Bienvenidos a mi portal de psicología junguiana en español. Abordaremos las complejidades del alma, desde la perspectiva multidisciplinar y transpersonal sostenida por la Psicología de orientación junguiana. Nuestro propósito es que el ser humano logre tomar consciencia de la unidad subyacente a la polaridad entre Materia y Espíritu. Apostamos por una Ciencia con alma; practicamos, por tanto, una Ciencia que toma en serio lo espiritual, en correlación con lo material.
domingo, 3 de febrero de 2013
EL RESURGIR DE LA SEGREGACIÓN SEXUAL EN LAS ESCUELAS.
domingo, 21 de febrero de 2010
CONOCIMIENTO ACADÉMICO Y AUTORREALIZACIÓN PERSONAL

Dentro del planteamiento de Ken Wilber, el término "mágico" se refiere a una etapa pre-racional o pre-egoica, en la que hay un pensamiento mágico (lo inconsciente se encuentra proyectado en el mundo objetivo). Mas ese término puede utilizarse en otro contexto, para referirse a la experiencia que una persona tiene, cuando es "arrebatado" por una vivencia espiritual, por ejemplo. Es, de ese modo, cómo lo entiende C. G. Jung. Por eso es tan importante definir lo que cada cual entiende, cuando utiliza ciertos términos. Especialmente, cuando se usa terminología nueva, como es la de Ken Wilber.
Personalmente, cuanto más leo a Wilber, tanto más me inclino por los planteamientos de Carl G. Jung. Desde mi punto de vista, éste último es más complejo y, a la vez, más completo en su modo de abordar la psique. Aunque, soy consciente de que aún me queda mucho por conocer de Wilber.
En cualquier caso, lo esencial, desde mi punto de vista, no es lo que dice Wilber, Jung, o cualquier otro autor. Sino la experiencia que cada cual va teniendo en el camino de despliegue de su personalidad total (léase Sí Mismo) y qué mapas le pueden ser más útiles en ese camino. Al final, el camino lo tiene que recorrer uno, o, como dijo el poeta, el camino se hace al andar. Así, que Jung haya designado con el nombre de individuación a ese proceso no es casual. Se refiere a que ese sendero, aunque tenga etapas universales, arquetípicas, los matices, las prelaciones en que se dan esas etapas, los conflictos que se presentan, etc., son, no obstante, únicos e irrepetibles.
Así, la obra de Wilber es la expresión de su propio proceso de individuación, como la obra de Jung es, también, una expresión de su autorrealización. Sin embargo, esa autorrealización puede ser más o menos completa en cada uno de los autores, y uno puede darse cuenta de esa completud estudiando sus biografías. Yo, en este punto, me adhiero a lo que mi buen amigo Raúl Ortega, terapeuta de orientación jungiana, dijo en una oportunidad:
"Yo, por otro lado, soy un hombre de poca fe. Un pobre de espíritu, obligado a ser mordaz crítico tanto de mis especulaciones fantasiosas como de las de los demás. Incapaz de creer en lo que cuenta ningún maestro en una conferencia o libro si no forma parte de mi propio bagaje. No me interesa ninguna canción que no me toque el alma, ni ninguna doctrina que no pueda contrastar con la dura roca de mi limitada pero únicamente efectiva experiencia real. Nadie va a darte nada que tú no tengas. Nunca vas a conocer nada importante sobre la realidad transpersonal a través del pensamiento de otros, de sus anécdotas, de sus libros, ni tampoco a través de ningún ejercicio o meditación a la que no te instigue (siempre sólo temporalmente) el mismo Self. Nadie puede elegir andar el camino. Él te elige a ti."
Yo, con Raúl, digo: No me interesa ningún libro, ni ningún autor, ni obra alguna que no forme parte de mi propio bagaje vital. Entiendo que haya gente que pueda atiborrarse de teorías de autores diversos y que se vanaglorie de haber leído miles de libros, de conocer cientos de caminos distintos. Y, sin embargo, no tiene ni idea de cuál es el suyo propio. Que, al fin y a la postre, es lo verdaderamente importante. De este modo, cuando escribo, cuando investigo, no lo hago para ver cómo otros han escrito tal o cual cosa, qué mapas han realizado, y lo bien delineados que están, etc... No, eso no va conmigo. Lo hago porque estoy haciendo mi propio camino, porque estoy caminando mi propio Destino y, para comprender mejor la etapa en la que me encuentro, para ver lo que han visto otros que han hollado esas mismas praderas (u otras semejantes), consulto a los autores que han estado allí (y no a aquellos que hablan por boca de otros, y/o que ni siquiera han conseguido pasar el Umbral). Desde luego, soy muy consciente de que este modo de proceder no es el común, ni mucho menos, y que resulta harto difícil, duro y, en ocasiones, peligroso. Marie Louise von Franz, en su libro "Alquimia. Introducción al simbolismo", expresa esta misma idea del siguiente modo:
"(...)incluso en la tradición del introvertido que se proclama dueño del espíritu, la verdadera experiencia personal del inconsciente es muy poca. Nunca hay más que unos pocos individuos que tengan experiencias así, probablemente porque son tan
peligrosas y aterradoras que sólo unas pocas personas excepcionalmente valientes siguen este camino, o bien los necios que no saben hasta qué punto aquello es peligroso, y que por eso mismo terminan enloqueciendo."
miércoles, 10 de febrero de 2010
CONOCIMIENTO VIVENCIAL VERSUS CONOCIMIENTO ACADÉMICO
Estaba yo pensando sobre mi nueva andadura en la Universidad, precisamente ahora que ando liado con los exámenes parciales, y miraba a su vez mi participación en el 11º Congreso Virtual de Psiquiatría, mientras me preguntaba: ¿Por qué me cuesta tanto esfuerzo algo que, objetivamente, no resulta nada complejo? En general, en el ámbito en el que me estoy moviendo en estos momentos, y no digo que no sea parte de mi Camino, algo de lo que soy muy consciente, abundan los académicos. Estos, por norma general, se caracterizan por tener un conocimiento de gran cantidad de mapas, de hipótesis y/o teorías escritos por unos y por otros. De hecho, precisamente ahora, estoy atracándome de teorías que necesito memorizar para verterlas después en un exámen. Y es, justamente eso, lo que me resulta infumable. La finalidad de todo ello, desde un punto de vista pragmático, es obtener un Título o Diploma, exigido por el Sistema, para que pueda ejercer lo que es, a fin de cuentas, mi vocación. Aunque, el el fondo, es el Padre Saturno el que me ha confrontado con esa exigencia y como Puer, no queda otro remedio que acatar.Y, de pronto, de un modo sincronístico, como suele sucedernos a mi hermano espiritual Raúl y a mí, en un hilo de comentarios en torno a mi ensayo sobre la interpretación del simbolismo arquetípico de la película Avatar, encuentro que Raúl escribe algo que encaja perfectamente con lo que venía pensando durante los últimos días. Por ese motivo, voy a reproducir el fragmento que más directamente describe mi/nuestro modus vivendi:
"Yo, por otro lado, soy un hombre de poca fe. Un pobre de espíritu, obligado a ser mordaz crítico tanto de mis especulaciones fantasiosas como de las de los demás. Incapaz de creer en lo que cuenta ningún maestro en una conferencia o libro si no forma parte de mi propio bagaje. No me interesa ninguna canción que no me toque el alma, ni ninguna doctrina que no pueda contrastar con la dura roca de mi limitada pero únicamente efectiva experiencia real. Mi opinión al respecto se asimila con la de U.G: nadie va a darte nada que tú no tengas. Nunca vas a conocer nada importante sobre la realidad transpersonal a través del pensamiento de otros, de sus anécdotas, de sus libros, ni tampoco a través de ningún ejercicio o meditación a la que no te instigue (siempre sólo temporalmente) el mismo Self. Nadie puede elegir andar el camino. Él te elige a ti.
El desarrollo espiritual no consiste en incorporar, introyectar, saberes ajenos, que para uno mismo no son más que fantasías, y no pueden ser otra cosa, sino en sacar a la luz tu saber interior. Debo decir mejor “el” saber interior. Hay, sin embargo, algo legítimo en el alumnado, lo “acádemico” transpersonal, y es cuando se cumple la máxima “el maestro aparece cuando el discípulo está preparado”, porque eso incluye que el proceso ha partido desde un lugar que está más allá de la mera transmisión de información entre dos seres humanos, lo cual, como digo, es totalmente inoperante allende la educación para un oficio técnico, manual. Y hasta para ello hay que tener aptitudes, las cuales no se aprenden, ni se compran con el pago de una matrícula.
En resumen: quizás con algo de ayuda, mejor sin ninguna, o lo ves por ti mismo, o no lo ves jamás. Es desde aquí, desde la familiaridad experiencial, desde donde critico o no critico a esta gente. No suelo jugar nunca a contrastar teorías aprendidas como un loro con las teorías imaginadas por otros. De eso está lleno el mundo académico y “cultureta” de las sociedades, pero yo no transito esas ágoras."
Hermano Raúl, con gran esfuerzo por mi parte, me toca transitar esas ágoras...
viernes, 4 de diciembre de 2009
CRISIS DEL SISTEMA EDUCATIVO. ALGUNAS REFLEXIONES DE FONDO (1ª PARTE)

Más o menos en la misma fecha en la que inicié mi licenciatura en Ciencias Ambientales, allá por el año 1996, comencé a simultanear estudios de Psicología Analítica, como autodidacta. A medida que iban transcurriendo los años, me fui dando cuenta de que, aunque mis calificaciones en las asignaturas de Ciencias Ambientales eran, como norma general, muy buenas, mis conocimientos en Psicología Analítica superaban con creces los adquiridos en mi propia licenciatura. Naturalmente, pese a estar intrínsecamente motivado a estudiar en ambos casos, lo que marcaba la diferencia era el factor vocacional. Tan fue así, que, al finalizar la carrera, me puse en contacto con la Facultad de Psicología, de la Universidad Autónoma de Madrid, con el objeto de iniciar un doctorado relacionado con la Psicología Analítica.
Una vez entrevistado, con quién sería mi director de tesis y ya encaminado para realizar el doctorado, comencé a darme cuenta de que, o me amoldaba a las líneas de investigación abiertas en la universidad, o debía abandonar mi pretensión de convertirme en doctor en Psicología. Pasaron los meses y, tras embarcarme en un trabajo de auto-exploración profunda, en lo que Carl G. Jung denominó análisis de lo inconsciente, fui plenamente consciente de que mi camino, se desviaba radicalmente de las perspectivas dominantes en la institución universitaria. Así que, ante la disyuntiva de, por un lado, seguir profundizando en el conocimiento de mi esencia, de seguir investigando para “conocerme a mí mismo”, conditio sine qua non para ejercer cualquier disciplina relacionada con la salud mental, o, por otro lado, adaptarme a las demandas del Sistema universitario, con el fin de escalar posiciones, acumular medallas y ganar prestigio, me decanté por dejar la institución y seguir mi camino autodidacta. Finalmente, el resultado de mis investigaciones fue publicado en mi libro "El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura".
Durante mi estancia en la universidad como estudiante de Ciencias Ambientales, me pude percatar de la atomización existente, entre las diferentes disciplinas. Los Químicos, los Biólogos, los Ingenieros Forestales, los Matemáticos, los Astrofísicos o los Meteorólogos, tenían muy poca relación entre ellos, pese a que impartían clases a alumnos que cursábamos la misma carrera. Para ser honesto, debo decir, que a pesar de todos los inconvenientes, tuve la gran suerte de ser testigo del nacimiento de una nueva perspectiva que, con los años, se ha visto como fundamental, para el abordaje de los problemas medioambientales: la perspectiva multidisciplinar y transdisciplinar.
En mi próxima entrada ahondaré más, en los factores relacionados con la crisis del sistema educativo.
