domingo, 31 de octubre de 2010

SOBRE EL SIMBOLISMO DE "LA NOCHE DE LOS DIFUNTOS"

Hoy, como nos hallamos en la víspera del Día de Todos los Santos, voy a realizar algunas reflexiones en torno a esta fecha.

Una fecha que fue instituida por la Iglesia Católica para conmemorar la muerte de los mártires cristianos. Esta fiesta coincide con la celebración del Día (o, mejor, la Noche) de los Muertos, una fiesta pagana prehispánica, originaria de México y que tiene lugar, tanto en este país, como en Centroamérica. Esta última fiesta era presidida por una diosa, la “Dama de la Muerte”, esposa del señor de la Tierra de los Muertos. En Estados Unidos, tiene su correlato en la fiesta de Halloween.

Todas estas fiestas están relacionadas con la Conmemoración de los Fieles Difuntos, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y, especialmente, por aquellos que aún permanecen en el Purgatorio, en estado de purificación.

Estas fiestas evocan la época de la caída de las hojas, del doblar de la vegetación, del retorno al caos primordial de la materia bruta, en espera de que la fermentación del humus prepare el renacimiento de la nueva vida. Desde un punto de vista astrológico, se relaciona con el signo de Escorpio, el octavo signo de zodíaco, que ocupa el lugar intermedio del trimestre otoñal, cuando las hojas amarillentas de los árboles son arrancadas por el viento, y los animales y las plantas se preparan para una existencia nueva. Regido por el planeta Plutón, una potencia sombría, misteriosa, relacionada con los infiernos y las tinieblas interiores.

En Alquimia, los espíritus de los muertos eran los vapores que se desprendían, en el proceso de transformación de la oscura materia prima saturnal, lo que equivalía a una purificación. El mallorquín Ramón Llull dice en su Compendium en Bibliotheca chemica curiosa, tomo I, Ginebra, 1702, lo siguiente: “Has de saber, hijo mío, que ha cambiado el curso de la naturaleza, de modo que (…) podrás ver, sin inquietarte demasiado, evadirse los espíritus (…) en el aire; se condensarán en forma de bestias monstruosas o de hombres que vuelan de un lado para el otro, como las nubes”. Por tanto, lo que se producía era una transformación de la materia bruta, mediante la utilización del fuego. Esta quema de lo más primitivo del alma humana, de los instintos más primarios, del lado oscuro de la psyché, o sea, de su sombra, conducía a la superación del “hombre viejo”. Este “hombre viejo” es, como las caducas hojas de los árboles, y la materia vegetal muerta, la vida prosaica, del que no ha despertado a la otra realidad, regresando a la Fuente.

Por consiguiente, el Día de los Difuntos simboliza, y con él se celebra, esa muerte del “hombre viejo”, mediante un proceso de purificación, en el seno de una nigredo alquimista, un Diluvio Universal, donde acontece una ruptura de proyecciones en la realidad material, y el acceso al ámbito de los espíritus, o sea, al mundo de los antepasados, en los dominios de la “Dama de la Muerte”, en el más allá. Durante este período vital, tiene lugar la salida de los espíritus, la emergencia de los arquetipos desde lo Inconsciente Colectivo, en esa vuelta al Caos primordial, un Vacío del que Todo procede. Como los animales oscuros que se esconden bajo tierra, y los muertos se ocultan bajo las lápidas de los cementerios, la consciencia retorna a las oscuridades de lo Inconsciente. Desde aquí, surgen los espíritus de sus antepasados, los arquetipos, que, al ser constelados o activados, emergen de las profundidades de lo Inconsciente Colectivo al ámbito de la consciencia. Aquí se produce una dialéctica entre la destrucción (del hombre viejo) y la creación (de lo nuevo), de la muerte al estado hílico o de hombre material, y el renacimiento al ámbito espiritual o transformación en hombre espiritual, de la condena (especialmente, por el estado de ignorancia e inconsciencia infantil) y la redención (liberación de las cadenas del materialismo).

 

PSEUDOCIENCIAS EN LA UNIVERSIDAD: ¿Qué herejía? 2ª Parte

PROCESO INQUISITORIAL CONTRA GALILEO

Nuevamente, los Sumos Sacerdotes del stablisment científico atacan todas aquellas disciplinas que, por no entrar en sus planteamientos materialistas y cientificistas, ellos consideran pseudocientíficas, en una noticia sorprendente y alarmante: "Manifiesto "Por una universidad libre de pseudociencias y oscurantismo"". En este caso, además, descubren, con una ingenuidad pasmosa, los verdaderos motivos de ese ataque, de ese intento de desprestigio, a disciplinas como la homeopatía o la acupuntura, por no hablar del conocimiento del simbolismo astrológico, de las cartas del Tarot, del I Ching, etc.

Dejemos que sean ellos mismos quienes se delaten con sus propias palabras: "Consideramos por último, que si bien está justificado profundizar y destinar fondos a cualquier aspecto que pueda ser investigado, la especial situación económica actual convierte la inversión de esfuerzo y medios en este tipo de disciplinas totalmente desacreditadas en un acto de puro despilfarro de recursos, que podrían emplearse en líneas de investigación y docencia muchísimo más prioritarias."

Para más información sobre las bases del materialismo y de esta actitud de dogmatismo cientificista, recomiendo la lectura de mis entradas relativas a las semillas del materialismo.




sábado, 30 de octubre de 2010

LAS SEMILLAS DEL MATERIALISMO. 3ª Parte.

Proseguimos aquí con la tercera y última parte de este ensayo, dedicado a las raíces del materialismo. En próximas entradas, hablaremos de la trascendencia de éste mórbido paradigma. 


Estos planteamientos materialistas, junto a la idea de que el alma humana es completamente maleable, la hallamos en Herbert Spencer, para quien el aprendizaje se reduce al ajuste o adaptación continua del organismo al ambiente. A partir de Spencer, se presupone que la conducta sirve a las funciones de adaptación, ajuste y supervivencia del más apto. Y, poco a poco, la mente empieza a ser concebida como un epifenómeno del cerebro, cuya función es la de permitir la adaptación del individuo al ambiente (funcionalismo americano). Estos planteamientos confluyen en la Psicología conductista o reflexología, iniciada por Sechenov y continuada por Pavlov, según la cual la actividad psicológica se reduce a la ecuación estímulo-respuesta. Por supuesto que, bajo este paradigma, subyace la idea de que al hombre se le puede lavar el cerebro, para que las clases dirigentes manipulen a las masas a su antojo.

El empresario Robert Owen (1771-1858), en sus fábricas de algodón de New Lanark, de Escocia, y, posteriormente, en New Harmony, en Indiana, conjugando las ideas de Descartes, con el empirismo de Locke, implantó su fallido programa en una comunidad tecnológicamente organizada. Aunque Owen tenía buena intención, mirando por la felicidad de sus empleados, y no sólo por el beneficio económico que éstos le reportaban, el paradigma materialista y mecanicista en el que se movía y la idea de que el hombre es una tabula rasa, terminan por conducir a la deshumanización del individuo. Estos presupuestos, desde los que partía Owen, son el origen de una sociedad cada vez más alienada, en la que los seres humanos son concebidos como máquinas carentes de alma, que pueden ser manipulados según el capricho de las nuevas clases dirigentes. Por lo tanto, las masas, ahora, en lugar de ser guiadas o dirigidas por los representantes de la autoridad espiritual, las clases sacerdotales,  lo son por sus dirigentes políticos, por sus jefes o directivos empresariales, es decir, por aquellos que representan el poder temporal. 

Valiéndose de la propaganda, el nuevo mundo de las imágenes se podría controlar científicamente (o sea, utilizando los conocimientos científicos), tal y como defendía Louis de Saint-Just (1776-1794), con el fin de manipular a las masas, según conviniese a las clases dirigentes del nuevo Sistema. La película Matrix representa con gran elocuencia este Sistema materialista: Matrix.

Semejante panorama fue vislumbrado por el poeta místico William Blake (1767-1794), que escribe:

“Vuelvo los ojos a las Escuelas y Universidades de Europa y, allí, contemplo el Telar de Locke, cuya horrenda conjura brama, arrastrada por las ruedas de molino de Newton: negra la tela entrelazada en profundos pliegues sobre todas las naciones: veo crueles mecanismos de numerosas ruedas, rueda contra rueda, con tiránicos dientes que se mueven compulsivamente unas a otras.”

Pero, si esto es así, ¿dónde ha ido a parar Dios?  Dios, como podrá imaginarse el lector, desaparece de la escena sólo en apariencia. En realidad, el Espíritu Divino, el Deus absconditus escolástico, ha ingresado en el ámbito de la Materia. El Nous griego se ha precipitado al interior de la Physis. Y, así, el Gran Misterio, en un tiempo hallado en el seno del alma humana, se busca ahora en las mismas entrañas de la Materia. Ya no es la chispa divina, en la matriz del alma del hombre, lo que busca el científico. Antes bien, es en el núcleo del átomo, en el código genético, en el cerebro humano, en el caldo primigenio, o en el Big Bang y el Big Crunch, donde cree encontrar la Verdad. Y, la idea de la “Gran Cadena del Ser” o Scala naturae aristotélica, según la cual existía una evolución espiritual que hacía al hombre aproximarse a la experiencia divina y, por consiguiente, perfeccionarse espiritualmente, tal como sostenían los místicos cristianos, v. gr., ha dado paso a la evolución material de las especies, cuyos mecanismos básicos son la variación casual y la victoria fortuita del más apto, en la lucha por la supervivencia. Una versión atenuada del materialismo defendido por el marqués de Sade.

Continuamos y finalizamos este artículo aquí.

martes, 26 de octubre de 2010

EL ELIXIR DE LA VIDA ETERNA

 Al hilo de las entradas anteriores, acerca de las semillas del materialismo y de la miopía para con la realidad simbólica, traigo a colación una noticia relativamente reciente sobre Aubrey de Grey, un gerontólogo, publicada por el Diario "público". En ella afirma que, con la medicina regenerativa, en el futuro será posible vivir mil años o más. Tras la noticia, realizaré mis comentarios sobre semejante materialista malentendido. 

NOTICIA:

El gerontólogo inglés Aubrey de Grey cree que es perfectamente posible alargar la vida con el avance de la medicina regenerativa

EFE MADRID 22/10/2010 12:41 (Diario "Público")

El gereontólogo biomédico inglés Aubrey de Grey a su llegada a 'El Ser Creativo' en el I Congreso de Mentes Brillantes, que se ha inaugurado hoy en Málaga. EFE
Aún no se ha descubierto el ansiado elixir de la eterna juventud, pero el famoso gerontólogo inglés Aubrey de Grey está convencido de que, con el avance de la medicina regenerativa, "viviremos mil años o más". "Creo que es perfectamente posible", afirmó hoy De Grey sin traslucir el mínimo atisbo de duda, en una entrevista con EFE.

Con su llamativa barba de casi medio metro de longitud que le da una cierta apariencia de genio despistado, el biomédico, conocido como "el profeta de la inmortalidad", causó hoy sensación en la primera jornada del I Congreso de Mentes Brillantes, que se celebra hasta el próximo sábado en Málaga. Algo abrumado por los flashes de los fotógrafos, el gerontólogo, director de la revista académica Rejuvenation Research, expuso su tesis de que el conocimiento para desarrollar una medicina efectiva contra el envejecimiento ya existe, pero falta financiación.

Así, De Grey destacó las bondades de la medicina regenerativa, una rama de la bioingeniería que se sirve de la combinación de células, métodos de ingeniería, bioquímica y fisioquímica para mejorar o sustituir funciones biológicas. "La medicina regenerativa -explicó- se refiere a terapias que restauran la estructura molecular de un tejido o del cuerpo entero al estado en que se encontraba antes de algún tipo de daño".

En su opinión, "se trata de un daño que resulta inofensivo la mayor parte de la vida, pero, cuando se acumula, provoca enfermedades y discapacidades a una edad avanzada. Aplicar la medicina regenerativa al envejecimiento significa, sencillamente, reparar el daño acumulado durante la vida". Por eso, el gerontólogo trabaja desde hace años en la llamada "senescencia negligible ingenierizada" (SENS, en sus siglas inglesas), un proyecto de reparación de tejidos que rejuvenecería el cuerpo humano y permitiría una esperanza de vida indefinida.

COMENTARIOS:

No pretendo desmentir lo que éste científico de la senectud afirma acerca de la posibilidad de alargar la vida, en un futuro, aunque me muestre muy escéptico con algunas de sus afirmaciones. En las últimas décadas, de hecho, se ha conseguido que la expectativa de vida en los países más avanzados haya aumentado considerablemente. Sin embargo, cabría preguntarse ¿por qué habríamos de desear vivir muchos años más? ¿Qué hay sobre la calidad de vida de las personas? Y, aún más importante, si cabe, ¿no sería más interesante aprender a convivir con la muerte, como una parte ineludible de la vida? ¿No estarían mejor invertidos los recursos si se enseñara a las personas a conocer cuándo llegará su fin y, si fuese viable, a prepararse y, hasta, elegir el momento en que se producirá esa transición final? Y, con ello, no me estoy refiriendo al suicidio, desde luego. 

Lo que esta noticia refleja es una completa incomprensión y un malentendido que no hace sino perpetuarse en nuestra sociedad materialista. En la epopeya sumeria de Gilgamesh, por ejemplo, de amplia difusión por Mesopotamia y Anatolia desde antes del siglo VII a. de C., descrita en doce tablas asirias de barro en escritura cuneiforme, narra las aventuras del héroe en busca de la inmortalidad. Gilgamesh se enfrenta a las fuerzas del mal para conseguir la planta de la eterna juventud. Sin embargo, mientras dormía tumbado cerca de una poza, una serpiente le arrebató la planta. Apenas la hubo engullido, la serpiente mudo su piel y , con ello, rejuveneció. Gilgamesh se sentó a llorar por la pérdida del elixir de la vida eterna.

La búsqueda de la inmortalidad siempre ha fascinado al ser humano. Hay algo en ese símbolo que conmueve en lo más hondo de nuestro ser. Sin embargo, existe un mal entendido radical que se perpetúa en nuestra cultura materialista. La búsqueda de la inmortalidad en el plano material o físico, que podemos observar hoy en los avances de la medicina para aumentar la longevidad, como vemos en esta noticia,  o en las polémicas que se suscitan como consecuencia de la pretensión de alargar la vida del paciente, pese a la situación y el estado en el que se encuentre, se deriva de una auténtica y profunda incomprensión. Muy al contrario, el problema fundamental es la ampliación de la perspectiva del hombre, de suerte que su cuerpo y su yo no obstruyan ni obnubilen la visión de la inmortalidad en el hombre. El cuerpo, la materia, es la parte efímera y contingente de la existencia humana. "Polvo somos, y en polvo nos convertiremos". La dádiva que entregan los dioses al héroe ha de entenderse en un sentido simbólico. Representa la renovación de la energía vital, un nuevo nacimiento tras la transformación que se opera en el interior de lo inconsciente ( o del alma humana, como se prefiera). El don verdadero es la trascendencia del ego, después de la muerte de las antiguas estructuras, tras la des-identificación con el ego y con el cuerpo, del egoísmo consecuente y de la arrogancia del "sabio", dando nacimiento a un nuevo ser que, aún siendo el mismo, sin embargo ya no lo es. En otras palabras, hablamos del acceso al otro mundo, mediante un "segundo nacimiento" en el que la consciencia se despierta a la realidad del Espíritu.