sábado, 10 de octubre de 2009

KARMA Y RELACIONES DE PAREJA


Resulta muy importante iluminar la sombra de nuestros familiares, porque, lo queramos o no, forma parte de nuestro destino... su sombra es nuestra sombra y, cuanto más iluminamos las oscuridades en nosotros mismos, tanto más se transforman ellos.

En mi ensayo ¿Fue jung un egregio necrófilo?, reflexiono sobre esto mismo, tras iluminar las oscuridades individuales y ver lo conectadas que están con las de los familares. Portamos una especie de Karma impersonal. Jung, también, se dio cuenta de que tenemos una especie de karma, como si tuviesemos que enfrentarnos y cuestinarnos todo aquello que nuestros familiares no han podido o no han sabido confrontar. Pero, tras este karma familiar, hay otro karma impersonal, del que he sido consciente y al que me he tenido que enfrentar; en el que me he visto ante la necesidad de dar respuestas a cuestiones que mis antepasados no han podido o sabido responder; y enfrentarme a conflictos que no han sabido o podido superar; responder a interrogantes que necesitaban de una apremiante respuesta, que resultara satisfactoria desde todo punto de vista, es decir, respuestas que movilizaran todo mi ser y lo transformaran. Este es el trabajo de limpieza, al que los alquimistas llaman albedo, un período de blanqueado (cuyo símbolo se corresponde con el baustismo de agua cristiano) previo al de la rubedo, o sea, a aquel en que es el Sol interior el que irradia a través del pequeño sol que es nuestra consciencia (el símbolo del bautismo de fuego del evangelio de Juan). Uno de los trabajos de hércules, en su periplo de héroe, es precisamente la limpieza de los sucios establos. Esto parece simbolizar una primera etapa, en la que se limpian las inmundicias, en las que lo reprimido o no admitido por la consciencia se ha podrido en lo inconsciente.

Más allá de los temas concretos, allende la manifestación concreta de la barbarie, están esos conflictos familiares, esa herencia familiar inconsciente que albergamos y que nos vemos obligados a transformar, tanto para nuestro bien, para nuestra propia salud y bienestar, para nuestra propia realización personal, cuanto por el bien de nuestros familiares, de nuestros coetáneos y, según me parece, para el bien de los que nos sigan, de las generaciones venideras.

Cuando cursaba estudios en Ciencias Ambientales había un argumento ético que decía que había que cuidar el medio ambiente, había que modificar nuestras actitudes, no sólo por nuestro bien, por nuestra superviviencia en el planeta, sino, asimismo, por lo que legamos a las generaciones venideras. Son como los correlatos externo e interno del mismo meollo que a todos nos afecta; de la transformación de nuestras consciencias depende, no ya nuestro bienestar, sino, y esta es una responsabilidad de orden superior, el bienestar de las siguientes generaciones y, por consiguiente, la continuación de nuestra especie en este maravilloso mundo al que llamamos Tierra.

Es necesario trabajarse la des-identificación con los miembros familiares, con la línea de sangre, o sea, que la libido de parentesco ha de dirigirse hacia el centro que es, al tiempo, la Unidad con todo y con todos.

Jesús, como Shidarta seis siglos antes, abandonó todas sus comodidades y bienes materiales, sus querencias, así como a sus familiares, padres, hermanos, tíos, etc., para buscarse a Sí-Mismo, para llegar a ser Buda. Y, en la Biblia cristiana, leemos en Mateo X, 34-39 lo siguiente:

"No penséis que he venido para traer paz a la tierra. No he venido para traer paz, sino espada. Porque yo he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Y los enemigos de un hombre serán los de su propia casa. "El que ama a padre o a madre más que a mí no es digno de mí, y el que ama a hijo o a hija más que a mí no es digno de mí. El que no toma su cruz y sigue en pos de mí no es digno de mí. El que halla su vida la perderá, y el que pierde su vida por mi causa la hallará."


Y, en Marcos III, 31-35 leemos:


"Entonces fueron su madre y sus hermanos, y quedándose fuera enviaron a llamarle. Mucha gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron:
-Mira, tu madre, tus hermanos y tus hermanas te buscan afuera.
El respondiendo les dijo:
-¿Quién es mi madre y mis hermanos?
Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo:
-He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre."

Lo que aquí se nos muestra es una des-identificación con los familiares. Los familiares, al final, son como cualquier otro miembro más de la familia humana. Con ello, logramos tomar consciencia del binomio Madre-Padre en nuestro propio interior, es decir, de los Padres espirituales o arquetípicos.

Por otro lado, el destino de cada cual es diferente. No es que desde un cierto nivel se piense que hay que romper con la familia, es que hay que romper con ella, en el sentido de des-identificarse con ellos. Uno no sabe lo que le depara el Destino, a priori, para con su familia. Lo que sí se sabe es que, como dice Jesús, quien escuche antes a sus familiares que a su Voz interior, ese no es digno de El. Y, la Voz interior, puede que sea contraria a las opiniones, a las espectativas y a los esquemas que la familia quiere que uno cumpla. Por eso digo que, ante todo, uno ha de permanecer libre y des-identificado. Así, al igual que sucede en no pocas ocasiones, algunas personas nos acompañan durante un cierto trayecto del camino, que es nuestra Vida, y, llegado a un punto de bifurcación, cada uno sigue senderos distintos. Uno no debe aferrarse a esa persona, sino dejar que cada uno continúe su propio destino. Y esto, por más que les cueste a algunos y a algunas, y por más que se nieguen a que les entre en sus molleras, también sucede en las relaciones de pareja. Como dice Jesús, aquel que hace la Voluntad de Dios, es familiar suyo. Por eso, aquellos que siguen el camino del descubrimiento de Si-Mismos, aquellos que hacen suya la máxima délfica "cónocete a tí mismo", esos son familiares míos. Si aquellos por cuyas venas corre la misma sangre siguen la voluntad divina, de un modo consciente, entonces serán mis hermanos.

6 comentarios:

Maribel Rodríguez dijo...

Hola José, es interesante esto que planteas, de que arrastramos conflictos y temas, a modo de asignaturas pendientes, de nuestros familiares. Parece que nuestra familia nos influye mucho más allá de lo que normalmente somos conscientes.

Por otra parte, la dificultad para encontrar la propia identidad, hace que la gente quiera seguir patrones culturales, en pos de una pareja y aferrarse a ella para tener la solución a todos los males y sobre todo, sentirse segura. De ahí, que muchos amores sean egoístas y deseen, más que la felicidad de aquél al que supuestamente se ama, la posesión del mismo, aunque sea a costa de la felicidad del otro y como consecuencia la propia.

Parecen cosas de cajón, pero en la práctica, las personas se aferran a lo que les puede hacer más infelices, como si no hubiera otra posibilidad, otro camino. Sin respetar la libertad ajena, ni siquiera la propia. En síntesis, sin amar. A cualquier cosa le llaman amor. Pues a veces, es mejor un sucedáneo que no tener nada o tenerse que esforzar en buscar más allá de los estereotipos, en resumen a Uno Mismo, el propio Ser Real.

Un abrazo

Maribel

José Antonio Delgado dijo...

Hola Maribel:

Sí, en efecto, lo expresas muy bien. Son algo así como pruebas que nuestros antepasados no han sabido o no han podido superar, y que, de algún modo, parace que la vida nos confronta con esos obstáculos no superados por ellos. Si somos capaces de hacernos las preguntas esenciales y llegar al sentido y al significado últimos de cuanto nos sucede, entonces nos redimimos nosotros y, con ello, rompemos la cadena que nos esclaviza a seguir la saga familiar.


Con respecto a la pareja, desde luego que, si uno no es capaz de enfrentarse a los conflictos kármicos o, sencillamente, los elude, entonces estos aparecerán bajo la forma de una relación destructiva, absorvente, etc. A eso me refería en la primera parte de este ensayo, el de las relaciones de pareja y su sentido, cuando decía que uno encuentra en la pareja, y en su relación con ella, su propio y esencial destino.

Gracias por tu participación

José

Anónimo dijo...

Hola José, estoy haciendo un curso sobre Jung y veo que en "Recuerdos, Sueños, pensamientos" plantea que a Buda se le preguntó en dos ocasiones sobre el karma familiar y no contestó, y él tampoco aporta nada definitivo. Me interesa el tema y deseaba saber si puedes orientarme ¿hay algún escrito de Jung al respecto?

José Antonio Delgado dijo...

Hola anónimo:

Ese es un tema que abordé explícitamente en mi ensayo ¿Fue Jung un egregio necrófilo? así como en El Puer aeternus, especialmente en la tercera parte.

En Recuerdos, sueños y pensamientos no presenta una respuesta definitiva a esa cuestión. Eso no significa que no aporte nada definitivo. Si lees mi ensayo ¿Fue Jung un egregio necrófilo? indico algo de esto y, en la última parte de El puer aeternus también. La respuesta de Jung es paradójica, por la complejidad del tema que está tratando.

Otro libro interesante en este sentido es el de la analista jungiana y psicoastróloga profesional Liz Greene, titulado Astrology of fate. Hay versión en castellano, bajo el título de Astrología y Destino, editado por Obelisco. Allí Greene enfoca el asunto desde una perspectiva analítica, y lo hace de un modo paradójico, puesto que el tema Karma nos conduce de lleno al tema de los arquetipos y su origen.

Espero haberte ayudado.

Un saludo

José

Anónimo dijo...

hola,,,,,, pues desde mi incredulidad en el asunto, hago una consulta que tiene que ver con el hecho de que en mi familia por mas que nos esforcemos en hacer bien las cosas y en ayudar a los demas, nunca las cosas salen bien, en cuanto a lo económico no logramos despegar y vamos de dificultad en dificultad; en el plano sentimental ni hablar... como romper esa cadena y prosperar???

José Antonio Delgado dijo...

Estimado Anónimo:

No ha para esto ninguna fórmula mágica, ni tampoco puedo decirte más de lo que ya he apuntado. Se trata de un trabajo largo y penoso de toma de consciencia.

Lo que sí te diría es que, si las cosas en tu vida están tan mal como dices, tal vez sería oportuno seguir una terapia que te ayude tomar consciencia.

Un saludo cordial

José