de influencia italiana o francesa  y la simbología de la decoración inspirada en la Roma y Grecia clásicas. Los telones originales fueron realizados en Italia por el pintor Carlos Orgero, bajo la dirección de Francisco Durini. Este mismo contrató en Génova la producción de veinte “escenas” (decoraciones para escenografía).”

Una anécdota interesante que nos contó el guía acerca de los orígenes del Teatro Nacional fue que este edificio se construyó por la negativa de una diva de la época, llamada Adelina Patti, a actuar en un teatrito improvisado por la aristocracia costarricense de la época (año 1898). Como consecuencia de una serie de terremotos que azotaron el país a finales de diciembre de 1888, el anterior teatro municipal de Costa Rica quedó en ruinas. Así que, dada la afición que los costarricenses tenían por el teatro, las clases adineradas, en su mayoría comerciantes y cafetaleros, solicitaron al gobierno de la época la construcción de un Teatro Nacional. Sin embargo, el gobierno les responde que no dispone de los recursos suficientes para emprender tamaña obra pública. De modo que, con el consenso de la mayoría de los ticos, el presidente en ejercicio decretó la creación de un nuevo impuesto a la exportación del café, para financiar las obras. Y esto se llevó a cabo, pese a la tremenda presión, que desde la época de la colonización por los españoles se venía ejerciendo  en contra de este tipo de espectáculos, por parte de la Iglesia Católica. En 1897, tras siete años de trabajos, fue inaugurado con la representación de la obra maestre del escritor W. Goethe, “Fausto”, que tuvo, por cierto, un éxito apabullante.

Imagen del Teatro Nacional de Costa Rica. Alegoría del Café. Pintura de Aleardo Villa. 

En las escaleras del Teatro hay una pintura preciosa pintada en el techo, titulada “Alegoría del Café”. Esta pintura, pintado por el pintor italiano Aleardo Villa, sirvió como imagen para los billetes de cinco colones, ya fuera de circulación desde 1993. Resulta curioso observar esta pintura porque nos muestra que, el pintor, jamás estuvo en Costa Rica, de ahí sus varios errores técnicos, que fueron motivo de mofa y de comentarios desde que se hiciera público. Por ejemplo, en Costa Rica, especialmente en aquella época, no había farolas junto al puerto. El modo en que se transportaba el café era mediante sacos, no en cajas y, además, éste se produce en las montañas, no en la costa. Tampoco se transporta el racimo de plátanos del modo en que aparece en la imagen, sino justo al revés, y es poco probable que pudiera con ello un solo hombre. Tampoco las mujeres costarricenses eran tan “europeizadas”, ni en sus ropas, ni en su aspecto. Los bueyes, por norma general, no tienen el yugo amarrado al cuello, como aparece en la imagen, dado que, de ese modo, se ahogarían al tirar del arado.  En resumidas cuentas, el pintor “imaginó” cómo sería Costa Rica, y lo pintó desde su “perspectiva particular”.

Imagen tomada en el techo de la segunda planta del Teatro Nacional de Costa Rica.

En la segunda planta del Teatro, hay un fresco precioso pintado en el techo, cuyo autor no recuerdo y que no he podido localizar en Internet. La estancia en la que se encuentra este fresco tiene un suelo hecho con diferentes maderas preciosas de árboles autóctonos de Costa Rica, como la Teca, así como un lugar central donde se sentaban los aristócratas, después de las funciones.

Imagen tomada en el Teatro Nacional de Costa Rica. San José. Suelo de diferentes maderas preciosas.

Después de salir del Teatro, tomamos un aperitivo en una especie de cafetería-restaurante junto al mismo teatro, con las dos mujeres mejicanas, mientras nos guarecíamos de una tromba de agua. Yo tomé un jugo de piña sin azúcar, una bebida a la que me aficioné en Costa Rica. Este lugar estaba muy bien cuidado, el trato excelente y el café, según nos dijo el guía, a quien invitamos, muy bueno –tuve ocasión de corroborar sus palabras, nuestro último día de estancia en Costa Rica-.

Catedral Metropolitana de San José. Costa Rica.

Luego, mientras nos dirigimos hacia el Museo del Jade, pasamos por la Catedral Metropolitana de San José y, Maribel y yo, decidimos entrar para verla por dentro. Según algunas fuentes consultadas,  “la catedral tiene una combinación de estilos greco-ortodoxos y neoclásico, y forma parte de un complejo de edificios eclesiásticos junto a la Curia Metropolitana, la Librería Católica y la Casa Arzobispal. Cuenta además con un sagrario, una cripta subterránea, donde están enterrados los obispos y otros sacerdotes que han pasado por este templo, así como confesionarios, pulpito y un órgano tubular.

El interior de la iglesia esta ricamente decorado, con pinturas que representan diversos motivos religiosos, así como con imágenes de enorme valor cultural, algunos datan de la época colonial.

El trono arzobispal es una talla en roble procedente de los talleres del austriaco Ferdinand Stuflesser, que fue hecha en Italia a inicios del siglo XX. Tiene un bajo relieve de Jesús, y aunque la Santa Sede pidió eliminar este tipo de tronos, también indicó que los mas valiosos se conservaran, por su valor artísticos y este es uno de ellos.

De este mismo taller son las estaciones del Vía Crucis tallados sobre madera de cedro amargo, que se cortó en Costa Rica y se envió a Italia, para la realización de los mismos.

Cuenta con hermosos vitrales, de una excelente calidad artística y fueron creados en Francia, a principios del siglo XX.

Igualmente, la iglesia cuenta con una gran cantidad de imágenes antiguas, como Nazareno, con una antigüedad de unos 100 años, que fue traída de Guatemala. Además posee tallas de artistas nacionales, como el Cristo en el Santo Sepulcro de Manuel Zuñiga.

El 18 de septiembre de 2006, en la esquina noroeste de la Catedral, se develó una escultura en mármol blanco de Carrara, del Papa Juan Pablo II, realizada en Italia por el costarricense Jorge Jiménez Deredia.

La Catedral Metropolitana se ha visto afectada por numerosos sismos, ha sido testigo mudo del acontecer nacional, así como del cambiante aspecto de la ciudad de San José.”

Museo de Jade. San José. Costa Rica.

En el Museo de Jade vimos una increíble colección pre-Colombina de joyas y esculturas de Jade, de distintos tipos y colores, cerámica, huesos y madera labrada, así como algunos botes de madera muy ligera. La variedad de su acervo está organizado en cuatro colecciones: arqueológica, artística, etnográfica y numismática. Allí vimos que, en Costa Rica, existieron diferentes tribus indígenas que se especializaron en trabajar y/o labrar la materia prima de que disponían, en sus respectivos hábitats. De igual modo, supimos que, en Costa Rica, no se sabía de la existencia de yacimientos de oro. El oro que vieron los conquistadores españoles al llegar a Costa Rica ornamentando los cuerpos de los indígenas ticos,  no procedía de Costa Rica, sino del rico intercambio comercial entre los mayas, al norte, y los indígenas ticos, así como entre los incas, al sur, y las tribus indígenas costarricenses.  Hoy en día se sabe que hay un yacimiento de oro en Crucitas, al norte de la provincia de Alajuela, un pueblito cuya población se dedica a la ganadería, la agricultura y la reforestación. El proyecto de explotación, por parte de la empresa canadiense Infinito Gold, está, en estos momentos, en el centro de la polémica (véase el artículo La realidad de Crucitas y la noticia del periódico Nuestro País, titulada Con Minería en las Crucitas, Costa Rica viola derecho internacional). 


viernes, 8 de julio de 2011

COSTA RICA SALVAJE ¡PURA VIDA! Primera parte.

Imagen tomada en el Parque Nacional de Tortuguero









El pasado día 19 de Junio de 2011, para festejar nuestra Luna de Miel, mi mujer y yo fuimos de viaje a Costa Rica. Dado que ha sido una experiencia inolvidable, querría dejar aquí, por escrito, una escueta cronología de las vivencias más conspicuas en los lugares que visitamos. Para que no resulte demasiado larga, la iré publicando por partes, en sucesivas entradas.

Si bien este trabajo no tiene la pretensión de convertirse en una guía turística –pueden encontrarse multitud de guías de Costa Rica, y de muy buena calidad, en el mercado, como la publicada por el DailyPlanet o la del National Geographic  -, considero que podría serles de interés a aquellas personas que estén pensando o hayan decidido ya realizar su primer viaje a Costa Rica.

Antes de comenzar con la crónica, propiamente dicha, quiero puntualizar que, nuestro viaje, lo contratamos con una agencia de viajes de conocido prestigio, con un itinerario preestablecido por nosotros. No obstante, para los más atrevidos, quienes, además, dispongan de bastantes días de vacaciones (un mínimo de 15 días en Costa Rica), puede resultarles interesante la opción de alquiler de un vehículo 4x4 (contratado por una buena agencia) para conocer, con toda libertad y autonomía, las zonas más representativas de Costa Rica. Esta opción no es muy recomendable en la época de lluvias, porque las carreteras se anegan y se pueden abrir socavones de diámetro y profundidad extraordinarios, como pudimos comprobar. Además, no conviene dejar nada de valor en el interior del coche, y es aconsejable cerrar las puertas siempre que no se esté dentro del vehículo. No obstante, como dirían los ingleses, it is up to you. 

Día 1. Domingo, 19 de Junio de 2011. SALIDA de Madrid hacia San José.

Salimos desde nuestra casa, en Madrid, en dirección a la Terminal T4 del aeropuerto de Barajas, para tomar el vuelo número 6313 de Iberia, que salía a las 12:05. Estábamos muy contentos y expectantes ante lo que nos depararía este viaje, a uno de los países con mayor biodiversidad del planeta y, según nos habíamos informado, de los más comprometidos con la conservación de sus ecosistemas, de todo Centroamérica. Esta sensibilidad ecológica le hace ser el país líder en turismo sostenible, lo que se traduce en unas prácticas responsables y respetuosas para con el medio ambiente, la cultura y la sociedad costarricenses –un ejemplo a seguir, desde luego. Este modelo de desarrollo sostenible está enfocado a la satisfacción de las necesidades económicas y materiales del país, sin comprometer el derecho que las generaciones futuras tienen de satisfacer las suyas. Este modelo me era bien conocido, puesto que durante mis estudios como licenciado en Ciencias Ambientales se hablaba de la importancia de cambiar el modelo de desarrollo actual, para considerar, no sólo el crecimiento económico de un país o una región, sino también el medio natural, cultural y social, así como a las generaciones futuras. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que, una transposición fáctica de este modelo en la mentalidad occidental, sólo es posible en tanto en cuanto se produzca un cambio en el nivel de consciencia, es decir, una amplitud de miras, que permita abrazar lo que los físicos cuánticos y otros científicos de vanguardia han denominado el paradigma holográfico y, de igual modo, considerar la importancia del descubrimiento de lo inconsciente colectivo en el ámbito de la Psicología, o de las enseñanzas de la Ecología Profunda. Mientras el consensus gentium no sea consciente del mito que está en la base del modelo de vida occidental (el mito del progreso o del desarrollo ilimitado), de la estrechez y  carencia de vitalidad del paradigma cartesiano-newtoniano, que rechaza todo lo que proviene de lo más profundo del sujeto (de su alma o psyché), así como de la implantación del cientificismo y del racionalismo más abyecto, para quien “Dios ha muerto”, la idea de un desarrollo sostenible, tal y como lo considera la Ecología Profunda, por ejemplo, quedará en un simple deseo pío. Por supuesto, el amor por la Naturaleza está implícito en esta nueva conciencia, tanto interna (la naturaleza humana), cuanto externa.

Con estas y otras tribulaciones, llegábamos al aeropuerto, a eso de las 10:00 a.m., donde facturamos una única maleta, de 19,2 kg., según la báscula aeroportuaria. Una vez facturada, nos dirigimos hacia la puerta de embarque con nuestras maletas de mano, cada uno la suya, donde llevábamos algo de ropa, así como ciertos objetos valiosos, tales como los prismáticos, la cámara de fotos o los cargadores de los móviles (si bien, estos últimos, no los utilizamos más que al final del viaje).

Una vez en el avión nos sentamos en nuestros respectivos asientos, ubicados en la salida de emergencia, que habíamos elegido on-line veinticuatro horas antes, utilizando la tarjeta de iberia plus e introduciendo el código del billete, con la finalidad  de tener un viaje lo más confortable que nos fuese posible, considerando mi altura y corpulencia. Tras las oportunas explicaciones de las azafatas de vuelo,  esperamos a que el avión despegara para observar, a través de la ventanilla, cómo la nave se iba elevando. Los edificios se iban viendo cada vez más pequeños, las montañas, las parcelas de cultivos y los poblados se iban perfilando, especialmente durante los primeros minutos de ascensión, hasta que, pasado un cierto límite de altitud, ya no se percibían más los detalles. Todo parecía una mancha de tierra allí abajo, en la que se apreciaban ondulaciones (cordilleras) y, al cabo de unos 45 minutos de vuelo, sólo el océano Atlántico era visible (una gran extensión de agua, el vulgarmente conocido como “charco”), salpicado por algunas nubes.

El vuelo duró cerca de once horas. No pude dormir nada durante el mismo, pues mi agitación e inquietud ante las experiencias que me esperaban impidieron que echara una cabezadita. Lo que sí hice, en cambio, fue comenzar a leer un libro muy interesante, titulado El Paradigma Holográfico. Muy en consonancia con este viaje que, para mí, se asemejaba bastante al viaje al mundo de Pandora, tal y como lo retrata James Cameron en su película Avatar. No en balde acababa de terminar el manuscrito de mi último libro, en coautoría con mi esposa, dedicado íntegramente al análisis de los símbolos y mitos presentes en la película Avatar. El Paradigma Holográfico, muy grosso modo, es un modelo que tiene en cuenta los avances acontecidos en la Física cuántica y en la Psicología Analítica y transpersonal. De acuerdo con estas investigaciones, el ser humano, como cualquier partícula atómica, contiene información extensible a la totalidad del Universo. Esto significa que, el individuo, a un nivel profundo, está relacionado con el colectivo y, en último término, con el universo todo. Esto es lo que los grandes místicos y las vertientes más esotéricas o profundas de las diversas religiones han venido manifestando desde los más remotos tiempos. Y algunos científicos de vanguardia, estudiando, de un lado, la estructura de la materia y, del otro, la naturaleza profunda de la psique, han descubierto que, en efecto, cuanto decían los místicos es cierto. En cierto sentido, esto mismo es lo que James Cameron trata de mostrar en la película Avatar, entre otras cosas.

Así que, ahí estaba yo, junto a mi esposa, quien releía el libro de Tolkien titulado La comunidad del anillo –una lectura muy apropiada también, por cierto-,  leyendo sobre la interrelación e interconexión de los seres humano, a un nivel profundo, mientras me dirigía a Costa Rica, una emulación real de ese mundo de interconexiones que es Pandora, en la película Avatar. Y no hay mejor modo para ver, in situ, esta realidad, que observar las interrelaciones de interdependencia que se presentan en los diversos ecosistemas. Y en Costa Rica esto se convierte en obviedad.

Imagen tomada en el Restaurante del Hotel Corteza Amarilla

Aterrizamos en el aeropuerto de San José (fíjense por un momento: mi nombre es José,  he nacido el día 19 de marzo, o sea el día de San José, igual que mi mujer, y el viaje fue un día 19 ¡vaya cúmulo de coincidencias! ¿No creen?), a las 15:20, aproximadamente, del día 19 de junio, con una diferencia horaria de ocho horas menos, con respecto a la hora española. Allí, en el aeropuerto internacional Juan Santamaría, nos recibió muy amablemente una empleada de la agencia Swiss Travel Costa Rica, a quien le entregamos la documentación que Viajes el Corte Inglés nos había dado en Madrid, y ella, a cambio, nos hizo entrega del Itinerario que seguiríamos durante nuestra estancia en Costa Rica, con todo lujo de detalles (fechas, horas, hoteles, régimen de pensión, etc.). Una vez fuera del aeropuerto, una furgoneta nos llevó hasta el hotel en el que nos alojamos en San José, el Hotel Corteza Amarilla Art Lodge & Spa, situado a unos veinte minutos del centro de la capital costarricense y a quince del aeropuerto. Este hotel está construido en el interior de una propiedad de 4.500 metros cuadrados y con un tipo único de arquitectura  sincrética, que combina  Art Noveu, Deco, Barroco y cierta influencia oriental. La puerta de entrada al hotel tiene un unicornio dibujado, símbolo de la pureza de espíritu, una muestra palpable de lo que vamos a encontrar en su interior. Una atmósfera mágica, un ambiente de tranquilidad y sosiego, un paisaje paradisiaco, un lugar precioso, un manejo respetuoso con el medio ambiente, en consonancia con su política de turismo sostenible, que ya quisieran para sí muchos hoteles españoles,  y, finalmente, una comida espectacular, completamente diferente a cuanto hemos probado en Costa Rica. Especialmente fantástica fue la opción, que venía incluida en nuestro paquete, del unicornio, en la que nos ofrecieron todo un despliegue culinario de lo más sabroso, con todas las bebidas, fuesen cuales fuesen y en la cantidad que deseamos, pues todas ellas estaban incluidas en esta opción. ¡Y con una decoración inigualable! Eso sí, su precio es, quizás, un poco elevado (unos 60 dólares por persona). Desde luego, para quien decida ir a Costa Rica, y vaya a pernoctar en San José, este hotel es muy recomendable.

Imagen tomada en el jardín del Hotel Corteza Amarilla

Después de cenar la deliciosa comida que nos ofrecieron y que, por cierto, no pudimos terminar por su abundancia, nos dirigimos a nuestra fabulosa habitación suite, muy espaciosa, independiente, al estilo de una cabaña o bungalow  lujoso, con una cama de matrimonio grande (King), un cuarto de baño tremendo, con una ducha sorprendente, y frente a la misma, un pequeño jardín interior. Todo un lujo, en un ambiente armonioso, donde dormimos desde cerca de las seis de la tarde, hasta cerca de las siete del día siguiente.




martes, 23 de marzo de 2010

AVATAR AND THE RETURN TO THE LOST PARADISE (English version)


In my previous post, I announce the imminent publication of the interview that Moisés Garrido did it to me, for the magazine ENIGMAS, in the next April of 2010. I also said, that the first ten persons who acquire the magazine and follow the instructions indicated, they will receive, totally free, my book The return to the Lost Paradise.

Today, I would like to emphasize in the connection that exists between the symbolism of the James Cameron´s movie, AVATAR, and my book The return to the Lost Paradise. As well as AVATAR, my book feeds on the same source of symbols, being an excellent complement to understand what James Cameron represents in his movie. To everybody interested in uncovering the AVATAR'S symbolic content, as well as to penetrate into its clearly spiritual message, they have the unique opportunity to obtain my book, totally free.

Good luck and enjoy it!

AVATAR Y EL RETORNO AL PARAISO PERDIDO

En mi anterior entrada, anunciaba la inminente publicación de la entrevista que Moisés Garrido me hizo, para la revista ENIGMAS, del próximo mes de Abril del 2010. Decía, también, que las primeras cien personas que adquirieran la revista y siguieran las instrucciones que en el número de Abril se indican, recibirán, de forma totalmente gratuita, un ejemplar de mi libro El retorno al Paraíso Perdido.

Hoy quería hacer especial hincapié en la conexión que existe entre el simbolismo de la película de James Cameron, AVATAR, y mi libro El retorno al Paraíso Perdido. Tanto AVATAR, cuanto mi libro, se nutren de la misma fuente de símbolos, siendo un complemento excelente para comprender lo que James Cameron representa en su película. A todos aquellos interesados en desentrañar el contenido simbólico de AVATAR, y de profundizar en su mensaje, claramente espiritual, tienen una oportunidad única para obtener mi libro, de forma totalmente gratuita.

Ánimo y que lo disfruten!


martes, 23 de febrero de 2010

AVATAR: ¿UN RETORNO AL PARAÍSO PERDIDO?



A lo largo de las cinco entradas que he dedicado a la interpretación del simbolismo que aparece en la película AVATAR, he ido comentando que, el director, James Cameron, representa en la película una suerte de retorno al Paraíso Perdido, a una especie de Edén o Jardín bíblico, donde el Árbol (símbolo de la Madre Naturaleza, la Gran Diosa en los mitos pre-genésicos) es el Centro, simbolizando al Espíritu de Vida. Ese viaje que Jake Sully, el protagonista de la película, realiza a Pandora representa, precisamente, ese retorno al Paraíso.

Este mismo tema lo he tratado en detalle en mi libro "El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura." Por lo que, a aquellos lectores que les haya interesado, gustado o,
sencillamente, les haya "picado" la curiosidad, al leer mi interpretación de AVATAR, les recomiendo la lectura de mi libro El retorno al Paraíso Perdido. Allí, ampliarán con creces la información sobre el significado psicológico profundo del viaje a Pandora, y comprenderán mejor el motivo por el cuál esta película ha tenido tanto éxito.

Quienes estén interesados en el libro, no tienen más que enviar un correo electrónico a la dirección que aparece bajo su portada, en este mismo blog, (poniendo en el remitente el título del libro en mayúsculas); o bien, pueden enviar un comentario a esta entrada. En cualquiera de los dos casos, deben adjuntar su nombre y apellidos, así como la dirección postal a la que quieren que se les envíe el ejemplar.

miércoles, 3 de febrero de 2010

AVATAR. 5ª PARTE. LA BATALLA FINAL CONTRA EL SISTEMA

En esta entrada, y tras cuatro ya dedicadas a la interpretación de los símbolos más conspicuos de la película AVATAR, ha llegado el momento de abordar, aunque más no sea escuetamente, uno de los puntos neurálgicos más importantes de la película. Me estoy refiriendo, como no puede ser de otro modo, a la lucha que tiene lugar entre Jake y el coronel Miles Quaritch. Quien tiene un poco de experiencia de vida y, además, y sobre todo, conoce algo el funcionamiento del alma humana, sabe que, uno de las manifestaciones del arquetipo del Puer aeternus es su lucha contra el Senex, Saturno.

Esta lucha, a un nivel arquetípico, se manifiesta de múltiples formas. Podemos recordar, como ejemplos sobresalientes de esta lucha, la que sucede en la Saga de la Guerra de las Galaxias, tomando forma en la lucha de Look Sky walker, el Puer aeternus, contra Dark Vader, el Senex o Saturno, el arquetipo del Padre. Y, en AVATAR, la hallamos en esa lucha que tiene lugar entre Jake y el coronel Miles, su superior y adversario.

¿Qué representa esta lucha, en realidad? Representa la lucha contra el Sistema, contra unas escleróticas normas tradicionales que han adquirido tal rigidez que asfixian toda manifestación de Vida. Estas normas tradicionales, representan, con toda claridad, el arquetipo Senex o Saturno que devora a sus hijos.

Pero esa lucha no es una lucha baldía, como vemos en la película, sino, antes bien, lo que busca, en el fondo, el Puer aeternus, renacido tras su iniciación en el mundo de Pandora, al luchar contra el Senex, es romper las anquilosadas estructuras que, con el tiempo, se han hecho rígidas y escleróticas, para reformarlas mediante una renovación. Ese es el cometido del Puer, como vemos muy bien representado en AVATAR.

Eso que hace el Puer, la lucha por la renovación y la transformación de las estructuras anquilosadas, que es su cometido último (aunque, en el fondo, pudiera ser que el propio puer no sea consciente del meollo arquetípico allende las apariencias, esto es, de lo que sucede en el fondo de lo Inconsciente y lo que le impulsa a luchar) también supone, en cierto modo, una lucha de poder. Esto viene simbolizado, en los mitos, mediante la lucha del desterrado joven príncipe contra su enemigo y que puede manifestarse de múltiples formas: como Gigante, como Mago Negro o adversario. Dos ejemplos modernos, además del que vemos en AVATAR, los hallamos en la esotérica película El Rey León, de Walt Disney, así como en El Retorno del Rey, la tercera parte de la trilogía del Señor de los Anillos.

Es importante conocer la dinámica de lo inconsciente, es decir, el juego de opuestos que subyace al mundo de la manifestación, para ser conscientes de que, cada cual, tiene una función o un papel que cumplir en la vida. Y cada cual tiene su Cruz, su Destino. El destino de Jake es el de convertirse en el Puer aeternus, un héroe solar, y llevar a cabo la renovación que se precisa para que la vida en la Tierra pueda continuar.

Por lo tanto, en Jake Sully encontramos las siguientes pruebas que son típicas del Puer aeternus:

1. Lucha contra el Dragón (como Madre), que luego se convierte en su aliado y fiel compañero.

2. Lucha contra el Adversario (como Padre o Senex), personaficado en la figura del coronel, su superior jerárquico.

Cada una de estas pruebas arquetípicas representa una etapa distinta del viaje heroico. Utilizando un lenguaje simbólico, la lucha contra el Dragón simboliza la separación del hogar familiar, del nido, de la Madre y jalona el inicio del proceso de individuación. Con ello, el héroe se adentra en lo novedoso, de la Psique y del Mundo, lo que en AVATAR viene representado por el mundo de Pandora; es algo así como el ocaso del Sol, que al ponerse comienza un viaje sublunar o nocturno a las entrañas de la Diosa, de Pandora. Después, cuando el Sol ha atravesado toda la fase de Noche, o sea, cuando ha entrado en las entrañas del Útero de la Diosa (la Luna con todas sus fases), se ha integrado en ese mundo y ha conocido los verdaderos tesoros que guarda; entonces, y sólo entonces, Jake, representante del renacido Puer, regresa al futuro. A semejanza de lo que sucede cuando sale el Sol, en la alborada, y comienzan a verse los primeros rayos de luz solar, Jake, tras ese viaje heroico, porta las nuevas ideas, las nuevas tendencias que habrán de manifestarse en la Tierra si se desea que la Vida continúe.

Aquí, la prueba es la lucha contra el Senex, contra el Sistema, contra la Máscara o Persona a nivel social; lo que denomina Freud el Superyo. Como en la etapa anterior, se trata de una ruptura. Pero ahora no es para con el hogar, o sea, para con aquella tendencia que le impide evolucionar en su encuentro con el Mundo (interior y exterior), como le sucede a Peter Pan, por ejemplo, antes de su encuentro con el capitán Garfio; sino, antes bien, se trata de un enfrentamiento para con las Normas Tradicionales, defendidas de un modo rígido, que han servido en una etapa de evolución colectiva anterior, y que, por tanto, tuvieron su razón de ser, pero que se han vuelto obsoletas, rígidas, escleróticas e impiden que la vida fluya. En esa lucha, el cometido del Puer es, como digo, traer a la luz de la consciencia de los seres humanos los tesoros que ha hallado en su viaje a las profundidades de la Diosa. En definitiva, es un viaje de vuelta, una Odisea homérica, tras ese retorno al Paraíso perdido que es Pandora, la Diosa, Gaia, con el fin de promover una renovación de la Vida (renovar el maltrecho sistema, lo que hace que ese Rey-Senex de las leyendas artúricas esté tullido y, con ello, también lo esté todo su reino).

Continuará...

lunes, 4 de enero de 2010

AVATAR. 4ª PARTE. VIAJE AL MUNDO DE PANDORA

Al hilo de la respuesta a un comentario a una de mis últimas entradas, relacionadas con la interpretación del simbolismo de la película AVATAR, comentaba que la película "Bailando con Lobos" muestra cómo un yanki, aislado de sus compatriotas, consigue acceder a una tribu sioux, conocer sus costumbres, hasta el punto de integrarse en ella, como un miembro más de esa tribu, y, con ello, transformar su consciencia "hilotrópica", lineal u horizontal, para entendernos, en una consciencia "holotrópica", es decir, capaz de contemplar y de dirigirse hacia la Totalidad. Y, en efecto, esa misma transformación le acontece a Jake Sully, el protagonista de AVATAR, al acceder al Mundo de Pandora y convivir con los Na´vi. En ambas películas fue determinante, en el proceso de integración en la tribu, la relación de pareja entre los protagonistas y las respectivas indígenas.

En este mismo sentido, cabe mencionar una película, bastante más antigua, del año 1970 creo recordar, que se titula "Un hombre llamado Caballo". En esa película se ve cómo el protagonista sufre una iniciación, en el marco de un ritual indio. Y esa iniciación tiene que ver con su acceso al mundo de los ancestros, al más allá espiritual, que la psicología analítica denomina lo Inconsciente Colectivo, contactando, por lo tanto, con la corriente espiritual que recorre todo tiempo y lugar.

Sin embargo, y sin desmerecer para nada la calidad de ambas películas, ninguna de ellas introduce lo que, en mi opinión, es un tema novedoso y, sobre todo, muy actual: la crisis energética planetaria, que, en la película AVATAR, padece la Tierra. Y, precisamente, es una buena representación de la crisis planetaria actual. La crisis económico-financiera global no es sino un epifenómeno más, como lo es la grave crisis ecológica mundial (el incremento vertiginoso del calentamiento global y el deterioro de la capa de ozono, son los fenómenos más conspicuos). Es decir, que esas crisis, son manifestaciones de un Ocaso de Occidente. De un continuo y progresivo deterioro de los pilares espirituales sobre los que descansa Occidente, a semejanza de un tumor maligno que en su metástasis los va corroyendo por dentro. Es así que, esas crisis a las que me he referido, no son sino manifestaciones del proceso de muerte-renacimiento al que se ve abocada nuestra cultura, es decir, una de las expresiones más conspicuas del final de una Era, la de los peces. Un final que es, al tiempo, también un principio de una nueva Era, la del aguador que abrevará con el aqua sapientiae a aquellos que colaboraren con la inevitable transformación que se está gestando. Y, así, vemos en AVATAR, la necesidad de conseguir un LAPIS, una preciada piedra llamada "unobtainium" que, según parece, posee propiedades extraordinarias, únicas e imposibles de obtener en el mundo terrestre. Una especie de "oro de los alquimistas". Y esa "unobtainable" (inaccesible o inalcanzable) piedra es la que, según parece, salvaría la Tierra de la crisis energética, en la que está sumida. Mas, como dirían los alquimistas, ese LAPIS, esa piedra preciosa, que es un tesoro difícil de alcanzar, no es el oro vulgar (es un "aurum non vulgi"). Además, sabemos que, antes de que se adoraran a las Vírgenes Negras en la Edad Media, se adoraban las piedras sagradas. Estas piedras, normalmente de color negro o gris oscuro, son una manifestación de la Diosa Madre. Y, dichas piedras sagradas, en el Mediterráneo antiguo y en el Próximo Oriente, recibían nombres como el de omphalos o el de betel. Este último nombre procede de la palabra baytili que significa "la casa de dios". Y, baytili se asemeja mucho a Naytiri, que es el nombre de la Na´vi que inicia a Jake en el Mundo de Pandora. Y, como muy bien viene representado en AVATAR, el verdadero problema, el mal que padecen los humanos, es su distanciamiento para con la Naturaleza (tanto exterior, hoy denominada Medio Ambiente; cuanto, interior, o sea, lo instintivo y, en último término, ese Mundo Interior que es el Sistema Psíquico).

Resulta que ese LAPIS difícil de obtener, el yacimiento del valioso mineral, está justo en el lugar en que los Na´vi están asentados. O sea, que se halla en el Mundo de Pandora, que, además, resulta ser, en realidad, una Luna de un mundo recién descubierto. Y, como es bien sabido, la Luna es un símbolo de la antigua Diosa, como lo es la propia piedra salvífica. Y, fíjense en el detalle, encima coincide que el principal yacimiento está enclavado en el lugar del Gran Árbol, que es el símbolo más importante del lugar, y aquello que más aprecian los Na´vi. Ese Gran Árbol es, desde luego, un símbolo del Gran Árbol del Mundo, que es el Axis Mundi, el Ombligo del Mundo, el Árbol de la Sabiduría o del Conocimiento del Bien y del Mal. Un símbolo del Gran Espíritu divino. Desde luego, si entramos a investigar el simbolismo del Poblado de los Na´vi, hallamos resonancias con el Paraíso bíblico, tal y como se narra en el Génesis, del que fueron expulsados Adán y Eva. Y, precisamente, porque Adán, acicateado por Eva, comió la manzana del Gran Árbol del Conocimiento. La manzana es un símbolo de la sabiduría agrícola. Sin embargo, en este caso, se trata de una suerte de Retorno al Paraíso Perdido, del que la humanidad fue expulsada. He ahí la gran diferencia, y lo que de más novedoso y actual tiene esta película. Puesto que lo que refleja, de un modo simbólico, es la necesidad del ser humano moderno de retornar al Paraíso, un Paraíso que está enclavado en lo más recóndito de Sí-Mismo. O sea, que Jake Sully, el héroe solar acuariano, protagonista de la película, inicia un viaje a la Luna (el mundo de la Diosa Madre). En cierto sentido, esta película está muy relacionada con mi libro "El Retorno al Paraíso Perdido", donde describo, en lenguaje psicológico, ese viaje a la Luna, un viaje a las entrañas o al útero de la Diosa, necesario para que se produzca una renovación o, mejor, un renacimiento de la personalidad, como le sucede al héroe de la película (Jake Sully).

Y, otro asunto muy, pero que muy actual. El Mundo de Pandora, especialmente el lugar en que habitan los Na´vi, su hábitat, demuestra ser un lugar muy especial. Un lugar en el que todo está conectado con todo, en el que existe una increíble interrelación de interdependencia entre las distintas manifestaciones de la Vida. Lo importante no es su riqueza específica, ni tan siquiera su biota. No. Lo importante, y he aquí lo actual, donde se manifiesta el arquetipo acuariano, es que se trata de un Mega-Sistema que bien podría denominarse GAIA. Por tanto, vemos ahí la influencia de la Hipótesis GAIA que enunciara JAMES LOVELOCK y que defendiera también la bióloga Margullis. Y GAIA es el nombre que recibía la antigua Diosa Madre, esposa-hermana-amante de héroes (dioses o semidioses) como Dioniso, Attis, Mitra, Krishna o Cristo por lo que es muy oportuno el nombre de PANDORA, para ese Nuevo Mundo que, como he comentado antes, es, además, una Luna de un planeta recién descubierto.

Asimismo, vemos con claridad las dos perspectivas que el psiquiatra Stanislav Grof denomina "orientación hilotrópica de la consciencia" y "orientación holotrópica de la consciencia". O, dicho de otro modo, paradigma cartesiano versus paradigma sistémico o integral. El primer paradigma es lineal, analítico, orientado hacia los objetos del mundo exterior, lo tangible, lo que se puede ver y tocar (las partes materiales); es, también, reduccionista, mecanicista, materialista e instrumentalista, interesado en el Dinero y el Poder, en la película. El segundo paradigma es holístico, ve las relaciones de interdependencia, los patrones o principios universales que subyacen a la realidad material, y, por tanto, contempla los estados no ordinarios de consciencia (es decir, estados que conectan con realidades que se encuentrán en el "Más Allá"). Aquellos que han despertado, como le sucedió a Jake Sully y, antes que a éste, a la Dra. Grace Augustine y el grupo de científicos que ella lidera, a la realidad de Pandora, están en condiciones de adoptar una perspectiva integral o sistémica, al tiempo que simbólica, y se dan cuenta de que el verdadero tesoro, el Lapis Philosophorum muy difícil de obtener, no reside en el "oro metal", en el mineral, sino en el propio entorno de Pandora, en la realidad subyacente a lo estrictamente material: la interrelación e interconexión de todos los elementos y de todos los seres que habitan en Pandora.

En fin, como vemos, la película tiene mucho de actualidad. Y, además, debemos añadir que contiene una amalgama sincrética, de símbolos tomados de muy diversas tradiciones. Muy probablemente, James Cameron no haya sido consciente de todo este simbolismo que encierra su película cuando la realizó, así como tampoco cuando escribió el relato corto que luego llevó a la gran pantalla.

Continuará...