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domingo, 25 de febrero de 2024

LA GNOSIS EN LA PSICOLOGÍA JUNGUIANA: Un análisis de la conexión entre la sabiduría antigua y la psicología moderna

 

LA GNOSIS EN LA PSICOLOGÍA JUNGUIANA:  Un análisis de la conexión entre la sabiduría antigua y la psicología moderna.

José Delgado González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

 

Resumen: La gnosis, entendida como el conocimiento interior y la comprensión intuitiva de la realidad, ha sido un concepto arraigado en las tradiciones filosóficas y religiosas desde tiempos antiguos. En la psicología junguiana, la gnosis emerge como un elemento fundamental en el proceso de individuación y desarrollo psicológico del individuo. Este artículo ofrece un análisis de la conexión entre la gnosis y la psicología junguiana, explorando cómo las ideas y prácticas gnósticas influyen en la comprensión de la psique humana según la perspectiva de Carl Gustav Jung.

Palabras clave: gnosis, psicología junguiana, individuación, símbolos, inconsciente colectivo.

Introducción: La gnosis, como concepto, ha fascinado a pensadores, místicos y psicólogos a lo largo de la historia. En la psicología junguiana, la gnosis adquiere un significado especial, vinculado estrechamente con el proceso de individuación y la exploración del inconsciente colectivo. Este artículo se propone explorar la relación entre la gnosis y la psicología junguiana, examinando cómo los principios gnósticos informan la comprensión de la psique humana según la visión de Carl Gustav Jung.

La Gnosis en la Psicología Junguiana: La gnosis, como se entiende en la psicología junguiana, implica un profundo conocimiento interior que trasciende la mera comprensión intelectual. Según Jung (1963), la gnosis es una experiencia subjetiva de revelación personal que conduce a la integración de los aspectos más profundos del ser. Este concepto encuentra eco en las tradiciones gnósticas antiguas, donde el conocimiento espiritual se consideraba esencial para la salvación del individuo.

Jung (1959) sugirió que la gnosis está estrechamente relacionada con la exploración de los contenidos del inconsciente, especialmente con la activación de arquetipos y símbolos que residen en el inconsciente colectivo. En el proceso de individuación, la búsqueda de la gnosis conduce al individuo a confrontar y reconciliar las polaridades internas, integrando así los diversos contenidos de la psique.

La relación entre la gnosis y la psicología junguiana se manifiesta también en la importancia concedida a los símbolos. Para Jung (1956), los símbolos son expresiones de la realidad psíquica que trascienden el lenguaje racional. De manera similar, en las enseñanzas gnósticas, los símbolos son vehículos de conocimiento espiritual, portadores de significados profundos que solo pueden ser comprendidos a través de la intuición y la experiencia directa.

La Influencia de la Gnosis en la Práctica Clínica: En la práctica clínica junguiana, la comprensión de la gnosis juega un papel crucial en el proceso terapéutico. Los psicólogos de orientación junguiana buscan facilitar la emergencia de la gnosis a través de la exploración de los sueños, las fantasías y las experiencias simbólicas del paciente. Al hacerlo, se invita al individuo a adentrarse en las profundidades de su psique, confrontando aspectos ocultos de su ser y avanzando hacia la integración y la totalidad.

La gnosis también se manifiesta en la relación terapéutica misma, donde el terapeuta sirve como guía en el viaje hacia el autoconocimiento y la transformación personal. Al igual que los místicos gnósticos buscan alivio del sufrimiento a través del conocimiento divino, los pacientes junguianos buscan liberarse de las limitaciones impuestas por la identificación con el ego y la sombra, buscando una comprensión más profunda de su verdadera naturaleza.

Conclusiones: En conclusión, la gnosis representa un aspecto fundamental en la psicología junguiana, ofreciendo una vía hacia el autoconocimiento, la integración y la realización personal. La exploración de la gnosis en el contexto de la psicología junguiana revela la profunda interconexión entre la sabiduría antigua y la comprensión moderna de la psique humana. Al integrar los principios gnósticos en la práctica clínica, los terapeutas junguianos pueden ayudar a los individuos a descubrir su verdadero ser y encontrar un sentido más profundo de plenitud y significado en sus vidas.

Referencias:

Jung, C. G. (2023). Símbolos de Transformación: Análisis del preludio a una esquizofrenia. Obra Completa Vol. 5. Madrid: Trotta.

Jung, C. G. (2023). Respuesta a Job. Madrid: Trotta.

Jung, C. G. (2023). El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidós.

Webgrafía:

APA Style. (s.f.). Recuperado de https://apastyle.apa.org/

American Psychological Association. (s.f.). Recuperado de https://www.apa.org/

 

miércoles, 21 de febrero de 2024

ABORDAJE JUNGUIANO EN PSICOTERAPIA PARA CONFLICTOS INTERPERSONALES: UNA REVISIÓN INTEGRAL

 

ABORDAJE JUNGUIANO EN PSICOTERAPIA PARA CONFLICTOS INTERPERSONALES: UNA REVISIÓN INTEGRAL

José González Delgado. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

Resumen

La psicoterapia junguiana ofrece un enfoque único y holístico para abordar los conflictos interpersonales, integrando aspectos de la psique individual y colectiva. Este artículo revisa la literatura actual sobre la aplicación de los principios junguianos en la resolución de conflictos interpersonales, destacando su relevancia clínica y su efectividad terapéutica. Se exploran conceptos clave de la teoría junguiana, tales como el inconsciente colectivo, los arquetipos y la individuación, en el contexto de la terapia de parejas, terapia familiar y conflictos interpersonales en entornos laborales. Se discuten estrategias terapéuticas específicas, técnicas y consideraciones éticas para el trabajo junguiano en la resolución de conflictos interpersonales. Además, se proponen áreas de investigación futura para profundizar en la comprensión y la aplicación clínica de este enfoque.

Palabras Clave

Psicoterapia junguiana, conflictos interpersonales, inconsciente colectivo, arquetipos, individuación.

Introducción

La psicoterapia junguiana, desarrollada por Carl Gustav Jung, se fundamenta en la comprensión de la psique humana como un sistema complejo, influenciado por la interacción entre aspectos individuales y colectivos. En el contexto de los conflictos interpersonales, la terapia junguiana ofrece un marco teórico y práctico que aborda las dinámicas subyacentes que alimentan los desafíos en las relaciones humanas. Este artículo explora cómo los principios junguianos pueden aplicarse de manera efectiva en la comprensión y resolución de conflictos interpersonales en diversas áreas de la vida.

Fundamentos Teóricos de la Psicoterapia Junguiana

La teoría junguiana postula la existencia de un inconsciente colectivo, que contiene patrones universales y arquetipos que influyen en el comportamiento humano (Jung, 1936). Los arquetipos, representaciones simbólicas de experiencias humanas fundamentales, ejercen un papel crucial en la formación de la identidad y en las relaciones interpersonales. La individuación, proceso central en la psicoterapia junguiana, busca la integración de los aspectos conscientes e inconscientes de la psique, promoviendo el desarrollo de una identidad más completa y auténtica (Jung, 1951).

Aplicaciones Clínicas en Conflictos Interpersonales

Terapia de Parejas

En la terapia de parejas, el enfoque junguiano se centra en explorar los complejos y arquetipos presentes en la relación y cómo estos pueden influir en los conflictos. La integración de la sombra, aspectos desconocidos o reprimidos de la personalidad, es fundamental para la reconciliación y el crecimiento de la pareja (Whitmont, 1969). El diálogo activo entre los miembros de la pareja y la exploración de los sueños y fantasías individuales facilitan la comprensión mutua y la resolución de conflictos.

Terapia Familiar

En el contexto de la terapia familiar, la psicoterapia junguiana considera los vínculos familiares como expresiones de complejos arquetípicos compartidos. La identificación de patrones repetitivos y la exploración de mitos familiares permiten desentrañar conflictos arraigados y promover una mayor armonía dentro del sistema familiar (Jacobi, 1973). La técnica de la amplificación simbólica, que involucra la exploración de imágenes y metáforas, facilita la comunicación y la comprensión entre los miembros de la familia.

Conflictos Interpersonales en Entornos Laborales

En entornos laborales, los conflictos interpersonales pueden obstaculizar la productividad y el bienestar organizacional. La psicoterapia junguiana ofrece herramientas para abordar conflictos de poder, rivalidades y dinámicas de grupo disfuncionales. La exploración de complejos colectivos y la promoción de la conciencia individual y grupal son fundamentales para la transformación de conflictos en oportunidades de crecimiento y colaboración (Stein, 2011).

Estrategias Terapéuticas y Consideraciones Éticas

La práctica de la psicoterapia junguiana en el contexto de conflictos interpersonales requiere sensibilidad cultural, ética y profesional. El terapeuta junguiano debe ser consciente de sus propias proyecciones y prejuicios, así como de los límites de su competencia clínica. El mantenimiento de la confidencialidad y el respeto por la autonomía del cliente son principios fundamentales que guían la práctica terapéutica (Cambray, 2012).

Conclusiones y Direcciones Futuras

La psicoterapia junguiana ofrece un enfoque integral y profundo para la comprensión y resolución de conflictos interpersonales en diversos contextos clínicos y sociales. La aplicación efectiva de los principios junguianos requiere un entendimiento sólido de la teoría y, sobre todo, experiencia práctica, así como habilidades clínicas refinadas. Se necesitan más investigaciones para evaluar la eficacia comparativa de la psicoterapia junguiana en relación con otros enfoques terapéuticos y para explorar su aplicación en contextos culturales diversos.

En resumen, la psicoterapia junguiana emerge como una herramienta valiosa en la promoción del crecimiento personal, la reconciliación interpersonal y la transformación social.

Referencias

  • Jung, C. G. (1936). Arquetipos e inconsciente colectivo. Editorial Paidós.
  • Jung, C. G. (1951). Respuesta a Job. Editorial Trotta.
  • Whitmont, E. C. (1969). The Symbolic Quest: Basic Concepts of Analytical Psychology. Princeton University Press.
  • Jacobi, J. (1973). Complex, Archetype, Symbol in the Psychology of C.G. Jung. Princeton University Press.
  • Stein, M. (2011). Jung's Map of the Soul: An Introduction. Open Court.
  • Cambray, J. (2012). Synchronicity: Nature and Psyche in an Interconnected Universe. Texas A&M University Press.

Webgrafía

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viernes, 15 de enero de 2021

Lanzamiento de la Serie novelada LA RENOVACIÓN DEL SÍMBOLO de José González

Después de una ausencia de varios meses he decidido retomar la pluma para escribir este ensayo para Psicología junguiana. Lo hago para informar a mis lectores de una serie de modificaciones en los títulos de varios de mis libros, así como para contextualizarlos de cara a la comprensión adecuada de su contenido.

La novela Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma ha pasado a denominarse INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. El contenido de la obra es el mismo, salvo algunas correcciones menores, y el lector encontrará en ella una síntesis novelada de un proceso al que los psicólogos de orientación junguiana denominamos individuación. Por individuación entendemos un camino que conduce hasta una estrecha puerta que da acceso a un mundo desconocido para la consciencia: el mundo del alma.

La prueba de fuego que describe la primera parte de esta novela es el encuentro con uno mismo, con la propia sombra, lo que constituye una de las situaciones más desagradables que puedan existir; de ahí que la inmensa mayoría de las personas lo evita mientras le sea posible proyectar todo lo negativo en el entorno. Solo cuando esto se hace imposible, y la persona, tal como vemos que le ocurre al protagonista de la novela INICIACIÓN, enfrenta problemas que no puede solucionar con sus propios medios, entonces puede que preste atención a los sueños que se presentan en tales circunstancias, o bien, reflexione sobre ciertos acontecimientos que le están ocurriendo precisamente en esos momentos.

El encuentro con uno mismo supone atravesar una puerta, o un angosto túnel, que da acceso a un pozo muy profundo. La consciencia del hombre muere por unos instantes a la realidad exterior, desaparece en esa hondura, pero a cambio descubre una región de ilimitada extensión: lo inconsciente colectivo o el mundo del alma. De esa región aparentemente inhóspita le salen al encuentro al hombre aquellas fuerzas que le permiten orientarse en medio del caos y la incertidumbre en el que se encuentra sumida su consciencia. A dichas fuerzas interiores la psicología junguiana las denomina arquetipos. En el mundo antiguo los denominaban dioses.

Estas fuerzas adormecidas en la naturaleza profunda del hombre son las hacedoras de lo que ocurre, no solo en lo más íntimo del hombre, sino también en la realidad objetiva: de los delirios fantasmagóricos propios de las ideologías, de las revueltas políticas y sociales, y hasta de los extraños e inusuales fenómenos de la naturaleza que amenazan la vida del hombre.

INICIACIÓN. El estertor del patriarcado describe una experiencia que han vivido algunas personas, gracias a la cual han llegado a comprender que el auténtico tesoro no es que le toque el premio gordo de la lotería, sino que descansa en lo profundo del océano de su interioridad y por ello se esfuerzan por descubrirlo y sacarlo a la luz. Se convertirán en pescadores que pescan con caña, con red, con arpón y, algunos quizá, se vean en la tesitura de hacer pesca submarina siguiendo a algunos seres que se mueven en las profundidades. Con toda probabilidad habrá necias ilustradas, puros necios y estúpidos de todo tipo que no comprendan lo que hacen los pescadores. Sin embargo, no por ello quienes tienen por vocación ser pescadores van a dudar del sentido de su profesión, pues su oficio es mucho más antiguo que el de cualquier ilustrado moderno.

Cuando el pescador mira en el espejo del océano lo primero que ve es su propio rostro (mito de Narciso). Pero, cuando logra penetrar lo suficiente, verá que el mar está plagado de seres vivos (trascendencia del mito de Narciso). Al principio puede que solo vea peces, algunos tendrán colores vivos, otros serán, en cambio, fantasmagóricos; y otros realmente peligrosos. Sin embargo, la cosa no termina aquí (descubrimiento del misterio que habita en la profundidad del hombre). El pescador puede que pesque otro tipo de seres que habitan en las zonas abisales: ninfas, sirenas u otros seres fabulosos semejantes a los avatares que aparecen en la película de James Cameron o en el mundo submarino de la Saga de Star Wars. Algunos de estos seres parecen extraterrestres, y de hecho lo son, auxiliando al pescador submarino u orientándolo como harían un delfín o una ballena. Pero hay seres extraños, humanoides, que resultan realmente peligrosos y que pueden desorientarlo. El pescador puede ser arrastrado por el poder de esos seres que pueblan las zonas abisales a vivir aventuras vetadas a la mayoría de las personas. A una de esas criaturas abisales, polimórfica y polifacética, la psicología junguiana la denomina anima, pues se personifica en los sueños bajo una forma femenina. Otra, en cambio, tiene forma masculina y habita en el océano de la mujer, por lo que la denominamos animus.

En la novela INICIACIÓN, el anima aparece ya en los primeros capítulos y se la describe como una mujer anciana y joven al mismo tiempo. Pues el anima habita en la profundidad de los hombres desde tiempos inmemoriales. El anima es un factor causante de proyecciones en la psique del varón. Es la actriz por detrás de la escena de amor entre un hombre y una mujer. Es la causante de los cambiantes estados de ánimo en el hombre, de su susceptibilidad y vanidad, de sus juicios envenenados, etc.; y es el factor que provoca que un hombre quede cautivado y fascinado por una mujer que no le conviene. El anima es, al mismo tiempo, la señora del alma, por lo que es la musa del artista, la que susurra al oído la idea feliz que el científico necesita para elaborar una teoría, para describir la estructura y el funcionamiento de una molécula o para organizar la tabla periódica de los elementos.

El animus es el factor causante de proyecciones en la mujer. Es el actor por detrás de la escena de amor entre una mujer y un hombre. El animus se corresponde con el logos del padre (consciencia colectiva o espíritu de la época) de una mujer, pues es este el primero en el que se deposita la proyección. Este factor suscita en la mujer malentendidos e interpretaciones erradas porque, lejos de lo que la mujer piensa, sus reflexiones están basadas en opiniones apriorísticas que tienen la pretensión de verdades absolutas. El animus tiene preferencia por discutir, y es en las discusiones en las que la mujer pretende llevar siempre la razón donde con más facilidad se le ve actuar. Se manifiesta en formas de comprender, en interpretaciones, opiniones e insinuaciones totalmente erróneas cuyo resultado es la obstrucción o la imposibilidad de relación entre dos seres humanos. Para colmo cuenta, en no pocas ocasiones, con el apoyo de familiares y amigos, en donde el animus retroalimenta sus erróneas interpretaciones, abundando en los malentendidos. Cuando el animus actúa en la mujer se apodera de la consciencia de esta hasta tal extremo que resulta imposible influir en sus opiniones e interpretaciones por erradas que sean. Cuanto más obcecada sea su pretensión de tener razón tanto más aumenta su sentimiento de inferioridad, lo que imposibilita el reconocimiento de la realidad del otro, sin el cual no hay relación posible.

En la novela INICIACIÓN. El estertor del patriarcado encontrará el lector, también, cómo se personifica la imagen de dios en el alma del protagonista, en una época post-cristiana, como lo es la nuestra, y cómo el patriarcado, que es la era espiritual que dio comienzo hace unos cinco mil años y que ha regido y vehiculado los valores cristianos en la cultura occidental durante más de dos milenios, está llegando a su fin. Una era que se ha caracterizado por la separación de los principios opuestos de la imagen de dios, de los principios masculino y femenino, yang y yin. La nueva era, la era de Acuario, que según algunos investigadores dio comienzo en el año 1997, mientras que para otros aún no ha empezado y nos hallamos en un período transicional entre la era de los peces y la incipiente era del aguador, parece que favorecerá la unidad de los contrarios que han estado en conflicto durante la era de piscis ♓ (cristianismo).

Esta última temática, que es con la que finaliza la novela INICIACIÓN, se retoma y desarrolla en la segunda parte de la novela cuyo título es La hermandad de los iniciados. Ambas novelas forman parte de una única serie titulada La renovación del símbolo. El lector podrá comprobar en ambas novelas que se ha producido un cambio en el nombre artístico del autor.

 

 

jueves, 9 de abril de 2020

UNA SOCIEDAD DE ZOMBIS


Una de las más fecundas enseñanzas que he podido aprender en el trato, indirecto, a través de pacientes que han convivido con personalidades psicopáticas y narcisistas, y directo, con psicópatas subclínicos y personalidades con trastornos del grupo B (narcisistas, límite o borderline, histriónicas y antisociales), es la importancia que tiene el contacto directo con la Vox Dei, con la Voz interior, es decir, con la sabiduría de la Naturaleza interior.

La fidelidad a esa Naturaleza íntima a la que los psicólogos de orientación junguiana denominamos psique inconsciente es, también, lo que algunos de mis pacientes terminan aprendiendo después de todo un proceso psicoterapéutico de reconstrucción, iniciando a partir de entonces un camino que les conduce a devenir aquello que auténticamente “Son” desde que nacieron. 

Los pacientes que inician dicho Camino agudizan los sentidos interiores, lo que les permite "escuchar",  "ver", "percibir por adelantado",  etc., no sólo los contenidos de su propio interior, a través de insights y de sueños, sino también la relación entre su vida psíquica y lo que les acontece en la realidad objetiva.

Una de las habilidades que desarrollan consiste en que pueden detectar en la realidad objetiva aquellos comportamientos, y señales, que proceden de personalidades psicopáticas y/o narcisistas, neutralizando su acción cuando es preciso, y alejándose de su radio de acción apenas los detectan si fuera necesario. Quizás la enseñanza más importante proceda de la toma de consciencia de su estado de fragmentación, de su necesidad de apoyarse en puntos de vista colectivos, de en qué medida ellos explotan y absorben de un modo infantil y rapaz a su entorno, en lugar de enriquecerlo con su presencia y su actitud.

Los psicópatas y los narcisistas malignos se sirven de las personalidades "zombi" como "monos voladores", para tratar de succionar la vitalidad de aquellas personas que aún conservan cierto grado de conexión emocional con su interioridad. De ahí la necesidad que tienen estas personalidades muertas en vida de alimentarse de un modo parásito de personas empáticas.

Asimismo, algunos pacientes comprenden que las personalidades del grupo B, así como los psicópatas, son la expresión palmaria de un mundo en decadencia. De una sociedad que ha perdido su alma, como se refleja en las series y películas de Zombis, representantes del insaciable deseo de consumir. Una cultura en donde el símbolo unificador ha dejado de ser efectivo para todo un colectivo, es decir, la imagen cristiana de Dios ha fallecido. Dichas personalidades plutocráticas necesitan alimentarse (parasitándolas) de aquellas personas que aún mantienen la frescura y vitalidad que les confiere el contacto, consciente o inconsciente, con el mundo anímico. Y es que esa "hambre de trascendencia", esa pérdida irreparable del Símbolo, esto es, de la expresión tangible a los sentidos del alma de lo absolutamente trascendente, no podrá nunca satisfacerse con ningún objeto de consumo, con ningún bien material.

De igual modo, algunos pacientes adquieren con el tiempo la capacidad de comprensión de la relación existente entre la realidad subjetiva y la objetiva, en esos arreglos que los junguianos denominamos "sincronicidades".

Estos aprendizajes, provenientes de la experiencia, son especialmente importantes para comprender lo valioso que resulta la transformación de una oveja en un hombre, de una personalidad colectiva en un individuo completo, máxime atendiendo al peligroso avance de las ideologías, y de los grupos espiritualistas regentados por psicópatas adaptados (Garrido) o cotidianos (Marietan). 

Hoy, más que nunca, el alma constituye un objeto de interés cuya potencia de atracción es tanto más alta, cuanto mayores son los conflictos sociales y religiosos en el mundo.

José González 
Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

lunes, 12 de noviembre de 2018

¿CÓMO LIDIAR CON LA MALDAD?


José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.


Hace ahora tres años y tres meses que publiqué el libro Cómo integrar tu sombra. Se trata del sexto libro de mi autoría y uno de los más vendidos, no solo en España, sino sobre todo en otros países. He recibido mensajes de agradecimiento y, también, algunas críticas que me han servido para reflexionar acerca de lo adecuado del contenido del texto y de la idoneidad de su título.

Si hay algo sobre lo que he reflexionado desde entonces, y de lo que me gustaría escribir ahora en Psicología Profunda y Espiritualidad, es de los diversos malentendidos alrededor del trabajo de reconocimiento y, sobre todo, de integración de los contenidos a los que la psicología junguiana denomina sombra.

La extensión de una actitud ingenua, presente en lo que se ha venido llamando Psicología positiva, con mucho éxito en la cultura occidental, según la cual la consciencia del individuo debe hacerse amiga del enemigo, reconocerlo e integrarlo como parte de sí mismo, ha provocado que, en ocasiones, se malinterpreten las palabras que expreso en mi libro Cómo integrar tu sombra.

Aclaro aquí, por tanto, que al hablar de sombra, como lo hizo el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung en su momento, me estoy refiriendo concretamente a aquellos contenidos de lo inconsciente personal, o del inconsciente freudiano, que están presentes en la psique de todo individuo. Se trata, por tanto, de aquellos vicios, vulnerabilidades, modos indeseables de comportarse, deseos insatisfechos no expresados, etc. En definitiva, contenidos reprimidos o suprimidos por la consciencia porque entran en conflicto con la autoimagen que tenemos de nosotros mismos. Dichos contenidos pueden y deben ser reconocidos por la consciencia como pertenecientes a la psique inconsciente personal e integrados en la medida de lo posible. De hecho, este constituye el primer trabajo del proceso alquímico al que los junguianos denominamos proceso de individuación.

Ahora bien, existen contenidos de la sombra colectiva que la consciencia únicamente puede reconocerlos como ajenos a sus propios valores morales, y a su identidad humana, los cuales, en lugar de integrarlos, debe combatirlos. De ahí la importancia de la diferenciación o discriminación entre aquello que el individuo puede y debe integrar, para lo cual debe primero reconocerlo como parte de sí mismo, por ejemplo aspectos indiferenciados o subdesarrollados de su psiquismo (funciones inferiores), de aquellos contenidos que directamente debe combatir con todas sus fuerzas, porque forman parte de la oscuridad del Self.

Por ejemplo, las personalidades psicopáticas y narcisistas malignas son una expresión del mal, como expusimos en un artículo anterior. La consciencia ni puede, ni debe integrar semejantes actitudes malignas, sino, al contrario, debe combatirlas con todas sus fuerzas. El trabajo con las personalidades narcisistas y psicopáticas favorece de hecho el enfrentamiento directo con elementos peligrosos, cuya pretensión es destruir la individualidad, física y/o psíquicamente. También favorece la revisión de los contenidos inconscientes que están presentes en la vinculación con este tipo de personalidades en quienes están involucrados emocionalmente con ellos.

Estas consideraciones se hacen necesarias a la hora de abordar cualquier lectura sobre la sombra. En ocasiones el título ha llevado a confusión a algunos lectores porque les ha generado una expectativa equivocada. El libro es una exposición, desde diferentes ángulos, de los contenidos de la sombra. No tiene la pretensión de ser omnicomprehensivo, y tampoco de servir como guía de autoayuda para integrar la sombra. Ningún libro puede hacer esto. Ni siquiera lo puede hacer un terapeuta. Este, igual que un libro, podría servir de revulsivo y, hasta cierto punto, de guía para la integración de los contenidos de la sombra, siempre que el proceso de individuación se halle "constelado" en la psique del individuo. De lo contrario, ni el mejor libro del mundo sobre la sombra, ni el mejor terapeuta junguiano (si es que esto se puede afirmar así) podrán hacer nada para que el individuo reconozca e integre su sombra.

lunes, 24 de septiembre de 2018

FENOMENOLOGÍA DEL ESPÍRITU. Encuentros con Ovnis y extraterrestres

Fenomenología del Espíritu. Encuentros con Ovnis y Extraterrestres.

José González
Psicoterapeuta de orientación junguiana


Durante el segundo encuentro con Raúl en Huelva el tema central que nos convocó fue lo que podríamos denominar la fenomenología del self. Estuvimos conversando acerca de los encuentros con objetos volantes no identificados y con sus supuestos tripulantes, es decir, con extraterrestres.


Tomamos como punto de partida y referencia la experiencia de un niño en un encuentro OVNI y con seres extraterrestres. La persona es Juan Pérez, con una edad actual de aproximadamente 52 años, que a la edad de 12 años tuvo su encuentro y le produjo semejante conmoción que tardó alrededor de 40 años en que su consciencia asimilara la experiencia y la transformación que supuso para su vida. Le dije a Raúl que había visto una película documental titulada “Testigo de otro mundo” en los cines princesa de Madrid y que me pareció extraordinaria.



En dicho documental el director Alan Stivelman se dirige a la localidad en la que vive el contactado Juan Pérez, en Argentina para hablar con él sobre la experiencia que tuvo y la repercusión de dicha experiencia en su vida. Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue que Juan, a la edad de 52 años, aún no había asimilado aquel numinoso suceso. Cuándo hablaba de lo que le había sucedido hacía 40 años, aún le temblaba la voz y le costaba expresar en palabras lo que sentía. Rompía a llorar y cuando le preguntaban si hubiera preferido no haber tenido aquella experiencia respondía con una rotunda afirmación. La vivencia de aquél extraordinario suceso provocó que su vida se transformará en la de un ermitaño que vivía solo y alejado del mundo, sintiendo una terrible pesadez por aquella experiencia, que parecía haberlo hundido. Juan, en el documental, afirmaba que, después del encuentro OVNI, su vida había cambiado profundamente y tenía sueños premonitorios desde entonces. Él se sentía diferente y las personas de su alrededor lo tenían por alguien extraño y loco. Sin embargo, en el documental, vemos la importancia que tiene ayudar a una persona que ha tenido una experiencia semejante a asimilarla y a sacarle del aislamiento, ayudándole a que comprenda que hay otras personas que también han experimentado una vivencia semejante. Al mismo tiempo, el documental nos muestra que resulta fundamental que la persona se integre en una comunidad que comprenda el significado de aquella extraordinaria experiencia.

Este documental y su contenido extraordinario nos dio pie a Raúl y a mí para iniciar una conversación alrededor de lo que podríamos denominar la fenomenología del espíritu.

Una de las críticas que hicimos a la conclusión a la que llegaba el director del documental fue que para Alan aquella experiencia vivida por Juan podía explicarse a través de una experiencia interior transferida en la realidad exterior. Básicamente esta es la tónica de la mayoría de los psicólogos Jungianos, que explican la experiencia de lo numinoso a través del mecanismo de proyección de los contenidos del inconsciente colectivo. Sin embargo, Jacques Vallée lo explicaba de un modo diferente, al hablar de otros mundos o de otras dimensiones, haciendo alusión a la física cuántica. Esta última explicación se ajusta en nuestra opinión mucho más a la realidad del fenómeno. Si bien yo mismo, en la mayoría de mis escritos, hablo de la proyección de los contenidos de lo inconsciente colectivo en la realidad manifiesta, y por lo tanto hago una explicación de carácter inmanentista,  soy consciente, al igual que Raúl, de que las experiencias como las de Juan no pueden explicarse únicamente a través de imágenes simbólicas y de experiencias subjetivas. El espíritu de la profundidad y los arquetipos constituyentes de dicho espíritu no pueden entenderse únicamente desde el punto de vista de una psicología subjetiva, sino que aluden por sobre todo a una dimensión o a un mundo que se encuentra allende las fronteras de lo subjetivo. Se trata de lo que podríamos denominar el reino de Dios o del mundo de las ideas perfectas de Platón. Y este mundo es un mundo objetivo, una realidad metafísica, que puede manifestarse, como de hecho lo hace, en esta realidad material, pero que no pertenece a esta realidad sino que la trasciende. En el alma también puede manifestarse está realidad metafísica en forma de sueños, por ejemplo. Dichos sueños pertenecen a una categoría diferente a la de los sueños personales, de ahí que, cómo vemos en el documental a través del anciano sabio de la tribu guaraní, se denominan sueños verdaderos, o bien, grandes sueños. En estos sueños se manifiesta lo Real, es decir, aquellos arquetipos que forman parte del espíritu de la profundidad como diferentes atributos de Dios. Sucede de un modo semejante a cuando se realiza una meditación como es la imaginación activa. Sin embargo, no en todos los casos en los que se realiza una imaginación activa se convocan contenidos de lo inconsciente colectivo. En ocasiones, al igual que sucede con los sueños de carácter personal, las imágenes se refieren a aspectos subjetivos que nada tienen que ver con las auténticas imágenes arquetípicas en las que el self se manifiesta a la consciencia del hombre. Podríamos expresarlo de un modo conciso del siguiente modo: en la más profunda inmanencia se hace presente lo absolutamente trascendente.




Por eso, en la mayoría de los encuentros con ovnis, estos tienen una dimensión material y no solo simbólica. En este punto estuvimos reflexionando Raúl y yo acerca de la enorme diferencia entre la realidad del espíritu y el ámbito de la abstracción intelectual. Para muchos intelectuales, y también para muchos junguianos, ambas realidades o dimensiones tienden a identificarse. Sin embargo, para nosotros hay una diferencia cuantitativa y cualitativa entre el ámbito de la abstracción intelectual, en donde cabría la opción del símbolo y la reflexión alrededor de lo simbólico, de un lado, y el mundo de lo Real entendido como el ámbito de lo divino que tiene un carácter metafísico. Este último mundo puede hacerse presente en esta realidad inmanente, como le sucedió a Juan en su experiencia OVNI. Dicha experiencia puede perfectamente entenderse como una experiencia de Dios. No como una proyección de contenidos inconscientes en la realidad objetiva, sino como una manifestación de lo Real en este mundo fenoménico.

Tras esta reflexión alrededor de la realidad de Dios y del mundo trascendente de lo Real, Raúl trajo a colación las imágenes qué dibujó un paciente suyo tras haber tenido un contacto OVNI que experimentó junto a su padre y a su madre y que había intuido bastantes horas antes de que sucediera, advirtiéndoselo a sus sorprendidos padres. Nuevamente estuvimos reflexionando acerca del mundo de lo Real, y de cómo en su paciente se había manifestado en este mundo material.

En ese momento recordé un sueño que tuve alrededor del año 2000 en el que tuve un contacto OVNI y en el que pude hablar con los tripulantes extraterrestres de una nave circular con una tecnología muy superior a la humana. Un sueño que me dejó muy sorprendido y tocado y del que aún recuerdo con todo lujo de detalles. Aquel sueño puede entenderse como uno de esos grandes sueños o sueños verdaderos por su carácter arquetípico. Expresaba en efecto la experiencia con el mundo de lo Real, esto es, con el arquetipo del self que se me había manifestado en aquel sueño en uno de los momentos más críticos de mi vida. Nuevamente en la más profunda inmanencia del alma se manifestó lo absolutamente trascendente.
Como Jung puso de manifiesto en sus escritos, no solo en los referentes a OVNIs, sino también en otros muchos alrededor de las experiencias visionarias sobre mándalas, no es extraño que este tipo de sucesos estén produciéndose a una escala que trasciende las fronteras de cualquier especialidad. Se han convertido en un fenómeno cuasi-popular. Lo que observamos en la profesión de psicoterapeutas es que estos fenómenos de apariciones y de experiencias visionarias de símbolos de la totalidad suceden habitualmente en momentos sumamente críticos; muchas veces compensan, con imágenes simbólicas de unidad, totalidad y divinidad, procesos psíquicos de extrema inestabilidad y caos interior. Momentos en los que la salud psíquica y física corren peligro de desintegrarse. Por ese motivo, al igual que Jung lo expresó en su momento, creemos que la extensión del fenómeno OVNI entre la población mundial, y el hecho de que se engrosen los documentos sobre contactados, representan una señal indicativa, y al mismo tiempo una compensación necesaria, al estado psíquico deplorable al que la civilización occidental ha llegado como consecuencia de la muerte de Dios, de la degradación del Símbolo de Cristo como muestra de un eclipse de Dios. En la primera parte de este artículo veíamos cómo el narcisismo se ha convertido en la plaga apocalíptica del mundo postmoderno. De hecho, la involución hacia una visión materialista e inmanentista es tan terrible que nos tememos que se produzca una "evolución" desde una cultura narcisista, en la que ya estamos viviendo, a una cultura psicopática; y el éxito de las series sobre vampiros adolescentes y muertos vivientes (zombis) son un buen reflejo de semejante situación.

Por consiguiente, Raúl y yo no estamos de acuerdo con expresiones del estilo “hay otros mundos, pero están en este”. No, para nosotros, hay otros mundos, sí, pero no están en este, sino que pueden manifestarse en este, aunque pertenecen a otros planos de realidad diferentes. Repetimos, lo auténticamente real, que es trascendente, se puede manifestar en el plano inmanente, pero no es inmanente.

Otra de las conclusiones a las que llegamos fue que toda la realidad material, que todo lo inmanente, está soportado, sustentado y depende de la realidad trascendente, de lo auténticamente Real; en definitiva, de lo que podemos llamar Dios. Cuando se rasga el velo que oculta la realidad de Dios, entonces se hace presente lo verdaderamente real, que es Dios, o lo que denominamos en Psicología Analítica, el self.

Como podemos ver en el documental sobre el contactado Juan la experiencia con el mundo de los arquetipos puede provocar en la consciencia de la persona dos posibles efectos: A) una deflación de la conciencia, como le sucedió a nuestro contactado Juan. B) una inflación de la consciencia, como le sucedió por ejemplo a OSHO y, en general, a gran parte de las personas que han tenido alguna experiencia con lo sobrenatural.

En el caso de la deflación de la conciencia lo que sucede es, como el testimonio de Juan nos muestra, que la consciencia se siente aplastada y devaluada ante la experiencia numinosa de lo Real.

En el caso de la inflación de la consciencia lo que sucede es justo lo contrario, que la consciencia se infla y, por un tiempo, la persona contactada puede creerse un mensajero de Dios. Creyendo que su destino es superior al del resto de los mortales,  o más importante, y despreciando o minusvalorando en destino y el camino de los demás. En el cristianismo, por ejemplo, podemos ver este efecto en el propio Jesús cuando tiene las primeras experiencias con el Padre y, especialmente, en los momentos en los que es tentado por el diablo en el desierto. Juana de Arco también sufrió una inflación en ciertos momentos de su vida, malinterpretando las experiencias visionarias que tuvo, algo que sucede también en momentos de inflación (aunque no solo en esos momentos).

En todo caso dichos  efectos pueden considerarse normales o habituales y son de hecho señales de que la persona ha tenido una auténtica experiencia con lo numinoso. Ahora bien, dado que se trata de efectos secundarios de la experiencia con lo trascendental, resulta muy importante el trabajo de terapia (y/o de autoconocimiento) para encarrilar y asimilar la experiencia en la consciencia de cara a la manifestación de los contenidos de lo inconsciente colectivo en la realidad y en la vida de la persona contactada.

Por supuesto, experiencias de esta índole, que si bien no son comunes, sí han sucedido a determinadas personas a lo largo de la historia de la humanidad, como el documental sobre Juan nos muestra, ponen en entredicho cualquier afirmación acerca del trabajo  psicológico previo a cualquier experiencia espiritual. Para empezar, dicha experiencia acontece incluso en contra de la voluntad del contactado. Además, dicha experiencia tiene unas repercusiones extraordinarias en la vida del individuo. Y, finalmente, dichas experiencias, una vez asimiladas por la consciencia, le permiten al contactado conocer cuál es su auténtica vocación y la comunidad de personas a las que pertenece. Esto es precisamente lo que traté de desarrollar en dos de mis ensayos novelados: Al final del túnel y La hermandad de los iniciados.  En la primera novela narro la historia de un iniciado (contactado) en la época actual y, en la segunda, su inclusión en una comunidad heterogénea de gnósticos.


Desde un punto de vista psicológico y/o terapéutico, la experiencia de lo numinoso es cuanto menos traumática y, desde luego, terrible y ominosa. Sin embargo, es la única experiencia que, para determinadas personas, resulta sanadora. Aquí cabría por tanto diferenciar entre la “pequeña psicoterapia” o “falsa psicoterapia”, en la que se abordan los síntomas propios de los trastornos mentales, de la “gran psicoterapia” o “verdadera psicoterapia”, que consiste precisamente en la experiencia que Juan tuvo a los 12 años de edad y que, posteriormente, 40 años después, pudo asimilar su consciencia, encaminándolo hacia la manifestación de su auténtica vocación en el seno de una comunidad guaraní.


Al hilo de todas estas reflexiones estuvimos hablando también Raúl y yo de un destino común a ambos. En los dos está muy presente el arquetipo del ermitaño. En mí, además, el monje también está presente en mi estructura psíquica. Sin embargo, el camino del monje, por más que lo haya valorado en más de una ocasión, los acontecimientos externos y las vivencias internas me han puesto en evidencia que mi camino pasa por la vivencia y las experiencias convocadas por el anima y no recluido en un monasterio de monjes. Por lo tanto, la vía seca del monje no está indicada en ninguno de los dos caminos y sí, en cambio, la vía húmeda del amor, lo que incluye sexo, Eros y en mi caso una vida familiar.

Esta reflexión alrededor del aspecto común a nuestros caminos nos hizo también meditar sobre la importancia de que las personas comprendan cuál es su auténtica vocación: así, por ejemplo, si el monje es el arquetipo presente en la psique de una mujer, como imagen del animus, esta debiera saber que su camino probablemente la conduzca por la vía seca del convento, o de un sucedáneo de este. Se trata, desde luego, de una vía poco común en nuestros días, dado que la experiencia erótica a través del cuerpo y de las relaciones matrimoniales, mucho más habitual en la vivencia del Eros en las mujeres, no formaría parte del camino de la monja. Así, la fecundación no vendría a través del cuerpo, mediante las relaciones eróticas con un hombre, la experiencia de la maternidad y de la vida familiar, sino a través de su consagración al espíritu, que desde lo alto la puede fecundar.

Por último estuvimos interpretando un conjunto de sueños cuyo arquetipo central era el self.

miércoles, 13 de marzo de 2013

EN BUSCA DEL ALMA PERDIDA



Los pasados días 1 al 3 de marzo de 2013 impartimos el curso titulado En busca del alma perdida, en la Universidad de la Mística de Ávila (CITES), Maribel Rodríguez y un servidor.

En dicho curso el tema central fue el conflicto que parece subyacer a las diferentes manifestaciones de las crisis actuales: que las personas del mundo occidentalizado están, en muchos casos, total o parcialmente desconectadas de su alma, del mundo interior al que H. Corbin denominó Mundo Imaginal y C. G. Jung  Alma o Inconsciente Colectivo.

Planteamos  diferentes problemas relacionados con la “desconexión” del alma,  y mostramos diversos caminos de reconexión con la fuente de vida interior, desde perspectivas que integran lo psicológico y lo espiritual. De ahí que abordáramos este tema fundamental desde varios enfoques, y aludiéramos directamente a las vidas de santos como Santa Teresa de Jesús, San Agustín, San Antonio, etc. También introdujimos, subrepticiamente, algunas ideas de uno de los más grandes maestros sufíes españoles de todos los tiempos, Ibn Arabi.  

Entre los contenidos que tratamos, menciono ahora sólo algunos: 

 - Claves fundamentales en la búsqueda del sentido de la vida, en relación con las propuestas de la Logoterapia, la Psicología Analítica y otras psicologías de orientación humanista. 

 - El proceso de individuación como un camino hacia la reconexión con el Alma.

- Imaginación activa y análisis de sueños.

- Procesos de meditación, para la escucha interior

- Ejemplos de individuos que han reconectado con su alma y han experimentado una transformación en su vida.

Desde aquí, quiero agradecer a todos los que asistieron a este curso, algunos de los cuales vinieron ex profeso desde Londres,  tanto por su asistencia, cuanto por su activa participación e interacción, así como por compartir algunas de sus experiencias y conocimientos.

Una de las sugerencias que se nos hizo al final del curso fue la de dar una continuidad a estos cursos en los que intentamos crear puentes entre la psicología y la psiquiatría (entendidas como disciplinas que  estudian el alma, y no sólo, o no tanto, la mente y el cerebro) y la espiritualidad.

Además, un nutrido grupo de personas nos manifestaron su interés en haber participado en el curso y la imposibilidad de hacerlo debido a la coincidencia con otra actividad ligada a su formación en la tradición mística. Por ese motivo, hemos decidido escribir un libro que incluya todos los contenidos del curso

Por último, quería comunicar a todos los que estuvisteis interesados en el curso, tanto a los que participasteis, como a los que no pudisteis asistir, que gran parte de lo que abordamos durante los tres días que duró el curso está desarrollado, en forma novelada, en mi próximo libro titulado AL FINAL DEL TÚNEL. Una historia sobre el despertar del Alma, aunque no se circunscriba sólo a eso.