miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿ORTODOXIA VERSUS HEREJÍA?



En esta entrada me gustaría hacer algunas reflexiones sobre las luchas y disidencias entre la ortodoxia (opinión mayoritaria) religiosa y las heterodoxias (opinión disidente a la de la mayoría), llamadas también herejías. Lo primero, antes de comenzar, es saber lo que significa el término herejía. Esta palabra procede del latín y significa elección. Hace alusión, precisamente, a la libre elección de pensamiento sobre algún determinado aspecto de una doctrina (conjunto coherente de enseñanzas basadas en un sistema de creencias). Cuando ese pensamiento u opinión disonante para con el Dogma (doctrina que no admite réplica) no es tolerada por las autoridades religiosas de la corriente de opinión mayoritaria, se produce una situación de conflicto.
Hecha esta introducción, vayamos ahora al grano.
La situación en la que se encuentra el alma del español, al igual que su hermano europeo, es tan miserable y enjuta que le impide comprender la importancia de las enseñanzas religiosas y contra qué luchaba el primitivo cristiano. Cuando el cristianismo se ve amenazado por la relegación y la desidia, por no mencionar el rechazo y la repulsa, entonces se corre el peligro de que emerjan de lo inconsciente los contenidos contra los que luchaban los cristianos primitivos. Pues los atentados terroristas, el fanatismo, la violencia social, las actitudes antisociales y vandálicas de los jóvenes, las guerras y las posiciones xenófobas y racistas son algunas manifestaciones del estrato arcaico y bestial sobre el que se edificó la religión cristiana. Por tal motivo, se hace indispensable la reeducación del europeo moderno. Pues la imitación de Cristo que se realiza de un modo superficial, así como las procesiones de Semana Santa y otros actos rituales, no mueven un ápice el pagano estado de miles de españoles cristianos. Los mensajes de la religión cristiana ya nada le dicen al hombre moderno. Y, mientras la función religiosa no se convierta en experiencia personal el estado anímico permanecerá intacto. El Gran Misterio cristiano no es sólo un ministerio exterior al hombre, sino que acontece, ante todo, en el interior del ser humano. Si no se ha tenido esta experiencia se podrá ser un docto en teología, pero no se tendrá ni idea de lo que se está hablando.

En ese sentido, entiendo que el interés que suscitan los orígenes del cristianismo, así como la ingente proliferación de estudios acerca del gnosticismo, la alquimia, la astrología y otras “ciencias esotéricas”, parecen indicar la necesidad del alma del contemporáneo de retrotraerse a sus orígenes, de modo que pueda edificar un férreo edificio sobre los sólidos cimientos anímicos. Esas corrientes, repitámoslo, han permanecido, recorriendo los pasadizos de lo inconsciente colectivo, reprimidas en gran medida por el cristianismo ortodoxo. De modo que la emergencia actual de ese interés por lo esotérico viene a significar una necesidad de profundización y de introversión, de manera que aquello que durante siglos permaneció en la oscuridad, pueda finalmente ocupar el puesto que le corresponde. Sin embargo, como también sucede a un nivel individual, se corre el riesgo de que los contenidos de lo inconsciente aneguen el ámbito de la consciencia y suplanten la hegemonía del yo. Es en este sentido que podemos entender las críticas y ataques directos contra el cristianismo y sus representantes, por parte de algunos sectores, así como el rechazo y el repudio que han generado en determinados grupos el haber conocido las manipulaciones y las artimañas ejercidas por los representantes de la Iglesia de Roma para ostentar el poder frente a lo que se consideraban herejías.

5 comentarios:

ESPIRITUALIDAD CRISTICA dijo...

Considero que lo esóterico y lo exóterico deben caminar juntos, salvo riesgo de desviación desde los dos aspectos. Juan, Pedro y Santiago caminarón juntos.
He conocido, y conozco a muchos "iniaciados" y "esótericos" cargados de sobrebia -poseen el conocimiento-. No han avanzado ni un ápice en el camino espiritual, pués entiendo es condición ineludible la humildad.
Lo mismo se da en lo exóterico.
Estimo que el verdadero conocimiento proviene del Espíritu, que sopla cuando quiere, como quiere y donde quiere. Lo que hace falta es tener las velas desplegadas para agogerlo, con sincera humildad.
José Antonio Sha
http://espiritualidadcristica.blogspot.com

José Antonio Delgado dijo...

Hola José Antonio:

Coincido contigo en la reflexión que haces. He tratado algo este tema en una entrada anterior, donde hablo del peligro del endiosamiento. Por lo que, si te parece, prefiero no extenderme en ello aquí. Te doy el enlace directo, por si deseas echarle un vistazo.

http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/2009/09/sabiduria-vs-endiosamiento.html

Saludos cordiales

José Antonio

Maribel Rodríguez dijo...

Interesante comentario, una vez más, José Antonio.

Ahora que leo el comentario de José Antonio sha, veo que viene a decir, más o menos, lo que yo quería decir.

En toda realidad hay aspectos externos y formales, e internos y esenciales. Cuando hay equilibrio, interior y exterior caminan juntos, van armonizados. Así, la forma, lo externo, es expresión de un fondo. El problema, es cuando se escinden ambas realidades, absolutizándose lo interior o lo exterior. En ambos casos se puede llegar a una especie de psicosis (primacía de lo interno desconectado de lo externo) o de obsesión (primacía de la forma externa sobre el fondo).

Es cierto que el cristianismo se está quedando en lo formal, en algunos sentidos. Es cierto que se está dando y se ha dado una desconexión de su esencia. De tal modo que lo que sería Orto-doxia, en su sentido etimológico, es decir, la opinión recta o verdadera, se convierte en dogmatismo, superficialidad, etc.

También me parece importante, que junto a una tradición, o estructura, que transmite un legado del pasado, en forma de lo que podríamos llamar ortodoxia, siempre haya librepensadores, que renueven las aguas de nuestro ser, para que no se estanquen por culpa de la rigidez y la ceguera.

Pero no olvidemos que luces y sombras están dentro del alma humana y se dan tanto dentro del grupo de los ortodoxos como entre los heterodoxos.

Un abrazo

Maribel

Anónimo dijo...

Cuando un conjunto coherente de enseñanzas basadas en un sistema de creencias se unen a otro conjunto de enseñanzas político_sociales ostentando un poder compartido que aglutina al pueblo bajo una organización socio_religiosa ver (Cristianismo/Constantino), lo esotérico pierde todo sentido.

Si a la vez con el paso del tiempo el individuo no profundiza en la comprensión de por que luchaba el primitivo cristiano, por la superficialidad de sus conocimientos, provocando una emergencia del inconsciente, además de un anhelo de perderse en una búsqueda en su interior..., José Antonio los únicos que ganan y han ganado son los del negocio sagrado esotérico, ellos son los mercaderes del templo

Si analizas las corrientes de gurus, iluminados, ciencias esotéricas, religiones, pseudo_religiones, sectas, astrólogos, hipnotizadores mascara fassman, tarotistas, brujitos, orientalismos, yogas, etc., en cierta forma que alimentan.....si no el pensamiento que indaga, absorbe, filosofea, deseos de inmortalidad, de grandeza espiritual.

El templo según los primitivos es el cuerpo, y la mente y el pensamiento siempre le están luchando. El cuerpo es inconsciente y su inteligencia sobrenatural, a el le importa un carajo la inmortalidad, dios y la virgen, lo único que desea es descanso, sobrevivir y reproducirse.

Solo le faltaba que lo castigaran con disciplinas físicas mentales......en el presente y lo manipularan los poderes socioreligiosos en el pasado. De donde si no aparecería la neurosis......

El día que el pensamiento descubrió que había algo mas allá, no ha dejado de mercantilizar el cuerpo (El Templo).

Bueno es una opinión simbolica.

Un saludo de JM

José Antonio Delgado dijo...

Hola JM:

Bueno, traes a colación un tema muy interesante, que es el del conflicto entre Materia y Espíritu, Eros y Logos.

El tema es muy complejo de tratar aquí, en un comentario, y lo he desarrollado ya en varios de mis trabajos.

Lo esencial, a riesgo de simplificar en demasía y, por lo tanto, de errar en no poca medida, podríamos decir que se ha producido una enantiodromía, un movimiento o giro hacia lo opuestos a lo largo del ciclo regido por el Kairos cristiano. Veamos. Si rastreamos un poco el desarrollo del cristianismo, sin entrar en pormenores, observamos algo muy interesante: los movimientos gnósticos de los orígenes del crisianismo, así como la propia curia (binomio Cristianismo literalista, unido al poder de Roma) están dando preeminencia al Espíritu, al que consideran lo más valioso, mientras que repudian a la Materia, como algo pecaminoso. Pero no lo hacen, desde luego, por capricho. Lo que sucede hoy, con el desenfreno sexual del que somos testigos, nos dice mucho de los motivos por los cuales los Padres de la Iglesia, así como los grupos gnósticos (cainitas, naasenos, etc.). De algún modo, es un intento de canalizar o sublimar unos instintos que, en aquel entonces, estaban ciertamente muy indiferenciados (por no decir, desbocados). Luego, más o menos en la época de las cruzadas, en torno a los siglos XI-XII, se observa un movimiento enantiodrómico, liderado por los Templarios, y que se observa en los Juglares y en sus canciones de amor, donde se comienza a adorar, de un modo casi platónico, a lo femenino en la forma de la dama a quien se ama. El culto a las Vírgenes Negras, como símbolos de la Sabiduría Esotérica (Isis es, también, de hecho, una Virgen Negra, que recibe el nombre de meretriz). Desde ahí, en adelante, empieza a valorarse lo Femenino, indiferenciado desde luego, hasta llegar a nuestros días, en los que la Materia es el nuevo dios al que se adora. Mientras que antes, en los orígenes cristianos y por largo tiempo, el mundo del espíritu era exaltado, y la materia repudiada, a partir de la Revolución Industrial, la materia y el mundo objetivo adquieren un sobrevalor que les hace erigirse en el nuevo Dios. Nos encontramos con la adoración al ídolo que es el Becerro de Oro. Ahora lo importante es tener una buena casa, un cochazo, un buen sueldo y, a ser posible, follar cuanto se pueda. En cuanto a un Dios espiritual... bueno, eso o no existe, o no me lo cuestiono, o bien, habrá que encontrarlo en algún lugar exótico: tal vez en algún país Oriental, o en alguna tradición foránea. Desde luego, siempre lejos de casa. Y, nuevamente, nos encontramos como al principio de los tiempos cristianos, sólo que tras haber recorrido un ciclo completo en el que se ha producido una alborada, un cenit y, en estos momentos, un ocaso. Es nigredo alquimista, esa muerte de las antiguas deidades, se manifiesta por doquier: interés creciente por los orígenes del cristianismo, por la figura de Jesús, por herejes como Da Vinci, etc. Reaparece la figura de Judas, el Adversario enemigo de Jesús, su Némesis, y aparece bajo un cariz muy distinto al que nos ha llegado a través de la tradición....

En fin, podría seguir, pero como se trata de un comentario lo mejor es no extenderme más de lo necesario.

Un abrazo

José