domingo, 8 de mayo de 2011

JOSÉ A. DELGADO DESVELA ALGUNAS CLAVES DE SU NUEVA NOVELA, LA HERMANDAD DE LOS INICIADOS

He aquí un texto que escribí al poco de finalizar mi nueva novela LA HERMANDAD DE LOS INICIADOS, donde desvelo algunas de las claves más importantes del libro, así como del mensaje que encierra para los lectores. Podéis leer el texto completo, aquí.

Cada vez que echo la vista atrás y recapitulo los momentos más importantes de mi vida, me doy cuenta de que siempre ha estado allí una mujer (manifestación de mi anima), o bien, la Diosa, cuando se trataba de lo femenino interior, apoyándome en mis transformaciones, sanando las heridas que el patriarcado había infligido en mi alma, guiándome en la oscuridad y, cual Sibila, mostrándome mediante visiones, ensoñaciones, sueños, inspiraciones, etc., cuál era el camino que debía tomar o el futuro que me habría de aguardar. Ella, la Diosa, ha sido para mí como un ángel de la guarda, del que podía decir, como en el Sanctus de un réquiem, benedictus qui venit in nomine Domine (Bendito el que viene en nombre del Señor). Pero, como indica el mismo Sanctus, con los años he ido tomando consciencia plena de que Ella era una personificación de aquel Deus Absconditus que los orientales denominan Tao, y que definen como la forma sin forma, la conjunción de los opuestos, Yin y Yang, término que podría traducirse como camino, sendero, sentido o, también, Verdad, en el sentido de principio universal que lo engloba todo. Los evangelios gnósticos llaman al Creador/a con el nombre de Hystera, es decir, Útero o Matriz del Padre, con lo que se evidencia su hermafroditismo. Hoy, los científicos se refieren a él como a un Orden Implicado, allende el Orden Explicado de la realidad exterior o manifiesta. A este Dios oculto yo lo he denominado ABRAXAS en mis dos últimos libros, tanto en encuentros en la oscuridad, cuanto en LA HERMANDAD DE LOS INICIADOS, y expresé mi experiencia de unión con la divinidad andrógina en un poema que escribí en mi libro El Retorno al Paraíso Perdido y que ahora reproduzco:


En una noche de confusión

Nació la semilla del corazón

¡Oh, dichoso destino!

De entre las tinieblas surgió, colosal

La imagen eterna del hombre primordial.

¡Cuán extraordinaria belleza,

Emanada de su androginia!

Y fui atraído por su bonanza,

En túnica plateada

Que me envolvía en cuerpo y alma.

 
Durante más de una semana, fui leyendo y releyendo el libro, siguiendo un orden aleatorio, aquel que mi interior me dictaba, y dándome cuenta de que, cuanto había escrito en mi último libro LA HERMANDAD DE LOS INICIADOS, me parecía que, tal vez, podría tener una importancia trascendental para la civilización occidental, pues podría servir de ayuda a muchas personas, en una época de crisis mundial como la que está atravesando el way of life occidental. Una revelación que la misma Sibila me había proporcionado en sueños y visiones y que buen amigo Raúl Ortega me recordó, medio en broma, al llamarme José de Arimatea, después de leer el original. Aquel mensaje urgente a las mujeres que la doctora Shinoda Bolen había escrito en uno de sus libros, me parecía que podría haberlo hecho extensible a toda la humanidad, plasmándolo en las más de 230 páginas manuscritas de mi ensayo novelado, como, cinco años atrás, había realizado en mi libro El Retorno al Paraíso Perdido, obra ésta última que escribí en uno de los momentos más convulsos de mi vida. Entonces, revisé algunos de los capítulos de mi último libro, LA HERMANDAD DE LOS INICIADOS, que trata sobre la experiencia del Cristo interior, para perfilar ciertos aspectos referentes a lo Sagrado Femenino, y a la importancia de la experiencia mística, para comprender la Unidad que trasciende los opuestos.

En ese periodo, que duró cerca de dos años, se produjeron una serie de fenómenos de sincronicidad que han provocado un nuevo cambio en el rumbo de mi vida: mi descubrimiento del “Evangelio de Judas” me hizo saber la importancia de la integración de la sombra del cristianismo para el mundo occidental; mis investigaciones sobre María Magdalena en el mito cristiano me demostraron que ella representa el aspecto seductor de lo Sagrado Femenino, lo que previamente al cristianismo, en Sumeria y Babilonia, personificaban las Hieródulas o servidoras sagradas del templo; mis encuentros con varias Vírgenes, en el sentido original de la palabra, es decir, mujeres independientes, libres, seguidoras de su propio instinto femenino, Hieródulas modernas, me brindaron la oportunidad de comprobar cómo actúa el arquetipo de la Virgen en una mujer; el premio gordo de la lotería de navidad terminó con el número 365, que es la cifra correspondiente al título del último capítulo de mi último libro inédito, según la antigua ciencia de los números o guematría, lo que, a su vez, coincide con la constelación e integración de mi anima, algo que se me había manifestado en un sueño algunos meses antes.

Existe una ley psicológica que establece que cuando uno cambia (como consecuencia de una ampliación de nuestra consciencia), cambia todo a nuestro alrededor y, por lo tanto, también cambia nuestro Destino. De repente, uno comienza a atraer hacia sí ciertas situaciones, acontecimientos, relaciones, personas, etc., que se corresponden sincronísticamente con la transformación que se ha operado en lo Inconsciente Colectivo y la propia percepción del individuo se ve modificada. Esto significa que el individuo empieza a percibir aquello que se encuentra en el campo de acción del nuevo arquetipo, y que, antes, permanecía en la más completa oscuridad, o se percibía sólo parcialmente. Una de las consecuencias derivadas de este principio es que nosotros somos los responsables últimos de todo cuanto nos sucede, que las “desgracias” o las “dichas” que nos acontecen las atraemos nosotros. Y, no sólo eso, sino que, además, podemos cambiar cuanto nos sucede, si cambiamos nuestro proceder (o sea, si elegimos el arquetipo acorde al momento y al objetivo). El límite para cambiar nuestro Destino lo constituye nuestra personalidad y nuestra identidad última (Sí-Mismo u Hombre Primordial). Y ese cambio, si es verdadero y profundo, afecta también al colectivo, puesto que estamos actuando sobre arquetipos, que son los constituyentes de lo Inconsciente Colectivo, una suerte de memoria universal a la que el físico David Bohm denominó orden implicado y Rupert Shaldrake campo morfogenético. En definitiva, desde distintos campos del saber se está empezando a tomar consciencia de que todos estamos interconectados e interrelacionados a través de un ámbito suprapersonal y, por consiguiente, que cuanto hacemos tiene una resonancia mórfica en el Universo. Cuando estas renovaciones son llevadas a cabo por un número suficiente de individuos, se obtiene una masa crítica, a partir de la cual dicha transformación adquiere una dinámica propia que le permite sostenerse y ampliarse de un modo exponencial.

Para la gente común, analfabeta en lo concerniente al conocimiento de sí misma, esto resulta perturbador y hasta inverosímil. Pero quizás sea ese desconocimiento el que agrave el hecho de que el ser humano es el mayor peligro para sí mismo y, por supuesto, para el planeta. De ahí la importancia del autoconocimiento, de la Gnosis, para la salvación de la humanidad. De ahí, también, que el Universo mismo nos brinde la oportunidad de cambiar nuestro destino al permitirnos descubrir, justo cuando más lo necesitamos, un antídoto al veneno que carcome las entrañas de la civilización occidental: los evangelios gnósticos. Una señal, sin duda, de la imperiosa necesidad de poner en práctica la antigua máxima délfica “conócete a ti mismo”. El Universo conspira para que se produzca un cambio de consciencia; Dios desea ser conocido por nosotros, puesto que necesita de nosotros para desplegar su Obra Divina. Hasta hace bien poco, se desconocía la existencia de una materia diferente a la ordinaria, de la que están compuestos nuestros cuerpos humanos, las estrellas o los planetas, y, pese a no saber la composición de esa materia oscura, los astrónomos afirman que su abundancia es seis veces mayor que la común u ordinaria. Algo semejante puede decirse de lo Inconsciente Colectivo. Por supuesto, soy consciente de que estoy traspasando las fronteras de lo que la ciencia está en condiciones de explicar, aún. Mas en este ensayo no pretendo ceñirme a los límites de la ciencia, y menos aún a la estrechez del racionalismo científico, sino mandar un mensaje a hombres y mujeres para que se unan y colaboren con el nuevo zeitgeist o espíritu de nuestra época, generando así una onda expansiva que surta un efecto mariposa.

Evidentemente, una buena parte de la población, tanto femenina, como masculina, aún no está preparada para experimentar la libertad, la independencia y la individualidad asociadas a la autorrealización o individuación. Gracias a Dios, esta tendencia está cambiando. Así pues, el activismo feminista debe comenzar con uno/a mismo/a, pues uno/a mismo/a es la materia prima que hay que tallar a fin de que se transforme en el diamante que en potencia se es. El campo de batalla en el que, hombres y mujeres, han de bregar es su propio interior, su psique. Quienes consagramos nuestra vida al cultivo del alma humana formamos parte de un Círculo, invisible, aunque efectivo (una Hermandad de los Iniciados). Un Círculo que permanece en contacto directo a través de los movimientos de plegamiento y despliegue que se producen en lo Inconsciente Colectivo u Orden Implicado, y cuyo objetivo último es la salvación de la humanidad, y, por consiguiente, de la Tierra y de las distintas criaturas que en ella habitan, de un destino al que se ve abocada si se obstina en seguir ciega ante la destructividad inherente a la raza humana. Destructividad que corre pareja a su creatividad, de modo parecido a la potencialidad humana de experimentar éxtasis místicos y orgasmos sexuales en idéntica medida. Precisamente, ese contacto íntimo con lo Inconsciente Colectivo es el motivo por el cual llegamos a las mismas conclusiones, expresamos las mismas ideas y luchamos por conseguir los mismos objetivos, pese a estar alejados en el espacio y, también, en el tiempo. Y todo ello, por supuesto, de un modo independiente. Querido lector/a: ¡Te exhorto a que, a través de tu renovación y de acuerdo con tu propio Destino-Personalidad, formes parte de dicho Círculo y ejerzas una influencia beneficiosa en tu pequeño círculo de relaciones y actividades!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola José, como siempre después de leer tu introductorio ensayo he intentado entender toda esta estructura sobre la que se sustenta todo el proceso de la Gnosis, a lo que ha grandes rasgos le he encontrado todo el sentido, sobre todo por que es de sobras conocido tu capacidad de síntesis que nos hace mas fácil la labor de encajar este enorme puzzle. Pero es obvio para mi que yo estoy influenciado arquetípicamente por y para separar el trigo de la paja, máxime cuando son en los pequeños detalles los que sutilmente se presentan como puentes que enlaza este conocimiento, y que sin ellos la estructura caería cual torres gemelas al ser penetradas no ya desde el método científico si no del sentido común.

Me he quedado encallado al escuchar tu postulado sobre uno de los principios que sustentan el edificio, por tanto imposible para mi seguir en altura, vamos me he quedado como estas obras que pululan por nuestras ciudades a medio hacer, con la grúa puesta pero sin mano de obra.

Estoy hablando de tu contundente aseveración sobre la supuesta responsabilidad sobre todo lo que nos sucede, y esta especie de atracción muy a la new age que tanta confusión crea de que nosotros somos responsable tanto de las dichas como de las desdichas.

O una de dos o lo dejamos así a la mano de Dios, o realizas un esfuerzo que ayude a encajar este principio de una manera sólida para que no quede en una simple perogrullada sin mas valor que una inflación egoísta que se manifiesta en la seguridad que se desprende de tu exposición.

Te lo digo esto por que implícitamente y en referencia a las victimas bajo tus preceptos no solo han de cargar con la injusticia a la que se han visto acosadas si no que además les cargamos con el sentimiento de sentirse culpables, cuando es imposible desde su visión poder ordenar la razón por las que ha atraído esas desgracias, cosa bastante grave y que dan una visión del mundo echo a tu medida, pero fuera de toda lógica e insensible, donde si cala el mensaje entraríamos en una dinámica que a mi particularmente me da miedo y me repugna.

Pregunto, como un niño de siete años puede ser responsable del abuso sexual de un adulto ?, como un niño puede morir miserablemente de hambre o sida y haber sido a la vez responsable de configurar un destino terrible, sigamos con el maltrato de genero, las chapuzas nucleares o las enfermedades que postran a una persona de por vida...

Cuidado amigo, no basta con lanzar al aire suposiciones para engarzar estructuras, hay que demostralo, no al mundo,.... si no a uno mismo, para no estar viviendo una fantasía dogmática/nihilista con el único fin de vivir libre de contradicciones, cuando lo mas importante es estar en paz con la propia conciencia.

No pienso discutir este tema, ni entrar a trapo, pero tienes la oportunidad de explicarte a ti principalmente y de paso a todos los que te leen..., dando un toque de seriedad

De todas formas gracias por tus aportes.

Juan Manuel

José Antonio Delgado dijo...

Hola Muan Manuel:

Echaba de menos tus comentarios, hombre! Muy agradecido por pasarte por esta humilde morada, jeje.

Llevas toda la razón del mundo cuando dices que es importante comprender, con seriedad, el principio al que aludo en este ensayo. Carl G. Jung hablaba de Sincronicidad, otros, como David Peat, el Físico teórico, ha hablado de Puente entre Materia y Espíritu, para referirse a un principio que conecta de un modo acausal, el ámbito de la Materia (lo que los esoteristas denominan lo Manifestado) y el del Espíritu (lo que denominan los esoteristas lo Inmanifestado). Y la sincronicidad tiene que ver con lo que digo aquí. Pero hay más.

Y te digo que llevas razón porque, debido a que mi ecuación personal, muy influida por la intuición introvertida, que le asaltan imágenes, símbolos, visiones, y, en definitiva, porque "caza al vuelo" las relaciones, esto luego debe ser elaborado por el pensamiento, que tiene que hacer el trabajo de ir conectando despacio, fijándose en los detalles, lo que la intuición le ha mostrado de un sólo vistazo.

Para no extenderme demasiado, cosa que ya he hecho en mi novela (La Hermandad de los Iniciados), donde desarrollo todos estos temas, en un esfuerzo intelectual para dar a comprender al público estos temas complejos; digo, para no extenderme, uno de los ejemplos más claros para comprender esto que digo es el LIBRO ROJO de C. G. Jung.

Si te fijas, Jung estuvo trabajando con las imágenes arquetípicas que el iban apareciendo, cuando utilizaba la técnica de la Imaginación Activa, que es una depuración de la “Imaginatio vera et no phantastica” del Opus alquimista. Y, en sus escritos, dejó reflejado cómo, ese trabajo de toma de contacto con los arquetipos que brotan de lo Inconsciente Colectivo, permitía que se produjeran cambios, tanto a nivel psíquico, cuando a nivel material.

Cuando se habla en Psicología Analítica de Inconsciente Colectivo Psicoideo, o se explicita que los arquetipos son psicoideos (un nombre que alude a su entidad metafísica), se está diciendo que el arquetipo es psíquico-material. De modo que, cuando se actualiza un arquetipo, no sólo vamos a observar sus manifestaciones a nivel psíquico (por ejemplo, en sueños), sino, también, a nivel material (por ejemplo, cuando aparecen ciertas situaciones, acontecimientos y/o personas en nuestra vida).

Cuando escribí ese ensayo (y es introductorio, porque el desarrollo está en los dos libros que he escrito) estaba precisamente dando forma creativa a un arquetipo (anima), que se manifestaba en sueños y, asimismo, a través de ciertas mujeres que habían llegado a mi vida.

Por eso afirmo que, cuando uno es consciente de la constelación de un arquetipo, lo expresa de un modo creativo y mantiene una dialéctica con lo Inconsciente, de pronto, los acontecimientos que nos rodean cambian de un modo casi "enigmático". De ahí la responsabilidad de cada uno de nosotros en cuanto nos sucede.

Ahora bien, esto no significa que haya que responsabilizar, en modo alguno, a un niño por morir de hambre, o sida, ni nada por el estilo. Lo que digo es que eso que sucede tiene un "sentido" mucho más profundo de lo imaginable. Así, cuando un individuo enfrenta una enfermedad, por ejemplo, puede que no haya elegido esa enfermedad, sobre todo si es hereditaria, pero lo que sí puede hacer es modificar el modo en el que enfrenta esa enfermedad, así como el modo en que encara la vida toda. Y, sobre eso, sí tiene responsabilidad (capacidad de responder). Siempre hay que tener presente que en el fondo de los fondos está el Sí Mismo, y lo que nos sucede, de algún modo, emana de ese Sí-Mismo, no de nuestro Ego.

Bueno, lo dejo aquí para no extenderme más

Gracias Juan Manuel, por tu comentario.

Un abrazo

JA

Anónimo dijo...

Además de lo que expones sobre el diálogo entre consciente e inconsciente, y entre el Sí mismo y su relación con lo existente, que son cuestiones muy profundas,y que parece que tienen un punto de conexión en las sincronicidades, ¿no cabría introducir aquí el concepto de karma, o del dharma, en relación con la responsabilidad, la atracción, el destino... ¿No guarda todo ello una relación profunda, en gran parte inconsciente, pero al fin y al cabo real,pero que sólo algunos iluminados pueden intuir, no digo ya entender que seria mucho decir?.
Disculpad la parrafada, es para echar un poco más de leña al asunto.
Saludos.
Psique.

José Antonio Delgado dijo...

Hola Psique!

Qué buen tema traes a colación. Sí, en efecto, habría que hablar ahí de lo que es el Karma (la ley de la Causalidad Cósmica, que restituye el Dharma), y cómo, cuando uno es capaz de tomar consciencia de ese Karma personal, entra en contacto con el Dharma, el Principio Universal o Cósmico, su verdadero Destino dentro de un Destino más grande. En cierto sentido, el enfrentamiento con los temas kármicos nos conduce a tomar consciencia, Dios lo quiera, con la Ley que gobierna todo en el Universo.

Entonces, ahí entraría, por ejemplo, ciertos casos como los que comenta Juan Manuel, que a la consciencia egóica le puede parecer una fatalidad, o un destino cruel, pero que, visto sub specie aeternitatis, entraría en juego ahí el tema kármico restaurador. En fin, sobre esto habría mucho de qué hablar.

Por cierto, en la entrevista que ha colgado Raúl Ortega en Odisea del Alma, para el programa Espacio en Blanco de RNE, hablaba del Karma y del Dharma, aunque sin utilizar estos términos. Y ahí salió a relucir este mismo tema.

Gracias Psique por tu comentario.

Un abrazo

Anónimo dijo...

He escuchado la grabación. Tu explicación por escrito me resulta más convincente que tus aclaraciones en vivo,donde las intuiciones se adelantan al lenguaje analítico y parecen especulaciones, y por ello dejan duda. Disculpa el atrevimiento, pero es lo que me llega, y que conste que también soy introvertido intuitivo. También la Teosofía considera que la realidad se gesta en los planos más sutiles y los va traspasando hasta llegar al plano físico. En Occidente vemos el mundo al revés, aun somos muy ególatras y medievales, y pensamos que somos el centro del Universo. No ha servido para mucho el sacrificio de Pico della Mirandola o la retractación a tiempo de Galileo. Quizás necesitemos otro Renacimiento......
Saludos.
Psique.

José Antonio Delgado dijo...

Hola Psique:

Convengo contigo en que mis explicaciones en radio son poco analíticas, dejando un poco al margen el lenguaje científico. Aunque sin desviarme demasiado. Ten en cuenta que los oyentes de la radio son muy diversos y el lenguaje a utilizar no puede ser el mismo que en un artículo o un ensayo.
Por otro lado, en un trabajo que escribí hace algún tiempo, titulado Puer Aeternus, abordaba el tema del Destino (encuentro con lo Inconsciente) y hablaba del Karma y de la existencia de una especie de karma familiar. Allí hablaba de lo que, a mi entender, constituye ese karma familiar, como una suerte de cuestiones irresueltas por los antepasados, y que uno debía enfrentar en su vida, a fin de dar respuesta a su propio Destino (vinculado al destino de sus antepasados, quienes se han dejado irresueltos ciertas cuestiones, o que no han sabido resolver) y, por consiguiente, seguir el Dharma...
Como digo, sobre eso habría mucho de qué hablar. Muy probablemente, traiga a colación este tema en mi próximo libro...

Gracias por tus aportes, Psique

Un abrazo

Anónimo dijo...

Gracias J.Antonio por tu esfuerzo y dedicación. Es interesante lo que dices, leeré el artículo. He recordado que uno de los motivos de escribir tu última novela "La fraternidad de los Iniciados" ha sido por encontrar cierto rechazo de la espiritualidad en nuestro tiempo. No se sí conoces el tema de los Cassiopeos y Laura Knigh-. Hoy lo he descubierto y disculpame de nuevo mi atrevimiento al decírtelo, tampoco sé muy bien porqué lo hago, pero siento el impulso de hacerlo y tu actitud me inspira confianza. Habla de seres con alma y seres sin alma. Como poco todo lo que cuenta es sorprendente.
Un abrazo.
Psique.