Mostrando entradas con la etiqueta PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de febrero de 2026

LA REBELIÓN DEL ESPÍRITU: MÁS ALLÁ DE LA NEUROSIS DE LA NORMALIDAD Y EL YO FUNCIONAL

Autor: José Delgado González 


Resumen: El presente artículo articula una revisión crítica de la "neurosis de la normalidad", concepto que propuse originalmente (Delgado, 2004) para denunciar la alienación del sujeto en la civilización técnica. A través de una síntesis que integra la Psicología Analítica, la Psicología Integral y los hallazgos de la neurociencia contemporánea, se postula que el malestar existencial del siglo XXI es una crisis de desconexión metafísica. Se defiende la necesidad de trascender la adaptación del yo funcional para recuperar el orden arquetípico, situando a la psicología transpersonal como el puente necesario hacia la realidad del espíritu.

Palabras clave: Neurosis de la normalidad, El Yo, Espíritu, Metafísica arquetípica, Psicología Transpersonal, Individuación, Ken Wilber.




​1. Introducción: El Despertar del Espíritu en la Psicología

El ser humano contemporáneo no padece un desorden conductual, sino una fractura ontológica. En 2004, planteé que la adaptación a las demandas sociales había despojado al individuo de su conciencia y mundo subjetivo, sumiéndolo en una "neurosis de la normalidad". Hoy, es imperativo profundizar en esa premisa: la psicología, si pretende ser ciencia del alma, no puede detenerse en los límites del yo.

​Como he sostenido anteriormente, la importancia del espíritu y la metafísica de lo arquetípico constituyen el núcleo olvidado de la salud mental. Las corrientes transpersonales no son meras alternativas terapéuticas; son puentes hacia una metafísica que reconoce al individuo como parte de un orden trascendente. En este artículo, reevalúo cómo la Psicología Analítica y la Psicología Integral son las herramientas necesarias para transitar desde el reduccionismo materialista hacia una realización de la totalidad, donde lo arquetípico actúa como el lenguaje sagrado que conecta nuestra psique con el cosmos.

​2. La Tradición de la Interioridad

​La psicología humanista y transpersonal no surgió en el vacío, sino como heredera de una "filosofía perenne". Como afirma Leahey (2005), estas ideas hunden sus raíces en el hermetismo, el misticismo y el romanticismo, corrientes que siempre priorizaron la gnosis sobre la mera adaptación.

  • Jung (2002): Introdujo la individuación como un proceso donde el yo debe rendirse ante el Sí-mismo, integrando lo arquetípico.
  • Grof (1988) y Wilber (2005): Establecieron la "Cuarta Fuerza", expandiendo el mapa de la conciencia hacia dimensiones no ordinarias y estructuras integrales que incluyen la espiritualidad como el estadio superior del desarrollo humano.

​3. La Patología de la Adaptación

​La tesis central reside en que la adaptación no es salud, sino a menudo una forma de capitulación. El individuo que se ajusta perfectamente a una sociedad materialista se aleja de las necesidades que brotan de su naturaleza esencial. Esta "neurosis de la normalidad" es la causa de una civilización que, aunque tecnológicamente avanzada, se encuentra espiritualmente marchita. El yo, convertido en una armadura rígida (Fisher, 2000), impide que el espíritu sople a través de la experiencia cotidiana.

​4. La Convergencia con la Neurociencia y la Metafísica

​Al analizar mi propuesta original a la luz de los avances científicos actuales, observo que la "neurosis de la normalidad" tiene una base biológica medible en la hiperactividad de la Red Neuronal por Defecto (DMN). El yo funcional, atrapado en la rumiación y la autorreferencia, bloquea el acceso a la totalidad.

​Sin embargo, la neurociencia es solo el mapa del territorio físico. La verdadera curación requiere reconocer que los arquetipos son fuerzas metafísicas. La desactivación del yo ansioso permite que el espíritu se manifieste, validando que el bienestar no es un equilibrio químico, sino una armonía ontológica. Los enfoques transpersonales son, por tanto, puentes hacia una metafísica que dota de sentido a la existencia frente al vacío del materialismo.

​5. La Psicología como Puente Metafísico

​La "neurosis de la normalidad" es, en esencia, una crisis de desconexión metafísica. Al reducir al hombre a una unidad de adaptación, hemos atrofiado su capacidad de habitar lo sagrado.

  1. Trascendencia del Yo: El yo debe reconocerse como un reflejo de estructuras arquetípicas más profundas.
  2. La Metafísica como Salud: El malestar moderno es un síntoma de "hambre de espíritu".
  3. El Retorno al Orden Arquetípico: La psicología del futuro debe ser una psicología del espíritu, capaz de reintegrar al hombre en su Paraíso Perdido (Delgado, 2004) como una evolución consciente hacia la totalidad.

​6. Referencias Bibliográficas (APA 7.ª ed.)

  • Delgado González, J. A. (2004). El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura. Sotabur.
  • Feixas, G., & Miró, M. T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia. Paidós.
  • Fisher, R. (2000). El Caballero de la Armadura Oxidada. Obelisco.
  • Grof, S. (1988). Psicología transpersonal: nacimiento, muerte y transcendencia. Kairós.
  • Jung, C. G. (2002). Los Arquetipos y lo Inconsciente Colectivo. Trotta.
  • Leahey, T. H. (2005). Historia de la Psicología. Pearson Prentice Hall.
  • Wilber, K. (2005). El espectro de la conciencia. Kairós.

jueves, 23 de mayo de 2019

INTRODUCCIÓN A LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS. QUÉ SON LOS SUEÑOS, DE DÓNDE PROCEDEN Y CÓMO SE CLASIFICAN.


INTRODUCCIÓN A LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS. QUÉ SON LOS SUEÑOS, DE DÓNDE PROCEDEN Y CÓMO SE CLASIFICAN.

José González. Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana. 


Hace mucho tiempo que no hablo del mundo de los sueños, del espectro onírico. Del lugar al que nuestra consciencia se dirige todas las noches cuando nos acostamos para descansar y dormir.

Por supuesto siempre que dormimos la consciencia se "apaga" durante un tiempo y entra en la realidad onírica.

Hablemos un poco de sueños y de tipos de sueños. Hablemos del lenguaje de los sueños. Porque, sí, en efecto, los sueños tienen un lenguaje propio: el lenguaje simbólico, mucho más antiguo que el lenguaje discursivo propio de la consciencia. Nuestro lenguaje, el lenguaje consciente, ha surgido de hecho del mundo del sueño, al que los psicólogos denominamos inconsciente.

Para empezar debemos comprender que los sueños, por el lugar del que proceden (lo inconsciente), tienen como digo un lenguaje antiquísimo: el lenguaje simbólico. Tan antiguo como la propia naturaleza, de la que son expresión.

De hecho podemos permanecer bastante tiempo sin comer, semanas incluso, pero no podemos prescindir del sueño durante demasiado tiempo. La ausencia prolongada del mismo provoca de hecho graves consecuencias para nuestro equilibrio psíquico, como lo saben muy bien quienes trabajan en turnos y con guardias de 24 horas.

Así, como toda persona habrá podido experimentar en algún momento de su vida, o en muchos, dependiendo de la permeabilidad de su consciencia a la realidad onírica, los sueños se presentan a nuestra consciencia bajo la forma de imágenes. Es como si estuviéramos presenciando una obra de teatro o una película. En muchos de ellos el soñador se verá involucrado en una serie de peripecias. O más bien la imagen virtual del soñador a la que podemos denominar "yo virtual".

Por cierto que estas imágenes le acontecen a la consciencia, que está dormida durante el tiempo del sueño, y solo en ciertos momentos puntuales es capaz de ver esas imágenes (como si de una película se tratara) y sobre todo de recordarlas.

Aunque existen métodos para recordar mejor los sueños, y todos ellos se basan en una actitud determinada de atención y diligencia hacia el ámbito onírico, de manera general la consciencia no participa activamente en la producción de los sueños. Sencillamente nos suceden. Incluso en contra de la voluntad de la consciencia.

Dicho todo eso a modo de introducción sabemos, además, que no todos los sueños son iguales. Algunos sueños nos dejan trastocados. Provocan un fuerte impacto emocional. A veces positivo, otras negativo. En este último caso sucede aquello que en lenguaje popular solemos expresar cuando decimos que "nos hemos levantado con el pie izquierdo". Una expresión muy elocuente y acertada porque eso es precisamente lo que sucede.

De manera que bien podemos hacer una clasificación tipológica de sueños. Los psicólogos junguianos la hacemos, por ejemplo, en función de si los sueños proceden de la realidad cotidiana, como una expresión compensatoria de esta, o bien, si deja al soñante atónito y sin posibilidad de relacionar el contenido del sueño con ningún evento biográfico, presente o pasado.

Los primeros, los relativos o relacionados con la biografía de la persona, los denominamos sueños personales, biográficos o cotidianos. Se trata, habitualmente, de sueños cuya función es la de compensar o equilibrar la actitud de la consciencia en su adaptación al mundo (exterior y/o interior).

Los segundos, en cambio, presentan contenidos que la consciencia no logra situar o relacionar de ningún modo con experiencias o acontecimientos vividos durante la vida consciente del soñante. Sus contenidos suelen resultarles muy extraños al soñador y las imágenes que aparecen son enigmáticas, raras, sorprendentes: a veces el soñador se refiere a ellos como si se tratara de una película de ciencia ficción o de algo completamente extraordinario.

Estos últimos sueños los denominamos sueños transpersonales, colectivos, arquetípicos o mitológicos.

En psicología junguiana hablamos del arquetipo del anima cuando nos referimos a unos contenidos de lo inconsciente colectivo referidos a las dimensiones femeninas en una personalidad masculina.

Pocas veces se habla de la doble manifestación del anima. En sueños suele aparecer bajo el aspecto de dos mujeres con características diferentes. Por ejemplo, como una mujer Rubia y otra Morena ; como una mujer de raza blanca y otra de raza negra; entre otras.

El anima Rubia o Blanca personifica aquella dimensión o dimensiones de lo femenino que nutren, cuidan, alimentan y apoyan a la consciencia en su crecimiento y diferenciación de la Persona. Esto es, de la adaptación al mundo: apoyo en la profesión, en el desarrollo de la Espiritualidad, la mejora y diferenciación de las funciones superiores de la consciencia, la faceta luminosa de lo divino.

El anima Morena o la Negra es aquella que conduce a la consciencia hacia el tártaro, la bajada a los infiernos, al Hades griego. El Eros es el mundo de esta anima, así como el encuentro con el mal y los aspectos oscuros, por tanto, de la imagen de Dios. El encuentro con esta anima le resulta penoso a la consciencia masculina, pues esta entra en contacto con las funciones inferiores.

Una manifestación particular de la Negra es lo que podríamos llamar el anima "lolita". En sueños puede aparecer bajo la forma de un súcubo joven, aniñada o adolescente, expresando el momento de máximo auge hormonal. Personifica la sexualidad sin objetivo reproductivo.

Recomendamos la película "La Novena Puerta" para ver de qué modo se expresan ambas "animas" bajo la personificación de la Rubia y la Morena.

https://youtu.be/6QdBiSIgtg4

Seguiremos con los sueños en próximos artículos. Gracias por vuestra atención.


miércoles, 1 de agosto de 2018

ASPECTOS TRANSPERSONALES EN LA PSICOPATÍA



ASPECTOS TRANSPERSONALES EN LA PSICOPATÍA


José González 
Psicoterapeuta de orientación junguiana.

Hace en estos momentos unos dos años y medio que comencé a investigar el trastorno de la personalidad psicopática. Mis últimas publicaciones y mis escasas intervenciones en público han tenido como centro de atención la psicopatía y el narcisismo. En especial, me he dedicado a profundizar en los aspectos "personales" de estos trastornos de la personalidad, no solo por un interés intelectual y personal, sino, en especial, por una necesidad profesional. Un porcentaje muy elevado de los pacientes a los que atiendo en consulta me participa que su problema fundamental gira alrededor de la toxicidad en las relaciones de pareja o amorosas. De hecho, el motivo de consulta habitual suele ser el siguiente: "estoy atrapado en una relación de pareja que me hace sufrir enormemente y no sé qué hacer". La formación de un vínculo traumático; la sensación de sentirse "atrapado/a" en un situación sin salida (indefensión aprendida); la impresión de vivir en un constante "carrusel emocional" que se inicia con un tremendo sentimiento de amor, como si se hubiera encontrado por fin la anhelada alma gemela, seguido de una serie de maltratos emocionales, a veces con terribles consecuencias, una "sensación de que estoy perdiendo la cabeza y el control de mi vida", así como la vivencia de una terrible celotipia, motivada por constantes triangulaciones que la pareja mantiene con otras personas, ideas o cosas, y que termina con una re-captación que sitúa a la persona en un nuevo inicio del círculo vicioso; y la comprensión final de haber sido estafado, utilizado/a como testaferro de actividades ilegales (desconocidas por la persona) o haber recibido falsas denuncias por violencia de género, como un medio de extorsión y manipulación emocional y/o financiara, constituyen algunos ejemplos de lo que sucede en el seno de muchas relaciones tóxicas.

En estas relaciones es habitual encontrar a un/a psicópata o un/a narcisista. Y esto, hasta cierto punto, es esperable. Ahora bien, uno podría pensar que, en el otro lado de la ecuación relacional, deberíamos encontrar a una persona con rasgos infantiles de personalidad, como por ejemplo personalidades dependientes, neuróticas o con graves déficits emocionales. Y, si bien en algunos casos esto es así, hay personas que no presentan estas características y sin embargo están atrapadas en una relación con un/a narcisista o un/a psicópata. A veces la relación se inició cuando la persona atravesaba una crisis: después de una separación o de un divorcio, de una muerte de un ser querido, tras la pérdida de un trabajo estable; o bien, después de un traslado del lugar de residencia a un país extranjero. Las personalidades psicopáticas tienen un instinto depredador que les permite saber cuándo una persona está en un momento de máxima vulnerabilidad para aprovecharse de esa situación. En algunos artículos, y en ensayos de divulgación, algunos autores, entre los que me incluyo, afirmamos que una de las características definitorias del psicópata es su incapacidad para empatizar. Si bien esto es cierto, conviene realizar en este punto una matización importante. La empatía está compuesta por tres componentes diferentes. Dos de ellos son cognitivos o mentales y el tercero es emocional. Dichos componentes son:

  1. La habilidad para identificar el estado emocional de otra persona.
  2. La capacidad para asumir la perspectiva y el rol del otro. 
  3. La capacidad de experimentar la misma emoción que el otro está sintiendo.

Los dos primeros componentes están agudizados en los psicópatas, mientras que el tercero de ellos está completamente ausente. De lo que son incapaces los psicópatas y los narcisistas malignos es de experimentar la misma emoción que siente el otro.



Dicho esto, como primer paso en la muerte de una etapa y la preparación para el nacimiento de una nueva, después de una relación con una/un narcisista o una/un psicópata, es imprescindible el CONTACTO CERO. Ahora bien, esta acción resulta insuficiente para la auténtica transformación.

Esta transformación precisa de la asunción de todo lo sucedido y de la comprensión simbólica, dentro de un proceso de individuación, de la relación que termina y del sufrimiento padecido en ella (un duelo por la muerte simbólica de la persona con la que se tuvo una relación y de la relación misma). Por tanto es insuficiente el contacto cero sin una revisión de los patrones arquetípicos activados durante una relación de pareja, de amistad o familiar, que provocaron el encuentro (y la situación vivida) y delinearon el desarrollo de la relación. En definitiva, quedarse exclusivamente en los aspectos personales de una relación -algo imprescindible durante un cierto tiempo y, en algunas personalidades, probablemente siempre-, puede provocar en determinadas personalidades que la consciencia continúe inserta en la red de maya de las proyecciones de contenidos inconscientes, personales y transpersonales. De ahí la importancia de comprender, también, qué contenidos transpersonales han favorecido y/o precipitado el encuentro y el desencuentro en determinadas personalidades. Como el proceso de individuación es cada vez más extraño, a muchas personas estas consideraciones no  les serán de utilidad y hasta pueden resultarles contraproducentes. De ahí que la mayor parte de mis últimas publicaciones sobre psicopatía y narcisismo maligno solo versaran acerca de los aspectos personales, patrones de comportamiento relacionales y/o de lo estrictamente biográfico. Solo en aquellos casos en los que una cirugía psíquica se hace necesaria para extirpar el cáncer psicopático se hará un trabajo que contemple los aspectos transpersonales de la psique.


Así también la propia dinámica de una relación tóxica no siempre tiene como protagonista a un narcisista o un psicópata. Esto es fundamental que se comprenda, porque hay una tendencia a considerar que toda relación tóxica implica la presencia de una/un narcisista o psicópata (comprensible porque la cultura en la que vivimos carece de Amor y, por lo tanto, de experiencia auténtica del Misterio, de comprensión de cómo este Misterio se manifiesta en la vida individual y colectiva, incluso en una vida sinsentido) algo que es completamente erróneo.


Afortunadamente, los psicópatas son pocos, entre el 1% y el 5% de la población, dependiendo del país del que se trate, y los TNP malignos también son relativamente escasos entre la población general. De ahí que las probabilidades de encontrarse con un psicópata o con un narcisista maligno no son tan altas como a veces se pretende. Lo que sí impera es una cultura y una sociedad que promueven valores propios de personalidades narcisistas y psicopáticos. Una cultura que ensalza el egocentrismo, la puesta en escena, la extrema extraversión, la reificación de las personas, la manipulación de la información, la mentira, la calumnia, el deseo de poder y el individualismo radical, entre otros valores, y que parece estar favoreciendo en la cultura occidental una reacción compensatoria de carácter tribal-colectivista, igualmente terrible porque está empoderándose de la consciencia de millones de personas (especialmente mujeres, aunque también de muchos hombres) como en su momento sucedió con la ideología nazi. Nos referimos, por supuesto, a la "ideología de género" a la que suelo denominar también "ideología feminazi", porque es el arquetipo femenino (yin) el que está apoderándose de dichas consciencias. La consciencia poseída por el arquetipo se unilateraliza, se convierte en dogmática y fundamentalista, y arremete contra todo aquello que se encuentre fuera de los márgenes estrictos del sesgo cognitivo-emocional defendido por los acólitos de dicha ideología. En toda ideología sucede un fenómeno muy interesante: la consciencia cree que es totalmente libre y que desde esa libertad defiende una serie de valores e ideas que, por supuesto, considera buenas; en este caso, que el género se construye socialmente, sin tener en consideración lo que la biología, la genética, la psicología y la antropología han demostrado a este respecto y que hacen insostenible la defensa de la hipótesis constructivista del género. Por supuesto que la defensa de esta hipótesis falsada o refutada por la ciencia, conviene también a ciertos sectores políticos para acceder a la esfera de la educación y realizar, ya desde la infancia, un efectivo lavado de cerebro en los niños, desplazando la patria potestad de los padres en la educación de sus hijos. Una estrategia semejante a la que utilizan, por cierto, los psicópatas con sus hijos. Ahora bien, si se mira más de cerca, lo que sucede desde un punto de vista psicológico es que la consciencia está siendo poseída y dominada por una idea, de la que la consciencia no se puede desprender, porque esa situación psíquica le es del todo inadvertida. La consciencia individual es esclava de una idea por la que es capaz de sacrificar los valores propiamente humanos. De ahí que "toda guerra es siempre una guerra santa".

Continuará en la segunda parte de este artículo.







sábado, 12 de septiembre de 2015

LANZAMIENTO DEL LIBRO "CÓMO INTEGRAR TU SOMBRA"



CÓMO INTEGRAR TU SOMBRA
José González
 


El libro Cómo integrar tu sombra de José González acaba de publicarse en formato papel y en ebook, y ya está disponible en la librería virtual de amazon desde cualquier lugar del mundo. Si quieres realizar tu pedido lo puedes hacer desde el siguiente enlace:






Este nuevo trabajo tiene como protagonista la parte oscura de la personalidad humana. Su autor nos informa de que, con esta obra, retoma un tema en el que lleva años trabajando y recopila, en un solo libro, todo cuanto ha escrito hasta la fecha sobre el lado oscuro que habita en todo hombre.

Cómo integrar tu sombra trata sobre la oscuridad que habita en cada uno de nosotros, a la que C. G. Jung denomina sombra, y sobre la importancia de integrarla en nuestra consciencia en el proceso de convertirnos en seres completos. Su estudio se apoya en los descubrimientos del psiquiatra suizo C. G. Jung y en los desarrollos posteriores de la Psicología Analítica, si bien ha conseguido que el texto no resulte demasiado técnico, con la intención de que sea lo más divulgativo posible. Para ello, José Antonio Delgado se ha servido, entre otros recursos, de multitud de ejemplos extraídos del análisis de sueños de diferentes personas, de conflictos culturales y políticos, de las fases de la obra alquímica de transformación del plomo en oro, así como del camino descrito por místicos como San Juan de la Cruz.

Pese a la abundante bibliografía existente sobre la sombra y sus diferentes niveles en la psique humana, apenas parece que haya tenido repercusión en la transformación de la consciencia de la mayoría de las personas. Gran parte de la población mundial permanece inconsciente de las proyecciones de su propia oscuridad, y vive convencida de que todo lo desagradable y mal intencionado habita lejos de sí misma. El hombre común prefiere evitar cualquier consideración que le permita comprender que dentro de su psiquismo habita todo aquello que él más rechaza, incluidos los motivos profundos que están presentes en las crisis mundiales que nos afectan. Tampoco admitirá de buen grado que su juicio sobre la pretendida realidad puede estar equivocado, o que los defectos que él rechaza en sí mismo, y que proyecta en los demás, pueden ser constructivos, positivos o de utilidad si los reconoce como partes de sí mismo. Por estos y otros motivos, José González se ha animado a escribir un trabajo monográfico sobre la sombra, en un lenguaje divulgativo, con la esperanza de contribuir a la toma de consciencia de la oscuridad que nos embarga.

La interpretación de multitud de sueños de diferentes personas, los ejemplos extraídos de la situación política y económica actual, el estudio de la noche oscura de San Juan de la Cruz y el simbolismo de Saturno en diversas tradiciones hacen a este libro único en su género. En ocasiones, el lector puede llegar a sentir que el libro lo está leyendo a él.



José González es escritor, editor, psicólogo, terapeuta de orientación junguiana, licenciado en Ciencias Ambientales y conferenciante. Su página web oficial es:

jueves, 3 de septiembre de 2015

QUÉ APORTA LA PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA A LA PSICOLOGÍA ACTUAL

La terapia de orientación junguiana, como su propio nombre indica, parte de las premisas teórico-prácticas del psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. En este sentido, quienes hacemos este tipo de psicoterapia entendemos que las técnicas o métodos de la psicología analítica, a diferencia de otros posibles modelos de psicología, se transforman en una cosmovisión, en una forma de ver el mundo y en una actitud vital que considera la relación de la consciencia con el ámbito espiritual o sagrado como la auténtica psicoterapia. Al igual que otras orientaciones integradoras, la terapia de orientación junguiana se nutre de las aportaciones de autores de diversas escuelas (S. Freud, A. Adler, A. Maslow, S. Grof, J. Nelson, E. Neumann, R. Assagioli, V. Frankl, K. Wilber, etc.) y de distintos paradigmas (cognitivo-conductual, psicoanalítico, post-junguiano, humanista, transpersonal, integral, etc.), pero sin perder de vista la realidad total del individuo. Esto significa que la perspectiva antropológica y filosófica, así como el modo de abordar la realidad anímica, puede no coincidir con la mantenida por muchos de los paradigmas de psicología hoy vigentes. De hecho, la verdadera integralidad de la orientación junguiana reside en que, en la terapia, tenemos en cuenta no solo aquello que el cliente expresa conscientemente, la conducta observable en la consulta, los actos fallidos, etc.; tampoco nos limitamos a considerar los aportes teóricos de diversas escuelas y/o autores o la aplicación de técnicas o métodos terapéuticos; además de todo ello, tenemos en cuenta aquello que el inconsciente (en el cliente, en el terapeuta y en la interacción entre ambos) nos dice de la problemática con la que el cliente viene a la consulta. Por lo tanto, los sueños y los fenómenos de sincronicidad (coincidencias plenas de sentido para el cliente y/o el terapeuta) constituyen una parte importante del repertorio terapéutico. 

Por cierto que lo inconsciente lo consideramos desde una perspectiva diferente a como lo entiende el psicoanálisis clásico. Lo inconsciente no solo incluye los instintos, las pulsiones, los deseos o los complejos, sino que, al mismo tiempo, se refiere a todo aquél microcosmos anímico en el que habitan los conocidos arquetipos, modelos de ordenación de los contenidos inconscientes, patrones de conducta o disposiciones innatas a reaccionar ante diferentes situaciones como seres humanos. En este sentido, la capacidad de tener una experiencia de iniciación a la profundidad, por ejemplo, es una disposición innata y, por lo tanto, posible o accesible, en principio, a todo ser humano. Si bien, dicha experiencia suele producirse en pocas personas. Así, la dimensión biológico-instintiva, la cognitiva o mental, la conductual, la emocional, la social y la espiritual forman parte de la persona y, por lo tanto, son objeto de consideración en el contexto terapéutico. 

Otra de las características definitorias de la terapia de orientación junguiana es la falta de intervención directiva y, al mismo tiempo, el respeto al proceso de transformación del cliente. Esto puede parecer extraño a muchos psicólogos, quienes están más pendientes de medir la eficacia y la efectividad de la intervención terapéutica, muchas veces con la idea errónea de que la solución al conflicto del cliente depende solo del uso del método o técnica más adecuados (por lo tanto, de la supuesta profesionalidad y metodología científica que emplea el psicólogo), pero lo cierto es que la experiencia acaba mostrando que la terapia es un proceso autónomo, que involucra a la totalidad del cliente y del terapeuta. 

Dada la tendencia holística de la terapia de orientación junguiana consideramos, también, que el ser humano es una totalidad formada por un conjunto de dominios, partes o subsistemas que se encuentran en interacción e interrelación y que generan ciertas sinergias o propiedades emergentes. De ahí la importancia de tener en cuenta las relaciones entre la consciencia y lo inconsciente, tanto en el propio cliente, como en el terapeuta y en la interacción de ambos. En este sentido, la terapia de orientación junguiana parte de la premisa, avalada por la experiencia repetida, de que no existe una separación entre lo que le sucede al cliente cuando se presenta en la consulta, el trabajo interior que el terapeuta realiza en sí mismo y los conflictos o problemas que acucian a la sociedad de su tiempo en un momento y en un lugar dados. Muchas veces el cliente trae a la consulta la misma problemática que el terapeuta ha tenido/tiene que abordar en sí mismo y que tiene en jaque a toda una sociedad. 

En el marco de la psicoterapia junguiana se entiende la vida del ser humano como dividida en dos polos, vertientes o etapas fundamentales:

1.       Durante la primera de ellas, las personas necesitan aprender a afrontar la vida, por lo que van madurando, creciendo y desarrollándose hasta que son capaces de integrarse en la sociedad y cultura en la que viven. Los individuos pasamos por la infancia, la adolescencia y la primera juventud, habitualmente siendo educados por nuestros padres, formándonos en un oficio, estudiando una carrera universitaria, integrándonos en un grupo de iguales, manteniendo una relación de pareja, teniendo descendencia, etc. En esta primera etapa, la terapia se focaliza en ayudar al cliente a ir atravesando las diferentes subestaciones o subetapas vitales, que pueda alcanzar ciertas metas u objetivos, que adquiera disciplina, autonomía, voluntad, etc. En definitiva, que rompa los lazos que le unen a la infancia y a la familia para que pueda crear un "yo" estructurado y una máscara social que le ayuden a relacionarse en sociedad y a afrontar y asimilar las dificultades y frustraciones que puedan ir surgiendo.

2.      Durante la segunda gran vertiente la persona necesita aprender a prepararse para la muerte, el reencuentro con el alma y la consiguiente metanoia o cambio completo de mentalidad. Alrededor de la segunda mitad de la vida puede dar comienzo lo que, en psicología analítica, se denomina el proceso de individuación. A partir de este momento, el terapeuta junguiano se convierte en un guía o ayudante en la difícil travesía que supone el encuentro del yo consciente, ya formado y estructurado, con el mundo del alma, con ese microcosmos del que la consciencia de la persona no es sino una pequeña parte. Dicho encuentro se experimenta como una auténtica crisis, como una muerte y un renacimiento, o, en palabras del terapeuta de orientación junguiana, Raúl Ortega, como "una transformación de lo viejo por fusión con otra personalidad interna, que cambia al hombre por dentro y por fuera". En esta segunda etapa, aquellas partes de la personalidad que vivían una vida oculta en el fondo del alma, proyectadas en las personas, circunstancias o sucesos exteriores, es decir, problemas y conflictos que se creía que provenían de fuera, comienzan a ser reconocidas como constituyentes de una totalidad mayor que forma parte de uno mismo o, mejor, que uno mismo forma parte de Ella. Así, por ejemplo, todo aquello que a la persona le desagradaba del mundo, como algunas personas, entornos sociales o familiares o circunstancias desagradables en las que se veía involucrada empiezan a ser reconocidas también como partes conflictivas de sí misma. En sus relaciones eróticas con personas del otro sexo, el individuo puede empezar a sospechar o a darse cuenta de aquellos aspectos desconocidos de sí mismo que se encuentran presentes en la relación y que creía que pertenecían al otro o que provenían del otro. Por último, puede producirse un despertar de su consciencia a la Realidad espiritual.

Autor: José González, Psicólogo, Terapeuta de orientación junguiana y escritor.

lunes, 2 de febrero de 2015

CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción



CINE Y ESPIRITUALIDAD
El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción

Acaba de publicarse el último libro de José Antonio Delgado, CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción. Un ensayo muy esperado por los seguidores de la saga AVATAR, del director de cine James Cameron, así como por los cinéfilos interesados en la espiritualidad y en la psicología y, muy especialmente, a la comunidad junguiana hispanohablante.  Ya está disponible en la librería virtual de amazon desde cualquier lugar del mundo a través del siguiente enlace en la página web de amazon de José Antonio Delgado:


AVATAR se ha convertido en la película más taquillera de la historia del cine. Para muchos es el fenómeno cinematográfico más revolucionario del siglo XXI. James Cameron, su director, ya ha anunciado el estreno de tres secuelas, entre los años 2017 y 2019, y su intención es que Avatar se transforme en una saga tan exitosa como Star Wars.

Mucho se ha escrito sobre la historia del cine y del cine y la psicología. Sin embargo, poco o nada relevante se había aportado acerca de los valores espirituales que el cine vehicula, o del modo en que la imaginación creadora se expresa a través de las películas de ciencia ficción. José Antonio Delgado llena por fin ese vacío con esta obra largo tiempo esperada, que cautivará tanto a cineastas, a apasionados del cine, a amantes y detractores de Avatar y a los interesados en la espiritualidad y la psicología.
 
José Antonio Delgado ilumina la historia contada en Avatar desde una perspectiva que aúna espiritualidad, ecología profunda, psicología analítica y transpersonal. Realiza una radiografía minuciosa de los mitos y símbolos contenidos en la película que ha cautivado a millones de espectadores de todos los rincones del planeta y los pone en relación con otras muchas películas de ciencia ficción. Este libro es una guía por los oscuros y recónditos parajes del alma humana a través de la gran pantalla y una inspiración para quienes deseen profundizar en los valores que el cine vehicula.

CINE Y ESPIRITUALIDAD se convertirá en un auténtico clásico y en obra de referencia de guionistas, cineastas, escritores y estudiantes. El potencial creativo de las propuestas de José Antonio Delgado resulta sorprendente, ya que van más allá del mero análisis de Avatar y de otras muchas películas de ciencia ficción y hablan a cada lector de una manera diferente.

Partiendo del paradigma antropológico y mitológico compartido por Carl Gustav Jung, Joseph Campbell y Mircea Eliade, José Antonio Delgado relaciona las estructuras míticas y sus mecanismos con el alma humana y sus productos, permitiendo que el lector comprenda de qué modo se expresa en el cine la imaginación y cómo se vehiculan los arquetipos o patrones de comportamiento humano a través de la gran pantalla. Además, las innovadoras relaciones entre los presupuestos que comparten la psicología profunda, la psicología transpersonal, la ecología profunda, el misticismo y la física cuántica redunda en una mejor comprensión del nuevo paradigma espiritual que está emergiendo en Occidente.

CINE Y ESPIRITUALIDAD incluye referencias a grandes éxitos de taquilla como Avatar, La guerra de las galaxias, El señor de los anillos, Matrix, Lucy, Noé y muchos más.

"José Antonio Delgado radiografía a fondo todos los elementos que componen Avatar, una película que ha servido para despertar la conciencia de muchísimas personas." Moisés Garrido. Más Allá de la Ciencia.

"El presente libro es una de esas joyas de las que se puede sacar tanto el disfrute estético, como el aprendizaje de datos novedosos o el recuerdo de los mensajes místicos, sociales, políticos y personales de los pensadores de todos los tiempos, que magníficamente teje el autor entre sus páginas; El arte en la escritura." Raquel Torrent. Presidenta de Honor de la Asociación Integral Española.