viernes, 25 de septiembre de 2009

SABIDURÍA VS ENDIOSAMIENTO


Maribel Rodríguez ha escrito una entrada, titulada SABIDURÍA GARANTIZADA, en la que aborda el tema de la búsqueda de la Sabiduría y de los peligros de seguir a ciertos gurús modernos que se creen en posesión de la Verdad, o del Método verdadero para obtener la Sabiduría. Un poco como si tuvieran la receta mágica para llegar a la Iluminación. Esto, desde luego, me recuerda a los miles de libros de autoayuda que se editan y se venden en las librerías cada día.

Dado que el tema es de una actualidad apabullante y de unas repercusiones tremendas, para una buena parte del colectivo, me gustaría comentar un poco qué es lo que mueve a los seres humanos a buscar un camino hacia la Sabiduría, o hacia la Iluminación. Como la psicología ha puesto de manifiesto, existe en el ser humano una tendencia innata que busca la realización de la totalidad del individuo. Es decir, el despliegue efectivo de sus potencialidades, originariamente inconscientes y, por consiguiente, indiferenciadas. Se trata de una especie de "hambre espiritual por lo Trascendente", por así decirlo. Un instinto religioso, una tendencia espiritual cuya urgencia es comparable con la necesidad de alimentarse o de tener relaciones sexuales.

Naturalmente, la inmensa mayoría de las personas son completamente inconscientes de que el Gran Tesoro de Sabiduría, el "aurum non vulgi" del que nos hablan los alquimistas, la "cuadratura del círculo", el Santo Grial, la Fontana de agua sempiterna, no se halla en el mundo manifiesto. Es decir, que no se encuentra la Fuente de la Sabiduría sino sólo en el corazón del hombre. Ni en el Cielo, ni en la Tierra, ni en las Profundidades del Océano, ni en la vasta extensión del Cosmos conocido y desconocido. Y, por supuesto, tampoco en tal o cual Gurú, ni en tal o cual Maestro Zen. El verdadero Maestro de maestros es el Cristo interior, el lumen naturae, la chispa divina que, como digo, reside en el interior del Ser Humano.

Ahora bien, como esta chispa divina es, en la mayor parte de la población, totalmente inconsciente, acaba por ser proyectada al exterior en tal o cual persona que, para quien así proyecta, termina encarnando la figura del Sabio que, como digo, yace en su interior.

Este proceso de proyección de la Personalidad Total o Sí-Mismo (el Cristo Interior) en la figura de un "supuesto" Gurú o Maestro es completamente natural. Todos, en mayor o menor medida, proyectamos o hemos proyectado sobre alguna persona dicho arquetipo. Al menos, durante un tiempo. Lo inconsciente se vive y se re-conoce a través de la proyección. Y, según parece, este es el modo a través del cual los seres humanos nos relacionamos con lo inconsciente y sus constituyentes, los arquetipos.

De lo dicho se colige, por tanto, la existencia de una estrecha relación entre la intensidad de la proyección y la inconsciencia del contenido inconsciente que se proyecta. Es decir, cuanto más inconsciente sea el individuo, cuanto menor sea su autoconocimiento, tanto mayor será la constelación de contenidos proyectados en las personas y objetos externos. La consciencia, por cierto, de un individuo en ese estado no tiene la menor sospecha de la procedencia real de esa energía con la que ha investido al objeto o persona concreta. Está convencido, por consiguiente, de que tal o cual Gurú o Maestro está en posesión de la Verdad. Y, por tanto, defenderá con uñas y dientes los postulados del que se ha convertido en objeto de proyección.

Desde luego que, como bien apunta Maribel en su blog, muchos de los presuntos Gurús o Maestros, o mejor, de los que se consideran tales, adolecen de multitud de dudas con respecto a Sí-Mismos. Un ejemplo sobradamente conocido es el de una buena parte de los Sacerdotes católicos. A fin de cuentas, las clases sacerdotales han sido, desde tiempos inmemoriales, quienes se han abrogado el supuesto conocimiento de la Verdad y, por lo tanto, los transmisores de un conocimiento al que supuestamente tenían acceso. Mi intuición me dice que, precisamente porque las clases sacerdotales han perdido esa función de psicopompos, de guías hacia el "Otro Mundo", ahora surgen por todas partes, como hongos tras las primeras lluvias de Otoño, supuestos Maestros. ¿Será una compensación por su deteriorada reputación?

Sin embargo, aquí debemos hacer un apunte importante de cara a comprender lo que sucede en aquellos casos en los que, ciertos individuos, creen estar en la posesión de la Verdad. ¿Qué les sucede a los Gurús autoconvencidos? Pues bien, algo que los expertos en psicología profunda conocemos bien. Se trata de lo que podríamos denominar una inflación por identificación con una imagen primordial o arquetipo de lo inconsciente colectivo. El efecto de semejante identificación es, precisamente, un endiosamiento. Naturalmente, el carácter numinoso del arquetipo, su carga energética, tiende a atraer a la consciencia que, por un tiempo, se identifica con dicho arquetipo y sufre una hinchazón. Este fenómeno es, en cierto modo, normal cuando se ha tenido acceso a la vivencia plena del arquetipo de la Totalidad (aunque me refiera sólo al Sí-Mismo o Atman, al Cristo interior, el efecto de inflación no es privativo de dicho arquetipo, sino que sucede con cualquier arquetipo que se constele, es decir, que se actualice y se prepare para la emergencia plena en la consciencia). El problema reside en el mantenimiento de dicha actitud inflacionista.

En este sentido, me gustaría traer a colación algunas líneas que Ángel Almazán de Gracia escribió en su ensayo Realización de la individuación y lucha contra el endiosamiento:

"...estamos en una época, como casi todas, por otro lado, en la que nos invaden los gurús, maestros, profetas, Grandes Priores neotemplarios, altos grados francmasónicos, astrólogos, videntes, la mayoría de ellos (que no todos, dios me libre de meterles a todos en un mismo saco) meros mercachifles pero que, sin embargo, arrastran tras de sí a miles de corderos que en su búsqueda interior han tenido la desgracia de caer bajo la fascinación psíquica de diversos complejos y arquetipos incardinados (proyectados inconscientemente por tanto desde su psiquismo) en tales individuos. Y sobre ello sí que es preciso advertir del peligro que se corre a tales personas que, en su buena fe e ingenuidad, están presos en la red de Maya. Claro que más grave es la situación de los que se creen gurús por estar sumergidos en una inflación psíquica que, además, les es totalmente inadvertida."

En términos semejantes lo expresa mi querido amigo Moisés Garrido al referirse al fanatismo de los grupos marianos en su blog, cuando afirma:


"El sectarismo es un fenómeno que afecta a muchos ámbitos de la sociedad -no únicamente a grupos religiosos-, pero es cierto que suele manifestarse con mayor radicalidad en los movimientos milenaristas. Y sabemos que los grupos marianos, si tienen un rasgo general que les caracterice, es su excesiva obsesión por las profecías apocalípticas. Eso hace que el grupo se cierre más en sí mismo, volviéndose extremadamente reaccionario con el mundo exterior. Los adeptos depositan ya toda su confianza (y sus bienes) en el líder. A partir de ahí, es muy normal que el grupo caiga en actividades delictivas... En esos movimientos marianos, inofensivos para el incauto creyente, sus líderes cometen fraudes intencionadamente, negocian con todo, se hacen dueño de la vida y destino de centenares de personas, y se sienten elegidos por el cielo para una misión trascendental. Aquellos que estén a su lado, serán salvados en el juicio final. Los demás, tendremos como destino el fuego purificador del infierno…"


Y, Ángel Almazán, en su mencionado ensayo, aclara cuál es esa "grave situación" en la que se encuentran los que se creen gurús y qué es lo que debe hacerse para evitar el trágico final de estos individuos, y de aquellos que le siguen, al afirmar lo siguiente:

"Es necesario, por tanto, ser conscientes de que una cosa es el arquetipo del Mago y otra nuestro ego, que una cosa es la Sabiduría o Sentido que él nos trae y otra muy distinta nuestro ego, el cual (debería) sentirse como un escolar sempiterno, siempre en fase de aprendizaje, y nunca de maestro, puesto que es este Guru Interior, este arquetipo del Viejo Sabio el que, desde la antigüedad, representa al "iluminador, el instructor y maestro, el psicopompos" y su numinosidad y energía psicoide es de él y no nuestra, proviene del Sí-Mismo y no de nuestro ego, por lo que no nos pertenece ni debemos apropiarnos de ella, viene a decir Jung. Hermes-Mercurio desempeña el papel de Viejo Sabio en el hermetismo y su aplicación técnica de la alquimia. Khadir lo desempeña en el Islam. Merlin lo hace en los relatos artúrico-griálicos."


Y esto viene a enlazar con el Gran Sacrificio del que hablo en mi ensayo Autoridad Moral, Poder Temporal, Iluminación y Sabiduría en el Señor de los Anillos. La prueba final a la que el ego ha de someterse es la de su propia muerte, es decir, la renuncia a sus propios deseos narcisistas y megalómanos, a su ansia de poder, a la satisfacción de sus necesidades egoístas exclusivamente, y a creerse dueño absoluto de su propio Destino (algo que se expresa en los dichos siguientes: ¡donde hay voluntad hay un camino! o, también, ¡querer es Poder!) para que renazca el Sí-Mismo. Sólo así se puede ejercer la verdadera libertad, que tiene en consideración la libertad de los demás. Algo que resulta sobradamente necesario en estos tiempos que corren, en los que los miembros de toda religión monoteísta se creen en posesión de la única Verdad que existe sobre la Tierra.

Quien ha atravesado esa muerte simbólica del ego, no sin antes un dramático descensus ad inferos, ese sí irradia una luz que proviene, precisamente, del Sí-Mismo, y no de su yo. Estos individuos, que se hallan en el camino de la Individuación, se convierten en Maestros muy a su pesar, como dice Maribel, porque acaban siendo un perfecto blanco de proyecciones. Y esta es una carga tremendamente pesada. Puesto que, como bien sabemos, el destino final de esos hombres extraordinarios es, lamentablemente, la crucifixión. Se convierten, a la postre, en chivos expiatorios. Y, en mi opinión, esto es debido a que estas personalidades descollantes suponen para la colectividad una tremenda exigencia cultural. Y la masa, como bien se sabe, tiende a la inercia, por lo que aquellas personas que osan moverse por encima de su nivel se convierten, finalmente, en víctimas sacrificiales. ¿No es éste un más que dudoso privilegio?

32 comentarios:

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José Antonio,

Agradezco tan extensa reflexión, con respecto a mi última entrada en el blog.

Dejas muy claras algunas de las dinámicas psicológicas ante este tipo de cuestiones. Es cierto que las proyecciones funcionan, tanto para lo que comentas, como cuando se proyectan expectativas, por ejemplo de tener una madre o un padre en una persona que queremos que nos de la seguridad, que en realidad debemos buscar en nosotros mismos.

Además de lo que dices de buscar a Cristo en el interior, me parece que Cristo también se puede encontrar fuera, evidentemente, con una fuerte sintonía con algo interno. Como se dice, en ocasiones, Dios es inmanente y trascendente a un tiempo. Está dentro y fuera, pues Dios es todo en todo.

Un abrazo

Maribel

Pablo dijo...

Hola José Antonio,

Voy a escribir un comentario crítico con tu última entrada. En primer lugar decir que la encuentro excesivamente jungiana y, como tal, algo tendente a rizar el rizo. Me refiero concretamente a los conceptos de arquetipo, proyecciones e inconsciente, constructos que pueden resultar atractivos más desde un punto de vista literario o metateórico, pero que encuentro inconsistentes a la hora de basar un juicio sobre la realidad de las personas. Además, creo que no favorecen una visión "clara y concisa" del tema.

Tampoco estoy plenamente de acuerdo con otros dos puntos, esta vez referidos a la religión. No creo que la supuesta falta de convicción, sabiduría o autoconocimiento de los sacerdotes católicos sea una causa relevante de la pandemia de gurús y falsos maestros. O mejor dicho, creo que simplemente se trata de una causa más, en ningún caso la más siginificativa, de las tantas debilidades que hacen que la vivencia de la religión en nuestra sociedad esté cada día más enferma y devaluada. Por otro lado, afirmar que los miembros de toda religión monoteísta se creen en posesión de la única Verdad en estos tiempos, tampoco me parece un juicio justo. Aunque desgraciadamente si que hay muchos ejemplos de ello.

El tema de la sabiduría es siempre interesante. Dos reflexiones que has hecho, acerca de su comunión con el interior del corazón del hombre y la del último párrafo, acerca de la exigencia cultural (o anticultural) de los individuos verdaderamente excepcionales, me han parecido también bastante buenas.

Y con todo esto, creo que he expresado lo principal de la opinión que me ha generado tu escrito.

Un saludo,

Pablo.

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

Gracias por tu comentario. Sí, en efecto, los ejemplos que pones de la proyección sobre ciertas expectativas en los padres de carne y hueso, se dan, tal cual. Creo que es importante tener bien presente que, allende los padres biológicos, hay unos padres arquetípicos.

En el trabajo de trascender los complejos materno y paterno,para diferenciar los arquetipos de la Madre y el Padre, precisamente, está el darse cuenta de eso. ¿Son realmente los padres como nosotros nos figuramos que son, o estamos proyectando en ellos una imagen a priori que configura nuestra percepción de lo que ellos son en realidad? ¿Esa proyección que, a su vez, genera una contra-proyección no será, a su vez, la causa de determinadas vivencias de nuestros padres, y, por tanto, de la propia imagen que de ellos tenemos? ¿Por qué, por ejemplo, si preguntamos a dos hermanos con la misma madre o padre que nos hablen de sus progenitores encontramos diferencias sustanciales? Y, si la respuesta a estas cuestiones es afirmativa, las preguntas del Millón serían: ¿No seremos nosotros los responsable últimos de nuestro Destino? ¿No estará en nuestras manos el trascender el Karma familiar que portamos, en lugar de cargar a nuestros progenitores con nuestras propias infamias, que, obviamente, en parte compartimos con ellos, y continuar la saga familiar? Heimarmene llamaban los griegos a ese mal del que parece que nos viene de fábrica. Pero no es tal o cual persona, o tal o cual circunstancia la culpable de nuestros males, y de nuestras penurias, sino nuestra propia ignorancia de los principios que rigen nuestro destino.


En cuanto a tu puntualización sobre Dios dentro y fuera. Bueno, yo diría que un extravertido vería a Dios fuera, mientras que un introvertido tiende a verlo dentro. En cualquier caso, cuando hablamos de Dios, nos referimos a la máxima intensidad vital. Y, reproduciendo lo que escribí en uno de mis ensayos sobre la experiencia mística y la individuación, te diría que "La proyección del supremo valor vital en los objetos (“bienes del mundo”) coloca al sujeto en una posición de esclavitud. Esto es, el mundo es el que adquiere un sobrevalor (el correspondiente a Dios) y al adquirir el objeto una influencia fuera de toda mesura para el individuo, el mundo lo mantiene esclavizado. La ligadura al objeto es lo que “hace incapaz... la unión con Dios”. En efecto, la pérdida del hombre en el mundo lo incapacita, como ya dijimos, de toda relación con su esencia divina, con el núcleo de su personalidad, en definitiva, con aquel arquetipo que desde tiempos inmemoriales le ha correspondido el valor vital más excelso, y al que los hombres de fe han encaminado su pensamiento y su obrar."

Otra cosa es, como pareces apuntar, que, al retirar las proyecciones sobre los objetos externos, podamos percibir la realidad exterior sin la red de Maya. O sea, que nos percatamos de que, la Naturaleza toda es Divina. De que el mismo Cosmos es un misterio, es un auténtico milagro divino. Pero para eso, largo es el camino y múltiples la pruebas que superar...

Un abrazo

José

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José Antonio,

Lo que comentas de las relaciones paternofiliales, me parece interesante, pero lo veo algo reduccionista y dificilmente verificable. Lo que se da en dichas relaciones es algo sumamente complejo y por otro lado, responsabilizar a un niño del daño que le causan los adultos, me parece injusto para con ellos.

Con respecto a lo de Dios dentro o fuera, se sabe que muchos grandes místicos han trascendido ese esquema de introvertido-extravertido y han podido percibir a Dios dentro y fuera de ellos, al adoptar una perspectiva más abierta y abarcadora. Me parece que se pueden trascender las propias inercias mentales.

Definir a Dios pueda definirse como "la máxima intensidad vital", puede llevar a confusión, pues la intensidad vital también se puede conseguir con la cocaína...

Por otro lado, reconocer que Dios también es más que nosotros, es asumir con humildad que no podemos todo. No es lo mismo proyección, que mirar más allá de maya, de la apariencia, como tú mismo reconoces. Hay una realidad ahí fuera que se va revelando y desvelando en la medida que la sabemos mirar. Reconocer la realidad externa, es tener un contrapunto a la propia soberbia y es reconocer la posibilidad máxima de encuentro de un Yo con un Tú reales. Sin encuentro interpersonal, la relación con Dios es parcial y se puede distorsionar.

Con respecto al comentario de Pablo, comparto su idea de que los males espirituales de este mundo actual no son debidos a los sacerdotes (sean de la religión que sean). Más bien esos males, se asientan en el corazón del hombre y precisamente, es una proyección suponer a un colectivo como causante de todos los males.

Un abrazo

Maribel

José Antonio Delgado dijo...

Estimado Pablo:

Gracias por tu comentario y por tus críticas.

Con respecto a que mi comentario adolece de una excesiva perspectiva jungiana, te diría que mi blog, aunque está abierto a múltiples perspectivas, es esencialmente jungiano. Por eso motivo, verás que, en mis intervenciones, utilizo el lenguaje de la psicología analítica.

A estas alturas, me parece que tu comentario sobre si la terminología jungiana es o no inconsistente me parece un poco extemporáneo. Tal vez, diría, hasta fuera de lugar. Evidentemente, llevo casi 15 años estudiando la obra de Jung y sus seguidores. Cuando empecé a estudiar la psicología profunda mi perspectiva era muy distinta a la que tengo ahora, como es natural. Primero, porque estudiar a Jung, si se quiere hacer con probidad, no sólo es leerse su obra y memorizarla. Ese es un paso necesario, como es obvio. Pero la verdadera Madre del Cordero reside en ser coherente con lo que se estudia, en vivenciar todas y cada una de las etapas de desarrollo que él denomina individuación, y tomar contacto experiencial con los arquetipos, vivirlos simbólicamente y diferenciarlos. Por lo tanto, amigo Pablo, te recomendaría que, antes de emitir un juicio como ese, primero te empapes bien. De lo contario, podría pensar que se trata de una proyección... Por cierto, Pablo, no pretendo emitir juicios de valor en mis intervenciones, sino, más bien, intento comprender la naturaleza humana y describir los hechos tal y como se me presentan. Nada más. Yo he elegido, para describirlos, el modelo jungiano. Otros que elijan el que les parezca más conveniente o más adecuado a su ecuación personal.

Por cierto, Pablo, que en ningún caso he afirmado que todos los sacedotes católicos adolezcan de una falta de autoconocimiento. Dios me libre y me guarde de ello. En el comentario a los sacerdortes, sólo quiero reseñar que vivimos en una época en que su figura como mediadora con la otra realidad, con la experiencia de la divinidad, está de capa caída. Y, sobre todo, que ellos, los sacerdotes mismos (no todos, por Dios), están colmados de dudas. Y, te pregunto yo, ¿cómo puede un sacerdote que duda de su propia vocación, de sus propias convicciones, que no tiene experiencia con la fuente, hacer las funciones de guía de sus feligreses? ¿No tendrán primero que solucionar su propio conflicto?

Evidentemente, no todos los miembros de las religiones monoteístas se creen en posesión de la única Verdad. Pero, lamentablemente, como bien dices estadísticamente son mayoría. Gracias a Dios, cada día a más casos de miembros religiosos abiertos al diálogo intercultural e interreligioso. De hecho, esa es la tendencia que debería fomentarse y hacia allí soplan los vientos de esta época (Zeitgeist).

Te agradezco Pablo tu comentario que nos ayuda a aclarar ideas y acercar posiciones.

Un cordial y afectuoso saludo

José

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

De nuevo, gracias por tu comentario.

Dices en tu mensaje que soy reduccionista en mi abordaje sobre las relaciones paternofiliales. Yo me pregunto si has leído atentamente lo que digo o si lo has sobrevolado sin pararte a pensar antes. Quizás se trata de un error mío a la hora de expresarme. Por eso, voy a remitirte a un trabajo mío, en el que desarrollo estas ideas extensamente, en el siguiente enlace http://www.odiseajung.com/jung-psicologia-ensayos/psicologia-astrologia-2.php

Sólo decirte que, mi comentario va dirigido, no a los niños, por dios santo, sino a los adultos que se empeñan en seguir siendo niños (inmaduros) toda una vida.

Claro, Maribel, Perogrullo lo hubiera expresado mejor: Los grandes místicos han experimentado la Luz aeterna. Como los gnósticos, evidentemente, también. De igual modo, Perogrullo diría que Dios es mucho más que nosotros, es decir, que nuestro pequeño ego.

Fíjate en no proyectar tú también, puesto que los juicios poco madurados suelen estar plagados de ellos. En ningún momento digo que los males de toda una cultura estén en tal o cual colectivo. Sólo apunto a un conflicto que las religiones habrán de resolver internamente. Por cierto, el mismo que se cuece en el caldero de lo inconsciente de cada cual. Nada más, y nada menos. Como tú, estoy convencido, y en mis libros y ensayos lo expongo con todo lujo de detalles, de que el mal reside en el interior del ser humano. Por lo tanto, el verdadero campo de batalla es nuestro interior. O sea, nosotros mismos. Bastante tenemos ya con el trabajo de ser conscientes de nuestras propias inmundicias.


Nuevamente mil gracias por tus siempre enriquecedores comentarios.

Un abrazo

José

Pablo dijo...

Saludos de nuevo,

No conocer a fondo el modelo jungiano no me inhabilita para opinar que abarcar un tema como el de esta entrada (o la vida misma) desde la perspectiva de un único autor, cuyo valor teórico cuestiono, resulta reduccionista y, en el caso de Jung, poco esclarecedor. ¿A qué te refieres con la afirmación de que considerar la terminología jungiana inconsistente es extemporáneo o está fuera de lugar?

Lo de los juicios de valor está "superado". No creo que pretendas emitirlo y creo no pretender emitirlos, al menos, muy a menudo. Con lo de "juicio de la realidad" me refería a conocimiento y opinión sobre la realidad, no a juicio sobre el bien y el mal, lo verdadero o lo falso.

Me volveré a pasar a leer tu contestación. Un saludo.

José Antonio Delgado dijo...

Hola Pablo:

Te quedo muy agradecido por tus comentarios, y por el interés que muestras.

Como mi respuesta es un tanto larga, la voy a dividir en dos comentarios, si te parece.

Pablo, por supuesto que el no conocer en profundidad la obra de Jung no te incapacita para emitir una opinión. Siempre, claro, que se trate sólo de eso, de una opinión.

Cuando te digo que he dedicado cerca de 15 años de mi vida, y no es moco de pavo, a estudiar y a vivenciar la obra de C. G. Jung, me refiero a que, tras ahondar en sus investigaciones y tras experimentar gran parte de lo que él ha escrito (y son 20 volúmenes sus obras completas, más la correspondencia con Freud) lo hago para que te des cuenta de que hablo desde un conocimiento profundo. Y que, por lo tanto, no hablo desde la perspectiva de alguien que ha sobrevolado algunos de sus libros y luego empieza a emitir juicios por aquí, y por allá. Desde luego, uno es muy libre de hacer eso, pero, entonces, no puede pretenderse emitir sino sólo una opinión, nada más.

Maribel, por ejemplo, ha estudiado un conjunto amplio de escuelas de psicoterapia, por lo que he podido comprobar al navegar en su WEB, y, por lo que veo, al final, se ha decantado por la Logoterapia. Muy bien, esa ha sido su elección, porque ese modelo se adecúa mejor a su propia ecuación personal. En mi caso, yo he pasado por E. Fromm, Stanislav Grof, algo de Freud y C. G. Jung, (sin perjuicio de haber leído algo sobre Víctor Frankl) y, al final, me he decantado por C. G. Jung, precisamente porque su método, su modo de abordarje de la psique, me es más afín. Ninguno es mejor ni peor. Todos enfocan una parte de la Totalidad. Pero, evidentemente, también sabemos de las limitaciones de cada investigador (y yo soy el primero) y, por supuesto, es muy importante conocer cuál es la lente a través de la cual uno enfoca la realidad, para saber qué gafas le van mejor a cada cual.

Con esto quiero decir, Pablo, que es importante conocerse bien, y conocer bien sobre lo que uno pretende opinar. Sea para criticar, o sea para corroborar. No importa. Lamentablemente, me he encontrado con muchas personas, especialmente en el ámbito académico, que siguen cuestionando a Jung y ni siquiera se han leído su obra. Por no hablar de poner en práctica su método. Esto me recuerda un poco a aquellos individuos, que aún abundan, que critican la teoría de la evolución de Darwin, e, incluso, el neodarvinismo (la fusión de la teoría de la evolución y la genética de poblaciones) y, sin embargo, cuando les preguntas si se han tomado la molestia de investigar aquello que tanto denostan, resulta que no tienen sino un conocimiento somero, teñido, para colmo, por el creer y el parecer de algún grupo, que, a su vez, tiene un conocimiento parcial y sesgado. Pero no saben qué dice la Teoría de la Evolución, ni, por supuesto, la Genética de Poblaciones. Eso, Pablo, es lo que yo trato de combatir. Y en eso, Pablo, no estamos exentos de caer ninguno de nosotros. De ahí que sea tan importante cuestionarse, antes de nada, las propias opiniones, y los propios prejucios.

(continúa en el siguiente comentario)

José Antonio Delgado dijo...

Otro ejemplo. Cuando hablas a un científico de astrología, te mira con una cara muy peculiar,que trasluce asombro y un cierto grado de temor. Como si le hubieras dicho que has avistado un OVNI, por ejemplo, jajaj. Ya sé, puede que exagere un poco. Pero, así es como lo he visto. Incluso me he encontrado con profesores de Astronomía que negaban rotundamente la validez de la Astrología, pero que eran incapaces de levantar una carta natal y de interpretarla simbólicamente. Es decir, que sencillamente se han dejado llevar por pre-juicios y por la filosofia imperante en estos tiempos. Lo que señalo, en estos casos, y lo que trato de sacar a la luz, es que, para criticar algo, primero hay que tomarse la molestia de conocerlo bien. Y esto no es sólo leerse un par de libros y ya está. Sino, ante todo, de empaparse bien, de permanecer un tiempo dentro de lo que uno quiere criticar, de ir librándose de los propios prejucios que, al final oscurecen y obnubilan nuestra percepción. Y, después de hacer eso, entonces se está en condiciones de decir si se está de acuerdo o no con lo que se pretende criticar.

Por otro lado, Pablo, te invito a que reflexiones tú mismo sobre el tema que estamos tratando, es decir, la Sabiduría y el Endiosamiento, y que escribas un ensayo sobre el tema. Me parece ese un mejor modo de encarar el asunto, que, simplemente, decir que no se está de acuerdo con esto o con lo otro. Bien, no estás de acuerdo. Hasta ahí de acuerdo. Entonces, el siguiente paso, es ponerse uno manos a la Obra.

Cuando digo, Pablo, que es extemporáneo y que está fuera de lugar lo que dices, me refiero a que, a día de hoy, que existen centros que imparten Psicología Analítica prácticamente en todo el mundo (pocos países hay en los que no haya un centro de estudios homologado, en España la SEPA) y, a sabiendas de que los Físicos modernos, especialmente los cuánticos, están estudiando la obra de Jung, porque se han percatado de que se adelantó a su época. Sabiendo, además, que grandes pensadores y cienfícos como F. Capra, D. Bohm, D. Peat, Arne Naess, y muchos otros, se han volcado a estudiar la obra de Jung, sobre todo en sus estudios sobre la Sincronicidad, lo que dices me suena, como poco, a que desconoces esto que te comento.

Bueno, lo dejo por hoy, que me enrollo.

Un saludo cordial

José

Pablo dijo...

Estimado José,

Agradezco la exhaustividad de tu respuesta.

Mi formación en ciernes y mi juventud me obligan a emitir opiniones, no a sentar cátedra con ninguna de mis afirmaciones, y muchos menos a ser un juez que decide que es lo correcto y que no. Y espero sinceramente que siga siendo así durante mucho tiempo.

La posición crítica con la obra de Jung sigue sin parecerme fuera de lugar, sino más bien lo contrario. De ahí que me sorprendiese tu afirmación. Hoy en día, autores como Freud o Jung son cuestionados abierta y extensamente y sus aportaciones dentro de la Psicología actual van pasando a un tercer o cuarto plano, sin olvidar en ningún caso su importancia histórica e incluso la validez de algunos de sus recursos. Reconozco que desconocía el estado actual de la obra de Jung respecto a la física cuántica o a los centros de formación en activo, pero sigue pareciéndome que su obra puede ser, debe ser y es debatida y cuestionada ampliamente.

Respecto a lo de los prejuicios, tienes toda la razón, son una lata y un engaño. ¡Y cuanto daño hacen!¡nos hacen!¡me hacen!

Creo que una de las claves de esta discusión es que me veo incapaz de ser discípulo o suscribir enteramente a otra persona. En esos temas (muy al hilo, por cierto, con esto de los gurús) soy muy escéptico y crítico. Aunque espero no sonar excesivamente criticón.

Y no creas que no es tentador abrirse un espacio para escribir sobre temitas de tanto interés, que esto de la expresión escrita me enamora.

Vamos con un saludo ;)

Pablo

José Antonio Delgado dijo...

Hola Pablo:

No me pareces muy criticón, jajaja. De hecho, tus comentarios me sirven para ir clarificando ciertos puntos, para, a su vez, ir viendo dónde nos hallamos cada uno y, poco a poco, ir acercando posiciones.

Veamos un par de cosas que comentas en tu mensaje.

Ser crítico con la obra de Jung es algo totalmente necesario. Yo mismo soy crítico con algunas de sus obras, y con algunas de sus perspectivas. Especialmente con ciertos aspectos un tanto patriarcales y, en sus escritos juveniles. La actitud crítica es muy importante, como digo, en todo. Pero lo verdaderamente importante es saber pensar, saber cuestionarse las cosas. Y esto, como es lógico, comienza con uno mismo. Con la revisión de las ideas que uno aprende en la Universidad (y yo he tenido que hacer un proceso de de-construcción, tras haber terminado la carrera), con lo que nos han inculcado nuestros propios progenitores, con lo que nos bombardea la sociedad continuamente... hasta, finalmente, llegar a una pregunta esencial ¿Quién soy yo? Como aparece en el frontispicio del Oráculo de Delfos: Conócete a tí mismo (algo que le dice a Neo el Oráculo, precisamente, en la película Matrix).

Hay que huir de dar cátedras en todo momento, desde luego. Ahora bien, esto no significa que cualquiera puede criticar cualquier cosa y, esta crítica, como una opinión así, pueda tener el mismo valor. Aquí, como en todo lo demás, lo importante es el conocimiento y la experiencia conjugados. Una persona in-competente puede criticar cuanto le venga en gana, y puede opinar cuanto le venga en gana. Pero el valor de su crítica o de su opinión no será la misma que aquella que proceda de alquien que combina experiencia y conocimientos. Ojo que esto es muy importante.

Por otro lado, yo no me atrevería a criticar el trabajo de un químico premio Nobel como Ilia Prigogine, por ejemplo, pese a que tenga ciertos conocimientos de la Teoría del Caos, o de las leyes que rigen los sistemas complejos. Si quisiera realizar una crítica constructiva, surgida de un cuestionamiento profundo, primero investigaría y, una vez disponga de los conocimientos mínimos, podría emitir una opinión consistente. Sin perjucio de la importancia de disponer de una visión global, por supuesto.

Por otro lado, ser escéptico y crítico es algo muy loable. Pero siempre que esta actitud no esté enraizada en prejuicios que a la consciencia le sean completamente inadvertidos. Dices que te es imposible ser discípulo de nadie o suscribir completamente cuanto alguien diga. Bueno, esto puede ser una muestra de un actitud inmadura o, tal vez, un tanto arrogante. Y me explico. Durante un determinado período de tiempo, uno debe ser capaz de tener la humildad suficiente como para darse cuenta de la importancia de ser un buen discípulo o, si lo prefieres, buen alumno. Nadie nace sabiendo. Y debe aprender de aquellos que, por su trayectoria vital, son un ejemplo de personalidades descollantes (como las denomino en mi ensayo). Otra cosa bien distinta es que se suscriba todo cuanto esta personalidad diga. Llegado el momento, uno es "llamado", o está preparado para seguir su propio camino.

Uff, otra vez me he enrollado. Lo dejo aquí


Saludos efusivos

José

José Luis dijo...

José Antonio

Si no entendí mal el mensaje de Pablo, creo que con la frase "suscribir completamente a otra persona" señala a una sana evitación de cualquier postura de pasividad acrítica. Tú mismo has señalado que a pesar de conocer profundamente el pensamiento junguiano no "suscribes completamente" todo lo que él expone. Eso en principio no debería ser muestra de inmadurez o falta de humildad. Podría tratarse de una "suspensión del juicio" hasta que esté preparado para experimentar por sí mismo eso que le dicen. Inmaduro sería, en todo caso, cerrarse a toda posibilidad de conocer vías nuevas. Sería la postura del falso o confundido escéptico que toma de la frase "abre tu mente, pero no tanto como para que se te caigan los sesos" sólo la última parte, "no tanto como para que se te caigan los sesos" y, desde esa postura, olvida lo primordial del consejo: abrir la mente. Y es que para poder filtrar bien algo es necesario tener las vías algo abiertas. Si no, no entra nada, y lo que hay dentro termina por pudrirse.

Pienso. Igual no es así.

José Antonio Delgado dijo...

Hola José Luis:

Mucha gracias por tu comentario y por participar en éste espacio multi e interdisciplinar.

Voy a dividir mi respuesta en dos comentarios, dada su extensión.

Estoy de acuerdo contigo en la puntualización que haces sobre la "sana evitación de cualquier postura de pasividad acrítica". En esto, evidentemente, estamos todos de acuerdo.

Lo que pretendía decir, y no estaba diciendo que Pablo fuese, ni arrogante, ni inmaduro, más bien me parece todo lo contario, dicho sea de paso; como digo en lo que pretendo incidir es en esa tendencia popular, lamentablemente muy extendida, un epifenómeno más de la grave crisis cultural que padece occidente, lo que sucede, por otro lado, siempre que una civilización se encuentra en transición hacia un nuevo paradigma; en lo que pretendo incidir, decía, es en la degradada y tergiversada visión que se tiene de la Autoridad Espiritual en occidente. Y esto es, desde mi punto de vista, coincidente con René Guenon entre otros, en la inversión de valores que se ha venido operando en los últimos siglos entre el Poder Temporal y la Autoridad Espiritual.

Esto se manifiesta en que parece que uno puede transitar hacia estadios más evolucionados de consciencia sin necesidad de un guía o un maestro. En Oriente, como también en Occidente en la época de los alquimistas, la figura del Gurú, Maestro, Guía o como quiera llamárselo, tiene un prestigio que hoy parece haberse perdido. Al igual que cuando uno empieza unos estudios, del tipo que sea, necesita tener una cierta empatía con la o las personas que imparten las asignaturas, de modo que se esté inter-essado en lo que se estudia, si se pretenden aprender de verdad, de igual modo, pero con mucho más motivo por la dificultad de una empresa así, cuando lo que se pretende es ir profundizando en las simas de uno mismo, en ir autorrealizándose como individuo particular y único, para llegar a ser quien realmente se es, o sea, para desarrollar las potencialidades inicialmente inconscientes de las que Uno Mismo es portador (no el ego, sino el Sí-Mismo o Atman interior), se precisa de la guía de un Maestro que haya recorrido esa vía antes que nosotros.

(primera parte del comentario)

José Antonio Delgado dijo...

Desde luego, como tú dices, uno debe suspender su juicio para cuando esté preparado, pero, inmaduro sería pretender cuestionar a un Maestro antes de estar preparado para ello. O sea, antes de Maestro uno es Aprendiz, y, entre ambos, todavía se podría diferenciar otro nivel, que es el de Compañero. Aquí estoy utilizando un poco los nombres que suelen usarse en sociedades secretas, como es el caso de la Masonería o Francmasonería o los Rosacruces. Pero, lo hago, no porque suscriba la pertenencia a ninguna sociedad secreta, no me entiendas mal, sino porque, desde un punto de vista psicológico, y espiritual, esos estadios de desarrollo por los que atraviesa el individuo, se corresponden bastante bien con los hechos.

Una vez que el individuo está preparado, una vez ha madurado en ese camino o vía hacia la individuación o realización del Ser o Atman interior, entonces la función de Gurú o Maestro dejará de residir en lo exterior, o sea, en tal o cual figura (que puede estar en este plano de la existencia (lo que, ordinariamente diríamos vivo) o no (los maestros ya fallecidos, y, en ese caso, disponemos de sus libros)) para ser consciente de que, el Maestro o Gurú, lo lleva uno dentro de sí. A eso me refería en mi comentario a Maribel al hablar del Cristo interior y de que este residía, en propiedad, dentro de uno mismo y no fuera. El gurú exterior y el interior son como las dos caras de una misma moneda. Sólo que el exterior "desaparece" cuando uno es consciente de su maestro interior, que es, precisamente, a lo que se refieren los gnósticos cuando hablan de la chispa divina en nuestro interior.

Desde luego, con esto que digo, suscribo lo que comentas de estar abierto y no algo, sino, a ser posible mucho, para conocer vías nuevas (aunque, en el fondo, nada nuevo bajo el sol. O sea, que se trata de ropajes distintos, nuevos, si lo prefieres, adaptados a tal o cual cultura, de vías sempiternas). Evidentemente, parece que lo primero es ir tomando contacto intelectualmente con lo que se pretende conocer, para después, una vez se esté preparado, pasar a "experimentar por uno mismo", y esto es crucial, lo que se ha aprendido de otros.

Digamos, para resumir un poco lo dicho, expresándolo en otros términos, que, en un primer paso, la persona se identifica con lo que estudia y aprende. Una vez domina la materia, intelectualmente, pasa a la experimentación de la misma. Y, a partir de ahí, comienza el proceso de des-identificación que el propio ego hace con todo aquello aprendido inicialmente.

saludos cordiales

José

Anónimo dijo...

José Antonio

Como tú, desmembraré en dos la respuesta, porque quería compartir unos pequeños pasajes de algunas conversaciones que tuvo Ramana Maharshi. Tienen algo que ver con lo que comentas.

«Algunos visitantes procedentes de Pesháwar, entre ellos un comisario judicial y un joven ilustrado y fervoroso, con una fuerte creencia en la existencia del Paramatman (el Supremo Sí mismo) como algo diferente del Jivatman (el sí mismo individual), formularon algunas preguntas.
Sri Bhagaván zanjó sus diferentes dudas con esta única frase: —Eliminen los upadhis (aditamentos), jiva y parama, del Atman y digan si todavía encuentran la diferencia. Si estas dudas todavía persisten después, pregúntense a ustedes mismos, «¿Quién es el que duda? ¿Quién es el que piensa?» Encuéntrenle. Estas dudas se desvanecerán.»

EN este pasaje desactiva con la facilidad acostumbrada a todo aquel que se identifica con nombres y formas. Trasciende las diferencias para fijarse en el substratum.
____
«Al día siguiente, el mismo joven preguntó sobre el pranayama.
M.: El pranayama según el jnana es:
«Na aham» Yo no soy esto = expiración
«Koham» ¿Quién soy yo? = inspiración
«Soham» Yo soy Él = retención del soplo

Esto es vichara. Ésta vichara produce el resultado deseado.
Para el que no está tan avanzado como para dedicarse a esta vichara, un poco de meditación produce la suspensión del soplo y la mente cesa de estar inquieta. El control de la mente efectúa espontáneamente el control del soplo; o resulta kevala kumbhaka (retención espontánea del soplo, sin atención a la inhalación ni a la exhalación).
Para el que es incapaz de hacer también esto, se prescribe la regulación del soplo para aquietar a la mente. Este aquietamiento dura sólo mientras se controla el soplo. Así pues, es transitorio. Claramente, la meta no es el pranayama. Se extiende a pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. Esas etapas tratan del control de la mente. Ese control deviene más fácil para el hombre que anteriormente había practicado el pranayama. El pranayama le lleva a las etapas más altas que implican el control de la mente. Por consiguiente, el control de la mente es también la meta del yoga.
Un hombre más avanzado, de modo natural, irá directamente al control de la mente sin perder su tiempo en practicar el control del soplo. Un simple desarrollo del pranayama sólo puede conferir los siddhis, que tantos anhelan.
Cuando se preguntó si había algunas restricciones de alimento, Sri Bhagaván dijo: —«Mita hita bhuk» —alimento agradable en cantidad moderada.»

AQUÍ comenta someramente los pasos que han de darse en los diferentes niveles de instrucción. Un occidental “medio” suele conocer, de oídas o cuando acude a un centro de yoga como deporte, apenas las etapas de control del soplo. No se profundiza más allá y eso genera una imagen distorsionada de estas prácticas, aunque entiendan intelectualmente lo que signifique la palabra yoga (unión).

«Ante otra pregunta, el Maestro dijo: —Lo mejor es hablar de corazón a corazón y escuchar de corazón a corazón. Esa es la mejor upadesa.
D.: ¿No es necesaria la guía del Gurú?
M.: ¿Es usted aparte del Gurú?
D.: ¿Es útil la proximidad?
M.: ¿Quiere usted decir la proximidad física? ¿Cuál es el bien de eso? Sólo importa la mente. Se debe tomar contacto con la mente.»

¿ES usted [sí-mismo] aparte del Gurú [sí-mismo]? Pregunta clave para desarticular la idea del “gurú exterior” como realidad independiente de uno mismo.

José Antonio Delgado dijo...

Hola José Luis:

Para corregir ciertas erratas que había detectado en los últimos mensajes, me he visto en la necesidad de eliminarlos para, una vez corregidos, volverlos a publicar.

Para seguir el orden de prelación, he tenido que borrar también el último que habías enviado tú, y volverlo a publicar como Anónimo.

En caso de que quisieras que fuese publicado con tu nombre, tal como enviaste el original, te pediría que lo volvieras a enviar para proceder a su publicación.

Disculpa las molestias.

Y, ahora paso a comentar tu último mensaje. Me ha resultado muy interesante el fragmento que nos has enviado. Esencialmente, viene a decir algo semejante a lo que había expresado en mis dos últimos comentarios. Desde luego, desconocía estos textos, por lo que te agradezco sinceramente que los hayas enviado para su publicación.

Gracias José Luis.

Saludos

José

haideé dijo...

Hay muchas trampas una de ellas la racionalización: si me permites y permitís dejaré este pequeño comentario que ni tan siquiera es mío y lo haré de forma anónima:

"Hay lugares en los que te invitan a trabajar o a sentarte en calma. Nosotros no hacemos nada de eso. Con un mínimo de esfuerzo podrías comprender fácilmente. ¿Porqué, entonces no comprendes? La respuesta es sencilla, lo único que te impide alcanzar la comprensión es el flujo incesante de la conceptualización" Maestro Foyan.

Y ahora que me ha venido a la mente también lo diré: Jung habla siempre de la sincronicidad y yo me pregunto, ¿Por qué entonces usas la moderación de comentarios? ateniéndome al maestro Foyan, casi sería un Koan :)

Espero entiendas que haya usado el anonimato, también puede ser otro Koan...

José Luis dijo...

No te preocupes por el mensaje. Lo importante es la idea, no el mensajero.

Esos fragmentos se encuentran dentro de los tres tomos o volúmenes de las conversaciones con Ramana Maharshi durante el periodo de su máxima lucidez física y mental: entre 1935 y 1939. Otra figura moderna importante de la tradición Advaíta Vedanta (ad-vaita significa no-dualidad) es Nissargadatta Maharaj.

Hay necesariamente muchos puntos en común simplemente porque éstos centran sus conversaciones en la unidad subyacente a todo. Aunque lo importante no son las palabras sino la experimentación de todo lo que allí se vierte. Invitan a superar el complejo nama-rupa (nombres y formas) que tanto atrae a las mentes distraídas.

Una de sus frases que la lógica de un occidental "medio" no aceptaría de buen grado es ésta:

"El mundo es ilusorio,
sólo Brahman es real;
Brahman es el mundo."

[Queda pendiente la respuesta a tu texto. Estoy casi en colapso]

José Antonio Delgado dijo...

Gracias José Luis por tus aclaraciones. Se hacen necesarias para aquellas personas que desconocen-mos el advaita vedanta.

Sí, en efecto, la última frase me es conocida. Uno de los textos que más me gustan es el Braghabad Gita y, sobre todo, disfruto con la lectura del Tao Te King (ching), de Lao Tse (el "Viejo Maestro" o "Anciano Sabio").

Cuando tengas tiempo y ganas será bienvenido tu comentario.

José Antonio Delgado dijo...

Estimada haideé:

Voy a responder a tu mensaje del mismo modo en que tú has realizado tu comentario. O sea, primero con un texto, que viene muy al caso, sobre los peligros de los que hablas. Y, después, en segundo lugar, haciéndote un par de preguntas.


"Pueden distinguirse dos formas de reacción (frente a la quiebra del mundo colectivo de valores, o sea, de los valores que la sociedad considera válidos y con los que se identifica). Una de ellas es la reacción deflacionista; esta es de tipo colectivista y desvaloriza al individuo y al Yo. La otra es la inflacionista; es individualista y los sobre estima y los sobrevalora (al individuo y al yo).(...) La primera respuesta al sacudimiento del antiguo orden de valores es nihilista y negativista y comprende en sí múltiples formas de deflación de la autovaloración humana.(...) Aparece entonces una identificación del yo (ego) con los antivalores colectivos.(...)

Esta reacción nihilista es una radicalización de la tendencia materialista que pertenece igualmente a los síntomas de la irrupción del lado oscuro en el mundo occidental (...) reduce el principio de las oposiciones a una estructura fundamental materialista y explica uno de los términos de la oposición, el espíritu, como epifenómeno (de la materia).

La otra reacción, la inflacionista, es también monista, pero con signo contrario. (Esta tendencia) se presenta de la manera más clara en los movimientos colectivistas que presumen traer la liberación (...) con ello se disuelve la personalidad, se olvida la Sombra y se arroja al individuo, convertido en espectro, a los brazos de la enfermedad mental.
Una última forma de reacción ante la urgencia que va tomando el problema de la Sombra es, en fin, el esfuerzo por permanecer libre de los valores y concebir la vida al modo libertino o utilizarlo. Es la tentativa de desatar nuevamente el mundo de lo oscuro y evitar así la ineludible crisis de la conciencia que trae consigo el problema del mal cuando, de cualquier modo que fuere, se lo encara seriamente".

(continúa en el siguiente comentario)

José Antonio Delgado dijo...

Y, dicho esto, me pregunto yo ¿por qué alquien se esconde detrás de un pseudónimo? ¿Acaso no tiene derecho a hacerlo si lo desea?

¿No crees que la moderación de comentarios es una más que necesaria medida, si realmente conoces los "peligros del alma"?

Gracias por participar en el blog

Un saludo

José

José Antonio Delgado dijo...

Por cierto, olvidé decir que el texto que he publicado en mi anterior comentario pertenece al libro de Erich Neumann, titulado Psicología profunda y nueva ética. Los derechos de autor pertenecen, por tanto, a él y a la editora Alianza editorial.

haideé dijo...

Pues mira por donde la sicronicidad a aparecido, donde yo quería poner anónimo surgió mi nombre :) A esto me refería con el anonimato, jeje, pero está claro que yo ya no tengo porqué pasar anónimamente por la vida, ya no.
La elección surgió precisamente para pasar desapercibida, algo que me encanta y no hablar como maestra... Curioso ¿verdad? Que precisamente en un blog de una persona que se define como jungiana me ocurra esto. La respuesta al final era para mi no para ti, aunque también podría ocurrir que la obtuvieras tú.

No entraré (si lo puedo conseguir pues resulta difícil poder hablar sin etiquetar) a situar esto o aquello en un lugar u otro.
Este texto que has subido al blog surgió por algo que a ti -y a otros muchos- inquieta, las personas que quieren ayudar a los demás. Y sin seguir al dedillo todo lo que tú has escrito, el mismo Jung habla del problema que surge -o puede surgir- cuando uno comienza el camino de la individuación: caer en el narcisismo. Ahora bien, mi pregunta para ti es: ¿tú te has liberado de todas las proyecciones, al menos respecto a estas personas sobre las que comentas? Tal como yo lo percibo -y ten en cuenta que es mi percepción- no. Por eso usé el texto del maestro Foyan. Aunque ya te he dado casi la respuesta, que considero equivocado hacerlo por mi parte, pero aún así lo hago, podría ser interesante que encontraras el resto de las respuestas por ti mismo.

La desestructuración de la mente no es una enfermedad mental -según yo lo entiendo- sino la liberación de la mente ordinaria, por eso se perturba todo a lo que uno se aferra. En este caso, son mis palabras surgidas de experiencia fenomenológica. No hablo desde la conceptualización ya que ello sería seguir en la mente ordinaria, sino de la experiencia, el sentir y vivir, único modo de comprender, y comprender a los otros, es entonces cuando dejas de juzgar o etiquetar, Pero, claro, entonces ¿de que habla uno? Si, lo sé. Por eso el silencio es casi un milagro para la salud :) y para la comunicación también.

Si realmente quieres vivir desde el alma deja que los peligros que supuestamente la acechan fluyan, es así como los conocerás, deja entonces que la vida que realmente tú quieres fluya a través de ti, si estás en el miedo, atraerás (atraemos) miedo. Todos los maestros de todas la épocas hablan de esto, experimenta por ti mismo, es lo que te dará conocimiento y entonces sentirás la verdad. La tuya, y esta la podrás compartir con los demás si así está en tu camino (los filósofos chinos lo llamaban fatalidad).

Todo lo que ocurre, todo lo que vivimos, todo aquello que conocemos desde la mente ordinaria no es más que un espejismo, lo construimos con nuestras emociones y pensamientos, mas todo es necesario, si no tuviéramos el opuesto no podríamos comprender desde la comparación. Se llega a la no dualidad cuando uno deja de ver que hay diferencias y por ello opuestos, aunque estos sigan estando. Ya no se juzga entonces, tan sólo se comprende.
No sé si he dado respuesta a tu o tus preguntas :)
Será otro koan, jeje...

Romper la barrera de lo conocido -el conocimiento, que no la sabiduría- para entrar en lo inderterminado, en el azar, en lo ilógico :) Es a esto a lo que tanto miedo le tiene la mayoría de los seres humanos, porque parece, si tal parece, que uno pierde la razón... Pero es un paso necesario para la individuación o iluminación. Métodos varios, vivencia: sólo una, la propia.

Gracias por aportarme el nombre del autor y en que editorial poder encontrarlo si lo deseara.

Ah, la pregunta podría formularse más correctamente si en vez de usar el verbo creer se uso el de pensar. "¿No piensas que...?" ¿Que te parece esta propuesta?

Y ya que sabes donde estoy tienes la puerta abierta a cualquiera de los dos espacios en los que me expreso. Serás bienvenido.

Un cordial saludo :)

Maribel Rodríguez dijo...

Pues sí que se ha animado esto en unos días. Me gustaría comentar sobre muchas de las cuestiones tratadas, pero me enrollaría demasiado...

Quería decir, en relación con lo que comenta Pablo, que las aportaciones de Freud y Jung, en la psicología, han sido pasadas a un tercer o cuarto plano, por los seguidores de ciertas tendencias, que aparentemente se contradicen con estas visiones. Pero cualquier psicólogo o psiquiatra, con un mínimo de sentido común, es consciente de la gran riqueza e inspiración, que parte de los escritos y observaciones de estos autores. Sus descripciones de vivencias subjetivas, son muy ricas y clarificadoras, otra cosa, pueden ser ya sus interpretaciones. Me parece que de cada escuela psicológica hay aspectos valiosos y otros secundarios y no hay por qué desplazar a nadie a ninguna fila, sino aprender a ver la luz que aporta cada perspectiva. Eso no quita que uno prefiera una u otra, pero hay que tener cuidado de no rechazar lo que se desconoce, reproduciendo, inconscientemente ideologías (que hay muchas en psicología), de algunos profesores...

José Antonio, con respecto a lo que dices que el verdadero campo de batalla es el mundo interior, en parte estoy de acuerdo y en parte no. En la realidad, hay aspectos interiores y exteriores, así como individuales y colectivos. Para poder evolucionar realmente, hay que buscar el desarrollo, el equilibrio y la armonía de todos ellos.

José Luis, muchas gracias por la aportación del Advaita-vedanta. Es muy interesante.

Saludos a todos

Maribel

José Antonio Delgado dijo...

Estimada haideé:

Gracias por participar en este blog, abierto a todas las displinas (multidisciplinar) y a la relación de unas con otras (interdisciplinar).

Se me ocurre que mucho de lo que podría decir, a tu mensaje, lo hemos comentado en los anteriores comentarios con el resto de participantes.

Una cosa es la sincronicidad y otra un "lapsus" como el acontecido. Y, como diría Freud, estos muestras ciertos contenidos inconscientes. Jejeje. En cualquier caso, bienvenida eres anónima o no.

No deseo redundar más en algo que ya hemos repetido en multitud de ocasiones. Demasiados iluminati hay por estos lares, así como materialistas defensores de una visión organicista. "Ca" uno es libre (o no tanto) de defender su propia forma de pensar, siempre que se sigan unos cánones de respeto al prójimo. He ahí la necesidad de una moderación en los comentarios. Lamentablemente, he recibido algunas lindezas que ha sido necesario omitir. Las leyes de tráfico existen por algo, por más que sepamos que, en el fondo de los fondos, todo eso es mera ilusión. Pero no hay que confundir el ámbito de "las dimensiones medias" que diría F. Capra, con el Espíritu. Ambos ámbitos tienen sus leyes propias, que, obviamente, hay que conocer y respetar.

Dices en tu comentario lo siguiente:

"¿tú te has liberado de todas las proyecciones, al menos respecto a estas personas sobre las que comentas? Tal como yo lo percibo -y ten en cuenta que es mi percepción- no. Por eso usé el texto del maestro Foyan."

Pienso (luego existo, jejej) que sería bueno que te hicieras tú esa pregunta a tí misma, antes de emitir ese tipo de juicios hacia otras personas. Como muy bien dices, a veces, lo mejor es el "silencio". "El Tao que puede nombrarse, no es el Tao eterno", como dice el Tao Te Ching.

Gracias por tu participación

José

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

Muchas gracias por tu comentario.

Para expresar lo que quiero transmitir con respecto al fuera y dentro, voy a traer a colación dos citas de dos fuentes bien distintas, pero que apuntan a un mismo principio (o arquetipo):

Dice el Tao Te king:

"Quien conoce los hombres es hábil.
Quien se conoce a sí mismo es sabio.
Quien vence a los otros, es fuerte.
Quien se vence a sí mismo, es poderoso."

Y, la Tabula Smaragndina dice así:

"Lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno."

Un cálido abrazo

José

José Luis dijo...

José Antonio

Se me avalanzó, casi sin comerlo ni beberlo, un proyecto que requiere sobre todo un profundo e implicado HACER. Eso, sumado con los haceres normales de mi profesión me impiden momentáneamente seguir esta animosa conversación como me gustaría. Puedo entrar a saltos y comentar cosas sueltas, pero apenas serán PENSADAS, lo que dejará una estela poco cuidada. Y este tema requiere algo más de focalización de la que ahora puedo darle.

Ahora son otros los que necesitan de mi trabajo y se lo tengo que dar. No es una obligación, es responsabilidad. Haidée sabrá decirte en qué sentido las diferencio con claridad. Ella probablmente siguió la ruta del enlace que puse al foro de Maribel que nos trae a éste.

Utilizo mi nombre de pila para estos intercambios porque estoy conectado a ese "espacio de trabajo" y eso impide que aparezca el seudónimo que utilizo en la red, el del escarabajo kafkiano por excelencia castellanizado.

Así que, de momento, poco puedo aportar. Pero queda pendiente la respuesta a tu texto.

haideé dijo...

Bueno, pues entonces me despido.
Que la vida te depare aquello que necesitas :)

Moisés Garrido dijo...

Magnífica exposición, frater, y muy buena crítica sobre los gurús. Toda advertencia es poca. Muchos de los que van por la vida convenciendo de que portan una antorcha para alumbrar el camino de la búsqueda espiritual, finalmente te conduce a un precipicio. Toda prudencia es poca. Por eso siempre hay que mantener un espíritu crítico y escéptico (mantener la duda). Hay muchos farsantes a nuestro alrededor.

Un fuerte abrazo,

Moisés Garrido

José Antonio Delgado dijo...

José Luis:

Será bienvenida tu respuesta, sea cuando sea.

Saludos

José

José Antonio Delgado dijo...

Haideé:

Lo mismo te deseo, aunque, como bien sabemos, la vida siempre depara lo que uno necesita. Aunque a veces se perciba que es para detrimento de nuestro ego. Como bien sabrás, la individuación puede compararse con la reconstrucción de un puzzle. Cada pieza va encajando en su lugar correspondiente, en la medida en que vamos siendo conscientes.

Serás bienvenida a este espacio, siempre que lo desees.

Saludos

José

José Antonio Delgado dijo...

Frater Moisés:

Gracias por participar en el blog.

Sí, en efecto, nunca es mucho lo que no basta, que diría Baltasar Gracián, creo recordar.

Un sano escepticismo es necesario siempre, como bien apuntas. Y, como tú, pienso que esta no es sino una actitud que no se "traga" todo cuanto se nos presenta, sin antes realizar un "filtro" selectivo. Para eso disponemos de la razón.

Un abrazo

José