sábado, 6 de marzo de 2010

REALISMO VERSUS ANTIRREALISMO EN LA CIENCIA MODERNA. UN NUEVO NOMBRE PARA UNA ANTIGUA CONTROVERSIA

Hoy voy a tratar un tema que me resulta muy interesante: La filosofía de la ciencia. Pero, para no retrotraernos demasiado en la historia, lo que nos llevaría demasiado lejos, comenzaremos por aquella forma de pensamiento que más ha influído en la ciencia moderna.

El movimiento positivista, dominante durante todo el siglo XIX, fue inaugurado por Auguste Compte (1798-1875). Para Compte, el gran éxito de la ciencia hacía aconsejable destilar su esencia para que pudiera ser utilizada su metodología en toda empresa humana. Para Compte y sus seguidores, los positivistas, la ciencia debía ceñirse a los hechos observables y alejarse lo más posible de las explicaciones hipotéticas, para ellos indemostrables. Lo que un científico debía de hacer es observar los hechos que se le presentan y proponer leyes científicas, a modo de ecuaciones matemáticas, que describan los fenómenos. Un ejemplo de ello lo constituye la ley de la gravitación universal formulada por Newton.

A partir de la formulación de leyes, los científicos pueden predecir eventos futuros, lo que, a su vez, les facilita el ejercer un control sobre la naturaleza.

Sin embargo, a mediados del siglo XX, Carl Hempel y Paul Oppenheim incorporan a la perspectiva positivista la función explicativa que debe cumplir la ciencia. Las explicaciones científicas debían considerarse como argumentos puramente lógicos que permitieran deducir los hechos a explicar a partir de las leyes científicas formuladas. Este modelo de explicación se lo ha denominado nomológico-deductivo, por cuanto las explicaciones son consideradas como deducciones realizadas a partir de ciertas leyes generales. Los hechos quedan subsumidos o generalizados en el marco de una ley científica. Ahora bien, para que la explicación sea válida lo explicado no debe estar contenido, ni implícita ni explícitamente, en la explicación. Así, por ejemplo, explicar que alguien es tímido porque es introvertido no sería una explicación válida, si la introversión no contienen algún rasgo de conducta diferente que el de la timidez.

Otro aspecto importante, y polémico, de este modelo positivista es que identifica explicación con predicción. Pero, como sabemos, que una ley pueda predecir la ocurrencia de un eclipse, por ejemplo, con ello no se está explicando lo que es un eclipse.

Este enfoque nomológico, que trata de ceñirse a los hechos cuanto sea posible, evitando las preguntas sobre la verdadera estructura causal de la naturaleza, se enfrenta al enfoque causal. Este enfoque lo que persigue es penetrar en la esencia de la naturaleza. Desde esta perspectiva, lo que uno se pregunta es lo siguiente: ¿Por qué sucede lo que sucede? Por ejemplo, en el caso anterior, la pregunta sería ¿Por qué un introvertido actúa como lo hace? Es decir, para este enfoque la ciencia tiene éxito no porque esté organizada lógicamente, sino porque es verdadera y es verdadera porque todas las hipótesis son probadas y sus teorías desafiadas, contrastándolas con la realidad.

La diferencia entre el enfoque causal y el nomológico es profunda porque se apoya en ideas muy diferentes. La controversia entre ambos enfoques se conoce como el debate del realismo en la ciencia. Esta divergencia de perspectivas nos recuerda, por ejemplo, a la polémica medieval entre el nominalismo y el realismo. Esta polémica venía suscitada por el modo en que se entendían los universales, es decir, los modelos o abstracciones de los objetos. Para los nominalistas, los universales no son más que meros nombres, pero están vacíos de contenido, no tienen existencia más que como abstracciones. En cambio, para los realistas los universales tienen existencia en sí mismos y las cosas, los objetos de este mundo, existen gracias a que existen los universales. Esta polémica también puede rastrearse en las diferencias entre los planteamientos aristotélicos y platónicos.

Así que, como vemos, la ciencia moderna está impregnada por el positivismo lógico que es, en esencia, una nueva modalidad de nominalismo o de aristotelismo. Los hechos percibidos por los sentidos son válidos y verdaderos, mientras que los universales (las teorías científicas, por ejemplo), no son sino herramientas útiles, empíricamente correctas, pero carecen de existencia real. Esta es la perspectiva antirrealista. Mientras que el realismo sostiene lo contrario, que las teorías científicas son literalmente verdaderas, en el sentido de que nos muestran cómo es el mundo realmente.

Utilizando la tipología funcional de caracteres de la psicología analítica podemos entrever la oposición entre la extraversión, que pone el énfasis en los objetos externos (hechos observables por medio de los sentidos) y la introversión que enfatiza los hechos internos, es decir, las causas últimas, los modelos o universales. Por consiguiente, mientras no se comprenda que la base de estas polémicas la hallamos en la diferente disposición tipológica personal, es decir, que depende del prisma con el que el científico enfoca su objeto de estudio, la controversia entre realistas y antirrealistas no se resolverá satisfactoriamente.




4 comentarios:

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José Antonio,

Muy buena entrada! Lo has explicado con mucha claridad.

Esto de la Filosofía de la ciencia está en la base de nuestro quehacer como científicos. Pero lamentablemente, es una base que se olvida, por parte de los científicos, que muchas veces aplican mecánicamente sus metodologías de investigación, sin tener ni idea de por qué hacen lo que hacen. Llegando incluso a despreciar la filosofía, porque no la consideran "científica".

Un abrazo

Maribel

Anónimo dijo...

Que la topología del observador científico modifica sustancialmente las bases de la observación creando corrientes filosóficas opuestas dentro del mundo científico parece obvio. Por otro lado la psicología analítica sustancialmente trata de la unión de opuestos en busca de un equilibrio, de una unidad mas consistente. En este tu ensayo apuntas por interesante a la filosofía de la ciencia, una ciencia que independientemente del observador y su topología tienen como común denominador explorar y dominar a la naturaleza. Bien imagino, que todo este trabalenguas es una particularidad de tus preferencias José.

Lo que estaba intentando encontrar en este ensayo es el hilo conductor con la "Espiritualidad", definiendo a la misma como la ciencia que intenta comprender el sentido de la vida. Las dos son ciencias conceptualmente, pero ni opuestas, ni hermanadas, ni tan siguieran comparten territorio, pues la "Intención" previa de explorar y dominar o comprender el sentido de la vida les permiten divergen por caminos totalmente diferentes.

Y esta claro que esa "Ciencia" que explora y domina lo que menos necesita es equilibrio, como poco su desaparición y extinción después de ser usada por respeto a las reglas de juego de la sociedad que sigue el mismo camino.

Con todo esto mi único comentario, es que la Ciencia no se opone a la espiritualidad, simplemente o es Espiritual o no lo es, y si no lo es.....no se que pinta en la perspectiva de la psicología analítica.

Por que ese interés, donde entra la espiritualidad?

Algún paciente científico explorador/explotador con problemas vitales?, si fuera así de que serviría equilibrarlo para ser una unidad con mas poder de explorar y explotar?

Saludos

Juan Manuel

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

Gracias por tu comentario. Sí, en efecto, lamentablemente incluso los científicos que aplican el "método científico" no se plantean el trasfondo, los fundamentos sobre los que reposa su cosmovisión, compartida por un colectivo.

El término zeitgeist hace alusión, precisamente, a que en cada época sopla un cierto viento, que es el espíritu de esa época, y que lo impregna todo. Si no se es consciente de ello, entonces no se está en condiciones de "salirse uno de su propio tiempo" y remitirse sub specie aeternitatis, o sea, hacia lo válido universalmente, con independencia de lo temporal.

Sobre este tema, fíjate que tuve un sueño en el que estaba soñando y, en el mismo sueño, despertaba y me daba cuenta de que había estado soñando. Y, no sólo eso, sino que dentro del sueño, interpretaba el simbolismo del sueño. Parece un galimatías pero no lo es. Muestra, en cierto modo, esto que digo. Todos estamos inmersos en el espíritu de estos tiempos, un tiempo convulso, un tiempo de indiferenciación, en el que la estulticia es ensalzada y la inteligencia denostada. En el que el pensamiento crítico, la autoreflexión, el cuestionamiento de los pre-supuestos sobre los que descansa el colectivo es un acto de rebeldía, de herejía, castigado, a veces, con el ostracismo.

En fin, como se refleja en mi sueño, todo ello no es sino un sueño, cuyo simbolismo hay que descifrar. Semejante a Matrix, cuando Neo es capaz de leer el código que hay detrás de los programas que, por cierto, pretendían mantener el status quo del sistema.

Un abrazo

José

José Antonio Delgado dijo...

HOla JM:

Gracias por tu comentario.

Me cuestionaba todo ese aparente galimatías, para un concreto tema que, por cierto, he comentado en mi respuesta a Maribel. Nada más, amigo JM, y nada menos.

Un abrazo

José