lunes, 26 de abril de 2010

FREUD ACUSADO DE CHARLATÁN

Al hilo de la polémica noticia publicada por Gerardo Lissardy en el BBC Mundo, según la cual el filósofo francés Michel Onfray afirma que "el psicoanálisis es comparable con una religión y su capacidad de curar a la gente semejante a la de la homeopatía", voy a publicar, en esta entrada, un comentario sobre el aparato psíquico de Freud, que presenté como práctica para la asignatura de Historia de la Psicología. Para la mejor comprensión del texto aconsejo la lectura del libro de Sigmund Freud, Compendio del psicoanálisis, una de sus últimas obras. En especial, el capítulo referido al aparato psíquico.

El filósofo Michel Onfray, sin experiencia alguna en el terreno de la psiquiatría, ni en el campo de la psicoterapia se despacha con la siguiente afirmación: "el psicoanálisis cura tanto como la homeopatía, el magnetismo, la radiestesia, el masaje del arco plantar o el exorcismo efectuado por un sacerdote, cuando no una oración ante la Gruta de Lourdes."

Huelga decir que estas afirmaciones no tienen más validez que la de mostrar el punto de vista desde el cual enfoca un filósofo racionalista, que, además, es lego en el psicoanálisis. La misma validez le asistiría a aquel que afirmara la inexistencia, por ejemplo, de la mecánica cuántica sin ser físico o practicar la Física.

El lector interesado puede informarse, a través de opiniones de psicoterapeutas y psiquiatras competentes y profesionales, en la web de Raúl Ortega o en el blog de Maribel Rodríguez.


SOBRE EL APARATO PSÍQUICO DE SIGMUND FREUD

Contexto: A tenor de las afirmaciones sobre la existencia de un aparato psíquico conformado por dos instancias, denominadas Ello (Id) y Super-yo, con las que se relaciona el Yo, el texto pertenece, con toda seguridad, a un autor psicoanalítico. Dado que el tema, que se desarrolla en el texto, es una descripción de dicho aparato psíquico, que intenta armonizar las dos concepciones tópicas freudianas, se trata de un psicólogo del inconsciente de la primera mitad del siglo XX. Aunque podemos rastrear el interés por el inconsciente en autores de finales del siglo XIX, como Schelling, Nietzche, Goethe, y, en general, en los filósofos románticos, no fue hasta principios del siglo XX, cuando el término Inconsciente adquiere entidad propia y originalidad, gracias a la figura de S. Freud. Así, el estudio sistemático del Inconsciente, como una entidad distinta de la conciencia, tuvo lugar a principios del siglo XX. Por lo tanto, si nos fijamos en la descripción de las instancias psíquicas, así como en la relación entre las mismas, podemos suponer que el texto pertenece al propio fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, siendo, de hecho, un fragmento de alguna de sus últimas obras.

Resumen: Como se ha mencionado previamente, el texto trata del aparato psíquico, realizando una descripción de las tres entidades psíquicas que, según el autor, componen dicho aparato: el Ello o Id, el Yo y el Super-yo. Además, el autor trata de armonizar dicho modelo estructural con un segundo modelo topográfico, en el que diferencia entre consciente, preconsciente e inconsciente, considerando a estos últimos como cualidades de los procesos psíquicos. Atribuye el estado inconsciente al Ello, que es una instancia psíquica conformada por instintos innatos heredados; el Super-yo, relacionado con el proceso civilizador, es una instancia psíquica normativa, conformada por la introyección de las normas parentales. Naturalmente, no sólo influyen en la formación del Super-yo las características propias de los padres, sino también del entorno familiar, social y, en definitiva, de las normas culturales y raciales que ellos perpetúan. Así pues, el Super-yo es, según el autor, preconsciente, en tanto que es, por un lado, susceptible de ser consciente y, por el otro, parcialmente inconsciente. En tanto que el Yo, determinado por las vivencias propias del individuo, siendo en parte consciente, está íntimamente ligado a lo preconsciente. Finalmente, y pese a la dificultad de distinguir con claridad las diferencias entre el Id y el Yo, más allá de la cualidad (preconsciente e inconsciente), que le es propia a cada instancia en particular, el autor sostiene que, si aceptamos sus tesis, la investigación psicoanalítica pone de manifiesto la existencia de una instancia inconsciente, el Ello o Id, cuyos procesos siguen leyes distintas que las que rigen en el yo preconsciente. El autor denomina proceso primario a las leyes que rigen en el Ello y proceso secundario a las leyes del Yo preconsciente.

Ampliación del significado: Aunque en el texto no se menciona, el autor explica la armonización de la teoría estructural de la personalidad, concepción que ganó en importancia para Freud, con su modelo topográfico de la mente, entendido como un conjunto de espacios mentales diferentes. La teoría estructural, como se ha dicho antes, sostiene que la personalidad está formada por tres sistemas mentales. El primero, el Id o Ello es innato, irracional, conformado por instintos y orientado a su satisfacción. El segundo, es el Yo aprendido, racional y orientado hacia la realidad. El tercero es el Super-yo irracional y moralista, compuesto por imperativos morales heredados, influencias del pasado heredadas de los demás (familia, sociedad, raza y cultura), por tradición. La teoría topográfica es descriptiva y dinámica, diferenciando entre tres espacios mentales diferentes: el preconsciente, que contiene pensamientos fácilmente accesibles; el consciente, coincidente con el habla cotidiana y el pensamiento de los filósofos; el inconsciente, formado, por un lado, por pensamientos reprimidos, previamente incorporados a la consciencia, pero que dejaron de ser conscientes por ser desplazados al inconsciente, y, por otro lado, por contenidos que han permanecido intactos en el Ello, o sea, instintivos e innatos. En el texto, ambas teorías son armonizadas, de tal manera que lo preconsciente, consciente e inconsciente se entienden como cualidades psíquicas aplicables a las tres estructuras de la personalidad en las que, según Freud, se compone el aparato psíquico. Freud, que comenzó su investigación tratando de enfocar la psicología desde la fisiología, con el tiempo y después de un “heroico” auto-análisis, abandonó el reduccionismo organicista, defendido en su inconclusa obra el Proyecto, para descubrir, que las verdaderas causas de la conducta, son sucesos psicológicos. De hecho, el tema central que se aborda en el texto –la estructura y funcionalidad el aparato psíquico- fue inaugurado por Freud y constituyó un paso decisivo para comprender que, la personalidad, no está únicamente formada por la conciencia, como defendían los psicólogos de la conciencia, entre los que destaca Wundt, sino que existe otra entidad, a la que Freud denominó lo inconsciente, que estaba sujeta a leyes distintas, a las que llamó proceso primario. Esta inédita concepción de lo inconsciente, como un sistema estructural y dinámico, compuesto principalmente, aunque no exclusivamente, por contenidos reprimidos, dio lugar al nacimiento del psicoanálisis. Freud reunió alrededor suyo a un nutrido círculo de discípulos, entre los que destacan Alfred Adler, O. Rank, S. Ferenczi y Carl Gustav Jung. Sin embargo, algunos de ellos disidieron de las ideas originales planteadas por Freud, especialmente en su idea de la sexualidad como la “piedra angular” de su teoría psicoanalítica. Así, A. Adler, en su Psicología individual, subrayó la importancia de los sentimientos de inferioridad y la “voluntad de poder” sobrecompensatoria, rechazando el énfasis de Freud en la sexualidad. Sin embargo, será Carl Gustav Jung, su príncipe heredero, un psiquiatra suizo de prestigio internacional, el más importante de los disidentes de Freud. Según Jung (2002), la libido no es exclusivamente sexual, entendiendo por ella una suerte de elan vital que puede manifestarse de múltiples formas, entre ellas en la sexualidad. Asimismo, entendía que lo inconsciente no era un vertedero de contenidos reprimidos, sino un organismo autorregulador con una función homeostática para con la consciencia. Para Jung (2002), el inconsciente tiene una función compensatoria para con la consciencia. Asimismo, para este autor, el inconsciente freudiano es de naturaleza biográfica, en el sentido de que contiene contenidos que no son conscientes, en parte reprimidos, en parte olvidados, pero que están relacionados con la trayectoria vital del individuo. A este inconsciente Jung lo denomina inconsciente personal o individual. El inconsciente personal se asienta sobre una estructura inconsciente mucho más amplia, universal, que nos conecta con la serie filogenética, de nuestros antepasados, a la que denominó lo inconsciente colectivo. Los constituyentes estructurales de este inconsciente colectivo los denominó arquetipos. Para Jung, los arquetipos son los correlatos psíquicos de los instintos y se manifiestan en la consciencia en forma de imágenes. A estas imágenes, Jung las denominó Imágenes primordiales o primigenias. Asimismo, Jung creía que Freud era excesivamente materialista, lo que le hacía reducir toda expresión cultural a instintos sexuales sublimados, y olvidando la creatividad del espíritu humano (Jung, 2002). Esta visión pesimista del ser humano se debía, probablemente, al sufrimiento de sus últimos años como consecuencia del cáncer de mandíbula que padeció, por un lado, y a la carnicería que supuso la Primera Gran Guerra, por otro.

Discusión: Si bien el tema tratado en el texto ha tenido, según el manual de Thomas Leahey, una repercusión enorme en el siglo XX, más allá del ámbito psiquiátrico y psicológico, y términos como represión, libido o subconsciente, se utilizan en el lenguaje cotidiano, parece que buena parte de los críticos modernos, en el ámbito de la Psicología, opinan que el psicoanálisis freudiano debería considerarse como una reliquia de la Psicología y de la Psiquiatría. Sin embargo, no cabe duda de que el legado freudiano, si bien modificado y adaptado a los problemas del ser humano de hoy, permanece en las escuelas psicoanalíticas predominantes en la actualidad (como por ejemplo la Tradición analítica del Yo, desarrollada por M. Klein, D.W. Winnicot y E. Erikson), otras escuelas de orientación dinámica (como las de psicoterapia breve, basadas en los planteamientos de Ferenczi y Rank); además, ha influido en muchas otras escuelas de psicoterapia (como la terapia Gestáltica de F. Perls, o el Análisis existencial de V. Frankl) (Feixas & Miró, 1993). De hecho, autores como Carl Gustav Jung, como hemos visto, pese a diferir radicalmente del psicoanálisis de Freud, continúan mostrando un especial interés en lo inconsciente. Asimismo, la corriente moderna de la Psicología Transpersonal, cuyas bases se asientan, en gran medida, en la Psicología Analítica de Jung y su teoría de los arquetipos, entiende que la psique es un sistema complejo semejante a la luz, y divide, por consiguiente, en diferentes “bandas” o “espectros” a la personalidad total (formada por consciente e inconsciente) (Grof, 1988). De esta suerte, el psicoanálisis freudiano continúa teniendo validez, siempre que no se desvíe de la región del espectro psíquico que es capaz de observar. Al igual que la Psicología Transpersonal de Stanislav Grof, la Psicología Integral propuesta por Ken Wilber (2005), tiene una concepción espectral de la psique. Si en algo están de acuerdo la mayor parte de los psicoterapeutas modernos es en que Freud fue un pionero en el estudio de lo inconsciente, incidiendo en la importancia de tener en consideración a lo Inconsciente, en la práctica psicoterapéutica.

Bibliografía:

- Feixas, G.; Miró, M.T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia. Barcelona: Paidós.
- Ferrándiz Lloret, A.; Lafuente Niño, E.; Loredo Narciandi, J.C. (2001) Lecturas de Historia de la Psicología.Madrid: UNED.
- Grof S. (1988). Psicología transpersonal: nacimiento, muerte y transcendencia en psicoterapia. Barcelona: Kairós.
- Jung, C.G. (2002). Los Arquetipos y lo Inconsciente Colectivo. Obras completas. Volumen 9/I. Madrid: Trotta.
- Leahey, T. H (2005) Historia de la Psicología. Madrid: Pearson Prentice Hall.
- Wilber, K. (2005). El espectro de la conciencia. Barcelona: Kairós.


martes, 20 de abril de 2010

HIPATIA. PARADIGMA DE LA HIJA DEL PADRE

En esta entrada prosigo mi comentario sobre la película AGORA, del cineasta español Amenábar. En este sentido, mi buen amigo Raúl Ortega ha publicado un esclarecedor artículo, titulado Si Hipatia de alejandría levantara la cabeza..., en el que examina, entre otras cosas, a la figura de Hipatia en el marco de la psicología. He seleccionado el siguiente fragmento, que servirá como punto de partida para una amplifiación, que continuaré en una próxima entrada. Por ahora, disfruten del texto:

"Estamos obligados a plantearnos la cuestión de hasta dónde hubiera llegado el recuerdo de Hipatia si su muerte hubiese sido distinta. Si una horda cristiana descontrolada no la hubiera linchado ¿habría honrado su memoria el fanatismo cientifista de la Ilustración, o la habría despreciado como supersticiosa, si acaso hubiera tenido noticias de ella a través de la obra de Teón y del epistolario del obispo de Ptolemaida? Porque, como ya sabemos, es Sinesio el mejor informador que tenemos acerca de quién era ella realmente, y él nos devuelve la imagen de una mistérica, de una filósofa en el sentido que se llamaban filósofos los alquimistas. Desde luego no de una científica racionalista tal y como hoy entendemos eso. Acceder a la Hipatia puramente matemática sería sólo posible a través de su producción estrictamente académica, y ese es un trabajo forense hercúleo. Primero, porque ya en el siglo X la Suda nos advierte que sus trabajos se han perdido. Segundo, porque aún habiendo sido capaces hoy de rastrear y rescatar cierto monto, separar nítidamente el texto original del añadido por los comentaristas, y diferenciar entre sí a éstos es a menudo todo un rompecabezas. Por ejemplo, en el Almagesto, la distinción entre la aportación de Teón y la de su hija crea disensiones entre los investigadores. Al respecto de la a menudo indiferencible obra de uno y otra, Clelia nos dice:

“En todo caso, las obras en las que Hipatia participa estarían reflejando no tanto sus intereses personales como los de su padre, en la medida en que las aportaciones de la filósofa aparecen vinculadas a los trabajos iniciados por Teón“.

En una imagen muy gráfica, aunque demasiado simplista, podríamos decir que el espíritu de Teón está a la sombra de los grandes pensadores que le precedieron y que el de Hipatia lo está a su vez de Teón. En realidad, al investigador psicólogico no le hace falta rastrear con lupa los escritos tardoantiguos para percatarse de cuál es la energía psíquica que crea una constelación familiar así, y ningún dato más necesita de los que ya dispone hace rato para diagnosticar con precisión qué arquetipo es el que está activado en la vida de Hipatia, conformando su carácter y su obra. Es una potencia precisamente muy presente en la sociedad griega (por razones que expondremos luego), y es bonito decir que en honor a ello fue bautizado como prototipo atenea, la hija de Papá. Es muy divertido el guiño que nos hace la misma Historia, al haber empujado al poeta Maurice Barrés a escribir una obrita titulada “La virgen asesinada”, donde se sube en 1888 al concurrido carro de la versión muy libre sobre las historias de nuestra querida filósofa (precisamente contando las cosas de un modo bastante similar al guión de Ágora), en la que le cambia el nombre a Hipatia por el de Atenea.

En un comentario que yo mismo hice a la obra de Shinoda Bolen, expuse mi propia versión del síndrome atenea de este modo [4]:

“La diosa Atenea prestó su nombre a la gran ciudad de Atenas, la patrocinó, y también fue protectora de Esparta. Dos ciudades que enarbolan para la Historia sendos estandartes de la masculinidad: la concentración y profundidad del pensamiento y la pasión guerrera. Así como Esparta y Atenas fueron hermanas y fueron rivales, el pensamiento y la guerra incluso cuando no se llevan bien siguen siendo siameses inseparables. Esto es lo que nos transmite la imagen de la diosa y sus atributos, con su casco, su escudo y su lanza como símbolos guerreros, y su mochuelo como símbolo de conocimiento: un compendio unificado de las cualidades masculinas más determinantes invistiendo a una mujer. Con esta mezcla de géneros, y siendo también una deidad promovedora de la virginidad, a veces no resulta inmediato distinguir una personalidad Atenea de una Artemis. De hecho, hay un subgrupo especial de ateneas que procede de artemisas, donde el pensamiento y la intelectualidad se han solapado a la intuición. Pero la encarnación más frecuente de esta diosa es la mujer decididamente solar, no lunar, cuyo elemento es más la cultura y la civilización que la salvaje Naturaleza, y que se apoya antes en cualidades conscientes como la estrategia y la voluntad que en la recepción pasiva de información desde lo inconsciente. Siendo tan guerrera como Artemisa, mientras ésta lucha casi exclusivamente por preservar su individualidad a salvo de las coacciones sociales y garantizarse el suficiente poder frente al medio que le permita a su naturaleza expresarse sin cortapisas según le venga en gana, Atenea, para quien el medrar en sociedad es vocacional, a menudo también se embarca en arduas y sonoras competiciones por el placer del triunfo en sí, y con avidez de mando, popularidad y reconocimiento. Mientras Artemisa no es raro que sea huérfana (literalmente), en el centro de la personalidad de Atenea, escondida más allá del casco y el escudo, suele haber una tierna feminidad que se alimentó de niña de una profunda relación con el padre, fascinada por sus cualidades intelectuales y sus habilidades técnicas, en la que el latente lazo erótico cedió su lugar a un casto compañerismo, y donde ella empezó a encarnar el carácter de un prometedor hijo varón que continuaría la misión de su padre. Esto suele ocurrir cuando la mujer ya nace con una fuerte complexión masculina implícita en su inconsciente, que puja por salir y abrirse hueco a través de la personalidad femenina (y en la relación con el padre encuentra la primera excusa), pero también hay casos en que Atenea es en realidad una Afrodita educada por sus mentores para el combate. De una forma o de otra, Atenea no es unisex. Su personalidad masculina lo es más que Artemisa, y su personalidad femenina también. Es dos cosas a la vez, lo cual es especialmente problemático. El varón que emerge desde lo inconsciente puede llegar a convertirse en un violento tirano con el ego femenino. A veces le exige a la mujer perfección inhumana, por ejemplo, y es el responsable en último término de la temible anorexia. No sólo a favor de sus intereses profesionales, sino también por las necesidades de su feminidad, Atenea se resiste a la soledad y busca siempre abundantes relaciones masculinas, estando su entorno ricamente entretejido de amigos, colegas, socios y mentores. Pero su pragmática frialdad varonil sostiene un muro que hace imposible un acercamiento verdaderamente íntimo. Sólo un héroe, que supere mil pruebas impuestas, se encontrará con la ternura y la entrega que está guardada con siete sellos en su corazón, un suceso que, desde luego, no ocurre frecuentemente. En alguna ocasión, Atenea se rompe en sus dos mitades, y se convierte en una agresiva ejecutiva de día y en una adicta a prácticas de sumisión sexual de noche.

La leyenda nórdica que relata la rebelión de la walkiria Brunilda contra el belicoso dios Wotan, a favor del amor y la pareja, nos cuenta un proceso de liberación del ego femenino de la cárcel en que se ha convertido un complejo paterno despótico. Pero también hay casos donde la respuesta a un conflicto de esta naturaleza que se ha vuelto desagarrador es justo la inversa: avanzar resueltamente por el sendero de la varonilidad, y ser cada día más Atenea. Espaldas anchas, caderas estrechas. Madre soltera de una numerosa colección de libros“.

Considero la función intuitiva de Teón muy poderosa, más aún que su intelecto (por eso lo aprecio como a un personaje más importante que aquél que la Matemática ha sido capaz de ver en él), siendo en Hipatia la función intelectual (aquella que proyecta en su padre, y que la mantiene atada a él) más determinante de su carácter, pero no tanto que eclipse completamente a su intuición. Siendo atenea una aristócrata académica nata, y artemisa una sacerdotisa desde el momento de nacer, Hipatia representa una mezcla de ambas, como una magnífica expresión de las dos potencias es el platonismo, su lugar por ende natural. Mientras que Teón es, digamos, más mágico, más lunar, que su hija.

Por la misma complexión sexual de este tipo, que se mantiene a menudo en soltería y castidad al sentirse ya psicológicamente casada con el padre-animus desde niña, y porque la práctica del neoplatonismo (como toda escuela espiritual que se precie) imponía la sophrosyne (la contención instintiva, la abstinencia, a favor del autoconocimiento), se entiende perfectamente que Hipatia se mantuviera tozudamente virgen. Todas las consideraciones feministas vertidas al respecto hasta hoy huelgan por no ser más que pura charlatanería sin fundamento. Es más: si de algo podemos quejarnos en Hipatia es precisamente de su escasa autonomía frente al poder que desde dentro tiene en ella la figura paterna. Además, todo el desarrollo intelectual de que es capaz la mujer atenea contrasta con la forma dependiente, asustadiza e infantil en que suele permanecer su sentimiento, capaz a veces de enamorarse (si se lo permite) con un estilo muy ingenuo y espiritual de personajuchos de mediocre talla pero gran habilidad embaucadora, o que contengan algunos matices que a ella le animen a proyectar (supersticiosamente) su idolatrada imaginería paterna. Aunque, como apunté arriba, a veces ese paso es necesario (y el inconsciente urde tan preciosas como efectivas tramas celestinescas para lograrlo) a la hora de escapar del padre personal, con tal de que los consiguientes decepción y divorcio no se hagan esperar demasiado.

Un tema muy polémico y delicado imbricado con todo esto es que el síndrome atenea no es raro que convoque, sincrónicamente, incidentes relacionados con los abusos masculinos. Sobre este tema, demasiado espinoso para abordarlo aquí, invito a la lectura de los libros “Adicción a la perfección” y “Los frutos de la virginidad” de la ilustre atenea Marion Woodman.

María Dzielska dice: “Una gran cantidad de mujeres de la Antigüedad y del primer período bizantino se dedican al estudio de la filosofía. La era neoplatónica produce un gran número de mujeres consagradas a la filosofía“. Cuando el paradigma de las sociedades es filosófico, y empuja a sus ciudadanos a exprimirse la cabeza en pos de las realidades más abstractas, en pos del espíritu, el Logos Spermatikos penetra con su embriagador perfume en todas las concavidades del alma femenina de ese tiempo, convocando muchas vocaciones en su dirección. El Logos es una manifestación del animus tan atrayente para la mujer como una fiesta de camisetas mojadas lo es para lo masculino, capaz incluso de anteponerse a la instintiva atracción femenina por la maternidad y la familia. La filosofía, especialmente la platónica, es una efectiva máquina de incentivar feminidad de tipología atenea, por eso su prevalencia se disparó en la Grecia clásica, la helenística y con la expansión del discurso neoplatónico. En el paradigma mitológico, religioso, medra más el carácter lunar de la tipología artemisa, y bajo la égida del cientifismo el animus queda atrapado en la forma de un amante que promete mucho y luego resulta insatisfactorio, al escindirse el principio masculino “mente” del supraordinado “espíritu”."

(Fuente: http://www.odiseajung.com )

miércoles, 14 de abril de 2010

ENCUENTROS EN LA OSCURIDAD. CAPÍTULO SEXTO (continuación)

En esta entrada continuamos con la publicación del Sexto Capítulo de mi novela ENCUENTROS EN LA OSCURIDAD. El diálogo que aparece en el texto constituye un ejemplo de la técnica de meditación que C. G. Jung denominó Imaginación Activa. Así, vemos que, por más que les resulte extraño, y hasta inconcebible, a los racionalistas y/o intelectuales modernos, el conocimiento no se limita a lo aprendido gracias al esfuerzo personal del ego. Existe un medio a través del cual se obtiene un Conocimiento (gnosis) que no depende de la voluntad egoica. Pero, para ello, primero hay que estar abierto -y disponer de una intuición afinada-, ya que "es difícil llenar una taza que ya está colmada".

Como dije en mi entrada anterior, los lectores del blog interesados en recibir los últimos ejemplares de esta novela, podrán solicitarla a través del correo electrónico jose_antonio_delgado_gonzalez@hotmail.com, o bien, respondiendo a este mensaje, por un precio especial de 6 euros, a los que hay que añadir los gastos de envío. Dado que el número de ejemplares es muy reducido, se respetará el estricto orden de solicitud hasta fin de existencias. Los interesados en recibir mi libro que no residan en España, pueden consultarme el modo de conseguirlo enviándome un correo.

Podéis escuchar la entrevista (pinchando en el icono de la nota musical) que la emisora de radio PUNTO RADIO me hizo, para el programa "Luces en la oscuridad", quienes así lo deseen.


CAPÍTULO SEXTO. EXTRAÑOS VISITANTES (continuación)


—¡Querido Discípulo! ¡Hijo del Universo! Escucha
con atención todo cuanto te voy a revelar acerca
de la naturaleza del Mal. Hay quienes opinan que Dios
es pura Bondad, que en él reside el Bien Supremo y
que encaminando sus pasos hacia Él conseguirán encarnar
una vida virtuosa, pero en verdad te digo que
esos que así piensan yerran en algo que es de lo más
fundamental, pues la maldad no es un atributo ajeno
a Dios. El Mal es la cara opuesta de Dios, su otro rostro.
En Él residen ambos opuestos, tanto la Bondad
cuanto la Maldad. Ninguno de ellos existiría sin el
Otro. ¿Acaso al día no le sigue la noche? ¿No es la Luz
opuesta a la Oscuridad y, sin embargo, gracias a su
opuesto se da la paradoja de su existencia? Presta mucha
atención a lo que te diga ahora, pues de ello habrás
de extraer gran Sabiduría: se llega a la Luz a través
de la Oscuridad, y al Bien a través del Mal. Ese Mal
que desgarra las entrañas, que compone la tensión de
los opuestos que se separan y luchan entre sí. Esa guerra
entre los elementos contrarios es la madre de todo
Bien. Muerte y destrucción, escisión y distanciamiento
son atributos del Mal de cuyo seno aflorará la semilla
del Bien. Confusión y caos son los prolegómenos
del nacimiento de lo nuevo. Lo nuevo es la
Totalidad, que se reorganiza y ordena sólo a través de
la desorganización y del Caos. Medita largamente sobre
estas enseñanzas, para que extraigas de ellas el máximo
jugo y mantén oculto lo que te he revelado a los
ojos del común de los hombres, pues doctrina tan penetrante
y sagrada enturbiará sus mentes, confundirá
sus escasas capacidades de discernimiento y será fuente
de incomprensión y malentendidos.
—¿Quién eres? ¿Cuál es tu nombre? —Preguntó
Juan a su extraño visitante.
—Soy aquel daimon que quiere el Mal y genera el
Bien. He recibido muchos nombres. Algunos me han
llamado Satán, Diablo, Señor Oscuro, Satanás, etc...
Otros, que han captado mejor mi esencia, me han denominado
Lucifer. Pero incluso esos no acaban de comprender
mi paradójica esencia. Tú puedes llamarme
Abraxas. Soy el puente entre dos mundos, el Dios de
las controversias. Dos rostros poseo y, sin embargo, pocos
son los que me conocen. Unos dicen de mí que soy
rígido, severo, recto, frío, controlador y constringente
y sólo unos pocos me conocen como el dios de la orgía,
la sexualidad, los excesos, el ardor de la pasión y
el furor erótico, pues represento el límite y su ruptura,
el control y el caos; domino y liberto, moldeo y deshago,
estructuro y destruyo; soy el más anciano y el
más joven; los hombres obtienen de mí la diplomacia,
la elegancia y las posesiones materiales que tanto se
afanan en amasar; de mí obtienen sus más íntimos deseos
y todas las consecuencias de lo deseado. A través
de mí conocen los hombres el mundo de arriba y el de
abajo, la luz y la oscuridad, lo anterior y lo posterior,
el Todo y la Nada, el poder y la debilidad, la Materia
y el Espíritu; de mí consiguen el ensalzamiento y la
miseria, la cúspide y las honduras, la dilatación y la contracción,
el cielo y el infierno. ¡Querido Discípulo! Escúchame
con atención: sólo aquél que esté libre de deseos
obtendrá de mí los dones más divinos. Quién no
ansíe nada, lo tendrá todo. Aprende y graba estas palabras
para que sean norma de tu vida. Aquellos que
se afanan por ascender a lo más alto, terminarán cayendo
y su caída los conducirá a un abismo tanto más
hondo, cuanto más alto se hayan elevado. Ésta es mi
ley. Busca siempre la norma de la medianía. En el equilibrio
hallarás la Virtud.

sábado, 10 de abril de 2010

DIEZ PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE LA SÁBANA SANTA

Escrito por: Luis Alfonso Gámez (10 Abr 2010)


















La sábana santa vuelve a exhibirse en Turín desde hoy hasta el 23 de mayo. Aquí tienen un decálogo que les puede servir para hacerse una idea del estado de la cuestión en la polémica sobre la autenticidad del lienzo que, según la tradición, envolvió el cadáver de Jesús.

1. ¿Qué es la sábana santa y desde cuándo se conoce? La sábana santa es una pieza de lino de 4,32 metros de longitud y 1,10 de anchura. Se ven en ella la parte frontal y dorsal del cuerpo de un hombre barbado. No hay ninguna prueba de que existiera antes de su aparición en la localidad francesa de Lirey a mediados del siglo XIV de la mano del caballero Geoffroy de Charny, quien nunca aclaró cómo se había hecho con ella. La tela está depositada en la catedral de Turín desde 1578.

2. ¿Qué decía de la reliquia la Iglesia en el siglo XIV? Pierre d'Arcis, obispo de Troyes, alertó a Clemente VII, papa de Avignon, del origen fraudulento del sudario. D'Arcis escribió en 1389 al antipapa una carta en la que le explicaba que su antecesor, el obispo Henri de Poitiers, había descubierto quién había pintado la sábana, además de cómo los canónigos de Lirey simulaban milagros de lo que presentaban como la mortaja de Cristo. Una bula de Clemente VII autorizó en enero de 1389 la exhibición de la tela con, entre otras condiciones, la de que se advirtiera de que "la figura o representación no es el verdadero Sudario de Nuestro Señor, sino que se trata de una pintura o un cuadro de la Sábana Santa".

3. ¿Es un negativo fotográfico? Secondo Pía la fotografió en 1898 y dijo que se trata de un negativo fotográfico. Pía pasó por alto que las manchas de sangre de la imagen son rojas -¿desde cuándo lo son en un negativo?- y la barba del personaje negra, lo que implicaría que el cuerpo original era de un anciano de barba blanca. La idea del negativo ganó, sin embargo, adeptos durante el siglo XX a pesar de su imposibilidad y todavía es del gusto de muchos sindonólogos, como se autodenominan los estudiosos de la reliquia.

4. ¿Es la figura de la sábana la de un hombre perfecto? El hombre de la sábana santa, que supera los 1,80 metros de altura y los 80 kilos de peso, está en una postura imposible. Mientras que en la imagen frontal aparece relajado, con ambas piernas totalmente estiradas, en la vista dorsal está impresa la planta del pie derecho, lo que exigiría que hubiera doblado una rodilla. En el rostro no hay ninguna simetría y la larga melena no cae hacia la nuca, sino que se mantiene suspendida como por arte de magia. La barba es en la imagen de color oscuro, lo que quiere decir que, si se trata de un negativo fotográfico, el cadáver debía tenerla blanca. Pero aún hay más. Cuando alguien se tumba de espaldas, las nalgas quedan aplastadas contra la superficie en la que el cuerpo reposa y eso no ocurre con la figura de la sábana, que, en el colmo del puritanismo, oculta los genitales con las manos, algo imposible. Todas éstas y otras pruebas apuntan a que nunca envolvió un cuerpo humano, sino que pudo realizarse a partir, por ejemplo, de un bajorrelieve.

5. ¿Es verdad que la NASA la examinó hace treinta años? La sábana santa fue un asunto exclusivamente religioso hasta que, a finales de los años 70, se comenzó a decir que la NASA la había examinado. La información llegó a España a través de las revistas esotéricas Karma.7 y Mundo Desconocido, en las que Juan José Benítez afirmaba que la agencia espacial estadounidense había demostrado científicamente la resurrección de Jesucristo. Era mentira porque la NASA nunca ha examinado el lienzo de Turín.

6. ¿Quién hizo entonces el famoso estudio de los años 70 con tecnología de la era espacial? La investigación corrió a cargo del Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP), un grupo de creyentes vinculado a la religiosa Hermandad del Santo Sudario del que formaban parte, a título particular, algunas personas vinculadas a la NASA. El STURP no perseguía analizar la pieza, sino demostrar su origen milagroso. No adaptar los datos experimentales a lo que esperaban los miembros del STURP costó al microanalista forense Walter McCrone su expulsión del grupo por anunciar que no había detectado ni una gota de sangre y sí muestras de bermellón y rojo de rubia, pinturas utilizadas en la Edad Media, al analizar los restos de la supuesta sangre de la sábana. Explicó que las partículas de pigmento se hallaban pegadas entre sí gracias a un fijador orgánico, que identificó como témpera al colágeno. McCrone auguró en 1980 que, si algún día se hacía, la prueba del carbono 14 -que permite conocer la edad de restos orgánicos de menos de 60.000 años- dataría la tela "el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos". Vittorio Pesce, antropólogo de la Universidad de Bari, mantenía meses antes de la datación por radiocarbono que la sábana había sido confeccionada entre 1250 y 1350. Y es que los documentos históricos, la iconografía, los materiales y las técnicas empleadas bastaban y sobraban para situar la aparición de la sábana en Francia a mediados del siglo XIV.

7. ¿Son fiables los resultados del carbono 14? La datación por radiocarbono, realizada en 1988 por tres laboratorios de Estados Unidos, Reino Unido y Suiza, fechó "el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390 (±10 años), con una fiabilidad del 95%", lo que implica que no pudo envolver ningún cuerpo en el siglo I. El resultado de este análisis se publicó en la revista Nature sin que, hasta el momento, haya sido refutado en ninguna publicación científica. Celestino Cano, presidente del Centro Español de Sindonología (CES) en 1989, dijo entonces que la prueba del radiocarbono no se había hecho bien, "como más tarde ratificó el propio inventor del sistema". Willard F. Libby, nobel de Química en 1960 por el descubrimiento de este método de fechación, quería -según Cano y sus colegas- comprobar la metodología seguida por los laboratorios que realizaron la medición, lamentaba que toda la tela a analizar procediera de un mismo lugar y sospechaba que la muestra podía estar contaminada. El problema es que Libby había muerto nueve años antes, en 1980, cuando nadie contemplaba la posibilidad de que la Iglesia permitiera ese tipo de prueba destructiva. A no ser, claro, que los miembros del CES supieran de la opinión del científico en una sesión de espiritismo.

8. ¿Qué dijo la Iglesia tras los resultados del análisis del carbono 14? Admitió el dictamen de la ciencia, pero defendió el valor de la obra de arte para los creyentes. "La Iglesia confirma su respeto y su veneración a esta imagen de Cristo, que sigue siendo objeto de culto de los fieles. El valor de la imagen es preeminente respecto al eventual valor de histórico del lienzo", dijo en 1988 el arzobispo de Turín, cardenal Anastasio Ballestrero. Desde entonces, el Vaticano sostiene que se trata de una pieza que evoca el martirio que, según la tradición cristiana, sufrió Jesús de Nazaret.

9. ¿Por qué, si es falsa, la Iglesia no condena su exhibición y hasta el Papa va a venerarla? Oficialmente, porque la imagen refleja la Pasión de Cristo y sirve a los fieles para meditar sobre ella. La realidad es que la sábana santa es una máquina de hacer dinero para la ciudad de Turín, que se calcula que, desde hoy hasta el 23 de mayo, recibirá la visita de más de dos millones de peregrinos cuyo único objetivo será ver la falsa reliquia.

10. ¿Y qué hay del enigma sobre cómo se hizo? Los creyentes en la sábana santa esgrimen desde hace años que nadie ha conseguido replicarla al 100%. Es una manera como otra cualquiera de desviar la atención de los resultados del análisis del carbono 14. Ignorar cómo hicieron algo nuestros antepasados no es una carta blanca para atribuirlo a extraterrestres o milagros. En este caso, no saber cómo se hizo la sábana santa no cambia el hecho de que el lino con el que está tejida data de la Edad Media y, por tanto, no pudo estar en un sepulcro hace 2.000 años.

(Fuente: http://blogs.elcorreo.com/magonia/posts)