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sábado, 22 de septiembre de 2018

FENOMENOLOGÍA DEL ANIMA. PSICOPATÍA, NARCISISMO Y OTROS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

Fenomenología del anima. Psicopatía, narcisismo y otros trastornos de la personalidad.



José González
Psicoterapeuta de orientación Junguiana



Desde hace ya unos cuantos años busco la manera de tomarme unos días de vacaciones, normalmente durante el mes de septiembre, para poder retirarme del mundo y meditar acerca de los acontecimientos interiores y exteriores que han tenido lugar durante el último año, así como para interpretar mis sueños, en especial los de carácter arquetípico, aquellos que las culturas ancestrales denominan sueños verdaderos (en el sentido de que lo Real se hace presente en esos sueños).


En esta ocasión mi viaje ha tenido por destino, como ya es habitual en los últimos años, las playas de Huelva. Aquí, en Huelva, reside uno de mis hermanos en el camino espiritual. Con él he tenido varios encuentros alrededor de los temas que nos convocan y voy a aprovechar para publicar en Psicología profunda y Espiritualidad algunas de las reflexiones y conclusiones a las que llegamos.








En el primer encuentro con Raúl, aquí en Huelva, el tema que abordamos fue lo que podríamos denominar la fenomenología del anima. Nuestra conversación se centró en los aspectos oscuros del arquetipo del anima (siendo que la relación con el anima es siempre oscura, por cuanto convoca la oscuridad del Self) pues a ambos nos tiene en estos momentos inmersos en una investigación profunda. Se trata de nuestro trabajo de investigación alrededor de los trastornos de la personalidad y, especialmente, en dos de los trastornos más extendidos actualmente en la cultura occidental: el trastorno de la personalidad narcisista y el trastorno de la personalidad psicopática.


Para tratar algunos de los aspectos fundamentales de estos dos trastornos de la personalidad estuvimos viendo una película que nos pareció muy bien documentada alrededor de estos trastornos. Se trata de la película titulada “Pura Sangre”. A aquellos que no hayáis visto la película y tengáis la intención de verla podéis saltar el siguiente párrafo en el que hablo de la trama. Recomendamos en todo caso la visualización de esta película a todas aquellas personas interesadas en conocer cuáles son las manifestaciones más sobresalientes de ambos trastornos.


En esta película pudimos ver la asociación entre una adolescente con trastorno psicopático de la personalidad y una adolescente con trastorno narcisista de la personalidad, con un objetivo común: asesinar al padrastro de la chica narcisista por haberla tratado de un modo autoritario (poniendo límites a su carencia de valores morales) y por confrontarla con su comportamiento egocéntrico y carente de empatía.


Una de las conclusiones a las que llegamos después de varios años de investigación alrededor de dichos trastornos de la personalidad es que nos diferenciamos del enfoque de los principales investigadores de estos trastornos en los siguientes puntos:


  1. Para nosotros, según hemos venido observando a lo largo de estos últimos cuatro años, los trastornos de la personalidad del Clúster B tienen una gama amplia de manifestaciones diagnósticas que van de los casos más leves, con histeria y trastorno límite de la personalidad, a los casos más graves con conductas antisociales de carácter psicopático. Por cierto que la gravedad del trastorno está en directa relación con la intensidad del TNP y de los rasgos antisociales.
  2. Por lo tanto, del punto número uno se deriva que para nosotros existe una amplia gama de grises y en esto coincidimos con el investigador psicodinámico Otto Kernberg. Nos alejamos por tanto de las perspectivas más dualistas de blanco o negro como por ejemplo la defendida por Iñaki Piñuel, para quién psicópatas y narcisistas son básicamente lo mismo. Para mí, ni siquiera entre los narcisistas podemos generalizar, dado que las personas con estos trastornos expresan una amplia gama de comportamientos que van de los casos más graves, con conductas antisociales, a los casos más leves con conductas límites o borderline, cuyo pronóstico de curación es mucho más halagüeño.
  3. Encontramos ambos una diferencia sustancial entre las personas con trastornos psicopáticos de la personalidad y el trastorno antisocial de la personalidad, tal como viene definido en el DSM 5. Consideramos que el DSM se centra principalmente en las conductas antisociales, al describir los criterios diagnósticos del trastorno antisocial de la personalidad, obviando en cierta medida lo que es nuclear en los trastornos psicopáticos de la personalidad, que es precisamente la estructura de personalidad de estás personas. De ahí que consideremos importante la inclusión de la psicopatía como una categoría distinta dentro de los trastornos de la personalidad del Cluster B. Algunos rasgos constitutivos de los psicópatas son la cosificación que hacen de las personas, el deseo de poder como motivación fundamental y, por tanto, la incapacidad para amar y la necesidad que tienen de utilizar a las personas como si fuesen un combustible del que servirse para sus propios fines ególatras y egoístas.
  4. Otro de los aspectos en los que nos diferenciamos de otros investigadores a la hora de abordar los trastornos psicopáticos y narcisistas de la personalidad es la diferenciación estricta entre trastorno narcisista de la personalidad y trastorno psicopático de la personalidad que algunos investigadores sostienen, como si ambos trastornos no tuviesen nada que ver el uno con el otro. En mi opinión hay personalidades narcisistas que además presentan conductas antisociales y esta combinación les hace parecerse mucho a las personas con trastorno psicopático de la personalidad hasta el punto de que la distinción muchas veces se hace realmente difícil.
  5. Durante la película pudimos observar perfectamente uno de los comportamientos que suelen presentarse cuándo dos personalidades, narcisista y psicopática,  mantienen una relación asociativa. Así dos personas con estos trastornos pueden perfectamente relacionarse relativamente bien sí tienen entre ellas un objetivo común.
  6. Por cierto que a un psicópata la reclusión en la cárcel no le resulta para nada conflictiva y esto es algo que también podemos ver en la película, a diferencia de un narcisista para quién dicha experiencia sí le resulta problemática. Y esto es así porque para el narcisistas la máscara social es muy importante, dado que, como dice Sam Vaknin, el narcisista es una persona social, necesita de la admiración del público (la sociedad) de la cual se alimenta. Sin embargo, para el psicópata ser admirado no es lo fundamental, sino la obtención de poder y la satisfacción de todos sus deseos hedonistas de un modo inmediato.
  7. Uno de los puntos de debate fue el de si los psicópatas son o no enfermos o trastornados. Buena parte de los investigadores de la psicopatía defienden que estas personas no son enfermas o trastornadas, sino que su comportamiento se deriva de su propia personalidad y, por lo tanto, se trata de un modo de ser diferente del normal y en cualquier caso egosintónico. Sin embargo, en muchos trabajos de investigación sobre psicopatía, encontramos que en las personalidades psicopáticas existen disfunciones o desviaciones en tres dimensiones de la personalidad diferentes: A) en el ámbito cognitivo,  por su egolatría y pensamiento egocéntrico, su tendencia a la suspicacia, a la desconfianza del prójimo y a cierto comportamiento de tipo paranoico; B) En el ámbito afectivo, que es el que es encuentra más afectado, hallamos que el psicópata es incapaz de tener empatía. Ahora bien, lo que el psicópata es incapaz de hacer es sentir la emoción que la otra persona está sintiendo en un momento dado, como por ejemplo cuando la persona psicópata triangula, realiza luz de gas, es decir, maltrata emocionalmente a la otra persona y luego niega haberla maltratado haciéndola creer que se lo está inventando; o bien, cuando tras un periodo de bombardeo amoroso con muchos piropos y halagos, el psicópata muestra una terrible frialdad cuando su pareja espera una actitud amorosa propia de alguien enamorado. Ese padecimiento que el psicópata (y también el narcisista) provoca en el otro es incapaz de sentirlo. C) Por último, los psicópatas también presentan comportamientos desviados, como por ejemplo cuando realizan actos antisociales: pueden utilizar como testaferros a personas de su familia para obtener beneficios económicos estafando a terceras personas. Como resultado de estos comportamientos, serán sus familiares quienes tendrán que vérselas con el sistema judicial porque han sido engañados y manipulados por el psicópata para estafar a un tercero. Así la persona estafada denunciará los actos constitutivos de delito, dirigiendo su denuncia a personas que a su vez han sido engañadas por el psicópata para conseguir así sus propios objetivos egoístas. Con ello el psicópata queda exento de cualquier responsabilidad civil o penal porque ha utilizado de parapeto a un familiar, ya sea su mujer, ya sea un hijo/a, ya sea cualquier otra persona que pueda utilizar, que serán quiénes tengan que afrontar las consecuencias de las actuaciones antisociales del psicópata. Por supuesto el psicópata no siente ningún remordimiento, ni ninguna culpa por haber provocado daño, perjuicio económico y/o sufrimiento y, por lo tanto, en ningún caso se responsabilizará de ellas una vez provocado el daño.
  8. Así pues, considerando lo que hemos dicho en el punto número 7, los psicópatas sí presentan un trastorno tanto en su modo de pensar, como en su modo de sentir y en su modo de comportarse. De ahí por tanto que los investigadores que defienden que el psicópata no es un enfermo tengan parte de razón, en tanto en cuanto la psicopatía como manifestación de una estructura de carácter no tiene cura, porque en realidad no hay nada que curar por ser precisamente esa la expresión genuina de la psicopatía. Pero, al mismo tiempo, quienes defienden que la psicopatía es un trastorno y, por lo tanto, lo que antiguamente llamábamos una enfermedad, también tienen parte de razón, dado que el psicópata presenta una serie de comportamientos y de desviaciones en su proceder cognitivo y emocional que lo distinguen de la persona común. Así, si el criterio para considerar a un psicópata como no enfermo es su modo de ser, como expresión de una estructura de carácter, podríamos considerar también la esquizotipia por ejemplo como expresión de una estructura de carácter desviada de la norma por resultar extraña y extravagante.

Después de haber debatido alrededor de estos ocho puntos fundamentales que surgieron en nuestra conversación, proseguimos hablando de los aspectos arquetípicos que los psicólogos y psiquiatras psicodinámicos continúan sin considerar, a pesar de los descubrimientos de Carl Gustav Jung. Así, Otto Kernberg y otros psicoanalistas necesitan realizar unas reflexiones circulares complejísimas que se evitarían si se contemplaran los descubrimientos de lo inconsciente colectivo y los arquetipos por parte del díscolo ex discípulo de Freud. Por ejemplo, para el caso de los narcisistas malignos no haría falta recurrir a las heridas narcisistas de la infancia provocadas por los padres, es decir, a la perspectiva de las relaciones objetales si se comprendiera que en la estructura psíquica del niño hallamos el arquetipo de la madre y el arquetipo del padre que son los auténticos protagonistas en la relación con el padre objetivo y la madre objetiva. Al mismo tiempo se descargaría bastante de culpa y malestar a los padres que con esfuerzo y cariño han querido lo mejor para sus hijos. De esto se deriva también que no es tanto el modo en que los padres se relacionan con el niño y le tocan los genitales al limpiarle, por ejemplo, lo que provoca posteriormente un trauma y un comportamiento narcisista, sino más bien es la propia estructura psíquica de base y, por lo tanto, hablaríamos de las disposiciones arquetípicas del niño las que están en el fundamento de los trastornos narcisistas y psicopáticos, por ejemplo. Esto nos conduce directamente a la comprensión de que los psicópatas y los narcisistas ya vienen con una predisposición arquetípica a manifestar conductas psicopáticas y narcisistas. De ahí que la mayoría de los investigadores estén de acuerdo en que la psicopatía y el narcisismo tienen una carga genética muy importante. También que la estructura psíquica base del psicópata presenta una disposición arquetípica cuyo despliegue o expresión es descrita por la mayoría de los expertos en psicopatía y de ahí también que no pueda curarse.


Un tema muy polémico, del que hablamos Raúl y yo durante esa tarde, dedicada al anima y su relación con la psicopatía y el narcisismo, fue precisamente el comportamiento narcisista en Jung, que de los textos y de los documentos audiovisuales de que disponemos alrededor de su vida podemos inferir. Son conocidas por todos los discípulos, estudiantes y estudiosos de la obra de Jung, así como por los terapeutas de orientación junguiana, las relaciones extramatrimoniales que Carl Gustav Jung mantuvo, primero con Sabina Spielrein y, posteriormente, con Antonia Wolf. Por supuesto que estás relaciones pusieron su matrimonio al borde del divorcio. A pesar de que su esposa expresó que nunca  había sentido que Jung la hubiera quitado nada para dárselo a sus amantes es fácil comprender que para su esposa semejante situación debió de ser muy difícil de soportar, de ahí que, cómo sabemos por sus biógrafos, las discusiones entre Emma y Carl se sucedían cuando este triangulaba. También sabemos que Carl Gustav Jung ridiculizaba a sus discípulos masculinos delante de sus mujeres, que flirteaba con sus discípulas y con pacientes femeninas, así como que se disgustaba y atacaba a aquellos de sus discípulos que sabían hacer algo mejor que él (fue un hombre muy competitivo). Por ejemplo, en un documento audiovisual, un discípulo de Jung explica que él era un marino experto y sabía remar bastante bien, y en una ocasión en que estaba remando en un barco en el lago de Zurich estando abordo Jung, este comenzó a meterse con él y a tratar de ridiculizarlo hasta que el discípulo le dijo que continuara remando él si tan bien remaba,  cosa que hizo. Evidentemente remaba peor que su discípulo, pero no lo soportaba. Todos estos comportamien-tos son característicos de personalidades narcisistas y Jung, como buen Leo, creemos que fue un egregio narcisista o, cuanto menos, manifestaba muchos rasgos narcisistas.


Otro de los temas que también surgieron al hilo de nuestro debate sobre la personalidad narcisista de Jung fue que los narcisistas y los psicópatas pueden ser, como de hecho lo son, muy brillantes. Por ejemplo, Cristiano Ronaldo, uno de los mejores jugadores de fútbol del mundo, tiene muchos rasgos de personalidad narcisista. Uno de ellos, clave en el narcisismo, es que jamás se conforma con los éxitos que obtiene en cada una de sus intervenciones futbolísticas. No importa cuántos goles meta, ni tampoco el modo en que los mete, porque siempre es insuficiente para él. Además es imprescindible que todos los que se encuentran a su alrededor le adoren como si fuese un Dios. También surgió en nuestra conversación el nombre de Sam Vaknin, una de las personas con el cociente intelectual más alto del mundo, diagnosticado él mismo como narcisista.


Un psicópata egregio parece que lo fue el fundador de Apple, Steve Jobs, cuyas memorias han sido escritas por su hija, una mujer que aún a estas alturas defiende el comportamiento psicopático de Jobs como si fuera normal, algo que desafortunadamente sucede con muchas hijas de psicópatas que no saben quién es/fue realmente su padre.


Por lo tanto, las personalidades narcisistas (y las psicópatas) pueden tener grandes habilidades, pero estás habilidades le sirven para creerse mejores que el resto de los seres humanos, y para manipular y maltratar a sus congéneres.


En el caso de Jung, en efecto, encontramos estas características aristocráticas, que nos hacen pensar en una personalidad narcisista, lo que no desmerece su trabajo de investigador de las profundidades, de cartógrafo de la psique humana y de terapeuta. De hecho podemos decir que muchos le debemos la vida en algún sentido. Además, la vida de Jung es un ejemplo de cómo una personalidad narcisista mejora con los años. Concretamente considero que es a partir de que Jung tuviera el accidente en la pierna y su problema coronario cuándo hallamos un cambio profundo en su personalidad. Dicho cambio se manifestó en el modo en que él escribía y también en su aspecto exterior; durante su vejez, Jung se parecía más a un labriego que a un psiquiatra.


Un asunto fundamental que surgió durante la conversación fue el de la posesión por la acción de un arquetipo. Surgió al hilo de un documental titulado Wild Wild Country, que trata sobre la historia de la comunidad creada por el gurú OSHO.



Sobre este documental he leído algunos comentarios en las redes sociales, de profesionales de la salud mental, que lo calificaban como psicópata. Sin embargo, en ese documental, lo que aparece también es una idea que inicialmente es correcta, a saber,  la de crear una comunidad aquí en la tierra que sea un reflejo de la comunidad celestial, una idea que es tradicional y que lo podemos ver en la propia Jerusalén como manifestación de la Jerusalén celestial. De hecho este fue el tema esencial que convoca uno de mis libros titulado La Hermandad de los iniciados. Por lo tanto, OSHO, como muchos de sus seguidores, especialmente su secretaria personal, han tenido una auténtica experiencia con lo numinoso, es decir, con el mundo espiritual, y de esa experiencia se deriva su deseo de traer a la tierra una comunidad que comparta, como reflejo del mundo espiritual, una convivencia con unos valores espirituales. Una idea semejante  también la hallamos en las comunidades de monjes. Sin embargo, como bien sabemos quiénes nos dedicamos a la investigación de los arquetipos y de lo inconsciente colectivo, el efecto que la realidad arquetípica tiene sobre la consciencia puede provocar una posesión y, por lo tanto, una inflación o hybris. Durante un cierto tiempo el yo sufre lo que en términos comunes podemos denominar endiosamiento y la consciencia se cree mensajera de una verdad que se apodera de toda la vida del individuo afectado. Este es un tema que se trata especialmente en uno de nuestros últimos libros publicados por la editorial de la que soy editor, el hacedor de lluvia, cuyo título es Los dioses del sueño y su autor es otro compañero de camino, terapeuta de orientación junguiana y astrólogo profesional, Alberto Chislovsky. En el caso del libro Los Dioses del sueño se aborda cómo los arquetipos van poseyendo la consciencia de uno de los díscolos discípulos de Jung: nada menos que James Hillman, el Creador de la psicología arquetipal.






En el caso de la comunidad de OSHO,  comentamos Raúl y yo, también, lo que sucede con muchas mujeres con una tipología intuitiva y sentimental como Sheela al estar en contacto con un hombre que ha tenido una experiencia espiritual profunda y que es capaz de transmitir mediante un poderoso pensamiento e intuición: se convierten en sus acérrimas seguidoras y discípulas. A través de la proyección del Animus en hombres con esas experiencias y capacidades de transmisión, dichas mujeres se fanatizan, y defienden a su Gurú hasta la muerte. Y es que en ese hombre ven a un Dios en la tierra.




En general, las intuitivas sentimentales tienden a convertirse fácilmente en seguidoras de personas con fuertes dotes intelectuales e intuitivas. Ha sucedido con OSHO, pero también podemos observarlo en las discípulas de Carl Gustav Jung como por ejemplo en Marie Louise von Franz, y en general en prácticamente cualquier hombre con grandes dotes intuitivas e intelectuales. Cuando el Animus de una mujer es un monje resulta bastante sencillo observar que serán los monjes y también los sacerdotes quiénes tendrán depositada o transferida la imagen del Animus.


Una reacción típica en mujeres intuitivas sentimentales cuando su Guru no satisface las expectativas de su Animus es también la rápida demonización de la persona sobre la que se había depositado la imagen del Animus. De pronto la persona que antaño fue defendida y seguida en prácticamente todo cuánto decía se encuentra con la reacción contraria.


Por lo tanto de lo dicho concluimos qué el efecto de la posesión  de la consciencia por un arquetipo tiene efectos sobre la conducta semejantes a los qué podemos encontrar en un psicópata o en un narcisista. Sin embargo a diferencia de los psicopatas y narcisistas puros, cuyo trastorno es constitucional, en las personas poseídas por un arquetipo la psicopatia o el narcisismo son expresiones del efecto que el arquetipo está produciendo sobre su consciencia. Mientras que en la psicopatia y el narcisismo la posibilidad de sanación es prácticamente inexistente en el caso de los comportamientos narcisistas y/o psicopáticos derivados de la posesión por un arquetipo el tratamiento terapéutico tiene un pronóstico muy favorable.


Otro tema que tratamos durante nuestro encuentro del miércoles 19 de septiembre fue la interpretación de varios sueños. La tarde anterior, la del martes, ya habíamos hablado de un sueño de una ex paciente en el que un pájaro accedía por la ventana de su cocina y cuando ella trataba de cogerlo quedaba espachurrado en el suelo. Este sueño, en apariencia nimio, Raúl me dijo que lo había encontrado en distintas modalidades. El sueño viene a decir lo siguiente: cuando un contenido de carácter espiritual o arquetípico se aproxima a la consciencia, a esta le parece un huevo espachurrado. El sueño viene a advertir a mi paciente de que los contenidos espirituales han de pasar a la consciencia y cuando esto sucede aquel bello pájaro que a la consciencia le parece, visto a lo lejos, una vez atrapado por la consciencia resulta que es de lo más trivial. Por supuesto que el sueño está refiriéndose a lo que sucede cuando se idealiza el mundo espiritual y cuando hay que ponerse a trabajar para captarlo y trabajarlo en el mundo de la consciencia. Pero Raúl le dio un matiz que es realmente importante: el mundo arquetípico, la realidad espiritual, el mundo de lo Real en definitiva, es extraordinario, magnífico, para una personalidad intuitiva, pero como nosotros los humanos no podemos relacionarnos directamente con el mundo arquetípico si no es a través de la proyección en objetos, personas, acontecimientos, etc., todos estos nos parecen triviales en comparación con el original. Dicho desde un punto de vista platónico, los humanos, en este plano de la manifestación, nos vemos impedidos para tratar directamente con las ideas divinas y nos tenemos que conformar con sus copias terrenales (las manifestaciones de aquellos en esta realidad material).


Otro sueño que también traje a colación y que había interpretado en su momento augurando el final de la terapia con una ex paciente es el siguiente: mi ex paciente está viendo en el sueño un paisaje muy frondoso con unas nubes y un cielo esplendoroso pero de pronto al mirar a través de un cristal encuentra que aquello que vé es como de cartón piedra.  


Este sueño que en su momento preferí omitir su significado a mi paciente porque me pareció que no estaba preparada para escucharlo, venía a decir que el camino que estaba siguiendo era falso. Hacía aproximadamente 3 semanas que venía dándome cuenta, por la contratransferencia que ella provocaba en mí, las tremendas resistencias a continuar con la terapia tras haberle desvelado una imaginación en la que había transferido en un hombre el arquetipo del amor cortés. Apenas unas pocas sesiones después de aquel sueño la terapia llegó a su fin, como había intuido. Conoció a otra persona en la que pudo proyectar aquello que conmigo se disolvió como el pájaro al tratar de atraparlo en la consciencia.


Estos sueños nos llevaron a la reflexión de que muchas mujeres que acuden a terapia transpersonal lo hacen por dos motivos fundamentales:


  1. En búsqueda del amor que no encuentran.
  2. Para tratar de contener su caos interior y comprenderlo.


Un sueño que traje a colación también en esa ocasión fue el de otra paciente: había soñado con un monstruo que la perseguía y que atacó a una leona; ella estaba con un niño y por pánico se quiso esconder en una especie de patio y se puso una especie de bloque de hielo cuadrado para protegerse de la bestia. Sin embargo aquello era en balde dado que con la respiración misma el hielo comenzó a derretirse.


Este sueño básicamente está tratando un tema que gira alrededor de las relaciones de amor, de la fidelidad, puesto que la leona representa el corazón fiel a la persona amada, y la bestia representa un aspecto de la sombra o del destino, podíamos decir también, que persigue a la soñadora, pero que a quien ataca es a aquello que representa la fidelidad del corazón. Hallamos en este sueño de nuevo el tema estrella entre una gran cantidad de pacientes mujeres: el deseo de encontrar el amor. Y es que el amor es el centro de la psicología femenina, el dios Eros es el principio que rige la consciencia de la mujer, por lo que una mujer que se niegue a sí misma el amor, por mucho que su animus quiera cercenar el amor de su vida, el sufrimiento será enorme. Salvo, claro está, que dicha mujer sea una psicópata o una narcisista.


Con estas reflexiones y una descripción de mí árbol genealógico y de los últimos descubrimientos a los que había llegado tras remontarme varias generaciones terminamos nuestro encuentro ese día.

Pincha en el siguiente enlace para ir a la segunda parte del artículo sobre Fenomenología del Espíritu.

miércoles, 4 de abril de 2018

TRATAMIENTO EN LAS PSICOPATÍAS. ACTITUDES A EVITAR.



TRATAMIENTO EN LAS PSICOPATÍAS. ACTITUDES A EVITAR.

Jose González

Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.






En este ensayo que escribo hoy para Psicología profunda y Espiritualidad me voy a centrar en un asunto que adelanté en un artículo anterior. Se trata de ciertas actitudes adoptadas por algunos profesionales de la salud mental alrededor de la psicopatía subclínica o adaptada, comprensibles por la dificultad que entraña entender este trastorno, pero no por ello menos erradas.



La primera de las actitudes que he encontrado en el ejercicio de la profesión de psicólogo y terapeuta ha sido la de algunos psiquiatras (y psicólogos), tanto en el ámbito de la salud pública, como en la práctica privada: valiéndose de sus títulos correspondientes (doctores en psiquiatría o psicólogos clínicos) se consideran autorizados para tratar a pacientes que han sido parejas, amigos, hijos/as o compañeros de trabajo de psicópatas o narcisistas sin la más mínima experiencia. Sin embargo, dada su inexperiencia en el trastorno y el desconocimiento de sus consecuencias sobre la consultante y su familia, han llegado a cometer graves errores en el diagnóstico y en el tratamiento, con consecuencias muchas veces irreparables.



Por ejemplo, uno de los errores más frecuentes consiste en pasar por alto información valiosísima que la pareja de un psicópata trasmite al profesional cuando acompaña a su hijo/a a la consulta. El niño/a presenta  síntomas de ansiedad y/o depresión y la madre o el padre le explica al profesional que su pareja manipula, engaña e intenta lavarle el cerebro a sus hijos. El profesional, que no tiene experiencia con este tipo de personajes, pensará que se trata de una reacción del hijo ante un conflicto de pareja, y que la madre exagera o, en el peor escenario, que se encuentra frente a un posible Síndrome de Alienación Parental (SAP), por lo que su diagnóstico será de ansiedad/depresión y le recetará el psicofármaco correspondiente sin más indicaciones. Sin embargo, no ha atendido adecuadamente a las señales de desesperación que la madre o el padre le está trasmitiendo, malinterpreta o desoye cuanto le habla sobre la terrible situación a la que está sometido tanto el niño/a, como la madre o el padre, causantes reales de los síntomas que presenta. La madre se marcha de la consulta con su hijo/a sintiéndose desoída, desatendida y desprotegida por una inadecuada intervención terapéutica.



 Los hijos de psicópatas están expuestos a un ambiente y a una cultura psicopática que se caracterizan por una terrible tensión y una constante manipulación y lavado de cerebro que, de no ponerse ningún remedio, acabará con el colapso de las defensas psíquicas y la introyección de las ideas del psicópata en la mente del niño/a. Algo que el profesional sin experiencia desconoce por completo.



Por lo dicho recomendamos que los profesionales de la salud mental se formen en la psicopatía/narcisismo y que, en caso de duda, deriven el caso a otros profesionales lo antes posible.



Otra actitud que he encontrado con frecuencia consiste en la negación de la existencia del mal personificado en los/as psicópatas. Muchos profesionales sencillamente se niegan a creer que este tipo de personalidades existan. Sin embargo, esta actitud es quizá la más irresponsable de todas, especialmente en profesionales de la salud mental, porque les incapacita para detectar los efectos devastadores que un psicópata (y un narcisista) provoca en su entorno inmediato y, por supuesto, la implementación de un tratamiento adecuado. Estos profesionales pueden estar perfectamente capacitados para el diagnóstico y el tratamiento de otros trastornos o, incluso, para una psicoeducación vocacional, ahora bien presentan un punto ciego para todo aquello que se relacione con la psicopatía. De ahí que nuestra recomendación, tanto para el terapeuta como para el paciente, es que este acuda a un profesional que tenga experiencia en la psicopatía. Yo mismo he tenido que aprender a decodificar ciertas señales y a interpretar otras que son "típicas" de una persona que está bajo el yugo y la influencia de un psicópata o de un narcisista maligno en el ejercicio de la profesión.



Tanto en el caso de los profesionales que se consideran capacitados para tratar a pacientes que giran alrededor de un psicópata sin tener experiencia ni conocimiento, como en aquellos que niegan (o no conciben) la existencia de este tipo de trastornos mentales hemos observado que las consecuencias son parecidas: diagnósticos equivocados y tratamientos desorientados. En ambos casos, por cierto, los psicópatas pueden provocar tal fascinación en el profesional que, gracias a sus grandes dotes de persuasión, inteligencia y encanto superficial, logran engañarlo y manipularlo hasta el extremo de realizar un diagnóstico y un tratamiento a la medida del psicópata. Las consecuencias negativas para el entorno familiar de una intervención así pueden prolongarse durante años y llegar a ser irreparables.    



miércoles, 28 de marzo de 2018

PSICOPATÍA Y NARCISISMO: DOS MANIFESTACIONES DEL MAL



PSICOPATÍA Y NARCISISMO: DOS MANIFESTACIONES DEL MAL. Primera parte.


Jose González. Psicólogo de orientación junguiana.


"Es importante hoy en día, como en todo tiempo, que el ser humano no pase por alto del peligro del mal que le acecha. Por desgracia es demasiado real, razón por la cual la psicología tiene que mantener la realidad del mal y rechazar toda definición que considere que carece de importancia o que incluso no existe. La psicología es una ciencia empírica que tiene que ver con cosas reales. Por eso, en mi condición de psicólogo nunca he tenido el propósito de inmiscuirme en la metafísica, ni me he arrogado la competencia para hacerlo. Tengo únicamente que polemizar cuando la metafísica se ocupa de la experiencia y ofrece una interpretación de ésta que en modo alguno está justificada empíricamente. Mi crítica a la "privación del bien" solo se refiere a la experiencia psicológica. Des del punto de vista científico, la fundamentación de la "privación del bien" es, como todo el mundo puede comprobar, una petición de principio en la que el resultado depende de lo que se introduce en ella. Los argumentos de este tipo carecen de convicción. Pero que estos argumentos, no sólo se utilicen, sino que se crean infalibles, supone para mí un hecho del que no puedo fácilmente hacer caso omiso. Demuestra la existencia a priori de una tendencia que da preferencia al "bien", y lo hace con todos los medios disponibles, apropiados o no. Así pues, cuando la metafísica cristiana se aferra a la privatio boni, muestra con ella la tendencia a multiplicar el bien y reducir el mal. En consecuencia puede que la  privatio boni sea metafísicamente verdadera. No me arrogo a este respecto autoridad para emitir un juicio. Lo único que yo mantengo es que en nuestro ámbito empírico lo negro y lo blanco, la luz y la oscuridad, el bien y el mal son opuestos equivalentes y que, en cada uno de ellos, una de las partes presupone siempre la otra.
»La conclusión errónea se deriva necesariamente de la premisa según la cual Deus = Summum Bonum, porque es impensable que el Bueno y Perfecto haya podido crear el mal. Ha creado únicamente lo bueno y lo menos bueno. Ahora bien, del mismo modo que a pesar de un calor de 230º por encima del cero absoluto nos helamos miserablemente, hay también seres humanos y cosas que, aunque hayan sido creados por Dios, son mínimamente buenas y, en consecuencia, máximamente malas."

Carl Gustav Jung. Aion. Contribuciones al simbolismo del sí-mismo. Volumen 9/2 de las Obras Completas. P. 58-59.

En el ejercicio de la profesión de psicólogo he podido observar la devastación de familias, equipos de trabajo, compañeros y subordinados que provocan una raza de "seres humanos que, aunque hayan sido creados por Dios, son mínimamente buenos y, en consecuencia, máximamente malos." Se trata de seres humanos que padecen de un trastorno narcisista de la personalidad (TNP) o un trastorno psicopático de la personalidad. Pese a que ambos trastornos tienen criterios diagnósticos diferentes presentan, sin embargo, muchos aspectos en común (comorbilidad). Uno de los aspectos comunes más difíciles de comprender por los expertos en el tratamiento de personas que han sufrido el paso del huracán psicopático o narcisista y, por supuesto, por el público en general es el siguiente: se trata de personalidades que disfrutan haciendo el mal, por el mal mismo. Estas personalidades se alimentan del sufrimiento ajeno. Infligir sufrimiento psíquico (y, a veces, también físico) a sus semejantes parece que es un combustible del que no pueden sustraerse.

Nuestra mentalidad occidental, impregnada por las ideas de la tradición cristiana, por más que el símbolo de Cristo esté en decadencia, parece que nos dificulta para comprender la existencia del mal dentro del plan de la creación divina. El texto de Jung que abre este ensayo nos recuerda hasta qué punto la idea de que "el mal no existe" o de que "el mal es una merma del bien" sigue presente en la mente de miles de personas. Sin embargo, por mucho que les pese a ciertas personas, el mal existe y se está extendiendo hasta tal punto en nuestra cultura occidental que ya hay libros que desarrollan la idea de que "el narcisismo" y/o "la psicopatía" representan el "malestar de nuestra cultura".

Precisamente por esa idea "ingenua" de que "las personas son buenas por naturaleza" he encontrado los mayores escollos a la hora de exponer el modo de comportamiento de una personalidad psicopática, incluso a otros colegas psicólogos. Recuerdo que en una ocasión, después de haber expresado los rasgos fundamentales de la personalidad psicopática (como son la locuacidad y el encanto superficial, la capacidad de provocar fascinación, el egocentrismo, el narcisismo, la falta de remordimientos, la mentira patológica, la manipulación de la información y de la realidad, la reificación o cosificación de las personas, el desprecio por los valores humanos, el deseo de poder y la necesidad de hacer sufrir como combustible del que se alimentan) y de exponer la estrategia manipulativa de la triangulación que es común a las personas con ambos trastornos, una persona me respondió que aquella infidelidad podía sucederle a cualquier persona, sin necesidad de ser un TNP o un psicópata. A pesar de explicar en detalle que la triangulación la realizan para hacer sufrir a las personas con las que triangulan y de que no es una mera infidelidad, mi interlocutor no comprendió nada de lo que intentaba explicarle porque no disponía del registro experiencial necesario para comprender a qué me estaba refiriendo. Aquella misma noche tuve el siguiente sueño:

"Me encuentro en un recinto sagrado, con una actitud de rezo o meditación en conexión con lo divino. Se aproxima hacia mí un amigo psicólogo, con el que tengo confianza para contarle temas íntimos y/o polémicos. Cuando está a mi lado comenzamos a conversar y le participo en confianza mis reflexiones sobre un personaje psicópata. Le explico las características de la psicopatía, que la distinguen de cualquier otro trastorno. Le cuento que llevo varios años investigando sus manifestaciones hasta que finalmente he podido comprender este tipo de comportamientos tan extraños por su capacidad para hacer el mal. Cuando termino de hablar, mi amigo psicólogo me responde de un modo extraño y me doy cuenta de que no comprende lo que he compartido con él. Su devolución me hace percatarme de que él considera que aquello que yo le he explicado forma parte de una situación normal, pero con alguna que otra dificultad en las relaciones interpersonales. Me percato de que no comprende lo que le quiero decir. No entiende que uno de los móviles del psicópata es obtener poder a toda costa y para ello busca doblegar a las personas con las que se relaciona."

El sueño no necesita demasiada interpretación puesto que manifiesta la dificultad que entraña la comprensión del comportamiento psicopático incluso en profesionales de la psicología. Me hace comprender que, por más que yo haga los mayores esfuerzos en explicar los comportamientos psicopáticos a otros profesionales (y al público en general) lo mejor que pueda, si no se dispone de una mínima experiencia clínica (y/o personal), las personas no lo entenderán y lo más probable es que lo malinterpreten. Aprovecho para recordar que esto que sucede con la psicopatía, también sucede en general con todos aquellos hechos psíquicos a los que nos referimos los psicólogos de orientación junguiana cuando hablamos de arquetipos, inconsciente colectivo, anima/animus y tantos otros.

A estas dificultades de comprensión de lo que es la psicopatía (y el narcisismo) hay que añadir otro tema que también he encontrado, no solo en la consulta, sino también fuera de ella. Se trata de ciertos comentarios totalmente erróneos y que no hacen sino poner de manifiesto de nuevo el desconocimiento de la naturaleza humana. Cuando una persona ha sufrido las consecuencias de haber convivido con un narcisista maligno o con un psicópata adaptado, porque lo ha creído su amigo, su pareja, su marido/mujer, su padre/madre o su confidente, y ha sido capaz de salir de la tortura que supone una relación así, le resulta especialmente importante comprender qué es lo que le ha sucedido. Preguntas como ¿quién era esa persona a la que tanto estimaba y que, sin embargo, tanto daño me ha hecho? ¿por qué me ha traicionado sin que me haya dado cuenta de ello? ¿cómo es posible que haya soportado durante tanto tiempo un ambiente tan tóxico? Para estas personas es de vital importancia comprender todo lo concerniente al narcisismo y a la psicopatía. No solo por la necesidad de comprender los motivos por los cuales se ha involucrado con alguien así, sino también porque hay en ella una cierta vulnerabilidad que es importante que conozca para evitar la repetición de ciertas experiencias. Lo que he encontrado en todas las personas que han entrado en relación con un psicópata o narcisista y han logrado el contacto cero es un cambio radical de mentalidad.

Precisamente por esto que decimos, comentarios como "si a una persona le interesa la psicopatía o el narcisismo es porque hay algo de narcisista o psicópata también en ella" son del todo inconvenientes y errados. Los psicópatas y narcisistas rara vez se involucran en una relación sentimental con otro narcisista o psicópata precisamente porque entre ellos se detectan. De hecho, lo habitual es que se produzca una dupla psicópata-complementaria/o (nombre que le otorga el experto en psicopatía Hugo Marietan) o narcisista-hiperempático/a, como corresponde a la ley psicológica de que los opuestos se atraen y los iguales se repelen. Y, además, son casos excepcionales los narcisistas y los psicópatas autoconscientes de su propio trastorno (Sam Vaknin y James Fallon son casos extraordinarios y no representan al narcisista y al psicópata adaptado comunes); los psicópatas saben que son diferentes al resto de las personas,  se consideran de hecho superiores a las personas normales, que estas son manipulables y explotables, y por ese motivo saben que deben camuflarse, mientras que los narcisistas son menos conscientes de su diferencia. Éstos últimos piensan que son "personas normales" aunque mejores que los demás. Por cierto que en esos comentarios errados hay, como siempre, algo de verdad. A veces sucede que el aspecto negativo y diabólico del arquetipo del animus se constela en lo inconsciente colectivo de la complementaria de un psicópata o de un narcisista y "atrae" como si de un campo de acción se tratara a una personalidad cuyas características se corresponden con las del lado oscuro del animus. O, si se trata de un varón, el aspecto de lamia y vampira del anima se constela y entonces entra en contacto con una mujer cuyos rasgos de personalidad se corresponden con el anima constelada. También es posible que los aspectos más oscuros de la sombra del yo se expresen en la personalidad de un narcisista o un psicópata que simula ser amigo, siendo de hecho el peor enemigo que uno pueda imaginar. Pero cuando esto sucede la sombra representa, precisamente, lo que el yo no es, es decir, aquellas cualidades que le son ajenas y hasta desconocidas (recomiendo la lectura del libro "Cómo integrar tu sombra" a quienes deseen ampiar información). Por último, la realización del mal por el mal mismo, en quienes lo han padecido durante un proceso de individuación o realización consciente del sí mismo, permite comprender el lado oscuro de la imagen de Dios, esto es, la oscuridad y maldad del Self. O, también, el mismo como un trickster, como el embaucador, farsante y engañoso mercurio alquímico.

En la segunda parte de este ensayo hablaré de las actitudes que he encontrado en diferentes profesionales alrededor de la psicopatía y el narcisismo.