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lunes, 1 de febrero de 2016

TERTULIA SOBRE LA SOMBRA EN EL ATENEO DE MADRID


El pasado sábado 30 de enero de 2016 tuvo lugar una tertulia en el Ateneo de Madrid cuyo tema principal fue la cara oscura de la personalidad a la que el psiquiatra suizo C. G. Jung denominó sombra. En ella participamos tres profesionales de la salud mental: el psiquiatra y profesor universitario Guillermo LaHera, el psicólogo y terapeuta, además de adepto al sufismo, Rafael Millán, y quien escribe estas líneas (José Antonio Delgado, psicólogo, terapeuta de orientación junguiana, ambientólogo y escritor).

Quiero expresar mi gratitud a Victoria Caro por el esfuerzo que realiza cada sábado organizando las tertulias en el Ateneo de Madrid, por su deferencia al permitirnos participar y por su siempre cálida acogida. En este caso, mi gratitud es aún mayor, dado el polémico tema que abordamos nada menos que en el centro de la intelectualidad de Madrid, la casa de la Diosa Atenea. Y es que la sombra, en una de sus acepciones, alude a lo que la conciencia colectiva -es decir, los valores intelectuales, sociales, morales y/o sentimentales defendidos por el espíritu de la época actual-  rechaza, reprime o suprime por ser contrario a la imagen unilateral que detenta y mantiene. De modo que, en cierto sentido, nuestra intervención era casi una osadía, una afrenta a la autoridad racional reinante y, por tanto, un reto para no levantar demasiadas ampollas.

También deseo expresar mi gratitud a Rafael Millán, por su amistad, por su participación en este evento y por su interpretación de la Metafísica del mal en el Islam; a Guillermo LaHera por su actitud científica humilde, abierta y receptiva al diálogo, por su amistad, por haber aceptado participar en este evento, a pesar de su apretada agenda y, por supuesto, por las amables palabras sobre el contenido del libro "Cómo integrar tu sombra" que expresó durante el evento, y que reproduzco a continuación:

"Ateneo de Madrid, 30 de Enero de 2016

Es un auténtico placer para mí participar en la presentación del libro Cómo integrar tu sombra de José Antonio Delgado. Me parece un libro fascinante que aborda uno de los temas esenciales (quizá el que más) del ser humano: la oscuridad que habita en nosotros.

Pero para empezar hablaré de mi hijo Javier, de 3 años de edad. Hace aproximadamente 6 meses su madre y yo advertimos que, en sus monólogos y peroratas mientras jugaba a vaqueros o mosqueteros, aparecía un personaje nuevo: "Bulu". Nos llamó mucho la atención el nombre. Pronto conocimos su esencia: Bulo hacía cosas malas. Cuando Javier se comía a escondidas una chocolatina y aparecía la envoltura en el suelo, Javier decía -con cara de bueno, pero con churretones de chocolate en los labios-: "no he sido yo, ha sido Bulu." Los lunes Bulu no quería ir al cole y Bulu a veces piensa que todos los juguetes deben ser suyos. Consecuentemente, a Bulu los Reyes le trajeron carbón, pero a Javier el Fuerte de vaqueros de Playmobil. Más tarde (estamos esperando el segundo hijo), Javier nos dijo que iba a querer mucho al hermanito (que se llamará Pablo) pero Bulu -de nuevo Javier con cara de bueno- "le hará cosquillas y no le dejará dormir y le quitará los juguetes." "Bueno, pero Javier no hará eso, ¿verdad?" dijimos nosotros. "¡No!". Pero un día Javier nos sorprendió  con una noticia: "Bulu es mi hermano mellizo" dijo con naturalidad. "¡Es como yo!" dijo sorprendido. Así estamos ahora. La semana que viene nacerá Pablo y los mellizos Javier y Bulu esperan su llegada. El proceso de integración de la sombra ha comenzado. 

El libro de José Antonio describe y explica el proceso de toma de conciencia del "mellizo oscuro" y su asimilación. El proceso que disuelve la identificación con la máscara (la personalidad que queremos ser para los demás), que expande nuestro campo de visión y nos permite integrar al otro (a un otro no idealizado). Porque este proceso que ya ha empezado mi hijo Javier con su amigo imaginario, aún no lo hemos acabado nosotros con nuestra propia oscuridad. Expongo a continuación algunos ejemplos y reflexiones a vuelapluma que surgen mientras uno lee este estupendo libro:

1. Lo paranoide. Para quien no la conozca, recomiendo una obra maestra de la etapa mexicana de Luis Buñuel: "Él" (gran título". Francisco Galván es un joven soltero, religioso, de buena posición social y virgen. Un Jueves Santo, en la Iglesia, durante la ceremonia del lavado de pies (nada es gratuito en Buñuel), su mirada divaga entre los fieles hasta que bruscamente se detiene en los sensuales pies de Gloria. A partir de ese momento la buscará y enamorará, a pesar de que esta resulta ser novia de su amigo, el ingeniero Raúl. El amor que parece nacido de la locura no parará nunca, y los celos patológicos de Francisco condicionarán un trágico final. Francisco es un ser puro, una encarnación del caballero español, honorable, limpio, recto. En la noche de bodas, le pregunta a su esposa: "Mujer, algún defecto tendré..." y responde ella: "Pues sí, que a veces eres muy severo, y siempre piensas que llevas razón". Francisco entonces se encoleriza: "Soy un hombre humilde y reconozco mis defectos, pero ese es el último que señalaría".  Ese hombre que tiene una imagen enaltecida de sí mismo, una máscara perfecta, es, según vemos en la película, un celoso patológico capaz de matar. Lo explica José Antonio en su libro: "en lugar de iluminar sus oscuridades, busca en el otro la proyección de su propia infamia. De manera que con la agresividad y el resentimiento de un yo herido, se dirige al adversario-enemigo y lo trata de aniquilar." En el protagonista de "Él" antes aparece la perversión (Francisco es voyauer, fetichista y sádico, dentro de su venerable fachada): encapsula su sombra y su deseo sexual en (oscuros) objetos de deseo, manteniéndose puro por lo demás. Luego proyecta (pone en el otro) su sombra en el otro (su mujer), un otro idealizado y luego demonizado. El que se cree puro ve monstruos a su alrededor. Pureza y paranoidismo van de la mano.
2.      Existe una sombra individual, una cultural o nacional y una arquetípica. El nazismo es el gran objeto de estudio para quien albergue alguna esperanza en que la Humanidad pueda sobrevivir. ¿Desde dónde se cometieron todas esas maldades? Si nos desprendemos de las reconstrucciones post hoc de la Historia y de la humana dificultad de la víctima de comprender al verdugo, podemos decir que se cometieron desde la luz cegadora del Bien. Los nazis, ejemplares padres de familia, sentidos patriotas heridos por el humillante Tratado de Versalles, amantes de la cultura alemana, de su música y sus mitos, querían "limpiar" definitivamente a Europa y renacer en su Historia. La luz cegadora del mito nacionalista, que con tanto furor quiere el Bien para "los nuestros". Hay un libro de Martin Amis (La flecha del Tiempo) en el que el autor reconstruye la idea convencional del tiempo para explorar la naturaleza del pasado en una historia que empieza, se desarrolla y termina al revés. Es decir, empieza con la agonía del protagonista -un médico que participó en el Holocausto- y se desarrolla hacia atrás. Rompe con sus amantes y luego se enamora de ellas, por ejemplo. Escapa de una culpa terrible, hasta llegar a Auschwitz, donde las chimeneas succionan cenizas del cielo y milagrosamente las transforman en seres humanos, judíos... ¿Y dónde acaba -o empieza-todo? En un campamento de verano en las montañas austriacas, en el que unos niños exultantes, sanos, puros y vigorosos cantan un himno heroico. Aparece el poder siniestro de lo bucólico, lo naif, lo ñoño.  (Nota: Este libro sigue la lógica de Heidegger, y es que la historia se vive hacia adelante, pero se comprende hacia atrás). Lo malo que tiene la apoteosis del Bien es que puede acabar matando a seis millones de judíos.
3.      En el fenómeno sectario, omnipresente en nuestras vidas, se forja una identidad  extendida. El individuo se siente parte de algo más grande, más potente, claro y luminoso, con límites bien definidos y generalmente guiados por un líder que le aclara el significado de la realidad. Se sacraliza entonces esa representación esquemática de la realidad, donde se amplifica la pureza del grupo y se identifica, expulsa y extermina (si se puede) la amenaza. Esa amenaza que se expulsa es tan potente que a veces adopta figuras terribles: el enemigo, el extranjero, el bárbaro, el inhumano, el cerdo, el hereje, el anti-Cristo, el vampiro, el Loco, Lucifer. Gracias a todos ellos: su existencia reafirma nuestra bondad y nuestra pureza. Nos calma designar a la Maldad y la Locura con un sinfín de nombres, un catálogo que no les identifica a ellos sino a nosotros: los cuerdos, nobles, racionales, buenos, los nuestros. Dice el libro de Delgado: "No sólo el mal es generador de atrocidades, sino que la identificación con el bien como valor absoluto acaba por conducir al mal que desea evitarse a toda costa." El fin que justifica los medios, o matar en nombre de Dios.
4.      Huyamos de los lugares apacibles y reconfortantes. Dice Mircea Eliade: "Las iniciaciones heroicas no son nunca familiares, ni cívicas. No se hacen en la ciudad, sino en el bosque, entre la maleza. "Los héroes viven en las cavernas, en lugares oscuros y húmedos, que nos remiten al momento del parto y de la muerte, en general poco tranquilizadores y sosegados. Porque los héroes están preparados para la muerte y la resurrección.
Los lugares apacibles o las familias impolutas suelen esconder monstruos. Dice Delgado: "El hombre común prefiere evitar cualquier consideración que le permita comprender que dentro de su psiquismo habita todo aquello que él más rechaza." Y entonces opera el tabú y el silencio. Los miembros de la familia comparten las mismas vulnerabilidades y tratan de sortear el peligro acordando no atender la  zona problemática, tejiendo una red de silencios y mentiras compartidas. Pero bajo esa aparente perfección "bulle el caldero de la ira, el resentimiento y el daño inexpresado", como cita Delgado en su libro.
5.   Dios nos libre  también  de los padres "demasiado buenos", que con una fachada de bondad y belleza excedidas atraen y succionan a las personas allegadas. Y qué suerte tener padres buenos que permiten y favorecen el desarrollo de la personalidad total del hijo, con sus muertes y resurrecciones, que le permiten ser libre y ser querido por ellos... Buena lección, como hijo y como padre, extraída de este libro.
6.     Así también en la vida de cada uno. El adolescente idealiza al Maestro, que cree admirable y sin mancha; idealiza a la Amada -gracias al Mito que pervive en nuestro tiempo, el Amor Romántico-. Luego uno se encuentra al Maestro (o a la Amada, quién sabe), al cabo de los años, y lo ve hecho un guiñapo, una ruina: ¿era éste el admirable? Lo ve dubitativo, inseguro, frágil, aferrándose a muletas intelectuales para no caerse. ¿Debe caerse? ¿O el adolescente que ya no lo es debe integrar la sombra del Maestro, y su propia sombra, para por fin quererlo?

Acabando, estamos ante un libro que se devora placenteramente y suscita continuamente la reflexión del lector. Tiene un claro fundamente junguiano pero maneja con fluidez otras fuentes bibliográficas y cita oportunamente la epopeya de Gilgamesh, la Odisea, San Juan de la Cruz, Nietzsche, Mircea Eliade o Rilke. Cómo integrar tu sombra recuerda la aproximación a los magníficos libros de Joseph Campbell: tratar de entender la psicología del ser humano de forma integral, en sus diversas dimensiones, y no sólo en la estrictamente racional. Explora, profundiza y divulga el arquetipo junguiano de la Sombra y su efecto sombre el hombre actual

Se me ocurren muchas preguntas que hacerle al autor del libro. Una es sobre el papel de la Sombra en la religión y en el ateísmo, esas dos luces cegadoras. Por un lado, la religión propiciando mucho el mito de la pureza: la absolución del pecado del Hombre, la Inmaculada Concepción, las Vírgenes arrobadas de Murillo, los Santos sin tacha. Pero, por otro, el ateísmo también puede instalarse en una Luz (ilustrada) que trata de "limpiar" las impurezas de la superstición y la superchería. ¿Es posible una creencia o un ateísmo que no sean absolutos y sean capaces de integrar al otro, crea en lo que crea? ¿O será eso tachado y acusado de relativismo?

Otra pregunta en la misma dirección es sobre los caminos de integración de la Sombra. Uno que se propone en el libro es la Mística, como símbolo de unificación de contrarios, vía maravillosamente descrita por San Juan en La Noche Oscura del Alma. Pero a mí se me ocurre que una visión racional y científica del Hombre puede también conseguirlo. Frente al relato exaltado y grandilocuente del Mito, ofrecer el relato modesto, provisional, falsable, a veces contradictorio, de la Ciencia. Y sabiendo que la Ciencia tiene límites y no explica todo, ni siquiera una pequeña parte... podría haber un mandala, una tensión entre opuestos, en el que se integrara el humilde conocimiento científico con las profundas e irracionales ansias del Hombre de otorgarle significado a la realidad.

¿Hay mejor manera de reconocer las propias sombras e integrarlas de forma creativa?

En resumen, somos seres híbridos, impuros, pero esforzados. Saberlo puede cambiar nuestra vida. Y el libro de José Antonio es un buen inicio.
Gracias

Guillermo Lahera Forteza"


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Guillermo, en su excelente intervención, lanzó dos preguntas que yo no respondí adecuadamente para no acaparar protagonismo y permitir el diálogo con los asistentes a la tertulia. Por ese motivo, a continuación trataré de responder sucintamente a sus dos preguntas, fundamentales y muy oportunas:

1.   ¿Es posible una creencia o un ateísmo que no sean absolutos y sean capaces de integrar al otro, crea en lo que crea? ¿O será eso tachado y acusado de relativismo?

La respuesta a esta pregunta no es sencilla. En mi opinión, el proceso de individuación convoca, precisamente, esa unión de contrarios a la que alude Guillermo en su exposición. De hecho, la terapia de orientación junguiana pretende que la consciencia racional del individuo tome contacto con su propia profundidad, que para él es del todo desconocida, y una de las etapas de la terapia consiste en la progresiva toma de consciencia de la sombra o inconsciente personal. Durante mi intervención, que puede verse en el vídeo que cuelgo más adelante, decía que la respuesta a la pregunta entre la mentalidad religiosa, mágica y/o mitológica -presente en los niños, como hemos visto en el ejemplo del hijo de Guillermo- y la mentalidad racional científica la obtuve de un sueño. Un sueño que tuve en un momento en el que me cuestionaba la tendencia racionalista del positivismo científico que había estado estudiando, primero durante mi formación como científico ambiental y después durante mis estudios de Psicología en la Universidad. En aquel sueño se me revelaba que ambas mentalidades convivían en mí y era importante no identificarme con ninguna de ellas. Por eso, durante mi intervención, hablé de la importancia de mantenerse en el Centro. La tensión entre esas mentalidades, a las que podríamos denominar mentalidad mágico-religiosa y mitológica y mentalidad racional, está presente en todo hombre contemporáneo. Así, cuando observamos la actitud de algunos científicos positivistas, que defienden a capa y espada la utilización del método científico como el único válido para estudiar todas las dimensiones de la realidad  humana, rechazando otras posibles formas de abordaje de la realidad (el método fenomenológico-hermenéutico en la Psicología, por ejemplo) nos encontramos con una de las tendencias polarizadas (la del racionalismo); cuando observamos, por contra, la forma de aproximación al estudio de la realidad de lo que se ha denominado movimiento New Age, nos daremos cuenta de que hay ahí una emergencia de esa mentalidad mágico-religiosa y mitológica a la que me refería más arriba. Este sería el polo contrario. Los científicos positivistas critican a la New Age de pseudocientífica y los seguidores de la New Age critican a los científicos positivistas de estrechos de miras. Pero lo cierto es que los unos proyectan su sombra en los otros. En todo científico hay, agazapado en la sombra, un dogmático religioso (que convierte a la razón en el máximo valor -Dios); y en un hombre religioso hay, agazapado, un racionalista que puede utilizar su racionalidad para hacer proselitismo. Por eso utilicé el ejemplo de la New Age como sombra compensatoria del positivismo científico y viceversa.

Dicho esto, la Psicología Analítica, y su práctica en la clínica, ha puesto de manifiesto la existencia de una función espiritual o religiosa en el alma del hombre, siendo esta un constituyente de la naturaleza humana, como también lo es el instinto de nutrición y la sexualidad. Por ese motivo, no es posible, como se insinuó en la tertulia, una existencia saludable sin considerar la dimensión espiritual del ser humano. Así como la represión de la sexualidad trae aparejada una serie de manifestaciones neuróticas, la negación de la dimensión espiritual conlleva otras. Aún diría más. Es precisamente el exceso de una mentalidad racionalista, propia del patriarcado, represora, negadora o supresora de la realidad del Alma, la que ha convertido al mundo en un erial y, en cierto sentido, lo que permite comprender el motivo por el cual nuestra civilización está atravesando una profunda crisis de Sentido. 

La metanoia o cambio completo de mentalidad que supone el contacto de la consciencia racional con las dimensiones profundas de la personalidad es a lo que me referí, durante la tertulia, cuando dije que la razón se reubica en un lugar diferente. No es que la razón sea contraria u opuesta a la fe, sino que la razón se convierte en una servidora de una realidad que la trasciende y a la que se abre. Lo que se obtiene de este modo es una dialéctica entre la mentalidad racional que preside la consciencia y la mentalidad mágica que habita en lo profundo del hombre. Una dialéctica que genera una mentalidad nueva a la que podríamos llamar gnosis. Esta especie de gnosis es el resultado de la unión de la mentalidad racional y la mágica, no siendo ni la una, ni la otra.

¿Podría haber un mandala, una tensión entre opuestos, en el que se integrara el humilde conocimiento científico con las profundas e irracionales ansias del Hombre de otorgarle significado a la realidad?

En mi opinión, sí. Creo que, al responder a la anterior pregunta, también he respondido en parte a esta. El conocimiento científico es un modo de aplicación de la mentalidad racional. La Psicología Analítica, como ciencia, aplica la mentalidad científica a la comprensión del Sentido de la vida del ser humano. Así, vemos cómo en la obra de Jung, y en la de los que continuamos su legado, intentamos realizar una comprensión del significado profundo de la vida humana en términos de la ciencia moderna. Y lo hacemos así porque la ciencia es la expresión de la consciencia colectiva de nuestro tiempo. En otras palabras, el proceso de individuación, la realización de la profundidad del hombre, convoca a quienes lo realizan a utilizar el lenguaje de su tiempo para expresar el mensaje que procede de la profundidad. Pero, y esto es importante tenerlo presente, la vida del hombre puede entenderse como la expresión de un patrón arquetípico, es decir, un mito. 



miércoles, 27 de enero de 2016

¿CUÁL ES LA CARA OSCURA DE LA PERSONALIDAD SEGÚN JUNG?



El próximo sábado 30 de enero de 2016, entre las 21:00 y 22:30, tendrá lugar la Tertulia Sobre el Ser Espiritual en el Ateneo de Madrid que lleva por título "¿Cuál es la cara oscura de la personalidad según Jung?" Organizada por Victoria Caro, reflexionaremos sobre el contenido del libro Cómo integrar tu sombra y en ella participaremos los siguientes profesionales de la salud mental:

Guillermo LaHera Forteza: Médico Psiquiatra (vía MIR), Máster en Psicoterapia Integradora por la Universidad de Alcalá, Experto Universitario en Neuropsicología y Psiquiatría Forense. Es profesor de Psiquiatría y Psicología Médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá. Colaborador en el CENTRO ENGRAMAS de psicoterapias integradoras.  

Rafa Millán: Psicólogo sanitario, terapeuta y adepto al sufismo. Su web es Psicólogo Madrid.

José Antonio Delgado: Psicólogo, Terapeuta de orientación junguiana, Licenciado en Ciencias Ambientales y escritor. Colaborador del CENTRO ENGRAMAS de psicoterapias integradoras, donde realiza talleres de formación en Psicología Analítica, análisis e interpretación de sueños y tiene su consulta privada. Su página web oficial es José Antonio Delgado Escritor y Psicólogo

Os esperamos!

Estos son algunos fragmentos del libro Cómo integrar tu sombra basado en la experiencia clínica y personal, sobre el que reflexionaremos:

"Gran parte de la población mundial permanece inconsciente de las proyecciones de su propia oscuridad, y vive convencida de que todo lo desagradable y mal intencionado habita lejos de sí misma. El hombre común prefiere evitar cualquier consideración que le permita comprender que dentro de su psiquismo habita todo aquello que él más rechaza, incluidos los motivos profundos que están presentes en las crisis mundiales que nos afectan. Tampoco admitirá de buen grado que su juicio sobre la pretendida realidad puede estar equivocado, o que los defectos que él rechaza en sí mismo, y que proyecta en los demás, pueden ser constructivos, positivos o de utilidad si los reconoce como partes de sí mismo. Por estos y otros motivos, me he animado a escribir un trabajo monográfico sobre la sombra, en un lenguaje divulgativo, con la esperanza de contribuir a la toma de consciencia de la oscuridad que nos embarga."

"La sombra está constituida, por tanto, por todo aquello que hemos rechazado, reprimido o suprimido para adaptarnos a las expectativas de las personas que han tenido un papel determinante en nuestro desarrollo."

"La sombra nos enfrenta a un auténtico conflicto. Nos confronta a un adversario que, las más de las veces, se nos aparece como entidad externa. Quizás adopte la forma de un padre oponente, un hermano desquiciado, un agente tributario, un cliente, un contrincante, un profesor autoritario, un compañero de trabajo, o, tal vez, se nos presente como una situación inesperada, cual un rapto inconcebible, una pérdida de trabajo, la pérdida de un bebé, una ruptura de pareja o un hecho "imposible".

miércoles, 29 de abril de 2015

RESEÑA AL LIBRO "CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción."



RESEÑA DEL LIBRO "CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción." 
  
Por Fernando Sánchez. Psicólogo especialidad clínica. Candidato a analista junguiano por la SEPA.


Este libro encierra un llamamiento y una advertencia para todos aquellos que, como yo, comparten un vivo interés por la toma de conciencia y una preocupación creciente  por el futuro de la Humanidad y de la Naturaleza” (J.A Delgado González. El Retorno al Paraíso Perdido.)

José es un autor profundamente concienciado y comprensivo con las singularidades y la crisis colectiva que estamos atravesando en este momento. Sus obras, “El Retorno al Paraíso Perdido”; “Al Final del Túnel”; “La hermandad de los Iniciados” y ésta que presentamos hoy “Cine y Espiritualidad”, son esfuerzos lúcidos de mostrar y clarificar a través de la psicología analítica, la gnosis, la alquimia y la astrología  como el mundo material, es decir, el ámbito de lo consciente, lo observable y lo manifestado, se gesta y vertebra en las capas profundas del inconsciente colectivo.

La importancia de la concienciación de las implicaciones que los elementos, movimientos y contenidos colectivos tienen en la psique individual no es simplemente un interés curiósitas. Es una necesidad vital. Ya que en los fenómenos que observamos en el mundo físico, material, subyace un factor psíquico, de los cuales las manifestaciones observables son únicamente su expresión más superficial.

 Mi intención es descorrer algunos velos que cubren un ámbito de la psique que está funcionando en todos nosotros, con un vigor extraordinario, en la oscuridad de la vida de cada cual.” (José A. Delgado González. El retorno al Paraíso Perdido).

 Esta dimensión  inconsciente se expresa con mayor vehemencia en momentos de crisis social o de transformación colectiva como el que vivimos actualmente.

 “Es una situación anímica horrible. En un estado mental así, el inconsciente incita con vehemencia hacía el arquetipo de la muerte y el renacimiento, en el sentido de la espiritualización gnóstica, de la individuación.” (Dice el junguiano Raúl Ortega en el libro de José,  Cine y Espiritualidad. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción. )

Jake Sully, personaje principal en Avatar, muestra esta situación anímica del hombre occidental actual, vacío, sin rumbo, inmerso en una crisis de sentido, sin herramientas para afrontar el vacío de su propia existencia, en la necesidad de encuentro y búsqueda del sentido verdadero de su vida. En momentos como este, los arquetipos se expresan con potencia, proyectándose al exterior, irrumpiendo en forma de vivencias sincronísticas, sueños lúcidos, experiencias numinosas, que invitan a las personas a realizar un cambio profundo. Es común ver en personas que, tras una crisis, enfermedad  o el padecimiento de una situación disruptiva, comienzan un proceso de transformación, profundo, real, comprometido, en la que la mayoría refiere la re-lación con una dimensión más profunda que reconoce en sí y que dota a la vida de un nuevo sentido en sus vidas.

Estos trabajos, lejos de ser meras aproximaciones teóricas a conceptos filosóficos, religiosos  o psicológicos, cobran importancia, por los contenidos que está sacando a la luz. José, nos muestra, nos advierte, preocupadamente, de la situación en la que estamos, en una profunda crisis ecológica, económica y sobre todo, una profunda crisis que atañe a los valores espirituales sobre los que se ha cimentado la cultura occidental, en la cual, el hombre ha “perdido el contacto con sus potencias espirituales”. Lejos de quedarse en el análisis o la reflexión intelectual, nos propone, un cambio, un camino, un proceso de transformación, la necesidad de transitar hacia un nuevo estilo de vida, mediante una renovación del sistema de valores imperante en nuestra sociedad actual, materialista, patriarcal, desacralizada, a partir de un compromiso y un proceso de cambio con uno mismo.

Desde la modernidad, sustentado en el mito del progreso y la ciencia,  el hombre se ha distanciado de la naturaleza, posicionándose por encima y fuera de ella, estableciéndose en las urbes, concibiendo ésta como una amenaza y algo que tenía que controlar y domesticar. Hoy estamos en una grave y severa crisis ecológica y energética. La Tierra está dañada: aguas contaminadas, océanos,  desertización, cambio climático, atmósfera, disminución de especies vegetales y animales o la sobrepoblación humana, son fenómenos que no escapan a las advertencias de la comunidad científica. La acción humana  y la explotación desmedida de los recursos naturales, sustentada por una cosmovisión materialista de la realidad y una actitud dominante y posesiva del hombre, están dinamitando los recursos de la tierra y el equilibrio del hombre consigo mismo y  su medio. 

El hombre occidental ha perdido la relación con la naturaleza, el medio ambiente, pero igualmente con su naturaleza  interior, su alma.  Relegado al horizonte de lo material, al mundo sublunar, se encuentra encerrado, perdido, sin rumbo, esclavizado en cárceles de mármol, que inducen seguridad ficticia, llamadas sociedades de bienestar y consumo, que le invitan coercitivamente a destinar su tiempo de vida a satisfacer necesidades (gran parte de ellas, inducidas artificialmente por el sistema mediático) reviviendo esquemas de funcionamiento propios de la primera infancia, que no hacen sino alimentar una sensación de omnipotencia e inflación, propia del niño que se encuentra sobreprotegido por la madre.

Pero, esta forma de vida no permite el desarrollo pleno del individuo. No satisface sus anhelos de verdad, de explorar su ser interior, de adentrarse en el Mysterium de la existencia, amén de ser  profundamente destructiva.  Esta crisis esta magistralmente expuesta en la película Avatar. Las actitudes del hombre actual, son similares a los terrícolas que llegan a Pandora,  para dominarla y explotar su material precioso. Esta búsqueda de poder, riqueza y seguridad, les hace desenfocarse, perder perspectiva de la profundidad de la realidad en la que viven. La reflexión que nos invita la película y el libro, es que dañando la naturaleza, “destruimos la posibilidad de conectar con lo más profundo y elevado de nosotros mismos”.

Esta situación está mostrando  la situación mitológica de Prometeo. El hombre actual, desacralizado, concibe su progreso y su conocimiento ajeno a la divinidad.

 “Desafiando al dios supremo, el celestial Zeus, Prometeo intenta favorecer a los hombres entregándoles el fuego —robado a los dioses— símbolo sagrado, que dependiendo de cómo se utiliza, puede iluminar o quemar” “El fuego, permite iluminar a los que actúan de acuerdo a su conciencia, en sentido espiritual,  proporcionándoles elevación a niveles de dimensiones espirituales (de paz interior)….pero, sin ésta, para el inconsciente, se torna en llamas del infierno”.

Restando poder a los dioses, se vislumbra una forma de conocimiento, desprovista de cualquier elemento relacionado con la divinidad: el conocimiento científico. Ante tal ofrenda,  Zeus envía un castigo a Prometeo por su rebeldía y por no haber respetado la hegemonía divina, encadenándolo y torturado día tras día en el Cáucaso por un cuervo que le comía las entrañas, al igual, que su desobediencia, trae como consecuencia una serie de maleficios contra los hombres. La reflexión sobre el mito, ampliamente expuestas en el libro, nos obliga a preguntarnos si esa aspiración inherente y connatural al ser humano, que aspira al Conocimiento con mayúsculas y a la evolución personal y colectiva, es posible sin la presencia de la divinidad y la dimensión trascendente, a la que el hombre tiende naturalmente. 

La propuesta de Avatar, amplificada en el libro de José Antonio, consiste en la vuelta a un conocimiento experiencial, al encuentro en la profundidad de uno mismo con el alma y su mundo, en el cual, el individuo comienza a replantearse todo lo aprendido y a ver las cosas desde un nuevo prisma a modo de conversión. 

“Cuanto mayor sea el número de individuos que se dediquen a la investigación,  ala elucidación y al trabajo con los arquetipos, especialmente con la sombra, desde los más diversos ámbitos del saber, tanto más nos aproximaremos, a la-masa crítica- necesaria para que el cambio de conciencia que el espíritu de los tiempos demanda se extienda exponencialmente al colectivo” nos dice José en El retorno al Paraíso Perdido.
 
Este proceso se ha denominado en la mitología como el camino del héroe, equivalente al proceso de individuación descrito por la psicología analítica. Avatar es un mito moderno, que muestra el viaje del héroe en la personificación de Jake Sully, que va tomando conciencia del proceso de individuación, a través de del tránsito de distintos ritos, que le van llevando a cumplir su más alto destino.

Este proceso puede describirse como el proceso a través del cual, “la conciencia del ser humano recorre los oscuros abismos de lo inconsciente y recupera las cualidades que había proyectado en el ámbito exterior”, a través de un proceso alquímico que consiste en “solve et coagula” que consiste en disolver y volver a unir, retomar la proyección para integrarla de nuevo.

Igualmente, consiste en “la aproximación lenta a los contenidos y funciones de la totalidad psíquica (el sí mismo) y su acción irremediable sobre el yo” (Jacobi, J), en última instancia a la autorrealización del Sí mismo, a través de la progresiva integración de opuestos. La integración completa, la totalidad, implica la integración del lado femenino de la psique, el estado edénico, el Reino de la gran Madre (o el lado femenino de Dios).

El acceso de Jake Sully a Pandora, un mundo arquetípico, es el comienzo de la relación con el mundo inconsciente. Al héroe le supone una profunda conmoción,  provocando una especie de “segundo nacimiento”, una experiencia de reencuentro, muerte y renacimiento, al entrar en contacto con la dimensión espiritual, sacrificando su conciencia colectiva, racional y con ello todos los valores colectivos, antropocéntricos y egoístas propios de esta época. Lo que en psicología analítica se describe como la máscara. Por lo tanto, el camino del héroe comienza con una gran prueba, una pérdida, un cambio,  una salida a un nuevo mundo desconocido una dimensión más allá de lo físico, el universo espiritual.

“…El héroe mitológico abandona su choza o castillo, es atraído, llevado o avanza voluntariamente hacia el umbral de la aventura…” (J. Campbell)

Podemos encontrar distintos escenarios arquetípicos que muestran esta situación, como la salida de Egipto de Moisés, la partida de Parsifal, el viaje de Parsifal o el comienzo del vuelo de Ícaro. Debiéndose entender como mensajes transmisores de la vía maestra para huir de la dimensión horizontal de lo material, lo mundano y terrenal, propias de la infancia y la adolescencia psicológica, para incorporar el aire, la dimensión vertical y el cielo. Es decir, un proceso psíquico en el cual el héroe se aleja de la madre real, del paraíso materno, adentrándose en los dominios de la Gran madre (Pandora) y recuperar el estado edénico conscientemente.

En el inicio del contacto con el inconsciente, con Pandora, Jake esta aterrado, mostrando que el primer contacto del yo con el inconsciente es vivenciado como violento y amenazante, en cierta medida, dañino y peligroso para el equilibrio propio. Es una experiencia numinosa, semejante a los miedos y peligros que experimentaban los hombres primitivos con los fenómenos naturales. Es entrar en contacto con los peligros del alma humana.

Cuando Jake accede a Pandora, es atacado por una pantera negra prehistórca (el guardián del umbral) y al huir se adentra mas en el bosque. El inicio de la exploración se hace en la noche. El héroe tiene que descender a los infiernos y penetrar en un espacio desconocido. Con ello comienza la fase alquímica de la nigredo, que tras sucesivas destilaciones y purificaciones elimina sus impurezas.  

El trabajo con la sombra nos confronta con el aspecto sombrío del alma. La importancia reside en la toma de conciencia de todos los aspectos propios que hemos negado y reprimido, que proyectamos en los demás, asumiendo que esos elementos pertenecen a nosotros. Esta toma de conciencia nos permite entender el potencial destructivo y dañino que reside en nosotros, como potencial, y ELEGIR. Integrar la sombra que cada uno porta, permite trascender el estado de conciencia estrecho, que nos circunscribe y ata a un cerco de la realidad limitado, ya que en última instancia es una posición defensiva respecto a la totalidad de la que somos parte, autootorgándose e identificándose con valores nobles, legítimos, propios de los ambientes sociales y familiares a los que pertenecemos. Es importante abandonar esa actitud psicológica obsoleta, ya que en última instancia obstaculiza el proceso de maduración psicológica del individuo.

De alguna manera, esta nueva actitud psicológica, implica, rescatar el mito de Quirón. Avatar es el mito del héroe civilizador, el rey herido que precisa curar su herida, a través de la sombra individual, confrontarnos con la colectiva, que se nutre de los dogmas, la estrechez de mira y la ignorancia del yo. Es sintomática la alusión continua en la película a la vista y a la capacidad de Ver: “No ves” “Te veo” 

Empezar a ver significa tomar conciencia de que vivimos en un mundo vivo más grande, que nos engloba, una totalidad que nos abarca y todo lo contiene, del cual formamos parte y que tenemos que aprender a relacionarnos y vivirlo como parte propia. Es el Anima Mundi (también llamado Unus Mundus, Mundus Arquetypus, Mundus Imaginabilis o Inconsciente colectivo según la tradición) . Jung dijo una vez: “La psique no está en nosotros sino que nosotros estamos en la psique”. Estamos insertados-inmersos en una psique cósmica mayor que nosotros, en la cual, cada uno de nosotros somos una pequeña parte de ella. Esto implica (y es uno de los grandes hallazgos de Jung), la idea de humanidad como parte de ese patrón cósmico, de esa gran psique. Pandora, es real. Ese mundo existe, no es una película. Los Na`vi son el mundo daimónico que la ciencia ha desterrado, pero que aún co-habitan en los recónditos mundos del alma, del que el omnipotente hombre moderno, ya no recuerda nada. Es en ese mundo donde se muestran los arque-typos, los patrones que subyacen y dotan de entidad y REALIDAD, esta dimensión en la que vivimos los humanos. 

Ante esta toma de conciencia, nuestro héroe, Jake Sully, se ve ante la necesidad de sacrificar su conciencia racional, orientada hacia el éxito y el logro de objetivos marcados por el modelo cultural de la época, para reconciliarse consigo mismo y con su mundo. El jake antiguo, da lugar a un nuevo Jake. Esta renuncia implica necesariamente relegar la conciencia moldeada en los valores colectivos por la vivencia del alma y el contacto con su mundo. Esta situación aparece representado en la película, en la lucha a vida o muerte entre Jake, el héroe trasformado y el coronel quaritch, una lucha titánica contra la conciencia colectiva patriarcal, que obstaculiza el contacto y entendimiento profundo con la realidad.

Durante esta batalla, Jake recibe la ayuda de Eywa, el espíritu divino que gobierna la vida de Pandora, para derrotarlo, lo que muestra que la transformación personal, la renovación, depende del Sí mismo. El proceso de individuación, el viaje de regreso del héroe, tiene como finalidad promover una renovación. Dar nacimiento a un hombre nuevo. La conciencia yoica, ciega, debe morir para dar paso al arquetipo del sí mismo, que implica que el yo se alinea, refleja el verdadero yo, el Sí mismo. Esto se ve en la película cuando Jake monta al gran pájaro rojo.

Jake vence al padre material, Saturno, el Coronel Quaritch, acompañado en todo momento de su ánima, Neytiri, convirtiéndose en el líder de los omaticaya. Como dice José en su libro, el proceso de individuación es la realización del Dios mismo, mercurius, la expresión de lo superior en lo inferior, la divinidad en el mundo material. Implica necesariamente la vivencia y comprensión profunda de que la única realidad es Dios y nada fuera de Él. 

Toda la película de Avatar es una apología de la Imaginación Verdadera, como forma de entrada en contacto con la realidad del alma (psique), es decir, nos expone la necesidad de recuperar el contacto con el alma y a través de ella, acceder al mundo velado a la que ella pertenece. Descrita ya por Paracelso: “Imaginatio Vera et non Phantastica”, se convirtió como un medio validado por los alquimistas y las tradiciones neoplatónicas y cabalistas, especialmente a partir del renacimiento. Rescatada por Jung  para la mente moderna, la utilizo consigo mismo y sus pacientes denominándola, Imaginación Activa.                                                                                 

 M.L. von Franz, discípula directa de Jung, la describe acertadamente de la siguiente manera:Es una forma de meditación en la cual uno entra en contacto con los habitantes de su mundo interno”.
 
En una cultura que ha devaluado ontológica y epistemológicamente (otra manifestación de su aspecto patriarcal) la imaginación como dueña de la falsedad y el error, especialmente a partir de la época cartesiana y el desarrollo del método racional, el uso de la imaginación verdadera implica dotar a la psique y a la imagen de realidad. 

Jung decía: “Imagen es alma”

Lévi-Strauss: “Los símbolos son más reales que lo real que simbolizan”

La imaginación cumple así una función de trascender el mundo físico. “Empezar a ver”, “Despertar” a esa dimensión natural que nos engloba, nos re-encuentra con nosotros mismos. Este proceso descrito en el libro de José, y escenificado en la película Avatar, se presenta no sólo como una necesidad, sino también una responsabilidad para volver a conectarnos a nuestras potencias espirituales de un modo consciente y, de igual modo, ser conscientes del peligro que supone no hacerlo en términos colectivos.

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