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martes, 16 de diciembre de 2025

RELIGIONES SATÁNICAS. SUSTRATO INCONSCIENTE DE LAS IDEOLOGÍAS MODERNAS



 José Delgado González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

Introducción: Ideología, Biología Evolutiva y la Polaridad del Destino Humano

El presente artículo se adentra en un conjunto de reflexiones de índole filosófica, social y psicológica que buscan desentrañar las estructuras de fe inherentes a las ideologías seculares y la naturaleza ineludiblemente interdependiente de la polaridad de género. Las tesis a desarrollar, aunque polémicas en su formulación, requieren una revisión bibliográfica rigurosa que incorpore tanto los análisis clásicos de la filosofía y la antropología, como las contribuciones contemporáneas de la politología y la biología evolutiva.

Las premisas centrales que guían este análisis son:
 1. El comunismo como catolicismo satánico (invertido).
 2. El feminismo como comunismo degradado o involucionado.
 3. La imposibilidad de separar los intereses, las necesidades vitales y los destinos de hombres y mujeres.
 4. El ataque a los hombres lleva implícito el ataque a las mujeres y viceversa, dada la ineludible red de parentesco que los une.

La primera tesis se fundamenta en la tradición filosófica que examina a las ideologías políticas como "religiones políticas" o formas de pseudognosticismo secularizado.
La crítica clásica es articulada por Eric Voegelin (1952), quien postula que el comunismo marxista es un intento de "inmanentizar el eschaton" (traer la salvación al mundo terrenal), negando la trascendencia. Esta inversión estructural es calificada de "satánica" o pervertida porque coacciona la realidad para ajustarla a un ideal inmanente, requiriendo la supresión de elementos esenciales de la realidad (Voegelin, 2000a). El historiador de las religiones Mircea Eliade (1969) corrobora este marco al estudiar la transferencia de las escatologías religiosas a los movimientos seculares.
La segunda tesis sitúa al feminismo contemporáneo en una línea genealógica con el comunismo, analizando la mutación de la lucha de clases a la lucha de géneros.
Esta crítica ha sido revitalizada y sistematizada por autores contemporáneos. El politólogo Agustín Laje (2020), junto a otros autores, ha argumentado que las vertientes radicales del feminismo son un desarrollo directo de la teoría crítica y el marxismo cultural, donde las categorías de "proletariado" y "burguesía" son sustituidas por "oprimido" y "opresor" en el eje de la identidad (raza, género, sexualidad).
Laje y otros sostienen que esta ideología de género actúa como una "involución" o "degradación" por dos razones:
 * Fragmentación: Abandona la crítica holística a la estructura económica para centrarse en categorías identitarias (Paglia, 1990), llevando a un análisis social atomizado.
 * Sustitución: El enfoque principal se desplaza de la alienación económica a las dinámicas de poder interpersonal, donde el "Patriarcado" se convierte en la nueva fuerza universal a ser derrocada. El argumento de la "degradación" implica que esta traslación hace la crítica menos eficaz en el plano estructural y más centrada en el resentimiento social, como también señalaba la filósofa Camille Paglia (1990).
Las tesis 3 y 4, que postulan la interdependencia y el destino compartido entre los sexos, encuentran un apoyo científico fundamental en la biología evolutiva y la antropología.
La biología evolutiva examina las estrategias reproductivas y de supervivencia que han moldeado el dimorfismo sexual y las conductas humanas.
 * Inversión Parental Diferencial: Autores como Robert Trivers (1972) establecieron que las diferencias en la inversión parental entre machos y hembras explican muchas de las variaciones conductuales y de roles. Si bien la cultura modula la conducta, los patrones evolutivos (como la provisión de recursos por parte del macho y la gestación/lactancia por parte de la hembra) han establecido un sistema de complementariedad cooperativa para maximizar la supervivencia de la descendencia (Geary, 2010). Un ataque a la estructura de roles de un sexo interfiere con la estrategia evolutiva de supervivencia de la especie.
 * Selección Sexual: La interdependencia es inherente al proceso de selección sexual, donde la elección de pareja (consciente o inconsciente) de un sexo condiciona la existencia y el éxito reproductivo del otro.
La antropología corrobora que esta complementariedad es la base de la organización social. Lévi-Strauss (1969) demostró que la interdependencia y la alianza entre linajes (intercambio de mujeres) es el verdadero origen de la cultura. La división sexual del trabajo (Malinowski, 1922) ata los destinos económicos y de subsistencia de hombres y mujeres.
Finalmente, la psicología analítica de Carl Gustav Jung (1968) explica la interdependencia a nivel individual a través del Ánima y el Ánimus. La plenitud psíquica (Individuación) requiere la integración de la polaridad interna; por lo tanto, la negación o el ataque al sexo opuesto en el plano social es una manifestación de la escisión psíquica que niega la realidad interna.
Las tesis sobre el vínculo de la parentela (madres, esposas, hijas) es la conclusión lógica: la salud de la estructura social y familiar depende del respeto a la función y el rol de ambos sexos. El daño infligido a uno se propaga inevitablemente por la red de parentesco que constituye la vida de ambos.

1. El Comunismo como Catolicismo Satánico (Invertido): La Inmanentización del Eschaton

La primera tesis, que conceptualiza al comunismo como un "catolicismo satánico" o invertido, es un análisis profundo que trasciende la crítica política superficial para adentrarse en la estructura de fe, la escatología y la soteriología de la ideología. Este concepto surge tras una investigación sobre su desarrollo y despliegue a lo largo de los últimos 5000 años, desde los mitos de la caída hasta las filosofías de la modernidad, examinando cómo las ideologías seculares cooptan -asimilan para sus propios fines- y pervierten los moldes arquetípicos de las religiones trascendentes.

1.1. Raíces Pre-Filosóficas y Mitológicas (Antigüedad)
La idea de una "inversión" del orden divino tiene raíces en la mitología y las religiones de la Antigüedad:

 * Mitología de la Caída: El arquetipo del "adversario" o "satánico" (del hebreo satan, el acusador) representa una figura que, lejos de ser simplemente malvada, invierte o se opone al orden establecido por la divinidad (Eliade, 1969). Este patrón se observa en el conflicto del orden (divino) contra el caos (antagónico) en el Próximo Oriente antiguo.
 * Milenarismo y Mesianismo: Las profecías judaicas sobre la Era Mesiánica (un paraíso terrenal futuro) establecieron el patrón de la esperanza escatológica. El comunismo hereda la expectativa de un fin de la historia donde cesarán la lucha y la injusticia, un concepto profundamente arraigado en la tradición judeocristiana (Cohn, 1970).

1.2. Bases Teológicas y Filosóficas (Edad Media y Renacimiento)
La infraestructura conceptual para la secularización de la salvación se establece en la teología y la filosofía:
 * Agustín de Hipona (Siglo V): Su distinción entre la Ciudad de Dios (Civitas Dei, reino trascendente y espiritual) y la Ciudad Terrenal (Civitas Terrena, reino de la imperfección histórica) (Agustín, 2007) establece el dualismo que las ideologías posteriores buscarán anular. El comunismo, al proponer un paraíso aquí y ahora, anula conceptualmente la Ciudad de Dios e intenta perfeccionar la Ciudad Terrenal por medios humanos.
 * Joaquín de Fiore (Siglo XII): Este monje cisterciense articuló una escatología histórica tripartita (las Eras del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo). La Era del Espíritu Santo prometía una sociedad sin jerarquía, conocimiento directo y perfección espiritual en la Tierra (Cohn, 1970). Esta visión fue crucial para los movimientos milenaristas radicales y es vista como un precursor directo de la secularización de la utopía, proporcionando un modelo histórico para el ideal comunista de una sociedad sin Estado ni opresión.

1.3. La Secularización Filosófica y el pseudognosticismo (Siglos XVII - XX)

La tesis del "catolicismo invertido" alcanza su mayor desarrollo en el análisis de las filosofías modernas de la historia:

1. La Inversión del Trascendente (Hegel y Feuerbach)

 * Hegel (Siglo XIX): Al postular que la historia es el proceso por el cual el Espíritu Absoluto se realiza a sí mismo en el mundo (Hegel, 1977), Hegel inmanentiza la Providencia divina. La lógica de la historia (la Dialéctica) reemplaza a la voluntad de Dios como la fuerza motriz.
 * Feuerbach (Siglo XIX): El concepto de la "alienación religiosa" de Feuerbach, que sostiene que el hombre proyecta sus mejores atributos en un Dios externo (Feuerbach, 1841/1986), fue directamente asumido por Marx. El comunismo promete la reapropiación de esta esencia humana mediante la revolución, lo que implica la anulación de la necesidad de Dios. La "inversión" es completa: la teología se convierte en antropología.

2. La Estructura Gnóstica (Voegelin)

El trabajo central sobre este punto es el de Eric Voegelin (1952), quien define el comunismo como una religión política gnóstica:
 * Gnosticismo y Alienación: El gnosticismo antiguo sostenía que el mundo estaba fundamentalmente corrompido y que la salvación venía a través de un conocimiento (gnosis) secreto que permitía escapar de la prisión terrenal. Voegelin argumenta que el comunismo seculariza esto: la Alienación (capitalista) es la corrupción; el Marxismo-Leninismo (la gnosis) es el conocimiento secreto y la Revolución es el medio de escape violento.
 * Inversión de la Gracia: El comunismo sustituye la Gracia divina por la acción humana coactiva. En lugar de esperar la salvación trascendente, el Partido (los poseedores de la gnosis) tiene la tarea de crear el orden perfecto por la fuerza (Voegelin, 2000b).

3. Los Moldes arquetípicos de la Fe (Eliade)

Mircea Eliade (1969) analiza la persistencia de los patrones religiosos:
 * Sustitución de Símbolos: El Partido Comunista actúa como la Iglesia (guardián de la ortodoxia), cumpliendo su función de guía social y moral, el Líder (Lenin/Stalin) como la figura mesiánica/infalible, y los textos de Marx/Engels como las Escrituras Sagradas.
  *Rituales y Santos: Los desfiles masivos y los congresos del partido actúan como rituales sagrados. La conservación de cuerpos (Lenin, Mao) imita la veneración de las reliquias de los santos.
D. La Crítica Contemporánea (Siglo XXI)
La crítica de la estructura de fe se ha extendido al análisis de las ideologías contemporáneas de la identidad (neo-marxismo cultural):
 *El Nuevo Gnosticismo: Pensadores contemporáneos como Agustín Laje (2020) y otros analistas de la batalla cultural aplican el marco de Voegelin para señalar cómo las ideologías posmarxistas mantienen la estructura gnóstica, simplemente reemplazando la clase económica por la identidad (género, raza) como el eje de la opresión/salvación.
 * Moralidad Invertida: La naturaleza "satánica" o invertida se manifiesta hoy en la moralidad invertida, donde lo que tradicionalmente se valoraba (jerarquía, familia, autoridad trascendente) es sistemáticamente devaluado y lo que se condenaba (la lucha perpetua, la fragmentación, el resentimiento) se glorifica como medio de liberación.

En conclusión, el comunismo es un "catolicismo invertido" porque, en lugar de negar simplemente la existencia de Dios (ateísmo), usurpa los moldes funcionales de la religión cristiana (su escatología, su promesa de redención, su estructura jerárquica) para ofrecer una salvación que es inmanente, violenta y coactiva, buscando forzar el cielo en la Tierra sin la necesidad de la Gracia o la Trascendencia.

2. Feminismo como Comunismo Degradado o Involucionado: La Mutación del Paradigma del Conflicto

La tesis que describe al feminismo (específicamente en sus vertientes radicales o de "teoría crítica de género") como un "comunismo degradado o involucionado" se basa en un análisis de la traslación estructural de la teoría del conflicto marxista desde la economía a la identidad. Este enfoque se examina a través de la filosofía social, la teoría política contemporánea y la crítica post-marxista.

A. Raíces Filosóficas y la Génesis de la Lucha de Clases (Siglos XIX - Principios del XX)

El punto de partida de esta tesis es el paradigma marxista del conflicto social:
 * Marxismo Clásico (Siglo XIX): Karl Marx y Friedrich Engels establecieron que la historia es fundamentalmente la historia de la lucha de clases, impulsada por la propiedad privada y la alienación económica (Marx, 1867/2013). El conflicto central es entre la burguesía (dueños de los medios de producción) y el proletariado (los trabajadores desposeídos).
 * Primeros Vínculos con el Género: Engels (1884/2010), siguiendo a Flora Tristán, intentó aplicar la lógica clasista al género, postulando que en la familia burguesa, el hombre representa la burguesía y la mujer representa el proletariado. Sin embargo, el eje primario de la opresión seguía siendo el sistema de producción capitalista.

B. La Transición Hacia la Mutación Cultural (Mediados del Siglo XX)

La "involución" comienza cuando el foco se desplaza de la economía (infraestructura) a la cultura y la identidad (superestructura).
 * La Escuela de Frankfurt y la Teoría Crítica: Pensadores como Marcuse y Adorno (Horkheimer & Adorno, 1944/2002) observaron que la revolución proletaria no ocurrió en Occidente. Esto llevó a la Teoría Crítica a centrarse en las estructuras culturales e ideológicas que mantenían la dominación capitalista. El poder opresor ya no era solo económico, sino también cultural, lingüístico e institucional.
 * Feminismo Marxista y Radical: A partir de los años 60 y 70, la Teoría del Conflicto se aplicó directamente al género:
   * Feminismo Radical (Firestone, 1970): Shulamith Firestone, por ejemplo, argumentó que la causa de la opresión no era económica, sino la reproducción biológica misma, que hacía a la mujer dependiente. Así, la sociedad debe ser transformada eliminando la distinción biológica de roles, superando la visión marxista tradicional.
   * El Patriarcado como "Clase": El "Patriarcado" se conceptualiza como la estructura de opresión universal y ahistórica, y "el Hombre" es definido como la clase opresora que mantiene el control sobre la "clase mujer" (el sexo oprimido).
C. La Degradación o Involución de la Tesis (Siglos XX - XXI)

La tesis de la "degradación" o "involución" es una crítica estructural que apunta a la pérdida de universalidad y la primacía del resentimiento sobre la coherencia sociológica:

1. Fragmentación y Pérdida de Universalidad

 * De la Clase a la Identidad: La crítica principal, articulada por autores como Camille Paglia (1990) y los politólogos contemporáneos, es que, al reducir el conflicto desde la estructura económica (una categoría universal que afecta a todos los estratos) a la identidad (género, raza, sexualidad), la ideología se fragmenta en una multiplicidad de micro-luchas.
 * La Tiranía de las Víctimas: La lucha deja de ser por la emancipación universal del individuo y pasa a ser por el reconocimiento de la opresión y la supremacía moral de la víctima (Laje, 2020). La ideología se centra en la "identidad de agravio" más que en la producción de riqueza o la libertad universal.

2. Metodología Invertida (Marxismo Cultural)

El argumento de "involución" se refuerza por la inversión de la metodología marxista:
 * Reemplazo del Eje Estructural: El marxismo consideraba la infraestructura económica (producción) como el elemento determinante y la superestructura (cultura, leyes, familia) como el reflejo. Los nuevos movimientos invierten esto, haciendo de la cultura, el lenguaje y la identidad (la superestructura) el foco principal de la dominación, con una menor atención a las bases materiales.
 * El Resentimiento como Motor: El pensador alemán Max Scheler (1915/1994) definió el Ressentiment como el sentimiento de hostilidad que no puede ser satisfecho por una acción directa, llevando a una reevaluación de los valores para depreciar lo que el resentido no puede alcanzar. Críticos como Paglia (1990) sugieren que gran parte del feminismo contemporáneo está impulsado por el Ressentiment contra la biología y las estructuras sociales que no pueden ser cambiadas fácilmente, lo cual representa una degradación del materialismo histórico ambicioso de Marx.

3. Conclusión de la Involución

La calificación de "degradado o involucionado" no es solo un juicio de valor, sino una observación estructural: el feminismo radical hereda la estructura binaria de opresión/lucha del comunismo, pero la aplica a una categoría (el género biológico/social) que, según la antropología y la biología evolutiva (como se verá en el punto 3), es inherentemente interdependiente y complementaria. Esta aplicación, argumentan los críticos, conduce a una división social más profunda y menos resoluble que el conflicto de clases, ya que el conflicto es impuesto sobre la unidad reproductiva fundamental de la especie.

3. Imposibilidad de Separar los Intereses, las Necesidades Vitales y los Destinos de Hombres y Mujeres: La Unidad Biológica y Cultural de la Diada

La tesis que sostiene la imposibilidad de separar radicalmente los intereses, las necesidades vitales y los destinos de hombres y mujeres se apoya en evidencias robustas que abarcan la biología evolutiva, la antropología cultural y la psicología analítica. Esta perspectiva desafía las narrativas de antagonismo irreducible, argumentando que la interdependencia es la condición fundamental de la especie humana y de su organización social.

A. Fundamento Biológico Evolutivo: Estrategias de Supervivencia y Provisión

La biología evolutiva demuestra que la cooperación entre los sexos es una estrategia de supervivencia seleccionada a lo largo del tiempo, haciendo que sus destinos estén intrínsecamente ligados.
 * Dimorfismo Sexual y Roles Complementarios: Si bien el dimorfismo sexual (diferencias físicas y conductuales entre machos y hembras) existe, su resultado en la especie humana no es la competencia pura, sino la complementariedad para la crianza. El costo de la reproducción (gestación, lactancia) es inmenso para la hembra, lo que requiere que el macho contribuya, al menos, con provisión de recursos y protección (Trivers, 1972).
 * Inversión Parental: Robert Trivers (1972) estableció la teoría de la inversión parental, mostrando que el destino de la descendencia (y por lo tanto, la continuación de los genes de ambos padres) depende de una inversión conjunta y coordinada de tiempo, energía y recursos. La falla de un sexo en su rol de provisión impacta directamente el éxito reproductivo y la supervivencia del otro (Geary, 2010).
 * Vínculo de Pareja (Attachment): La evolución de los humanos con crías indefensas y un largo periodo de dependencia (infancia) seleccionó mecanismos neuronales y conductuales para el vínculo de pareja (monogamia o poliginia cooperativa), asegurando la continuidad de la provisión. El destino emocional y material de la pareja se fusiona en el interés superior de la descendencia (Buss, 1994).

B. Fundamento Antropológico: La Diada como Eje de la Cultura

La antropología cultural subraya que la interdependencia sexual es la clave de la organización social humana, un patrón que se repite al menos a lo largo de los últimos 5000 años de historia cultural.

 * La Diada Sexual como Unidad de Parentesco: En la vasta mayoría de las culturas estudiadas, la diada sexual reproductiva es la unidad estructural mínima. Los sistemas de parentesco, que definen quién es pariente de quién y cómo se heredan bienes y estatus, siempre articulan la relación entre sexos y generaciones. La vida social y legal de un individuo está definida por su relación con el sexo opuesto (como padre, madre, hijo, hija, esposo o esposa) (Lévi-Strauss, 1969).
 * La División Sexual del Trabajo (DST): Como práctica extendida universalmente, las sociedades se organizan mediante la División Sexual del Trabajo, donde hombres y mujeres se especializan en tareas diferentes (caza, agricultura, artesanía, crianza) para complementar las necesidades vitales (Malinowski, 1922). Esta especialización crea una reciprocidad económica ineludible. La riqueza y la subsistencia de la unidad familiar no son producto de la acción de un solo sexo, sino de la cooperación en esta DST.
Conclusión Antropológica: La separación radical de intereses solo podría lograrse mediante la deconstrucción completa de la familia, el parentesco y la división del trabajo, lo que conduciría al colapso de las estructuras de subsistencia y organización humana.

C. Fundamento Psicológico Junguiano: La Integración Interna

La psicología analítica explica por qué la separación externa es una negación de la realidad psíquica interna, afectando el destino psicológico individual y social (Jung, 1968).

 * Ánima y Ánimus: Carl Gustav Jung (1968) observó que la psique humana es inherentemente bisexual en un sentido arquetípico. Los hombres proyectan el arquetipo femenino (Ánima) y las mujeres el arquetipo masculino (Ánimus).
 * Individuación como Integración: El objetivo final del desarrollo psicológico (la Individuación) es integrar estos contenidos contrasexuales de lo inconsciente colectivo, logrando la totalidad del sí mismo. La lucha externa contra el sexo opuesto o la negación de sus características esenciales es vista como una manifestación de la proyección no integrada del Ánima o el Ánimus.
 * Destino Psicológico Común: El destino personal y social de la plenitud y el desarrollo psicológicos dependen de la reconciliación de los opuestos. Un ambiente cultural que promueve la hostilidad absoluta entre los sexos dificulta el proceso de individuación en ambos, ya que la psique está constantemente recibiendo mensajes que devalúan una parte esencial de su estructura interna. El destino psicológico es, por lo tanto, una meta común que exige la armonía entre los sexos.
En resumen, desde la biología de la reproducción hasta la estructura de la psique y su reflejo en la cultura, los intereses de hombres y mujeres están fusionados en el proyecto de supervivencia y desarrollo humano. La separación radical de sus destinos es, por lo tanto, una imposibilidad fáctica y psíquica.

4. Atacar a los Hombres lleva Implícito el Ataque a las Mujeres y Viceversa: La Ética de la Interdependencia y la Red de Parentesco

La cuarta tesis es la conclusión práctica y ética que deriva de la interdependencia biológica, psicológica y cultural establecida en el punto 3. Argumenta que la agresión ideológica dirigida a un sexo inevitablemente resulta en un daño sistémico al otro, debido a la estructura ineludible de la parentela humana.

A. Fundamento Antropológico: La Red de Parentesco Ineludible

Desde la perspectiva antropológica y sociológica, el ser humano no es una entidad aislada, sino un nodo en una compleja red de relaciones definida por el parentesco.

 * La Matriz Social: La antropología ha documentado que, independientemente de si una sociedad es patrilineal, matrilineal o bilateral, cada individuo es resultado de la unión de un hombre y una mujer, y mantiene vínculos vitales con ambos lados del parentesco (Lévi-Strauss, 1969).
   * Relaciones Cruzadas: Un hombre siempre tiene una madre, probablemente abuelas, hermanas, y potencialmente una esposa e hijas. Una mujer siempre tiene un padre, abuelos, hermanos, y potencialmente un esposo e hijos.
 * El Daño por Proximidad: Un ataque ideológico o social que devalúa el rol, la moral o la existencia de "los hombres" no impacta una categoría abstracta, sino que desmoraliza y desestabiliza a los padres, hijos y compañeros de las propias mujeres. El resentimiento y la hostilidad dirigidos a un sexo son recibidos y metabolizados por las personas más cercanas y queridas del otro sexo.
 * Desestabilización de Roles Funcionales: Si las mujeres dependen de los hombres para la protección o la provisión de recursos (como documenta la biología evolutiva, Trivers, 1972), el ataque que socava la moral, el propósito o la capacidad productiva del hombre pone en peligro directo el bienestar material de la mujer y la descendencia. Esto es un principio fundamental de la reciprocidad funcional en la División Sexual del Trabajo (Malinowski, 1922).

B. Fundamento Ético y Filosófico: El Principio de Simbiosis

Esta tesis apela a una ética de la interdependencia, contrastando con la ética del conflicto absoluto.
 * El Vínculo Ético de la Responsabilidad: La tradición ética (desde la filosofía moral hasta la ética del cuidado) subraya la responsabilidad recíproca dentro de las relaciones primarias. La hostilidad sistémica hacia un grupo deprime la capacidad de ese grupo para actuar de manera responsable y amorosa hacia el otro.
   * Impacto en la Crianza: Los ataques que devalúan la figura paterna (o materna) tienen un efecto devastador en el desarrollo psicológico y la estabilidad de los hijos (Bowlby, 1988), que son el destino compartido por excelencia. La erosión de la calidad de la relación entre los padres garantiza la erosión del bienestar de la descendencia.

C. Fundamento Psicológico Analítico: La Proyección y la Autolesión

La psicología junguiana proporciona el mecanismo interno que explica la naturaleza de "autolesión" de esta hostilidad.
 * La Proyección Destructiva: Cuando se niega la integración de los arquetipos internos (Ánima/Ánimus), el individuo proyecta la parte rechazada de su propia psique hacia el sexo opuesto externo.
   * Hostilidad como Rechazo del sí mismo: La hostilidad radical y total hacia "el hombre" o "la mujer" es, en un nivel profundo, un rechazo del Ánimus o Ánima internos que es vital para la propia plenitud (Jung, 1968). El ataque al otro es un ataque a un componente esencial de la propia psique.
 * El Campo Psicológico Colectivo: Las ideologías de conflicto total crean un campo psíquico colectivo de resentimiento y desconfianza. Este campo dificulta la unión emocional y la cooperación necesarias para la salud mental colectiva y la crianza, llevando a una neurosis social generalizada que afecta a ambos sexos por igual.

En conclusión, la tesis de que el ataque a un sexo implica el ataque al otro es una afirmación de la realidad simbiótica de la existencia humana. La destrucción de la moral o el rol social de un grupo siempre regresa al origen a través de la red de parentesco, garantizando que el conflicto radical de género sea una estrategia autodestructiva.

5. Conclusión: La Erosión del Eje Fundacional y el Ocaso de la Civilización Occidental

Las cuatro tesis desarrolladas (la naturaleza invertida del comunismo, la fragmentación ideológica del feminismo, la imposibilidad de la separación de destinos, y la autolesión por ataque a la parentela) convergen en un diagnóstico sombrío sobre la estabilidad cultural de Occidente: la erosión del eje fundacional que históricamente sostuvo su cohesión y trascendencia.

La Sustitución de la Trascendencia y la Fragmentación

La civilización occidental, desde sus raíces judeocristianas y grecorromanas, se ha definido por la tensión entre lo trascendente (el ideal divino o filosófico) y lo inmanente (la realidad terrenal).
 * El Comunismo y el Rechazo de la Trascendencia: La conceptualización del comunismo como "catolicismo satánico" (Voegelin, 1952) revela la primera gran fractura moderna: el intento de anular esta tensión. Al sustituir la fe trascendente por la fe en la Historia (una fe inmanente), el comunismo eliminó la fuente de juicio moral externa e introdujo el principio de que la redención podía ser forzada mediante la coacción política. Este principio, una vez secularizado y generalizado, disuelve la base metafísica que definía la moralidad occidental.
 * La Fragmentación del Conflicto: El desplazamiento ideológico del conflicto desde la lucha de clases a la lucha de identidades (el "comunismo involucionado" según Laje, 2020) marca la segunda fase de la erosión. El objetivo ya no es la utopía económica universal, sino la guerra perpetua de identidades.
Este proceso fragmenta la sociedad en grupos mutuamente resentidos (Scheler, 1994) que luchan por la primacía moral de la víctima, desmantelando la idea de una ciudadanía compartida o un bien común universal.

La Destrucción del Eje de la Procreación y la Cooperación
El golpe más directo a la cohesión civilizatoria reside en la negación de la unidad intersexual. La civilización occidental, como todas las civilizaciones complejas, se construyó sobre la cooperación funcional y reproductiva de la diada sexual.
 * Negación de la Interdependencia: La biología evolutiva (Trivers, 1972) y la antropología (Lévi-Strauss, 1969) demuestran que la interdependencia (la imposibilidad de separar intereses) es el hecho biológico y cultural fundacional de la humanidad. Intentar imponer un antagonismo radical sobre esta unidad cooperativa es ir en contra de las estructuras de supervivencia de la especie. La civilización no puede sostenerse sin una base de cooperación en la crianza y la subsistencia.
 * Autolesión Cultural: La conclusión ética (que atacar a un sexo es atacar al otro) subraya la naturaleza autodestructiva de esta guerra de géneros. Al devaluar, desmoralizar o desmantelar el rol de un sexo (el padre, el proveedor, la madre, el cuidador), el daño se propaga inevitablemente a través de la red de parentesco que constituye la base emocional, social y económica de la mujer y del hombre (Jung, 1968).

El Ocaso de la Civilización: Una Crisis de Sentido y de Reproducción

El ocaso de la civilización occidental se puede entender, a través de estas tesis, no como un colapso económico o militar, sino como el resultado de una doble implosión:
 * Implosión Metafísica (Puntos 1 y 2): Se perdió el sentido trascendente (el propósito superior a la vida material) y se sustituyó por una lucha inmanente y perpetua de poder e identidad, sin un principio rector de reconciliación. Esto genera un vacío existencial y una anomia social.
 * Implosión Demográfica y Social (Puntos 3 y 4): Se atacó el eje reproductivo y cooperativo (la unidad hombre-mujer). La negación de la complementariedad y la promoción del antagonismo socavan la institución fundamental (la familia/parentela) encargada de la procreación, la socialización y la transmisión cultural. Una civilización que deja de creer en su propia trascendencia y ataca la base de su propia reproducción biológica y social es una civilización que, por definición, está en proceso de autodisolución.
El verdadero "ocaso" es la pérdida de la capacidad de la civilización para mantener su coherencia, su moral y, fundamentalmente, su voluntad de sobrevivir y reproducirse.

6. Epílogo: La Fuerza de Sugestión de la Ideología como Religión Secular Materialista

La fuerza de sugestión y el poder movilizador de las ideologías modernas, desde el comunismo hasta las narrativas contemporáneas del conflicto de identidad, radican precisamente en su capacidad para ofrecer la estructura emocional, ritual y soteriológica de una religión, despojándola de la trascendencia y anclándola en la materia y la historia terrenal.
La Necesidad Humana de Trascendencia Sustituida
La sociología de la religión, desde Émile Durkheim (1912/1995), ha reconocido que la religión cumple una función vital de cohesionar la sociedad, proporcionar un sentido de propósito colectivo y diferenciar lo sagrado de lo profano. Cuando la fe religiosa tradicional se debilita (fenómeno de la secularización), el vacío de sentido debe ser llenado.
Las ideologías políticas seculares, tal como las analiza Voegelin (1952), actúan como sustitutos de la trascendencia. Conservan el molde, pero alteran el contenido, creando una Religión Secular Materialista:
 * Soteriología Materialista: La salvación (la soteriología) no se logra por la gracia o la moral individual, sino por la acción histórica, política o social (la Revolución, la deconstrucción del Patriarcado, etc.). El Paraíso es inmanente (en la Tierra, en la historia, en la sociedad sin clases), no trascendente.
 * Creación de lo Sagrado Secular: La ideología toma elementos profanos y los inviste de carácter sagrado. El Partido, la Clase (el Proletariado), o la Identidad Oprimida se convierten en depositarios de una verdad y una pureza moral absolutas. La lucha política deja de ser un debate pragmático y se transforma en una guerra santa entre el Bien y el Mal ideológicos.
 * Dogma y Herejía: Se establece un dogma inflexible (la fe marxista, la teoría de género), y la disidencia se trata no como un error, sino como una herejía o una traición moral que debe ser purgada. Esto explica la intensidad emocional y la intolerancia a la crítica que caracterizan a los movimientos ideológicos radicales.
El Mecanismo de Sugestión y el Compromiso Total
La fuerza de sugestión de estas ideologías radica en su capacidad para ofrecer un compromiso total que satisface la necesidad psicológica de pertenencia y certeza:
 * Identidad Colectiva: La ideología ofrece una identidad clara y unívoca dentro de un grupo de “elegidos” o “conscientes” o “despiertos”, la ideología woke, proporcionando una estructura psicológica que alivia la angustia existencial de la modernidad (Jung, 1968). El individuo se define por su adhesión a la Causa.
 * Narrativa Simple de la Culpa: Sustituye la complejidad del mal y la imperfección humana (el pecado original en el molde católico) por una causa externa simple (el Capital, el Patriarcado). Esto permite al adepto sentirse inmediatamente libre de culpa y moralmente superior, al tiempo que le da un objetivo claro para su acción (Voegelin, 2000b).
Al operar con la fuerza emocional de la religión (ofreciendo salvación, comunidad y una narrativa cósmica del conflicto), pero anclando su promesa en el plano material (la política), estas ideologías logran una sugestión poderosa e irracional que es inmune a la refutación lógica o empírica, constituyendo el gran desafío a la estabilidad intelectual y social en la civilización occidental.

 Referencias

1. Filosofía Política, Historia de las Ideas y Crítica de la Religión Secular (Punto 1 y 2)

-Agustín de Hipona. (2007). La Ciudad de Dios. Gredos. (Obra original del siglo V).
-Cohn, N. (1970). The Pursuit of the Millennium: Revolutionary Millenarians and Mystical Anarchists of the Middle Ages. Oxford University Press. (Clave para el milenarismo y la utopía secular).
-Durkheim, É. (1995). Las formas elementales de la vida religiosa. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1912). (Clave para la sociología de la religión y la cohesión social).
-Eliade, M. M. (1969). The Quest: History and Meaning in Religion. University of Chicago Press. (Clave para la escatología y la transferencia de mitos a la política).
-Feuerbach, L. (1986). La esencia del cristianismo. Editora Nacional. (Obra original publicada en 1841). (Clave para la crítica de la religión y la inversión antropológica de la teología, influyendo en Marx).
-Hegel, G. W. F. (1977). Fenomenología del espíritu. Fondo de Cultura Económica. (Obra original de 1807). (Clave para la inmanentización del Espíritu y la filosofía de la historia).
-Horkheimer, M., & Adorno, T. W. (2002). Dialectic of Enlightenment. Stanford University Press. (Obra original publicada en 1944). (Clave para la Teoría Crítica y la transición del marxismo económico al cultural).
-Laje, A. (2020). La batalla cultural: Reflexiones críticas para una nueva generación. Hojas del Sur. (Clave para la crítica contemporánea del marxismo cultural y la ideología de género).
-Marx, K. (2013). El Capital: Crítica de la Economía Política. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1867). (Clave para la lucha de clases y la infraestructura económica).
-Voegelin, E. (1952). The New Science of Politics: An Introduction. University of Chicago Press. (Fundamental para el gnosticismo inmanentista y las religiones políticas).
-Voegelin, E. (2000b). Science, Politics and Gnosticism. Regnery Publishing.

2. Antropología, Sociología de Género y Psicología Analítica (Punto 3 y 4)

-Bowlby, J. (1988). A Secure Base: Parent-Child Attachment and Healthy Human Development. Basic Books. (Clave para la interdependencia afectiva y la desestabilización de la crianza).
-Engels, F. (2010). El origen de la familia, la propiedad privada y el estado. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1884). (Clave para los primeros intentos marxistas de conectar clase y género).
-Firestone, S. (1970). The Dialectic of Sex: The Case for Feminist Revolution. William Morrow and Company. (Clave para el feminismo radical que invierte el marxismo, enfocando la opresión en la biología).
-Jung, C. G. (1968). Man and His Symbols. Dell Publishing. (Fundamental para la individuación y los arquetipos Ánima/Ánimus).
-Lévi-Strauss, C. (1969). The Elementary Structures of Kinship. Beacon Press. (Fundamental para la antropología estructural, el parentesco y la interdependencia cultural).
-Malinowski, B. (1922). Argonauts of the Western Pacific: An Account of Native Enterprise and Adventure in the Archipelagoes of Melanesian New Guinea. Routledge & Kegan Paul. (Clave para la División Sexual del Trabajo y la reciprocidad funcional).
-Paglia, C. (1990). Sexual Personae: Art and Decadence from Nefertiti to Emily Dickinson. Vintage Books. (Clave para la crítica de la fragmentación del feminismo contemporáneo).
-Scheler, M. (1994). El resentimiento en la moral. Península. (Obra original publicada en 1915). (Clave para el análisis filosófico del Ressentiment).

3. Biología Evolutiva y Psicología (Punto 3)

-Buss, D. M. (1994). The Evolution of Desire: Strategies of Human Mating. BasicBooks. (Clave para la selección sexual y las estrategias de apareamiento que dictan la interdependencia).
-Geary, D. C. (2010). Male, female: The evolution of human sex differences (2nd ed.). American Psychological Association. (Clave para las diferencias evolutivas y la complementariedad de roles en la provisión).
-Trivers, R. L. (1972). Parental investment and sexual selection. In B. Campbell (Ed.), Sexual selection and the descent of man, 1871-1971 (pp. 136–179). Aldine Publishing. (Fundamental para la teoría de la inversión parental y el costo biológico de la reproducción).

4. Otras fuentes:

-Eliot, T. S. (2001). Notas para una definición de cultura. Península. (Obra original de 1948). (Contexto para la crisis de la cultura occidental y la pérdida de la fe).
-Weber, M. (2005). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1905). (Contexto para la secularización y la racionalización occidental).

jueves, 28 de mayo de 2020

LA CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL Y LA PANDEMIA POR LA COVID-19


LA CRISIS DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL Y LA PANDEMIA POR LA COVID-19

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.
Coronavirus. SARS-CoV-2 que provoca la COVID-19. (peterschreiber.media - stock.ado.)


¿Entiendes acaso lo que lees? Él respondió:
¿Cómo habría de entenderlo si nadie me prepara?
Hechos de los Apóstoles 8, 30.

La psicoterapia, en el sentido más amplio, busca los valores que satisfagan las necesidades anímicas de los hombres de hoy, para que no caigan en la masificación aniquiladora.
Carl Gustav Jung.


Venimos advirtiendo desde hace años de la grave crisis de la Civilización Occidental en la que estamos sumidos quienes participamos de la cultura de Occidente.

Escribimos sobre ello por primera vez en el año 2001, en un libro que publicamos en el año 2004 bajo el título “El retorno al ParaísoPerdido. La renovación de una cultura“ en la editorial Sotabur.
Posteriormente retomamos dicho hilo en las novelas “Al final deltúnel. Una historia sobre el despertar del alma”, y en “La hermandad de losiniciados “, publicados en Amazon.
Unos años más tarde proseguimos profundizando en el estado crítico de nuestra cultura en dos nuevos libros: “Cine y Espiritualidad. El Mito del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción” -cuya reedición ha tenido lugar el pasado mes de abril de 2020- y en “Descubriendo tu auténtica vocación “, también publicado por Amazon, este último bajo la rúbrica de la editorial “El hacedor de lluvia “.

Sabemos que no somos los únicos, por supuesto, y que, desde la publicación del libro de Oswald Spengler sobre la Decadencia de Occidente, los libros que hablan de la grave crisis en la que está sumido Occidente se han ido multiplicando.

El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung consideramos que fue uno de los pioneros en advertir y, lo más importante, en dar una respuesta vital a dicha situación crítica: mediante la atención y diligencia religiosas al nacimiento del nuevo dios en la profundidad de su alma. Toda su obra científica puede entenderse como el esfuerzo que su personalidad consciente realizó para exponer, en el lenguaje de su-nuestra época, el proceso que condujo a la encarnación de la imagen de dios en su propia profundidad.

Desde aquel primer “experimento “, tal como él lo denominó, algunos hemos tomado el relevo y proseguido su legado, movidos por una llamada procedente de la profundidad, para dar respuesta a la terrible situación de crisis social, política, religiosa, económica y ecológica en la que está sumido el mundo. 

Hace tan solo unos meses, la Hybris de nuestra cara consciencia colectiva occidental nos hacía pensar en que podíamos ser como dioses: alargar la vida decenas de años; transferir nuestra consciencia, nada menos que ese misterioso  “órgano de percepción y orientación“, que apenas empezamos a conocer, con la desmedida pretensión de convertir en innecesario nuestro cuerpo material, siendo la biología básicamente reemplazada por un “cuerpo cibernético “; o, también, desde ese monstruo ideológico denominado “feminismo de tercera ola”, para cuyos acólitos la Naturaleza es completamente moldeable, por supuesto según sus caprichos, como muestra de una terrible desorientación mental y de un deplorable desconocimiento de la naturaleza humana (psique inconsciente); por poner solo algunos ejemplos.

Ante semejante desvarío acontecen, durante los primeros años del siglo XXI,  varios sucesos que evidencian la profundización de la crisis de la Civilización Occidental: los atentados del 11 de Septiembre del 2001 en Nueva York, que hacen caer las dos torres gemelas, símbolo de la Hybris tecnológica, económica y, especialmente, financiera; los atentados terroristas del 11M de 2004, en la capital de España, Madrid,; la destrucción por las llamas de la Catedral de Notre-Dame, a principios del año 2019, símbolo del acervo cultural de Occidente; y, en la actualidad, nos acecha una pandemia provocada por un virus, el SARS-CoV-2.

Este último suceso confronta a la consciencia colectiva con la dura realidad: la Naturaleza no tiene que ganar la batalla a nuestras pretensiones ideológicas y a nuestro deseo de suplantarla, pero no puede perderla. 

Probablemente hoy, más que en ningún otro momento de nuestra historia reciente, los hombres nos vemos ante la necesidad de afrontar nuestras grandes limitaciones, nuestra vulnerabilidad y nuestra estupidez al minusvalorar aquella Naturaleza que creíamos bajo nuestro control.

Desgraciadamente, la capacidad de asimilar la vivencia actual para convertirla en una experiencia transformadora solo lo logrará el individuo. Por no hablar de la terrible inconsciencia de los hombres ante la manifestación material del Símbolo, realidad esta que concita todo cuanto sucede en el mundo, y cuanto acontece en el alma.

Una de las más fecundas enseñanzas que he podido aprender en el trato, indirecto, a través de pacientes que han convivido con personalidades psicopáticas y narcisistas, y directo, con psicópatas subclínicos y personalidades con trastornos del grupo B (narcisistas, límite o borderline, histriónicas y antisociales), según la clasificación del DSM-V, es la importancia que tiene el contacto directo con la Vox Dei, con la Voz interior, es decir, con la sabiduría de la Naturaleza interior.

La fidelidad a esa Naturaleza íntima a la que los psicólogos de orientación junguiana denominamos psique inconsciente es, también, lo que algunos de mis pacientes terminan aprendiendo después de todo un proceso psicoterapéutico de reconstrucción, iniciando a partir de entonces un camino que les conduce a devenir aquello que auténticamente “Son” desde que nacieron. 

Los pacientes que inician dicho Camino agudizan los sentidos interiores, lo que les permite "escuchar", "ver", "percibir por adelantado", etc., no solo los contenidos de su propio interior, a través de insights y de sueños, sino también la relación entre su vida psíquica y lo que les acontece en la realidad objetiva.

Una de las habilidades que desarrollan consiste en que pueden detectar en la realidad objetiva aquellos comportamientos, y señales, que proceden de personalidades psicopáticas y/o narcisistas, neutralizando su acción cuando es preciso, y alejándose de su radio de acción apenas los detectan si fuera necesario. Quizás la enseñanza más importante proceda de la toma de consciencia de su estado de fragmentación, de su necesidad de apoyarse en puntos de vista colectivos, de en qué medida ellos explotan y absorben de un modo infantil y rapaz a su entorno, en lugar de enriquecerlo con su presencia y su actitud.

Los psicópatas y los narcisistas malignos se sirven de las personalidades "zombi" como "monos voladores", para tratar de succionar la vitalidad de aquellas personas que aún conservan cierto grado de conexión emocional con su interioridad. De ahí la necesidad que tienen estas personalidades muertas en vida de alimentarse de un modo parásito de personas empáticas.

Asimismo, algunos pacientes comprenden que las personalidades del grupo B, así como los psicópatas, son la expresión palmaria de un mundo en decadencia. De una sociedad que ha perdido su alma, como se refleja en las series y películas de Zombis, representantes del insaciable deseo de consumir. Una cultura en donde el símbolo unificador ha dejado de ser efectivo para todo un colectivo, es decir, la imagen cristiana de Dios ha fallecido.

Dichas personalidades plutocráticas necesitan alimentarse (parasitándolas) de aquellas personas que aún mantienen la frescura y vitalidad que les confiere el contacto, consciente o inconsciente, con el mundo anímico. Y es que esa "hambre de trascendencia", esa pérdida irreparable del Símbolo, esto es, de la expresión tangible a los sentidos del alma de lo absolutamente trascendente, no podrá nunca satisfacerse con ningún objeto de consumo, con ningún bien material.

De igual modo, algunos pacientes adquieren con el tiempo la capacidad de comprensión de la relación existente entre la realidad subjetiva y la objetiva, en esos arreglos que los junguianos denominamos "sincronicidades".

Estos aprendizajes, provenientes de la experiencia, son especialmente importantes para comprender lo valioso que resulta la transformación de una oveja en un hombre, de una personalidad colectiva en un individuo completo, máxime atendiendo al peligroso avance de las ideologías, y de los grupos espiritualistas regentados por psicópatas adaptados (Garrido) o cotidianos (Marietán). 

Hoy, más que nunca, el alma constituye un objeto de interés cuya potencia de atracción es tanto más alta, cuanto mayores son los conflictos sociales y religiosos en el mundo.

Hace algunos años publiqué un libro titulado “Cine y Espiritualidad”, en el que abordaba la interpretación simbólica de la película Avatar, de James Cameron. En mi opinión, en dicha película el afamado director de cine expresaba de un modo gráfico lo que acontece en la cultura occidental, y al mismo tiempo manifiesta una salida a la crisis en la que el mundo está sumido. 

En estos días se ha producido el lanzamiento de la reedición de dicho libro, con un título distinto, más acorde con la época:  Avatar. ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? (pincha en el enlace para verlo o comprarlo).

En dicho libro desarrollo la idea de que, en nuestra época materialista de progreso tecnológico y científico, cada vez más se está manifestando una profunda crisis como consecuencia de la pérdida de la imagen de dios, de aquel símbolo que representa el valor más alto; el valor que da vida y sentido a la existencia del ser humano.

El Mito cristiano afirma que dicho valor supremo hoy perdido en nuestra cultura se ha transformado. El cuerpo según el mito no lo encontraron allí donde le habían sepultado. Pero el cuerpo en realidad simboliza la forma exterior y visible, la concepción hasta ese momento aceptada pero transitoria, del valor supremo que proporciona sentido a la vida del ser humano en una época históricamente determinada.

La película Avatar escenifica de un modo magnífico esa pérdida del sentido de la vida, que representa la muerte de Dios. Que una sociedad pierda a su dios, e incurra en graves crisis sociales y psicológicas, desde luego que no constituye un acontecimiento extraño, sino que es un acontecer típico que se repite con frecuencia en la historia de la humanidad. Los dioses mueren y resucitan bajo formas distintas. 

Sin embargo, cabe preguntarse dónde se encontrará la nueva imagen de Dios. James Cameron, utilizando un despliegue de efectos especiales impresionante, nos lo muestra en la pantalla de un modo realmente magnífico: en las profundidades del alma es donde encontraremos el nuevo cuerpo en el que se manifiesta la divinidad.

Ese es precisamente el objetivo, por decirlo de algún modo, de la terapia de orientación junguiana: que la persona se encuentre a sí misma, que comprenda cuál es su auténtica vocación y, en definitiva, que su consciencia acceda y se relacione con aquella Naturaleza en la que dios se hace presente. 

Una actitud así orientada le permite adquirir a la persona una independencia y una libertad de acción que lo hacen responsabilizarse de su propia vida, abandonando de ese modo la infantil actitud que busca en el “papá o mamá“ Estado, en el Gobierno de turno, en la Unión Europea, en Bruselas, en el Papa o en la figura de autoridad religiosa o política la solución de todos sus conflictos.

Los indescriptibles acontecimientos del último año en España inducen la sospecha de que su causa se encuentra posiblemente en una peculiar perturbación psicológica en el país.

Quien pregunte a un psicólogo lo que piensa al respecto debe esperar una respuesta desde su específico punto de vista. Si se adopta esta perspectiva no resulta difícil observar que la situación política en España es una expresión palmaria de un estado de disociación y de escisión psíquicas. 

Hace aproximadamente cuatro años vengo comprobando en lo inconsciente de mis pacientes unas curiosas perturbaciones que no cabría atribuir únicamente a su psicología personal. Dichas perturbaciones procedían de unas relaciones sentimentales con determinadas personalidades trastornadas cuyo diagnóstico clínico formaba parte del grupo B de trastornos de la personalidad, de acuerdo con el DSM-V, conocidos como narcisismo y psicopatía (también conocido como trastorno antisocial, narcisismo maligno o narcisismo perverso).

Cuando observé la extensión de dichos fenómenos en la consulta comencé a fijarme en los fenómenos colectivos, no solo en España, sino también en el resto del mundo. Mi sorpresa fue que las actitudes observadas en personalidades narcisistas y psicópatas se estaban extendiendo en la cultura occidental de un modo preocupante. Observaba entonces cómo en España ciertas personalidades con un comportamiento narcisista y psicopático estaban accediendo con una facilidad pasmosa al poder estatal. 

El trabajo con mis pacientes consistía en que comprendieran el significado que la experiencia con personalidades terriblemente malvadas tenía, así como la importancia de tomar conciencia de que dichas personalidades encarnan el desorden, el caos y el mal que habitan en la profundidad de la psique.
Sin embargo, la integración de los contenidos inconscientes es un acto individual de realización, comprensión y valor moral. Es una tarea muy dificultosa que exige un elevado grado de responsabilidad ética. Solo de un número de individuos relativamente reducido cabe esperar la capacidad para un logro semejante y esos no son los líderes políticos de la humanidad, sino sus líderes morales.

En cambio, la inmensa mayoría de las personas sigue en un estado de consciencia que es incapaz de integrar los contenidos sombríos que emergen desde lo inconsciente. De hecho, es muy probable que esas fuerzas asalten a la consciencia y de un modo improviso y con gran violencia sometan la voluntad de muchos. Los síntomas anunciadores de semejante situación los tenemos delante de nuestras narices: el incremento de las tendencias totalitarias, de la esclavitud estatal y de las ideologías comunistas.

Únicamente en el individuo es esperable una actitud que conduzca a la erradicación de la lastimosa inconsciencia del hombre, de su infantilismo y de su debilidad individual para que sean sustituidos por un ser humano que sepa que su destino depende de él y no del Estado o del Gobierno.

Desde el Congreso de los Diputados ya se ha escuchado la “venida de un Nuevo Orden” social y cultural. Este antiguo sueño, que ya se tuvo en la Alemania Nazi y que se expresó por boca del Führer, nos alerta de una situación anímica de descomposición y fragmentación. Aun así, nos equivocaríamos si pensáramos que quien así se expresa no tiene la intención de crear un “orden nuevo”; o, cuanto menos, de propiciarlo o favorecerlo. De hecho, con toda probabilidad, en la profundidad de su alma le motivan fuerzas del orden que se están apoderando de miles de ciudadanos españoles. Nuestros dirigentes no son otra cosa que síntomas de la emergencia del arquetipo del orden. Dicho arquetipo del orden se constela cuando un pueblo se encuentra en una situación psíquica de desorientación y desorden, como resultado de una pérdida de conexión con la profundidad de su alma, esto es, de un estado de enajenación mental colectivo.

Sin embargo, esta situación de desorden solo puede ser compensada con éxito mediante un radical cambio de mentalidad; que permita la integración paulatina de las fuerzas del orden y, en última instancia, la encarnación de la nueva imagen de dios, del nuevo Eón y/o del orden en la vida. Esta metanoia solo es esperable, como venimos repitiendo, en el individuo. Las masas son siempre inconscientes e indolentes en grado superlativo.

El peligro que se nos avecina reside en que el pueblo español, en lugar de favorecer la vía de realización del orden en el individuo, proyecte en la personalidad de un político psicópata o narcisista maligno su anhelado orden. Con ello se despoja de la responsabilidad individual y, por tanto, pierde también su más preciado tesoro: la libertad.

Solo en el seno de una auténtica democracia, y ya estamos viendo que esta comienza a verse amenazada por la avasalladora lucha por el poder, podremos hacer efectivas las fuerzas del orden. No cabe esperar en las masas españolas que tengan en cuenta la importancia de este saber psicológico, por más claro y sencillo que sea. Por ese motivo, como psicólogo, tengo puestas todas mis esperanzas en la creación de individuos, autónomos e independientes, libres y responsables de sus propios destinos, pues la sociedad española deriva su calidad espiritual y moral del ciudadano realizado. Ojalá vaya penetrando poco a poco esta comprensión, de modo que compense la infantil concepción del Gobierno de España, de la Unión Europea o de Bruselas como si se trataran de unos “salvadores”, capaces de responder a todas las expectativas de poder, de abundancia y de resolución de problemas.



Bibliografía:

Delgado González, J. A. (2004). El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura. Sotabur.
González, J. (2017). Relaciones tóxicas. Narcisistas y psicópatas. Publicado en: https://www.academia.edu/32778912/RELACIONES_T%C3%93XICAS_NARCISISTAS_Y_PSIC%C3%93PATAS
González, J. (2020). Sobre el estado psíquico del pueblo español. Publicado en: http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/2020/04/sobre-el-estado-psiquico-del-pueblo.html
González, J. (2020). Una sociedad de zombis. Publicado en: http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/2020/04/una-sociedad-de-zombis.html
González, J. (2020). COVID-19 y la Crisis de la Civilización Occidental. Publicado en: http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com/2020/04/covid-19-y-la-crisis-de-la-civilizacion.html
González, J. (2020). AVATAR. ¿El nacimiento de un Nuevo Paradigma? Amazon. 
Jung, C. G. (2001). Civilización en transición. Ed. Trotta. Vol. 13. O.C.
Von Franz, M-L. (1982). C. G. Jung. Su mito en nuestro tiempo. Ed. FCE.