domingo, 30 de septiembre de 2012

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "SENTIDO de la vida ante la CRISIS"



El próximo jueves, día 4 de octubre de 2012, a las 19:00 tendrá lugar la presentación del libro "SENTIDO de la vida ante la CRISIS" en la Universidad CEU San Pablo, en el Salón de Grados de Julián Romea 23 (zona entre Metropolitano y Moncloa). El acto es de acceso libre y gratuito.

Este libro contiene todas las ponencias, y alguna de las comunicaciones, que se presentaron en el II Congreso sobre Antropología, Psicología y Espiritualidad sobre "Sentido de la vida ante las crisis". En él se abordaron tanto las crisis personales como las colectivas.

En esta presentación intervendrán las siguientes personas:

- Elena Postigo Solana, Profesora Adjunta de Antropología y Bioética en la Universidad CEU San Pablo

- Francisco Javier Sancho Fermín, Doctor en Teología Espiritual y Director de la Universidad de la Mística de Ávila.

- Enrique Galán Santamaría, Psicólogo Clínico y Analista junguiano.

- Maribel Rodríguez Fernández, Médico Psiquiatra y Profesora de la USP-CEU.




lunes, 24 de septiembre de 2012

LA EXPERIENCIA MÍSTICA. III CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD



El pasado viernes 21 de septiembre de 2012 tuvo lugar el III CONGRESO DE ANTROPOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD organizado por la Cátedra Edith Stein de la Universidad de la Mística de Ávila, con el título de La experiencia mística.

Antes de dejaros la excelente crónica que el director del centro ha publicado  en la página web del CITES, me gustaría realizar algunas reflexiones personales. Por segunda vez he tenido el enorme privilegio de participar en un proyecto de amplias y profundas miras, con una comunicación sobre La experiencia mística y el proceso de individuación, en la que hice especial hincapié en las experiencias comunes descritas  por el psiquiatra C. G. Jung y el místico carmelita San Juan de la Cruz. Ambos autores han tenido una enorme influencia en mi propio Camino de Transformación. Por lo tanto, teniendo en cuenta la ciudad en la que este congreso ha acontecido y el asunto concreto que se ha abordado este año, consideré que el tema era de lo más oportuno. Me centré, principalmente, en la primera parte de la Noche Oscura del Alma, de San Juan de la Cruz, a la que dediqué varios meses de estudio hace más de una década, precisamente en un momento de mi vida en el que comenzaba mi inmersión en las profundidades de lo que Jung denominó de un modo un tanto prosaico, a mi juicio, lo Inconsciente Colectivo y que, con los años, he preferido denominar el Espíritu de la honduras, coincidiendo con el nombre que también Jung utilizó en su Liber Novus o Libro Rojo, en donde se refiere a él como al espíritu de las profundidades.

El inicio del proceso de individuación, es decir, del encuentro con el Dios que habita en nosotros (con ese espíritu de las honduras) se caracteriza por una oscuridad de la consciencia, una auténtica noche del alma, a la que los alquimistas denominaron melanosis o nigredo (oscurecimiento). Da comienzo este período con la emergencia en la consciencia de todo aquello que ha llevado una vida oscura y oculta en el alma del individuo y que, por consiguiente, reclama su derecho a la vida. Habitualmente, esta fase o etapa vital, a la que San Juan denomina Noche Oscura y Jung “encuentro con la Sombra”, suele presentársele a la persona bajo la forma de una crisis de sentido. Un modo habitual de manifestarse, al menos en sus primeros conatos, es a través de lo que los psicólogos denominan/mos trastornos del estado de ánimo, como por ejemplo un episodio depresivo, que puede concurrir con un trastorno de ansiedad,  algo que sucede con bastante frecuencia. Algunos autores incluso han especulado la posible existencia de una categoría específica de trastorno mixto de ansiedad-depresión, precisamente  por la comorbilidad de ambos trastornos o la aparición de síntomas diagnósticos que son comunes a ambos (más información sobre la sintomatología de ansiedad aquí). Sea como fuere, lo que esos síntomas parecen indicar es la existencia de un conflicto interior entre, por un lado, todo aquello con lo que un individuo se ha identificado y que considera que forma parte de él (una especie de falsa identidad a la que Jung denominó máscara o persona) y, por el otro, aquella parte de su personalidad que ha permanecido en la oscuridad, llevando una vida autónoma en el interior de su alma.

En cierto sentido, la crisis que padece el mundo occidentalizado tiene mucho en común con la Noche Oscura del sentido, tal y como la describe San Juan de la Cruz en su obra Subida al Monte Carmelo, así como con la descripción que C. G. Jung realiza cuando se refiere a la confrontación con la Sombra., en efecto, según me lo parece, el mundo occidentalizado padece, en su conjunto, un eclipse de cordura semejante al de un ennegrecimiento o nigredo. De ahí que estén emergiendo hacia la consciencia todos  aquellos elementos que operaban en el oscuro mundo de lo inconsciente en los más diversos ámbitos (política, educación, religión, etc.). Este es el verdadero motivo por el cual me decidí a abordar precisamente este proceso en mi intervención. Lamentablemente, no tuve tiempo de desarrollar este tema tan perentorio. No obstante, en el caso de que la dirección del congreso decida publicar el trabajo completo lo anunciaré a través de este  medio.

Por otro lado, y ya hablando de un asunto un poco más personal, durante mi participación en uno de los talleres del congreso, titulado Meditación: La escucha interior, tuve la oportunidad de realizar un ejercicio de imaginación activa, estimulado a través de una hipnosis ligera. Durante la “meditación” se me presentaron ante el “ojo interior” toda una secuencia de imágenes que resumían, de algún modo, el Camino que había recorrido hasta entonces y, posteriormente, me mostraban la siguiente etapa en mi viaje de peregrinación. Tuve la osadía de compartir con los participantes mis visiones, precisamente porque sentí la necesidad de dibujarlas (pese a mis escasas habilidades para el dibujo) primero, y, luego, de manifestarlas en voz alta, para fijarlas en mi memoria. Me dio la impresión de que nadie de los allí presentes comprendió su significado (incluido yo mismo), si bien uno de los participantes me dio varias claves para su comprensión.

A continuación os dejo un extracto de la crónica del congreso. Lo podéis encontrar completo en la página web del CITES.

VIERNES, 21 de septiembre de 2012
                A partir de las 9.00 de la mañana comenzaron a aparecer los participantes en el III Congreso de Antropología, Psicología y Espiritualidad, organizado por la Cátedra “Edith Stein” de la Universidad de la Mística. El tema escogido este año es “La experiencia mística”, pero abordada desde una perspectiva interdisciplinar, intercultural e interreligiosa.
                La jornada fue abierta por el director del CITeS y la directora de la “Cátedra Edith Stein”, la psiquiatra Maribel Rodríguez. A la par que justificaba el por qué abordar el tema de la “experiencia mística”, comenzaba presentando al primero de los ponentes, Francisco Javier Sancho. Su ponencia, pensada como lectio inaugural, versó sobre la cuestión “El saber místico como meta de toda ciencia”. En su conferencia, centrada en la doctrina y figura de Edith Stein, fue subrayando la necesidad de encontrar esos puntos que hacen posible hablar de la ciencia, de la experiencia religiosa, de la fe, como fuentes del saber humano. La trayectoria de Edith Stein, que pasó por el ateísmo y la filosofía, el cristianismo y la experiencia mística, aúna la comprensión de estos ámbitos del saber humano, cuya colaboración y unidad están al servicio de un conocimiento más profundo y completo del alma humana.
                El psicoterapeuta y teólogo, Enrique Martínez Lozano, tomó el relevo con la ponencia: “El silencio místico: el No-lugar de los “mil nombres”. El silencio, como el espacio donde emerge el “Yo soy”, despojado de todo aditivo y división.
                El psicólogo sufí, Rafael Millán, nos aproximó a la experiencia mística en el ámbito de la mística musulmana, el sufismo. Desde ahí buscó establecer lazos de comprensión y unión entre psicología y espiritualidad. Con esta conferencia concluían las ponencias de la mañana.
                Durante la tarde hubo otras dos ponencias de gran profundidad desde la perspectiva de la filosofía. En primer lugar fue la Dra. Mónica Cavallé, la que abordó un tema de importancia capital en la experiencia mística: el autoconocimiento. Para ello hizo un recorrido por las diversas tradiciones místicas y la filosofía sapiencial, para converger en un punto común a todas estas corrientes del saber humano: que han coincidido en identificar en el hombre un principio divino, descubierto en el autoconocimiento. Una presencia lúcida en nosotros, un silencio interior, que desarrolla nuestra capacidad.
                El filósofo personalista, Xosé Manuel Domínguez Prieto disertó sobre “La sinfonía interior”. Su discursó fue una invitación a la escucha interior, un prepararnos para sumergirnos en la comprensión y el discernimiento de esas “voces interiores” que surgen de lo profundo y que pueden aportar tanto a nuestra vida.
                La última parte de la tarde fue dedicada a la posibilidad de participar en alguno de los talleres prácticos que se ofrecieron, y en los que pudieron participan los congresistas: taller sobre el silencio (dirigido por Enrique Martínez Lozano); y el taller de meditación como escucha interior (dirigido por la Dra. Maribel Rodríguez).
SÁBADO, 22 de septiembre de 2012
                La segunda jornada del congreso ha sido especialmente intensa. Se ha contado con un total de 4 conferencias y 7 comunicaciones que han seguido dialogando desde diversas perspectivas con el fenómeno de la mística. Los resultados han sido más que interesantes.
                Siguiendo el orden de intervención de las conferencias, el primero en tomar la palabra fue el Dr. Carlos Domínguez, psicoanalista y director del centro universitario de las jesuitas en Granada. El tema de su exposición se limitó a un diálogo entre la experiencia mística y el psicoanálisis. Además de presentar las diversas tendencias dentro de la misma escuela psicoanalista, y señalar los límites del psicoanálisis, señaló en qué medida ambas realidades pueden ayudarse mutuamente. La experiencia mística madura –aseguraba el Dr. Domínguez- surge en la capacidad de entrar en el juego de la intersubjetividad con Dios, unido al compromiso con la sociedad humana en la que se inserta. Sería este un factor que diferencia claramente la auténtica experiencia mística de otro tipo de sucesos enfermizos.
                De sumo interés fue la intervención del neurocientífico y Premio Nacional de Neurociencia, el Dr. Javier Tirapu. Impostó su conferencia desde la perspectiva científica y de los grandes avances en el estudio del funcionamiento del cerebro. Lejos de una lectura reduccionista del ser humano, el Dr. Tirapu ofreció pistas para una integración de los diversos campos del saber de cara a una comprensión cada vez más auténtica del ser humano.
                La filóloga y medievalista, Dra. Victoria Cirlot, se acercó a la relación intrínseca entre el campo de las visiones místicas y la creatividad. En este estudio dirigió la mirada hacia tres personajes, distantes en el tiempo y en la formación, pero coincidentes en la “experiencia visionaria”: la mística Hildergard von Bingen, el pintor Max Ernst, y el psicoanalista Carl Gustav Jung.
                Otro tema abordado con peculiar atención fue la cuestión de la posibilidad de distinción entre mística y locura. El psiquiatra y teólogo, Ignacio Boné, marcó claramente el campo de distinción entre patologías mentales graves y experiencia mística. Señaló como caso típico y actual de estudio, el conocido como síndrome del Camino de Santiago. Quien no se acerca a ciertas “experiencias” con la suficiente honradez intelectual y conocimiento corre el riesgo de dar como “místico” algo enfermizo, y viceversa. Importante será la cuestión de preguntarse por el sentido y /o el simbolismo que se esconde detrás de cada experiencia.
                Además de estas conferencias que hicieron de marco al ritmo de la jornada de trabajo, se presentaron un total de 7 comunicaciones que abordaron diversas cuestiones, siempre en el campo del diálogo entre ciencia- psicología-mística. Las cuestiones que se abordaron en relación con la experiencia mística fueron: la aproximación desde la perspectiva psicológica de la inteligencia emocional; el proceso de individuación en la noche oscura de Juan de la Cruz; la relación educativa en la etapa infantil; confluencia de la mística laica y monástica; la mística de los sencillos y la de los filósofos; cómo hallar la presencia de Dios; y la visión de la mística ignaciana como camino terapéutico.

DOMINGO, 23 de septiembre de 2012

“El ser humano anhela y necesita de la experiencia mística”
                El congreso sobre la Experiencia mística ha llegado a su fin. La jornada de trabajo ha estado centrada en una conferencia de clausura y una mesa redonda en la que han participado todos los conferenciantes presentes en el Congreso.
                La conferencia de clausura estuvo a cargo del Dr. Juan Martín Velasco, sin duda uno de los mayores estudiosos del fenómeno místico.
                El tema abordado por el Dr. Martín Velasco llevaba por título: “El hecho místico. Ensayo de fenomenología”. Después de introducirnos en el sentido y objetivos del estudio de la fenomenología de la religión, centró la mirada en el “hecho místico” presente en las religiones. Un hecho que es personalización y vivencia de la fe peculiar.
                Pasando al análisis de lo característico del hecho místico presente las características que generalmente lo configuran como tal: peculiaridad del lenguaje (fruto de la inefabilidad de la experiencia), fenómenos extraordinarios (si bien todos los místicos coinciden en subrayar que no son necesarios), forma de vida (generan comunidades), importancia del contenido (todo tiende hacia la realidad última absolutamente transcendente-inmanente-presencia), actitud religiosa fundamental (teologal, abandono, confianza, acogida, unión).
                La mesa redonda, constituida por los ponentes, y con la participación de todos los participantes, fue un momento especial. Surgieron cuestiones e interrogantes sobre los diversos aspectos tratados durante el congreso. Emergió con fuerza la necesidad de una colaboración interdisciplinar a favor del hombre, que reconozca tanto su dimensión física, como psíquica y espiritual. Sólo así las ciencias se convierten en verdadero servicio al ser humano, y sólo así pueden colaborar en el desarrollo de una buena salud y armonía.
                Valoración final del congreso. Nuevamente quedó constancia del interés que suscitan estos temas. Subrayar que entre los más de cien participantes, un nutrido número de ellos provenían del campo de la medicina y de la psicología, así como del ámbito de la educación. La internacionalidad también fué una nota característica entre los participantes: con una amplia y nutrida presencia española, pero también representantes de otros países europeos como Irlanda, Polonia, Gran Bretaña, Suiza, Alemania, Bélgica, y de otros continentes: Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia e India.
                Una de las novedades de este III Congreso fue la transmisión on-line del congreso, que podrá verse también en diferido hasta mediados de octubre. También se ha contado con el seguimiento de directo de un centenar de matriculados, también de diversos países del mundo, desde Chile hasta Japón. Y, se espera que en este tiempo en que aún podrá seguirse el congreso en diferido, todavía se matriculen muchos más. (De hecho, el pasado congreso Internacional Teresiano, sigue teniendo un nivel de seguimiento que ha ido en crecimiento durante todo el mes de septiembre.)
  


domingo, 9 de septiembre de 2012

CRISIS PROFUNDAS Y ESPÍRITU HUMANO ANTE LA VIDA Y LA MUERTE: DEL CAOS A LA CURACIÓN


El pasado sábado, 8 de septiembre, de 21 h a 22.30, tuvo lugar la 13ª tertulia mensual sobre "Espiritualidad, Filosofía y Ciencia" en la sala de La Cacharrería del Ateneo de Madrid, titulada "Crisis profundas y espíritu humano ante la vida y la muerte: del caos a la curación” realizada por Salvador Sánchez-Harguindey.

Os dejo la presentación que hice del ponente-tertuliano invitado y, posteriormente, el audio de la grabación de la tertulia completa.

"Buenas tardes a todos, y muchas gracias por haber acudido a esta decimotercera tertulia sobre “Espiritualidad, Filosofía y Ciencia” que hoy lleva por título "CRISIS PROFUNDAS Y ESPÍRITU HUMANO ANTE LA VIDA Y LA MUERTE: DEL CAOS A LA CURACIÓN".

Muchas gracias a Salvador Harguindey por haber aceptado mi invitación a venir hoy aquí a hablarnos sobre cierto tipo de crisis, aquellas que albergan en su seno las verdaderas transformaciones o metanoias, y sobre el espíritu humano.

También quiero agradecer a Victoria Caro, secretaria del Ateneo y alma Mater de esta tertulia, que con su esfuerzo, tesón y buena disposición ha hecho posible la gestación y el mantenimiento de este espacio para el diálogo y la reflexión.

El Dr. Salvador Harguindey es  oncólogo, endocrinólogo, experto en enfermedades neurodegenerativas y metabolismo, director en España del Instituto de Biología Clínica y Metabolismo, vicepresidente de la Sociedad Internacional para el estudio de la Dinámica de Protones en el Cáncer, investigador, articulista y escritor de ensayos y de novelas como Las Vidas de Daniel y George (Ed. Luz Pradera, 1987), Una sabiduría para todos los tiempos (Ed. La LLave, 2007) o La Resurrección de Peter Pan. El retorno alParaíso (La Llave, 2010) o "Una Nueva Visión de la Vida y de la Política", entre otros.

Conocí a Salvador gracias a una amiga común, la psicóloga Raquel Torrent, quien después de leer la última novela de Salvador, titulada La Resurrección de Peter Pan. El retorno al paraíso, cuyo personaje principal es nada menos que Peter Pan, libro al que me referiré más adelante, se percató de que abordábamos temas comunes, llegando a conclusiones semejantes, si bien desde perspectivas y lecturas un poco diferentes. De modo que Raquel sirvió de enlace alquímico para que pudiéramos intercambiar nuestros respectivos libros y, finalmente, con motivo de una estancia de Salvador en Madrid, nos conocimos personalmente.

Cuando recibí los libros de Salvador me llamó la atención uno en concreto que llevaba por título "La resurrección dePeter Pan. El retorno al Paraíso." Yo había publicado hacía algo más de un año un extenso artículo titulado El Puer aeternus (un nombre distinto para referirme a la misma idea-arquetipo) y, algunos años antes, concretamente en el 2004 se editó mi primer libro, un ensayo que llevaba por título "El retorno alParaíso Perdido. La renovación de una cultura." Viendo esas coincidencias afortunadas me puse a leer con atención la novela de Salvador. Cuando apenas llevaba leídos tres capítulos me percaté de que Salvador había recorrido un camino, que me era conocido y afín, hacia parajes desconocidos para el hombre ordinario. Me dije en ese momento que, mutatis mutandi, él encarnaba el espíritu del personaje de su novela, Peter Pan, es decir, el Puer aeternus que se había liberado de las ataduras, corazas y caretas que encierran y esclavizan a buena parte de los hombres de nuestra sociedad del bienestar a permanecer en el más completo desconocimiento de sí mismos. También pensé que él había dado nacimiento al niño divino en su interior, a la personalidad completa o al prístino espíritu ancestral que habita en lo más recóndito del alma de todo hombre.

Esto –me decía a mi mismo- es lo que le permite ser nuevamente como un niño, a pesar de que, como ven y verán, de niño no tiene nada; pero he ahí la tremenda paradoja: en Salvador conviven el hombre maduro, que atesora la experiencia de toda una vida, y el puer aeternus, el joven capaz de asombrarse ante todo lo nuevo que la vida depara, de volar a las alturas de un mundo que es accesible por medio de la Imaginación. Y lo hacen, conviven el puer y el senex en él, en plena armonía. El cristianismo también refiere este tipo de actitud cuando por boca de Mateo 18, 3 dice: “En verdad os digo que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”

En su novela, Salvador hace un recorrido por la situación espiritual del hombre moderno, de modo parecido a como lo he descrito también yo en mis dos últimos libros (primero en “La Hermandad de los Iniciados (Ed.LibrosMundi, 2011)”, cuya tercera edición ya está en marcha; y en mi última novela, que espero se publique pronto y que llevará por título "AL FINAL DEL TÚNEL. Una historia sobre el despertar del Alma"); y su diagnóstico, que comparto, es claro: nos hallamos en un estado crítico de desarraigo y desorientación vital. El caos se ha adueñado de la civilización occidental, y el mal (lo sombrío de la naturaleza humana) se ha cernido sobre toda creación del hombre. Ahora bien, esta situación es semejante, a escala individual, a la de aquel hombre que se dirige a la consulta del psicólogo o del psiquiatra porque su vida ya no tiene sentido y se halla en una desorientación vital que le impide continuar su vida como hasta entonces. Cuando esto sucede, como los terapeutas de orientación psicodinámica y transpersonal saben bien, suele producirse una regresión hacia etapas evolutivas precedentes y emerge material desde lo inconsciente, pues la energía psíquica se dirige hacia el mundo interior con el fin de encontrar una nueva dirección y orientación vital.

Por lo tanto, y teniendo en cuenta el cuadro sindrómico que afecta a nuestra cara civilización del bienestar, apegada a los bienes materiales y a lo efímero de la existencia, parece que estamos ante una auténtica Caída hacia la oscuridad de lo inconsciente (hacia el Caos del que nos hablará Salvador). El enfrentamiento con el mal que habita en el hombre y el paso por la noche oscura del alma parecen ser etapas a las que estamos convocados a vivir, y atravesarlas de un modo consciente puede ayudarnos en nuestra transformación, para revertir una actitud disociada que destruye el planeta y a nosotros con él. Pero la entrada en las fauces de la noche del sinsentido es solo una parte del viaje de todo Peter Pan que se precie. En ese caos de tendencias contrapuestas, de instintos peleados los unos con los otros, parece que se encuentra también la luz de un nuevo amanecer, donde los opuestos, antes separados y peleados entre sí, se unen en una Unidad indivisa a la que debe aspirar el hombre ("El lobo y el cordero pacerán juntos, y el león, como el buey, comerá paja, y para la serpiente el polvo será su alimento. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte--dice el SEÑOR", como aparece en Isaías 65,25). En ese proceso de transformación "metanoica", el yo consciente ha de morir a su pretensión de omnipotencia, en su vanagloria de creerse el único dios del cosmos conocido, para dar nacimiento a la divinidad en el seno de su alma (la muerte y resurrección de Cristo pueden entenderse como una expresión simbólica de ésta experiencia). Cuando esto acontece, el hombre puede decir que ya no es él (es decir, su ego inflado) quien vive, sino que es Cristo quien vive en él.

Ese me ha parecido que era el mensaje que Salvador ha tratado de transmitir en su novela sobre Peter Pan, y es también el que he intentado plasmar yo, no sé si con el suficiente atino, en mis dos últimos libros. Claro que, para poder hablar con rigor de las crisis profundas y del nacimiento de la divinidad interior (de dios en el hombre) es requisito imprescindible haber atravesado esa experiencia desgarradora. Y, para realizar un diagnóstico preciso del estado actual del hombre occidentalizado, es decir, de aquél cuya actitud se rige por los valores (¿o he de llamarlos antivalores?) colectivos de los países occidentales, debe de haberse recorrido antes ese trecho del camino por el que aún habrá de caminar el colectivo de esta época.

Por eso, os recomiendo encarecidamente que leáis el libro de Salvador Harguindey, a quién he tenido el honor de presentaros hoy.

Pienso que es muy pertinente, dado el momento histórico actual y la urgencia espiritual de nuestro tiempo, el tema que va a tratar hoy Salvador y que espero y deseo nos sirva de acicate y de inspiración para acometer con plena consciencia la tarea que a cada cual le haya sido encomendada, es decir, para encontrar y desplegar su verdadera vocación. Muchas gracias, y les dejo con Salvador."

A continuación os dejo el audio de la tertulia: