viernes, 4 de diciembre de 2009

CRISIS DEL SISTEMA EDUCATIVO. ALGUNAS REFLEXIONES DE FONDO (1ª PARTE)


Hace apenas unos meses que inicié un nuevo periplo por la Universidad. El paso por esta institución no es nuevo para mí, ni mucho menos. Ya han pasado nueve años desde que me licenciara como científico ambiental. Durante todo ese tiempo, he mantenido una relación de amistad, con algunos de los profesores, lo que me ha permitido estar bien informado del creciente deterioro en la calidad de la enseñanza.

Más o menos en la misma fecha en la que inicié mi licenciatura en Ciencias Ambientales, allá por el año 1996, comencé a simultanear estudios de Psicología Analítica, como autodidacta. A medida que iban transcurriendo los años, me fui dando cuenta de que, aunque mis calificaciones en las asignaturas de Ciencias Ambientales eran, como norma general, muy buenas, mis conocimientos en Psicología Analítica superaban con creces los adquiridos en mi propia licenciatura. Naturalmente, pese a estar intrínsecamente motivado a estudiar en ambos casos, lo que marcaba la diferencia era el factor vocacional. Tan fue así, que, al finalizar la carrera, me puse en contacto con la Facultad de Psicología, de la Universidad Autónoma de Madrid, con el objeto de iniciar un doctorado relacionado con la Psicología Analítica.

Una vez entrevistado, con quién sería mi director de tesis y ya encaminado para realizar el doctorado, comencé a darme cuenta de que, o me amoldaba a las líneas de investigación abiertas en la universidad, o debía abandonar mi pretensión de convertirme en doctor en Psicología. Pasaron los meses y, tras embarcarme en un trabajo de auto-exploración profunda, en lo que Carl G. Jung denominó análisis de lo inconsciente, fui plenamente consciente de que mi camino, se desviaba radicalmente de las perspectivas dominantes en la institución universitaria. Así que, ante la disyuntiva de, por un lado, seguir profundizando en el conocimiento de mi esencia, de seguir investigando para “conocerme a mí mismo”, conditio sine qua non para ejercer cualquier disciplina relacionada con la salud mental, o, por otro lado, adaptarme a las demandas del Sistema universitario, con el fin de escalar posiciones, acumular medallas y ganar prestigio, me decanté por dejar la institución y seguir mi camino autodidacta. Finalmente, el resultado de mis investigaciones fue publicado en mi libro "El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura".

Durante mi estancia en la universidad como estudiante de Ciencias Ambientales, me pude percatar de la atomización existente, entre las diferentes disciplinas. Los Químicos, los Biólogos, los Ingenieros Forestales, los Matemáticos, los Astrofísicos o los Meteorólogos, tenían muy poca relación entre ellos, pese a que impartían clases a alumnos que cursábamos la misma carrera. Para ser honesto, debo decir, que a pesar de todos los inconvenientes, tuve la gran suerte de ser testigo del nacimiento de una nueva perspectiva que, con los años, se ha visto como fundamental, para el abordaje de los problemas medioambientales: la perspectiva multidisciplinar y transdisciplinar.

En mi próxima entrada ahondaré más, en los factores relacionados con la crisis del sistema educativo.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

El estado natural de la energía es la pereza, por aquello de no disiparla inútilmente. Lo que necesita el mundo académico es crear estímulos que permita una tensión, un movimiento en la energía, al que bien llamas "Vocación". Sin ese estimulo la degradación de la ciencia esta asegurada máxime si hablamos de la salud mental, en tanto en cuanto un terapeuta es un artista, la terapia es arte que devuelve la belleza a la unicidad de un ser humano. Posiblemente es el "Mayor Arte Creativo" por tanto el que mas necesita estímulos vocacionales.

Posiblemente el estudio multidisciplinar devuelva la magia vocacional que moldea artistas.

Un salud_o Juan Manuel

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José Antonio,

No me resultan, en absoluto, extrañas, las experiencias que refieres, en la universidad.

A mí me pasó algo similar con el doctorado. Querían que me ciñera estrictamente a las líneas del departamento, pero me empeñé y después de una auténtica carrera de obstáculos y zancadillas, puede hacer la tesis sobre lo que yo quise. Curiosamente, el día de la tesis, recibí numerosas felicitaciones, del tribunal, por mi trabajo. El mismo sistema que había denostado el tema de mi trabajo, en sus inicios, entendió algo de su sentido, al final del mismo. Esto me reforzó en la idea de que hay que perseverar en las propias ideas y objetivos. Así que no te desanimes. Algún día conseguirás que se reconozca el valor del trabajo que has hecho y lo que es más importante, que pueda servir para ayudar a la gente. No tengo duda de ello, pues en tu libro "El retorno al paraíso perdido" (que he leído), hay cuestiones de gran interés para cualquier ser humano que se sumerja en su autoconocimiento.

Un abrazo

Maribel

José Antonio Delgado dijo...

Hola Juan Manuel:

Gracias por tu mensaje.

Sí, en efecto, el ámbito de la salud mental es, o mejor, debería ser vocacional. Un ámbito de ayuda sincera al prójimo, sabiendo que, esa ayuda se dá y se recibe de un modo recíproco. Muy importante este punto.

La multidisciplinariedad y, yo diría que, la transdisciplinariedad es, desde luego, una necesidad de nuestro tiempo. Piénsese, por ejemplo, que antaño los filósofos estaban al tanto de multitud de disciplinas, porque, lo importante, no era saber mucho de tal o cual cosa, que es una unilateralidad muy propia del hombre moderno, sino el realizarse uno a sí mismo, el Ser uno Mismo, y esto no se logra sino conociéndose uno a sí mismo. Al hacer esto, el individuo se vé conducido a romper todas las barreras que suponen las especialidades. Como dijo el filósofo español Ortega y Gasset, quien sólo sabe de una disciplina, ni de esa disciplina sabe. Y aludía, precisamente, a la falta de perspectiva global y, por supuesto, a la disociación para consigo mismo en la que están asentados buena parte de los académicos.

Saludos

José

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

Mil gracias por tus amables palabras y, sobre todo, gracias por haberte tomado la molestia de leer mi libro.

Yo también he leído algunos de tus trabajos, como el de la mística como terapia para las religiones (http://www.maribelium.com/mistica.terapia.religiones.pdf) o el de las relaciones de pareja (http://www.maribelium.com/pareja.htm), entre otros, y me han parecido muy intereantes. En cierto modo, complementarios a mis trabajos. Y considero que son una buena muestra de alquien que hace su trabajo por vocación, no para ponerse medallas, ni para engrosar un curriculum, exclusivamente.

Si hay algo que me caracteriza es mi tesón, mi obsesión por conocer y defender mis convicciones más profundas. Aquellas que brotan de dentro. Pero, al mismo tiempo, si tenía que elegir entre ser fiel a mí mismo, o doblegarme y venderme a unas líneas de investigación y a unas normas del sistema, con las que, además, no comulgo, desde luego me decanté por la primera opción. Esto no signfica que no sea perseverante, sino, más bien, todo lo contrario. Lo que quiere decir es que, ante todo, lo más importante para mí es ser fiel a mí mismo, aunque eso signifique desligarme del Sistema, perder "prestigio" y seguir mi camino como un bohemio. Pero, claro, ese es mi camino...

Ahora bien, como bien dices, el tiempo pone las cosas en su lugar.

Un abrazo

José Antonio Delgado dijo...

Hola Juan Manuel:

En mi anterior comentario, dejé algo en el tintero, un poco adrede, porque pensaba tratarlo en la próxima entrada. No obstante, a modo de introducción, me gustaría comentar algo con respecto a lo que dice de la multidisciplinariedad:

Cuando yo describo la atomización en las distintas especialidades, tal y como yo lo observé mientras fui alumno de la universidad, estoy refiriéndome a algo que sucede en todos los ámbitos relacionados con el ser humano. Nuestra época es un período de hipertrofia de ciertas funciones, en especial del pensamiento. El ego consciente colectivo, por así decirlo, ha dado preeminencia e esa función, sobre otras, lo que conduce a que hoy se produzca un ocaso, una muerte, una caída. Lo mismo sucede a un nivel individual, cuando se diferencian dos funciones y se perfeccionan. En la próxima entrada profundizaré en este tema.

Un abrazo

José

Anónimo dijo...

Pues al hilo de lo que comentas de la propensión obsesiva por el pensamiento de nuestro "Ego Occidental" junto a la perdida de valores tradicionales de la tierra para el crecimiento espiritual. Vemos que son substituidas por las corrientes filosóficas Orientales para intelectos divinos junto ha disciplinas física y mentales consistentes precisamente en cortar esa corriente excesiva de pensamiento bajo el manto de una New Age muy descafeinada y con objetivos nada claros. Una compensacion en la sombra de la sociedad.

Tenemos manuales de auto ayuda, Blogs autoayuda, Coachin espiritual, en fin que cualquiera puede hablar con convicción del "No Ser", la conciencia elevada y la muerte del ego, lo que implica que nuestras neuronas están condicionadas en menor o mayor medida y además es algo imparable.

Se me hace que sin llegar a ninguna teoría sistémica cosa que no entiendo una papa, el nuevo carácter multidisciplinar que se abre en estas vías castigadas es la unificación o fusión de una psicología Occidental mítica e individualizada junto a la psicología Oriental donde la tradición en su nivel metafórico y mítico pueden complementarse.

En mi ignorancia creo que hay que unir ambas ramas e incluso añadir aspectos del espíritu animista. Creo que el futuro pasa por fabricar un sólido puente de hierro entre ambas disciplinas que se complementan y lo mas importante equilibran.

Si el arte de la terapia es devolver la belleza vital al ser humano. El arte de la pedagogía es transmitir conocimientos que otorguen el valor de la vocación.

Nada hay mas sistémico, multidisciplinar y holistico que la fusión de ambas ramas que seguro necesitara grandes terapeutas psicólogos y pedagogos, no como ahora que como no hay puente la gente se acaba tirando al rió "Bravo" de la ignorancia.......espiritual mientras recita "OHMMMMMM", juega en bolsa y estudia el Apocalipsis...programando vacaciones en algún recóndito lugar del amazonas...

en fin.....esto en la universidad no creo que se encuentre........., pero las influencias necesitan expertos que las canalicen obteniendo sinergias.

Un saludo of JM

José Antonio Delgado dijo...

Estimado JM:

Estoy muy de acuerdo con lo que dices. Precisamente, el desarrollo e hipertrofia de la consciencia occidental, tecnológica y racional, lo que ha supuesto es un alejamiento del sustrato anímico que, a fin de cuentas, es basamento precisamente de esa consciencia. La neurosis, JM, surge precisamente de ese alejamiento del sustrato natural, de ese sustrato cuyo lenguaje no es lineal, abstracto, semiótico, sino, antes al contrario, simbólico, mítico.

Un buen ejemplo de esto que tratamos aquí lo podemos ver en la película AVATAR. Desde luego, que esa película se estrene en estos momentos (cuando termina un año, y como preludio de una muerte, de un ocaso de dioses) es muy significativo, pues trae a la palestra arquetipos que están actuando en el caldero de lo Inconsciente colectivo. Quienes llevamos tiempo dedicados al estudio de las corrientes subterraneas de la psique objetiva (inconsciente colectivo psicoideo) hace tiempo que sabemos de estos arquetipos. Sin embargo, es ahora que el colectivo está preparado para ver, aunque sólo sea a través del velo de una catarata anímica, lo que significa que Occidente esté inmerso en plena crisis (la crisis financiero-económica no es sino una manifestación más, aunque, como afecta a los bolsillos, o sea, a la nueva deidad de la Materia, pues golpea con más fuerza las adormecidas consciencias).

Cuando hablamos de Oriente y Occidente, hablamos de dos modos de orientación de la consciencia, introversión y extraversión. Para los primeros, lo que prima es el Mundo Interior. Para los segundos, el Mundo Exterior. El exceso de extraversión lleva al alejamiento del mundo interior. Aunque, como bien sabemos, aquel que menosprecia o rechaza la existencia de ese mundo interior, encontrará fuera lo menospreciado o repudiado. Y, por supuesto, sucede también a la inversa con aquel que rechaza el mundo exterior. Recomiendo la película Shamsara como ejemplo de esto que aquí trato de explicar someramente.

Un abrazo

José

Anónimo dijo...

Sí por favor, hágalo. Estaré esperando atentamente

Anónimo dijo...

El desarrollo de la Complejidad como Teoría del Conocimiento apenas comienza su tránsito. Según Morín estamos en un nivel prehistórico con respecto al espíritu humano. "Sólo la complejidad puede civilizar el conocimiento"

José Antonio Delgado dijo...

Hola Anónimo/a:

Aunque desconozco tu indentidad, porque has preferido no "firmar", en cualquier caso comparto contigo la importancia de la Complejidad para civilizar el conocimiento.

Aunque desconozco las obras de Morín, mis investigaciones me han conducido precisamente en esa dirección.

Cuando mi agenda me lo permita, espero poder porfundizar más en estos temas en una próxima entrada.

Saludos

José