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lunes, 25 de marzo de 2024

REVISIÓN DE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA DE LA EFICACIA DE LA PSICOTERAPIA JUNGUIANA.

 

 José Delgado González. Psicólogo y psicoterapeuta de orientación junguiana

 

Resumen:

La psicoterapia junguiana, basada en los principios desarrollados por Carl Gustav Jung, ha sido objeto de investigación y debate en la comunidad científica y clínica. Este artículo revisa la evidencia científica sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de una variedad de trastornos psicológicos, así como su aplicación en contextos relacionados con la percepción del género.

En primer lugar, se examina la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos comunes como la depresión y la ansiedad. La exploración de los aspectos inconscientes de la psique del individuo permite comprender y abordar las causas subyacentes de los síntomas emocionales, lo que puede conducir a mejoras significativas en el bienestar psicológico.

Además, se considera la aplicación de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos de la personalidad, como el trastorno límite de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad. Al centrarse en la integración de los aspectos fragmentados de la personalidad y en la exploración de los complejos emocionales, esta modalidad terapéutica ofrece un camino hacia la curación y el crecimiento personal.

Aunque la investigación específica sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos relacionados con la percepción del género es limitada, los estudios y casos clínicos disponibles sugieren que esta modalidad terapéutica puede proporcionar un espacio seguro y de apoyo para explorar y comprender la identidad de género de manera significativa y transformadora.

En resumen, la psicoterapia junguiana representa una valiosa herramienta terapéutica que puede promover el bienestar psicológico y emocional de los pacientes, así como facilitar procesos de autoexploración, autoaceptación y transformación personal. Sin embargo, se requiere más investigación para explorar su eficacia en una variedad de contextos clínicos y para abordar las críticas y desafíos asociados con su aplicación práctica.

Introducción:

La psicoterapia junguiana, inspirada en los fundamentos teóricos desarrollados por Carl Gustav Jung, ha emergido como una modalidad terapéutica distintiva que aborda los aspectos inconscientes de la psique humana. Aunque ha sido objeto de debate y crítica, la evidencia científica ha comenzado a reconocer su eficacia en el tratamiento de una amplia gama de trastornos psicológicos, así como su relevancia en contextos relacionados con la percepción del género.

En esta revisión, exploramos la eficacia y aplicabilidad de la psicoterapia junguiana en diversos ámbitos clínicos, comenzando por su impacto en trastornos comunes como la depresión y la ansiedad. La atención a los complejos emocionales y a los aspectos inconscientes de la psique permite a los terapeutas junguianos ofrecer un enfoque holístico que va más allá de la mera sintomatología, promoviendo un cambio profundo en la experiencia del individuo.

Además, examinamos la utilidad de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos de la personalidad, donde su enfoque en la integración de los contenidos de la psique y en la exploración de los arquetipos y complejos ofrece un terreno fértil para la transformación personal. Este enfoque integrador y profundo puede ser especialmente beneficioso para individuos que luchan con patrones desadaptativos de pensamiento y comportamiento arraigados en la estructura de su personalidad.

A pesar de su eficacia demostrada en estos ámbitos, la investigación específica sobre la aplicación de la psicoterapia junguiana en contextos relacionados con la percepción del género es aún incipiente. Sin embargo, los estudios y casos clínicos disponibles sugieren que esta modalidad terapéutica puede ofrecer un espacio seguro y de apoyo para explorar y comprender la identidad de género de manera significativa y transformadora.

En resumen, esta revisión tiene como objetivo proporcionar una visión integral de la psicoterapia junguiana, destacando su eficacia en el tratamiento de trastornos psicológicos y su relevancia en contextos relacionados con la percepción del género. Al hacerlo, esperamos fomentar una comprensión más profunda de esta modalidad terapéutica y su potencial para promover el bienestar psicológico y emocional de los individuos.

Palabras clave: Psicoterapia junguiana, Carl Gustav Jung, trastornos mentales, depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, percepción del género, integración psíquica.

Método:

Para evaluar la eficacia de la psicoterapia junguiana, se llevó a cabo una búsqueda exhaustiva en bases de datos académicas, como PubMed, PsycINFO y Google Scholar, utilizando términos de búsqueda relacionados con "psicoterapia junguiana", "psicología analítica" y "eficacia". Se identificaron metaanálisis relevantes que investigaron los resultados de la psicoterapia junguiana en una variedad de poblaciones clínicas.

Resultados:

Los metaanálisis incluidos en esta revisión proporcionaron evidencia sólida de la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos como la depresión, la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático y los trastornos de la personalidad. Se observaron mejoras significativas en los síntomas clínicos, así como en la calidad de vida y el funcionamiento psicosocial de los pacientes tratados con psicoterapia junguiana.

La psicoterapia junguiana ha demostrado ser eficaz en una variedad de tipos de trastornos depresivos y de ansiedad, según la evidencia científica disponible. A continuación, se detallan algunos de los tipos específicos de trastornos en los que se ha encontrado que la psicoterapia junguiana es efectiva:

Trastornos Depresivos:

  1. Trastorno Depresivo Mayor (TDM): La psicoterapia junguiana ha mostrado ser efectiva en el tratamiento del trastorno depresivo mayor. Ayuda a los pacientes a explorar y comprender los complejos emocionales y los conflictos subyacentes que contribuyen a la depresión, así como a desarrollar estrategias para manejar los síntomas depresivos.
  2. Trastorno Depresivo Persistente (TDP): También conocido como distimia, este trastorno se caracteriza por síntomas depresivos crónicos de menor intensidad. La psicoterapia junguiana puede ser beneficiosa al abordar los patrones de pensamiento y comportamiento arraigados que perpetúan la depresión crónica.
  3. Trastorno Disfórico Premenstrual (TDPM): La psicoterapia junguiana puede proporcionar apoyo y estrategias de afrontamiento para las mujeres que experimentan síntomas depresivos relacionados con el ciclo menstrual. Ayuda a explorar y comprender las influencias hormonales y emocionales en el estado de ánimo.

Trastornos de Ansiedad:

  1. Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG): La psicoterapia junguiana puede ser efectiva en el tratamiento del TAG al ayudar a los pacientes a explorar y confrontar los complejos emocionales y las preocupaciones subyacentes que contribuyen a la ansiedad crónica.
  2. Trastorno de Pánico: La psicoterapia junguiana puede ser beneficiosa en el tratamiento del trastorno de pánico al explorar y trabajar con los complejos emocionales y las proyecciones inconscientes que pueden desencadenar ataques de pánico.
  3. Trastorno de Ansiedad Social: La psicoterapia junguiana puede ayudar a los individuos con trastorno de ansiedad social al abordar los complejos emocionales y las tensiones internas relacionadas con el miedo al juicio y la evaluación de los demás.

En resumen, la psicoterapia junguiana ha demostrado ser efectiva en una variedad de tipos de trastornos depresivos y de ansiedad al proporcionar un enfoque holístico y centrado en el individuo que aborda tanto los aspectos conscientes como los inconscientes de la psique del paciente. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la efectividad de cualquier tratamiento puede variar según las características individuales del paciente y la gravedad de sus síntomas.

Así mismo, los metaanálisis y estudios revisados han encontrado que la psicoterapia junguiana ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de varios trastornos de la personalidad, entre los que se incluyen:

1.     Trastorno límite de la personalidad (TLP): La psicoterapia junguiana ha mostrado beneficios en el tratamiento de los síntomas asociados con el TLP, como la inestabilidad emocional, la impulsividad y las dificultades en las relaciones interpersonales.

2.     Trastorno narcisista de la personalidad (TNP): Al centrarse en la exploración del yo profundo y en la integración de aspectos inconscientes de la personalidad, la psicoterapia junguiana puede ayudar a los individuos con trastorno narcisista a desarrollar una mayor conciencia de sí mismos y a mejorar su funcionamiento interpersonal.

3.     Trastorno de la personalidad por evitación: La terapia junguiana puede ser beneficiosa para las personas con este trastorno al ayudarles a explorar y confrontar sus miedos y evitar conductas desadaptativas, fomentando así un mayor sentido de autoaceptación y autoconfianza.

4.     Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo: La psicoterapia junguiana puede ayudar a las personas con este trastorno a explorar las raíces profundas de sus obsesiones y compulsiones, promoviendo un mayor grado de flexibilidad y adaptabilidad en su funcionamiento psicológico.

En general, la psicoterapia junguiana se ha mostrado prometedora en el tratamiento de una variedad de trastornos de la personalidad al proporcionar un enfoque integral que aborda tanto los aspectos conscientes como los inconscientes de la psique del individuo.

La evidencia sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos relacionados con la percepción del género es más limitada en comparación con otros trastornos como la depresión y la ansiedad. Sin embargo, algunos estudios y casos clínicos han sugerido que esta modalidad terapéutica puede ser beneficiosa en el abordaje de estos trastornos. Aquí se presenta un resumen de la evidencia disponible:

1.     Disforia de Género: La disforia de género se caracteriza por una discrepancia entre el género asignado al nacer y la identidad de género experimentada. Si bien la psicoterapia junguiana no es el enfoque principal para tratar la disforia de género, algunos terapeutas han integrado principios junguianos en su trabajo con individuos transgénero. Esto puede incluir explorar la relación entre el género y la identidad personal, así como trabajar con los complejos emocionales y las proyecciones asociadas con la experiencia de género.

2.     Identidad de Género Ambigua o Confusa: En casos de identidad de género ambigua o confusa, la psicoterapia junguiana puede ayudar a los individuos a explorar y comprender sus sentimientos y experiencias relacionadas con el género. Esto puede incluir la exploración de complejos emocionales y arquetipos relacionados con la identidad de género, así como el trabajo con sueños y fantasías que puedan proporcionar información sobre la experiencia subjetiva del individuo.

3.     Problemas de Ajuste Relacionados con la Identidad de Género: La psicoterapia junguiana puede ser útil en el tratamiento de problemas de ajuste relacionados con la identidad de género, como la discriminación, el rechazo social y la alienación. Al ayudar a los individuos a explorar y comprender sus experiencias desde una perspectiva más amplia, la psicoterapia junguiana puede promover un mayor sentido de autoaceptación y autenticidad.

Es importante tener en cuenta que la evidencia específica sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos relacionados con la percepción del género es limitada y que se necesita más investigación en esta área. Además, el enfoque terapéutico debe adaptarse a las necesidades individuales y las metas del paciente, y puede ser complementario a otras intervenciones médicas y psicológicas, como la terapia hormonal y la cirugía de reasignación de género.

 

Discusión:

La psicoterapia junguiana ha sido objeto de un amplio debate en la comunidad científica y clínica, con algunas críticas dirigidas hacia su enfoque holístico y sus fundamentos teóricos. Sin embargo, al revisar la evidencia disponible, queda claro que la psicoterapia junguiana ha demostrado ser eficaz en una variedad de contextos clínicos y para una diversidad de trastornos psicológicos.

En primer lugar, los metaanálisis y estudios revisados ​​han proporcionado evidencia sólida sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos como la depresión y la ansiedad. Estos trastornos, que afectan a millones de personas en todo el mundo, requieren intervenciones terapéuticas efectivas que aborden tanto los síntomas superficiales como las causas subyacentes. La psicoterapia junguiana, con su enfoque en la exploración de los aspectos inconscientes de la psique del individuo, ofrece un marco terapéutico integral que puede ayudar a los pacientes a comprender y superar sus dificultades emocionales.

Además, la psicoterapia junguiana ha demostrado ser beneficiosa en el tratamiento de trastornos de la personalidad, incluidos el trastorno límite de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad. Estos trastornos, que están arraigados en patrones de pensamiento y comportamiento desadaptativos, pueden ser especialmente desafiantes de tratar. Sin embargo, la psicoterapia junguiana, al centrarse en la integración de los aspectos fragmentados de la personalidad y en la exploración de los complejos emocionales, puede ofrecer un camino hacia la curación y el crecimiento personal para aquellos que luchan con estos trastornos.

Por otro lado, la discusión sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos relacionados con la percepción del género es más limitada debido a la escasez de investigación específica en esta área. Sin embargo, los estudios y casos clínicos disponibles sugieren que la psicoterapia junguiana puede proporcionar un espacio seguro y de apoyo para que las personas exploran y comprendan su identidad de género de una manera significativa y transformadora.

Es importante destacar que las críticas hacia la psicoterapia junguiana a menudo provienen de aquellos que no están familiarizados con su enfoque o que no han experimentado directamente sus beneficios. Al descontextualizar la psicoterapia junguiana y no tener en cuenta la evidencia científica que respalda su eficacia, estos críticos pueden pasar por alto su potencial para promover el bienestar psicológico y emocional de las personas que buscan ayuda terapéutica.

En resumen, la psicoterapia junguiana representa una modalidad terapéutica valiosa y efectiva que merece ser considerada como una opción de tratamiento viable para una variedad de trastornos psicológicos. Con su enfoque en la integración de los aspectos conscientes e inconscientes de la psique del individuo, la psicoterapia junguiana ofrece un camino hacia la autoexploración, la autoaceptación y la transformación personal que puede conducir a cambios significativos y duraderos en la vida de los pacientes.

 

Conclusiones:

En este estudio, hemos examinado la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de una variedad de trastornos psicológicos, así como su aplicación en contextos relacionados con la percepción del género. Nuestro análisis de la evidencia disponible revela que la psicoterapia junguiana emerge como una modalidad terapéutica prometedora y efectiva en varios aspectos.

En primer lugar, la psicoterapia junguiana ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de trastornos comunes como la depresión y la ansiedad. A través de su enfoque en la exploración de los aspectos inconscientes de la psique del individuo, esta modalidad terapéutica ofrece una oportunidad única para comprender y abordar las causas subyacentes de los síntomas emocionales, lo que puede llevar a cambios significativos en el bienestar psicológico de los pacientes.

Además, la psicoterapia junguiana muestra beneficios en el tratamiento de trastornos de la personalidad, incluidos el trastorno límite de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad. Al centrarse en la integración de los aspectos fragmentados de la personalidad y en la exploración de los complejos emocionales, esta modalidad terapéutica ofrece un camino hacia la curación y el crecimiento personal para aquellos que luchan con estos trastornos.

Si bien la investigación específica sobre la eficacia de la psicoterapia junguiana en el tratamiento de trastornos relacionados con la percepción del género es limitada, los estudios y casos clínicos disponibles sugieren que esta modalidad terapéutica puede proporcionar un espacio seguro y de apoyo para que las personas exploren y comprendan su identidad de género de una manera significativa y transformadora.

En resumen, la psicoterapia junguiana representa una valiosa adición al arsenal terapéutico disponible para los profesionales de la salud mental. Con su enfoque holístico y centrado en el individuo, esta modalidad terapéutica tiene el potencial de promover el bienestar psicológico y emocional de los pacientes y de facilitar procesos de autoexploración, autoaceptación y transformación personal. Sin embargo, se necesita más investigación para explorar su eficacia en una variedad de contextos clínicos y poblaciones específicas, así como para abordar las críticas y desafíos asociados con su aplicación práctica.


Bibliografía:

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miércoles, 21 de febrero de 2024

ABORDAJE JUNGUIANO EN PSICOTERAPIA PARA CONFLICTOS INTERPERSONALES: UNA REVISIÓN INTEGRAL

 

ABORDAJE JUNGUIANO EN PSICOTERAPIA PARA CONFLICTOS INTERPERSONALES: UNA REVISIÓN INTEGRAL

José González Delgado. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.

Resumen

La psicoterapia junguiana ofrece un enfoque único y holístico para abordar los conflictos interpersonales, integrando aspectos de la psique individual y colectiva. Este artículo revisa la literatura actual sobre la aplicación de los principios junguianos en la resolución de conflictos interpersonales, destacando su relevancia clínica y su efectividad terapéutica. Se exploran conceptos clave de la teoría junguiana, tales como el inconsciente colectivo, los arquetipos y la individuación, en el contexto de la terapia de parejas, terapia familiar y conflictos interpersonales en entornos laborales. Se discuten estrategias terapéuticas específicas, técnicas y consideraciones éticas para el trabajo junguiano en la resolución de conflictos interpersonales. Además, se proponen áreas de investigación futura para profundizar en la comprensión y la aplicación clínica de este enfoque.

Palabras Clave

Psicoterapia junguiana, conflictos interpersonales, inconsciente colectivo, arquetipos, individuación.

Introducción

La psicoterapia junguiana, desarrollada por Carl Gustav Jung, se fundamenta en la comprensión de la psique humana como un sistema complejo, influenciado por la interacción entre aspectos individuales y colectivos. En el contexto de los conflictos interpersonales, la terapia junguiana ofrece un marco teórico y práctico que aborda las dinámicas subyacentes que alimentan los desafíos en las relaciones humanas. Este artículo explora cómo los principios junguianos pueden aplicarse de manera efectiva en la comprensión y resolución de conflictos interpersonales en diversas áreas de la vida.

Fundamentos Teóricos de la Psicoterapia Junguiana

La teoría junguiana postula la existencia de un inconsciente colectivo, que contiene patrones universales y arquetipos que influyen en el comportamiento humano (Jung, 1936). Los arquetipos, representaciones simbólicas de experiencias humanas fundamentales, ejercen un papel crucial en la formación de la identidad y en las relaciones interpersonales. La individuación, proceso central en la psicoterapia junguiana, busca la integración de los aspectos conscientes e inconscientes de la psique, promoviendo el desarrollo de una identidad más completa y auténtica (Jung, 1951).

Aplicaciones Clínicas en Conflictos Interpersonales

Terapia de Parejas

En la terapia de parejas, el enfoque junguiano se centra en explorar los complejos y arquetipos presentes en la relación y cómo estos pueden influir en los conflictos. La integración de la sombra, aspectos desconocidos o reprimidos de la personalidad, es fundamental para la reconciliación y el crecimiento de la pareja (Whitmont, 1969). El diálogo activo entre los miembros de la pareja y la exploración de los sueños y fantasías individuales facilitan la comprensión mutua y la resolución de conflictos.

Terapia Familiar

En el contexto de la terapia familiar, la psicoterapia junguiana considera los vínculos familiares como expresiones de complejos arquetípicos compartidos. La identificación de patrones repetitivos y la exploración de mitos familiares permiten desentrañar conflictos arraigados y promover una mayor armonía dentro del sistema familiar (Jacobi, 1973). La técnica de la amplificación simbólica, que involucra la exploración de imágenes y metáforas, facilita la comunicación y la comprensión entre los miembros de la familia.

Conflictos Interpersonales en Entornos Laborales

En entornos laborales, los conflictos interpersonales pueden obstaculizar la productividad y el bienestar organizacional. La psicoterapia junguiana ofrece herramientas para abordar conflictos de poder, rivalidades y dinámicas de grupo disfuncionales. La exploración de complejos colectivos y la promoción de la conciencia individual y grupal son fundamentales para la transformación de conflictos en oportunidades de crecimiento y colaboración (Stein, 2011).

Estrategias Terapéuticas y Consideraciones Éticas

La práctica de la psicoterapia junguiana en el contexto de conflictos interpersonales requiere sensibilidad cultural, ética y profesional. El terapeuta junguiano debe ser consciente de sus propias proyecciones y prejuicios, así como de los límites de su competencia clínica. El mantenimiento de la confidencialidad y el respeto por la autonomía del cliente son principios fundamentales que guían la práctica terapéutica (Cambray, 2012).

Conclusiones y Direcciones Futuras

La psicoterapia junguiana ofrece un enfoque integral y profundo para la comprensión y resolución de conflictos interpersonales en diversos contextos clínicos y sociales. La aplicación efectiva de los principios junguianos requiere un entendimiento sólido de la teoría y, sobre todo, experiencia práctica, así como habilidades clínicas refinadas. Se necesitan más investigaciones para evaluar la eficacia comparativa de la psicoterapia junguiana en relación con otros enfoques terapéuticos y para explorar su aplicación en contextos culturales diversos.

En resumen, la psicoterapia junguiana emerge como una herramienta valiosa en la promoción del crecimiento personal, la reconciliación interpersonal y la transformación social.

Referencias

  • Jung, C. G. (1936). Arquetipos e inconsciente colectivo. Editorial Paidós.
  • Jung, C. G. (1951). Respuesta a Job. Editorial Trotta.
  • Whitmont, E. C. (1969). The Symbolic Quest: Basic Concepts of Analytical Psychology. Princeton University Press.
  • Jacobi, J. (1973). Complex, Archetype, Symbol in the Psychology of C.G. Jung. Princeton University Press.
  • Stein, M. (2011). Jung's Map of the Soul: An Introduction. Open Court.
  • Cambray, J. (2012). Synchronicity: Nature and Psyche in an Interconnected Universe. Texas A&M University Press.

Webgrafía

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domingo, 14 de marzo de 2021

PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA. EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN


PSICOTERAPIA JUNGUIANA. LA CURA DEL ALMA. PARTE 5.

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.




Mani y el maniqueismo

Continuamos en este artículo escrito para psicología junguiana con el simbolismo presente en la figura de Mani. 

Como vimos en nuestro anterior artículo, el nombre de Mani, Manes, significa vaso. Este símbolo alude al recipiente en el que tiene lugar la obra alquímica de transformación del plomo en oro. Pero como dijimos Mani se cambió de nombre. Su nombre original era Gabricus, que se asemeja mucho al nombre con el que los alquimistas se referían al azufre (kibrit). 

Además, Mani fue un niño huérfano, adoptado por una mujer aristócrata, por lo que estos detalles biográficos están relacionados con los símbolos del huérfano, del solitario y del hijo de la viuda, a los que ya nos hemos referido en un artículo anterior

Recordemos que Mani obtuvo de su padre adoptivo cuatro libros procedentes del sabio Escitiano, maestro de su padre adoptivo, pero que le llegaron como legado de su madre adoptiva. Desde un punto de vista psicológico esto se puede interpretar como el descubrimiento que el yo consciente hace de un conocimiento proveniente del anciano sabio, una personificación del sí mismo, como resultado de la relación del yo con lo inconsciente colectivo (la Madre). En definitiva, la sabiduría que proviene del principio espiritual simbolizado por el anciano sabio.

De hecho, Jung relaciona a Mani con el azufre negro, al que se refiere como "la oscuridad activada en la materia, la sombra del Sol, que representa la virginal y materna materia prima". Lo que probablemente aluda al conocimiento que se obtiene cuando la consciencia mantiene relaciones con lo inconsciente que, como vimos, es un acto simbolizado por la alquimia mediante la coniunctio, la hierogamia o el incesto.

E. Edinger, en sus conferencias sobre el libro de Jung Mysterium Coniunctionis, se refiere de un modo acertado a ese conocimiento que se obtiene mediante la relación de la consciencia con la oscuridad ctónica o subterránea de lo inconsciente y lo contrapone al conocimiento obtenido mediante la adopción de un sistema filosófico o una religión ya formulada y altamente diferenciada. 

Nosotros nos hemos referido anteriormente a la vía seca cuando hablamos de ese camino que honra al tabú del incesto y sigue al padre. Una forma moderna de este camino sería aquél conocimiento que se obtiene del saber científico proveniente de las figuras que representan la autoridad científica en un determinado ámbito (el padre), y que confieren a la consciencia colectiva racional (logoterapia, psicoanálisis clásico, terapia cognitivo conductual, etc.) la máxima importancia. 

Como dijimos anteriormente, ya desde los primeros siglos del cristianismo, Cristo ha adoptado para el cristiano dogmático la imagen luminosa de ese conocimiento espiritual que desciende de las alturas, mientras que Mani, como azufre negro, es un contrapunto a ese Cristo exclusivamente luminoso, bueno y "espiritual", es decir, una especie de hermano oscuro de Cristo.

Los psicólogos de orientación junguiana estamos especialmente familiarizados con ese conocimiento que proviene de la profundidad de lo inconsciente a través de las experiencias visionarias (sueños y visiones) y de los productos creativos de la imaginación activa: la vía húmeda.

Para aquellas personas que siguen una vía seca, Jung y, en general, lo junguiano, es concebido como "errado", "equivocado", "no científico", "místico", "meramente psicológico", "maniqueo", "gnóstico", etc., y las críticas se suceden y repiten, muchas veces por un desconocimiento profundo de la obra junguiana, pero sobre todo porque quienes lo critican, bien no pertenecen al ramo, bien desconocen los hechos psíquicos a los que Jung, y la psicología junguiana, se refiere. Hay que indicar aquí que un mero conocimiento intelectual no basta para la comprensión del proceso y sólo aquellos que están recorriendo el camino pueden darse cuenta del tremendo esfuerzo que hizo Jung para hacerlo perceptible e inteligible a otros peregrinos.

No obstante, como se desprende de lo que venimos diciendo, la vía húmeda junguiana es un camino inadecuado para los "hijos del padre". Para estos últimos, repetimos, es la vía seca la adecuada y sería un terrible desatino, no exento de consecuencias desafortunadas, adentrarse en la oscuridad de las entrañas de la madre (lo inconsciente). 

Lo mismo puede decirse de los prístinos hijos de la Madre, para quienes, en la medida en que quede un resquicio del padre, la consciencia no podrá acceder a los dominios de la profundidad. Esto puede expresarse en sueños mediante una batalla entre la consciencia colectiva, simbolizada por ejemplo en un grupo de hormigas guerreras o legionarias, y la consciencia individual y sus contenidos, simbolizados por el yo y sus compañeros, teniendo acceso a los dominios del espíritu de la profundidad, después de que el yo haya derrotado a los representantes de la consciencia colectiva (las hormigas).

Por ese motivo, los psicólogos de orientación junguiana sabemos que es imprescindible conocer y respetar las necesidades anímicas del paciente y sólo en determinados casos es adecuada una intervención que conduzca a la consciencia a las oscuras profundidades de lo inconsciente.

Hace casi veinte años, en un artículo que escribí para la Jung's Page norteamericana, titulado El Reino de Acuario: la Unión de los Opuestos, me referí a la importancia que han tenido los hallazgos descubiertos en un lugar de Egipto, cerca del monasterio de San Pacomio, en Nag Hammadi, a unos cien kilómetros de Luxor. Me referí entonces, y lo retomé de nuevo en mi libro La hermandad de los iniciados, a que el descubrimiento de los manuscritos del cristianismo gnóstico primitivo parecía apuntar a que nuestra época está más próxima a poder asimilar la sombra colectiva del cristianismo oficial, al hermano oscuro del Cristo luminoso y exclusivamente bondadoso de la postura dogmática. 

En todo caso, debo hacer una aclaración antes de proseguir. A Jung le han tildado de maniqueo, así como también de gnóstico. Estas designaciones tienen en el occidente cristiano un significado peyorativo, porque se refieren sobre todo a la defensa de una posición dualista de la realidad y de Dios. Al criticar Jung la posición dogmática cristiana de Cristo como sumo bien y, con ello, la idea de la privatio boni, señalando que en el ámbito de la psicología los productos de lo inconsciente que simbolizan la imagen de Dios, es decir, el sí mismo, son paradójicos; como, por cierto, también lo son las imágenes tradicionales de Cristo. Al así hacerlo, los defensores del padre le han dicho que sigue los pasos del maniqueísmo o del gnosticismo. 

Pero Jung, y los terapeutas de orientación junguiana, está en las antípodas del maniqueísmo. En Mani el bien y el mal tienen ambos una existencia sustancial, el mismo grado de realidad, sí, y en eso coincidimos; ahora bien, para el maniqueísmo se trata de opuestos irreconciliables. Mani y, en general, el gnosticismo cristiano considera el mundo, la materia, como la expresión del mal, al hombre como caído en este mundo dominado por el maligno, y, por tanto, de acuerdo con esa concepción, habría que hacer todo lo posible para dirigirse hacia el bien, que está en el Pleroma

Sin embargo, Jung habla de la unión de los opuestos: mediante el autoconocimiento de la paradójica esencia del sí mismo, y gracias a la integración de los contenidos de lo inconsciente y la retirada paulatina de las proyecciones. Para ello se hace indispensable la meditación, es decir, la introspección, la comprensión de los sueños y los productos de la imaginación, lo que conduce a la toma de consciencia del sustrato arquetípico que convoca todo cuanto la consciencia vive, y que esta considera, erróneamente, como proveniente del mundo. En definitiva la individuación.

Por último, antes de finalizar este artículo, creo necesario hacer una observación respecto de las experiencias visionarias que forman parte de la terapia de orientación junguiana. El trabajo con las imágenes consiste básicamente en que el paciente preste atención y se involucre activamente en la captación de las imágenes de los sueños, de los estados emocionales o las visiones que le sobrevienen en estado de vigilia. Escribir sobre ellos, anotarlos en un diario fechado, dibujarlos o esculpirlos ayuda a seguir la pista a sus transformaciones. Buscamos con ello una integración en la consciencia de los contenidos que surgen objetivamente desde lo inconsciente.

Se diferencia, por lo tanto, de aquellos métodos, de tipo hipnótico o meditativo, dirigidos por un terapeuta o un guía, en los que este introduce una imagen o un tema elegido subjetiva y conscientemente, y que se han vuelto muy populares en occidente: por ejemplo, el mindfullnes, la hipnosis, la meditación cristiana inspirada en los ejercicios de San Ignacio y otros ejercicios espirituales de inspiración hindú. Todos ellos tienen el valor de que intensifican la concentración y ayudan a consolidar la consciencia, permitiendo que esta se fortalezca, evitando así la irrupción de lo inconsciente. Pero en lo que se refiere al acceso a la profundidad y la síntesis de consciente e inconsciente no tienen ningún valor.


 Bibliografía


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Jung, C. G. (2002) Mysterium Coniunctionis. Madrid. Ed. Trotta. Vol. 14.



lunes, 8 de marzo de 2021

PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA. EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN.


PSICOTERAPIA JUNGUIANA. LA CURA DEL ALMA. PARTE 4.

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.


Proseguimos en este artículo hablando sobre las experiencias convocadas por la profundidad para el blog psicología junguiana. 

En nuestro anterior artículo hablamos de las experiencias convocadas por el sí mismo (imagen de Dios en el alma) durante el proceso de individuación, y nos referimos al simbolismo alquímico de la piedra filosofal como sinónimo del "hijo de la viuda". Decíamos que este sinónimo procedía del maniqueísmo, dado que a los seguidores de Mani se los conocía como "hijos de la viuda".

En los próximos artículos quiero profundizar en el significado simbólico de Mani y el maniqueísmo en un proceso de individuación, y en la importancia que tiene comprender el rechazo que provocó en los padres de la Iglesia.

Mani y el maniqueísmo

Los datos biográficos sobre Mani de que disponemos son fragmentarios pero desvelan hechos muy interesantes para la comprensión de ciertas experiencias convocadas durante un proceso de individuación. 

Según parece Mani fue un niño huérfano y, por lo tanto, es el ejemplo del "hijo de la viuda" por excelencia. Su nombre original debió de ser Cubricus que cambió posteriormente por el de Manes, palabra esta última babilónica que significa en castellano vaso. Fue vendido con cuatro años como esclavo a una rica viuda, quien le tomó cariño y le adoptó haciéndole heredero de su fortuna. No obstante, con la fortuna de su madre adoptiva Mani heredó, a ojos de la tradición cristiana, el verdadero veneno de su doctrina gnóstica. Se trata de los cuatro libros de Escitiano, también conocido como "Buddha", maestro de su padre adoptivo Terebinto. Dicho nombre podría ser una alusión al budismo, dado que se cree que Escitiano pudo haber hecho un viaje a la India y quizá haber sido un Brahman. De hecho, la transmigración de las almas que la doctrina de Manes contiene podría proceder del budismo.

La biografía de Escitiano es legendaria: se dice que había estado en Jerusalén en tiempos de los apóstoles. Profesaba una doctrina dualista que, de acuerdo con Epifanio, se ocupaba de los pares de opuestos "blanco y negro, amarillo y verde, húmedo y seco, cielo y tierra, noche y día, alma y cuerpo, bueno y malo, justo e injusto". 

Para el cristianismo, Mani extraía de aquellos libros su perniciosa herejía, envenenando a los pueblos. Esto es especialmente importante porque el maniqueísmo representa, junto con el resto de sectas gnósticas, la sombra colectiva del cristianismo.

Como sabemos, Agustín de Hipona, uno de los padres de la iglesia, responsable, entre otros, de la construcción de la consciencia colectiva occidental (cristiana) abrazó el maniqueísmo durante su juventud. Tras una serie de vivencias, que Agustín expone en sus Confesiones, se convirtió al cristianismo volviéndose especialmente vehemente y vituperante contra Mani y su doctrina. 

Esta reacción es un ejemplo histórico temprano de lo que tiende a ocurrirles a los conversos que abandonan una religión o una ideología para abrazar otra. Esto es especialmente así cuando la consciencia no se ha liberado de la heimarmene, de la compulsión de los astros, es decir, de la identificación con uno de los opuestos. Estos giros enantiodrómicos pueden producirse, por ejemplo, cuando una persona que durante la juventud abrazó una ideología racionalista y materialista, como lo es el comunismo o el marxismo o neomarxismo, en la adultez se convierte al cristianismo, al judaísmo o al Islam. O bien, a la inversa, cuando un cristiano decide abrazar una ideología comunista, abandonando el monasterio

Agustín defendió la doctrina cristiana de la privatio boni. Para él, Cristo es el sumo bien, excluyendo a su antagonista, el poder maligno. El mal, para Agustín y para la tradición cristiana, carece de sustancia, es sencillamente una ausencia de bien o de perfección. Por consiguiente todo bien procede de Cristo, y según esa concepción, todo mal solo puede proceder del hombre. 

Sin embargo, Mani concede al mal el mismo grado de realidad que el bien, y una existencia sustancial. En eso coincide con el resto de sectas gnósticas. De hecho, la secta cátara o albigense, aniquilada por la ortodoxia cristiana del modo más atroz, tenía raíces maniqueas. Con toda probabilidad, Mani tuvo experiencia directa con la realidad del mal, con el Diablo, de ahí el dualismo de su doctrina. Esto le valió la animadversión de los padres de la iglesia, y Agustín lo consideró la encarnación del Diablo. 

Este hecho histórico es un ejemplo temprano de lo que sucede cuando a un/a hijo/a del padre le señalas al Diablo y sus maquinaciones: identificará al Diablo con el mensajero y testigo. Creerá que la persona que ha experimentado, visto e identificado el mal es él mismo el mal del que le trata de alertar. De ahí que lo más prudente para una persona con un conocimiento así sea ver, oír, identificar y callar. La consciencia colectiva, y sus portadores, no comprenderán sobre qué se les está hablando y se producirá una proyección, pues es lo que ocurre siempre que la consciencia se topa con un contenido que le es completamente desconocido.

Un ejemplo de esto lo hallamos en el ámbito de la investigación de los trastornos de la personalidad, y en especial de la psicopatía. La consciencia colectiva (la sociedad) apenas tiene idea de la realidad a la que nos referimos los profesionales cuando hablamos de psicopatía. Incluso nos resulta muy difícil trasladar a un colega psicólogo o a un psiquiatra que no haya tenido un mínimo de experiencia con el mal personificado en un psicópata, los rasgos que lo caracterizan. Los malentendidos y las proyecciones están siempre presentes, como en una especie de juego de espejos, en el seno del cual el profesional mismo a veces corre el riesgo de ser confundido con el mal que intenta ayudar a identificar. 

Continuaremos en próximos artículos hablando del mito de Mani y su relación con algunas experiencias convocadas por la profundidad. 

Para leer la séptima parte de este artículo pincha aquí.


 Bibliografía


González, J. (2004). El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura. Editorial Sotabur. 

González, J. (2020). Cómo integrar tu sombra. Ed. El hacedor de lluvia.

González, J. ( 2020). INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. Ed. El hacedor de lluvia.

González, J. (2020). La hermandad de los iniciados. Ed. El hacedor de lluvia.

Jung, C. G. (2002) Mysterium Coniunctionis. Ed. Trotta. Vol. 14.

lunes, 1 de marzo de 2021

PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA. PROCESO DE INDIVIDUACIÓN.

 

PSICOTERAPIA JUNGUIANA. LA CURA DEL ALMA. PARTE 3.

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.



Proseguimos nuestro extenso artículo sobre el proceso psicoterapéutico de orientación junguiana escrito para Psicología junguiana. En esta ocasión vamos a hablar del proceso de individuación, y continuaremos describiendo algunas de las experiencias numinosas convocadas por el arquetipo del sí mismo durante dicho proceso.


El proceso de individuación



Todas las experiencias vitales que vive nuestra consciencia a lo largo de la existencia están convocadas por la profundidad. Dichas experiencias son percibidas por nuestra consciencia como provenientes de la realidad objetiva. Por ese motivo resulta inevitable la proyección, dado que es el modo en que la consciencia puede conocer su trasfondo arquetípico. Ahora bien, nuestra consciencia no puede retirar las proyecciones, es decir, no puede liberarse de la heimarmene o de la ilusión creada por maya (anima/animus), si antes no experimenta hasta sus últimas consecuencias el trasfondo arquetípico. Esto se asemeja mucho a la descripción que hace Platón en el mito de la caverna. Dicho trasfondo es proyectado en la realidad exterior, en el mundo circundante, a través de las diversas personas, circunstancias, acontecimientos o sucesos que nos ocurren. Esto es en esencia la individuación: un hacerse consciente del trasfondo arquetípico de la existencia.

Ahora bien, este proceso puede ser comprendido como un camino convocado por el sí mismo, que recorren solo unos pocos individuos -aquellos llamados por el sí mismo-. Dichos individuos, a medida que van avanzando en la retirada de las proyecciones/ilusiones creadas por esos arquetipos denominados anima en el varón y animus en la mujer, van haciéndose conscientes de la procedencia transpersonal de sus experiencias vitales y, last but not least, de su más íntimo destino.

El huérfano y la viuda.

Una de las experiencias vitales que la consciencia ha de vivir durante el proceso de individuación viene simbolizada en la alquimia por la imagen del lapis como huérfano. Huérfano es uno de los sinónimos con los que se conoce a la piedra de los filósofos, es decir, al sí mismo proyectado en la materia. Jung cinceló en una de las caras de su piedra, en la Torre que construyó en Bollingen, una inscripción alquímica de Arnaldo de Vilanova que dice así:

“Soy huérfano, estoy solo; sin embargo, se me encuentra en todas partes. Soy una unidad pero contrapuesto a mí mismo. Soy joven y anciano a la vez. No he conocido padre ni madre, porque se me tuvo que extraer de las profundidades como a un pez. O porque caí del cielo como una piedra blanca. Voy vagando por bosques y montañas, pero estoy oculto en lo más íntimo del hombre. Soy mortal como todos, sin embargo, no me afecta el curso de los tiempos.”

La experiencia de la orfandad, que es percibida ya en la niñez por muchos de mis pacientes intuitivos, se refiere a que la vivencia del sí mismo ocurre cuando se pierden todos los asideros, el soporte de las figuras paternas desaparece y la consciencia se siente huérfana, desterrada o abandonada, precisamente porque desaparece toda fuente de seguridad exterior. Solo así puede experimentarse la fuente que proporciona seguridad a la existencia. Por lo tanto, dicha experiencia, mediante la cual la conciencia siente que ha sido despojada de todo cuanto le proporciona seguridad exterior, es imprescindible para descubrir el sólido soporte de la piedra. Resulta cuanto menos significativo que, en plena época de pandemia, se haya constelado precisamente el arquetipo que sustenta esta experiencia (o sea, el sí mismo) lo que permite comprender el motivo por el cual una canción sudafricana, cantada en una lengua desconocida por occidente como es la zulú, se haya convertido en un auténtico éxito viral. Me estoy refiriendo a la canción Jerusalema, cantada por la cantante Nomcebo y el artista Master KG.

Otra experiencia, muy relacionada con esta, viene expresada en el término alquímico del “hijo de la viuda” referida a la piedra filosofal. Parece que el término tiene su origen en el maniqueísmo puesto que a los maniqueos se los llamaba “hijos de la viuda”. También se les conoce así a los masones y a Malkut, en la Cábala, se la conoce como “viuda”. Estas designaciones aluden a que la piedra no tiene padre. El término viuda proviene del latín videre que significa en castellano “separarse”. Por lo tanto, es imprescindible separarse de aquello a lo que permanecemos unidos en identidad inconsciente, aquello que nos hace estar ligados y, por ende, que nos mantiene en un estado de dependencia y de falta de libertad, si es que queremos ser conscientes del trasfondo arquetípico, de la realidad detrás de la proyección.

Además de esta experiencia de retirada de proyecciones/desilusión, la viuda se refiere a la madre, esto es, al origen de la vida; en lo que atañe a la consciencia su origen es lo inconsciente. Que el hijo no tenga padre representa, desde un punto de vista simbólico, que la consciencia ha de estar completamente desprendida de las ideas que conforman el saber colectivo (el padre). La consciencia no puede acceder a la profundidad si están presentes en el hijo (la consciencia), en alguna medida, las ideas colectivas. Pues la consciencia se mantendría unida a las ideas superiores, al padre, lo que le impediría toda conexión incestuosa con lo inconsciente. 

Los psicólogos de orientación junguiana, así como las personas que realizan un proceso de individuación, tratamos con las regiones oscuras, ctónicas o subterráneas de lo inconsciente. Esto contrasta con las ideas que provienen de una consciencia luminosa, ligada al padre, que se adquiere cuando se abraza una religión o un sistema filosófico altamente diferenciado. Esta sabiduría proviene de lo alto, de ideas abstractas y “elevadas”, a diferencia de la consciencia del “hijo de la viuda” que es incestuosa porque tiene oscuras relaciones con la madre (lo inconsciente). De ahí que, para una consciencia colectiva resulte cuanto menos sospechosa, cuando no directamente escandalosa.

Con esta última afirmación me estoy refiriendo a dos modos de relación con la realidad numinosa que, por ser opuestos, muchas veces provocan en quienes los experimentan profundos malentendidos, cuando no directamente enemistades insalvables. Esto forma parte en todo caso del juego de opuestos y de cómo cada parte tiende a identificarse con un opuesto,  rechazando a su contrario. Pero lo cierto es que, para una mentalidad que honra al Padre, y por lo tanto, a todas aquellas ideas metafísicas, filosóficas o religiosas que proceden de una religión establecida, de un sistema filosófico/científico o, incluso, de una ideología laica ese es el modo adecuado para ellos de experimentar el trasfondo arquetípico/numinoso. Estás personas pueden ser llamadas "hijos del padre" y su camino es una vía seca.

Por el contrario, para quienes el padre ha muerto y son, por tanto, "hijos de la viuda", el camino hacia la obtención del lapis proviene de la relación directa con la profundidad de lo inconsciente, con la madre, y para ellos el trasfondo arquetípico es experimentado mediante las imágenes arquetípicas que, por cierto, están en el origen de las diversas religiones, sistemas filosóficos e ideologías laicas. Estas personas pueden ser llamadas "prístinos hijos de la madre". Y su camino es una vía húmeda.

  Iglesia Espiritual

Otra experiencia que tiene una base arquetípica es aquella que viene representada por la Iglesia Espiritual. A diferencia de las Iglesias colectivas y exteriores, esta idea de la Iglesia Espiritual alude a la unión fraternal de todas aquellas personas que han tenido la profunda experiencia del sí mismo. Sobre esta experiencia dice un texto alquímico lo siguiente: “Espíritu es Dios y quienes Le adoran han de hacerlo en el espíritu y en la verdad”.  La vivencia individual de la profundidad hace que todas aquellas personas que se han visto convocadas desde el sí mismo (el espíritu de Mercurio) a experimentar un proceso de individuación se encuentren unidas a través de un vínculo espiritual, que trasciende todas las barreras materiales. No es una congregación de corderos alrededor de un pastor, sino una unión de seres humanos que se han separado del rebaño para convertirse en individuos.  

Para ir a la quinta parte de este artículo pincha aquí

Bibliografía:

González, J. (2020). INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. Ed. El hacedor de lluvia. 

González, J. (2020). La hermandad de los iniciados. Ed. El hacedor de lluvia. 

Jung, C. G. (2002) Mysterium Coniunctionis. Ed. Trotta. Vol. 14.

martes, 23 de febrero de 2021

PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA. CURA DEL ALMA.


PSICOTERAPIA JUNGUIANA. LA CURA DEL ALMA. PARTE 2.

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana.



En la segunda parte de este extenso artículo escrito para Psicología junguiana  decíamos que el encuentro del yo con lo inconsciente resulta penoso para la consciencia. Los pacientes experimentan que su mundo, todo por cuanto han luchado y por lo que se han sacrificado, comienza a tambalearse; incluso empiezan a sentir que ya no tiene sentido, o que no les motiva continuar sosteniendo lo que hasta ese momento les hacía sentirse vivos.

La Herida

La alquimia representa la experiencia del yo en sus primeros contactos con lo inconsciente mediante el símbolo de la herida. En efecto, el yo se siente herido en el encuentro con lo inconsciente, siendo el primero de ellos el más terrible. Esto ocurre siempre que la psicoterapia conduce a una cierta profundidad y, allende los contenidos de la sombra, comienzan a aparecer en los sueños motivos de carácter arquetípico. Es importante comprender que se trata de una experiencia inevitable, y no un fenómeno anómalo que deba tratarse con psicofármacos, por ejemplo.

Esa experiencia de la consciencia ha sido simbolizada mediante diversas representaciones: Ra herido en el pie por la serpiente que Isis le pone en su camino; el lobo engullendo al Rey; el mordisco del perro enloquecido; cupido hiriendo con sus flechas los corazones de sus víctimas, etc. Todos estos motivos aluden al símbolo de la mortificación, de los padecimientos del alma, también presentes en la Noche Oscura de Juan de la Cruz.

La coniuntio o el arquetipo del incesto

Además de esta experiencia de la herida, hay otras experiencias que la consciencia experimenta en sus primeros encuentros con lo inconsciente. Una de ellas es el sentimiento de culpa. La relación de la consciencia con lo inconsciente es simbolizada en la alquimia mediante el símbolo de la coniunctio o del hierosgamos, es decir, de la conjunción de los opuestos. Este símbolo central se relaciona con el arquetipo del incesto, tan caro al psicoanálisis. Freud comprendió y explicó el incesto desde un punto de vista concreto y personal. Y se refirió al tabú del incesto también desde un punto de vista personalista, siendo el padre el responsable de instaurar la prohibición del incesto. Sin embargo, además de este punto de vista, el incesto puede comprenderse como un símbolo arquetípico, y por tanto alude a la experiencia de un retorno a la fuente o al origen (la Madre) de la consciencia, es decir, lo inconsciente. El título de mi primer libro, El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura, se refiere a esa experiencia.

En sueños suele representarse mediante un retorno a la infancia, y pueden surgir símbolos como el árbol (la Madre), el jardín en el centro de una estructura circular o la fuente. A través del tabú del incesto se prohíbe la unión del yo con lo inconsciente, dado que en el proceso evolutivo la consciencia tiene que hacer un tremendo esfuerzo por separarse de la Madre-Origen-Infancia-Inconsciente para conseguir una posición de madurez y responsabilidad, separada del grupo familiar. Un ejemplo de este proceso, y de la prohibición del incesto, lo podemos ver en la saga El Padrino. Y el final del patriarcado, como etapa psíquico-espiritual dominada por el arquetipo del padre y, por lo tanto, con el fortalecimiento de la consciencia desde un punto de vista colectivo-nacional, lo vemos en España durante el franquismo, y, en especial, en su transición a la democracia con el golpe de estado del 23F de 1981.

Solo se produce una pérdida de esta situación tan duramente ganada cuando un hecho vital provoca una introversión profunda. Un ejemplo de tabú del incesto lo hallamos en el Decálogo del Antiguo Testamento, concretamente en el Segundo Mandamiento en donde se prohíben expresamente las imágenes. Estas aparecen precisamente en el encuentro con lo inconsciente y abren las puertas a la profundidad. Que esto ocurra, que exista una prohibición expresa al retorno al origen, significa que el acceso de la consciencia a la profundidad no es adecuado, ni apropiado, sino solo para unos pocos “transgresores de la ley”. De ahí el sentimiento de culpa que surge como consecuencia de la ruptura del tabú. En la mayoría de los casos las explicaciones personalistas, reductivas y concretas, que honran el tabú del incesto, son las adecuadas.

Un yo inmaduro podría sufrir todo tipo de desgracias si tuviera acceso a lo inconsciente, como por ejemplo un brote psicótico, una esquizofrenia u otro trastorno mental grave. Recuerdo un sueño de un paciente de veinte seis años en el que se expresaba este peligro: en la escena aparecía el soñador queriendo mantener relaciones sexuales con una mujer desconocida (lo inconsciente, la Madre), por la que se sentía muy atraído, pero que no llegó a consumarlas porque se dio cuenta de que su falo era demasiado pequeño (yo inmaduro). A otro paciente le ocurrió que, a la edad de veinte años, quiso experimentar con marihuana y sufrió un brote psicótico.

Para ir a la cuarta parte de este artículo pincha aquí


Bibliografía

González, J. (2004). El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura. Editorial Sotabur. 

González, J. (2020). Cómo integrar tu sombra. Ed. El hacedor de lluvia.

González, J. ( 2020). INICIACIÓN. El estertor del patriarcado. Ed. El hacedor de lluvia.

González, J. (2020). La hermandad de los iniciados. Ed. El hacedor de lluvia.

Jung, C. G. (2002) Mysterium Coniunctionis. Ed. Trotta. Vol. 14.