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jueves, 18 de diciembre de 2014

Llega la 2ª edición de AL FINAL DEL TÚNEL



La 2ª edición de la novela psicológica  y espiritual, Al final del túnel, acaba de publicarse tanto en formato ebook como en libro, el día 25 de noviembre de 2014. Ya está disponible en la librería virtual de amazon desde cualquier lugar del mundo. Si quieres pedir un ejemplar puedes solicitarlo en el  siguiente enlace:


Esta nueva edición contiene algunas novedades con respecto a la edición anterior. Además de las 20 imágenes, que en la versión ebook son a todo color y en la versión de libro en blanco y negro, se ha revisado todo el texto y se han añadido algunas mejoras que proporcionan una mayor calidad a la obra.

Como en la primera edición, esta 2ª edición está basada en hechos y sucesos reales. Narra la historia de un ciudadano occidental que, después de haber conseguido todo cuanto un hombre moderno pudiera desear, el destino se le vuelve en su contra, pierde casi todo cuanto había ganado y termina por ingresar en prisión condenado injustamente por un delito de violencia de género.

La novela incide en la importancia de integrar la dimensión espiritual en el proceso terapéutico de un modo muy práctico. De ahí que, la psicología junguiana y la psicología transpersonal están muy presentes en el desarrollo de los acontecimientos que le sobrevienen al personaje principal. La iniciación a la realidad del alma (de lo "inconsciente colectivo"), de ese mundo interior o microcosmos que habita en el ser humano, es uno de los temas fundamentales de esta novela.

Al final del túnel aborda los mismos conflictos que están presentes en algunas películas modernas de ciencia ficción, como, por ejemplo, Avatar, Matrix o la saga del Señor de los Anillos: la emergencia de la corrupción y del mal en la cultura occidental; la importancia de aceptar e integrar el aspecto femenino de la naturaleza humana; las crisis económica y ecológica mundiales y su relación con el desarraigo espiritual del hombre moderno; o la muerte y el renacimiento de lo divino en el alma del ser humano.

Al final del túnel es una historia de superación, de autorrealización y de experiencia con el misterio que se expresa en la vida de todo ser humano. La meditación, la imaginación creadora y el desarrollo de la capacidad de relación con el mundo de los sueños también están presentes, proporcionándole al lector un ejemplo del modo en que dichas prácticas contemplativas se pueden realizar.

Por último, ha sido prologada por el Dr. Salvador Harguindey Oncólogo, Vicepresidente de la International Society of Proton Dynamics of Cancer y escritor.
 
La página web del autor, el escritor y terapeuta de orientación junguiana José González

Mira el Booktrailer:

lunes, 22 de julio de 2013

ENTREVISTADO PARA EL BLOG INTEGRAL DE GUNTHER EMDE

La semana pasada Gunther Emde publicó la entrevista que me hizo en su blog integral. Dejo a continuación dicha entrevista, que podéis ver también en el muy recomendable  blog de Gunther,  a quien agradecemos su amabilidad y su apertura.

El Blog Integral entrevista a José González

José González es psicólogo, terapeuta de orientación junguiana y escritor. 

Licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad Europea de Madrid 
y graduado en Psicología por la UNED. 

Gunther Emde:  Hola José, antes que nada gracias por concedernos esta entrevista para los lectores de El Blog Integral. Mi primera pregunta se refiere a las experiencias personales que nos impulsan en ocasiones a plasmarlas en forma de ensayo o de novela. ¿Es este el caso de tu primera novela, "Encuentros en la oscuridad", publicada en 2007? Si así fuera, ¿podrías explicar alguna experiencia o cambio en la percepción de la vida que tuvieras en los meses o años previos?  


http://www.elblogintegral.com/2013/07/el-blog-integral-entrevista-jose.html
José: Gracias a ti, Gunther, por entrevistarme, y enhorabuena por tu blog. Con respecto a tu primera pregunta, entiendo que cada novela que escribo es un fragmento de mi propia vida interior. Desde mi punto de vista, la vida puede caracterizarse, algo que hizo ya Miguel de Unamuno, como una novela en curso o, como decía Jung, un mito en despliegue continuo. Mi primera novela, “Encuentros en la oscuridad”, la escribí en un completo aislamiento con respecto a la sociedad, casi toda ella de noche, y sumido en un estado de arrobamiento. Apenas tardé una semana en escribirla y, para serte sincero, gran parte del texto lo escribí al dictado de un “otro” al que, de hecho, he llamado daimon en la novela. Durante las dos noches en las que plasmé el grueso del libro, me sucedieron numerosos fenómenos extraños. Uno de ellos es realmente significativo. Mientras pensaba en lo que iba a escribir, salí a dar una vuelta en mitad de la noche. Un búho chico me sobrevoló, pasó por encima de mi cabeza, se golpeó con la pared de un edificio y cayó aturdido al suelo. Yo me aproximé a él, cogí una pequeña caja de cartón que encontré cerca de allí, lo introduje en ella como pude, me alejé del edificio en el que se había golpeado, abrí la caja y emprendió de nuevo el vuelo. Esta y otras experiencias extrañas me llevaron al convencimiento de que existe un mundo misterioso, ajeno a la consciencia diurna, que funciona de un modo autónomo. Gracias a esas experiencias, y a otras por el estilo, comprendí aquello a lo que Jung se refería cuando hablaba de lo inconsciente colectivo o, como lo denomina en El Libro Rojo, del espíritu de las profundidades.

G: Tu última obra "Al final del túnel", ¿podría explicarse en función de algo similar, o es algo diferente?

J: Sí, Gunther, “Al final del túnel” podría entenderse como una ampliación de las experiencias que viví cuando escribí “Encuentros en la oscuridad” y, al mismo tiempo, es la precuela de otro libro mío titulado “La hermandad de los iniciados”. Lo que diferencia “Al final del túnel” de mis otros libros es que intento representar, a través de un relato que narra la vida de un hombre moderno, cómo veo yo la situación espiritual en la que nos encontramos, y cuales son los conflictos que nos afectan, hasta cierto punto, a todos los que vivimos en este momento histórico; conflictos a los que debemos enfrentarnos, cada cual a su modo particular. De ahí que su prologuista, el Dr. Salvador Harguindey, clasificara “Al final del túnel” como novela psicológica, dentro del género iniciado por Hermann Hesse.

G: ¿Te consideras un escritor metódico o caótico? Ya sabes, los hay que escriben de 9 a 5, y otros sólo cuando lo permiten las musas...

J: Bueno, considero que tengo un poco de ambas características. Aunque, si las musas no acompañan, entonces prefiero no escribir y dejar que las ideas vayan madurando en mi interior. Normalmente, siento una gran actividad onírica e imaginativa poco antes de ponerme a escribir, y esa actividad me suele acompañar durante todo el proceso de elaboración de una obra. La lectura, investigación y recopilación de datos es la parte que me hace ser algo más “metódico”.

G: ¿Sigues haciendo pesas? Se te ve en forma.

J: Sí, hago ejercicio físico siempre que puedo. Practico pesas en un gimnasio, al que voy unas tres veces por semana. Sin embargo, el deporte que más me gusta es el montañismo y el senderismo, aunque también monto en bicicleta de montaña. De hecho, en el primer lugar en el que experimenté el efecto de los “arquetipos” fue durante una jornada de montañismo, en lo alto de una montaña. Allí, en plena naturaleza, rodeado de robles o pinos, me siento como “en casa”.

G: ¿Efectúas algún tipo de práctica espiritual? ¿Has tenido alguna clase de experiencias que puedan calificarse como espirituales?

J: Sí, aunque es un tema que mantengo en la intimidad. No obstante, lo que sí puedo decirte es que no separo mi vida espiritual de la ordinaria. Para mí, lo importante no es la “práctica espiritual” concreta que alguien lleve, sino la actitud que uno tenga ante todas las dimensiones de la existencia.

G: Tú eres un experto en Jung. ¿Opinas que Jung alcanzó la máxima cota de trascendencia (iluminación), o bien lo consideras, como hace Wilber, como una persona que tuvo importantes vislumbres de los estadios psíquico y sutil, pero que en ocasiones confundió lo pre-personal con lo trans-personal?

J: Bueno, para ser honestos, no podría afirmar con rotundidad si Jung, o menganito de tal, ha llegado a la cota máxima de la trascendencia. Para eso, habría que estar en una situación que contemplara la totalidad del destino de los hombres, y eso es algo que le corresponde a “Dios”. Dicho esto, en mi opinión, siempre condicionada por mi propia ecuación personal, considero que Jung ha sido un maestro espiritual, un iniciado en los misterios de la naturaleza, es decir, un gnóstico. La obra de Jung, pese a que ha habido bastantes personas que la han leído parcialmente, aún permanece desconocida para la mayoría. Especialmente, para los lectores de habla española. Y esto es así porque aún no se ha traducido toda su extensa obra al español. Así que, incluso los que llevamos muchos años estudiándole, hay partes de su obra que desconocemos. No obstante, hasta donde yo conozco, en Jung vemos dos facetas distintas. La primera es la del empírico, fenomenólogo y hermeneuta, que es tal vez la “más conocida”. Y una segunda, más íntima, más oculta si se quiere, en la que se mostraba sólo ante un grupo reducido de personas. A esta última faceta pertenecen sus últimos escritos, como El Libro Rojo, sus memorias y algunas de sus epístolas, entre otros. La lectura de la obra de Jung, especialmente esta última tan desconocida, requiere prestar mucha atención y, en mi opinión, haber recorrido o estar recorriendo el camino que él describe en sus textos. De lo contrario, se puede malinterpretar lo que él escribe, como les ha sucedido a Victor Frankl o a Ken Wilber, por ejemplo.



G: ¿Has leído "El libro rojo" de Jung? Si es así, ¿qué opinión te merece? ¿Crees que aporta algo que sea adecuado para el siglo XXI?

J: Sólo he leído parte de El Libro Rojo, aunque he sobrevolado la obra entera. Se trata de un libro incalificable e inclasificable, en el que Jung escribió, dibujó y pintó las experiencias visionarias que tuvo durante su viaje del alma. Cuando uno se adentra en su lectura se da cuenta de que es como si accediera a una catedral. Contiene multitud de imágenes simbólicas, de sueños, de textos polisémicos que resultan muy difíciles de comprender si no se lee despacio, pensando detenidamente, meditando y, sobre todo, contemplándolo a la luz de la propia experiencia personal. Esta última es la verdadera piedra de toque. Cuando te adentras en este magnífico libro, rápidamente acuden a la memoria otros textos de la literatura universal, como la Odisea de Homero, la Divina Comedia de Dante, el Así habló Zaratustra de Nietzsche, la Eneida de Virgilio, etc. Sin embargo, a diferencia de todos ellos, El Libro Rojo contiene la experiencia de una odisea del alma de un hombre contemporáneo. Eso es lo que le hace realmente significativo, y que contenga, en cierto modo, un mensaje “profético”, en el sentido de que descubre asuntos de gran relevancia para el hombre de nuestro tiempo. Es difícil sintetizar en unas líneas lo que aporta este libro al hombre del siglo XXI, y lo que diga siempre será erróneo por escueto y parcial. Máxime, teniendo en cuenta que no lo he leído entero con detenimiento. Pero, considerando estas limitaciones, yo diría que el mensaje de El Libro Rojo de Jung, para el hombre de esta época, es el siguiente: “El alma existe; es una entidad autónoma que habita en lo profundo del ser humano. La consciencia del hombre puede y debe entablar una relación dialéctica con su alma, si desea restablecer el equilibrio que la humanidad ha perdido con la supremacía del racionalismo patriarcal y su consciencia unilateralmente desarrollada. Ese viaje por el alma “culmina” en el renacimiento de la imagen de dios en el “interior” del ser humano, y supone, para el hombre, una completa transformación de su actitud hacia todas las esferas de su existencia: la vida, el mundo, la sociedad, las relaciones interpersonales, la naturaleza, etc., adquieren una dimensión simbólica (religiosa=religio=unido y ligado a Dios), es decir, sagrada.”

G: ¿Crees que la maduración personal sigue unas etapas definidas, después de los estadios descritos por Piaget? Me refiero a si crees que es posible algo así como la iluminación "de un solo salto", o bien hay que recorrer de forma ineludible unas etapas que son las mismas para todos.

J: Considero que el proceso de maduración personal pasa por diferentes etapas, en efecto. Y que esas etapas hay que experimentarlas, asimilando las vivencias a las que convoca. Ahora bien, hay que tener cuidado con las clasificaciones que la consciencia realiza de un proceso que es autónomo y que, por definición, las trasciende. Conocer intelectualmente las “etapas” que otros han descrito no significa que uno haya conseguido la “iluminación”. El Camino se conoce recorriéndolo. Y, si se hace así, uno no puede menos que recordar las palabras de Antonio Machado: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar.” Si hay algo que el proceso de maduración tiene de característico es que el individuo accede a un territorio ignoto para su consciencia, y que, por más que otros hayan descrito ese viaje en etapas, éste siempre será único para él. Pongamos un ejemplo. Sabemos que hay ciertos motivos que se repiten en los sueños de los diferentes individuos y que, además, aparecen en los mitos, el folklore y los cuentos de las más variadas culturas. Sin embargo, nunca he conocido a dos personas que sueñen exactamente el mismo sueño, sin variación alguna. Y esto es así, porque la “ecuación personal” del individuo es única e irrepetible.



G: Volviendo a tu obra recién publicada, "Al final del túnel", ¿consideras que es imprescindible una inmersión en las penumbras del alma humana antes de poder vislumbrar la luz de la comprensión? ¿La evolución de una persona sería algo así como un "retroprogreso", por emplear un término de Pániker, es decir un constante avance hacia arriba y hacia adelante, y a la vez una profundización también cada vez mayor en el pasado, en las oscuridades de las heridas de la infancia, por ejemplo? ¿De qué forma se plasma todo esto en tu obra?

J: Sí, considero que es imprescindible una inmersión en las simas del alma humana, si quiere uno conocerse a sí mismo. Porque el hombre, por más que les pese a algunos, es un auténtico desconocido para sí mismo. Y, cuando empieza realmente a conocerse y atraviesa la epidermis de su consciencia, pronto se da cuenta de que en él hay un espacio interior que tiene vida propia. Una vida que la conciencia no ha producido y que, por lo tanto, tampoco puede controlar, ni manejar a su antojo. De ahí la importancia del silencio, del tener un espacio en el que apartarse del “mundanal ruido”, a fin de poder escuchar y contemplar esa vida que habita en nosotros. Si hay algo que le cuesta al occidental un trabajo ímprobo es el aprender a tener paciencia y permitir que las cosas se den por sí mismas, sin que el yo consciente interfiera en el proceso. Nuestra consciencia diurna está habituada a controlar y a manipularlo todo, para que las cosas se den de acuerdo a como ella lo ha planificado. Pero esta actitud es completamente errónea cuando lo que está en juego es el proceso interior.

Con respecto a tu segunda pregunta, el término de Pániker, “retroprogreso”, pienso que es muy acertado, porque hace justicia a esa paradoja que tiene lugar durante el proceso de evolución individual (y que también se observa en el grupal o en el social). El símbolo que suelo utilizar para ejemplificar el proceso de individuación, es decir, la evolución de la Conciencia (entendida esta como una Totalidad), es la imagen de un árbol. Precisamente porque en éste lo que está arriba y lo que está abajo, las raíces profundas y las ramas aéreas, está relacionado lo uno con lo otro. Y, en el símbolo del árbol hallamos las tres dimensiones en las que podemos dividir la Realidad: la aérea o el Cielo; la profunda o el mundo ctónico subterráneo; y el mundo intermedio. Por algo es el árbol una epifanía de Dios y, también, como símbolo del arquetipo de la Madre, el lugar en el que tiene lugar el renacimiento de la divinidad.



En toda mi obra puede rastrearse, como si de un hilo de Ariadna se tratara, ese “retroprogreso” al que se refiere Pániker. Y trato de hacerlo en un lenguaje sencillo, divulgativo, accesible a todo tipo de público. Así, por ejemplo, en mi última novela, “Al final del túnel”, describo este proceso a través de un relato heroico que, por cierto, está basado en hechos reales. Pero es heroico en el sentido de que describe un viaje que parte del mundo de la consciencia ordinaria, aquél en el que se desenvuelve a diario el hombre contemporáneo, y el protagonista se aventura hacia el ignoto mundo del alma, con las dificultades y los conflictos inherentes a esa odisea. Y, en ese recorrido, tiene lugar una experiencia de iniciación (=de muerte y renacimiento a la realidad del alma y sus arcanos), entre otras muchas sorpresas que el lector encontrará en sus 217 páginas. De ahí que el título del ensayo novelado que continúa la historia del protagonista de “Al final del túnel” sea “La hermandad de los iniciados”, puesto que en él describo las experiencias y las enseñanzas de una comunidad de monjes que han experimentado una iniciación, y que está dirigida por un Maestro o guía espiritual.

miércoles, 24 de abril de 2013

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "AL FINAL DEL TÚNEL" EN MANZANARES EL REAL


crónica de la PRESENTACIÓN DEL LIBRO "AL FINAL DEL TÚNEL" EN CASA MARGA



Muchas gracias a todos por vuestra presencia. Ante todo querría agradecerle a la dueña de este encantador establecimiento su hospitalidad, así como a Pepa Rodríguez y a todos los miembros de la Asociación Cultural El Real de Manzanares por su gentileza al permitirnos presentar esta novela en un lugar tan acogedor. Al editor de la novela, Carmelo Seguro y a su esposa María Eugenia González, por haber apostado nuevamente por la publicación de un libro mío, que es ya el cuarto proyecto editorial que escribo en solitario.

Además, quiero agradecer a Maribel Rodríguez la presentación que acaba de realizar; de igual modo mi agradecimiento a Ignacio Rodríguez, el autor del montaje del book trailer que les mostraremos a continuación, y que es, asimismo, el responsable de la magnífica portada del libro. 

Por último, quería agradecer públicamente al autor del prefacio, el Dr. Salvador Harguindey, oncólogo, investigador, escritor y un entrañable amigo.

Quizás debiera comenzar diciendo que este libro contiene, además de lo que os ha contado ya Maribel, numerosas experiencias visionarias, es decir, sueños y visiones que el protagonista, de nombre Juan, va teniendo en toda la obra. Sueños y visiones que se van convirtiendo en realidad.  Estos sueños y visiones se van haciendo cada vez más frecuentes, a medida que el lector avanza en la lectura, al tiempo que van sufriendo una transformación: pasan de ser amenazadoras pesadillas de catástrofes apocalípticas, a convertirse en fuente de inspiración y en un aporte fundamental para la vida del protagonista.  Y quiero hacer énfasis en el aspecto visionario de la novela por lo siguiente: los sueños y las visiones, como nos enseñan la psicología, la psicoterapia y la mística, son manifestaciones de un misterio que habita en el ser humano. Esto significa que el acceso al mundo interior, al Alma, es un auténtico descubrimiento para la conciencia del hombre. Un descubrimiento de una realidad autónoma que habita en lo más íntimo de nosotros.


El hombre occidental contemporáneo, en su énfasis por alcanzar el éxito profesional y/o material, que son ambos algunos de los valores que la sociedad considera como los más importantes, aquellos que harán al ser humano alcanzar la felicidad; en ese énfasis, decía, parece que ha perdido en gran medida las raíces que lo conectan con esa realidad interna que es el alma humana. De hecho, el interés actual por las Experiencias Cercanas a la Muerte, y la existencia o no de una Vida más allá de la Vida, están en la base de esa pérdida del alma. Pues, si así no fuese, no haría falta realizar enormes esfuerzos en "demostrar" científicamente al incrédulo hombre moderno, la existencia de la realidad de su propia alma, ni de la posible conexión de ésta con una realidad trascendente. Algo archiconocido en otras culturas, y en épocas pasadas también en Occidente.

Al final del túnel tiene muchos  ingredientes que son típicos de una epopeya. En cierto modo, su estructura nos recuerda a obras literarias como la Odisea de Homero, la Divina Comedia de Dante, el Fausto de Goethe o las Confesiones de San Agustín. Esta estructura tiene un objetivo muy concreto: la de mostrar que el encuentro con nuestras profundidades se nos presenta como un viaje hacia lo desconocido, y, de hecho, a la consciencia del ser humano se le presenta como un mito, como una odisea. 

Otra idea que querría precisar aquí es que Al final del túnel está basada en experiencias reales que han sido vividas por personas que he conocido a lo largo de mi vida, y está inspirada, también, en algunas obras de la literatura universal, como las que he mencionado antes (Fausto, Confesiones, etc.). Para preservar el anonimato de esas personas he inventado los contextos y los nombres, y he modificado las situaciones originales, si bien, como digo, todas ellas remiten a hechos que han ocurrido en realidad. Precisamente por eso, Al final del túnel contiene una seria advertencia para la sociedad en general, y para aquellas personas que, en particular, se han quedado obnubiladas ante los progresos económicos y materiales de los últimos años. Al mismo tiempo, trato de transmitir al lector la esperanza de que es posible salir de la crisis mediante un proceso de transformación que afecte a la escala de valores que parece imperar en nuestra cultura. Y que esa transformación ha de comenzar, primero, en el propio individuo.

Por último, y antes de poner el vídeo que nos gustaría enseñaros, querría dar algunas indicaciones que podrían servirle al lector para empatizar con los múltiples sentimientos que va atravesando el protagonista a la largo de la novela. En varios capítulos hago alusión a unas piezas de música que Juan, el protagonista, está escuchando mientras describe lo que experimenta. Sería muy aconsejable escuchar esas piezas de música, que pueden buscarse en you tube, por ejemplo,  al tiempo que se lee la novela. De ese modo, le será más fácil al lector ponerse en la piel del protagonista. 

También contiene esta novela multitud de imágenes. Concretamente, 21 imágenes. Estas figuras no son sólo un elemento estético que acompaña al texto, que también lo es, sino, sobre todo, se relacionan con los sueños y las visiones del protagonista, por lo que ayudan a comprender el significado de dichas experiencias visionarias.

Si os parece bien, ponemos ahora el vídeo con el Book trailer de la novela, y cuando termine podéis hacernos las preguntas que os hayan surgido. 


Para conseguir la novela Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma, podéis poneros en contacto con la editorial Entrelíneas Editores en el siguiente enlace: Entrelíneas Editores; para los que sois de  Manzanares El Real, también podéis conseguirla en la librería MRI (Manzanares Servicios Informáticos, en la calle Cañada, 45), y muy pronto estará disponible también en las grandes librerías como la Casa del Libro, El Corte Inglés, Agapea, Amazon, etc. En cualquier caso, siempre podéis encargarla en vuestra librería habitual. 

He creado un nuevo blog con el título de la novela, AL FINAL DEL TÚNEL, en donde iré publicando todas las presentaciones, entrevistas y nuevas ediciones de esta novela. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

AL FINAL DEL TÚNEL. Nueva novela

Piranesi, Frontispicio de Carceri d'invencione

AL FINAL DEL TÚNEL. 
Una historia sobre el despertar del Alma. 
José Antonio Delgado González
http://psicologiaespiritualidad.blogspot.com.es/


Este es, con toda probabilidad, el libro que más fácilmente he escrito. Es decir, con el que mayor fluidez fue surgiendo toda la trama en mi imaginación. Pero, al mismo tiempo, es el que más conflictos de deberes me ha supuesto. Son temas tan polémicos, tan delicados, tan problemáticos y, sobre todo, tan actuales que me ha exigido mucho tiempo, no tanto por la diversidad de autores que he leído y consultado, cuanto porque he incluido en su trama experiencias reales de personas que he ido conociendo a lo largo de mi vida.

Por ese motivo, me he tenido que esforzar en abordar ciertos asuntos en un lenguaje sencillo, como por ejemplo el de los divorcios y sus consecuencias en las vidas de los matrimonios y en la de sus hijos, o el del mal y su manifestación en la vida del protagonista de esta novela, concitando a un tiempo, la sensibilidad y el anonimato de las personas y la fidelidad a y el rigor de los hechos.

Quizá el gran triunfo del reverso tenebroso de la naturaleza humana en el mundo moderno se deba a la desconexión del hombre de su mundo interior, de su alma y, con ello, a una especie de vacío existencial que parece haberse apoderado de buena parte de la humanidad contemporánea.

Desgraciadamente, la consciencia colectiva desconoce la existencia de un mundo autónomo que habita en él y que, sin darse cuenta, actúa por debajo y por detrás de su consciencia, utilizando a ésta como si de una marioneta se tratara. De ahí la importancia de recobrar el contacto con esa otra realidad que es el Alma del hombre, para recuperar el equilibrio que la humanidad parece haber perdido.

Las crisis mundiales, desde la económica a la ecológica, pasando por la de pareja, parece que tienen su origen en el desarraigo del hombre, en su falta de conexión con su alma y, en definitiva, porque ha suplantado el lugar que le corresponde a la divinidad.

Por eso, esta novela relata la historia de un hombre moderno en búsqueda del sentido último de su existencia. Nuestro protagonista, Juan, es un honrado hombre de negocios, un perfecto ejemplo del ser humano contemporáneo, quien en lo mejor de su vida sufre una serie de desgracias que le hacen perder todo cuanto posee; desde los frutos de su boyante negocio, hasta su hogar y su matrimonio. Por si esto fuera poco, Juan es injustamente condenado a pasar cuatro años de su vida en la cárcel, por un supuesto delito de violencia contra una mujer.

En el interior de la cárcel, Juan se ve obligado a enfrentarse a sus demonios interiores. En la mayor de las desesperaciones, es guiado por un ángel, con forma de mujer, en su camino  hacia las profundidades de su propio infierno. Desciende hacia los confines del purgatorio y, en su recorrido, va tomando consciencia de los conflictos que, no sólo le afectan a él como individuo, sino también al resto de hombres y mujeres de su época.

Tras enfrentarse con el mismísimo diablo, en ese viaje a sus profundidades, Juan atraviesa el umbral que lo conduce a experimentar una renovación de la vida, después de comunicarse con la Fuente de la que surge toda Vida.

Al final del túnel describe todo un recorrido vital por los parajes del Alma del ser humano contemporáneo.  De ahí que esta novela se encuentre emparentada con muchas otras que la preceden, y de las que se nutre, como el Fausto de Goethe, el Así habló Zaratustra de Nietzsche, la Divina comedia de Dante, las Confesiones de San Agustín o el libro rojo de C. G. Jung, entre muchos otros. Si bien, Al final del túnel está adaptada al lenguaje y a los signos de nuestra época.

En esta novela visionaria el lector se va a encontrar con innumerables sorpresas. Pues se narran experiencias reales, de personas que he conocido (y otras que he leído) y que han experimentado, en su viaje a ese “otro mundo no-otro”, el Infierno y el Cielo. Y que, tras una muerte “iniciática” a esta realidad que percibimos con los cinco sentidos, han podido describir ese otro mundo imaginal que vieron y vivieron. Todas estas experiencias conforman la historia del despertar del Alma, de la apertura del ojo interior que experimenta el protagonista de esta novela.

Con este cuarto trabajo literario, Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del Alma, intento llevar esperanza al lector, describiéndole el camino que el ser humano actual está convocado a seguir si desea recuperar sus perdidas raíces, el contacto directo con su interioridad; para que se dé cuenta de que existe un cielo y un infierno imaginales, y que ambos se encuentran en lo más recóndito de sí mismo. La novela describe ese viaje de peregrinación por el Alma que, desde lo más oscuro del infierno, conduce  al encuentro con lo divino que nos habita y en el que habitamos.

PRÓXIMO LANZAMIENTO MARZO 2013

Nueva novela de José Antonio Delgado González