miércoles, 8 de diciembre de 2010

ENTREVISTA A ÁNGEL ALMAZÁN DE GRACIA, AUTOR DE "PERDIDOS EN EL MUNDO IMAGINAL"

En este mes ha sido publicado por Mandala Ediciones el último libro escrito por el periodista y ensayista Ángel Almazán de Gracia, Perdidos en el Mundo Imaginal, cuya lectura recomendamos encarecidamente.

He aquí la entrevista, que tan amablemente me concedió Ángel Almazán, con motivo de la publicación de ésta, su última obra, desde su natal tierra soriana. En ella nos desvela algunas de las claves de este libro dedicado íntegramente a la interpretación de la serie Lost-Perdidos. Si hay algo que este libro tiene de revelador es, precisamente, que nos invita a reflexionar acerca de lo perdido que se encuentra el ser humano en esta época de oscuridad y de caos, y de la necesidad de realizar un viaje de autoexploración profunda, trascendiendo incluso las propias imágenes arquetipales, si queremos reencontrar el paraíso perdido, nuestro verdadero hogar, aprovechando la oportunidad que toda crisis encierra.


- ¿A qué se debe el título de tu libro, Perdidos en el Mundo Imaginal?

- En primer lugar obedece a la serie televisiva Perdidos (Lost) que ha sido el detonante por el cual he escrito el libro, dado que intento mostrar el eje escatológico sobre el cual han girado las tramas y personajes en sus seis temporadas. Seguidamente es un título que recalca un estado psíquico del ser humano, esto es, que estamos “perdidos”, o sea, que nuestra consciencia (el yo-ego, en términos psicológicos) se encuentra alejada de su verdadera esencia, obnubilada por lo sensorial y las cosmovisiones modernas y ocultismos pseudo-espirituales sustitutorios. En tercer término, que tanto los protagonistas de Lost como todos nosotros creemos estar vivenciando un mundo real, cuando, según los maestros del esoterismo, es nuestra consciencia la que “imagina” e “imaginaliza”, es decir que interpreta las percepciones sensoriales y psíquicas que llegan al alma dotándolas de un verismo y autenticidad tal que resulta muy difícil darse cuenta de que lo que consideramos realidad es el resultado de un complejo procesamiento psíquico, o sea que en definitiva nuestra consciencia es psíquica y los datos que procesa y nos da son realidades psíquicas. Y, por último, el término corbiniano Mundo Imaginal hace referencia a una serie de estratos de la realidad psíquica vinculadas a la escatología y a los “estados alterados de consciencia” provocados entre otras causas por estados meditativos-místicos o por la ingesta de drogas “psiquédicas” como ha mostrado Stanislav Grof.


- En tu libro realizas una interpretación de la serie Perdidos, que ha cautivado a tantas personas ¿Por qué has elegido esta serie en concreto?

- Hay un antes y un después en las series televisivas tras Perdidos, y no sólo en el aspecto técnico (guiones, tramas, personajes…), sino en lo que respecta a su impacto psíquico masivo hasta el punto de congregar a cientos de miles de fans en todo el mundo a una misma hora para ver su final, algo que no había sucedido nunca. Sus seguidores, losties, han necesitado comunicarse entre sí, generando centenares de redes sociales en el mundo, para resolver las incógnitas y misterios de esta serie que les ha conmovido colectivamente. Y sabemos, por Jung, que si algo así acaece es porque algún o varios arquetipos del Inconsciente Colectivo han sido activados y están penetrando en los psiquismos individuales. Mi hijo Diego ha sido uno de tales seguidores y su persistencia porque viera diversos capítulos de esta serie fue lo que me llevó a levantarme a las tantas de la madrugada a ver The End. Curiosamente había visto, seis años atrás, el primer capítulo, así que, uniendo el comienzo y el final de Perdidos pude ver que estábamos ante un Gran Relato Escatológico que iba a resultar incomprensible por la mayoría de los jóvenes seguidores de Perdidos ya que nadie les había explicado los vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá. El libro se lo he dedicado a mi hijo porque es el primero a quien sentía que debía explicarle Perdidos, y él ha sido quien ha leído el borrador del libro y quien me ha ayudado a resumir las seis temporadas de la serie. Ahora bien, para poder mostrar que mi tesis escatológica-imaginal de Perdidos no era una mera elucubración sino que estaba sustentada en una conceptualización escatológica que cuenta con muchos siglos, he tenido que hablar del poder de la Imaginación Creadora desde Platón hasta hoy día, centrándome especialmente en el Mundo Imaginal visionado por espirituales islámicos como nuestro andalusí Ibn al Arabi y por visionarios occidentales como Dante o Swedenborg.


- En tu libro, la Psicología Analítica de Carl Gustav Jung tiene una especial relevancia, ¿cuál es el motivo de que hayas dedicado varios capítulos a la hermenéutica junguiana?

- El segundo y tercer capítulo son cien por ciento junguianos, y a lo largo del libro la hermenéusis junguiana está más o menos presente. Estimé que los conceptos junguianos de la estructura y funcionamiento de la psique eran los más idóneos para servir de puente, en el lector medio occidental, entre una visión literal del mundo y una conceptuación simbólica del mismo. Jung es, asimismo, el puente occidental entre la psicología decimonónica y la llamada Psicología Trascendental, y como he sido un gran lector junguiano entre mis veinte y cuarenta años, sentí que Jung podía aclarar a la mente occidental del lector los mecanismos psicológicos que acaecen cuando nos conmueve una película (en este caso Perdidos) y la gran importancia que tiene “el inconsciente” en todo psiquismo humano. De esa forma preparaba al lector antes de que llegara a las páginas dedicadas al esoterismo de la Imaginación y del Mundo Imaginal.


- La edición en castellano del Liber Novus o Libro Rojo de Jung, donde su autor expone el contacto con las imágenes que surgían de su mundo interior, se ha presentado a escasos días de la publicación de Perdidos en el Mundo Imaginal ¿encuentras alguna relación de contenido y/o de significado entre ambos libros?

- Personalmente las considero sincronicidades. En mi libro dedico varias páginas a esa confrontación con “lo inconsciente” que Jung plasmó finalmente en su Libro Rojo y resumo su técnica de la imaginación activa de personificación de lo que él llamaba complejos cargados emocionalmente e imágenes arquetípicas. La serie Perdidos la he analizado, entre otros enfoques, como un ejercicio de imaginación activa audiovisual, amplificando algunas tramas y personajes recurriendo a algunos mitemas o arquetipos. Pero el mensaje final de mi libro, que ya está implícito en su título y subtítulo (Perdidos en el Mundo Imaginal. Vericuetos de la Imaginación Creadora y del Más Allá), creo que va más allá. Lo digo porque en el Libro Rojo Jung está sumergido en su Mundo Imaginal e intenta encontrar un sentido a tal irrupción, un tanto caótica en ocasiones, de imágenes arquetípicas, mientras que en mi libro el mensaje final que doy es que nuestra consciencia tiene, en última instancia, que dejar atrás incluso las visiones más excelsas del Mundo Imaginal, como muy bien advirtiera, sin ir más lejos del territorio ibérico, San Juan de la Cruz. Este mensaje, por cierto, queda insinuado en los últimos minutos de la serie Perdidos, cuando se extingue la “imaginalización” del Purgatorio al abrirse la puerta del fondo de la iglesia y penetrar por ella una luz inefable, esto es imposible de conceptualizar-imaginar.


- En tu libro, relacionas las grandes obras de teatro o de literatura y el séptimo arte ¿puedes avanzarnos algo sobre esa relación? ¿Es Perdidos, por tanto, algo más que un mero entretenimiento para los jóvenes?

- El cine es el séptimo arte y, por tanto, convergen en él los seis artes anteriores, literatura incluida. En lo que respecta a la literatura he recurrido especialmente a Unamuno, María Zambrano, José Lezama y Juan Goytisolo para esbozar algunos paralelismos. Así, para mí está claro que la novela escatológica La cuarentena de Juan Goytisolo es, en sí misma, un referente literario moderno que sirve perfectamente para contextualizar la trama escatológica central de Perdidos, cuyos personajes, en este sentido, están igualmente en “cuarentena”. Asimismo, las reflexiones unamunianas sobre la autonomía “imaginal” de algunos de sus personajes ficticios, especialmente el protagonista de Niebla, es un ejemplo literario hispánico de imaginación activa junguiana y pone en evidencia que los autores y artistas están influidos en menor o mayor grado por complejos cargados emocionalmente e imágenes arquetípicas que se “imponen” en su quehacer literario y artístico; fenómeno psíquico que ha acontecido igualmente en la serie Perdidos. Así que, por todo lo que vengo contestando en esta entrevista, está claro que para mí Perdidos es una muestra de cómo el Inconsciente Colectivo se ha vestido, con formas audiovisuales contemporáneas, para dotar de un ropaje aceptable a ancestrales arquetipos, escatológicos y de otras modalidades, que ya no conmueven a tales psiquismos occidentales en sus formas anteriores religiosas, artísticas, etc… No es, por tanto, un mero entretenimiento juvenil esta serie televisiva.


- Por último, ¿consideras que hay algo más allá del Mundo Imaginal en el que, según afirmas, está perdida la humanidad?

Hay diversos estratos cognitivos en los que la consciencia se encuentra perdida: consciente e inconsciente personal, consciencia colectiva (espíritu de la época o conjunto de cosmovisiones oficiales imperantes) e inconsciente colectivo. Creo que, como vienen diciendo los espirituales insignes de la Filosofía Perenne, sólo un profundo autoconocimiento interior hará que la consciencia reencuentre su hogar, y tal gnosis es de carácter metafísico, no psíquico, esto es, no conceptual y ni siquiera “imaginal”. En tal sentido recomiendo la lectura y meditación de lo que nos han dicho en el siglo XX vedantinos advaitas como Ramana Maharsi o Nisargadatta Maharaj.

viernes, 3 de diciembre de 2010

SACRIFICE OF THE HERO AND MEETING THE SOUL, IN CARL GUSTAV JUNG

About the epoch of his breaking off with Freud, Jung had the following dream:

“I was with a brown unknown young man, a savage, in a solitary rocky mountain. It was before the dawn, the east sky was already clear and the stars were becoming extinct. Then Sigfrid's horn resounded for the mountains and I knew that we had to kill him. We were armed with guns and were stalking him in a steep strait. Suddenly, Sigfrid appeared in the high of the summit of the mountain, with the first nascent sunbeam. In a car of skeleton, he was descending rapidly for the rocky slope. When he doubles a corner, we shoot on him and he collapsed, wound of death. Full of disgust with myself and with repentance for having destroyed something so big and beautiful, I tried to flee, stimulated by the fear, since they could discover the crime. Then it began to rain copious and I knew that all the fingerprints of the crime would remain erased. I had escaped to the danger of come to light, the life could continue, but an unbearable feeling of fault was staying."

After narrating the dream, Jung expresses the impact that it stamped on his conscience:


“When I woke up I pondered over the dream, but it turned out to me impossible to understand. Therefore, I tried to fall asleep, again, but a voice said, "you have to understand the dream immediately!” The interior agitation was increasing until the terrible instant in which the voice said: "if you do not understand the dream you will have to shoot yourself!”In my bedside table, there was a loaded revolver and I was frightened. Then I returned to ponder and suddenly I understood the sense of the dream: "this is the problem that it appears to the world!” Sigfrid represents what the Germans wanted to realize, namely, to impose his own will heroically. "Where there is a will one finds a way!”The same thing I wanted. However, it was not possible now, yet. The dream was showing that the attitude that was taking on bodily form by means of Sigfrid, the hero, already was not adapted to me any more. That is why he had to be murdered.  

Later I experienced great pity, as if I had shot on me. In this event was expressing my secret identity with the hero, as well as the suffering that the man experiences when his ideal and his conscious attitude is forced to sacrifice. Nevertheless, it was necessary to give end to this identity with the ideal of the hero; since it exists something slightly higher than the will of the Ego and to which it is necessary to submit. (…) The brown savage who had accompanied me and who properly had taken the initiative of the crime is an incarnation of the primitive shadow. The rain shows that it was eliminating the tension between the conscious and the unconscious.

In spite of the fact that it was then not possible to me to understand the meaning of the dream yet, because the scanty indications there were liberated new forces that helped me to take my experiment with the unconscious until the end
."

Jung agrees with midday clarity that, in the precise moment in which he had the dream, he did not know what that dream meant. But an interior voice, proceeding from the unconscious, warned him about the importance of understanding the sense of that dream, immediately. In addition, on having pondered it, he could meet on his interpretation: The death of the hero within . In addition, he realized that this problem, that was affecting him, was a dilemma that was concerning to the western world. The death of the hero means the dismantlement of the modern believing pretension, according to which, it is only because the will power and the power that grants the managing of the top functions of the conscience, the human being can achieve all his intentions -definitively, heroic hybris or, as the Analytical Psychology names it, an inflation-, where there is a will, there is a way!, forgetting that it exists universal laws that we are all subordinated. The above-mentioned fundamental principles or archetypes operate beyond the limited light of our conscience, which moves away increasingly from the necessary state of balance. It is not of surprising, so, that the immense majority of the Europeans declare themselves atheistic or agnostic. Nevertheless, similar attitude makes be afraid of the worst, because the dissociation of the personality becomes increasingly marked and, so, a danger of one conflagration. 

Likewise, as we have indicated before, when the conscience moves away from its instinctive substratum, from the unconscious, this one will acquire the features of an authentic daimon, represented by the Christianity with the image of the Devil, the face conceals of God. The alarming extension of the terrorism does not leave place to doubts; it is the most tangible sample of the danger that besiege to the modern humanity. Before similar proof of savagery, it begins some compensatory reactions that adopt the form of sects, congregations or Christian groups, which is the case of the evangelical ones, the Jehovah's Witnesses, the African Methodists, etc, as already happened in the origins of the Pisces Era. This illustrates that Christianity, like, on the other hand, also happens  with the Judaism and the Islamism, says nothing at all to the modern man., yet Though the big religions try to show the custody of the eternal truths legitimately, the certain thing is that they have to pay a tax: the loss of the temporary apparel in which they re-dress. In addition, in the contemporary world, it is not possible to support the inflexible attitude that characterizes to any monotheistic religion. To a certain extent, the psychologist understands the pretension of any religion to be proclaimed as authentic and unique, and that it conceives that its god is the real God. Ultimately, any religious conversion, if it is real, will exclude any observation of relativity. If it is genuine, it will have the character of being absolute, unique and unrepeatable for those who experience it. Because of this, Marie-Louse von Franz says the following:

"This way, we are situated in a terribly contradictory situation, because to have a religious experience there is needed a kind of absolute obligation, but this is irreconcilable with the reasonable fact that there are many religions, and a lot of religious experiences, and that the intolerance is really Barbarian and obsolete. The possible solution would be that every individual was retaining his own experience and was taking it like absolute, agreeing the fact that others have different experiences, linking the necessary absolute condition only to oneself: for me this is absolute (there is neither relativism, nor any other possibility), but I must not extend the limits to the field of the others. And this is what we try to do. We try that people have a religious experience without collectivizing it and giving the wrong step of insisting that it should be also valid for others. It must absolutely be valid for me, but it is a mistake for me to think that the experience that for me is absolute has to apply to others."

In certain way, the dream has a bearing on what happens when the individual suffers a real irruption of contents from the unconscious. The conscience confrontation with the unconscious products could be understood as an authentic religious experience, that, as Marie-Louise von Franz declares:

"It would mean an experience that cannot be reached by the intellectual effort, or exercising the concentration, or the yoga, or the exercitia spiritualia, but rather in a Self experience, which we only could have if we accept the unconscious and the life mysteries, and the difficulty of living through the own conflict.”

It is a question, therefore, of ego’s death and Self renaissance. Theme that I have referred a few lines above, and that I have expounded with sufficient detail in my essay on the union of the opposite ones, where I have exemplified it in the figures of both magicians protagonists of the J. R. Tolkien epic, The Lord of the rings: Gandalf-Saruman, among others.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El SACRIFICIO DEL HÉROE Y EL ENCUENTRO CON EL ALMA , EN CARL GUSTAV JUNG

Hacia la época de su separación con Freud, coincidiendo con el inicio de su "experimento" un 12 de diciembre de 1913, es decir, de su inmersión en, y de su tránsito por, lo Inconsciente y, por tanto, el comienzo del trabajo con las imágenes que de allí le emanan y que se concretarán en su LIBER NOVUS o LIBRO ROJO, con fecha de 18 de diciembre de 1913, Jung tuvo el siguiente sueño:

“Me encontraba con un joven moreno desconocido, un salvaje, en una solitaria montaña rocosa. Era antes del amanecer, el cielo del este era ya claro y las estrellas se extinguían. Entonces resonó por las montañas el cuerno de Sigfrido y supe que debíamos matarle. Íbamos armados con fusiles y le acechábamos en un estrecho acantilado.

De pronto, apareció Sigfrido en lo alto de la cumbre de la montaña, con el primer rayo del sol naciente. En un carro de osamenta descendía rápidamente por la pendiente rocosa. Al doblar él una esquina, disparamos sobre él y se desplomó, herido de muerte.

Lleno de asco de mí mismo y de arrepentimiento por haber destruido algo tan grande y bello, intenté huir, impulsado por el miedo, pues podían descubrir el crimen. Entonces comenzó a llover copiosamente y supe que todas las huellas del crimen quedarían borradas. Había escapado al peligro de ser descubierto, la vida podía continuar, pero quedaba un insoportable sentimiento de culpa
.”

Después de narrar el sueño, Jung expresa el impacto que imprimió en su consciencia:

“Cuando desperté medité sobre el sueño, pero me resultó imposible comprenderlo. Intenté, pues, dormirme nuevamente, pero una voz dijo: “Tienes que comprender el sueño e inmediatamente!” La agitación interior fue aumentando hasta el terrible instante en que la voz dijo: “¡Si no comprendes el sueño tendrás que disparar sobre ti!” En mi mesita de noche había un revólver cargado y sentí miedo. Entonces volví a meditar y de pronto comprendí el sentido del sueño: “¡Éste es el problema que se le plantea al mundo!” Sigfrido representa lo que los alemanes quisieran realizar, a saber: imponer heroicamente su propia voluntad. “¡Donde hay una voluntad se encuentra un camino!” Lo mismo quería yo. Pero ahora ya no era posible. El sueño mostraba que la actitud que encarnaba por medio de Sigfrido, el héroe, ya no se adecuaba más a mí. Por ello, él tenía que ser asesinado.

Después experimenté gran compasión, como si hubiera disparado sobre mí. En ello se expresaba mi secreta identidad con el héroe, así como el sufrimiento que el hombre experimenta cuando es forzado a sacrificar su ideal y su actitud consciente. Pero había que dar fin a esta identidad con el ideal del héroe; pues existe algo más alto que la voluntad del Ego y a lo cual hay que someterse. (…) El salvaje moreno que me había acompañado y que propiamente había tomado la iniciativa del crimen es una encarnación de la sombra primitiva. La lluvia muestra que desaparecía la tensión entre lo consciente y lo inconsciente.

A pesar de que entonces no me era posible todavía comprender el significado del sueño por los escasos indicios, se liberaron nuevas fuerzas que me ayudaron a llevar a su fin mi experimento con el inconsciente
.”

Jung asiente con meridiana claridad que, en el preciso momento en que tuvo el sueño, no supo qué significaba. Pero una voz interior, procedente de lo inconsciente, le advirtió de la importancia de comprender el sentido de aquel sueño, inmediatamente. Y, al meditarlo, pudo dar con su interpretación: La muerte del héroe en su interior. Esto representa, en realidad, el sacrificio de su consciencia racional, orientada unilateralmente hacia el logro de los objetivos culturales colectivos, alimentados éstos por el espíritu de la época (zeitgeist).

Además, se dio cuenta de que ese problema, que le afectaba a él, era un dilema que se le planteaba al mundo occidental. La muerte del héroe significa, por tanto, el desmantelamiento de la pretensión moderna de creer que con la fuerza de voluntad y con el poder que otorga el manejo de las funciones superiores de la consciencia, el ser humano puede lograr cuanto se proponga –en definitiva, hybris heroica o, como lo denomina la psicología inflación-. Algo que suele expresarse con la afirmación ¡querer es poder!, olvidando que existen leyes universales a las que todos estamos supeditados. Dichos principios fundamentales, espirituales, o arquetipos operan allende la limitada luz de nuestra consciencia, la cual se aleja cada vez más del necesario estado de equilibrio. No es de extrañar, pues, que la inmensa mayoría de los europeos se declare ateo o agnóstico. Sin embargo, semejante actitud hace temer lo peor, porque la disociación de la personalidad se hace cada vez más acusada y, con ello, también el peligro de una conflagración. Y es que, como hemos indicado antes, cuando la consciencia se aleja de su sustrato instintivo, de lo inconsciente, éste adquiere los rasgos de un auténtico daimon, representado por el cristianismo con la imagen del Diablo, la cara oculta de Dios. La alarmante extensión del terrorismo no deja lugar a dudas; es la muestra más tangible del peligro que asola a la humanidad moderna. Frente a semejante demostración de salvajismo, empiezan a manifestarse reacciones sincréticas compensatorias, que adoptan la forma de sectas, congregaciones o grupos cristianos, cual es el caso de los evangélicos, los testigos de Jehová, los metodistas africanos, etc, como ya sucediera en los orígenes del cristianismo.

Esto acredita que la religión cristiana, como, por otro lado, sucede también con el Judaísmo y el Islamismo, ya nada le dice al hombre moderno. Y, si bien, las grandes religiones pretendan legítimamente ostentar la custodia de las verdades eternas, lo cierto es que han de pagar un tributo: la pérdida del ropaje temporal con el que se envisten. Además, en el mundo contemporáneo, no es posible mantener la actitud inflexible que caracteriza a toda religión monoteísta. Hasta cierto punto, el psicólogo entiende la pretensión de toda religión de proclamarse como auténtica y única y que conciba que su dios, es el Dios verdadero. A fin de cuentas, toda conversión religiosa, que sea verdadera, excluye cualquier atisbo de relatividad. Si es genuina tiene el carácter de ser absoluta, única e irrepetible para quien la experimenta. Por eso dice Marie-Louse von Franz, en su libro El puer aeternus,  lo siguiente:

“Así, nos hallamos en una situación terriblemente contradictoria, porque para tener una experiencia religiosa se necesita una especie de obligación absoluta, pero esto es irreconciliable con el hecho razonable de que hay muchas religiones y muchas experiencias religiosas y que la intolerancia es realmente bárbara y obsoleta. La solución posible sería que cada individuo retuviera su propia experiencia y la tomara como absoluta, aceptando el hecho de que otros tengan experiencias distintas, vinculando la necesaria condición absoluta sólo a uno mismo: para mí esto es absoluto (no hay relativismo, ni ninguna otra posibilidad), pero no debo extender los límites al campo de los demás. Y eso es lo que intentamos hacer. Intentamos que la gente tenga una experiencia religiosa sin colectivizarla y dando el paso equivocado de insistir en que también sea válido para otros. Debe ser absolutamente válido para mí, pero es un error para mí pensar que la experiencia que para mí es absoluta tenga que aplicarse a otros. “

En cierto modo, el sueñode Jung incide en lo que sucede cuando el individuo sufre una verdadera irrupción de contenidos provenientes de lo inconsciente. La confrontación de la consciencia con los productos de lo inconsciente puede entenderse como una auténtica experiencia religiosa, que, como declara Marie-Louise von Franz:

 “Significaría una experiencia que no puede alcanzarse por el esfuerzo intelectual, o ejercitando la concentración, o el yoga, o los exercitia spiritualia, sino más bien en una experiencia del Ser, que sólo podemos tener aceptando lo inconsciente y lo desconocido de la vida y la dificultad de vivir el propio conflicto.”
 
Se trata, por tanto, de la muerte del ego y del renacimiento del Sí-Mismo, tema al que me he referido unas líneas más arriba, y que he expuesto con suficiente detalle en mi ensayo sobre la unión de los opuestos, donde lo he ejemplificado en las figuras de los dos magos protagonistas de la epopeya de J. R. Tolkien, El Señor de los anillos: Gandalf-Saruman, entre otras.

Continuará...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Sobre el Sentido de la Vida en el VI Ciclo de Conferencias del Aula Fe-Cultura

El pasado 23 de noviembre, entrados ya en el mes de Sagitario, asistí al VI Ciclo de Conferencias del Aula Fe-Cultura, celebrado en el hotel Badajoz Center, en la ciudad de Badajoz, con motivo de la conferencia que dio  María Isabel Rodríguez Fernández, acerca del sentido de la vida. El título de la conferencia fue ¿La vida sin sentido?

A medida que avanza la crisis de valores en la que está sumido occidente, acicateada por el arquetipo plutoniano que impele a una bajada a los infiernos, a la oscuridad de la caverna, donde se toma contacto con los espíritus de nuestros ancestros al estilo de los chamanes, el problema del sentido en la vida del ser humano se hace cada día más acuciante. ¿Tiene algún sentido la vida, más allá de la satisfacción de las necesidades materiales o los deseos más prosaicos? Este interrogante no resulta fácil de responder si no se ha tenido acceso a la Realidad que se encuentra allende las apariencias, al Mundo Imaginal del que nos habla Henri Corbin, ese Mundo en el que se manifiestan las Imágenes Primordiales, como proyecciones ortogonales de los Principios Universales o Ideas platónicas. Uno de los más graves escollos que el hombre moderno tiene que superar es, precisamente, la "muerte de Dios", vaticinada por Nietzche y expuesta en su Así habló Zaratustra. Desde luego, no debe entenderse con ello que Dios, se entienda como se quiera o pueda entender, haya muerto literalmente. Lo que ha muerto, y esto es esencial que se sepa, es la Idea de  un Dios externo al hombre, tal y como la entienden los seguidores literalistas de las tres grandes religiones del libro. Al hombre moderno, caracterizado por su hipertrofia de la consciencia horizontal, material, parece ser que ya nada le dicen los relatos bíblicos.Al contrario, son fuente de las más enconadas críticas.

Por lo tanto, si me refiero a esta época en la que nos ha tocado vivir, como una época de oscuridad y tiniebla, de inversión de valores rectores de la actitud consciente, donde prima la competencia más atroz, la lucha por la supervivencia física, la guerra de los elementos contrapuestos, ejemplificada en la alquimia por el símbolo del esqueleto con la Guadaña, una auténtica nigredo, no debería sorprenderle al lector. Si hay algo que caracteriza a las épocas de oscuridad es, precisamente, la completa falta de un Sentido último de la existencia humana. Justamente, porque se vive una especie de psicosis colectiva, de división de elementos, donde el Dragón, es decir, "lo instintivo",  "lo animal" en el hombre, ese impulso ciego que todo lo devora, esa sed insaciable que todo lo quiere y con nada se conforma, parece haberse hecho con las riendas de la consciencia colectiva, arrasando todo a su paso, como si de un Diluvio universal se tratara. Claro que, en el seno de la nigredo, de la noche oscura del alma que es, también, una noche de la purgación de los sentidos, surge, de ordinario, la iluminación. Esta  época, pues, encierra una tremenda paradoja. Tan es así que, frente a la completa falta de un Sentido trascendente de la vida humana, defendida por el stablisment cientifista, se van formando grupos, cada vez más numerosos, donde se dan cita aquellos individuos que, tras su descensusad inferos particular, nos hablan de ese "tesoro difícil de alcanzar".

Uno de esos tesoros es la contemplación de la lux aeterna, tras la imperiosa necesidad del ser humano moderno de realizar un viaje de retorno al Paraíso Perdido, que reside en su mundo interior, donde encontrará la Imago Dei, la chispa divina de la que dan cuenta los gnósticos. Por eso, el Hombre Nuevo es aquél que ha tomado contacto con sus raíces, que ha sufrido una muerte y un renacimiento simbólicos, descubriendo que, en su trabajo de sanar su herida, contribuye a la sanación de la herida colectiva. Y, en ese viaje de autodescubrimiento, de autoexploración, entra en un Mundo que, paradójicamente, es tanto subjetivo, cuanto objetivo. Un Mundo que, si bien ,comienza siendo suyo propio, acaba descubriendo que lo conecta con toda la Humanidad. Y es ahí, donde la Imago Dei va transformándose, va cambiando de forma, hasta descubrir, en esas transformaciones, que se le está desvelando su propio Mito.

Ese nacimiento de la Imago Dei en el interior del ser humano es, precisamente, lo que dota de un Sentido trascendente la existencia humana. Así entendida, la Vida humana es un proceso de desarrollo y crecimiento, muy ligado a los procesos creativos, que conduce al  hombre, desde una completa ceguera (o miopía) e ignorancia espiritual, hasta una creciente consciencia de su dimensión espiritual. A este proceso, la mitología lo denomina "un segundo nacimiento". De hecho, el individuo que no ha nacido por segunda vez es considerado como un ser contrahecho, siendo éste segundo nacimiento lo que hace que el ser humano sea humano.

Sobre estas, y otras muchas cuestiones relacionadas con el Sentido de la Vida, estuvimos hablando largo y tendido Maribel, Teresa y yo, primero unas horas antes de la conferencia de Maribel, y después, durante la cena. Desde luego, fue un privilegio el poder compartir estas experiencias con Psicólogas y Psiquiatras de mentalidad tan abierta.