martes, 27 de febrero de 2018

LOS SUEÑOS EN EL DIAGNÓSTICO DE LA PSICOPATÍA



Los sueños en el diagnóstico de la psicopatía


José González

Psicólogo. Terapeuta de orientación junguiana.



 INTRODUCCIÓN

El núcleo familiar puede ser considerado como un organismo, como un sistema. Cuando en el sistema familiar hay un psicópata la vida de todas las personas que lo engloban gira a su alrededor de un modo muy particular: el psicópata succiona la energía anímica de todos como si de un agujero negro se tratara.

Por ese motivo, el Dr. Marietan, psiquiatra especializado en psicopatía, en su artículo "El Sol negro: un psicópata en la familia" denomina al psicópata en la familia como el sol negro. Este nombre es muy apropiado, no solo por el hecho de que el sol negro absorbe toda la energía del sistema, sino también porque los alquimistas denominaban sol negro al estado amorfo e indiferenciado de la materia prima en el proceso de transformación de esta, también llamada masa confussa, en oro. Si atendemos a esta consideración advertimos que el psicópata es un hombre "amorfo" e "inacabado" que parece necesitar de los otros para ser. En realidad, representaría el estadio oscuro del proceso de transmutación de la piedra bruta en piedra labrada, con la particularidad de que en él no hay posibilidad de transformación, de cambio. El psicópata es en sí mismo el sol niger y no puede ser otra cosa. En este sentido es como si se tratara de una "raza" distinta de hombre. Aclaro aquí que la palabra hombre la utilizo en su sentido etimológico, y no en el moderno, puesto que el porcentaje de psicópatas mujeres es equiparable al de hombres. No hay una diferencia estadísticamente significativa.
                                                                                        
Marietan, en su artículo antes mencionado, afirma que en un sistema familiar en el que algunos de sus miembros es un psicópata podemos encontrar las siguientes personas:


1. El emergente: La persona signada como enferma, el tildado de "loco". Un persona que puede presentar signos y síntomas de un grave trastorno mental.



2. Personas con problemas psicológicos o psicopatológicos: normalmente hijos e hijas, aunque también puede ser cualquier otra persona que conviva en un sistema en el que haya un psicópata



3. El psicópata: Marietan lo denomina, cuando se trata de un psicópata dentro de una familia, el sol negro. Se trata de la persona que provoca la devastación psicológica en la familia. En lugar de alimentar, dar vitalidad, ayudar a que las personas puedan encontrar su vocación y su lugar en la vida, el sol negro parasita, vampiriza y despersonaliza a las personas sobre las que ejerce su poder destructivo.



Una de las características fundamentales de la psicopatía en la familia es que resulta invisible para la sociedad. Resulta muy difícil de detectar desde fuera del sistema familiar (y también desde dentro), porque las personas psicópatas son unos actores extraordinarios: parecen padres o madres modélicos; o hijos y hermanos magníficos. La manera habitual de saber si hay un psicópata en la familia es a través de los efectos (devastadores) sobre la familia.

Sin embargo, también hay una vía de acceso al conocimiento de los efectos que el psicópata ejerce sobre los miembros de la familia: los sueños. Es cierto que resulta bastante difícil acceder a este material en niños y adolescentes precisamente porque el psicópata utiliza como estrategia el aislamiento, además de la manipulación, la mentira y la persuasión. Ahora bien, quizá en adultos sea más factible acceder a los sueños y a lo que estos nos pueden mostrar acerca de un ambiente psicopático. Y, tal vez, nos puedan servir como una herramienta más para realizar un diagnóstico de psicopatía.  

En mi experiencia como terapeuta algunos pacientes con padres o parejas psicópatas y/o narcisistas malignas me han relatado sueños en retrospectiva. Dichos sueños resultaron ser muy valiosos para comprender cómo lo inconsciente, es decir, la naturaleza íntima de la persona, presentaba su "visión" acerca del psicópata y de la atmósfera familiar en la que estaba sumido/a.


SUEÑOS EN UN CASO CLÍNICO

 
Pedro es un hombre de 50 años que en la actualidad lleva una vida profesional satisfactoria. Sin embargo, en su hogar estuvo bajo la férula de un padre psicópata que le hizo padecer sufrimientos indecibles. Durante su etapa pre-adolescente y adolescente se volvió violento y reaccionaba rebelándose al sistema familiar de un modo indócil y "exagerado". Posteriormente, en cuanto tuvo la oportunidad, se marchó de su casa paterna y se independizó. Sin embargo no fue hasta sus 42 años que supo que su padre era un psicópata. 
 
Durante una sesión de terapia Pedro me relató una pesadilla que tuvo de niño, a la edad de 12 años aproximadamente. El contenido de dicha pesadilla lo dibujó un tiempo después, sirviéndose de un disco de Iron Maiden titulado "El número de la bestia". El sueño es el siguiente:

"Me encuentro en un espacio subterráneo, oscuro y en el suelo hay llamas. El lugar se me parece mucho al infierno, tal como lo relatan en el cristianismo. A mi alrededor hay muchas personas, algunas me son conocidas, otras no, pero es como si estuvieran sin vida. De pronto miro hacia lo algo y veo a una figura inmensa, una especie de demonio de color rojo, que me provoca un miedo espantoso. De las manos de ese demonio penden unos hilos que terminan en la espalda de las personas que estamos en esa especie de infierno. Recuerdo que me desperté espantado."

Teniendo en cuenta que el ambiente en el que vivió Pedro durante su infancia, adolescencia y primera juventud estuvo dominado por un psicópata, el sueño es una expresión muy elocuente de la atmósfera en la que estuvo inmerso. La figura del padre en el sueño ha adquirido una dimensión arquetípica y aparece como un ente infernal, como un demonio. El sueño representa la situación de partida como la presencia del soñador en un espacio "oscuro y en llamas" que semeja "al infierno" cristiano. Según el cristianismo es allí donde van a parar las almas de los pecadores, en donde son eternamente torturadas. Es decir es un estado interior, una situación psíquica terrible, en la que las personas se encuentran alejadas de Dios, siendo este la fuente de vida y de alegría. La figura diabólica manipula, como si de marionetas se tratara, a todas aquellas personas "inanimadas", desprovistas de voluntad propia, sin que ellas se percaten de dicha manipulación.

Pedro entra en pánico cuando, en el sueño, se percata de que está siendo manipulado por aquella figura arquetípica monstruosa. En mi opinión, el sueño no solo se refiere a su atmósfera familiar, sino que representa simbólicamente también una situación colectiva de "eclipse de Dios" o de "vacío existencial", es decir, de alejamiento de la auténtica vocación humana.

Esto nos lleva a uno de los efectos más devastadores de un psicópata en la personalidad de los hijos: la falta de identidad. Los psicópatas en la familia realizan un progresivo, prolongado y efectivo lavado de cerebro durante años. Con ello logran implantar sus ideas, así como lo que los psicópatas consideran que tiene que ser el proyecto de vida de sus hijos, en la mente de estos (y de sus parejas-complementarias). Eso es lo que viene representado en el sueño por medio de la imagen del diablo manipulando a todas las personas que están bajo su poder.

Semejante trabajo de manipulación y lavado de cerebro provoca en los hijos que han convivido con un psicópata diversos trastornos de la personalidad: trastorno límite, trastorno narcisista, etc; En el núcleo de estos trastornos encontramos la ausencia de un complejo del yo capaz de distinguir quienes son, cuáles son sus estados de ánimo o qué es lo que quieren hacer en la vida. También es común el Trastorno de Estrés Postraumático, dado que la experiencia de convivencia con un psicópata provoca un impacto (trauma) que se asemeja al experimentado en un campo de concentración. 

En próximos artículos ahondaremos en los sueños de personas que han convivido con psicópatas y tendremos la oportunidad de ver cómo la profundidad "ve" a estas personas.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

SEMINARIO: EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN COMO LA REALIZACIÓN DE LA AUTÉNTICA VOCACIÓN


PRÓXIMO SEMINARIO:

EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN COMO LA REALIZACIÓN DE LA AUTÉNTICA VOCACIÓN


FECHAS: 30 de septiembre - 1 de octubre y 7-8 de octubre de 2017

Los fines de semana del 30 de septiembre - 1 de octubre y 7-8 de octubre, tendremos nuevamente con nosotros a Jose González, psicoanalista Junguiano y escritor, que impartirá un taller de dos fines de semana en nuestra librería El olor de la lluvia sobre el proceso de individuación y su relación con la búsqueda de la auténtica vocación.


Contenidos temáticos:
1. Definición de Vocación, individuación e iniciación. Relaciones entre los tres términos. Importancia de la experiencia para comprender aquello a lo que aluden.
2. Experiencia del espíritu de la profundidad o inconsciente colectivo. Los arquetipos como constituyentes de lo inconsciente. Identificación de los siguientes arquetipos y experiencias a las que convocan: Persona, sombra, anima/ánimus y Self.
3. Análisis e interpretación de sueños arquetípicos alrededor de la vocación.
4. El malestar cultural visto a través de contenidos compensatorios de lo inconsciente colectivo: importancia de la actitud espiritual y vocación religiosa.
5. La vida simbólica. El Self como realidad transpersonal y divina. Sincronicidad como expresión del Self en la realidad material y psíquica.


Método :
1. Clases teóricas introductorias.
2. Vídeos y textos ilustrativos de los temas abordados.
3. Presentación de sueños y material creativo para su posterior interpretación.
4. Trabajo creativo de los participantes del seminario. Anotación de sueños, trabajo de análisis e interpretación de los mismos. 

Fechas:
Sábado 30 de septiembre
Domingo 1 de octubre
Sábado 7 de octubre
Domingo 8 de octubre

Horario:
Sábados de 10:30 a 14:30 y de 16:30 a 19:30
Domingos de 10:30 a 14:30

Precio:
Curso completo (dos fines de semana): 150€
Oferta por pronta inscripción: 130€ (válida hasta el 23 de septiembre)
Medio curso (un fin de semana suelto): 75€
Oferta por pronta inscripción: 65€ (válida hasta el 23 de septiembre)

Lugar: 

Librería "El olor de la lluvia".
C/ Maldonadas, 6. Madrid. Metro: La Latina.

jueves, 7 de septiembre de 2017

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "DESCUBRIENDO TU AUTÉNTICA VOCACIÓN"


El próximo viernes 8 de septiembre de 2017 tendrá lugar la presentación de mi séptimo libro publicado, que lleva por título "Descubriendo tu auténtica vocación", en la librería El olor de la lluvia, situada en la calle Maldonadas, 6, Madrid, muy próxima a la boca de Metro La Latina. 

Dejo a continuación el vídeo de la última presentación del libro que tuvo  lugar en la población de Tárregas. 


viernes, 28 de julio de 2017

DESCUBRIENDO TU AUTÉNTICA VOCACIÓN. ENTREVISTA A JOSE GONZÁLEZ



Entrevista de Gunther Emde al psicólogo y terapeuta de orientación junguiana José González con motivo de la publicación de su último libro Descubriendo tu auténtica vocación.

 28/06/2017

Reproducimos en Psicología Profunda y Espiritualidad la entrevista que concedimos a Gunther Emde para su blog www10voces.com  y que tuvo la amabilidad de realizar y publicar.

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Gunther Emde: Hola José, antes de empezar te felicito por tu nueva obra, creo que era necesaria una aproximación al tema de la vocación desde la perspectiva de la psicología profunda.

José González: Muchas gracias, Gunther, por tus palabras. También yo considero necesaria una aproximación al fundamental asunto de la vocación desde la perspectiva de la psicología profunda. En todo caso, este libro es fruto de un trabajo interior de esclarecimiento y comprensión de lo que significa e implica el descubrimiento de la auténtica vocación y de la relación que existe entre vocación e iniciación a la propia profundidad.

GE: La imagen de portada del libro es un mandala. Cuando lo vi pensé que esta es una forma particularmente hermosa de ilustrar el proceso interno que nos podría llevar a descubrir nuestra auténtica vocación en la vida. 

JG: Me alegra que digas eso porque, en efecto, ese fue mi propósito al elegir un mandala como imagen del descubrimiento de la vocación auténtica y del encuentro con la propia profundidad. En realidad, cuando me dispuse a buscar una imagen que representara el contenido del libro del modo más acertado posible tuve en mente cuatro posibilidades distintas: dos arcanos mayores del tarot, un signo del zodíaco y un mandala. Los arcanos eran el Loco y el Ahorcado o Colgado; el signo del zodíaco era el Aguador o Acuario y la cuarta posibilidad, como digo, era la imagen de un mandala. Después de sopesarlo bien, me decanté por el mandala azul. ¿Por qué esas cuatro posibilidades? Y ¿por qué elegí finalmente el mandala?
La imagen del Loco en el tarot es una representación simbólica del peregrino que realiza un viaje hacia Tierra Santa, en donde accede al Templo que es el alma, "el lugar del no lugar" en el que se manifiesta el Misterio divino. Esta es una bella expresión del viaje hacia la auténtica Patria y, por lo tanto, del reencuentro con la chispa divina que habita en el corazón del hombre.
La imagen del Ahorcado o del Colgado representa simbólicamente al iniciado, al ser humano que ha descubierto la auténtica Realidad y tiene vivencia de los arcanos que rigen y mueven todo cuanto sucede en el Mundo como ámbito de la manifestación, es decir, de aquello que es perceptible a través de los sentidos exteriores. De ahí que su punto de vista sea inverso al de la realidad aparente, pues sabe que esta es una proyección y expresión de aquella realidad metafísica a la que Jung denominó inconsciente colectivo.
El Aguador o Acuario es un símbolo muy elocuente que expresa el derramamiento de la sabiduría divina a través del cántaro que es el alma.
Todos estos símbolos están presentes y son tratados en el libro. Forman parte del tejido interno del texto y, por lo tanto, aparecen en todo proceso de realización auténtica. Ahora bien, el mandala o círculo sagrado es un símbolo que se manifiesta de forma recurrente en los inicios de un proceso de individuación y representa no solo el origen del proceso, sino también el destino hacia el cual se encamina el yo. Por lo tanto, el mandala abarca y comprehende a todos los demás símbolos y ese fue el motivo por el cual lo elegí como imagen para la portada.  

GE: En algunos ámbitos New Age se afirma que el universo conspira para que tus sueños se cumplan. Pero ¿no depende eso más bien de la honestidad y la profundidad de tu pregunta? Quiero decir, no creo que sentarse y esperar a que el universo te ilumine sea lo más adecuado... Para que "el universo conspire", ¿no sería necesario antes un importante trabajo psicológico interno?

JG: Esta es una cuestión que también abordo en el libro. El mundo en el que vivimos, la sociedad de la que formamos parte y, por lo tanto, la educación que recibimos no está preparada para facilitar que el hombre encuentre su verdadera vocación. Para empezar, la consciencia ilustrada del contemporáneo parece haber olvidado qué significa ser hombre. La palabra hombre significa etimológicamente "habitante de la tierra" y tiene la misma raíz que humus. Los términos cultura y cultivo también tienen una raíz común y, de hecho, de un sabio se dice que es un hombre "cultivado". Pero todas estas expresiones se comprenden solo en un sentido limitado al saber meramente intelectual o libresco. Nuestra sociedad considera que la persona que ha estudiado varias carreras, que ha realizado un doctorado y/o ha leído muchos libros es alguien culto, esto es, cultivado. Y, sin embargo, esto es un tremendo error. La cultura implica el trabajo de la tierra negra que es la profundidad del hombre, es decir, el cultivo del alma. Y esto no se logra sino con el trabajo, el esmero, la atención y el amor por el alma y, en definitiva, por el propio Camino.
Otro de los graves malentendidos de nuestra cara sociedad lo encontramos en el modo en que concibe la psicología y lo psicológico. La palabra psicología está formada por dos vocablos: psique y logos. El primero de ellos significa hálito de vida, soplo, viento y, también, espíritu o alma. El segundo alude a la "palabra"  o "verbo". Psicología es, por lo tanto, aquella disciplina que se encarga del estudio del alma. Ahora bien, si las palabras aún tienen algún sentido, podríamos decir que la psicología sería el estudio de la "palabra" o "verbo" tal y como se presenta en el alma. En otras palabras, se trata de aquella ciencia que estudia las manifestaciones del verbo en la psique, siendo el alma aquello que anima el cuerpo. Sin embargo, en los estudios académicos de la Psicología como disciplina el alma no aparece por ningún lado, limitándose casi exclusivamente al estudio de la conducta observable.
Por tanto, respondiendo a tu pregunta, el trabajo psicológico, entendido como un remover una y otra vez la tierra negra que es la profundidad del  hombre, es una condición indispensable para el descubrimiento y la realización de la vocación auténtica.

GE: Cuéntanos un poco tu propio descubrimiento de tu vocación. ¿Fuiste científico medioambiental y después psicólogo? 

JG: En nuestra sociedad estamos acostumbrados a vincular la palabra vocación con la profesión que cada uno ha elegido. Del mismo modo, también suele relacionarse la palabra vocación con la religión. Si bien estas relaciones son correctas, se circunscriben a ámbitos muy concretos y limitados. En mi libro Descubriendo tu auténtica vocación entiendo por vocación algo mucho más amplio, que abarca ambas acepciones pero que, al mismo tiempo, las trasciende.
La palabra vocación proviene del término latino vocatus que significa llamada. Una llamada implica a alguien que llama y a alguien que escucha la llamada y, eventualmente, responde. Ahora bien, ¿quién llama y quién es llamado? La llamada procede de una voz que proviene de la propia profundidad y a quien se dirige esa voz es al yo del individuo, al centro de la consciencia. Esa profundidad podemos llamarla dios en su sentido etimológico de "brillar". Dios significa, por lo tanto, algo así como la luz que brilla en la oscuridad del microcosmos del alma, la chispa divina en el corazón del hombre. De hecho, el subtítulo de otro de mis libros, Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma, alude precisamente a esta experiencia. Para poder seguir la llamada de la profundidad a la realización de la chispa divina en la vida de la persona es imprescindible que el yo esté firmemente posicionado en la realidad. Es decir, que el yo no esté enfermo (falto de firmeza). Un malentendido muy extendido en las sociedades modernas es aquel que considera que el yo, como centro de la consciencia, debe desaparecer para dar paso a lo divino. Si el yo "desapareciera" ¿quién escucharía la llamada y quién respondería a ella? Al contrario, el yo debe de estar sano y firme para poder soportar los embates, las tremendas dificultades y las múltiples muertes y renacimientos que tienen lugar en el peregrinaje hacia sí mismo,  y esto entronca con tu anterior pregunta.
Dicho esto, mi vocación como terapeuta de orientación junguiana fue un verdadero descubrimiento. Cuando estudiaba Ciencias Ambientales, en la década de los noventa, me interesé vivamente en los múltiples impactos que la actividad humana provocaba en su entorno y, muy especialmente, por los preocupantes cambios que se estaban generando en el delicado equilibro de los ecosistemas planetarios. El cambio climático, el agujero en la capa de ozono, la pérdida de la biodiversidad específica, genética, cultural, paisajística y edáfica, el uso indebido de la energía, el incremento insostenible de residuos y la superpoblación planetaria eran algunos de los temas relacionados con la crisis ecológica planetaria que más me preocupaban. Durante algún tiempo, influido por lo que fui aprendiendo durante mi formación académica, pensé que la solución a aquellos desequilibrios tendría que buscarla en el estudio científico y en una más avanzada tecnología. Pero, poco antes de terminar mi formación como científico ambiental, experimenté un "encuentro con lo inconsciente" y me di cuenta de lo equivocado que estaba. Durante aquella experiencia terrible con la profundidad me percaté de que la crisis ecológica planetaria es la expresión de una enfermedad que carcome las entrañas de las personas que formamos parte de las sociedades contemporáneas. Dicha enfermedad es la falta de una relación viva con el Misterio. Comprendí que había estado alejado de aquella Presencia divina que, en aquel momento, irrumpía en mi consciencia con la violencia de un mar embravecido. Poco a poco fui expresando, de la mejor manera que pude, todo lo que fue surgiendo desde mi profundidad. Al mismo tiempo, puse todo mi empeño en comprender el significado de aquella voz que se manifestaba de múltiples maneras en un lenguaje simbólico. Tardé más de una década en comprender la importancia y la profundidad de aquella terrible presencia, al tiempo que maravillosa y sanadora experiencia. Poco a poco se me fue haciendo presente el Sentido profundo de todo cuanto había ido haciendo durante mi vida y que la expresión de la auténtica vocación es un proceso que se va descubriendo y desplegando en el devenir de la vida.
 
GE: Cuando te involucras intensamente con el descubrimiento de tu ser interior aparece el fascinante fenómeno de las sincronicidades. ¿Hay una relación entre procesos internos en la psique y procesos exteriores en el mundo? ¿Descubrir tu vocación podría ir acompañado de ese tipo de fenómenos?

JG: En efecto, Gunther, los fenómenos de sincronicidad son "el pan nuestro de cada día" para quienes están descubriendo y realizando su vocación. Las sincronicidades son la expresión de que la auténtica Realidad, que es metafísica, se manifiesta en dos órdenes que semejan distintos: el mundo físico y el psíquico.

GE: La sociedad está atravesando una gran transformación. Cada vez más personas se dan cuenta de que la vida tiene que ser algo más que trabajar para ganar dinero y luego sentarse en el sofá a ver la televisión. Descubrir la verdadera vocación forma parte de ese proceso de tomar conciencia acerca de quiénes somos y de cuál es nuestra misión dentro de la sociedad. Creo que tu libro, José, llega en un momento muy oportuno.

JG: Los hombres que formamos parte de esta cara sociedad contemporánea padecemos de una enfermedad. Y esa enfermedad se manifiesta de múltiples formas posibles, a través de trastornos mentales y padecimientos físicos de diverso tipo. Uno de los más significativos es el narcisismo maligno y la psicopatía adaptada porque son una manifestación palmaria del mal que asola al mundo: la ausencia de una relación viva con las potencias espirituales que dominan todo lo presente. Hay un anhelo profundo en las personas de las sociedades opulentas que les hace sentirse vacías y profundamente insatisfechas, a pesar de disponer de todas las necesidades materiales cubiertas. Esta situación de crisis de Sentido, desde luego, no es nueva en la historia de la humanidad. Sucedió en la época de la Roma imperial con los excesos de los emperadores y emergió entonces el símbolo de Cristo, el Mesías, (entre otros redentores, como Orfeo, Attis o Mitra) enviado por Dios para la redención de la humanidad. Hoy nos hallamos en una situación similar y se hace necesaria una nueva relación con el Símbolo que renace en la profundidad. Precisamente es en el alma, en esa Realidad desechada por la mayoría de los científicos académicos, en donde tiene lugar el renacimiento de Dios. El descubrimiento de la auténtica vocación implica saber que es Dios quien se expresa en nuestra vida, incluso en el absurdo de una vida sin sentido como la que viven la inmensa mayoría de los contemporáneos. Supone un darse cuenta de que Dios se mira a sí mismo a través de la consciencia del hombre que realiza su vocación de un modo auténtico. Y es precisamente el encuentro con la Presencia que habita en el alma, el despliegue de la vocación auténtica, lo que produce una verdadera sanación.

28/06/2017