miércoles, 28 de marzo de 2018

PSICOPATÍA Y NARCISISMO: DOS MANIFESTACIONES DEL MAL



PSICOPATÍA Y NARCISISMO: DOS MANIFESTACIONES DEL MAL. Primera parte.


Jose González. Psicólogo de orientación junguiana.


"Es importante hoy en día, como en todo tiempo, que el ser humano no pase por alto del peligro del mal que le acecha. Por desgracia es demasiado real, razón por la cual la psicología tiene que mantener la realidad del mal y rechazar toda definición que considere que carece de importancia o que incluso no existe. La psicología es una ciencia empírica que tiene que ver con cosas reales. Por eso, en mi condición de psicólogo nunca he tenido el propósito de inmiscuirme en la metafísica, ni me he arrogado la competencia para hacerlo. Tengo únicamente que polemizar cuando la metafísica se ocupa de la experiencia y ofrece una interpretación de ésta que en modo alguno está justificada empíricamente. Mi crítica a la "privación del bien" solo se refiere a la experiencia psicológica. Des del punto de vista científico, la fundamentación de la "privación del bien" es, como todo el mundo puede comprobar, una petición de principio en la que el resultado depende de lo que se introduce en ella. Los argumentos de este tipo carecen de convicción. Pero que estos argumentos, no sólo se utilicen, sino que se crean infalibles, supone para mí un hecho del que no puedo fácilmente hacer caso omiso. Demuestra la existencia a priori de una tendencia que da preferencia al "bien", y lo hace con todos los medios disponibles, apropiados o no. Así pues, cuando la metafísica cristiana se aferra a la privatio boni, muestra con ella la tendencia a multiplicar el bien y reducir el mal. En consecuencia puede que la  privatio boni sea metafísicamente verdadera. No me arrogo a este respecto autoridad para emitir un juicio. Lo único que yo mantengo es que en nuestro ámbito empírico lo negro y lo blanco, la luz y la oscuridad, el bien y el mal son opuestos equivalentes y que, en cada uno de ellos, una de las partes presupone siempre la otra.
»La conclusión errónea se deriva necesariamente de la premisa según la cual Deus = Summum Bonum, porque es impensable que el Bueno y Perfecto haya podido crear el mal. Ha creado únicamente lo bueno y lo menos bueno. Ahora bien, del mismo modo que a pesar de un calor de 230º por encima del cero absoluto nos helamos miserablemente, hay también seres humanos y cosas que, aunque hayan sido creados por Dios, son mínimamente buenas y, en consecuencia, máximamente malas."

Carl Gustav Jung. Aion. Contribuciones al simbolismo del sí-mismo. Volumen 9/2 de las Obras Completas. P. 58-59.

En el ejercicio de la profesión de psicólogo he podido observar la devastación de familias, equipos de trabajo, compañeros y subordinados que provocan una raza de "seres humanos que, aunque hayan sido creados por Dios, son mínimamente buenos y, en consecuencia, máximamente malos." Se trata de seres humanos que padecen de un trastorno narcisista de la personalidad (TNP) o un trastorno psicopático de la personalidad. Pese a que ambos trastornos tienen criterios diagnósticos diferentes presentan, sin embargo, muchos aspectos en común (comorbilidad). Uno de los aspectos comunes más difíciles de comprender por los expertos en el tratamiento de personas que han sufrido el paso del huracán psicopático o narcisista y, por supuesto, por el público en general es el siguiente: se trata de personalidades que disfrutan haciendo el mal, por el mal mismo. Estas personalidades se alimentan del sufrimiento ajeno. Infligir sufrimiento psíquico (y, a veces, también físico) a sus semejantes parece que es un combustible del que no pueden sustraerse.

Nuestra mentalidad occidental, impregnada por las ideas de la tradición cristiana, por más que el símbolo de Cristo esté en decadencia, parece que nos dificulta para comprender la existencia del mal dentro del plan de la creación divina. El texto de Jung que abre este ensayo nos recuerda hasta qué punto la idea de que "el mal no existe" o de que "el mal es una merma del bien" sigue presente en la mente de miles de personas. Sin embargo, por mucho que les pese a ciertas personas, el mal existe y se está extendiendo hasta tal punto en nuestra cultura occidental que ya hay libros que desarrollan la idea de que "el narcisismo" y/o "la psicopatía" representan el "malestar de nuestra cultura".

Precisamente por esa idea "ingenua" de que "las personas son buenas por naturaleza" he encontrado los mayores escollos a la hora de exponer el modo de comportamiento de una personalidad psicopática, incluso a otros colegas psicólogos. Recuerdo que en una ocasión, después de haber expresado los rasgos fundamentales de la personalidad psicopática (como son la locuacidad y el encanto superficial, la capacidad de provocar fascinación, el egocentrismo, el narcisismo, la falta de remordimientos, la mentira patológica, la manipulación de la información y de la realidad, la reificación o cosificación de las personas, el desprecio por los valores humanos, el deseo de poder y la necesidad de hacer sufrir como combustible del que se alimentan) y de exponer la estrategia manipulativa de la triangulación que es común a las personas con ambos trastornos, una persona me respondió que aquella infidelidad podía sucederle a cualquier persona, sin necesidad de ser un TNP o un psicópata. A pesar de explicar en detalle que la triangulación la realizan para hacer sufrir a las personas con las que triangulan y de que no es una mera infidelidad, mi interlocutor no comprendió nada de lo que intentaba explicarle porque no disponía del registro experiencial necesario para comprender a qué me estaba refiriendo. Aquella misma noche tuve el siguiente sueño:

"Me encuentro en un recinto sagrado, con una actitud de rezo o meditación en conexión con lo divino. Se aproxima hacia mí un amigo psicólogo, con el que tengo confianza para contarle temas íntimos y/o polémicos. Cuando está a mi lado comenzamos a conversar y le participo en confianza mis reflexiones sobre un personaje psicópata. Le explico las características de la psicopatía, que la distinguen de cualquier otro trastorno. Le cuento que llevo varios años investigando sus manifestaciones hasta que finalmente he podido comprender este tipo de comportamientos tan extraños por su capacidad para hacer el mal. Cuando termino de hablar, mi amigo psicólogo me responde de un modo extraño y me doy cuenta de que no comprende lo que he compartido con él. Su devolución me hace percatarme de que él considera que aquello que yo le he explicado forma parte de una situación normal, pero con alguna que otra dificultad en las relaciones interpersonales. Me percato de que no comprende lo que le quiero decir. No entiende que uno de los móviles del psicópata es obtener poder a toda costa y para ello busca doblegar a las personas con las que se relaciona."

El sueño no necesita demasiada interpretación puesto que manifiesta la dificultad que entraña la comprensión del comportamiento psicopático incluso en profesionales de la psicología. Me hace comprender que, por más que yo haga los mayores esfuerzos en explicar los comportamientos psicopáticos a otros profesionales (y al público en general) lo mejor que pueda, si no se dispone de una mínima experiencia clínica (y/o personal), las personas no lo entenderán y lo más probable es que lo malinterpreten. Aprovecho para recordar que esto que sucede con la psicopatía, también sucede en general con todos aquellos hechos psíquicos a los que nos referimos los psicólogos de orientación junguiana cuando hablamos de arquetipos, inconsciente colectivo, anima/animus y tantos otros.

A estas dificultades de comprensión de lo que es la psicopatía (y el narcisismo) hay que añadir otro tema que también he encontrado, no solo en la consulta, sino también fuera de ella. Se trata de ciertos comentarios totalmente erróneos y que no hacen sino poner de manifiesto de nuevo el desconocimiento de la naturaleza humana. Cuando una persona ha sufrido las consecuencias de haber convivido con un narcisista maligno o con un psicópata adaptado, porque lo ha creído su amigo, su pareja, su marido/mujer, su padre/madre o su confidente, y ha sido capaz de salir de la tortura que supone una relación así, le resulta especialmente importante comprender qué es lo que le ha sucedido. Preguntas como ¿quién era esa persona a la que tanto estimaba y que, sin embargo, tanto daño me ha hecho? ¿por qué me ha traicionado sin que me haya dado cuenta de ello? ¿cómo es posible que haya soportado durante tanto tiempo un ambiente tan tóxico? Para estas personas es de vital importancia comprender todo lo concerniente al narcisismo y a la psicopatía. No solo por la necesidad de comprender los motivos por los cuales se ha involucrado con alguien así, sino también porque hay en ella una cierta vulnerabilidad que es importante que conozca para evitar la repetición de ciertas experiencias. Lo que he encontrado en todas las personas que han entrado en relación con un psicópata o narcisista y han logrado el contacto cero es un cambio radical de mentalidad.

Precisamente por esto que decimos, comentarios como "si a una persona le interesa la psicopatía o el narcisismo es porque hay algo de narcisista o psicópata también en ella" son del todo inconvenientes y errados. Los psicópatas y narcisistas rara vez se involucran en una relación sentimental con otro narcisista o psicópata precisamente porque entre ellos se detectan. De hecho, lo habitual es que se produzca una dupla psicópata-complementaria/o (nombre que le otorga el experto en psicopatía Hugo Marietan) o narcisista-hiperempático/a, como corresponde a la ley psicológica de que los opuestos se atraen y los iguales se repelen. Y, además, son casos excepcionales los narcisistas y los psicópatas autoconscientes de su propio trastorno (Sam Vaknin y James Fallon son casos extraordinarios y no representan al narcisista y al psicópata adaptado comunes); los psicópatas saben que son diferentes al resto de las personas,  se consideran de hecho superiores a las personas normales, que estas son manipulables y explotables, y por ese motivo saben que deben camuflarse, mientras que los narcisistas son menos conscientes de su diferencia. Éstos últimos piensan que son "personas normales" aunque mejores que los demás. Por cierto que en esos comentarios errados hay, como siempre, algo de verdad. A veces sucede que el aspecto negativo y diabólico del arquetipo del animus se constela en lo inconsciente colectivo de la complementaria de un psicópata o de un narcisista y "atrae" como si de un campo de acción se tratara a una personalidad cuyas características se corresponden con las del lado oscuro del animus. O, si se trata de un varón, el aspecto de lamia y vampira del anima se constela y entonces entra en contacto con una mujer cuyos rasgos de personalidad se corresponden con el anima constelada. También es posible que los aspectos más oscuros de la sombra del yo se expresen en la personalidad de un narcisista o un psicópata que simula ser amigo, siendo de hecho el peor enemigo que uno pueda imaginar. Pero cuando esto sucede la sombra representa, precisamente, lo que el yo no es, es decir, aquellas cualidades que le son ajenas y hasta desconocidas (recomiendo la lectura del libro "Cómo integrar tu sombra" a quienes deseen ampiar información). Por último, la realización del mal por el mal mismo, en quienes lo han padecido durante un proceso de individuación o realización consciente del sí mismo, permite comprender el lado oscuro de la imagen de Dios, esto es, la oscuridad y maldad del Self. O, también, el mismo como un trickster, como el embaucador, farsante y engañoso mercurio alquímico.

En la segunda parte de este ensayo hablaré de las actitudes que he encontrado en diferentes profesionales alrededor de la psicopatía y el narcisismo.





domingo, 4 de marzo de 2018

¿QUÉ ES LA PSICOTERAPIA DE ORIENTACIÓN JUNGUIANA?

¿En qué consiste la psicoterapia de orientación junguiana tal y como la entiendo y practico en mi consulta y ON LINE? 

Por José González


Cuando comencé a estudiar por primera vez Psicología analítica, hace ahora algo más de dos décadas, simultaneaba estudios en Ciencias Ambientales. Por aquél entonces ya avizoraba la necesidad e importancia de incluir, como una dimensión más en el tratamiento terapéutico, la relación de la persona con la Naturaleza. No obstante, por mi formación como ambientólogo, concebía la relación en sentido contrario: para tener una mayor sensibilidad y consciencia ambiental consideraba que era necesario incluir en la ecuación el resto de dimensiones humanas (véase más adelante).

En los últimos años de mi formación como científico ambiental me dí cuenta de que estábamos viviendo una "crisis ecológica" mundial. Sin embargo, por aquel entonces, a finales del siglo XX, aún no era plenamente consciente de la importancia del trabajo terapéutico de las dimensiones más profundas de la psique, si queríamos sobrevivir como especie en este maravilloso planeta llamado Tierra. Y, sobre todo, de que el inicio del camino que conduce a la expresión de la verdadera autenticidad del individuo le hace a este, al ser humano, tomar consciencia de la importancia de ser respetuoso con el medio ambiente. 

La autorrealización de la profundidad del hombre provoca que su consciencia se vea transformada. Que abandone la estrecha perspectiva subjetiva, esa vanagloria del yo que es uno de los criterios diagnósticos del narcisismo -el malestar de nuestra cultura -, (pese a que sea precisamente la ausencia de un yo firme lo que caracteriza a todos los trastornos de la personalidad del cluster B) y se abra a una cosmovisión que incluye la interdependencia del hombre con la Naturaleza. 

Transcurridos cerca de 10 años desde la finalización de mi formación como ambientólogo y ya inmerso en el ámbito de la psicología, se me hizo cada vez más claro que un tratamiento psicológico eficaz debía considerar todas las dimensiones que conforman la realidad del individuo. Por ese motivo, en mi trabajo como psicólogo y terapeuta de orientación junguiana tengo en cuenta todas estas dimensiones y su interrelación, si bien no todas ellas tienen el mismo peso en la expresión de los síntomas. Es decir, existe una jerarquía. Dichas dimensiones son:

- El aspecto biológico: La adecuada alimentación es uno de los pilares básicos para mantener un estado de salud óptimo. Mi formación en ambientales me permitió conocer el proceso de producción de los diversos alimentos, así como de la importancia de incluir en la medida de lo posible alimentos procedentes de la agricultura ecológica. Muchas veces encontramos que un malestar físico o fisiológico es un síntoma de un conflicto emocional; y, viceversa, una inadecuada higiene alimentaria o del sueño puede provocar malestar psíquico, como síntomas de ansiedad y/o depresión.

-El aspecto cognitivo y conductual: La dimensión intelectual o mental, así como la conducta observable, son imprescindibles tanto para el diagnóstico, como en el tratamiento. De hecho, en algunos pacientes, la psicoeducación es el abordaje más adecuado. 

-La dimensión social: Una red de relaciones y una calidad y calidez en las mismas es un aspecto fundamental para llevar una vida saludable.

-La dimensión emocional: Hoy se habla de inteligencia emocional y los psicólogos junguianos hablamos del desarrollo de la dimensión relacional, erótica y sentimental.  Se incluye en esta dimensión la empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro) y la simpatía (la capacidad de padecer con el otro y de desear que las cosas le vayan bien).

-La dimensión intrapsiquica: El autoconocimiento de las dimensiones inconscientes personales que pueden lastrar el desarrollo psíquico de una persona. 

-La dimensión ecológica: Somos humanos y, por lo tanto, habitantes de la Tierra. La consideración del impacto que provocamos en la Naturaleza por el mero hecho de vivir es muchas veces un asunto que apenas se considera en el ámbito de la terapia. Pero lo cierto es que el contacto respetuoso con la Naturaleza es indispensable para mantener un mínimo equilibrio psíquico. Por eso, en ocasiones, una de las indicaciones que realizo durante una psicoterapia es el paseo por un entorno boscoso/montañoso.

-La dimensión espiritual: A diferencia de otros enfoques terapéuticos considero esta dimensión como la más esencial o radical de todas. Pues esta se expresa en todas y cada una de las demás dimensiones y, a su vez, aquellas dependen de esta. Ello no significa que el abordaje inicial o fundamental sea siempre el espiritual, pero sí que en la consideración de todas las dimensiones tengo siempre presente esa relación jerárquica. Esta es la dimensión de Sentido y su lenguaje es el simbólico. 

Aún considerando todas estas dimensiones la felicidad de una persona no está garantizada.

martes, 27 de febrero de 2018

LOS SUEÑOS EN EL DIAGNÓSTICO DE LA PSICOPATÍA



Los sueños en el diagnóstico de la psicopatía


José González

Psicólogo. Terapeuta de orientación junguiana.



 INTRODUCCIÓN

El núcleo familiar puede ser considerado como un organismo, como un sistema. Cuando en el sistema familiar hay un psicópata la vida de todas las personas que lo engloban gira a su alrededor de un modo muy particular: el psicópata succiona la energía anímica de todos como si de un agujero negro se tratara.

Por ese motivo, el Dr. Marietan, psiquiatra especializado en psicopatía, en su artículo "El Sol negro: un psicópata en la familia" denomina al psicópata en la familia como el sol negro. Este nombre es muy apropiado, no solo por el hecho de que el sol negro absorbe toda la energía del sistema, sino también porque los alquimistas denominaban sol negro al estado amorfo e indiferenciado de la materia prima en el proceso de transformación de esta, también llamada masa confussa, en oro. Si atendemos a esta consideración advertimos que el psicópata es un hombre "amorfo" e "inacabado" que parece necesitar de los otros para ser. En realidad, representaría el estadio oscuro del proceso de transmutación de la piedra bruta en piedra labrada, con la particularidad de que en él no hay posibilidad de transformación, de cambio. El psicópata es en sí mismo el sol niger y no puede ser otra cosa. En este sentido es como si se tratara de una "raza" distinta de hombre. Aclaro aquí que la palabra hombre la utilizo en su sentido etimológico, y no en el moderno, puesto que el porcentaje de psicópatas mujeres es equiparable al de hombres. No hay una diferencia estadísticamente significativa.
                                                                                        
Marietan, en su artículo antes mencionado, afirma que en un sistema familiar en el que algunos de sus miembros es un psicópata podemos encontrar las siguientes personas:


1. El emergente: La persona signada como enferma, el tildado de "loco". Un persona que puede presentar signos y síntomas de un grave trastorno mental.



2. Personas con problemas psicológicos o psicopatológicos: normalmente hijos e hijas, aunque también puede ser cualquier otra persona que conviva en un sistema en el que haya un psicópata



3. El psicópata: Marietan lo denomina, cuando se trata de un psicópata dentro de una familia, el sol negro. Se trata de la persona que provoca la devastación psicológica en la familia. En lugar de alimentar, dar vitalidad, ayudar a que las personas puedan encontrar su vocación y su lugar en la vida, el sol negro parasita, vampiriza y despersonaliza a las personas sobre las que ejerce su poder destructivo.



Una de las características fundamentales de la psicopatía en la familia es que resulta invisible para la sociedad. Resulta muy difícil de detectar desde fuera del sistema familiar (y también desde dentro), porque las personas psicópatas son unos actores extraordinarios: parecen padres o madres modélicos; o hijos y hermanos magníficos. La manera habitual de saber si hay un psicópata en la familia es a través de los efectos (devastadores) sobre la familia.

Sin embargo, también hay una vía de acceso al conocimiento de los efectos que el psicópata ejerce sobre los miembros de la familia: los sueños. Es cierto que resulta bastante difícil acceder a este material en niños y adolescentes precisamente porque el psicópata utiliza como estrategia el aislamiento, además de la manipulación, la mentira y la persuasión. Ahora bien, quizá en adultos sea más factible acceder a los sueños y a lo que estos nos pueden mostrar acerca de un ambiente psicopático. Y, tal vez, nos puedan servir como una herramienta más para realizar un diagnóstico de psicopatía.  

En mi experiencia como terapeuta algunos pacientes con padres o parejas psicópatas y/o narcisistas malignas me han relatado sueños en retrospectiva. Dichos sueños resultaron ser muy valiosos para comprender cómo lo inconsciente, es decir, la naturaleza íntima de la persona, presentaba su "visión" acerca del psicópata y de la atmósfera familiar en la que estaba sumido/a.


SUEÑOS EN UN CASO CLÍNICO

 
Pedro es un hombre de 50 años que en la actualidad lleva una vida profesional satisfactoria. Sin embargo, en su hogar estuvo bajo la férula de un padre psicópata que le hizo padecer sufrimientos indecibles. Durante su etapa pre-adolescente y adolescente se volvió violento y reaccionaba rebelándose al sistema familiar de un modo indócil y "exagerado". Posteriormente, en cuanto tuvo la oportunidad, se marchó de su casa paterna y se independizó. Sin embargo no fue hasta sus 42 años que supo que su padre era un psicópata. 
 
Durante una sesión de terapia Pedro me relató una pesadilla que tuvo de niño, a la edad de 12 años aproximadamente. El contenido de dicha pesadilla lo dibujó un tiempo después, sirviéndose de un disco de Iron Maiden titulado "El número de la bestia". El sueño es el siguiente:

"Me encuentro en un espacio subterráneo, oscuro y en el suelo hay llamas. El lugar se me parece mucho al infierno, tal como lo relatan en el cristianismo. A mi alrededor hay muchas personas, algunas me son conocidas, otras no, pero es como si estuvieran sin vida. De pronto miro hacia lo algo y veo a una figura inmensa, una especie de demonio de color rojo, que me provoca un miedo espantoso. De las manos de ese demonio penden unos hilos que terminan en la espalda de las personas que estamos en esa especie de infierno. Recuerdo que me desperté espantado."

Teniendo en cuenta que el ambiente en el que vivió Pedro durante su infancia, adolescencia y primera juventud estuvo dominado por un psicópata, el sueño es una expresión muy elocuente de la atmósfera en la que estuvo inmerso. La figura del padre en el sueño ha adquirido una dimensión arquetípica y aparece como un ente infernal, como un demonio. El sueño representa la situación de partida como la presencia del soñador en un espacio "oscuro y en llamas" que semeja "al infierno" cristiano. Según el cristianismo es allí donde van a parar las almas de los pecadores, en donde son eternamente torturadas. Es decir es un estado interior, una situación psíquica terrible, en la que las personas se encuentran alejadas de Dios, siendo este la fuente de vida y de alegría. La figura diabólica manipula, como si de marionetas se tratara, a todas aquellas personas "inanimadas", desprovistas de voluntad propia, sin que ellas se percaten de dicha manipulación.

Pedro entra en pánico cuando, en el sueño, se percata de que está siendo manipulado por aquella figura arquetípica monstruosa. En mi opinión, el sueño no solo se refiere a su atmósfera familiar, sino que representa simbólicamente también una situación colectiva de "eclipse de Dios" o de "vacío existencial", es decir, de alejamiento de la auténtica vocación humana.

Esto nos lleva a uno de los efectos más devastadores de un psicópata en la personalidad de los hijos: la falta de identidad. Los psicópatas en la familia realizan un progresivo, prolongado y efectivo lavado de cerebro durante años. Con ello logran implantar sus ideas, así como lo que los psicópatas consideran que tiene que ser el proyecto de vida de sus hijos, en la mente de estos (y de sus parejas-complementarias). Eso es lo que viene representado en el sueño por medio de la imagen del diablo manipulando a todas las personas que están bajo su poder.

Semejante trabajo de manipulación y lavado de cerebro provoca en los hijos que han convivido con un psicópata diversos trastornos de la personalidad: trastorno límite, trastorno narcisista, etc; En el núcleo de estos trastornos encontramos la ausencia de un complejo del yo capaz de distinguir quienes son, cuáles son sus estados de ánimo o qué es lo que quieren hacer en la vida. También es común el Trastorno de Estrés Postraumático, dado que la experiencia de convivencia con un psicópata provoca un impacto (trauma) que se asemeja al experimentado en un campo de concentración. 

En próximos artículos ahondaremos en los sueños de personas que han convivido con psicópatas y tendremos la oportunidad de ver cómo la profundidad "ve" a estas personas.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

SEMINARIO: EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN COMO LA REALIZACIÓN DE LA AUTÉNTICA VOCACIÓN


PRÓXIMO SEMINARIO:

EL PROCESO DE INDIVIDUACIÓN COMO LA REALIZACIÓN DE LA AUTÉNTICA VOCACIÓN


FECHAS: 30 de septiembre - 1 de octubre y 7-8 de octubre de 2017

Los fines de semana del 30 de septiembre - 1 de octubre y 7-8 de octubre, tendremos nuevamente con nosotros a Jose González, psicoanalista Junguiano y escritor, que impartirá un taller de dos fines de semana en nuestra librería El olor de la lluvia sobre el proceso de individuación y su relación con la búsqueda de la auténtica vocación.


Contenidos temáticos:
1. Definición de Vocación, individuación e iniciación. Relaciones entre los tres términos. Importancia de la experiencia para comprender aquello a lo que aluden.
2. Experiencia del espíritu de la profundidad o inconsciente colectivo. Los arquetipos como constituyentes de lo inconsciente. Identificación de los siguientes arquetipos y experiencias a las que convocan: Persona, sombra, anima/ánimus y Self.
3. Análisis e interpretación de sueños arquetípicos alrededor de la vocación.
4. El malestar cultural visto a través de contenidos compensatorios de lo inconsciente colectivo: importancia de la actitud espiritual y vocación religiosa.
5. La vida simbólica. El Self como realidad transpersonal y divina. Sincronicidad como expresión del Self en la realidad material y psíquica.


Método :
1. Clases teóricas introductorias.
2. Vídeos y textos ilustrativos de los temas abordados.
3. Presentación de sueños y material creativo para su posterior interpretación.
4. Trabajo creativo de los participantes del seminario. Anotación de sueños, trabajo de análisis e interpretación de los mismos. 

Fechas:
Sábado 30 de septiembre
Domingo 1 de octubre
Sábado 7 de octubre
Domingo 8 de octubre

Horario:
Sábados de 10:30 a 14:30 y de 16:30 a 19:30
Domingos de 10:30 a 14:30

Precio:
Curso completo (dos fines de semana): 150€
Oferta por pronta inscripción: 130€ (válida hasta el 23 de septiembre)
Medio curso (un fin de semana suelto): 75€
Oferta por pronta inscripción: 65€ (válida hasta el 23 de septiembre)

Lugar: 

Librería "El olor de la lluvia".
C/ Maldonadas, 6. Madrid. Metro: La Latina.