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martes, 2 de noviembre de 2010

TRASCENDIENDO EL PARADIGMA MATERIALISTA. ¿CIENCIAS O PSEUDOCIENCIAS?

Más de 3.000 firmas contra la pseudociencia en la universidad, es la noticia que publica el diario Público hoy. Este diario se hace eco de la manifestación que el blog, La ciencia y sus demonios, publicó hace unos días, que recogimos y comentamos aquí. 

En una entrada anterior, ya dijimos que los secuaces del stablisment cientificista no pierden oportunidad para desprestigiar a aquellas disciplinas que, por no enmarcarse en su paradigma newtoniano-cartesiano o, también, materialista y reduccionista, ellos consideran pseudocientíficas. En las tres entradas sobre las semillas del materialismo, realizaba una revisión, rápida e incompleta, dado que el tema demandaría, en sí mismo, por lo menos la extensión de un libro, del modo en que el interés y la atención conscientes se han desplazado del Espíritu a la Materia. Ahora, al hilo de esta noticia, voy a hablar de la trascendencia del materialismo como un proceso de despertar de la Conciencia.

Este breve repaso histórico, realizado en las entradas sobre las semillas del materialismo, nos permite contemplar la inversión de valores que se ha venido produciendo, desde la Baja Edad Media hasta nuestros días.  Precisamente, esa inversión de valores rectores de la actitud consciente es la clave que nos permite comprender el porqué de la grave crisis en la que está sumido el mundo. Debe entender el lector que, el recorrido histórico realizado en el apartado anterior, sirve a los solos efectos de rastrear la “corriente oculta” que circula bajo la superficie, el zeitgeist que nos ha conducido hasta este callejón evolutivo sin salida o caos creativo.

En nuestros días, incluso, podemos presenciar cómo se ensalzan en España, y en otros países europeos, las titulaciones universitarias relacionadas con la Ingeniería, así como los oficios, como la albañilería, la fontanería o la electricidad. Justamente, lo que los griegos despreciaban, que era el uso de la métis, el conocimiento útil y práctico, que estaba relegado a las almas inferiores, las clases productivas, aquellas en las que predomina el alma apetitiva de Platón.  Mientras que el estudio de la theoría, como la entendían los griegos, es decir, la contemplación de las eidos o Ideas platónicas, redescubiertas por la Psicología Analítica y rebautizados bajo el nombre de arquetipos, era reservada, en la época helenística, a los más virtuosos, la clase de los Guardianes o Custodios de la Verdad; hoy, el conocimiento de las Ideas, a través del estudio de la Filosofía, de las Humanidades y, sobre todo, de la Psicología Transpersonal e Integral, está subvalorado, por no decir que es infravalorado por el stablisment,  relegándolo al ámbito de las pseudociencias.

En un Sistema materialista como el descrito, dominante en la cultura occidental moderna y que se extiende, cual tumor maligno, por extremo oriente -amenazando con anegar a todos los pueblos de la tierra-, el individuo, en lugar de liberarse por medio del uso de la razón (“atrévete a pensar”, que decía Kant), como pretendían los filósofos ilustrados, se convierte en un esclavo de la Materia. Ahora, las clases dirigentes del poder temporal (políticos, empresarios, banqueros, etc.) manipulan a las masas a su antojo o, al menos, eso intentan, en su pretensión de mantener el status quo. Así, sirviéndose de la propaganda, mediante el uso de los medios de comunicación de masas y de las nuevas tecnologías de la comunicación (Internet, telefonía móvil, GPS, etc.) vigilan y controlan a los “ciudadanos”, a fin de que cumplan las normas del Sistema del que ellos son garantes. Un Sistema que, bajo el epíteto de “Estado del Bienestar”, esclaviza a los seres humanos, al favorecer la identificación del individuo con los bienes materiales que posee. Por lo tanto, aquellas personas que obtengan más propiedades, o amasen mayor fortuna, tanto más poder temporal poseerán y, con ello, tanto más esclavizados al Sistema estarán. La Carta del Tarot denominada “El Diablo” representa simbólicamente, de un modo magistral, este estado de esclavitud al ámbito de la materia, al que se halla encadenado el colectivo. Tener en lugar de Ser, como afirmaba Erich Fromm.


ARCANO XV: "EL DIABLO"
(TAROT DE RIDER WAITE)


Este Sistema, a su vez, dispone de un subsistema judicial, encargado de que se “respete” y “mantenga” el “Estado de Derecho” y, por lo tanto, las leyes emanadas del mismismo núcleo del Sistema. Aquellos individuos que comienzan a darse cuenta de que algo falla, de que al Estado de Derecho, en realidad, sólo le interesa que el Sistema permanezca y se respete, y, por lo tanto, salvaguardará al individuo siempre que éste promueva y favorezca el buen funcionamiento del Sistema materialista; como digo, esos individuos que, al observar los deja vu que acontecen, los fallos del materialismo consumista,  se dan cuenta de que algo no funciona,  son perseguidos por los “espías” del Estado, eventualmente pueden ser detenidos por las “Fuerzas de Seguridad del Estado” y, finalmente, condenados a prisión. Hay numerosos ejemplos de ello en todas partes del mundo, tanto en España, cuanto en el extranjero, con independencia del signo político del país del que se trate.




Si hay algo que el Sistema persigue con implacable tenacidad es el contacto con la realidad espiritual, la experiencia directa con el centro de la personalidad; en definitiva, lo que podríamos denominar la Iluminación o “el segundo nacimiento”. Precisamente, aquello que permitiría a las personas obtener su parcela de libertad y de independencia, saliéndose del engranaje de la maquinaria materialista del Sistema. Dichos individuos pueden elegir a quién servir, si a los contravalores impuestos por el Sistema que ellos han introyectado (o sea, que han interiorizado, generando una estructura a la que S. Freud denominó Súper-yo), o bien, a su propio daimon interior (la voz de la conciencia socrática, el Antrophos gnóstico, el Rebis Hermafrodita o Lapis philosophorum de la Alquimia, el Atman hindú o el Sí-Mismo o personalidad superior de C. G. Jung). Estas personas son potencialmente muy peligrosas, no sólo porque conocen el funcionamiento del Sistema, especialmente sus siniestras intenciones, sino, lo que es más importante, porque se han independizado del Sistema, han roto las cadenas que les esclavizaban y pueden ayudar a otros a que se despojen de sus grilletes.  Son conscientes de que, allende el Sistema, hay una Realidad de la que, el mismo Sistema, aún desconociéndolo, depende y hasta tiene su razón de ser. A estos individuos, el Sistema les considera “terroristas”, forajidos, etc. Estas personas, estos individuos, encarnan el arquetipo del puer aeternus, el adolescente divino, nacido por segunda vez, parido desde las mismas entrañas de la Diosa Madre, de la Virgen María, como le sucedió a Jesús y, antes que a él, al dios del vino, Dioniso, conocido como “el dios nacido dos veces”.  


Uno de los primeros trabajos de éstos pueri aeterni es el de revisar y, en su caso, eliminar todas las programaciones que el Sistema ha introducido en sus mentes, primero por intermediación de sus padres y familiares y, posteriormente, de la sociedad y de la cultura a la que aquellos pertenecen. Esta disolución de la persona, como lo denomina la Psicología Analítica, de la máscara social con la que el puer, previamente a su segundo nacimiento, se identificaba, es una de las tareas más difíciles en el proceso de emancipación –y de realización de su Ser. Por eso, en ese proceso de realización de Sí Mismos, son auxiliados por aquellos que ya han atravesado esa etapa. Llegados a este punto, me gustaría reproducir las palabras que Morfeo, en la película Matrix, le dice a Neo en su primer encuentro, acerca de lo que es Matrix, o sea, Maya, el mundo material: “The Matrix is everywhere. It is all around us, even now in this very room. You can see it, when you look at the window or when you turn on your TV. You can feel it, when you go to work, when you go to church, when you pay your taxes. It is the world, that is pull on in your eyes to blind the Truth: That you are a slave, Neo. Like everyone else that where born in his boundaries; born into a prison for your mind. Unfortunately, no one can be told what the Matrix is. You have to see it for yourself[i].”

The red pill, or blue pill from Chris Messina on Vimeo.



Precisamente, porque el Sistema está por todas partes, el colectivo que no ha despertado a la Realidad es potencialmente peligroso para los pueri aeterni, para los peregrinos del alba, hasta el extremo de que, en muchos casos, se convierte en su enemigo. De ahí que, el conocimiento del que ellos son custodios, debe permanecer en el más absoluto secreto, porque se trata de un arcanum. Así, la nueva consciencia espiritual, el acceso a la gnosis verdadera, debe ser ocultada, para hacerla impenetrable a las mentes de los que luchan por permanecer y, por tanto, prolongar el paradigma materialista, quienes intentarán destruir la libertad psicológica adquirida por los prístinos hijos de la Diosa (los nacidos dos veces). Tan sólo podrá ser revelado a aquellos que estén preparados para escuchar la Verdad, siempre en la medida de sus posibilidades y teniendo en cuenta el grado de evolución de la Conciencia en el que aquellos se encuentren. En este sentido es en el que debemos entender las palabras que Morfeo revela a Neo acerca de Matrix: “The Matrix is a system, Neo. That system is our enemy. But, when you are inside, and look around, what do you see? Businessmen, teachers, lawyers, carpenters… The very mind of the people we are trying to save. But, until we do, these people are still a part of that system and that makes them our enemies. You have to understand that most of these people are not ready to be unplugged. And many of them are so inert, so hopelessly dependent of the system, that they will fight to protect it[ii].”


Por tanto, la máxima de Inmanuel Kant, “atrévete a pensar”, debería ser reemplazada por esta otra: “atrévete a despertar”.  Sin embargo, la película muestra, con bastante lujo de detalles, tanto lo duro y difícil que es ese despertar, como lo peligroso que resulta, para alguien que haya permanecido largo tiempo identificado con el sistema y sus normas. Y, desde luego, lo arduo que es llevar una vida alejada del colectivo. Una versión moderna del castigo al que el Titán Prometeo fue condenado por los dioses: a permanecer encadenado a una roca, en los riscos del Cáucaso, donde unas águilas le devoraban su hígado durante el día, mientras se regeneraba por la noche. No es de extrañar, entonces, que algunos quieran volver a su anterior estado somnoliento, renieguen de la experiencia que han vivido y decidan que la vida hedonista y materialista es la que les conviene. A esto la Psicología Analítica lo denomina restauración regresiva de la personalidad[iii].




[i] Matrix nos rodea, está por todas partes. Incluso ahora en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la Iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos.
[ii] Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero, cuando estás dentro, y miras a tu alrededor ¿qué ves? Empresarios, profesores, abogados, carpinteros. Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero, hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que, la mayoría de ellos, no está preparados para ser desactivados. Y muchos están tan habituados, dependen tanto del sistema, que lucharían para protegerlo.
[iii] Para más información véase mi ensayo Réquiem por una muerte anunciada: Construyendo los cimientos de una nueva era, publicado en www.odiseajung.com. 

domingo, 31 de octubre de 2010

PSEUDOCIENCIAS EN LA UNIVERSIDAD: ¿Qué herejía? 2ª Parte

PROCESO INQUISITORIAL CONTRA GALILEO

Nuevamente, los Sumos Sacerdotes del stablisment científico atacan todas aquellas disciplinas que, por no entrar en sus planteamientos materialistas y cientificistas, ellos consideran pseudocientíficas, en una noticia sorprendente y alarmante: "Manifiesto "Por una universidad libre de pseudociencias y oscurantismo"". En este caso, además, descubren, con una ingenuidad pasmosa, los verdaderos motivos de ese ataque, de ese intento de desprestigio, a disciplinas como la homeopatía o la acupuntura, por no hablar del conocimiento del simbolismo astrológico, de las cartas del Tarot, del I Ching, etc.

Dejemos que sean ellos mismos quienes se delaten con sus propias palabras: "Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias."

Para más información sobre las bases del materialismo y de esta actitud de dogmatismo cientificista, recomiendo la lectura de mis entradas relativas a las semillas del materialismo.




sábado, 30 de octubre de 2010

LAS SEMILLAS DEL MATERIALISMO. 3ª Parte.

Proseguimos aquí con la tercera y última parte de este ensayo, dedicado a las raíces del materialismo. En próximas entradas, hablaremos de la trascendencia de éste mórbido paradigma. 


Estos planteamientos materialistas, junto a la idea de que el alma humana es completamente maleable, la hallamos en Herbert Spencer, para quien el aprendizaje se reduce al ajuste o adaptación continua del organismo al ambiente. A partir de Spencer, se presupone que la conducta sirve a las funciones de adaptación, ajuste y supervivencia del más apto. Y, poco a poco, la mente empieza a ser concebida como un epifenómeno del cerebro, cuya función es la de permitir la adaptación del individuo al ambiente (funcionalismo americano). Estos planteamientos confluyen en la Psicología conductista o reflexología, iniciada por Sechenov y continuada por Pavlov, según la cual la actividad psicológica se reduce a la ecuación estímulo-respuesta. Por supuesto que, bajo este paradigma, subyace la idea de que al hombre se le puede lavar el cerebro, para que las clases dirigentes manipulen a las masas a su antojo.

El empresario Robert Owen (1771-1858), en sus fábricas de algodón de New Lanark, de Escocia, y, posteriormente, en New Harmony, en Indiana, conjugando las ideas de Descartes, con el empirismo de Locke, implantó su fallido programa en una comunidad tecnológicamente organizada. Aunque Owen tenía buena intención, mirando por la felicidad de sus empleados, y no sólo por el beneficio económico que éstos le reportaban, el paradigma materialista y mecanicista en el que se movía y la idea de que el hombre es una tabula rasa, terminan por conducir a la deshumanización del individuo. Estos presupuestos, desde los que partía Owen, son el origen de una sociedad cada vez más alienada, en la que los seres humanos son concebidos como máquinas carentes de alma, que pueden ser manipulados según el capricho de las nuevas clases dirigentes. Por lo tanto, las masas, ahora, en lugar de ser guiadas o dirigidas por los representantes de la autoridad espiritual, las clases sacerdotales,  lo son por sus dirigentes políticos, por sus jefes o directivos empresariales, es decir, por aquellos que representan el poder temporal. 

Valiéndose de la propaganda, el nuevo mundo de las imágenes se podría controlar científicamente (o sea, utilizando los conocimientos científicos), tal y como defendía Louis de Saint-Just (1776-1794), con el fin de manipular a las masas, según conviniese a las clases dirigentes del nuevo Sistema. La película Matrix representa con gran elocuencia este Sistema materialista: Matrix.

Semejante panorama fue vislumbrado por el poeta místico William Blake (1767-1794), que escribe:

“Vuelvo los ojos a las Escuelas y Universidades de Europa y, allí, contemplo el Telar de Locke, cuya horrenda conjura brama, arrastrada por las ruedas de molino de Newton: negra la tela entrelazada en profundos pliegues sobre todas las naciones: veo crueles mecanismos de numerosas ruedas, rueda contra rueda, con tiránicos dientes que se mueven compulsivamente unas a otras.”

Pero, si esto es así, ¿dónde ha ido a parar Dios?  Dios, como podrá imaginarse el lector, desaparece de la escena sólo en apariencia. En realidad, el Espíritu Divino, el Deus absconditus escolástico, ha ingresado en el ámbito de la Materia. El Nous griego se ha precipitado al interior de la Physis. Y, así, el Gran Misterio, en un tiempo hallado en el seno del alma humana, se busca ahora en las mismas entrañas de la Materia. Ya no es la chispa divina, en la matriz del alma del hombre, lo que busca el científico. Antes bien, es en el núcleo del átomo, en el código genético, en el cerebro humano, en el caldo primigenio, o en el Big Bang y el Big Crunch, donde cree encontrar la Verdad. Y, la idea de la “Gran Cadena del Ser” o Scala naturae aristotélica, según la cual existía una evolución espiritual que hacía al hombre aproximarse a la experiencia divina y, por consiguiente, perfeccionarse espiritualmente, tal como sostenían los místicos cristianos, v. gr., ha dado paso a la evolución material de las especies, cuyos mecanismos básicos son la variación casual y la victoria fortuita del más apto, en la lucha por la supervivencia. Una versión atenuada del materialismo defendido por el marqués de Sade.

Continuamos y finalizamos este artículo aquí.

martes, 26 de octubre de 2010

EL ELIXIR DE LA VIDA ETERNA

 Al hilo de las entradas anteriores, acerca de las semillas del materialismo y de la miopía para con la realidad simbólica, traigo a colación una noticia relativamente reciente sobre Aubrey de Grey, un gerontólogo, publicada por el Diario "público". En ella afirma que, con la medicina regenerativa, en el futuro será posible vivir mil años o más. Tras la noticia, realizaré mis comentarios sobre semejante materialista malentendido. 

NOTICIA:

El gerontólogo inglés Aubrey de Grey cree que es perfectamente posible alargar la vida con el avance de la medicina regenerativa

EFE MADRID 22/10/2010 12:41 (Diario "Público")

El gereontólogo biomédico inglés Aubrey de Grey a su llegada a 'El Ser Creativo' en el I Congreso de Mentes Brillantes, que se ha inaugurado hoy en Málaga. EFE
Aún no se ha descubierto el ansiado elixir de la eterna juventud, pero el famoso gerontólogo inglés Aubrey de Grey está convencido de que, con el avance de la medicina regenerativa, "viviremos mil años o más". "Creo que es perfectamente posible", afirmó hoy De Grey sin traslucir el mínimo atisbo de duda, en una entrevista con EFE.

Con su llamativa barba de casi medio metro de longitud que le da una cierta apariencia de genio despistado, el biomédico, conocido como "el profeta de la inmortalidad", causó hoy sensación en la primera jornada del I Congreso de Mentes Brillantes, que se celebra hasta el próximo sábado en Málaga. Algo abrumado por los flashes de los fotógrafos, el gerontólogo, director de la revista académica Rejuvenation Research, expuso su tesis de que el conocimiento para desarrollar una medicina efectiva contra el envejecimiento ya existe, pero falta financiación.

Así, De Grey destacó las bondades de la medicina regenerativa, una rama de la bioingeniería que se sirve de la combinación de células, métodos de ingeniería, bioquímica y fisioquímica para mejorar o sustituir funciones biológicas. "La medicina regenerativa -explicó- se refiere a terapias que restauran la estructura molecular de un tejido o del cuerpo entero al estado en que se encontraba antes de algún tipo de daño".

En su opinión, "se trata de un daño que resulta inofensivo la mayor parte de la vida, pero, cuando se acumula, provoca enfermedades y discapacidades a una edad avanzada. Aplicar la medicina regenerativa al envejecimiento significa, sencillamente, reparar el daño acumulado durante la vida". Por eso, el gerontólogo trabaja desde hace años en la llamada "senescencia negligible ingenierizada" (SENS, en sus siglas inglesas), un proyecto de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y permitiría una esperanza de vida indefinida.

COMENTARIOS:

No pretendo desmentir lo que éste científico de la senectud afirma acerca de la posibilidad de alargar la vida, en un futuro, aunque me muestre muy escéptico con algunas de sus afirmaciones. En las últimas décadas, de hecho, se ha conseguido que la expectativa de vida en los países más avanzados haya aumentado considerablemente. Sin embargo, cabría preguntarse ¿por qué habríamos de desear vivir muchos años más? ¿Qué hay sobre la calidad de vida de las personas? Y, aún más importante, si cabe, ¿no sería más interesante aprender a convivir con la muerte, como una parte ineludible de la vida? ¿No estarían mejor invertidos los recursos si se enseñara a las personas a conocer cuándo llegará su fin y, si fuese viable, a prepararse y, hasta, elegir el momento en que se producirá esa transición final? Y, con ello, no me estoy refiriendo al suicidio, desde luego. 

Lo que esta noticia refleja es una completa incomprensión y un malentendido que no hace sino perpetuarse en nuestra sociedad materialista. En la epopeya sumeria de Gilgamesh, por ejemplo, de amplia difusión por Mesopotamia y Anatolia desde antes del siglo VII a. de C., descrita en doce tablas asirias de barro en escritura cuneiforme, narra las aventuras del héroe en busca de la inmortalidad. Gilgamesh se enfrenta a las fuerzas del mal para conseguir la planta de la eterna juventud. Sin embargo, mientras dormía tumbado cerca de una poza, una serpiente le arrebató la planta. Apenas la hubo engullido, la serpiente mudo su piel y , con ello, rejuveneció. Gilgamesh se sentó a llorar por la pérdida del elixir de la vida eterna.

La búsqueda de la inmortalidad siempre ha fascinado al ser humano. Hay algo en ese símbolo que conmueve en lo más hondo de nuestro ser. Sin embargo, existe un mal entendido radical que se perpetúa en nuestra cultura materialista. La búsqueda de la inmortalidad en el plano material o físico, que podemos observar hoy en los avances de la medicina para aumentar la longevidad, como vemos en esta noticia,  o en las polémicas que se suscitan como consecuencia de la pretensión de alargar la vida del paciente, pese a la situación y el estado en el que se encuentre, se deriva de una auténtica y profunda incomprensión. Muy al contrario, el problema fundamental es la ampliación de la perspectiva del hombre, de suerte que su cuerpo y su yo no obstruyan ni obnubilen la visión de la inmortalidad en el hombre. El cuerpo, la materia, es la parte efímera y contingente de la existencia humana. "Polvo somos, y en polvo nos convertiremos". La dádiva que entregan los dioses al héroe ha de entenderse en un sentido simbólico. Representa la renovación de la energía vital, un nuevo nacimiento tras la transformación que se opera en el interior de lo inconsciente ( o del alma humana, como se prefiera). El don verdadero es la trascendencia del ego, después de la muerte de las antiguas estructuras, tras la des-identificación con el ego y con el cuerpo, del egoísmo consecuente y de la arrogancia del "sabio", dando nacimiento a un nuevo ser que, aún siendo el mismo, sin embargo ya no lo es. En otras palabras, hablamos del acceso al otro mundo, mediante un "segundo nacimiento" en el que la consciencia se despierta a la realidad del Espíritu. 


miércoles, 20 de octubre de 2010

LAS SEMILLAS DEL MATERIALISMO. 2ª Parte.

Continuamos con el ensayo sobre los orígenes del materialismo.

El decurso histórico posterior nos muestra que, la revolución científica acaecida tras el Renacimiento, ahondará en esa idea, escindiéndose cada vez más la Realidad, entre el mundo del Espíritu y el de la Materia. Con René Descartes (1596-1650), da comienzo el paradigma mecanicista de la ciencia, convirtiéndose el alma inmortal, poco a poco, en un serio problema. Con John Locke (1632-1704), el ser humano se concibe como si de una tabula rasa se tratara, sobre la que se puede escribir casi cualquier cosa (experiencia). Con Thomas Hobbes (1588-1679), la perspectiva del ser humano como un autómata, exento de sustancia espiritual, comienza a adoptar su aspecto más extremo. Pero no fue hasta bien entrada la época de la Ilustración, cuando ésta idea se amplió con el médico y filósofo Julien Offray de La Mettrie (1709-1751), quien en su obra El Hombre Máquina concluyó que el hombre era una máquina. De hecho, para La Mettrie el hombre y el mono no se distinguen sino en el lenguaje, aunque, a diferencia de sus predecesores, él defendía que el lenguaje no era innato al ser humano y, por lo tanto, se podría hacer que un simio fuese humano por medio del lenguaje. Con su doctrina del transformismo, según la cual, no existía ningún Dios que hubiera creado el universo, sino que éste surgió de una materia primordial como consecuencia de la acción de la ley natural, La Mettrie se anticipó a Darwin. Asimismo, retomó la idea del naturalismo renacentista, que había rechazado Locke, al atribuir ciertos “poderes especiales” a la materia viva. La materia, para La Mettrie, no está muerta, sino que posee una vitalidad intrínseca: el corazón, continúa latiendo tras ser extraído del pecho; los músculos de un animal muerto, se mueven aunque no se les estimule, etc. Estas observaciones le llevaron a la idea que luego dará lugar al vitalismo del siglo XX. En palabras de Thomas H. Leahey, “En el universo mecánico newtoniano-cartesiano no había lugar para los milagros, los oráculos, las visiones o el alma de Descartes. En el siglo XVIII la ciencia y la razón sustituirían a la religión, ocupando el lugar que ésta había ostentado como la principal institución intelectual de la sociedad moderna. Los seres humanos serían declarados máquinas sin alma y se derribarían las sociedades en nombre de la felicidad material.”  La desacralización de la vida toda se irá extendiendo como una metástasis, por la civilización occidental, y la vida humana se concebirá como carente de finalidad, vacía de sentido y de contenido más allá de la propia existencia, gobernada por el hedonismo y la lucha por la supervivencia. Etienne Bonot de Condillac (1715-1785), siguiendo a Locke, redujo a un único principio todo lo relativo al entendimiento humano: la sensación. Por tanto, radicaliza la idea del alma humana como una tabula rassa, una cera caliente en la que se imprimen todas las experiencias sensoriales. Rechazó, por tanto, la distinción kantiana entre phenomena y noúmena, negando la existencia de ciertas Categorías Trascendentales del Entendimiento que amoldan los objetos de la experiencia a la mente. La mente, para Condillac y, también, para Claude Helvetius (1715-1771) es completamente pasiva. La implicación inmediata de este planteamiento es que la mente humana, vacía y carente de contenido al nacer, puede moldearse del todo por el ambiente, dando a la educación una importancia desmedida. Tal vez sin pretenderlo, el empirismo socava la autonomía de la razón, siendo el hedonismo la fuerza rectora subyacente a todo pensamiento. El Marqués de Sade (1740-1814) lo expuso elocuentemente  en su libro Historia de Juliette, donde afirmaba que “El fuerte (…) al despojar al débil, es decir, al disfrutar de todos los derechos que ha recibido de la naturaleza y darles la mayor extensión posible, encuentra un placer proporcional a esta extensión. Cuanto mayor sea la atrocidad con la que atormente al débil, mayor será su voluptuosidad; la injusticia es su deleite, disfruta con las lágrimas que su opresión arranca a su infortunada víctima. (…) Cuanto más ejercite sus fuerzas más placer experimentará, mejor utilizará sus facultades y, en consecuencia, mejor habrá servido a la naturaleza.” En política, el prusiano Johann von Justi expresó cómo el modelo mecánico cartesiano-newtoniano del universo debía aplicarse al estado, al afirmar: “Un estado constituido adecuadamente debe ser exactamente análogo a una máquina en la que las ruedas y los engranajes estén ajustados entre sí con precisión” y debe estar sometido a la voluntad de un solo hombre. El psicoanalista y sociólogo judío alemán Erich Fromm, dio la voz de alarma ante lo alienado que estaba el ser humano, como consecuencia de la extensión de este paradigma en la sociedad contemporánea, en su libro Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, donde afirma que la enajenación del hombre en este mundo es casi total.

Continua en la tercera parte

lunes, 18 de octubre de 2010

LAS SEMILLAS DEL MATERIALISMO. 1ª Parte.

Mientras estudiaba Historia de la Psicología, reflexionaba acerca de cómo habíamos llegado al estado actual de absolutismo científico, en el sentido de que ciertas teorías científicas, como la Teoría de la Evolución, se han convertido en verdades incuestionables, es decir, prácticamente en un dogma de fe. Tan es esto así, que cualquier científico académico que disienta de las hipótesis neodarwinistas, se expone al descrédito por parte de sus colegas, a que sus investigaciones sean rechazadas por las principales revistas científicas y, finalmente, tenga que continuar sus trabajos investigativos al margen de la ortodoxia científica. Del mismo modo, el psicólogo que se aparte de las hipótesis cognitivo-conductuales y defienda la existencia de un Inconsciente Colectivo o Transpersonal, de una función espiritual en el ser humano, así como de la importancia de la amplitud de consciencia para la realización plena de la persona, se arriesga a ser desprestigiado y desacreditado por el stablisment científico. Y estos son sólo dos ejemplos, de los muchos que se producen a diario.

En más de una ocasión, he relacionado esta cerrazón, esta inflexibilidad, este dogmatismo con el acontecido durante la Baja Edad Media para con las hipótesis científicas, aparecidas en los comienzos de la revolución científica, que desafiaban la cosmovisión de la época. El propio Nicolás Copérnico, en su libro La revolución de las órbitas celestes, proponía que el Sol y no la Tierra era el centro del sistema solar. Y, Galileo Galilei, apoyado en observaciones telescópicas, defendió las hipótesis de Copérnico, lo que le valió la condena por herejía por parte de la Inquisición Romana.  Por no mencionar que los libros de René Descartes, probablemente el pensador más influyente de la época, se encontraban en el Índice de libros prohibidos por la Iglesia Católica en 1663.

Un investigador, libre de prejuicios, se dará cuenta de que, ambas reacciones, son idénticas, aunque de signo invertido. Hoy, lo que se defiende es un materialismo a ultranza; antaño, lo que se defendía era un espiritualismo acérrimo. Ambas posturas albergan en su seno la semilla de su opuesto. Y, así como la defensa del Espíritu, a expensas de la Materia, conduce enantiodrómicamente (o sea, dando un giro pendular) al materialismo, la apología de la Materia, cuando rechaza el ámbito espiritual, conduce a una actitud espiritualista.  

Tal vez sea en la perspectiva del naturalismo renacentista, donde podamos rastrear los inicios de esa reacción pendular, que condujo a la humanidad a la adoración al Dios de la Materia. Según el naturalismo renacentista los imanes son misteriosos. Pero su poder de atracción no tiene una explicación sobrenatural, como se le atribuía tradicionalmente, sino, más bien, se trata de una virtud secreta que los imanes poseen por su propia naturaleza. De igual modo, la idea tradicional religiosa que defendía la existencia de un alma, de una psyqué o “soplo de vida”, que moraba en el cuerpo dándole vida, experiencia y capacidad de acción, fue reevaluada. Para el naturalismo renacentista el cuerpo humano sería como un imán, en el sentido de que la vida y la mente no serían sino ciertos poderes naturales que residen en el cuerpo material. Este punto de vista alberga en su seno la inquietante idea de que el ser humano carece de alma.

Continua en la segunda parte