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jueves, 30 de abril de 2020

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?


Recuperamos aquí la reseña presentación del Psicólogo de orientación junguiana Fernando Sánchez del libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? Aprovechando el lanzamiento de la nueva edición del libro. 

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?

Fernando Sánchez. Psicólogo y candidato a analista junguiano por la SEPA.

“Este libro encierra un llamamiento y una advertencia para todos aquellos que, como yo, comparten un vivo interés por la toma de conciencia y una preocupación creciente  por el futuro de la Humanidad y de la Naturaleza” (JOSÉ González. El Retorno al Paraíso Perdido.)

José  es un autor profundamente concienciado y comprensivo con las singularidades y la crisis colectiva que estamos atravesando en este momento. Sus obras, “El Retorno al Paraíso Perdido”; “Al Final del Túnel”; “La hermandad de los Iniciados” y ésta que presentamos hoy “AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? ”, son esfuerzos lúcidos de mostrar y clarificar a través de la psicología analítica, la gnosis, la alquimia y la astrología  como el mundo material, es decir, el ámbito de lo consciente, lo observable y lo manifestado, se gesta y vertebra en las capas profundas del inconsciente colectivo.

La importancia de la concienciación de las implicaciones que los elementos, movimientos y contenidos colectivos tienen en la psique individual no es simplemente un interés curiósitas. Es una necesidad vital. Ya que en los fenómenos que observamos en el mundo físico, material, subyace un factor psíquico, de los cuales las manifestaciones observables son únicamente su expresión más superficial.

 “Mi intención es descorrer algunos velos que cubren un ámbito de la psique que está funcionando en todos nosotros, con un vigor extraordinario, en la oscuridad de la vida de cada cual.” (José  González. El retorno al Paraíso Perdido).

 Esta dimensión  inconsciente se expresa con mayor vehemencia en momentos de crisis social o de transformación colectiva como el que vivimos actualmente.

 “Es una situación anímica horrible. En un estado mental así, el inconsciente incita con vehemencia hacía el arquetipo de la muerte y el renacimiento, en el sentido de la espiritualización gnóstica, de la individuación.” (José  González. AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?.)

Jake Sully, personaje principal en Avatar, muestra esta situación anímica del hombre occidental actual, vacío, sin rumbo, inmerso en una crisis de sentido, sin herramientas para afrontar el vacío de su propia existencia, en la necesidad de encuentro y búsqueda del sentido verdadero de su vida. En momentos como este, los arquetipos se expresan con potencia, proyectándose al exterior, irrumpiendo en forma de vivencias sincronísticas, sueños lúcidos, experiencias numinosas, que invitan a las personas a realizar un cambio profundo. Es común ver en personas, que tras una crisis, enfermedad  o el padecimiento de una situación disruptiva, comienzan un proceso de transformación, profundo, real, comprometido, en la que la mayoría refiere la re-lación con una dimensión más profunda que reconoce en sí y que dota a la vida de un nuevo sentido en sus vidas.

Estos trabajos, lejos de ser meras aproximaciones teóricas a conceptos filosóficos, religiosos  o psicológicos, cobran importancia, por los contenidos que está sacando a la luz. José , nos muestra, nos advierte, preocupadamente, de la situación en la que estamos, en una profunda crisis ecológica, económica y sobre todo, una profunda crisis que atañe a los valores espirituales sobre los que se ha cimentado la cultura occidental, en la cual, el hombre ha “perdido el contacto con sus potencias espirituales”. Lejos de quedarse en el análisis o la reflexión intelectual, nos propone, un cambio, un camino, un proceso de transformación, la necesidad de transitar hacia un nuevo estilo de vida, mediante una renovación del sistema de valores imperante en nuestra sociedad actual, materialista, patriarcal, desacralizada, a partir de un compromiso y un proceso de cambio con uno mismo.

Desde la modernidad, sustentado en el mito del progreso y la ciencia,  el hombre se ha distanciado de la naturaleza, posicionándose por encima y fuera de ella, estableciéndose en las urbes, concibiendo ésta como una amenaza y algo que tenía que controlar y domesticar. Hoy estamos en una grave y severa crisis ecológica y energética. La Tierra está dañada: aguas contaminadas, océanos,  desertización, cambio climático, atmósfera, disminución de especies vegetales y animales o la sobrepoblación humana, son fenómenos que no escapan a las advertencias de la comunidad científica. La acción humana  y la explotación desmedida de los recursos naturales, sustentada por una cosmovisión materialista de la realidad y una actitud dominante y posesiva del hombre, están dinamitando los recursos de la tierra y el equilibrio del hombre consigo mismo y  su medio. 

El hombre occidental ha perdido la relación con la naturaleza, el medio ambiente, pero igualmente con su naturaleza  interior, su alma.  Relegado al horizonte de lo material, al mundo sublunar, se encuentra encerrado, perdido, sin rumbo, esclavizado en cárceles de mármol, que inducen seguridad ficticia, llamadas sociedades de bienestar y consumo, que le invitan coercitivamente a destinar su tiempo de vida a satisfacer necesidades (gran parte de ellas, inducidas artificialmente por el sistema mediático) reviviendo esquemas de funcionamiento propios de la primera infancia, que no hacen sino alimentar una sensación de omnipotencia e inflación, propia del niño que se encuentra sobreprotegido por la madre.

Pero, esta forma de vida no permite el desarrollo pleno del individuo. No satisface sus anhelos de verdad, de explorar su ser interior, de adentrarse en el Mysterium de la existencia, amén de ser  profundamente destructiva.  Esta crisis esta magistralmente expuesta en la película Avatar. Las actitudes del hombre actual, son similares a los terrícolas que llegan a Pandora,  para dominarla y explotar su material precioso. Esta búsqueda de poder, riqueza y seguridad, les hace desenfocarse, perder perspectiva de la profundidad de la realidad en la que viven. La reflexión que nos invita la película y el libro, es que dañando la naturaleza, “destruimos la posibilidad de conectar con lo más profundo y elevado de nosotros mismos.”

Esta situación está mostrando  la situación mitológica de Prometeo. El hombre actual, desacralizado, concibe su progreso y su conocimiento ajeno a la divinidad. 

 “Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego —robado a los dioses— símbolo sagrado, que dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar” “El fuego, permite iluminar a los que actúan de acuerdo a su conciencia, en sentido espiritual,  proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior)….pero, sin ésta, para el inconsciente, se torna en llamas del infierno.”

Restando poder a los dioses, se vislumbra una forma de conocimiento, desprovista de cualquier elemento relacionado con la divinidad: el conocimiento científico. Ante tal ofrenda,  Zeus envía un castigo a Prometeo por su rebeldía y por no haber respetado la hegemonía divina, encadenándolo y torturado día tras día en el Cáucaso por un cuervo que le comía las entrañas, al igual, que su desobediencia, trae como consecuencia una serie de maleficios contra los hombres. La reflexión sobre el mito, ampliamente expuestas en el libro, nos obliga a preguntarnos, si esa aspiración inherente y connatural al ser humano, que aspira al Conocimiento con mayúsculas y a la evolución personal y colectiva, es posible sin la presencia de la divinidad y la dimensión trascendente, a la que el hombre tiende naturalmente. 

La propuesta de Avatar, amplificada en el libro de José , consiste en la vuelta a un conocimiento experiencial, al encuentro en la profundidad de uno mismo con el lama y su mundo, en el cual, el individuo comienza a replantearse todo lo aprendido y a ver las cosas desde un nuevo prisma a modo de conversión. 

“Cuanto mayor sea el número de individuos que se dediquen a la investigación,  ala elucidación y al trabajo con los arquetipos, especialmente con la sombra, desde los más diversos ámbitos del saber, tanto más nos aproximaremos, a la-masa crítica- necesaria para que el cambio de conciencia que el espíritu de los tiempos demanda se extienda exponencialmente al colectivo” 

Este proceso se ha denominado en la mitología como el camino del héroe, equivalente al proceso de individuación descrito por la psicología analítica. Avatar es un mito moderno, que muestra el viaje del héroe en la personificación de Jake Sully, que va tomando conciencia del proceso de individuación, a través de del tránsito de distintos ritos, que le van llevando a cumplir su más alto destino.

Este proceso puede describirse como el proceso a través del cual, “la conciencia del ser humano recorre los oscuros abismos de lo inconsciente y recupera las cualidades que había proyectado en el ámbito exterior”, a través de un proceso alquímico que consiste en “solve et coagula” que consiste en disolver y volver a unir, retomar la proyección para integrarla de nuevo.

Igualmente, consiste en “la aproximación lenta a los contenidos y funciones de la totalidad psíquica (el sí mismo) y su acción irremediable sobre el yo” (Jacobi, J), en última instancia a la autorrealización del Sí mismo, a través de la progresiva integración de opuestos. La integración completa, la totalidad, implica la integración del lado femenino de la psique, el estado edénico, el Reino de la gran Madre (o el lado femenino de Dios).

El acceso de Jake Sully a Pandora, un mundo arquetípico, es el comienzo de la relación con el mundo inconsciente. Al héroe le supone una profunda conmoción,  provocando una especie de “segundo nacimiento”, una experiencia de reencuentro, muerte y renacimiento, al entrar en contacto con la dimensión espiritual, sacrificando su conciencia colectiva, racional y con ello todos los valores colectivos, antropocéntricos y egoístas propios de esta época. Lo que en psicología analítica se describe como la máscara. Por lo tanto, el camino del héroe comienza con una gran prueba, una pérdida, un cambio,  una salida a un nuevo mundo desconocido una dimensión más allá de lo físico, el universo espiritual.

“…El héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura…” (J. Campbell)

Podemos encontrar distintos escenarios arquetípicos que muestran esta situación, como la salida de Egipto de Moisés, la partida de Parsifal, el viaje de Parsifal o el comienzo del vuelo de Ícaro. Debiéndose entender como mensajes transmisores de la vía maestra para huir de la dimensión horizontal de lo material, lo mundano y terrenal, propias de la infancia y la adolescencia psicológica, para incorporar el aire, la dimensión vertical y el cielo. Es decir, un proceso psíquico en el cual el héroe se aleja de la madre real, del paraíso materno, adentrándose en los dominios de la Gran madre (Pandora) y recuperar el estado edénico conscientemente.

En el inicio del contacto con el inconsciente, con Pandora, Jake esta aterrado, mostrando que el primer contacto del yo con el inconsciente es vivenciado como violento y amenazante, en cierta medida, dañino y peligroso para el equilibrio propio. Es una experiencia numinosa, semejante a los miedos y peligros que experimentaban los hombres primitivos con los fenómenos naturales. Es entrar en contacto con los peligros del alma humana.

Cuando Jake accede a Pandora, es atacado por una pantera negra prehistórca (el guardián del umbral) y al huir se adentra mas en el bosque. El inicio de la exploración se hace en la noche. El héroe tiene que descender a los infiernos y penetrar en un espacio desconocido. Con ello comienza la fase alquímica de la nigredo, que tras sucesivas destilaciones y purificaciones elimina sus impurezas.  

El trabajo con la sombra nos confronta con el aspecto sombrío del alma. La importancia reside en la toma de conciencia de todos los aspectos propios que hemos negado y reprimido, que proyectamos en los demás, asumiendo que esos elementos pertenecen a nosotros. Esta toma de conciencia nos permite entender el potencial destructivo y dañino que reside en nosotros, como potencial, y ELEGIR. Integrar la sombra que cada uno porta, permite trascender el estado de conciencia estrecho, que nos circunscribe y ata a un cerco de la realidad limitado, ya que en última instancia es una posición defensiva respecto a la totalidad de la que somos parte, autootorgándose e identificándose con valores nobles, legítimos, propios de los ambientes sociales y familiares a los que pertenecemos. Es importante abandonar esa actitud psicológica obsoleta, ya que en última instancia obstaculiza el proceso de maduración psicológica del individuo.

De alguna manera, esta nueva actitud psicológica, implica, rescatar el mito de Quirón. Avatar es el mito del héroe civilizador, el rey herido que precisa curar su herida, a través de la sombra individual, confrontarnos con la colectiva, que se nutre de los dogmas, la estrechez de mira y la ignorancia del yo. Es sintomática la alusión continua en la película a la vista y a la capacidad de Ver: “No ves” “Te veo”.

Empezar a ver significa tomar conciencia de que vivimos en un mundo vivo más grande, que nos engloba, una totalidad que nos abarca y todo lo contiene, del cual formamos parte y que tenemos que aprender a relacionarnos y vivirlo como parte propia. Es el Anima Mundi (también llamado Unus Mundus, Mundus Arquetypus, Mundus Imaginabilis o Inconsciente colectivo según la tradición) . Jung dijo una vez: “La psique no está en nosotros sino que nosotros estamos en la psique”. Estamos insertados-inmersos en una psique cósmica mayor que nosotros, en la cual, cada uno de nosotros somos una pequeña parte de ella. Esto implica (y es uno de los grandes hallazgos de Jung), la idea de humanidad como parte de ese patrón cósmico, de esa gran psique. Pandora, es real. Ese mundo existe, no es una película. Los Na`vi son el mundo daimónico que la ciencia ha desterrado, pero que aún co-habitan en los recónditos mundos del alma, del que el omnipotente hombre moderno, ya no recuerda nada. Es en ese mundo donde se muestran los arque-typos, los patrones que subyacen y dotan de entidad y REALIDAD, esta dimensión en la que vivimos los humanos. 

Ante esta toma de conciencia, nuestro héroe, Jake Sully, se ve ante la necesidad de sacrificar su conciencia racional, orientada hacia el éxito y el logro de objetivos marcados por el modelo cultural de la época, para reconciliarse consigo mismo y con su mundo. El jake antiguo, da lugar a un nuevo Jake. Esta renuncia implica necesariamente relegar la conciencia moldeada en los valores colectivos por la vivencia del alma y el contacto con su mundo. Esta situación aparece representado en la película, en la lucha a vida o muerte entre Jake, el héroe trasformado y el coronel quaritch, una lucha titánica contra la conciencia colectiva patriarcal, que obstaculiza el contacto y entendimiento profundo con la realidad.

Durante esta batalla, Jake recibe la ayuda de Eywa, el espíritu divino que gobierna la vida de Pandora, para derrotarlo, lo que muestra que la transformación personal, la renovación, depende del Sí mismo. El proceso de individuación, el viaje de regreso del héroe, tiene como finalidad promover una renovación. Dar nacimiento a un hombre nuevo. La conciencia yoica, ciega, debe morir para dar paso al arquetipo del sí mismo, que implica que el yo se alinea, refleja el verdadero yo, el Sí mismo. Esto se ve en la película cuando Jake monta al gran pájaro rojo.

Jake vence al padre material, Saturno, el Coronel Quaritch, acompañado en todo momento de su ánima, Neytiri, convirtiéndose en el líder de los omaticaya. Como dice José  en su libro, el proceso de individuación es la realización del Dios mismo, mercurius, la expresión de lo superior en lo inferior, la divinidad en el mundo material. Implica necesariamente la vivencia y comprensión profunda de que la única realidad es Dios y nada fuera de Él. 

Toda la película de Avatar es una apología de la Imaginación Verdadera, como forma de entrada en contacto con la realidad del alma (psique), es decir, nos expone la necesidad de recuperar el contacto con el alma y a través de ella, acceder al mundo velado a la que ella pertenece. Descrita ya por Paracelso: “Imaginatio Vera et non Phantastica”, se convirtió como un medio validado por los alquimistas y las tradiciones neoplatónicas y cabalistas, especialmente a partir del renacimiento. Rescatada por Jung  para la mente moderna, la utilizo consigo mismo y sus pacientes denominándola, Imaginación Activa.  

M.L. von Franz, discípula directa de Jung, la describe acertadamente de la siguiente manera:

“Es una forma de meditación en la cual uno entra en contacto con los habitantes de su mundo interno”.

En una cultura que ha devaluado ontológica y epistemológicamente (otra manifestación de su aspecto patriarcal) la imaginación como dueña de la falsedad y el error, especialmente a partir de la época cartesiana y el desarrollo del método racional, el uso de la imaginación verdadera implica dotar a la psique y a la imagen de realidad. Jung decía: “Imagen es alma”. Lévi-Strauss: “Los símbolos son más reales que lo real que simbolizan”

La imaginación cumple así una función de trascender el mundo físico. “Empezar a ver”, “Despertar” a esa dimensión natural que nos engloba, nos re-encuentra con nosotros mismos. Este proceso descrito en el libro de José , y escenificado en la película Avatar, se presenta no sólo como una necesidad, sino también una responsabilidad para volver a conectarnos a nuestras potencias espirituales de un modo consciente y, de igual modo, ser conscientes del peligro que supone no hacerlo en términos colectivos.

miércoles, 8 de abril de 2020

AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?



Hace algunos años publiqué un libro titulado “Cine y Espiritualidad”, en el que abordaba la interpretación simbólica de la película Avatar, de James Cameron. En mi opinión, en dicha película el afamado director de cine expresaba de un modo gráfico lo que acontece en la cultura occidental, y al mismo tiempo manifiesta una salida a la crisis en la que el mundo está sumido. 

En estos días estoy trabajando en una reedición de dicho libro, con un título distinto, más acorde con la época, y que probablemente lleve el título de “Avatar. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?”.

 En él desarrollo la idea de que en nuestra época materialista de progreso tecnológico y científico, cada vez más se está manifestando una profunda crisis como consecuencia de la pérdida de la imagen de Dios, de aquel símbolo que representa el valor más alto; el valor que da vida y sentido a la existencia del ser humano.

El Mito cristiano afirma que dicho valor supremo hoy perdido en nuestra cultura se ha transformado. El cuerpo según el mito no lo encontraron allí donde le habían sepultado. Pero el cuerpo en realidad simboliza la forma exterior y visible,  la concepción hasta ese momento aceptada pero transitoria, del valor supremo que proporciona sentido a la vida del ser humano en una época históricamente determinada.

La película Avatar escenifica de un modo magnífico esa pérdida del sentido de la vida, que representa la muerte de Dios. Que una  sociedad pierda a su Dios e incurra en graves crisis sociales y psicológicas desde luego que no constituye un acontecimiento extraño, sino que es un acontecer típico que se repite con frecuencia en la historia de la humanidad. Los dioses mueren y resucitan bajo formas distintas. 

Sin embargo cabe preguntarse dónde se encontrará la nueva imagen de Dios. James Cameron, utilizando un despliegue de efectos especiales impresionante, nos lo muestra en la pantalla de un modo realmente magnífico: en las profundidades del alma es donde encontraremos el nuevo cuerpo en el que se manifiesta la divinidad.

Ese es precisamente el objetivo, por decirlo de algún modo, de la terapia de orientación junguiana: que la persona se encuentre a sí misma, que comprenda cuál es su auténtica vocación y, en definitiva, que su consciencia acceda y se relacione con aquella Naturaleza en la que dios se hace presente. 

Una actitud así orientada le permite adquirir a la persona una independencia y una libertad de acción que lo hacen responsabilizarse de su propia vida, abandonando de ese modo la infantil actitud que busca en el “papá o mamá“ Estado, en el Gobierno de turno, el Papa o en la figura de autoridad religiosa o política de turno, la solución de todos sus conflictos.

José González
Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana 

martes, 28 de marzo de 2017

EL VIAJE INTERIOR O PROCESO DE INDIVIDUACIÓN

Cuando hablo o escribo sobre el Viaje Interior, peregrinación por el alma o proceso de individuación me siento como imagino que se habrán sentido aquellos primeros viajeros que, en tiempos de Cristóbal Colón, se encaminaron hacia tierras extrañas y, después de haber conocido un Nuevo Mundo, regresaron para contárselo a sus conciudadanos. Es decir, uno no sabe, a priori, si los demás han estado allí o no; si están yendo hacia ese nuevo mundo; o si están preparándose para ir. En pocas palabras, no sé en qué momento y en qué lugar están cada uno de ustedes. 



Sin embargo, la peregrinación anímica, a diferencia del viaje en barco a las Américas y a las Indias, empieza y termina en el mismo punto: Uno mismo.  Y la extraña tierra a la que uno se dirige no se encuentra allá fuera, sino en lo más íntimo de uno mismo. 



Este viaje comienza abandonando el mundo conocido, o sea, la consciencia que compartimos con nuestros familiares y compatriotas, para iniciarnos en un mundo que, pese a formar parte de la esencia de uno mismo, resulta que nos es totalmente desconocido. 



Ese viaje interior, que podemos asimilar al viaje del héroe como lo hace el estudioso de los mitos Joseph Campbell, Jung lo denomina proceso de individuación, aludiendo con ello a que tiene como finalidad la realización más completa de la personalidad del individuo. Un proceso dinámico que se relaciona con lo que en las tradiciones religiosas se denomina iniciación. 



Ahora cabría preguntarse, ¿qué es una iniciación? ¿Cómo tiene lugar? Por iniciación entiendo un proceso psicológico y espiritual en el que se produce una muerte de un estado de consciencia previo y un renacimiento a un nuevo estado de consciencia. El psiquiatra Stanislav Grof denomina al estado de consciencia que muere con el nombre de hilotrópico, para referirse a aquel estado en el que la consciencia gira en torno a, o se orienta hacia, la realidad material, a aquello que puede ser percibido por los sentidos externos (o sus sustitutos tecnológicos). El estado de consciencia que renace lo denomina Grof holotrópico y con ello se refiere a que en dicho estado la consciencia de la persona gira alrededor de la totalidad, es decir, se orienta hacia la totalidad, despertándose a la realidad interior o mundo interior (a la realidad del alma, tal y como lo expresa C. G. Jung).



Cuando se produce este despertar de los sentidos interiores a la realidad del alma, a la realidad transpersonal, la consciencia del individuo se pone en consonancia con ciertos principios universales que rigen el acontecer de toda la naturaleza, del cosmos, así como de la vida instintiva y espiritual del ser humano.  A esas grandes tendencias universales el psiquiatra C. G. Jung las denominó arquetipos, valiéndose de la terminología que Dioniso el Aeropagita y otros autores antiguos utilizaron para referirse a la misma realidad. 



En la actualidad, el inicio del viaje interior puede tener lugar en personas que se han visto forzadas, por las circunstancias externas -crisis de sentido, crisis de pareja, sucesos altamente traumáticos, situaciones de gran sufrimiento, etc.-, a replegarse hacia sí mismas  y, gracias a un proceso terapéutico, en muchos casos con la ayuda de un profesional, en otros, los menos, sin ella, acceden a una realidad que está más allá de su consciencia. Aquí conviene reseñar que el proceso de individuación (o el viaje interior) es un proceso autónomo, es decir, que no depende de la voluntad consciente de los individuos. No depende, por lo tanto, del esfuerzo y del empeño que uno ponga en iniciar ese viaje, que, por cierto, no es nada sencillo, sino que, de algún modo, es la propia dinámica interior la que marca el inicio y el ritmo que seguirá dicho proceso. Lo que la consciencia puede hacer es acompañar el proceso, o sea, implicarse activamente en realizar el viaje, sabiendo que dicho viaje es único e irrepetible para cada persona y, por lo tanto, que no hay ningún manual de instrucciones, ni ningún DSM (Manual Diagnóstico de Enfermedades) que nos dé la respuesta de antemano a los retos y a las dificultades que se irán presentando.



Ya hemos dicho que el viaje es autónomo y que no está sujeto a la voluntad de la persona. No por meditar cuatro horas al día se va a producir una iniciación a la realidad interior -aunque, si se realizada adecuadamente, puede favorecer dicho proceso. Parece, no obstante, que lo interior, el alma o lo inconsciente, tiene su propio ritmo y es más bien la consciencia la que debe sincronizarse con dicho reloj interno. 



¿Por qué hablar ahora del viaje interior? ¿Qué implicaciones tiene para el individuo y para el mundo?




Nuestra época, a diferencia de épocas pasadas, es una época prometeica,  en la que el hombre le ha robado el fuego de la fisión nuclear a los dioses (el Sol), y la revolución tecnológica y científica nos ha permitido realizar cosas que el hombre antiguo no hubiese podido concebir. Hoy es posible realizar viajes a otros planetas;  gracias a los avances biotecnológicos se puede clonar un ser humano y producir Organismos Genéticamente Modificados; es posible estudiar el cerebro humano mediante técnicas de neuroimagen como la Resonancia Magnético Funcional, etc.

 
Este potencial, sin embargo, parece que va unido a una tremenda falta de consciencia del hombre de la realidad interior, y por lo tanto, del mal inherente a la naturaleza humana, lo que podría conducirnos a la destrucción real, y no solo mitológica, de la vida en el planeta. Desgraciadamente, la consciencia del hombre medio acerca de la realidad interior es semejante a la de un niño, mientras que el intelecto se ha desarrollado unilateralmente hasta extremos insospechados. Esta mezcla de hipertrofia de la consciencia racional científico-tecnológica y de atrofia de sabiduría interior es, desde luego, explosiva, y no se ha dado nunca antes en la historia de la humanidad. 



Por eso considero tan importante seguir la llamada a la realización del viaje interior (la vocación auténtica), porque, desde mi punto de vista, es el único antídoto eficaz para compensar la alienación del hombre de su mundo interior y el peligro que esto supone. Cuando el ser humano sustituye la fe en una realidad trascendente por la fe en un producto creado por su consciencia, el  hombre se endiosa, realizando todo tipo de excesos y de tropelías. Las religiones dejan de ser guías eficaces para conducir al hombre hacia el encuentro con aquello que lo trasciende y de cuya existencia depende, y se produce un aumento de ideologías de todo tipo. Las sectas comienzan a proliferar y los grupos crecen a expensas de la despersonalización de sus integrantes y de la ausencia de una auténtica vida interior. 



 

Muchas gracias por su atención.





lunes, 24 de marzo de 2014

CURSO "EL VIAJE DEL HÉROE (VIAJE INTERIOR) EN EL CINE"




El ojo en Avatar: Símbolo de la Imaginación Creadora.
  Se ha CANCELADO este curso. 
Avisaremos con tiempo si se vuelve a convocar.

Objetivo:



 Presentar etapas y símbolos en el proceso de autoconocimiento a través del visionado de fragmentos de varias películas de cine ( autores de referencia: Carl G. Jung, Joseph Campbell, Mircea Eliade, Henry Corbin, entre otros). 

A quién va dirigido:

Este curso está dirigido a todo tipo de público interesado en un acercamiento psicológico y espiritual al cine. 
De especial interés para Psicólogos, Psiquiatras, Filósofos, Pedagogos y personas cuya profesión esté relacionada con la salud.

Profesores:

- Maribel Rodríguez (Médico Psiquiatra, Psicoterapeuta y Directora de la Cátedra Edith Stein de la Universidad de la Mística de Ávila).

- José Antonio Delgado (Licenciado en Ciencias Ambientales, Escritor y Experto en Psicología Analítica).
 




Contenidos: 




  • Qué es el viaje del héroe.

  • Qué es la imaginación creadora y cómo se manifiesta en el cine.

  •  Propósitos del viaje del héroe: encontrar sentido a la vida, individuación, autorrealización, autoconocimiento, etc.

  • Introducción a los arquetipos básicos que aparecen en las creaciones cinematográficas: persona, sombra (personal y colectiva), anima/animus, héroe, sí-mismo. 

  • Etapas y símbolos en el viaje del héroe. La máscara, la sombra, el anima/animus, el Anciano y Anciana Sabios en Avatar, Matrix  y el Señor de los Anillos.

  •  Prácticas de meditación para facilitar la toma de contacto con el mundo interior, tratando de hacer una aproximación experiencial a alguno de los fenómenos descritos.

  • Propuestas para el trabajo interior y para la interpretación de películas.




El anillo de poder: Símbolo del Sí-Mismo, origen y destino del viaje.
Metodología:




  • Clases introductorias, con posterior debate e interacción con los alumnos.

  • Visionado de fragmentos de películas e interpretación de los símbolos y etapas del viaje del héroe en Avatar, Matrix y el Señor de los Anillos.
  •  Lectura de textos.
  •  Puesta en común voluntaria y preguntas sobre las experiencias de trabajo interior y sobre los temas propuestos. 

Para un óptimo aprovechamiento del curso conviene que los participantes hayan visionado antes las siguientes películas: AVATAR, MATRIX, LA GUERRA DE LAS GALAXIAS (a ser posible la saga completa), EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, EL SEÑOR OSCURO y EL REINO DEL ANILLO (2004). 
Yoda: Arquetipo del Anciano Sabio (Sí-Mismo) en La Guerra de
 las Galaxias.


El curso tendrá lugar el fin de semana del 4 al 6 se abril de 2014, con un total de 13 horas lectivas.

Horario:

Viernes 4 de abril

Desde las 19:00 hasta las 21:00 horas

Sábado 5 de abril

Mañana de 10:00 a 14:00 horas

Tarde de 16:30 a 20:30

Domingo 6 de abril

Desde la 10:30 hasta las 13:30


El precio del curso es de 90 euros (20% de dto. a estudiantes y desempleados)

Limitado a un máximo 15 personas.