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jueves, 30 de abril de 2020

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?


Recuperamos aquí la reseña presentación del Psicólogo de orientación junguiana Fernando Sánchez del libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? Aprovechando el lanzamiento de la nueva edición del libro. 

Reseña al libro AVATAR. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?

Fernando Sánchez. Psicólogo y candidato a analista junguiano por la SEPA.

“Este libro encierra un llamamiento y una advertencia para todos aquellos que, como yo, comparten un vivo interés por la toma de conciencia y una preocupación creciente  por el futuro de la Humanidad y de la Naturaleza” (JOSÉ González. El Retorno al Paraíso Perdido.)

José  es un autor profundamente concienciado y comprensivo con las singularidades y la crisis colectiva que estamos atravesando en este momento. Sus obras, “El Retorno al Paraíso Perdido”; “Al Final del Túnel”; “La hermandad de los Iniciados” y ésta que presentamos hoy “AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? ”, son esfuerzos lúcidos de mostrar y clarificar a través de la psicología analítica, la gnosis, la alquimia y la astrología  como el mundo material, es decir, el ámbito de lo consciente, lo observable y lo manifestado, se gesta y vertebra en las capas profundas del inconsciente colectivo.

La importancia de la concienciación de las implicaciones que los elementos, movimientos y contenidos colectivos tienen en la psique individual no es simplemente un interés curiósitas. Es una necesidad vital. Ya que en los fenómenos que observamos en el mundo físico, material, subyace un factor psíquico, de los cuales las manifestaciones observables son únicamente su expresión más superficial.

 “Mi intención es descorrer algunos velos que cubren un ámbito de la psique que está funcionando en todos nosotros, con un vigor extraordinario, en la oscuridad de la vida de cada cual.” (José  González. El retorno al Paraíso Perdido).

 Esta dimensión  inconsciente se expresa con mayor vehemencia en momentos de crisis social o de transformación colectiva como el que vivimos actualmente.

 “Es una situación anímica horrible. En un estado mental así, el inconsciente incita con vehemencia hacía el arquetipo de la muerte y el renacimiento, en el sentido de la espiritualización gnóstica, de la individuación.” (José  González. AVATAR ¿El nacimiento de un nuevo paradigma?.)

Jake Sully, personaje principal en Avatar, muestra esta situación anímica del hombre occidental actual, vacío, sin rumbo, inmerso en una crisis de sentido, sin herramientas para afrontar el vacío de su propia existencia, en la necesidad de encuentro y búsqueda del sentido verdadero de su vida. En momentos como este, los arquetipos se expresan con potencia, proyectándose al exterior, irrumpiendo en forma de vivencias sincronísticas, sueños lúcidos, experiencias numinosas, que invitan a las personas a realizar un cambio profundo. Es común ver en personas, que tras una crisis, enfermedad  o el padecimiento de una situación disruptiva, comienzan un proceso de transformación, profundo, real, comprometido, en la que la mayoría refiere la re-lación con una dimensión más profunda que reconoce en sí y que dota a la vida de un nuevo sentido en sus vidas.

Estos trabajos, lejos de ser meras aproximaciones teóricas a conceptos filosóficos, religiosos  o psicológicos, cobran importancia, por los contenidos que está sacando a la luz. José , nos muestra, nos advierte, preocupadamente, de la situación en la que estamos, en una profunda crisis ecológica, económica y sobre todo, una profunda crisis que atañe a los valores espirituales sobre los que se ha cimentado la cultura occidental, en la cual, el hombre ha “perdido el contacto con sus potencias espirituales”. Lejos de quedarse en el análisis o la reflexión intelectual, nos propone, un cambio, un camino, un proceso de transformación, la necesidad de transitar hacia un nuevo estilo de vida, mediante una renovación del sistema de valores imperante en nuestra sociedad actual, materialista, patriarcal, desacralizada, a partir de un compromiso y un proceso de cambio con uno mismo.

Desde la modernidad, sustentado en el mito del progreso y la ciencia,  el hombre se ha distanciado de la naturaleza, posicionándose por encima y fuera de ella, estableciéndose en las urbes, concibiendo ésta como una amenaza y algo que tenía que controlar y domesticar. Hoy estamos en una grave y severa crisis ecológica y energética. La Tierra está dañada: aguas contaminadas, océanos,  desertización, cambio climático, atmósfera, disminución de especies vegetales y animales o la sobrepoblación humana, son fenómenos que no escapan a las advertencias de la comunidad científica. La acción humana  y la explotación desmedida de los recursos naturales, sustentada por una cosmovisión materialista de la realidad y una actitud dominante y posesiva del hombre, están dinamitando los recursos de la tierra y el equilibrio del hombre consigo mismo y  su medio. 

El hombre occidental ha perdido la relación con la naturaleza, el medio ambiente, pero igualmente con su naturaleza  interior, su alma.  Relegado al horizonte de lo material, al mundo sublunar, se encuentra encerrado, perdido, sin rumbo, esclavizado en cárceles de mármol, que inducen seguridad ficticia, llamadas sociedades de bienestar y consumo, que le invitan coercitivamente a destinar su tiempo de vida a satisfacer necesidades (gran parte de ellas, inducidas artificialmente por el sistema mediático) reviviendo esquemas de funcionamiento propios de la primera infancia, que no hacen sino alimentar una sensación de omnipotencia e inflación, propia del niño que se encuentra sobreprotegido por la madre.

Pero, esta forma de vida no permite el desarrollo pleno del individuo. No satisface sus anhelos de verdad, de explorar su ser interior, de adentrarse en el Mysterium de la existencia, amén de ser  profundamente destructiva.  Esta crisis esta magistralmente expuesta en la película Avatar. Las actitudes del hombre actual, son similares a los terrícolas que llegan a Pandora,  para dominarla y explotar su material precioso. Esta búsqueda de poder, riqueza y seguridad, les hace desenfocarse, perder perspectiva de la profundidad de la realidad en la que viven. La reflexión que nos invita la película y el libro, es que dañando la naturaleza, “destruimos la posibilidad de conectar con lo más profundo y elevado de nosotros mismos.”

Esta situación está mostrando  la situación mitológica de Prometeo. El hombre actual, desacralizado, concibe su progreso y su conocimiento ajeno a la divinidad. 

 “Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego —robado a los dioses— símbolo sagrado, que dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar” “El fuego, permite iluminar a los que actúan de acuerdo a su conciencia, en sentido espiritual,  proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior)….pero, sin ésta, para el inconsciente, se torna en llamas del infierno.”

Restando poder a los dioses, se vislumbra una forma de conocimiento, desprovista de cualquier elemento relacionado con la divinidad: el conocimiento científico. Ante tal ofrenda,  Zeus envía un castigo a Prometeo por su rebeldía y por no haber respetado la hegemonía divina, encadenándolo y torturado día tras día en el Cáucaso por un cuervo que le comía las entrañas, al igual, que su desobediencia, trae como consecuencia una serie de maleficios contra los hombres. La reflexión sobre el mito, ampliamente expuestas en el libro, nos obliga a preguntarnos, si esa aspiración inherente y connatural al ser humano, que aspira al Conocimiento con mayúsculas y a la evolución personal y colectiva, es posible sin la presencia de la divinidad y la dimensión trascendente, a la que el hombre tiende naturalmente. 

La propuesta de Avatar, amplificada en el libro de José , consiste en la vuelta a un conocimiento experiencial, al encuentro en la profundidad de uno mismo con el lama y su mundo, en el cual, el individuo comienza a replantearse todo lo aprendido y a ver las cosas desde un nuevo prisma a modo de conversión. 

“Cuanto mayor sea el número de individuos que se dediquen a la investigación,  ala elucidación y al trabajo con los arquetipos, especialmente con la sombra, desde los más diversos ámbitos del saber, tanto más nos aproximaremos, a la-masa crítica- necesaria para que el cambio de conciencia que el espíritu de los tiempos demanda se extienda exponencialmente al colectivo” 

Este proceso se ha denominado en la mitología como el camino del héroe, equivalente al proceso de individuación descrito por la psicología analítica. Avatar es un mito moderno, que muestra el viaje del héroe en la personificación de Jake Sully, que va tomando conciencia del proceso de individuación, a través de del tránsito de distintos ritos, que le van llevando a cumplir su más alto destino.

Este proceso puede describirse como el proceso a través del cual, “la conciencia del ser humano recorre los oscuros abismos de lo inconsciente y recupera las cualidades que había proyectado en el ámbito exterior”, a través de un proceso alquímico que consiste en “solve et coagula” que consiste en disolver y volver a unir, retomar la proyección para integrarla de nuevo.

Igualmente, consiste en “la aproximación lenta a los contenidos y funciones de la totalidad psíquica (el sí mismo) y su acción irremediable sobre el yo” (Jacobi, J), en última instancia a la autorrealización del Sí mismo, a través de la progresiva integración de opuestos. La integración completa, la totalidad, implica la integración del lado femenino de la psique, el estado edénico, el Reino de la gran Madre (o el lado femenino de Dios).

El acceso de Jake Sully a Pandora, un mundo arquetípico, es el comienzo de la relación con el mundo inconsciente. Al héroe le supone una profunda conmoción,  provocando una especie de “segundo nacimiento”, una experiencia de reencuentro, muerte y renacimiento, al entrar en contacto con la dimensión espiritual, sacrificando su conciencia colectiva, racional y con ello todos los valores colectivos, antropocéntricos y egoístas propios de esta época. Lo que en psicología analítica se describe como la máscara. Por lo tanto, el camino del héroe comienza con una gran prueba, una pérdida, un cambio,  una salida a un nuevo mundo desconocido una dimensión más allá de lo físico, el universo espiritual.

“…El héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura…” (J. Campbell)

Podemos encontrar distintos escenarios arquetípicos que muestran esta situación, como la salida de Egipto de Moisés, la partida de Parsifal, el viaje de Parsifal o el comienzo del vuelo de Ícaro. Debiéndose entender como mensajes transmisores de la vía maestra para huir de la dimensión horizontal de lo material, lo mundano y terrenal, propias de la infancia y la adolescencia psicológica, para incorporar el aire, la dimensión vertical y el cielo. Es decir, un proceso psíquico en el cual el héroe se aleja de la madre real, del paraíso materno, adentrándose en los dominios de la Gran madre (Pandora) y recuperar el estado edénico conscientemente.

En el inicio del contacto con el inconsciente, con Pandora, Jake esta aterrado, mostrando que el primer contacto del yo con el inconsciente es vivenciado como violento y amenazante, en cierta medida, dañino y peligroso para el equilibrio propio. Es una experiencia numinosa, semejante a los miedos y peligros que experimentaban los hombres primitivos con los fenómenos naturales. Es entrar en contacto con los peligros del alma humana.

Cuando Jake accede a Pandora, es atacado por una pantera negra prehistórca (el guardián del umbral) y al huir se adentra mas en el bosque. El inicio de la exploración se hace en la noche. El héroe tiene que descender a los infiernos y penetrar en un espacio desconocido. Con ello comienza la fase alquímica de la nigredo, que tras sucesivas destilaciones y purificaciones elimina sus impurezas.  

El trabajo con la sombra nos confronta con el aspecto sombrío del alma. La importancia reside en la toma de conciencia de todos los aspectos propios que hemos negado y reprimido, que proyectamos en los demás, asumiendo que esos elementos pertenecen a nosotros. Esta toma de conciencia nos permite entender el potencial destructivo y dañino que reside en nosotros, como potencial, y ELEGIR. Integrar la sombra que cada uno porta, permite trascender el estado de conciencia estrecho, que nos circunscribe y ata a un cerco de la realidad limitado, ya que en última instancia es una posición defensiva respecto a la totalidad de la que somos parte, autootorgándose e identificándose con valores nobles, legítimos, propios de los ambientes sociales y familiares a los que pertenecemos. Es importante abandonar esa actitud psicológica obsoleta, ya que en última instancia obstaculiza el proceso de maduración psicológica del individuo.

De alguna manera, esta nueva actitud psicológica, implica, rescatar el mito de Quirón. Avatar es el mito del héroe civilizador, el rey herido que precisa curar su herida, a través de la sombra individual, confrontarnos con la colectiva, que se nutre de los dogmas, la estrechez de mira y la ignorancia del yo. Es sintomática la alusión continua en la película a la vista y a la capacidad de Ver: “No ves” “Te veo”.

Empezar a ver significa tomar conciencia de que vivimos en un mundo vivo más grande, que nos engloba, una totalidad que nos abarca y todo lo contiene, del cual formamos parte y que tenemos que aprender a relacionarnos y vivirlo como parte propia. Es el Anima Mundi (también llamado Unus Mundus, Mundus Arquetypus, Mundus Imaginabilis o Inconsciente colectivo según la tradición) . Jung dijo una vez: “La psique no está en nosotros sino que nosotros estamos en la psique”. Estamos insertados-inmersos en una psique cósmica mayor que nosotros, en la cual, cada uno de nosotros somos una pequeña parte de ella. Esto implica (y es uno de los grandes hallazgos de Jung), la idea de humanidad como parte de ese patrón cósmico, de esa gran psique. Pandora, es real. Ese mundo existe, no es una película. Los Na`vi son el mundo daimónico que la ciencia ha desterrado, pero que aún co-habitan en los recónditos mundos del alma, del que el omnipotente hombre moderno, ya no recuerda nada. Es en ese mundo donde se muestran los arque-typos, los patrones que subyacen y dotan de entidad y REALIDAD, esta dimensión en la que vivimos los humanos. 

Ante esta toma de conciencia, nuestro héroe, Jake Sully, se ve ante la necesidad de sacrificar su conciencia racional, orientada hacia el éxito y el logro de objetivos marcados por el modelo cultural de la época, para reconciliarse consigo mismo y con su mundo. El jake antiguo, da lugar a un nuevo Jake. Esta renuncia implica necesariamente relegar la conciencia moldeada en los valores colectivos por la vivencia del alma y el contacto con su mundo. Esta situación aparece representado en la película, en la lucha a vida o muerte entre Jake, el héroe trasformado y el coronel quaritch, una lucha titánica contra la conciencia colectiva patriarcal, que obstaculiza el contacto y entendimiento profundo con la realidad.

Durante esta batalla, Jake recibe la ayuda de Eywa, el espíritu divino que gobierna la vida de Pandora, para derrotarlo, lo que muestra que la transformación personal, la renovación, depende del Sí mismo. El proceso de individuación, el viaje de regreso del héroe, tiene como finalidad promover una renovación. Dar nacimiento a un hombre nuevo. La conciencia yoica, ciega, debe morir para dar paso al arquetipo del sí mismo, que implica que el yo se alinea, refleja el verdadero yo, el Sí mismo. Esto se ve en la película cuando Jake monta al gran pájaro rojo.

Jake vence al padre material, Saturno, el Coronel Quaritch, acompañado en todo momento de su ánima, Neytiri, convirtiéndose en el líder de los omaticaya. Como dice José  en su libro, el proceso de individuación es la realización del Dios mismo, mercurius, la expresión de lo superior en lo inferior, la divinidad en el mundo material. Implica necesariamente la vivencia y comprensión profunda de que la única realidad es Dios y nada fuera de Él. 

Toda la película de Avatar es una apología de la Imaginación Verdadera, como forma de entrada en contacto con la realidad del alma (psique), es decir, nos expone la necesidad de recuperar el contacto con el alma y a través de ella, acceder al mundo velado a la que ella pertenece. Descrita ya por Paracelso: “Imaginatio Vera et non Phantastica”, se convirtió como un medio validado por los alquimistas y las tradiciones neoplatónicas y cabalistas, especialmente a partir del renacimiento. Rescatada por Jung  para la mente moderna, la utilizo consigo mismo y sus pacientes denominándola, Imaginación Activa.  

M.L. von Franz, discípula directa de Jung, la describe acertadamente de la siguiente manera:

“Es una forma de meditación en la cual uno entra en contacto con los habitantes de su mundo interno”.

En una cultura que ha devaluado ontológica y epistemológicamente (otra manifestación de su aspecto patriarcal) la imaginación como dueña de la falsedad y el error, especialmente a partir de la época cartesiana y el desarrollo del método racional, el uso de la imaginación verdadera implica dotar a la psique y a la imagen de realidad. Jung decía: “Imagen es alma”. Lévi-Strauss: “Los símbolos son más reales que lo real que simbolizan”

La imaginación cumple así una función de trascender el mundo físico. “Empezar a ver”, “Despertar” a esa dimensión natural que nos engloba, nos re-encuentra con nosotros mismos. Este proceso descrito en el libro de José , y escenificado en la película Avatar, se presenta no sólo como una necesidad, sino también una responsabilidad para volver a conectarnos a nuestras potencias espirituales de un modo consciente y, de igual modo, ser conscientes del peligro que supone no hacerlo en términos colectivos.

martes, 2 de noviembre de 2010

TRASCENDIENDO EL PARADIGMA MATERIALISTA. ¿CIENCIAS O PSEUDOCIENCIAS?

Más de 3.000 firmas contra la pseudociencia en la universidad, es la noticia que publica el diario Público hoy. Este diario se hace eco de la manifestación que el blog, La ciencia y sus demonios, publicó hace unos días, que recogimos y comentamos aquí

En una entrada anterior, ya dijimos que los secuaces del stablisment cientificista no pierden oportunidad para desprestigiar a aquellas disciplinas que, por no enmarcarse en su paradigma newtoniano-cartesiano o, también, materialista y reduccionista, ellos consideran pseudocientíficas. En las tres entradas sobre las semillas del materialismo, realizaba una revisión, rápida e incompleta, dado que el tema demandaría, en sí mismo, por lo menos la extensión de un libro, del modo en que el interés y la atención conscientes se han desplazado del Espíritu a la Materia. Ahora, al hilo de esta noticia, voy a hablar de la trascendencia del materialismo como un proceso de despertar de la Conciencia.

Este breve repaso histórico, realizado en las entradas sobre las semillas del materialismo, nos permite contemplar la inversión de valores que se ha venido produciendo, desde la Baja Edad Media hasta nuestros días.  Precisamente, esa inversión de valores rectores de la actitud consciente es la clave que nos permite comprender el porqué de la grave crisis en la que está sumido el mundo. Debe entender el lector que, el recorrido histórico realizado en el apartado anterior, sirve a los solos efectos de rastrear la “corriente oculta” que circula bajo la superficie, el zeitgeist que nos ha conducido hasta este callejón evolutivo sin salida o caos creativo.

En nuestros días, incluso, podemos presenciar cómo se ensalzan en España, y en otros países europeos, las titulaciones universitarias relacionadas con la Ingeniería, así como los oficios, como la albañilería, la fontanería o la electricidad. Justamente, lo que los griegos despreciaban, que era el uso de la métis, el conocimiento útil y práctico, que estaba relegado a las almas inferiores, las clases productivas, aquellas en las que predomina el alma apetitiva de Platón.  Mientras que el estudio de la theoría, como la entendían los griegos, es decir, la contemplación de las eidos o Ideas platónicas, redescubiertas por la Psicología Analítica y rebautizados bajo el nombre de arquetipos, era reservada, en la época helenística, a los más virtuosos, la clase de los Guardianes o Custodios de la Verdad; hoy, el conocimiento de las Ideas, a través del estudio de la Filosofía, de las Humanidades y, sobre todo, de la Psicología Transpersonal e Integral, está subvalorado, por no decir que es infravalorado por el stablisment,  relegándolo al ámbito de las pseudociencias.

En un Sistema materialista como el descrito, dominante en la cultura occidental moderna y que se extiende, cual tumor maligno, por extremo oriente -amenazando con anegar a todos los pueblos de la tierra-, el individuo, en lugar de liberarse por medio del uso de la razón (“atrévete a pensar”, que decía Kant), como pretendían los filósofos ilustrados, se convierte en un esclavo de la Materia. Ahora, las clases dirigentes del poder temporal (políticos, empresarios, banqueros, etc.) manipulan a las masas a su antojo o, al menos, eso intentan, en su pretensión de mantener el status quo. Así, sirviéndose de la propaganda, mediante el uso de los medios de comunicación de masas y de las nuevas tecnologías de la comunicación (Internet, telefonía móvil, GPS, etc.) vigilan y controlan a los “ciudadanos”, a fin de que cumplan las normas del Sistema del que ellos son garantes. Un Sistema que, bajo el epíteto de “Estado del Bienestar”, esclaviza a los seres humanos, al favorecer la identificación del individuo con los bienes materiales que posee. Por lo tanto, aquellas personas que obtengan más propiedades, o amasen mayor fortuna, tanto más poder temporal poseerán y, con ello, tanto más esclavizados al Sistema estarán. La Carta del Tarot denominada “El Diablo” representa simbólicamente, de un modo magistral, este estado de esclavitud al ámbito de la materia, al que se halla encadenado el colectivo. Tener en lugar de Ser, como afirmaba Erich Fromm.


ARCANO XV: "EL DIABLO"
(TAROT DE RIDER WAITE)


Este Sistema, a su vez, dispone de un subsistema judicial, encargado de que se “respete” y “mantenga” el “Estado de Derecho” y, por lo tanto, las leyes emanadas del mismismo núcleo del Sistema. Aquellos individuos que comienzan a darse cuenta de que algo falla, de que al Estado de Derecho, en realidad, sólo le interesa que el Sistema permanezca y se respete, y, por lo tanto, salvaguardará al individuo siempre que éste promueva y favorezca el buen funcionamiento del Sistema materialista; como digo, esos individuos que, al observar los deja vu que acontecen, los fallos del materialismo consumista,  se dan cuenta de que algo no funciona,  son perseguidos por los “espías” del Estado, eventualmente pueden ser detenidos por las “Fuerzas de Seguridad del Estado” y, finalmente, condenados a prisión. Hay numerosos ejemplos de ello en todas partes del mundo, tanto en España, cuanto en el extranjero, con independencia del signo político del país del que se trate.




Si hay algo que el Sistema persigue con implacable tenacidad es el contacto con la realidad espiritual, la experiencia directa con el centro de la personalidad; en definitiva, lo que podríamos denominar la Iluminación o “el segundo nacimiento”. Precisamente, aquello que permitiría a las personas obtener su parcela de libertad y de independencia, saliéndose del engranaje de la maquinaria materialista del Sistema. Dichos individuos pueden elegir a quién servir, si a los contravalores impuestos por el Sistema que ellos han introyectado (o sea, que han interiorizado, generando una estructura a la que S. Freud denominó Súper-yo), o bien, a su propio daimon interior (la voz de la conciencia socrática, el Antrophos gnóstico, el Rebis Hermafrodita o Lapis philosophorum de la Alquimia, el Atman hindú o el Sí-Mismo o personalidad superior de C. G. Jung). Estas personas son potencialmente muy peligrosas, no sólo porque conocen el funcionamiento del Sistema, especialmente sus siniestras intenciones, sino, lo que es más importante, porque se han independizado del Sistema, han roto las cadenas que les esclavizaban y pueden ayudar a otros a que se despojen de sus grilletes.  Son conscientes de que, allende el Sistema, hay una Realidad de la que, el mismo Sistema, aún desconociéndolo, depende y hasta tiene su razón de ser. A estos individuos, el Sistema les considera “terroristas”, forajidos, etc. Estas personas, estos individuos, encarnan el arquetipo del puer aeternus, el adolescente divino, nacido por segunda vez, parido desde las mismas entrañas de la Diosa Madre, de la Virgen María, como le sucedió a Jesús y, antes que a él, al dios del vino, Dioniso, conocido como “el dios nacido dos veces”.  


Uno de los primeros trabajos de éstos pueri aeterni es el de revisar y, en su caso, eliminar todas las programaciones que el Sistema ha introducido en sus mentes, primero por intermediación de sus padres y familiares y, posteriormente, de la sociedad y de la cultura a la que aquellos pertenecen. Esta disolución de la persona, como lo denomina la Psicología Analítica, de la máscara social con la que el puer, previamente a su segundo nacimiento, se identificaba, es una de las tareas más difíciles en el proceso de emancipación –y de realización de su Ser. Por eso, en ese proceso de realización de Sí Mismos, son auxiliados por aquellos que ya han atravesado esa etapa. Llegados a este punto, me gustaría reproducir las palabras que Morfeo, en la película Matrix, le dice a Neo en su primer encuentro, acerca de lo que es Matrix, o sea, Maya, el mundo material: “The Matrix is everywhere. It is all around us, even now in this very room. You can see it, when you look at the window or when you turn on your TV. You can feel it, when you go to work, when you go to church, when you pay your taxes. It is the world, that is pull on in your eyes to blind the Truth: That you are a slave, Neo. Like everyone else that where born in his boundaries; born into a prison for your mind. Unfortunately, no one can be told what the Matrix is. You have to see it for yourself[i].”

The red pill, or blue pill from Chris Messina on Vimeo.



Precisamente, porque el Sistema está por todas partes, el colectivo que no ha despertado a la Realidad es potencialmente peligroso para los pueri aeterni, para los peregrinos del alba, hasta el extremo de que, en muchos casos, se convierte en su enemigo. De ahí que, el conocimiento del que ellos son custodios, debe permanecer en el más absoluto secreto, porque se trata de un arcanum. Así, la nueva consciencia espiritual, el acceso a la gnosis verdadera, debe ser ocultada, para hacerla impenetrable a las mentes de los que luchan por permanecer y, por tanto, prolongar el paradigma materialista, quienes intentarán destruir la libertad psicológica adquirida por los prístinos hijos de la Diosa (los nacidos dos veces). Tan sólo podrá ser revelado a aquellos que estén preparados para escuchar la Verdad, siempre en la medida de sus posibilidades y teniendo en cuenta el grado de evolución de la Conciencia en el que aquellos se encuentren. En este sentido es en el que debemos entender las palabras que Morfeo revela a Neo acerca de Matrix: “The Matrix is a system, Neo. That system is our enemy. But, when you are inside, and look around, what do you see? Businessmen, teachers, lawyers, carpenters… The very mind of the people we are trying to save. But, until we do, these people are still a part of that system and that makes them our enemies. You have to understand that most of these people are not ready to be unpluggedAnd many of them are so inert, so hopelessly dependent of the system, that they will fight to protect it[ii].”


Por tanto, la máxima de Inmanuel Kant, “atrévete a pensar”, debería ser reemplazada por esta otra: “atrévete a despertar”.  Sin embargo, la película muestra, con bastante lujo de detalles, tanto lo duro y difícil que es ese despertar, como lo peligroso que resulta, para alguien que haya permanecido largo tiempo identificado con el sistema y sus normas. Y, desde luego, lo arduo que es llevar una vida alejada del colectivo. Una versión moderna del castigo al que el Titán Prometeo fue condenado por los dioses: a permanecer encadenado a una roca, en los riscos del Cáucaso, donde unas águilas le devoraban su hígado durante el día, mientras se regeneraba por la noche. No es de extrañar, entonces, que algunos quieran volver a su anterior estado somnoliento, renieguen de la experiencia que han vivido y decidan que la vida hedonista y materialista es la que les conviene. A esto la Psicología Analítica lo denomina restauración regresiva de la personalidad[iii].




[i] Matrix nos rodea, está por todas partes. Incluso ahora en esta misma habitación. Puedes verla si miras por la ventana o al encender la televisión. Puedes sentirla cuando vas a trabajar, cuando vas a la Iglesia, cuando pagas tus impuestos. Es el mundo que ha sido puesto ante tus ojos para ocultarte la verdad. Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión que no puedes ni saborear, ni oler, ni tocar. Una prisión para tu mente. Por desgracia, no se puede explicar lo que es Matrix. Has de verla con tus propios ojos.
[ii] Matrix es un sistema, Neo. Ese sistema es nuestro enemigo. Pero, cuando estás dentro, y miras a tu alrededor ¿qué ves? Empresarios, profesores, abogados, carpinteros. Son las mentes de los mismos que intentamos salvar. Pero, hasta que no lo hagamos, siguen formando parte de ese sistema y eso hace que sean nuestros enemigos. Tienes que entender que, la mayoría de ellos, no está preparados para ser desactivados. Y muchos están tan habituados, dependen tanto del sistema, que lucharían para protegerlo.
[iii] Para más información véase mi ensayo Réquiem por una muerte anunciada: Construyendo los cimientos de una nueva era, publicado en www.odiseajung.com

miércoles, 7 de octubre de 2009

¿ES POSIBLE UN PARADIGMA SISTÉMICO O INTEGRAL EN CIENCIA?


...
Mientras me hallaba investigando el cambio de paradigma en la ciencia moderna, en la intención de escribir un artículo que estoy preparando para su eventual publicación, mi estimado amigo Moisés Garrido ha publicado un excelente trabajo titulado "La irresistible fascinación por lo irracional". Trabajo cuya lectura recomiendo encarecidamente a todos aquellos interesados en desprenderse del velo de Maya, para enfocar la realidad, libre de prejuicios, en torno a los fenómenos paranormales, a las investigaciones científicas y, como no, a las creencias religiosas.

Al mismo tiempo, y en sincronicidad con esta "oportuna casualidad", llevaba unos días pensando y dialogando con mi interior, como consecuencia de un intercambio de "opiniones" e ideas que rondaban el concreto tema de los pre-juicios existentes en los científicos. En ese conjunto de presupuestos que adoptan al investigar y al transmitir su conocimiento en las universidades, sin siquiera pararse a revisar o cuestionar si dicho sistema de creencias es válido o no, si se ajusta al nuevo paradigma, o si es una perpetuación del antiguo. Al transmitir sus conocimientos, lamentablemente, estos científicos impregnan sus exposiciones con una suerte de pre-juicios que acaban siendo adoptados, al menos provisionalmente, por aquellos estudiantes a quienes están enseñando y, en gran medida, educando.

Todas estas sincronicidades me han movido a escribir este ensayo, con la finalidad de dar al lector una serie de ideas que le permitan poner en cuarentena toda una caterva de pre-supuestos, que solemos tomar como válidos y verdaderos, sólo porque la tradición, el consensus gentium, el stablisment científico, o sus representantes, lo aseguran con lapidario convencimiento.

Como muy bien apunta Moisés Garrido en su mencionado ensayo, "La irresistible fascinación por lo irracional", los buscadores de la Verdad (la Fuente de la que todo surge) están abiertos, o deberían estarlo, tanto a replantearse muchos de los pre-supuestos/pre-juicios con los que encaran la realidad (sea en el campo de la religión, de la parapsicología o de la ciencia), cuanto a dudar de los estudios e investigaciones, aparentemente novedosas, pero que, en el fondo de los fondos, continúan manteniendo el paradigma newtoniano-cartesiano, para utilizar el término acuñado por Thomas Kuhn en su libro La estructura de las revoluciones científicas (1962).

He podido comprobar, en trabajos de científicos modernos, que buena parte de éstos continúan encarando sus investigaciones dentro del marco del paradigma científico de los últimos tres siglos. Cuando, parece mentira que a estas alturas todavía tengamos que decirlo, la Física moderna, por ejemplo, ha dado al traste con la imagen del mundo que se tenía no hace sino unos pocos decenios. La materia ya no es tan sólida como se creía, y la Teoría del Caos explica algo que la segunda ley de la termodinámica era incapaz de explicar: cómo un sistema complejo, tras entrar en un estado caótico, es capaz de ordenarse. Resulta sorprendente! Y, sin embargo, así parece ser.

De igual modo, la psicología (analítica, transpersonal, etc.) también ha dado al traste con una buena cantidad de ideas, que se mantenían impertérritas dentro del paradigma cartesiano. El reduccionismo es uno de los presupuestos que se resiste al cambio, perpetuándose pese a lo lastrante que resulta. El estudio del cerebro desde una perspectiva holográfica, tal como nos ha mostrado Karl Pribram, también nos hace cuestionarnos buena parte de las ideas que se tenían antes sobre el funcionamiento del cerebro. El alma no es un subproducto del cerebro. Como la idea inversa, que el cerebro sea un subproducto del espíritu, es también un contrasentido. Ni lo uno, ni lo otro. Neti, Neti, que dirían los budistas.

Y es comprensible, por otro lado, que eminentes personalidades de la ciencia, que llevan décadas investigando bajo los presupuestos del paradigma cartesiano, se mantengan dentro de esas "coordenadas", pese a que hace ya unas décadas que se ha puesto en evidencia, cuanto menos, lo cuestionable de las mismas. Dichos científicos, dependen tanto del paradigma, están tan identificados con él, y el propio funcionamiento del Sistema está tan asentado en sus presupuestos, que es lógica esta actitud de resistencia al nuevo paradigma. Por más que resulte contraproducente para el avance de la Ciencia, tal como afirmo en mi ensayo El Paradigma Sistémico. También es recomendable, en este sentido, la lectura del ensayo El alma y el mundo, del terapeuta de orientación jungiana Raúl Ortega.

El mismo T. Kuhn, en  "La estructura de las revoluciones científicas", señala que, durante un período de tiempo relativamente largo, "la ciencia normal" continúa realizando sus investigaciones bajo el prisma del paradigma prevaleciente. Se precisa hacer una "ciencia extraordinaria", que, entre otras cosas, se cuestione los planteamientos del paradigma vigente. Y el cambio de paradigma no se produce por la acumulación de datos y más datos a su favor. No (o al menos, eso se desprende de las investigaciones de T. Kuhn y, posteriormente, de otros científicos vanguardistas). Se produce de un modo rápido, puesto que lo que cambian son las reglas básicas, los supuestos fundamentales de la teoría anterior y ello implica una reevaluación de los hechos y de las observaciones.

Uno se pregunta, entonces, ¿está equivocado todo lo anterior? Y la respuesta es un ¡no! Rotundo. No se trata de que lo anterior sea erróneo y haya de desecharse todo como tal. Se trata de efectuar un esfuerzo por replantearse todo de un modo diferente, y reestructurar lo anterior. Lo antiguo, por supuesto, tiene su validez. Siempre que su aplicación no pretenda sino mantenerse dentro de los límites de los fenómenos que es capaz de explicar adecuadamente. Lo incorrecto es su generalización y su aplicación a otros ámbitos de la realidad que son inconmensurables, desde los presupuestos en los que se asienta el antiguo paradigma.

O sea, no se puede considerar a una investigación como "científica", si se basa en el paradigma antiguo y pretende explicar un área nueva. Al aplicar el nuevo paradigma, los casos del antiguo vienen a constituir casos particulares de la nueva teoría, más abarcadora. Por ejemplo, la mecánica newtoniana puede ser reinterpretada como un caso particular de la teoría de la relatividad de Einstein. La teoría de Newton tiene su validez, por tanto, siempre que no se aplique a cuerpos que se mueven a altas velocidades, o se pretenda una precisión ilimitada de sus predicciones.

La aceptación de un nuevo paradigma, como lo estamos viendo en estos tiempos antiparadigmáticos, no es fácil. Todo lo contrario. Se producen luchas de poder, como poco, pues lo que toca es la seguridad del investigador (de su status y de su puesto, etc.) y de sus propios postulados. Se están cuestionando las raíces mismas de los presupuestos con los que encara la investigación. Y el cambio afecta a factores que son tanto de orden sentimental, administrativo, político, como arquetípico. Sencillamente, está enclavado en el Sistema mismo. El mismísimo Charles Darwin, en su obra El origen de las especies (1859), llegó a esta conclusión:

"A pesar de que estoy plenamente convencido de la veracidad de los puntos de vista expresados en esta obra... no espero en modo alguno convencer a los naturalistas expertos, cuyas mentes están repletas de multitud de conocimientos enfocados, a lo largo de muchos años, desde un punto de vista diametralmente opuesto al mío... Pero miro con confianza al futuro, a la nueva generación de naturalistas capaces de evaluar ambos aspectos de la cuestión con imparcialidad".

Max Planck afirma, con mayor contundencia si cabe, una idea semejante en su Autobiografía científica (1968):

"... una nueva verdad científica no triunfa convenciendo a sus adversarios y logrando que vean la realidad, sino cuando éstos finalmente mueren y les sustituye una nueva generación que ha crecido familiarizada con ella."

Claro, lo que afirman estos dos grandes hombres de Ciencia, es que todo paradigma acaba convirtiéndose en una especie de extensión personal del científico, en una parte de él, y se identifica hasta tal punto con éste que resulta muy improbable la aceptación de las nuevas ideas (del nuevo paradigma). El paradigma convencional es, por lo tanto, un statu quo, un stablisment científico. Son las nuevas generaciones, que viven y crecen en el marco del nuevo paradigma, quienes están más capacitadas para realizar la reconstrucción necesaria. O sea, un planteamiento nuevo de lo antiguo. Dando a lo antiguo el lugar que le corresponde, dentro de ese nuevo planteamiento, más amplio.

En el vídeo que les dejo a continuación, pueden ver cómo el físico y estudioso de la antropología, Nassim Haramein, nos descubre todo esto que estamos diciendo aquí:



Por eso, al igual que está sucediendo ya con otros investigadores, independientes del sistema -y, cuando digo independientes, me refiero a libres de prejuicios, con independencia del cargo o función que ejerzan-, como, por ejemplo, la psiquiatra Maribel Rodríguez, quien en su excelente artículo ¿Es posible una psicología integral?, presenta ideas afines a las aquí expresadas); por ese motivo, decía, cuando encaro una investigación, o estudio los resultados de las investigaciones de científicos, me tomo mi tiempo para ver desde qué paradigma lo están enfocando. O sea, me pregunto: ¿siguen perpetuando el reduccionismo del paradigma antiguo? ¿Dan por supuesto que la materia es un conjunto de piezas inanimadas?, etc.

Como bien dice Moisés Garrido, es muy difícil desprenderse del dualismo cartesiano, por ejemplo, algo que también se manifiesta en el dualismo religioso entre la materia (mala, diabólica, etc.) y el espíritu (el summum bonum), y en la Ciencia, por supuesto, entre lo orgánico y lo psíquico. Pero, como dicen los grandes maestros de todos los tiempos, esto es un espejismo, una ilusión. La realidad es Una, aunque se manifieste ora como espíritu, ora como materia. Eso es lo que pienso. Sin perjuicio de que estamos condenados a percibir la realidad a través de su trasposición en imágenes psíquicas (no vemos longitudes de onda, vemos colores).

Hay otro asunto que resulta de gran importancia. La experiencia. Esta es la base de todo cuanto se diga después, evidentemente. Pero, claro, es un peligro tener ciertas experiencias (llamémoslas como queramos, estados no ordinarios de consciencia, como diría S. Grof, v.gr.), porque en mentalidades estrechas y poco preparadas (o sea, con una consciencia harto angosta, y una carencia de conocimientos previos) puede dar lugar a un auténtico brote psicótico. Algo que ha comprobado, una y otra vez, en su trabajo de campo, Moisés Garrido, por ejemplo en el caso de las visiones marianas, y que ha sabido resumir tan brillantemente en su libro El Negocio de la Virgen.

La psicología analítica nos ha enseñado que lo inconsciente, o sea, lo desconocido, tiende a proyectarse en el mundo. Cuanto más inconsciente sea el individuo, cuanto más mermado su autoconocimiento, tanto más se proyecta lo inconsciente. Y, claro, los arquetipos, los generadores de mitos y leyendas, por así decirlo, tienden a revestirse con el lenguaje de la época. Hoy, como bien sabemos, los dioses ya no pululan por ahí, en los ríos, en los mares, en las fuentes, en la vegetación, etc.; tampoco hay un lugar, llamado Olimpo, en el que residen los dioses, debatiendo, influyendo o condicionando el destino de los seres humanos; sin embargo, dichos dioses no han desaparecido. Vuelven a reproducirse bajo la máscara de extraterrestres, Ovnis, visiones marianas, abduciones, etc...