domingo, 1 de febrero de 2026

El espejo del adversario: La proyección política en el discurso de Irene Montero

Por: Psicología Junguiana 




En el complejo escenario de la comunicación política contemporánea, pocas herramientas resultan tan reveladoras para el analista como el mecanismo de la proyección. Este fenómeno psicológico, descrito originalmente por el psicoanálisis, ocurre cuando un individuo atribuye a otros sus propios impulsos, deseos o defectos inconfesables. En su reciente intervención pública, Irene Montero ha ofrecido una pieza de oratoria que, más allá de la propuesta política, funciona como una radiografía de sus propias intenciones y estructura psíquica.

La construcción del "Señorito" como alter ego

Montero inicia su discurso con una diatriba contra Santiago Abascal, a quien tilda de "señorito" que "vive de los demás" [00:40]. Resulta fascinante observar cómo la exministra utiliza la figura del adversario para volcar una carga de resentimiento hacia las estructuras de poder. Al acusar al oponente de "esclavizar" a quienes recogen la fresa o construyen casas [00:07], Montero no solo describe una realidad socioeconómica, sino que proyecta una visión del mundo donde el éxito ajeno solo es posible mediante la degradación del otro.

Desde la psicología, esta fijación con la "paguita" del adversario [00:21] y su falta de cotización laboral revela una ansiedad propia sobre la legitimidad del estatus. Al cuestionar la utilidad pública del otro, Montero intenta blindar la suya, cayendo en la paradoja de criticar la dependencia del Estado mientras su carrera política se ha cimentado precisamente en la gestión de recursos públicos.

La confesión de la "Teoría del Reemplazo"

El punto álgido del vídeo y donde la proyección se vuelve "ingenua" —en el sentido clínico de quien no es consciente de lo que revela— ocurre al final de su intervención. Montero se apropia de la narrativa de la "Teoría del Reemplazo", un concepto habitualmente atribuido a la extrema derecha, para darle la vuelta: "Ojalá podamos barrer de fachas y de racistas este país con gente migrante" [02:11].

Aquí, la proyección de Montero queda al descubierto. Al desear un "reemplazo de fachas" [02:20], la autora admite una intención de ingeniería social. Lo que critica en el "facha" (la supuesta voluntad de excluir al diferente) lo ejerce ella de manera especular: desea utilizar a un colectivo (la gente migrante) no como ciudadanos con agencia propia, sino como una herramienta escoba para "barrer" a quienes piensan diferente.

El uso instrumental del otro

Psicológicamente, esto denota una objetivación del sujeto migrante. Para Montero, el migrante no es solo una persona con derechos, sino una masa electoral necesaria para "no quedarnos solas con tanto facha" [01:53]. Esta confesión es de una honestidad brutal: la regularización y la nacionalidad [02:02] se presentan no solo como un acto de justicia, sino como una estrategia de supervivencia política y sustitución ideológica.

El enemigo como reflejo

El discurso de Montero es un ejercicio de maniqueísmo psicológico. Al dividir el mundo entre "señoritos vividores" y "gente trabajadora", proyecta una pureza moral sobre su propio bando que le permite verbalizar deseos de expulsión simbólica ("barrer") que son, en esencia, lo mismo que ella denuncia en sus oponentes.

En su afán por combatir el racismo y el fascismo, Montero acaba revelando una mentalidad que también clasifica y utiliza a las personas por su utilidad para el proyecto de poder. El "otro" deja de ser un individuo para convertirse en un peón de su tablero personal. En este espejo político, lo que Montero ve en Abascal es, quizás, la sombra de su propia voluntad de dominio.

La Omnipotencia Narcisista: El "Yo" como medida de la Virtud

El narcisismo político no se manifiesta solo en la vanidad, sino en la convicción absoluta de que la propia escala de valores es la única legítima. En el vídeo, Montero no habla como una gestora, sino como una autoridad moral suprema. Al utilizar términos como "barrer" para referirse a sectores de la población que no comparten su ideología, exhibe una falta de empatía característica del narcisismo clínico: el "otro" no es un interlocutor válido, sino un residuo que debe ser eliminado para que el entorno sea un reflejo perfecto de sus propios ideales.

Esta grandiosidad se observa cuando se autoproclama protectora de los migrantes, a quienes otorga un papel mesiánico. No busca la integración del diferente por su valor intrínseco, sino por su utilidad para confirmar su visión del mundo. El migrante es, en este discurso, un suplemento narcisista: un objeto que sirve para inflar la autoimagen de superioridad moral de la autora.

Rasgos de Desinhibición Psicopática: La instrumentalización del Conflicto

Desde una perspectiva psicopática funcional, llama la atención la frialdad instrumental con la que propone utilizar a un colectivo vulnerable. La psicopatía, en contextos de liderazgo, se traduce en una escasa respuesta emocional ante las consecuencias de sus actos y una gran habilidad para la manipulación.

Montero verbaliza sin ambages un plan de "sustitución ideológica". Mientras que un político convencional intentaría matizar estas intenciones por prudencia social, ella muestra una desinhibición propia de quienes carecen de "freno" moral ante el conflicto. Al incitar al enfrentamiento entre grupos sociales (migrantes contra "fachas"), demuestra una falta de remordimiento sobre la posible fractura social que sus palabras puedan provocar. El objetivo —el poder y la hegemonía cultural— justifica cualquier medio, una máxima esencial del pensamiento maquiavélico y psicopático.

El Desprecio como Herramienta de Poder

El tono despectivo al llamar "señorito" a su rival no es solo una crítica política; es un intento de deshumanización. Al despojar al oponente de su dignidad de trabajador o ciudadano, Montero se autoriza psicológicamente a desear su desaparición del espacio público. Esta capacidad para "cosificar" al adversario es un rasgo común en personalidades con rasgos psicopáticos, donde el mundo se divide de forma simplista entre aliados útiles y enemigos eliminables.

En definitiva, lo que el vídeo revela es una personalidad que ha fusionado su identidad privada con su rol público de tal manera que cualquier disidencia es vista como una agresión personal, respondiendo a ella con un deseo de "limpieza" social que debería alertar a cualquier observador de la salud democrática.

Vídeo analizado: Irene Montero sobre la "paguita" de Abascal y la Ley de Extranjería.

Referencia: Europa Press - Irene Montero: "Ojalá podamos barrer de fachas este país con gente migrante"