Mostrando entradas con la etiqueta ANIMUS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ANIMUS. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de febrero de 2026

LA ARQUITECTURA DEL ESPÍRITU: ​Raíces Psíquicas, Biometría del Genio y la Danza del Logos

Autor: Psicología Junguiana 




Resumen (Abstract)

​¿Por qué, tras cinco milenios de revoluciones, la estructura del saber conserva un orden inmutable? Este artículo penetra en la sala de máquinas de la civilización: la psique humana. A través de una síntesis audaz entre la neurociencia de la sistematización y la psicología arquetípica de Carl G. Jung, se desvela el dimorfismo funcional que define nuestra especie. Analizamos la "Hipótesis de la Mayor Variabilidad Masculina" no como una estadística fría, sino como la explicación biológica del genio —ese relámpago que fractura la normalidad para capturar la verdad arquetípica—. Exploramos cómo la mujer excepcional, lejos de ser una figura oprimida, actúa como la arquitecta del rigor y la guardiana del legado, integrando su Animus para perfeccionar el caos del creador. Este texto es un viaje al origen de la jerarquía natural y una advertencia final: cuando una civilización rompe la cadena de transmisión entre el Maestro y el Discípulo, y niega las leyes de su propia arquitectura psíquica, no avanza hacia el progreso, sino hacia una neurosis colectiva que precede inevitablemente al colapso.

Palabras Clave: Sistematización, Empatía, Logos, Animus, Variabilidad Biológica, Jerarquía, Arquetipo Junguiano, Transmisión del Saber.


​1.1 El Dimorfismo Funcional: Sistematización frente a Empatía

​La estabilidad de las estructuras sociales durante 5.000 años no es el resultado de un contrato cultural arbitrario, sino la expresión de una dicotomía neurobiológica fundamental. La ciencia contemporánea, despojada de las anteojeras de la tabla rasa, ha identificado dos impulsos psíquicos primarios que definen la interacción humana con la realidad: la Sistematización y la Empatía.

​El Impulso de Sistematización (Cerebro Tipo S)

​La sistematización es el impulso por analizar, construir y predecir sistemas. Un sistema se define por reglas que rigen la entrada y la salida de información o materia; es el ámbito de lo inanimado, lo mecánico y lo abstracto.

  • La Psique del Creador: Como vimos en el artículo anterior, el creador arquetípico requiere un cerebro configurado para la sistematización extrema. Esta capacidad permite aislar variables, identificar patrones universales y "asaltar" el plano de las ideas (el Arquetipo) para traducirlo a leyes físicas o estructuras ingenieriles.
  • Sesgo Masculino: Los datos de la neurociencia cognitiva confirman que, de media, los varones presentan una mayor inclinación y aptitud hacia la sistematización. Este "cerebro tipo S" se siente atraído por los objetos y las leyes que los gobiernan. Es la base psíquica que explica por qué la ingeniería, la física pura y la lógica matemática han sido, durante milenios, el dominio natural del varón.

​El Impulso de Empatía (Cerebro Tipo E)

​La empatía es el impulso por identificar estados mentales y responder a ellos con una emoción adecuada para comprender y predecir el comportamiento de seres vivos. Es el ámbito de lo relacional, lo orgánico y lo emocional.

  • La Función de Cohesión: Este impulso no busca "reglas" rígidas, sino la comprensión del contexto y la preservación de la vida. Es una inteligencia volcada hacia lo humano y lo social.
  • Sesgo Femenino: La psique femenina, moldeada por imperativos biológicos de gestación y crianza que han permanecido inalterados durante milenios, tiende hacia el "cerebro tipo E". Su genialidad no reside en la abstracción de objetos, sino en la gestión de la complejidad vital.

​La Escisión y la Excepcionalidad

​Cuando una mujer se adentra en los campos de la ingeniería o las ciencias duras (el ámbito de la sistematización pura), se producen dos fenómenos desde el punto de vista psíquico:

  1. La Excepción Cognitiva: La mujer excepcional es aquella que posee un "cerebro tipo S" en un cuerpo femenino. Es una configuración poco frecuente que le permite dialogar con el legado del creador.
  2. La Fricción Natural: Para la mayoría de las mujeres, el entorno de sistematización extrema resulta psíquicamente árido, ya que su estructura biológica y mental busca la interconexión con lo vivo, no con lo inanimado.

​Conclusión

​El dimorfismo funcional entre sistematización y empatía es el cimiento sobre el cual se construye la civilización. No se trata de una jerarquía de "superioridad", sino de una especialización de nichos. La ingeniería y la ciencia pura son proyecciones de la necesidad masculina de sistematizar el mundo para dominarlo y entender su arquitectura eterna.

​La pretensión posmoderna de que estos intereses son "construcciones sociales" ignora que la propia sociedad es una construcción de la psique. Forzar a la mujer a habitar un espacio de sistematización pura es, en la mayoría de los casos, un acto de violencia psíquica que ignora su orientación natural hacia la empatía y lo orgánico. La Némesis de este error es la crisis de identidad y el agotamiento mental que caracteriza a la mujer alienada de su propio centro funcional.

La perspectiva Junguiana y la dialéctica del Logos

​La observación de Jung sobre la estructura del inconsciente colectivo revela que el dimorfismo funcional no es solo biológico, sino arquetípico. Sus conclusiones sobre la naturaleza de lo masculino y lo femenino ofrecen la clave para entender por qué la mujer excepcional se vincula al legado del creador.

​El Logos como principio de sistematización

​Para Jung, el Logos es el principio arquetípico asociado históricamente a lo masculino. Se define por la diferenciación, el juicio, la discriminación y la capacidad de establecer leyes universales. Es, en esencia, la fuerza que permite la sistematización de la que habla la ciencia moderna.

  • La creación como acto fálico-espiritual: La capacidad del creador para extraer lo nuevo/antiguo del caos es lo que Jung identificaría como la función del Logos en su estado más puro. Es la psique proyectándose hacia afuera para dar orden al mundo.

​El Animus en la mujer excepcional

​Jung postula que la mujer posee una figura interna masculina llamada Animus. En la mujer promedio, el Animus gestiona la relación con el mundo de las ideas y la opinión, pero en la mujer excepcional, esta figura está altamente desarrollada y diferenciada.

  • La mediación del legado: La mujer que destaca en las ciencias o la ingeniería es aquella que ha logrado una integración superior de su Animus. Sin embargo, Jung advierte que esta función en la mujer suele actuar como una lente, no como un motor primario. Por ello, ella se siente atraída por el sistema ya creado: su Animus reconoce el Logos del maestro y se dedica a perfeccionarlo.
  • La fuente de la "excepcionalidad": La mujer que intenta ser un "creador rompedor" (fuerza centrífuga) a menudo entra en un conflicto psíquico profundo, pues está forzando su naturaleza Eros (vinculación, relación) a adoptar una postura puramente Logos (desapego, abstracción). La "excepcional" es aquella que logra la síntesis sin perder su centro, pero siempre en diálogo con la estructura masculina preexistente.

​La Escisión como "Pérdida del Alma"

​Jung concluiría que la monstruosidad posmoderna —el intento de borrar estas diferencias y forzar a la mujer a una sistematización ciega— conduce a una neurosis colectiva.

  1. Inflación del Animus: Al obligar a las mujeres a competir en ámbitos de Logos puro (ingeniería, alta competición técnica) mediante ingeniería social, se produce una "posesión del Animus". La mujer pierde su conexión con su propia naturaleza orgánica (el Eros) y se convierte en un autómata de la lógica, lo que explica la explosión de problemas de salud mental y el vacío existencial.
  2. Desprecio por lo femenino: Jung veía en el intento de igualar a la mujer con el hombre en sus funciones técnicas un desprecio oculto por lo propiamente femenino. Si la única forma de "éxito" es la sistematización masculina, se está declarando que la empatía y la gestión de la vida son inferiores.

​Conclusión

​La coincidencia entre la neurobiología de Baron-Cohen y la psicología de Jung es absoluta: la psique humana está configurada para una danza de opuestos. El hombre sistematiza y crea el marco (Logos); la mujer excepcional habita, perfecciona y da vida a ese marco (Animus integrado).

​Cualquier intento técnico o ideológico de alterar esta estructura milenaria es, en palabras de Jung, una rebelión contra los arquetipos. Y como bien sabían los griegos, quien se rebela contra los dioses (los arquetipos) acaba siendo devorado por su propia locura. La crisis actual es la manifestación clínica de una humanidad que ha decidido vivir en contra de su propio mapa psíquico.

1.2. La Hipótesis de la Mayor Variabilidad Masculina: El Genio como Desviación

​A lo largo de 5.000 años, la historia ha sido escrita por aquellos que habitan los márgenes de la normalidad. La observación empírica revela un fenómeno constante: mientras que la mujer tiende a ser el centro de gravedad y la estabilidad de la especie, el varón es el laboratorio biológico de la experimentación, habitando tanto la cúspide del genio como el abismo de la disfunción.

​La Biometría de la Variabilidad

​La Hipótesis de la Mayor Variabilidad Masculina postula que, si bien las medias de inteligencia entre sexos son similares, la desviación estándar en los varones es mayor.

  • El Exceso en los Extremos: Esto explica por qué encontramos una desproporción masculina en los niveles de discapacidad intelectual y, de manera crucial para nuestro análisis, en el nivel de capacidad cognitiva excepcional.
  • La Obsesividad del Sistema: En los campos de la ingeniería, la matemática pura y la física, no basta con una inteligencia alta; se requiere una "monomanía" sistemática. Esta desviación extrema hacia la sistematización es, estadísticamente, un rasgo de los varones que habitan el extremo derecho de la campana de Gauss.

​La Perspectiva Junguiana: El "Puer Aeternus" y el Riesgo del Espíritu

​Jung ofrece una interpretación que dota de sentido a esta estadística. Para él, lo masculino está ligado al espíritu que busca trascender, a menudo a costa de la propia estabilidad biológica.

  1. El Genio como Posesión: Jung observó que el genio no es una posesión del individuo, sino que el individuo es "poseído" por una idea arquetípica. El varón, al estar psíquicamente menos "enraizado" en la materia y la reproducción biológica inmediata que la mujer, es más susceptible de ser arrastrado por estas ráfagas de lo inconsciente colectivo.
  2. La Excentricidad del Genio: El creador del que hablábamos en otro artículo es, en términos junguianos, alguien que ha roto su equilibrio psíquico para alcanzar una verdad arquetípica. Esa "ruptura" es lo que la estadística registra como "desviación". La mujer, cuyo centro psíquico es el Eros (la relación y la preservación), rara vez se permite esa desmesura que conduce al genio solitario o a la locura, prefiriendo la armonía del conjunto.

​El Genio Femenino como "Integración de Opuestos"

​Siguiendo la lógica de Jung, cuando una mujer aparece en este extremo estadístico de la ciencia o la ingeniería, representa una síntesis alquímica.

  • ​Ella ha logrado integrar su Animus (su Logos interno) de una manera tan poderosa que puede competir en el terreno de la variabilidad masculina.
  • ​Sin embargo, debido a que la naturaleza protege la "matriz de la vida", esta configuración es estadísticamente mucho más rara. La naturaleza no experimenta con la mujer de la misma forma que con el varón, pues ella es el eslabón crítico de la supervivencia.

​La Hybris de la Igualdad Estadística

​La pretensión posmoderna de que debe haber el mismo número de hombres y mujeres en el nivel del "genio creador" es una rebelión contra las matemáticas y la psique.

  1. Mutilación de la Excelencia: Al ignorar la mayor variabilidad masculina, las instituciones modernas bajan el listón de la excelencia para permitir una entrada artificial de mujeres que no habitan ese extremo de la curva. El resultado es la mediocridad técnica.
  2. Neurosis de Masa: Se empuja a la mujer hacia una "inflación del Animus", exigiéndole una variabilidad y una obsesividad que no son propias de su estructura psíquica media. Como diría Jung, esto no la hace más libre, sino que la aliena, llevándola a un estado de agotamiento donde intenta emular la "desviación" masculina a costa de su propia salud.

​Conclusión

​La estadística de los últimos 5.000 años es el registro de la audacia biológica del varón y la sabiduría conservadora de la mujer. El genio es, por definición, una desviación de la norma. Intentar normalizar el genio o forzar la estadística para que sea simétrica es un síntoma de la Ate (obcecación) de nuestra época. La Némesis es clara: una sociedad que castiga la variabilidad masculina y fuerza la naturaleza femenina termina sin creadores y sin madres.

1.3. El Legado y la Relación Maestro-Discípulo: La Transmisión del Logos

​En la perspectiva de la Larga Duración, el conocimiento nunca es un fenómeno aislado, sino una jerarquía de iniciación. La estructura técnica y científica de la humanidad se ha sostenido sobre una cadena de mando intelectual donde el Logos (la palabra, la razón, la ley) fluye desde el creador hacia sus continuadores.

​La Dinámica de la Iniciación: El Padre Intelectual

​La historia de los últimos 5.000 años muestra que la transmisión del saber no es democrática, sino aristocrática (en el sentido de los mejores). El maestro —el creador arquetípico— actúa como un "padre intelectual".

  • ​Él es quien ha realizado el descenso al caos para traer el orden.
  • ​Su función no es solo enseñar datos, sino transferir una forma de ver.

​Esta relación es fundamentalmente una extensión de la estructura psíquica masculina de sistematización. El maestro impone una ley (el sistema) y el discípulo la acepta como el marco dentro del cual desarrollará su propia maestría.

​La Mujer Excepcional como la Discípula de la Verdad

​Como establecimos en un artículo anterior, las mujeres que han alcanzado la cima de las ciencias duras suelen aparecer en la historia vinculadas a esta dinámica. Jung nos ofrece la clave para entender este vínculo a través de la relación proyectiva:

  1. La Inspiración a través del Logos Ajeno: Para la mujer excepcional, el maestro no es un competidor, sino el mediador del Arquetipo. Su Animus (su parte racional masculina interna) encuentra en el maestro un espejo exterior donde reflejarse y fortalecerse. Al seguir el legado del maestro, ella no se somete a un hombre, sino a la Verdad que ese hombre ha manifestado.
  2. La Perfección del Sistema: Mientras el maestro tiende a ser impulsivo y a menudo descuida la coherencia interna de su obra por la urgencia de crear, la mujer excepcional aporta la función de cuidado y rigor. Ella es quien convierte la "teoría" en "método". En términos junguianos, ella aporta el Eros al Logos: vincula las ideas dispersas para crear un cuerpo de conocimiento sólido y habitable.

​La Crisis de la Transmisión: El fin de la Jerarquía

​La posmodernidad ha intentado destruir la relación maestro-discípulo, tachándola de "patriarcal" u "opresiva". Al hacerlo, ha cortado la cadena de transmisión del saber:

  • El Maestro como Blanco: Se intenta deslegitimar al creador varón, ignorando que sin su "relámpago" inicial no hay sistema que perfeccionar.
  • La Discípula Alienada: Al negar a la mujer la posibilidad de ser una "discípula orgullosa" del legado y exigirle que sea una "creadora de la nada", se la condena a la esterilidad intelectual o a una imitación forzada que carece de raíz arquetípica.

​Conclusión

​La arquitectura del espíritu humano descansa sobre la aceptación de los roles funcionales. El maestro arroja la semilla; la mujer excepcional prepara el suelo y hace crecer el árbol del conocimiento. Jung advertía que cuando una cultura desprecia sus raíces y sus jerarquías naturales, entra en una fase de desorientación psíquica.

​La actual incompetencia de los gobernantes y la mediocridad académica son el resultado de haber roto esta cadena de transmisión. Si no hay maestros a quienes seguir ni legados que perfeccionar, la técnica se vuelve vacía y la civilización se desmorona hacia la entropía. La realidad de estos cinco milenios nos advierte que el saber es un fuego sagrado cuya ignición requiere el descenso al Vacío Fecundo (el Shunyata o el Espíritu de la Profundidad), un acto de gnosis reservado a los pocos capaces de soportar la tensión del Arquetipo. La tragedia de la democratización del conocimiento reside en la ilusión de que cualquier yo puede encender su propio fuego desde la nada; pero al confundir la estrechez del yo con la Fuente Metafísica, no generamos luz, sino un rastro de fuego fatuo. Sin la jerarquía que reconoce al Maestro como mediador de ese fuego y al discípulo como su custodio, la civilización se sumerge en una oscuridad entrópica, donde el orden del Logos se apaga bajo el peso de una igualdad que es, en esencia, esterilidad espiritual.

Referencias Bibliográficas.

​Libros y Monografías

  • Baron-Cohen, S. (2005). La diferencia esencial: Hombres, mujeres y el cerebro masculino extremo (M. J. de los Ríos, Trad.). Editorial Amat. (Obra base para la teoría de la sistematización y empatía).
  • Brizendine, L. (2007). El cerebro femenino (M. Mora, Trad.). RBA Libros.
  • Brizendine, L. (2010). El cerebro masculino (M. Mora, Trad.). RBA Libros.
  • Fisher, H. (2000). El primer sexo: Las capacidades de las mujeres para cambiar el mundo (J. A. de Mello, Trad.). Taurus. (Perspectiva sobre el pensamiento sistémico frente al pensamiento en red).
  • Geary, D. C. (2010). Male, Female: The Evolution of Human Sex Differences (2nd ed.). American Psychological Association.
  • Goldberg, S. (1993). Por qué los hombres dominan: Una teoría de la dominancia masculina. Open Court Publishing Company.
  • Jung, C. G. (1990). Aion: Contribuciones a los simbolismos del sí-mismo (Obras completas vol. 9/2; traducción de J. R. Wilcock). Editorial Paidós. (Fundamental para la comprensión del Logos y el Animus).
  • Jung, C. G. (2004). Tipos psicológicos (Obras completas vol. 6; traducción de A. L. Bixio). Editorial Edhasa. (Análisis de las funciones psíquicas y la orientación de la libido).
  • Pinker, S. (2003). La tabla rasa: El buen salvaje, el fantasma en la máquina y el determinismo biológico (R. J. Rivas, Trad.). Paidós.
  • Steiner, G. (2001). Lecciones de los maestros (M. Condor, Trad.). Siruela. (Sobre la relación metafísica y pedagógica entre maestro y discípulo).
  • Von Franz, M. L. (1990). The Animus and Anima in Fairy Tales. Spring Publications. (Perspectiva junguiana sobre la integración del Logos en la psique femenina).

​Artículos Científicos y Meta-análisis

  • Archer, J. (2019). La realidad y el origen evolutivo de las diferencias sexuales humanas. Psychological Bulletin, 145(6), 528–572. https://doi.org/10.1037/bul0000191
  • Baron-Cohen, S., Knickmeyer, R. C., y Belmonte, M. K. (2005). Diferencias sexuales en el cerebro: ¿Estructuras de sistematización y empatía? Science, 310(5749), 819–823.
  • Bayler, K. (2021). La "Hipótesis de la mayor variabilidad masculina" en el siglo XXI: Una revisión de meta-análisis. Intelligence, 84, 101511. https://doi.org/10.1016/j.intell.2020.101511
  • Del Giudice, M., Booth, T., e Irwing, P. (2012). La distancia que nos separa: Diferencias de sexo multivariadas en la personalidad. PLoS ONE, 7(1), e29265. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0029265
  • Guiso, L., y Rustichini, A. (2018). Comprensión de la mayor variabilidad masculina. Nature Communications, 9(1), 1–10.
  • Hyde, J. S. (2014). Diferencias de género en la mente: La hipótesis de las similitudes de género y la hipótesis de la mayor variabilidad masculina. Psychology of Women Quarterly, 38(3), 305–310.
  • Lippa, R. A. (2010). Diferencias sexuales en rasgos de personalidad e intereses relacionados con el género en 53 naciones. Archives of Sexual Behavior, 39(3), 619–636.
  • Stoet, G., y Geary, D. C. (2018). La paradoja de la igualdad de género en la educación STEM. Psychological Science, 29(4), 581–593. https://doi.org/10.1177/0956797617741719

Ensayos y Fuentes Filosóficas

  • Bollnow, O. F. (1988). La esencia de la esperanza. Editorial Sígueme. (Sobre la estructura espiritual de la enseñanza).
  • Evola, J. (2010). Revuelta contra el mundo moderno (J. de la Vera, Trad.). Ediciones Heracles. (Especialmente los capítulos dedicados a la Ley de los Sexos).
  • Guenon, R. (1994). La crisis del mundo moderno (P. Chacón, Trad.). Paidós. (Sobre la pérdida de la jerarquía y la transmisión iniciática).
  • Ortega y Gasset, J. (1930). La rebelión de las masas. Revista de Occidente. (Análisis de la especialización técnica y la desorientación del hombre masa).

martes, 20 de febrero de 2024

EXPLORANDO LOS ARQUETIPOS: FUNDAMENTOS DESDE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA DE CARL JUNG

 

EXPLORANDO LOS ARQUETIPOS: FUNDAMENTOS DESDE LA PSICOLOGÍA ANALÍTICA DE CARL JUNG

José Delgado González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

 

En este artículo divulgativo que hoy escribo para Psicología Junguiana voy a explorar el concepto de arquetipo. En el vasto panorama de la psicología, los arquetipos han sido una piedra angular en la comprensión de la mente humana. Según la perspectiva de la psicología analítica, propuesta por Carl Gustav Jung, los arquetipos son elementos universales e innatos del inconsciente colectivo que influyen en nuestras percepciones, comportamientos y experiencias. Profundicemos en la naturaleza y la importancia de los arquetipos según esta visión junguiana.

¿Qué son los Arquetipos?

Los arquetipos son patrones primordiales y universales que residen en el inconsciente colectivo de la humanidad. Son formas de energía psíquica que configuran nuestras percepciones, emociones y conductas de maneras profundas y a menudo inconscientes. Jung creía que estos arquetipos se manifiestan a través de imágenes, símbolos y mitos que atraviesan culturas y épocas.

Tipos de Arquetipos:

Jung identificó varios arquetipos principales que aparecen de manera recurrente en las experiencias humanas y en los sueños. Entre ellos se encuentran:

  1. El arquetipo de la Sombra: Representa los aspectos oscuros, reprimidos y no reconocidos de la personalidad.
  2. El arquetipo del Yo: Encarna el núcleo central de la identidad y la conciencia de uno mismo.
  3. El arquetipo del Anima/Ánimus: Son los arquetipos contrasexuales y representan los aspectos femeninos, en el varón, y masculinos, en la mujer.
  4. El arquetipo del Héroe: Representa el viaje de autodescubrimiento y la superación de desafíos.
  5. El arquetipo de la Madre: Encarna la figura materna nutricia y protectora.
  6. El arquetipo del Padre: Representa la autoridad, protección, la sabiduría paterna y la consciencia colectiva.
  7. El arquetipo del Niño Divino: Simboliza la inocencia, la pureza y el potencial creativo.

Importancia de los Arquetipos:

Los arquetipos desempeñan un papel crucial en la comprensión de la psique humana y en el proceso de individuación, que implica la integración de los aspectos conscientes e inconscientes de la personalidad. Al reconocer y trabajar con los arquetipos, podemos obtener una mayor comprensión de nosotros mismos, así como del mundo que nos rodea. Los mitos, cuentos de hadas, sueños y expresiones artísticas son formas a través de las cuales los arquetipos se manifiestan y comunican sus mensajes simbólicos.

Conclusiones:

En resumen, los arquetipos son elementos fundamentales en la psicología analítica de Carl Jung, que influyen en la forma en que percibimos y experimentamos el mundo. Al explorar y comprender los arquetipos que residen en nuestro interior, podemos obtener una mayor comprensión de nosotros mismos y del viaje de autodescubrimiento y crecimiento personal que emprendemos a lo largo de la vida. Los arquetipos nos invitan a explorar las profundidades de la psique humana y a encontrar significado y conexión en nuestro viaje hacia la totalidad y la integración psicológica.

Principio del formulario

 

viernes, 15 de enero de 2021

Lanzamiento de la Serie novelada LA RENOVACIÓN DEL SÍMBOLO de José González

Después de una ausencia de varios meses he decidido retomar la pluma para escribir este ensayo para Psicología junguiana. Lo hago para informar a mis lectores de una serie de modificaciones en los títulos de varios de mis libros, así como para contextualizarlos de cara a la comprensión adecuada de su contenido.

La novela Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma ha pasado a denominarse INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. El contenido de la obra es el mismo, salvo algunas correcciones menores, y el lector encontrará en ella una síntesis novelada de un proceso al que los psicólogos de orientación junguiana denominamos individuación. Por individuación entendemos un camino que conduce hasta una estrecha puerta que da acceso a un mundo desconocido para la consciencia: el mundo del alma.

La prueba de fuego que describe la primera parte de esta novela es el encuentro con uno mismo, con la propia sombra, lo que constituye una de las situaciones más desagradables que puedan existir; de ahí que la inmensa mayoría de las personas lo evita mientras le sea posible proyectar todo lo negativo en el entorno. Solo cuando esto se hace imposible, y la persona, tal como vemos que le ocurre al protagonista de la novela INICIACIÓN, enfrenta problemas que no puede solucionar con sus propios medios, entonces puede que preste atención a los sueños que se presentan en tales circunstancias, o bien, reflexione sobre ciertos acontecimientos que le están ocurriendo precisamente en esos momentos.

El encuentro con uno mismo supone atravesar una puerta, o un angosto túnel, que da acceso a un pozo muy profundo. La consciencia del hombre muere por unos instantes a la realidad exterior, desaparece en esa hondura, pero a cambio descubre una región de ilimitada extensión: lo inconsciente colectivo o el mundo del alma. De esa región aparentemente inhóspita le salen al encuentro al hombre aquellas fuerzas que le permiten orientarse en medio del caos y la incertidumbre en el que se encuentra sumida su consciencia. A dichas fuerzas interiores la psicología junguiana las denomina arquetipos. En el mundo antiguo los denominaban dioses.

Estas fuerzas adormecidas en la naturaleza profunda del hombre son las hacedoras de lo que ocurre, no solo en lo más íntimo del hombre, sino también en la realidad objetiva: de los delirios fantasmagóricos propios de las ideologías, de las revueltas políticas y sociales, y hasta de los extraños e inusuales fenómenos de la naturaleza que amenazan la vida del hombre.

INICIACIÓN. El estertor del patriarcado describe una experiencia que han vivido algunas personas, gracias a la cual han llegado a comprender que el auténtico tesoro no es que le toque el premio gordo de la lotería, sino que descansa en lo profundo del océano de su interioridad y por ello se esfuerzan por descubrirlo y sacarlo a la luz. Se convertirán en pescadores que pescan con caña, con red, con arpón y, algunos quizá, se vean en la tesitura de hacer pesca submarina siguiendo a algunos seres que se mueven en las profundidades. Con toda probabilidad habrá necias ilustradas, puros necios y estúpidos de todo tipo que no comprendan lo que hacen los pescadores. Sin embargo, no por ello quienes tienen por vocación ser pescadores van a dudar del sentido de su profesión, pues su oficio es mucho más antiguo que el de cualquier ilustrado moderno.

Cuando el pescador mira en el espejo del océano lo primero que ve es su propio rostro (mito de Narciso). Pero, cuando logra penetrar lo suficiente, verá que el mar está plagado de seres vivos (trascendencia del mito de Narciso). Al principio puede que solo vea peces, algunos tendrán colores vivos, otros serán, en cambio, fantasmagóricos; y otros realmente peligrosos. Sin embargo, la cosa no termina aquí (descubrimiento del misterio que habita en la profundidad del hombre). El pescador puede que pesque otro tipo de seres que habitan en las zonas abisales: ninfas, sirenas u otros seres fabulosos semejantes a los avatares que aparecen en la película de James Cameron o en el mundo submarino de la Saga de Star Wars. Algunos de estos seres parecen extraterrestres, y de hecho lo son, auxiliando al pescador submarino u orientándolo como harían un delfín o una ballena. Pero hay seres extraños, humanoides, que resultan realmente peligrosos y que pueden desorientarlo. El pescador puede ser arrastrado por el poder de esos seres que pueblan las zonas abisales a vivir aventuras vetadas a la mayoría de las personas. A una de esas criaturas abisales, polimórfica y polifacética, la psicología junguiana la denomina anima, pues se personifica en los sueños bajo una forma femenina. Otra, en cambio, tiene forma masculina y habita en el océano de la mujer, por lo que la denominamos animus.

En la novela INICIACIÓN, el anima aparece ya en los primeros capítulos y se la describe como una mujer anciana y joven al mismo tiempo. Pues el anima habita en la profundidad de los hombres desde tiempos inmemoriales. El anima es un factor causante de proyecciones en la psique del varón. Es la actriz por detrás de la escena de amor entre un hombre y una mujer. Es la causante de los cambiantes estados de ánimo en el hombre, de su susceptibilidad y vanidad, de sus juicios envenenados, etc.; y es el factor que provoca que un hombre quede cautivado y fascinado por una mujer que no le conviene. El anima es, al mismo tiempo, la señora del alma, por lo que es la musa del artista, la que susurra al oído la idea feliz que el científico necesita para elaborar una teoría, para describir la estructura y el funcionamiento de una molécula o para organizar la tabla periódica de los elementos.

El animus es el factor causante de proyecciones en la mujer. Es el actor por detrás de la escena de amor entre una mujer y un hombre. El animus se corresponde con el logos del padre (consciencia colectiva o espíritu de la época) de una mujer, pues es este el primero en el que se deposita la proyección. Este factor suscita en la mujer malentendidos e interpretaciones erradas porque, lejos de lo que la mujer piensa, sus reflexiones están basadas en opiniones apriorísticas que tienen la pretensión de verdades absolutas. El animus tiene preferencia por discutir, y es en las discusiones en las que la mujer pretende llevar siempre la razón donde con más facilidad se le ve actuar. Se manifiesta en formas de comprender, en interpretaciones, opiniones e insinuaciones totalmente erróneas cuyo resultado es la obstrucción o la imposibilidad de relación entre dos seres humanos. Para colmo cuenta, en no pocas ocasiones, con el apoyo de familiares y amigos, en donde el animus retroalimenta sus erróneas interpretaciones, abundando en los malentendidos. Cuando el animus actúa en la mujer se apodera de la consciencia de esta hasta tal extremo que resulta imposible influir en sus opiniones e interpretaciones por erradas que sean. Cuanto más obcecada sea su pretensión de tener razón tanto más aumenta su sentimiento de inferioridad, lo que imposibilita el reconocimiento de la realidad del otro, sin el cual no hay relación posible.

En la novela INICIACIÓN. El estertor del patriarcado encontrará el lector, también, cómo se personifica la imagen de dios en el alma del protagonista, en una época post-cristiana, como lo es la nuestra, y cómo el patriarcado, que es la era espiritual que dio comienzo hace unos cinco mil años y que ha regido y vehiculado los valores cristianos en la cultura occidental durante más de dos milenios, está llegando a su fin. Una era que se ha caracterizado por la separación de los principios opuestos de la imagen de dios, de los principios masculino y femenino, yang y yin. La nueva era, la era de Acuario, que según algunos investigadores dio comienzo en el año 1997, mientras que para otros aún no ha empezado y nos hallamos en un período transicional entre la era de los peces y la incipiente era del aguador, parece que favorecerá la unidad de los contrarios que han estado en conflicto durante la era de piscis ♓ (cristianismo).

Esta última temática, que es con la que finaliza la novela INICIACIÓN, se retoma y desarrolla en la segunda parte de la novela cuyo título es La hermandad de los iniciados. Ambas novelas forman parte de una única serie titulada La renovación del símbolo. El lector podrá comprobar en ambas novelas que se ha producido un cambio en el nombre artístico del autor.