Bienvenidos a mi portal de psicología junguiana en español. Abordaremos las complejidades del alma, desde la perspectiva multidisciplinar y transpersonal sostenida por la Psicología de orientación junguiana. Nuestro propósito es que el ser humano logre tomar consciencia de la unidad subyacente a la polaridad entre Materia y Espíritu. Apostamos por una Ciencia con alma; practicamos, por tanto, una Ciencia que toma en serio lo espiritual, en correlación con lo material.
LA
GNOSIS EN LA PSICOLOGÍA JUNGUIANA: Un
análisis de la conexión entre la sabiduría antigua y la psicología moderna.
José Delgado González. Psicólogo y
terapeuta de orientación junguiana.
Resumen: La gnosis, entendida como el conocimiento interior y la comprensión
intuitiva de la realidad, ha sido un concepto arraigado en las tradiciones
filosóficas y religiosas desde tiempos antiguos. En la psicología junguiana, la
gnosis emerge como un elemento fundamental en el proceso de individuación y
desarrollo psicológico del individuo. Este artículo ofrece un análisis de la
conexión entre la gnosis y la psicología junguiana, explorando cómo las ideas y
prácticas gnósticas influyen en la comprensión de la psique humana según la
perspectiva de Carl Gustav Jung.
Introducción: La gnosis, como concepto, ha fascinado a pensadores,
místicos y psicólogos a lo largo de la historia. En la psicología junguiana, la
gnosis adquiere un significado especial, vinculado estrechamente con el proceso
de individuación y la exploración del inconsciente colectivo. Este artículo se
propone explorar la relación entre la gnosis y la psicología junguiana,
examinando cómo los principios gnósticos informan la comprensión de la psique
humana según la visión de Carl Gustav Jung.
La Gnosis en la Psicología Junguiana: La gnosis, como se entiende en la
psicología junguiana, implica un profundo conocimiento interior que trasciende
la mera comprensión intelectual. Según Jung (1963), la gnosis es una
experiencia subjetiva de revelación personal que conduce a la integración de
los aspectos más profundos del ser. Este concepto encuentra eco en las
tradiciones gnósticas antiguas, donde el conocimiento espiritual se consideraba
esencial para la salvación del individuo.
Jung (1959) sugirió que la gnosis está estrechamente
relacionada con la exploración de los contenidos del inconsciente,
especialmente con la activación de arquetipos y símbolos que residen en el
inconsciente colectivo. En el proceso de individuación, la búsqueda de la
gnosis conduce al individuo a confrontar y reconciliar las polaridades
internas, integrando así los diversos contenidos de la psique.
La relación entre la gnosis y la psicología junguiana se
manifiesta también en la importancia concedida a los símbolos. Para Jung
(1956), los símbolos son expresiones de la realidad psíquica que trascienden el
lenguaje racional. De manera similar, en las enseñanzas gnósticas, los símbolos
son vehículos de conocimiento espiritual, portadores de significados profundos
que solo pueden ser comprendidos a través de la intuición y la experiencia
directa.
La Influencia de la Gnosis en la Práctica Clínica: En la práctica clínica junguiana, la
comprensión de la gnosis juega un papel crucial en el proceso terapéutico. Los psicólogos
de orientación junguiana buscan facilitar la emergencia de la gnosis a través
de la exploración de los sueños, las fantasías y las experiencias simbólicas
del paciente. Al hacerlo, se invita al individuo a adentrarse en las
profundidades de su psique, confrontando aspectos ocultos de su ser y avanzando
hacia la integración y la totalidad.
La gnosis también se manifiesta en la relación terapéutica
misma, donde el terapeuta sirve como guía en el viaje hacia el autoconocimiento
y la transformación personal. Al igual que los místicos gnósticos buscan alivio
del sufrimiento a través del conocimiento divino, los pacientes junguianos
buscan liberarse de las limitaciones impuestas por la identificación con el ego
y la sombra, buscando una comprensión más profunda de su verdadera naturaleza.
Conclusiones: En conclusión, la gnosis representa un aspecto fundamental
en la psicología junguiana, ofreciendo una vía hacia el autoconocimiento, la
integración y la realización personal. La exploración de la gnosis en el
contexto de la psicología junguiana revela la profunda interconexión entre la
sabiduría antigua y la comprensión moderna de la psique humana. Al integrar los
principios gnósticos en la práctica clínica, los terapeutas junguianos pueden
ayudar a los individuos a descubrir su verdadero ser y encontrar un sentido más
profundo de plenitud y significado en sus vidas.
Referencias:
Jung, C. G. (2023). Símbolos de Transformación: Análisis
del preludio a una esquizofrenia. Obra Completa Vol. 5. Madrid: Trotta.
Jung, C. G. (2023). Respuesta a
Job. Madrid: Trotta.
Jung, C. G. (2023). El hombre y sus símbolos. Barcelona:
Paidós.
Webgrafía:
APA Style. (s.f.). Recuperado de https://apastyle.apa.org/
ABORDAJE
JUNGUIANO EN PSICOTERAPIA PARA CONFLICTOS INTERPERSONALES: UNA REVISIÓN
INTEGRAL
José González Delgado. Psicólogo y
terapeuta de orientación junguiana.
Resumen
La psicoterapia junguiana ofrece un
enfoque único y holístico para abordar los conflictos interpersonales,
integrando aspectos de la psique individual y colectiva. Este artículo revisa
la literatura actual sobre la aplicación de los principios junguianos en la
resolución de conflictos interpersonales, destacando su relevancia clínica y su
efectividad terapéutica. Se exploran conceptos clave de la teoría junguiana,
tales como el inconsciente colectivo, los arquetipos y la individuación, en el
contexto de la terapia de parejas, terapia familiar y conflictos
interpersonales en entornos laborales. Se discuten estrategias terapéuticas
específicas, técnicas y consideraciones éticas para el trabajo junguiano en la
resolución de conflictos interpersonales. Además, se proponen áreas de
investigación futura para profundizar en la comprensión y la aplicación clínica
de este enfoque.
La psicoterapia junguiana,
desarrollada por Carl Gustav Jung, se fundamenta en la comprensión de la psique
humana como un sistema complejo, influenciado por la interacción entre aspectos
individuales y colectivos. En el contexto de los conflictos interpersonales, la
terapia junguiana ofrece un marco teórico y práctico que aborda las dinámicas
subyacentes que alimentan los desafíos en las relaciones humanas. Este artículo
explora cómo los principios junguianos pueden aplicarse de manera efectiva en
la comprensión y resolución de conflictos interpersonales en diversas áreas de
la vida.
Fundamentos Teóricos de la
Psicoterapia Junguiana
La teoría junguiana postula la
existencia de un inconsciente colectivo, que contiene patrones universales y
arquetipos que influyen en el comportamiento humano (Jung, 1936). Los
arquetipos, representaciones simbólicas de experiencias humanas fundamentales,
ejercen un papel crucial en la formación de la identidad y en las relaciones
interpersonales. La individuación, proceso central en la psicoterapia
junguiana, busca la integración de los aspectos conscientes e inconscientes de
la psique, promoviendo el desarrollo de una identidad más completa y auténtica
(Jung, 1951).
Aplicaciones Clínicas en Conflictos
Interpersonales
Terapia de Parejas
En la terapia de parejas, el enfoque
junguiano se centra en explorar los complejos y arquetipos presentes en la
relación y cómo estos pueden influir en los conflictos. La integración de la
sombra, aspectos desconocidos o reprimidos de la personalidad, es fundamental
para la reconciliación y el crecimiento de la pareja (Whitmont, 1969). El
diálogo activo entre los miembros de la pareja y la exploración de los sueños y
fantasías individuales facilitan la comprensión mutua y la resolución de
conflictos.
Terapia Familiar
En el contexto de la terapia
familiar, la psicoterapia junguiana considera los vínculos familiares como
expresiones de complejos arquetípicos compartidos. La identificación de
patrones repetitivos y la exploración de mitos familiares permiten desentrañar
conflictos arraigados y promover una mayor armonía dentro del sistema familiar
(Jacobi, 1973). La técnica de la amplificación simbólica, que involucra la
exploración de imágenes y metáforas, facilita la comunicación y la comprensión
entre los miembros de la familia.
Conflictos Interpersonales en
Entornos Laborales
En entornos laborales, los conflictos
interpersonales pueden obstaculizar la productividad y el bienestar
organizacional. La psicoterapia junguiana ofrece herramientas para abordar
conflictos de poder, rivalidades y dinámicas de grupo disfuncionales. La exploración
de complejos colectivos y la promoción de la conciencia individual y grupal son
fundamentales para la transformación de conflictos en oportunidades de
crecimiento y colaboración (Stein, 2011).
Estrategias Terapéuticas y
Consideraciones Éticas
La práctica de la psicoterapia
junguiana en el contexto de conflictos interpersonales requiere sensibilidad
cultural, ética y profesional. El terapeuta junguiano debe ser consciente de
sus propias proyecciones y prejuicios, así como de los límites de su
competencia clínica. El mantenimiento de la confidencialidad y el respeto por
la autonomía del cliente son principios fundamentales que guían la práctica
terapéutica (Cambray, 2012).
Conclusiones y Direcciones Futuras
La psicoterapia junguiana ofrece un
enfoque integral y profundo para la comprensión y resolución de conflictos
interpersonales en diversos contextos clínicos y sociales. La aplicación
efectiva de los principios junguianos requiere un entendimiento sólido de la
teoría y, sobre todo, experiencia práctica, así como habilidades clínicas
refinadas. Se necesitan más investigaciones para evaluar la eficacia
comparativa de la psicoterapia junguiana en relación con otros enfoques
terapéuticos y para explorar su aplicación en contextos culturales diversos.
En resumen, la psicoterapia junguiana
emerge como una herramienta valiosa en la promoción del crecimiento personal,
la reconciliación interpersonal y la transformación social.
Referencias
Jung,
C. G. (1936). Arquetipos e inconsciente colectivo. Editorial
Paidós.
Jung,
C. G. (1951). Respuesta a Job. Editorial Trotta.
Whitmont, E. C. (1969). The
Symbolic Quest: Basic Concepts of Analytical Psychology.Princeton University Press.
Jacobi, J. (1973). Complex,
Archetype, Symbol in the Psychology of C.G. Jung.Princeton University Press.
Stein, M. (2011). Jung's Map
of the Soul: An Introduction.Open Court.
Cambray, J. (2012). Synchronicity:
Nature and Psyche in an Interconnected Universe.Texas A&M University Press.
Webgrafía
International Association for
Analytical Psychology (IAAP). (s.f.). Recuperado de https://www.iaap.org/
Después de una ausencia de varios meses he decidido retomar la pluma para escribir este ensayo para Psicología junguiana. Lo hago para informar a mis lectores de una serie de modificaciones en los títulos de varios de mis libros, así como para contextualizarlos de cara a la comprensión adecuada de su contenido.
La novela Al final del túnel.
Una historia sobre el despertar del alma ha pasado a denominarse INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. El contenido de la obra es el mismo, salvo algunas
correcciones menores, y el lector encontrará en ella una síntesis novelada de
un proceso al que los psicólogos de orientación junguiana denominamos individuación.
Por individuación entendemos un camino que conduce hasta una estrecha puerta
que da acceso a un mundo desconocido para la consciencia: el mundo del alma.
La prueba de fuego que describe
la primera parte de esta novela es el encuentro con uno mismo, con la propia
sombra, lo que constituye una de las situaciones más desagradables que puedan existir;
de ahí que la inmensa mayoría de las personas lo evita mientras le sea posible
proyectar todo lo negativo en el entorno. Solo cuando esto se hace imposible, y
la persona, tal como vemos que le ocurre al protagonista de la novela INICIACIÓN,
enfrenta problemas que no puede solucionar con sus propios medios, entonces
puede que preste atención a los sueños que se presentan en tales
circunstancias, o bien, reflexione sobre ciertos acontecimientos que le están
ocurriendo precisamente en esos momentos.
El encuentro con uno mismo supone
atravesar una puerta, o un angosto túnel, que da acceso a un pozo muy profundo.
La consciencia del hombre muere por unos instantes a la realidad exterior,
desaparece en esa hondura, pero a cambio descubre una región de ilimitada
extensión: lo inconsciente colectivo o el mundo del alma. De esa región aparentemente
inhóspita le salen al encuentro al hombre aquellas fuerzas que le permiten
orientarse en medio del caos y la incertidumbre en el que se encuentra sumida
su consciencia. A dichas fuerzas interiores la psicología junguiana las
denomina arquetipos. En el mundo antiguo los denominaban dioses.
Estas fuerzas adormecidas en la
naturaleza profunda del hombre son las hacedoras de lo que ocurre, no solo en
lo más íntimo del hombre, sino también en la realidad objetiva: de los delirios
fantasmagóricos propios de las ideologías, de las revueltas políticas y
sociales, y hasta de los extraños e inusuales fenómenos de la naturaleza que
amenazan la vida del hombre.
INICIACIÓN. El estertor del patriarcado describe una experiencia que han vivido algunas personas, gracias
a la cual han llegado a comprender que el auténtico tesoro no es que le toque
el premio gordo de la lotería, sino que descansa en lo profundo del océano de
su interioridad y por ello se esfuerzan por descubrirlo y sacarlo a la luz. Se
convertirán en pescadores que pescan con caña, con red, con arpón y, algunos
quizá, se vean en la tesitura de hacer pesca submarina siguiendo a algunos seres
que se mueven en las profundidades. Con toda probabilidad habrá necias
ilustradas, puros necios y estúpidos de todo tipo que no comprendan lo que
hacen los pescadores. Sin embargo, no por ello quienes tienen por vocación ser
pescadores van a dudar del sentido de su profesión, pues su oficio es mucho más
antiguo que el de cualquier ilustrado moderno.
Cuando el pescador mira en el
espejo del océano lo primero que ve es su propio rostro (mito de Narciso). Pero, cuando logra
penetrar lo suficiente, verá que el mar está plagado de seres vivos (trascendencia del mito de Narciso). Al principio
puede que solo vea peces, algunos tendrán colores vivos, otros serán, en cambio,
fantasmagóricos; y otros realmente peligrosos. Sin embargo, la cosa no termina
aquí (descubrimiento del misterio que habita en la profundidad del hombre). El pescador puede que pesque otro tipo de seres que habitan en las zonas
abisales: ninfas, sirenas u otros seres fabulosos semejantes a los avatares que
aparecen en la película de James Cameron o en el mundo submarino de la Saga de Star
Wars. Algunos de estos seres parecen extraterrestres, y de hecho lo son, auxiliando
al pescador submarino u orientándolo como harían un delfín o una ballena. Pero
hay seres extraños, humanoides, que resultan realmente peligrosos y que pueden
desorientarlo. El pescador puede ser arrastrado por el poder de esos seres que
pueblan las zonas abisales a vivir aventuras vetadas a la mayoría de las
personas. A una de esas criaturas abisales, polimórfica y polifacética, la
psicología junguiana la denomina anima, pues se personifica en los sueños bajo una
forma femenina. Otra, en cambio, tiene forma masculina y habita en el océano de
la mujer, por lo que la denominamos animus.
En la novela INICIACIÓN, el
anima aparece ya en los primeros capítulos y se la describe como una mujer anciana
y joven al mismo tiempo. Pues el anima habita en la profundidad de los
hombres desde tiempos inmemoriales. El anima es un factor causante de proyecciones
en la psique del varón. Es la actriz por detrás de la escena de amor entre un
hombre y una mujer. Es la causante de los cambiantes estados de ánimo en el
hombre, de su susceptibilidad y vanidad, de sus juicios envenenados, etc.; y es
el factor que provoca que un hombre quede cautivado y fascinado por una mujer
que no le conviene. El anima es, al mismo tiempo, la señora del alma, por lo
que es la musa del artista, la que susurra al oído la idea feliz que el científico
necesita para elaborar una teoría, para describir la estructura y el funcionamiento
de una molécula o para organizar la tabla periódica de los elementos.
El animus es el factor causante
de proyecciones en la mujer. Es el actor por detrás de la escena de amor
entre una mujer y un hombre. El animus se corresponde con el logos del padre (consciencia colectiva o espíritu de la época) de una mujer, pues es este el primero en el que se deposita la proyección. Este
factor suscita en la mujer malentendidos e interpretaciones erradas porque,
lejos de lo que la mujer piensa, sus reflexiones están basadas en opiniones
apriorísticas que tienen la pretensión de verdades absolutas. El animus
tiene preferencia por discutir, y es en las discusiones en las que la mujer pretende
llevar siempre la razón donde con más facilidad se le ve actuar. Se manifiesta
en formas de comprender, en interpretaciones, opiniones e insinuaciones totalmente
erróneas cuyo resultado es la obstrucción o la imposibilidad de relación entre
dos seres humanos. Para colmo cuenta, en no pocas ocasiones, con el apoyo de
familiares y amigos, en donde el animus retroalimenta sus erróneas
interpretaciones, abundando en los malentendidos. Cuando el animus actúa
en la mujer se apodera de la consciencia de esta hasta tal extremo que resulta
imposible influir en sus opiniones e interpretaciones por erradas que sean. Cuanto
más obcecada sea su pretensión de tener razón tanto más aumenta su sentimiento
de inferioridad, lo que imposibilita el reconocimiento de la realidad del otro,
sin el cual no hay relación posible.
En la novela INICIACIÓN. El estertor del patriarcadoencontrará el lector, también, cómo se personifica la imagen
de dios en el alma del protagonista, en una época post-cristiana, como lo es la
nuestra, y cómo el patriarcado, que es la era espiritual que dio comienzo hace
unos cinco mil años y que ha regido y vehiculado los valores cristianos en la
cultura occidental durante más de dos milenios, está llegando a su fin. Una era
que se ha caracterizado por la separación de los principios opuestos de la
imagen de dios, de los principios masculino y femenino, yang y yin. La nueva
era, la era de Acuario, que según algunos investigadores dio comienzo en el año
1997, mientras que para otros aún no ha empezado y nos hallamos en un período transicional entre la era de los peces y la incipiente era del aguador, parece que favorecerá la
unidad de los contrarios que han estado en conflicto durante la era de piscis ♓ (cristianismo).
Esta última temática, que es con
la que finaliza la novela INICIACIÓN, se retoma y desarrolla en la segunda
parte de la novela cuyo título es La hermandad de los iniciados. Ambas
novelas forman parte de una única serie titulada La renovación del
símbolo. El lector podrá comprobar en ambas novelas que se ha producido
un cambio en el nombre artístico del autor.
Una de las más fecundas enseñanzas que he podido aprender en el trato, indirecto, a través de pacientes que han convivido con personalidades psicopáticas y narcisistas, y directo, con psicópatas subclínicos y personalidades con trastornos del grupo B (narcisistas, límite o borderline, histriónicas y antisociales), es la importancia que tiene el contacto directo con la Vox Dei, con la Voz interior, es decir, con la sabiduría de la Naturaleza interior.
La fidelidad a esa Naturaleza íntima a la que los psicólogos de orientación junguiana denominamos psique inconsciente es, también, lo que algunos de mis pacientes terminan aprendiendo después de todo un proceso psicoterapéutico de reconstrucción, iniciando a partir de entonces un camino que les conduce a devenir aquello que auténticamente “Son” desde que nacieron.
Los pacientes que inician dicho Camino agudizan los sentidos interiores, lo que les permite "escuchar", "ver", "percibir por adelantado", etc., no sólo los contenidos de su propio interior, a través de insights y de sueños, sino también la relación entre su vida psíquica y lo que les acontece en la realidad objetiva.
Una de las habilidades que desarrollan consiste en que pueden detectar en la realidad objetiva aquellos comportamientos, y señales, que proceden de personalidades psicopáticas y/o narcisistas, neutralizando su acción cuando es preciso, y alejándose de su radio de acción apenas los detectan si fuera necesario. Quizás la enseñanza más importante proceda de la toma de consciencia de su estado de fragmentación, de su necesidad de apoyarse en puntos de vista colectivos, de en qué medida ellos explotan y absorben de un modo infantil y rapaz a su entorno, en lugar de enriquecerlo con su presencia y su actitud.
Los psicópatas y los narcisistas malignos se sirven de las personalidades "zombi" como "monos voladores", para tratar de succionar la vitalidad de aquellas personas que aún conservan cierto grado de conexión emocional con su interioridad. De ahí la necesidad que tienen estas personalidades muertas en vida de alimentarse de un modo parásito de personas empáticas.
Asimismo, algunos pacientes comprenden que las personalidades del grupo B, así como los psicópatas, son la expresión palmaria de un mundo en decadencia. De una sociedad que ha perdido su alma, como se refleja en las series y películas de Zombis, representantes del insaciable deseo de consumir. Una cultura en donde el símbolo unificador ha dejado de ser efectivo para todo un colectivo, es decir, la imagen cristiana de Dios ha fallecido. Dichas personalidades plutocráticas necesitan alimentarse (parasitándolas) de aquellas personas que aún mantienen la frescura y vitalidad que les confiere el contacto, consciente o inconsciente, con el mundo anímico. Y es que esa "hambre de trascendencia", esa pérdida irreparable del Símbolo, esto es, de la expresión tangible a los sentidos del alma de lo absolutamente trascendente, no podrá nunca satisfacerse con ningún objeto de consumo, con ningún bien material.
De igual modo, algunos pacientes adquieren con el tiempo la capacidad de comprensión de la relación existente entre la realidad subjetiva y la objetiva, en esos arreglos que los junguianos denominamos "sincronicidades".
Estos aprendizajes, provenientes de la experiencia, son especialmente importantes para comprender lo valioso que resulta la transformación de una oveja en un hombre, de una personalidad colectiva en un individuo completo, máxime atendiendo al peligroso avance de las ideologías, y de los grupos espiritualistas regentados por psicópatas adaptados (Garrido) o cotidianos (Marietan).
Hoy, más que nunca, el alma constituye un objeto de interés cuya potencia de atracción es tanto más alta, cuanto mayores son los conflictos sociales y religiosos en el mundo.
José González. Psicólogo y terapeuta de
orientación junguiana.
Hace
ahora tres años y tres meses que publiqué el libro Cómo integrar tu sombra.
Se trata del sexto libro de mi autoría y uno de los más vendidos, no solo en España,
sino sobre todo en otros países. He recibido mensajes de agradecimiento y,
también, algunas críticas que me han servido para reflexionar acerca de lo
adecuado del contenido del texto y de la idoneidad de su título.
Si hay algo sobre lo que he reflexionado desde entonces, y de lo que me
gustaría escribir ahora en Psicología Profunda y Espiritualidad, es de los
diversos malentendidos alrededor del trabajo de reconocimiento y, sobre todo,
de integración de los contenidos a los que la psicología junguiana denomina sombra.
La
extensión de una actitud ingenua, presente en lo que se ha venido llamando Psicología
positiva, con mucho éxito en la cultura occidental, según la cual la
consciencia del individuo debe hacerse amiga del enemigo, reconocerlo e
integrarlo como parte de sí mismo, ha provocado que, en ocasiones, se
malinterpreten las palabras que expreso en mi libro Cómo integrar tu sombra.
Aclaro
aquí, por tanto, que al hablar desombra,
como lo hizo el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung en su momento, me estoy refiriendo concretamente a aquellos
contenidos de lo inconsciente personal, o del inconsciente freudiano, que están
presentes en la psique de todo individuo. Se trata, por tanto, de aquellos
vicios, vulnerabilidades, modos indeseables de comportarse, deseos
insatisfechos no expresados, etc. En definitiva, contenidos reprimidos o suprimidos
por la consciencia porque entran en conflicto con la autoimagen que tenemos de
nosotros mismos. Dichos contenidos pueden y deben ser reconocidos por la
consciencia como pertenecientes a la psique inconsciente personal e integrados
en la medida de lo posible. De hecho, este constituye
el primer trabajo del proceso alquímico al que los junguianos denominamos
proceso de individuación.
Ahora
bien, existen contenidos de la sombra colectiva que la consciencia únicamente
puede reconocerlos como ajenos a sus propios valores morales, y a su identidad
humana, los cuales, en lugar de integrarlos, debe combatirlos. De ahí la
importancia de la diferenciación o discriminación entre aquello que el
individuo puede y debe integrar, para lo cual debe primero reconocerlo como
parte de sí mismo, por ejemplo aspectos indiferenciados o subdesarrollados de
su psiquismo (funciones inferiores), de aquellos contenidos que directamente
debe combatir con todas sus fuerzas, porque forman parte de la oscuridad del Self.
Por
ejemplo, las personalidades psicopáticas y narcisistas malignas son una expresión
del mal, como expusimos en un artículo
anterior. La consciencia ni puede, ni debe integrar semejantes actitudes
malignas, sino, al contrario, debe combatirlas con todas sus fuerzas. El
trabajo con las personalidades narcisistas y psicopáticas favorece de hecho el
enfrentamiento directo con elementos peligrosos, cuya pretensión es destruir la
individualidad, física y/o psíquicamente. También favorece la revisión de los
contenidos inconscientes que están presentes en la vinculación con este tipo de
personalidades en quienes están involucrados emocionalmente con ellos.
Estas
consideraciones se hacen necesarias a la hora de abordar cualquier lectura sobre
la sombra. En ocasiones el título ha
llevado a confusión a algunos lectores porque les ha generado una expectativa
equivocada. El libro es una exposición, desde diferentes ángulos, de los contenidos
de la sombra. No tiene la pretensión de ser omnicomprehensivo, y tampoco de servir
como guía de autoayuda para integrar la sombra. Ningún libro puede hacer esto.
Ni siquiera lo puede hacer un terapeuta. Este, igual que un libro, podría
servir de revulsivo y, hasta cierto punto, de guía para la integración de los
contenidos de la sombra, siempre que el proceso
de individuación se halle "constelado" en la psique del
individuo. De lo contrario, ni el mejor libro del mundo sobre la sombra, ni el
mejor terapeuta junguiano (si es que esto se puede afirmar así) podrán hacer
nada para que el individuo reconozca e integre su sombra.
Fenomenología del Espíritu. Encuentros con Ovnis y Extraterrestres.
José González
Psicoterapeuta de orientación junguiana
Durante el segundo encuentro con Raúl en Huelva el tema central que nos convocó fue lo que podríamos denominar la fenomenología del self. Estuvimos conversando acerca de los encuentros con objetos volantes no identificados y con sus supuestos tripulantes, es decir, con extraterrestres.
Tomamos como punto de partida y referencia la experiencia de un niño en un encuentro OVNI y con seres extraterrestres. La persona es Juan Pérez, con una edad actual de aproximadamente 52 años, que a la edad de 12 años tuvo su encuentro y le produjo semejante conmoción que tardó alrededor de 40 años en que su consciencia asimilara la experiencia y la transformación que supuso para su vida. Le dije a Raúl que había visto una película documental titulada “Testigo de otro mundo” en los cines princesa de Madrid y que me pareció extraordinaria.
En dicho documental el director Alan Stivelman se dirige a la localidad en la que vive el contactado Juan Pérez, en Argentina para hablar con él sobre la experiencia que tuvo y la repercusión de dicha experiencia en su vida. Lo primero que me llamó poderosamente la atención fue que Juan, a la edad de 52 años, aún no había asimilado aquel numinoso suceso. Cuándo hablaba de lo que le había sucedido hacía 40 años, aún le temblaba la voz y le costaba expresar en palabras lo que sentía. Rompía a llorar y cuando le preguntaban si hubiera preferido no haber tenido aquella experiencia respondía con una rotunda afirmación. La vivencia de aquél extraordinario suceso provocó que su vida se transformará en la de un ermitaño que vivía solo y alejado del mundo, sintiendo una terrible pesadez por aquella experiencia, que parecía haberlo hundido. Juan, en el documental, afirmaba que, después del encuentro OVNI, su vida había cambiado profundamente y tenía sueños premonitorios desde entonces. Él se sentía diferente y las personas de su alrededor lo tenían por alguien extraño y loco. Sin embargo, en el documental, vemos la importancia que tiene ayudar a una persona que ha tenido una experiencia semejante a asimilarla y a sacarle del aislamiento, ayudándole a que comprenda que hay otras personas que también han experimentado una vivencia semejante. Al mismo tiempo, el documental nos muestra que resulta fundamental que la persona se integre en una comunidad que comprenda el significado de aquella extraordinaria experiencia.
Este documental y su contenido extraordinario nos dio pie a Raúl y a mí para iniciar una conversación alrededor de lo que podríamos denominar la fenomenología del espíritu.
Una de las críticas que hicimos a la conclusión a la que llegaba el director del documental fue que para Alan aquella experiencia vivida por Juan podía explicarse a través de una experiencia interior transferida en la realidad exterior. Básicamente esta es la tónica de la mayoría de los psicólogos Jungianos, que explican la experiencia de lo numinoso a través del mecanismo de proyección de los contenidos del inconsciente colectivo. Sin embargo, Jacques Vallée lo explicaba de un modo diferente, al hablar de otros mundos o de otras dimensiones, haciendo alusión a la física cuántica. Esta última explicación se ajusta en nuestra opinión mucho más a la realidad del fenómeno. Si bien yo mismo, en la mayoría de mis escritos, hablo de la proyección de los contenidos de lo inconsciente colectivo en la realidad manifiesta, y por lo tanto hago una explicación de carácter inmanentista, soy consciente, al igual que Raúl, de que las experiencias como las de Juan no pueden explicarse únicamente a través de imágenes simbólicas y de experiencias subjetivas. El espíritu de la profundidad y los arquetipos constituyentes de dicho espíritu no pueden entenderse únicamente desde el punto de vista de una psicología subjetiva, sino que aluden por sobre todo a una dimensión o a un mundo que se encuentra allende las fronteras de lo subjetivo. Se trata de lo que podríamos denominar el reino de Dios o del mundo de las ideas perfectas de Platón. Y este mundo es un mundo objetivo, una realidad metafísica, que puede manifestarse, como de hecho lo hace, en esta realidad material, pero que no pertenece a esta realidad sino que la trasciende. En el alma también puede manifestarse está realidad metafísica en forma de sueños, por ejemplo. Dichos sueños pertenecen a una categoría diferente a la de los sueños personales, de ahí que, cómo vemos en el documental a través del anciano sabio de la tribu guaraní, se denominan sueños verdaderos, o bien, grandes sueños. En estos sueños se manifiesta lo Real, es decir, aquellos arquetipos que forman parte del espíritu de la profundidad como diferentes atributos de Dios. Sucede de un modo semejante a cuando se realiza una meditación como es la imaginación activa. Sin embargo, no en todos los casos en los que se realiza una imaginación activa se convocan contenidos de lo inconsciente colectivo. En ocasiones, al igual que sucede con los sueños de carácter personal, las imágenes se refieren a aspectos subjetivos que nada tienen que ver con las auténticas imágenes arquetípicas en las que el self se manifiesta a la consciencia del hombre. Podríamos expresarlo de un modo conciso del siguiente modo: en la más profunda inmanencia se hace presente lo absolutamente trascendente.
Por eso, en la mayoría de los encuentros con ovnis, estos tienen una dimensión material y no solo simbólica. En este punto estuvimos reflexionando Raúl y yo acerca de la enorme diferencia entre la realidad del espíritu y el ámbito de la abstracción intelectual. Para muchos intelectuales, y también para muchos junguianos, ambas realidades o dimensiones tienden a identificarse. Sin embargo, para nosotros hay una diferencia cuantitativa y cualitativa entre el ámbito de la abstracción intelectual, en donde cabría la opción del símbolo y la reflexión alrededor de lo simbólico, de un lado, y el mundo de lo Real entendido como el ámbito de lo divino que tiene un carácter metafísico. Este último mundo puede hacerse presente en esta realidad inmanente, como le sucedió a Juan en su experiencia OVNI. Dicha experiencia puede perfectamente entenderse como una experiencia de Dios. No como una proyección de contenidos inconscientes en la realidad objetiva, sino como una manifestación de lo Real en este mundo fenoménico.
Tras esta reflexión alrededor de la realidad de Dios y del mundo trascendente de lo Real, Raúl trajo a colación las imágenes qué dibujó un paciente suyo tras haber tenido un contacto OVNI que experimentó junto a su padre y a su madre y que había intuido bastantes horas antes de que sucediera, advirtiéndoselo a sus sorprendidos padres. Nuevamente estuvimos reflexionando acerca del mundo de lo Real, y de cómo en su paciente se había manifestado en este mundo material.
En ese momento recordé un sueño que tuve alrededor del año 2000 en el que tuve un contacto OVNI y en el que pude hablar con los tripulantes extraterrestres de una nave circular con una tecnología muy superior a la humana. Un sueño que me dejó muy sorprendido y tocado y del que aún recuerdo con todo lujo de detalles. Aquel sueño puede entenderse como uno de esos grandes sueños o sueños verdaderos por su carácter arquetípico. Expresaba en efecto la experiencia con el mundo de lo Real, esto es, con el arquetipo del self que se me había manifestado en aquel sueño en uno de los momentos más críticos de mi vida. Nuevamente en la más profunda inmanencia del alma se manifestó lo absolutamente trascendente.
Como Jung puso de manifiesto en sus escritos, no solo en los referentes a OVNIs, sino también en otros muchos alrededor de las experiencias visionarias sobre mándalas, no es extraño que este tipo de sucesos estén produciéndose a una escala que trasciende las fronteras de cualquier especialidad. Se han convertido en un fenómeno cuasi-popular. Lo que observamos en la profesión de psicoterapeutas es que estos fenómenos de apariciones y de experiencias visionarias de símbolos de la totalidad suceden habitualmente en momentos sumamente críticos; muchas veces compensan, con imágenes simbólicas de unidad, totalidad y divinidad, procesos psíquicos de extrema inestabilidad y caos interior. Momentos en los que la salud psíquica y física corren peligro de desintegrarse. Por ese motivo, al igual que Jung lo expresó en su momento, creemos que la extensión del fenómeno OVNI entre la población mundial, y el hecho de que se engrosen los documentos sobre contactados, representan una señal indicativa, y al mismo tiempo una compensación necesaria, al estado psíquico deplorable al que la civilización occidental ha llegado como consecuencia de la muerte de Dios, de la degradación del Símbolo de Cristo como muestra de un eclipse de Dios. En la primera parte de este artículo veíamos cómo el narcisismo se ha convertido en la plaga apocalíptica del mundo postmoderno. De hecho, la involución hacia una visión materialista e inmanentista es tan terrible que nos tememos que se produzca una "evolución" desde una cultura narcisista, en la que ya estamos viviendo, a una cultura psicopática; y el éxito de las series sobre vampiros adolescentes y muertos vivientes (zombis) son un buen reflejo de semejante situación.
Por consiguiente, Raúl y yo no estamos de acuerdo con expresiones del estilo “hay otros mundos, pero están en este”. No, para nosotros, hay otros mundos, sí, pero no están en este, sino que pueden manifestarse en este, aunque pertenecen a otros planos de realidad diferentes. Repetimos, lo auténticamente real, que es trascendente, se puede manifestar en el plano inmanente, pero no es inmanente.
Otra de las conclusiones a las que llegamos fue que toda la realidad material, que todo lo inmanente, está soportado, sustentado y depende de la realidad trascendente, de lo auténticamente Real; en definitiva, de lo que podemos llamar Dios. Cuando se rasga el velo que oculta la realidad de Dios, entonces se hace presente lo verdaderamente real, que es Dios, o lo que denominamos en Psicología Analítica, el self.
Como podemos ver en el documental sobre el contactado Juan la experiencia con el mundo de los arquetipos puede provocar en la consciencia de la persona dos posibles efectos: A) una deflación de la conciencia, como le sucedió a nuestro contactado Juan. B) una inflación de la consciencia, como le sucedió por ejemplo a OSHO y, en general, a gran parte de las personas que han tenido alguna experiencia con lo sobrenatural.
En el caso de la deflación de la conciencia lo que sucede es, como el testimonio de Juan nos muestra, que la consciencia se siente aplastada y devaluada ante la experiencia numinosa de lo Real.
En el caso de la inflación de la consciencia lo que sucede es justo lo contrario, que la consciencia se infla y, por un tiempo, la persona contactada puede creerse un mensajero de Dios. Creyendo que su destino es superior al del resto de los mortales, o más importante, y despreciando o minusvalorando en destino y el camino de los demás. En el cristianismo, por ejemplo, podemos ver este efecto en el propio Jesús cuando tiene las primeras experiencias con el Padre y, especialmente, en los momentos en los que es tentado por el diablo en el desierto. Juana de Arco también sufrió una inflación en ciertos momentos de su vida, malinterpretando las experiencias visionarias que tuvo, algo que sucede también en momentos de inflación (aunque no solo en esos momentos).
En todo caso dichos efectos pueden considerarse normales o habituales y son de hecho señales de que la persona ha tenido una auténtica experiencia con lo numinoso. Ahora bien, dado que se trata de efectos secundarios de la experiencia con lo trascendental, resulta muy importante el trabajo de terapia (y/o de autoconocimiento) para encarrilar y asimilar la experiencia en la consciencia de cara a la manifestación de los contenidos de lo inconsciente colectivo en la realidad y en la vida de la persona contactada.
Por supuesto, experiencias de esta índole, que si bien no son comunes, sí han sucedido a determinadas personas a lo largo de la historia de la humanidad, como el documental sobre Juan nos muestra, ponen en entredicho cualquier afirmación acerca del trabajo psicológico previo a cualquier experiencia espiritual. Para empezar, dicha experiencia acontece incluso en contra de la voluntad del contactado. Además, dicha experiencia tiene unas repercusiones extraordinarias en la vida del individuo. Y, finalmente, dichas experiencias, una vez asimiladas por la consciencia, le permiten al contactado conocer cuál es su auténtica vocación y la comunidad de personas a las que pertenece. Esto es precisamente lo que traté de desarrollar en dos de mis ensayos novelados: Al final del túnel y La hermandad de los iniciados. En la primera novela narro la historia de un iniciado (contactado) en la época actual y, en la segunda, su inclusión en una comunidad heterogénea de gnósticos.
Desde un punto de vista psicológico y/o terapéutico, la experiencia de lo numinoso es cuanto menos traumática y, desde luego, terrible y ominosa. Sin embargo, es la única experiencia que, para determinadas personas, resulta sanadora. Aquí cabría por tanto diferenciar entre la “pequeña psicoterapia” o “falsa psicoterapia”, en la que se abordan los síntomas propios de los trastornos mentales, de la “gran psicoterapia” o “verdadera psicoterapia”, que consiste precisamente en la experiencia que Juan tuvo a los 12 años de edad y que, posteriormente, 40 años después, pudo asimilar su consciencia, encaminándolo hacia la manifestación de su auténtica vocación en el seno de una comunidad guaraní.
Al hilo de todas estas reflexiones estuvimos hablando también Raúl y yo de un destino común a ambos. En los dos está muy presente el arquetipo del ermitaño. En mí, además, el monje también está presente en mi estructura psíquica. Sin embargo, el camino del monje, por más que lo haya valorado en más de una ocasión, los acontecimientos externos y las vivencias internas me han puesto en evidencia que mi camino pasa por la vivencia y las experiencias convocadas por el anima y no recluido en un monasterio de monjes. Por lo tanto, la vía seca del monje no está indicada en ninguno de los dos caminos y sí, en cambio, la vía húmeda del amor, lo que incluye sexo, Eros y en mi caso una vida familiar.
Esta reflexión alrededor del aspecto común a nuestros caminos nos hizo también meditar sobre la importancia de que las personas comprendan cuál es su auténtica vocación: así, por ejemplo, si el monje es el arquetipo presente en la psique de una mujer, como imagen del animus, esta debiera saber que su camino probablemente la conduzca por la vía seca del convento, o de un sucedáneo de este. Se trata, desde luego, de una vía poco común en nuestros días, dado que la experiencia erótica a través del cuerpo y de las relaciones matrimoniales, mucho más habitual en la vivencia del Eros en las mujeres, no formaría parte del camino de la monja. Así, la fecundación no vendría a través del cuerpo, mediante las relaciones eróticas con un hombre, la experiencia de la maternidad y de la vida familiar, sino a través de su consagración al espíritu, que desde lo alto la puede fecundar.
Por último estuvimos interpretando un conjunto de sueños cuyo arquetipo central era el self.
Los pasados días 1 al 3 de marzo
de 2013 impartimos el curso titulado En busca del alma perdida, en la
Universidad de la Mística de Ávila (CITES), Maribel Rodríguez y un servidor.
En dicho curso el tema central
fue el conflicto que parece subyacer a las diferentes manifestaciones de las
crisis actuales: que las personas del mundo occidentalizado están, en muchos
casos, total o parcialmente desconectadas de su alma, del mundo interior al que H. Corbin denominó Mundo Imaginal y C.
G. Jung Alma o Inconsciente Colectivo.
Planteamos diferentes
problemas relacionados con la “desconexión” del alma, y mostramos diversos caminos de reconexión
con la fuente de vida interior, desde perspectivas que integran lo psicológico
y lo espiritual. De ahí que abordáramos este tema fundamental desde varios enfoques, y
aludiéramos directamente a las vidas de santos como Santa Teresa de Jesús, San Agustín,
San Antonio, etc. También introdujimos, subrepticiamente, algunas ideas de uno
de los más grandes maestros sufíes españoles de todos los tiempos, Ibn Arabi.
Entre los contenidos que
tratamos, menciono ahora sólo algunos:
- Claves fundamentales en la búsqueda del sentido
de la vida, en relación con las propuestas de la Logoterapia, la Psicología
Analítica y otras psicologías de orientación humanista.
- El proceso de individuación como un camino hacia
la reconexión con el Alma.
- Imaginación activa y análisis de sueños.
- Procesos de meditación, para la escucha interior
- Ejemplos de individuos que han reconectado con su
alma y han experimentado una transformación en su vida.
Desde
aquí, quiero agradecer a todos los que asistieron a este curso, algunos de los
cuales vinieron ex profeso desde Londres, tanto por su asistencia, cuanto por su activa participación
e interacción, así como por compartir algunas de sus experiencias y
conocimientos.
Una
de las sugerencias que se nos hizo al final del curso fue la de dar una
continuidad a estos cursos en los que intentamos crear puentes entre la
psicología y la psiquiatría (entendidas como disciplinas que estudian el alma, y no sólo, o no tanto, la
mente y el cerebro) y la espiritualidad.
Además,
un nutrido grupo de personas nos manifestaron su interés en haber participado
en el curso y la imposibilidad de hacerlo debido a la coincidencia con otra
actividad ligada a su formación en la tradición mística. Por ese motivo, hemos
decidido escribir un libro que incluya todos los contenidos del curso.
Por
último, quería comunicar a todos los que estuvisteis interesados en el curso,
tanto a los que participasteis, como a los que no pudisteis asistir, que gran
parte de lo que abordamos durante los tres días que duró el curso está
desarrollado, en forma novelada, en mi próximo libro titulado AL
FINAL DEL TÚNEL. Una historia sobre el despertar del Alma, aunque no se
circunscriba sólo a eso.