jueves, 15 de septiembre de 2011

¿VIOLENCIA DE GÉNERO O CONFLICTO INTRAPSíQUICO?

El periódico digital de Murcia, laverdad.es, publicaba hace unos días la noticia de que “Las denuncias por violencia de género aumentan un 3,5 % con respecto al 2010”.  El diarioVasco, por su parte, publicó la noticia de que el departamento del interior del País Vasco “ultima un plan para que escoltas de políticos proteja a mujeres amenzadas” en esa comunidad.  Unos días después, el día 14 de septiembre del 2011, el periódico laopinióncoruña.es, publica la noticia de la “nueva campaña de Sanidad para prevenir la violencia de género”, donde la Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín anunciaba la necesidad de anticiparse a “los violentos”.

Estos pocos ejemplos, extraídos de las decenas de noticias que se publican a diario sobre el concreto tema de la “violencia machista” o “violencia de género”, nos muestran que este es uno de los problemas más serios de nuestra sociedad. Un problema que manifiesta un conflicto que se encuentra, también, en el Alma de todo ciudadano español (aunque me refiera en estos momentos a España, dicho conflicto afecta a todo el mundo occidentalizado).

Y es que el problema del amor, en las relaciones de pareja, se ha agravado en nuestra cultura “civilizada”, en parte porque no se acepta el primitivismo y el salvajismo que hay en todo hombre y mujer, y que no sabemos como afrontar. Tanto los hombres, cuanto las mujeres, parece que han de tomar consciencia, asumir, enfrentar y, en última instancia, integrar ese fragmento de salvajismo interior, si se quiere conquistar tanto el Eros, el principio que rige las relaciones interpersonales, así como el principio femenino que sostiene a la mujer, y que guía al hombre en sus relaciones, cuanto al Espíritu, y al animus o principio masculino diferenciador.

Con esto último quiero decir que, tanto la mujer, cuanto el hombre, han de tomar consciencia de sus instintos más primarios, en lugar de proyectarlos en la figura del otro. Algo a lo que tiende esta sociedad hipócrita, que demoniza más a unos que a otros, incrementando con ello la tensión en las relaciones interpersonales.  En este sentido, afirmaba en otro lugar que:

“La situación en la que se encuentra el alma del español, al igual que su hermano europeo, es tan miserable y enjuta que le impide comprender la importancia de las enseñanzas religiosas y contra qué luchaba el primitivo cristiano. Cuando el cristianismo se ve amenazado por la relegación y la desidia, por no mencionar el rechazo y la repulsa, entonces se corre el peligro de que emerjan de lo inconsciente los contenidos contra los que luchaban los cristianos primitivos. Pues los atentados terroristas, el fanatismo, la violencia de género, las actitudes antisociales y vandálicas de algunos jóvenes, las guerras y las posiciones xenófobas y racistas son algunas manifestaciones del estrato arcaico y bestial sobre el que se edificó la religión cristiana. Por tal motivo, se hace indispensable la reeducación del europeo moderno. Pues la imitación de Cristo que se realiza de un modo superficial, así como las procesiones de Semana Santa y otros actos rituales, no mueven un ápice el pagano estado de miles de españoles cristianos. Los mensajes de la religión cristiana ya nada le dicen al hombre moderno. Y, mientras la función religiosa no se convierta en experiencia personal el estado anímico permanecerá intacto. El Gran Misterio cristiano no es sólo un ministerio exterior al hombre, sino que acontece, ante todo, en el interior del ser humano. Si no se ha tenido esta experiencia se podrá ser un docto en teología, pero no se tendrá ni idea de lo que se está hablando.

Resulta de interés, cuando se realiza una incursión en las profundidades del Alma, cómo, el individuo que inicia su camino de evolución de la Conciencia (consciente e inconsciente), llega a tener que enfrentarse al drama interpersonal que hoy afecta a nuestra sociedad. Como muestra de ello, voy a publicar a continuación el resultado de un ejercicio de Imaginación Activa, llevado a cabo por una mujer moderna llamada Anna Marjula, como ejemplo de una confrontación con el “agresor interior” (animus) que ella albergaba.


Anna Marjula fue diagnosticada de "neurosis compulsiva", lo que en la clasificación actual de trastornos mentales se correspondería con el "Trastorno Obsesivo-Compulsivo" o TOC, tal como lo define el DSM IV TR. Tras haber sido tratada, sin éxito, por un psicoterapeuta freudiano, pasó a ser paciente de Toni Wolff.  Posteriormente, fue analizada por Barbara Hannah y, durante algún tiempo, también por Emma Jung. El caso fue seguido y supervisado por Carl Gustav Jung, que quedó profundamente impresionado. Y no es de extrañar, pues Anna Marjula tuvo que enfrentar, en sus propias carnes, un conflicto que hoy está muy extendido en nuestra sociedad. El mismo Jung recomendó, teniendo en cuenta el terrible complejo paterno negativo de Anna (es decir, su mala relación con lo masculino, dentro y fuera de ella), que su analista fuese una mujer. 

Dejo aquí un fragmento de la conversación que Anna mantuvo con el animus (extraído del capítulo siete, titulado Anna Marjula. La influencia curativa de la Imaginación Activa en un caso específico de neurosis, incluido en el  libro Encuentros con el Alma, de la psicoterapeuta y analista junguiana, Barbara Hannah, publicado por la editorial Fata Morgana). Lo considero de obligada lectura para todos los psicólogos, psiquiatras y/o psicoterapeutas que se dediquen a las relaciones de pareja y a las constelaciones familiares y, en general, lo recomiendo a todo el público interesado en conocer el método de la Imaginación Activa, así como los entresijos inconscientes implicados en toda relación de pareja y, en especial, en las relaciones de pareja conflictivas.  

Paciente: Si mi enfermedad son las opiniones del animus, entonces tienes que explicarme cuál es la idea detrás de esto.
Animus:   Tú quieres sufrir, ¿o no? ¿No te conviene para jugar el papel de la heroína masoquista? Te estoy dando la oportunidad de hacerlo.
Paciente: Tal vez en algún momento fui así, pero he cambiado mi política. ¿Cuál es la tuya?
Animus: La mía es ser un esposo para ti. Cuando estás enferma te prostituyes conmigo.
Paciente: Por favor, selecciona tus palabras con más cuidado.
Animus: Te procuro la enfermedad para que puedas experimentar la pasividad, la impotencia, la opresión. Disfrazado de enfermedad soy tu esposo. ¿Lo puse suficientemente bonito para tus oídos remilgosos? (…) Ahora ésta es la razón por la cual aparezco como enfermedad. Durante tu enfermedad eres exactamente como la mujer durante la cópula, pero sin sensaciones eróticas. ¿Te das cuenta?
Paciente: De lo que me doy cuenta es de que ¡eres un demonio! ¡Qué vergüenza! … Sin embargo, señor Demonio, no acepto de ninguna manera sus proposiciones de enfermedad, ni de cópula. Lo que quiero lograr es la aceptación del destino. Mi meta consiste en logar sentirme femenina ante Dios a través de esto. ¿Te queda claro? Mi femineidad se refugia en Dios. Y de esta manera ¡quiero exorcizarte fuera de mi cuerpo, espíritu maligno!

Este pequeño fragmento, parte de un largo proceso de transformación, nos muestra varias cosas muy interesantes, que deseo reseñar aquí:

  1. El enemigo está en el interior de la mujer. Cuando ella no es consciente del aspecto negativo de su animus (el  hombre interior, un “espíritu maligno”) este acaba tomando cuerpo en la vida manifiesta,  por lo que vivirá a ese “espíritu maligno” en su relación con los hombres.
  2. Que los conflictos interpersonales que genera este “espíritu maligno” (el animus es un arquetipo presente en lo Inconsciente de toda mujer, si bien no en todos los casos se manifiesta del mismo modo), han de enfrentarse en el interior de la mujer. De lo contrario, el conflicto se expresará y se vivirá fuera (en la relación de pareja, por ejemplo).
  3. Que el Animus, como hombre interior en la mujer, es configurado en buena medida por la relación con el padre. Así, un padre racionalista, que valora el éxito material, académico o laboral, sin intereses espirituales honestos, emponzoñará o corromperá la naturaleza de su hija. Esto tiende a manifestarse en la consagración de algunas mujeres a sobresalir profesional o académicamente, reprimiendo su femineidad, normalmente resentida y con una falta de autoestima.
  4. Que el conflicto puede presentarse en forma de una enfermedad. Tanto los trastornos psicosomáticos como, también, los somatomorfos, pueden ser el modo en que ese conflicto tome cuerpo. Por no mencionar el cáncer, la plaga apocalíptica de nuestro tiempo.
  5. Que la mujer con un conflicto así, habrá de iniciar un largo camino de toma de consciencia,  para recuperar y revalorizar el principio femenino que la sustenta.


En mi ya clásico libro, Encuentros en la Oscuridad, en la actualidad reeditado, ampliado y mejorado con la inclusión de experiencias de diferentes persona que han atravesado una crisis vital y han encontrado el Sentido de su vida, bajo el título de AL FINAL DEL TÚNEL, narro la historia de un hombre que ha sido condenado por la sociedad a cumplir cuatro años de cárcel, como consecuencia de haber sido declarado, injustamente, culpable por un delito de violencia de género. En este libro, describo, con bastante lujo de detalles, los distintos escollos que el protagonista ha vivido, a lo largo de todo su biografía, y que lo hicieron cometer un acto, que es fuertemente penado por nuestra sociedad. Y lo hago para mostrar varios puntos importantes:

1.       Que los conflictos de pareja, incluso la agresión física, tienen una prehistoria, a veces sumamente dura.
2.       Que ciertos actos, que la sociedad condena con demasiada ligereza, pese a ser juzgados como malos, acaban produciendo una transformación muy positiva.
3.       Que sólo alguien que se atreve a romper con las normas morales defendidas por la sociedad, sin cuestionamiento alguno, para realizar un viaje a su propio mundo interior, puede encontrar la verdadera ley moral en el interior de sí mismo.
4.       Que la muerte y el renacimiento de un individuo ha de pasar, inexorablemente, por  la toma de consciencia de sus aspectos más oscuros.
5.       Que la crisis vivida por el protagonista, tras ingresar en la cárcel, lo hace encontrar el verdadero sentido de su propia existencia.
6.       Que cuanto más se proyecten los propios instintos agresivos, convirtiendo a los infractores o “violentos” en chivos expiatorios, tanto más insidioso se mostrará el conflicto en las relaciones de pareja.


¿No sería preferible asumir la responsabilidad de cada cual, en el estado actual de las relaciones de pareja, en lugar de inculpar a los “otros”, a los “agresores”, de un mal que, lo queramos ver o no, de un modo u otro, nos afecta a todos? Más les valdría a muchos aplicarse el “quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. 





martes, 13 de septiembre de 2011

CRISIS: MUERTE, RE-NACIMIENTO Y TRASCENDENCIA

Imagen de la etapa alquimista denominada nigredo. Muere el hombre viejo.

Mientras reflexionaba sobre el contenido de lo que voy a hablar en la próxima tertulia en el Ateneo de Madrid, acerca de “Espiritualidad y Evolución de la Consciencia”, llegaban a mi mente toda una serie de ideas en torno a los últimos acontecimientos que están teniendo lugar en el mundo. Ideas que he decidido verter aquí.

Las recientes revueltas producidas en países de oriente medio, como en Libia o en Egipto; los accidentes en centrales nucleares, como el del pasado marzo en Japón o el más reciente, en nuestra vecina Francia, como consecuencia de una explosión el pasado lunes en las instalaciones nucleares de Marcoule; las muestras de fanatismo ateo, semejante, aunque de signo contrario, al “religioso”, que hemos tenido ocasión de presenciar durante la pasada visita del Papa a Madrid, en las Jornadas Mundiales de la Juventud de este 2011; los constantes casos de corrupción entre las clases políticas dirigentes, con independencia del signo político al que pertenezcan, etc., parecen golpear las adormecidas consciencias de nuestros contemporáneos.

Desgraciadamente, sólo una pequeña porción de la sociedad es capaz de ver  más allá de los acontecimientos, de los sucesos o de los hechos, así llamados objetivos, para leer entre líneas su significado “simbólico”. Y es que vivimos una época que se caracteriza por un auténtico eclipse de cordura, que parece afectar, de igual modo, a las clases dirigentes, a buena parte de los intelectuales y al colectivo de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir.

Nunca se insistirá lo suficiente en que, las crisis que actualmente padece el mundo occidental, y el oriente occidentalizado, atañe, primordialmente, a los valores. Y, con ello, no se está diciendo que, con proclamar a voz en cuello la importancia de la bondad, la libertad, la fraternidad y la igualdad entre todos los seres humanos, sea suficiente. Lamentablemente, no lo es, como muestran las constantes violaciones de los derechos humanos en todas partes del orbe.

Lo que al ser humano parece haberle sucedido, en el transcurso de los últimos tiempos, es que ha perdido su Alma, convirtiéndose, por tanto, en un ser desalmado. La proliferación de literatura, así como de “Films” cinematográficos, cuyos protagonistas son unos muertos vivientes, contagiados por algún virus obtenido mediante técnicas de ingeniería genética, representan simbólicamente lo que supone la “pérdida del alma” a la que nos referimos (valga de ejemplo, la saga titulada Residen Evil).


En otro lugar, me había referido a lo significativa que es esta emergencia del “mal”, de la sombra colectiva, de todo aquello que permanece oculto a la consciencia colectiva de esta época, en el panorama mundial actual. Aquello que el ser humano es incapaz de vivir de su vida consciente, por muy penoso que ello resulte, acaba manifestándose en el mundo. Así, la pérdida de valores espirituales, el desprecio por los fenómenos religiosos, el imperialismo de la Razón sobre lo irracional de la vida, acarrea consigo consecuencias harto peligrosas, como estamos teniendo ocasión de comprobar.

Sin embargo, como bien es sabido, toda crisis encierra en su seno una oportunidad de renacer de los escombros del pasado. Como ya manifestaron autores como Carl G. Jung, Mircea Eliade o Joseph Campbell, entre otros,  toda vida humana genuina implica crisis profundas, sufrimiento, pérdida, muerte y resurrección. Y esto que es aplicable a los individuos, también lo es al colectivo. Así, en estos momentos en que atravesamos una crisis profunda, que afecta a todas las facetas de la experiencia humana, la única esperanza de resolución reside en la posibilidad de que se produzca una renovación total y profunda, una renovación que transforme la vida toda, y de la cual emerja un Sentido profundo de la propia existencia.




Pero para que esto suceda, primero se ha de producir una muerte. A través de la muerte iniciática, de la muerte “simbólica”, se hace posible una nueva gestación, un nuevo nacimiento. Y, al igual que sucede en todas las iniciaciones tradicionales, lo que muere es un determinado estado de consciencia, una orientación establecida, que se caracteriza por la profanidad, la desacralización, el predominio del instinto infantil que, como ocurre en los niños, mira principalmente por sus propias necesidades egocéntricas, para renacer a un estado de consciencia que se caracteriza por el acceso al mundo del Espíritu, a la verdadera cultura, la cual reside, no en el ámbito de la razón y del intelecto, sino en lo más profundo del ser humano, allí donde habitan los espíritus de los antepasados, los dioses, los seres sobrenaturales, los daimones o geniecillos o, como los denomina la Psicología Analítica, los arquetipos o potencias espirituales de lo Inconsciente Colectivo.

Pero, como sucedía en los rituales de iniciación tradicionales, sólo unos pocos seres humanos están en condiciones de “morir” a su existencia pasada, con lo penoso que resulta semejante tránsito por los infiernos de su interioridad, para acceder a una nueva vida plena de Sentido. En más de una ocasión, la enfermedad juega un papel extraordinario y decisivo en el acceso a la realidad espiritual, pues a través de ella el individuo transita desde una vida conformada e identificada con los ostentosos logros materiales obtenidos, cuyo único sentido parece residir en el éxito profesional, académico o sentimental, y cuya seguridad está basada únicamente en la vida en familia,  hacia una vida regida por el Espíritu y orientada hacia la consecución de la Individuación, de la realización del Ser que alberga y contiene al individuo. Y es que toda crisis enseña al hombre una lección que necesita aprender.

La inconsciente nostalgia del secularizado ser humano moderno, de vivir una experiencia transformadora; una nostalgia que brota desde lo más profundo de su Ser y que se expresa en el impacto que le produce leer o ver, en la pequeña o en la gran pantalla, películas colmadas de motivos de carácter iniciático, como Avatar, El Señor de los Anillos, Matrix, Harry Potter, Thor o Conan, por poner algunos ejemplos, no deja de ser significativo y sintomático. Bien podría expresar la prístina necesidad del hombre de vivir una vida colmada de Sentido, y de experimentar la muerte como una etapa crucial de la existencia humana. Un modo de superar el miedo a la muerte, necesidad  ésta que se hace perentoria en la segunda mitad de la vida.  



martes, 6 de septiembre de 2011

José González entrevistado por Jesús Gabriel Gutiérrez en el blog "Animalidad Consciente"

Recientemente, el astrólogo personal y de empresa, formador, coach y escritor, Jesús Gabriel Gutiérrez, creador de la Escuela de Reinvención y Cambio, me ha concedido una entrevista en la que hablamos sobre mi trayectoria personal y profesional.
 A continuación, publico la entrevista íntegra, que también está disponible aquí.

 José González, Psicólogo y terapeuta de orientación junguiana, escritor y Lcdo. en Ciencias Ambientales.

Me llamo José González y nací en Madrid, el día de San José del año 1972. Siendo un adolescente comencé a leer la obra del prestigioso psiquiatra suizo C. G. Jung, creador de la Psicología Analítica, quien se convirtió en mi guía espiritual durante mi encuentro con la realidad del alma. Pese a cursar estudios universitarios, obteniendo la licenciatura en Ciencias Ambientales, con una de las mejores calificaciones de mi promoción, mis inclinaciones connaturales me llevaron, después de atravesar una crisis transformadora que afectó a todos los aspectos de mi vida, a abandonar una prometedora carrera profesional como científico ambiental y a consagrar mi vida al análisis de lo Inconsciente, siguiendo una senda espiritual de tipo “chamánico”,  labor que se convierte en mi verdadera vocación y a la que he dedicado todas mis energías. De este modo, habiendo cumplido ya los 29 años, reorienté mi trayectoria profesional abandonando una prometedora carrera como Ingeniero en el departamento de ventas de la empresa Álava Ingenieros, a fin de obtener un trabajo compatible con la investigación del alma humana, a la par que seguía un camino de autoconocimiento y profundización en mi propia interioridad, en un entorno natural propicio, rodeado de naturaleza. Por lo que me trasladé a Miraflores de la Sierra donde viví cerca de la gruta de Nuestra Señora de Begoña durante seis años.

En el año 2000 me pongo en contacto con el psicoanalista y profesor José Gutiérrez Terrazas con la intención de iniciar un doctorado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. José Gutiérrez me dirigió al que se convertiría en mi eventual director de tesis, el historiador de la medicina y experto en Psicología Analítica, Luis Montiel. Sin embargo, la impermeabilidad del sistema universitario a la investigación de sistemas simbólicos como la Alquimia, la Astrología o el Tarot, y mi propio descenso a la caverna de lo Inconsciente, me hicieron desistir de culminar este empeño. Por lo que continué mis investigaciones de un modo autodidacta hasta que, en el año 2009, decido regresar a las aulas universitarias para iniciar el Grado de Psicología, tras un bagaje de estudios independientes de más de quince años en Psicología Analítica, Psicología Transpersonal, Historia de las Religiones, alquimia, gnosticismo, astrología y, en general, de todo aquel saber que me auxiliara a comprender “mi propio mito”, el Sentido fundamental de mi Vida.


Durante todo este tiempo he publicado cerca de cincuenta ensayos y artículos en prestigiosas páginas web del ramo, como la C. G. Jung´s Page norteamericana o la web de la Fundación de Psicología Analítica de la República Argentina, así como en otros ámbitos afines como Soria y Más, dirigida por Ángel Almazán de Gracia. También he participado en congresos de Psiquiatría y Psicología, donde he presentado varios artículos como es el caso de la Web psiquiatría.com. Asimismo, he escrito ocho libros: El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura (Sotabur, 2004); Encuentros en la oscuridad (Nuevosescritores, 2007); La Hermandad de los Iniciados (Entrelíneas editores, 2011; Delgado González, 2013; El hacedor de lluvia, 2020), Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del alma (Entrelíneas editores, 2013; Delgado González, 2014), reeditada bajo el título INICIACIÓN. El estertor del patriarcado (El hacedor de lluvia, 2020); CINE Y ESPIRITUALIDAD. El viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción (Delgado González, 2015), reeditado bajo el título AVATAR (James Cameron) ¿El nacimiento de un nuevo paradigma? (El hacedor de lluvia, 2020), Cómo integrar tu sombra (Delgado González, 2016) y Descubriendo tu auténtica vocación (Delgado González, 2017).

Mis Webs y Blogs:




Webs y blogs donde colaboro




En tu medio ambiente, ¿por qué cualidad se te distingue?

Probablemente por mi capacidad de interpretar simbólicamente todo acontecimiento que me sucede y no quedarme en la literalidad de los hechos.

Un sueño que hayas realizado

La publicación de mi último libro, Descubriendo tu auténtica vocación.

Un sueño pendiente de realizar

Bueno, hay muchos. Sobre todo teniendo en cuenta que considero la vida toda como un sueño que se va desplegando. Quizás la realización de mi vocación.

Un libro que te haya impactado y por qué

Hay muchos libros que me han impactado. Uno que cabría destacar es, junto al de la Subida al Monte Carmelo, de San Juan de la Cruz, el liber novus  o Libro Rojo de C. G. Jung y el autobiográfico del psiquiatra checo Stanislav Grof, La Mente Holotrópica. Fueron importantes para mí porque muchas de las experiencias que narran en esos libros las había experimentado yo sin el uso terapéutico de ninguna sustancia psicotrópica.

• Una película que te haya impactado y por qué

Una de las películas de ciencia ficción que más me han impactado ha sido, además de Matrix, Avatar.  Cuando vi esta ultima por primera vez, algo dentro de mí se sintió identificado con el personaje principal, cuyo nombre es Jake Sully. Por eso, me sentí compelido a ver la película varias veces y escribí un libro dedicado en gran parte a la interpretación simbólica del viaje del héroe en Avatar y en otras películas de ciencia ficción, titulado CINE Y ESPIRITUALIDAD.  

• ¿Qué música te gusta?

Como norma me gusta la música clásica. Bach, Beethoven, Vivaldi, Mozart o Haendel se encuentran entre mis favoritos. De hecho, hay una pieza que me hace conectar con lo más hondo de mi Ser y esa es el Agnus Dei del Réquiem de Mozart. Sin embargo, escucho también, dependiendo del momento, mi estado de ánimo y el lugar en el que me encuentre, música más moderna como la de Phil Collins o Enya.

• Una experiencia que te haya hecho cambiar. Un punto de inflexión en tu biografía que haya sido decisivo para tu orientación vital y profesional.

La etapa de iniciación al “mundo de los espíritus” (sonríe), el encuentro con mi verdadera Vocación, alrededor de los 28 años. Ese fue un momento decisivo en mi Vida. Todo cuanto emergió de aquel encuentro con el Más Allá, con mi alma, con lo que la Psicología Analítica denomina lo Inconsciente Colectivo, constituye la materia prima de mi vida. Y, desde entonces, dar expresión a aquellas experiencias, comprenderlas y elaborarlas se ha convertido en el objetivo principal de toda mi vida.

Otros puntos de inflexión significativos en tu trayectoria que desees exponer

Otro punto de inflexión importante en mi vida fue el encuentro con mi exmujer. Aquel fue sin duda un hito que marcó mi trayectoria vital en muchos sentidos.

Una persona cercana a ti que te haya impactado o enseñado algo valioso (y por qué)

C. G. Jung, el psiquiatra suizo, se convirtió en un guía durante los difíciles años de mi adolescencia, y me mostró la existencia de un camino hacia mi Ser. Él me ayudó a encontrar el sendero hacia mi interior, único y propio.

• Una persona a la que admires

Me resultan dignas de admiración aquellas personas que, a pesar de todas las dificultades, han logrado sobreponerse a la adversidad y se han transformado en lo que potencialmente son: Nelson Mandela, Gandhi, Buda, C. G. Jung, Viktor Frankl, entre otros.

• Un personaje de la historia que te inspire

Carl G. Jung no sólo me ha inspirado, sino que me ha ayudado a conectar y a comprender que, lo más importante de nuestra vida como seres humanos, es el conocerse uno a sí mismo (el gnóthi seautón inscrito en el Templo de Apolo, en la griega ciudad de Delfos).

¿En qué proyecto estás ahora?

Estoy desarrollando mi labor como psicoterapeuta de orientación junguiana en consulta privada en Madrid de un modo independiente.


• ¿Cuál ha sido tu hallazgo más reciente?

En uno de mis últimos viajes por Europa visité la casa que se construyó C. G. Jung en un pueblecito de Suiza que se llama Bollingen. Aunque no pude entrar en ella me di cuenta de lo especial que es ese lugar. Por eso, investigué los pormenores que llevaron a Jung a construir esa casa. Mientras hacía eso me percaté de que, en el fondo, estaba interpretando, mientras investigaba los símbolos que fueron inscritos en aquella casa, un sueño que había tenido hace cerca de una década y del que había ciertos detalles que me faltaban por conocer para comprenderlo razonablemente. Y ese sueño me mostraba que mi vida se dirige, mediante un giro centrípeto, hacia mi Centro.
Además, recientemente he descubierto que el narcisismo y la psicopatía se están extendiendo como la pólvora. Uno de los motivos por los cuales esto es así es que el estilo de vida occidental representa un caldo de cultivo extraordinario para la proliferación de narcisistas y psicópatas adaptados. Estos últimos son la personificación de lo que denominamos el mal.

• Describe una habilidad natural en ti.

La capacidad de relacionarme con la profundidad, de pre-ver lo que está por venir en el curso de mi vida, antes de que tome cuerpo en el mundo material o manifiesto. Lo que está relacionado con mi intuición.

Describe una habilidad que hayas adquirido como consecuencia de un proceso de aprendizaje

La escritura.


De lo que llevas hecho en la vida, ¿de qué estás más satisfecho?

Tal vez de haber logrado graduarme como psicólogo sin morir en el intento (sonríe). Aunque trato de no apegarme a lo que realizo. Lo hago porque es expresión de mi Ser, sin pensar en los resultados, ni en las satisfacciones egóicas aunque pueda disfrutarlas momentáneamente.

• ¿Cuál es tu secreto?

Consiste en contactar con los “espíritus de mis antepasados” o, también, con la profundidad que está más allá del tiempo y del espacio, cuando me hallo ante una encrucijada irresoluble por mis medios conscientes. Lo que me hace recordar que los acontecimientos materiales son contingentes y, en todo caso, accesorios respecto a la realidad del espíritu.


• Un poco de ciencia-ficción: ¿Hacia dónde crees que va la sociedad?

La grave crisis económico-financiera que parece haberse afincado en el mundo occidental, junto con la crisis ecológica que padece la Tierra y los actuales levantamientos de la población civil en oriente medio y en Europa considero que son indicadores más que elocuentes de que nos hallamos en una época en transición. Hoy vivimos una auténtica inversión de valores rectores de la consciencia, probablemente vinculada a la desacralización del mundo. Y esta situación es terriblemente peligrosa. El ser humano parece creerse por encima del bien y del mal, como consecuencia del desarrollo aplanado de su consciencia. Es decir, se ha desarrollado y diferenciado unilateralmente su razón y, con ello, rechaza todo aquello que no se adapte (o que no abarque) su consciencia racional. De modo que ha erigido en dios a la razón, al pensamiento analítico, en última instancia, a la ciencia, y fuera de ella, según parece, no hay (o no es necesario) ningún Dios. Esta es, desde luego, una situación insostenible que acarrea la emergencia de fenómenos compensatorios como lo son las crecientes sectas religiosas y/o científicas, la proliferación de gurús pseudo-orientalistas o el estrepitoso aumento del narcisismo y la psicopatía adaptada.

-En esta sociedad en transformación, ¿qué reto debería plantearse la mujer?

El reto de la mujer moderna es, en mi opinión, su individuación, la realización de su Ser. Esto, desde luego, conlleva implícito una auténtica revolución silenciosa, puesto que los pilares sobre los que se sustentan las actuales concepciones sobre lo masculino y lo femenino, el amor, el sexo, así como sobre lo que es innato y lo que es aprendido acabarán removidos en sus fundamentos más profundos.

-¿Qué reto debería plantearse el hombre?

El reto del hombre va ligado al de la mujer. Probablemente, uno de los retos más importantes sea el de la realización conjunta del hombre y de la mujer. Con esto quiero decir que, el gran reto del hombre del siglo XXI, estriba en alcanzar una evolución de su conciencia suficientemente amplia como para comprometerse en la realización de su profundidad.

-¿Cómo percibes la transformación en hombres y mujeres?

Por muy polémica que parezca mi postura (sonríe), en mi opinión parece haber una tendencia en el espíritu de esta época que se observa, también, en el ámbito académico, y que concibe a la mujer como igual, es decir, psicológicamente idéntica al hombre y viceversa. Este es, desde mi punto de vista, un auténtico dislate que está acarreando graves perjuicios en las relaciones eróticas. El camino que conduce a la realización de la mujer no sólo es diferente, sino que me atrevería a decir que es opuesto al del hombre en muchos sentidos. Esto significa que pueden compartir sus caminos complementándose en buena medida. Ahora bien, su destino, su centro neurálgico, me parece que es distinto. Y, mientras las mujeres y los hombres no descubran esto por sí mismos, continuaremos padeciendo esa confusión que hoy parece haberse adueñado de las consciencias de buena parte de la sociedad occidentalizada.

-¿Cómo deberían actuar las personas, las empresas y las organizaciones en el siglo XXI?

Concibiendo a las personas no como recursos humanos, como números, sino como individuos completos dentro de un conjunto que ha de funcionar como un sistema, como un organismo vivo. Si los individuos que conforman el organismo están enfermos, están insatisfechos o están vapuleados por el sistema del que forman parte, ello repercute en el buen funcionamiento del todo.

-¿Qué se debería dejar atrás para que la sociedad, las personas y las empresas funcionaran mejor?

Bueno, más que dejar atrás, yo diría que debería favorecerse la transformación integral de los individuos. El egocentrismo, la competencia atroz, etc., debieran dar paso a la colaboración entre los individuos. Pero, por desgracia, dada la situación actual no deja de ser un deseo pío…

• ¿Qué cosa te sacarías de encima?

En estos momentos, nada. 

• Una frase o aforismo (propio o ajeno) que te defina.

La realización del Ser del hombre convoca la totalidad del individuo, alejándolo de los trillados senderos que jalonan el desarrollo unilateral de sus aptitudes predilectas.”

domingo, 4 de septiembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO, SE ESTRENARÁ EN ESPAÑA EL 25 DE NOVIEMBRE DE 2011


Imagen extraída de La Butaca.net



Os dejo el trailer en español de la película: 
El próximo día 25 de noviembre se estrenará la esperada película UN MÉTODO PELIGROSO, del director David Cronenberg. Protagonizada por Viggo Mortensen, en el papel de Sigmund Freud, Michael Fassbenger, en el papel de Carl Gustav Jung y Keira Knightly, en el papel de Sabina Spielrein, cuenta la historia del descubrimiento sexual y sensual entre la joven Sabina Spielrein y Carl G. Jung, en una época en que Sigmund Freud se había convertido en su amigo y mentor.


Mucho se ha discutido, o más bien poco de lo esencial, acerca de los amoríos que Jung tuvo con algunas de sus pacientes. Desde luego, visto desde un punto de vista externo, y sin conocimiento ni experiencia propia de lo arduo que es seguir la vía de la Individuación, con probidad, estas relaciones extramatrimoniales, que además se dan con pacientes o expacientes, tienen todas las papeletas para ser condenadas como muestras de inmoralidad.

Pero, para quien es capaz de sustraerse de los prejuicios pacatos y baratos de una sociedad pueril, estas dolorosas e insatisfactorias experiencias muestran lo que supone vivir la Individuación con todas sus consecuencias. No debemos olvidar que, las debilidades del hombre muestran también, por ley de opuestos, sus grandes virtudes. Pero encaminarse por los oscuros y penosos senderos de la Individuación, colmados de penurias, dolor y sufrimiento, está reservado sólo a unos pocos. Quienes, por cierto, han comprendido que, la estancia en los trillados caminos de la consciencia, se asemeja mucho a permanecer en las labradas tierras de la Comarca, esto es, en la cándida y feliz ignorancia del pueblerino, donde es impensable cualquier “Evolución de Consciencia”.

Dejo a continuación un fragmento del artículo Jung y la Serpiente, escrito por mi buen amigo y colega Raúl Ortega, terapeuta de orientación junguiana, donde trata e interpreta sub specie aeternitatis, más allá de lo obviedad, la temática sobre la que versa la película que hoy anunciamos. ¡Que lo disfruten!

“Sabina llegó a la (clínica de) Burghölzli en un estado lamentable. Ni siquiera podía mirar a la cara a nadie. Posiblemente se tratara de una esquizofrenia, pero hay quien no concede a sus síndromes, al menos desde el material que se conoce, otro diagnóstico que el de una histeria grave. En cualquier caso, su estado mental estaba seriamente deteriorado. Sin embargo, pudo abandonar la clínica en un año, y pasó a ser colaboradora de Jung, que la alentó a estudiar psiquiatría. Inteligente, avispada, dicen que con una gran carga erótica, menuda y morena. Llegó a realizar trabajos señeros en el campo de la psicología, bajo la supervisión de Jung, como por ejemplo La destrucción como causa del nacimiento, o la tesis doctoral que le sirvió para ingresar en la Sociedad Psicoanalítica de Viena: Un caso de Esquizofrenia. Siempre fue prolífica en el escrito de ensayos y artículos al margen e independientemente de los grandes, hasta su muerte.

El romance se concretó en 1908, con una Sabina de veintidós años. Envueltos en la magia de numerosos sucesos sincronísticos y otros milagros sobrenaturales que hacían aparecer la relación a ojos de los dos como de almas gemelas por fin encontradas, llegaron a la pasión y al sexo, al margen del matrimonio, claro está. Este momento queda registrado en una carta que Spielrein escribió, probablemente a Freud (según nos cuenta Richard Noll ), donde decía:

“Quedé sumida en una profunda depresión, esperando. Ahora llega pletórico (...); ya no quiere reprimir su sentimiento por mí, reconoció que yo era la primera, su mejor amiga (...), y que quería contarme todos sus secretos.”

Sabina tenía una capacidad mediúmnica enorme y un fino intelecto para analizar los trasfondos psíquicos; no en vano atravesó su enfermedad psíquica. Jung la apreciaba mucho en todos sus talentos:

“Usted no se imagina cuánto significa para mí la esperanza de poder amar a una persona a la cual no tengo que maldecir y que no se condena a sí misma a asfixiarse en la trivialidad de lo cotidiano”

Entrelazado en esta escandalosa relación con Sabina, que costó, como es imposible que no, indecibles problemas al matrimonio y entre ellos mismos, empezó Jung su descensus ad inferus, su viaje nocturno por el mar del Inconsciente del que acabaría trayendo a la luz el tesoro de su obra. Con esta relación, donde Jung por primera vez se implicaba a fondo con la Hebrea, se abrieron las primeras puertas del Inconsciente Colectivo. De la mano del Eros para con su prima, había nacido el Logos de su vocación médica y los primeros trabajos serios en lo que sería su futura psicología analítica, que se separa abismalmente del psicoanálisis en su profundización esotérica y en su relación con el vivísimo “mundo de los muertos”. De la mano de Sabina aparecieron sus primeras y febriles incursiones en la investigación de los mitos, y la comparación del material clínico con los símbolos legendarios. La primera parte de Transformaciones y símbolos de la libido se destiló del período donde, entre los dos, comenzaba el alejamiento y se recuperaban las proyecciones.

La presión de las exigencias sentimentales de Sabina, que quería tener, cuando menos, un hijo con él (ni qué dudar de que, seguramente, aspiraba a tenerle para ella sola), expectativas que Jung no estaba dispuesto a cumplir, acabaron minando la relación. Luego, más abajo iremos viendo como, este tema era la punta del iceberg de un enfrentamiento más profundo entre los dos.

El doctor, atrapado en un conflicto insoluble, se convirtió a veces en un mentiroso, frente a Freud, a su mujer, a Sabina... Ella se fue llenando de resentimiento, y todos los desentendimientos entre ambos acabaron por abortar la conjunción antes de que él se internara en sus incursiones “científicas” más elevadas, o más profundas, en pos del símbolo y el sentido trascendental, religioso. El mejor Jung, ya estuvo muy lejos de Sabina. Quizás también podríamos decir lo mismo para ella, pues sus trabajos en solitario como profesional fueron de tal talla que influenciaron a maestros como Piaget y Saussure. Pero desde luego aquella avezada y pionera mujer analista, que escribió aquel ensayo sobre las tendencias de muerte de la Psique, que acabó por trastocar los conceptos centrales de Freud (una influencia que él jamás, ingratamente, reseñó), la echamos en falta en su vida posterior.

Discutieron mucho sobre el significado del trabajo que estaban acometiendo, y su fin último. No hay lugar a dudas de que Jung extrajo mucho de lo que después adscribió a la amarga lucha entre anima y animus de estos enfrentamientos, que no sólo fueron dialécticos, llegaron a veces a lo físico.

En efecto, en una carta de 1908 la dinámica anima-animus entre ambos queda suficiente clara:

(...) La complejidad de la situación me fuerza a tomar la iniciativa. Ahora soy yo la que tengo que expresar lo que te está vedado a ti. Me toca a mí adoptar la posición antinatural de hombre y a ti, el rol femenino (...)

Sabina quería llamarle al deseado hijo con Jung, Sigfrido. Su instinto materno se confabulaba con el impulso de su animus para querer parir a su propia masculinidad como héroe hijo, inseminado desde el héroe que ella tenía proyectado en Jung. En efecto, Jung había comenzado una travesía heroica por mérito propio y Sabina con acertada intuición sabía de quién se había enamorado, pero en aquel momento los periplos de los dos estaban cruzados: la aspiración oculta de Sabina era la de elevarse ella misma como Sol victorioso, integrando en sí toda su resuelta masculinidad. Un escrito en su diario de 1911 la delata abiertamente en ésto:

Desafío, porque en la vida he de realizar algo noble y grande. Yo no estoy hecha para lo cotidiano. Para mí se trata de una lucha a vida o muerte (...) Ningún dolor me es demasiado insufrible y ningún sacrificio demasiado grande como para impedirme cumplir con mi destino sagrado.

Y a Jung le tocaba, como ya sabemos, decapitar a Sigfrido y declinar su Sol hasta introducirlo en la matriz primordial de la Gran Madre: el Inconsciente Colectivo. El desentendimiento intelectual y profesional, a nivel de Logos, entre ambos, estaba a priori garantizado. Tanto como el conflicto entre Sabina y Jung como hombre y mujer, en el nivel del Eros.

Uno de los puntos cruciales de esta confrontación, en ese plano intelectual, se dio entre las valoraciones que cada uno le atribuía a lo “artístico” y a lo “científico” como meta individuatoria. Muy seguramente, aquella historia que cuenta Jung en Recuerdos, Sueños, Pensamientos, sobre la voz del anima que pretendía convencerlo de que lo que hacía con su trabajo interior era arte, y no ciencia, proviene de estas discusiones con Sabina, ya a nivel epistolar. La Hebrea se atrincheró detrás de su arte, su amada música, posiblemente para proteger el tesoro de sentimiento de su corazón, dolorido por el fracaso con Carl.

A medias como buen mentor y para desembarazarse de un problema que por momentos se le hacía demasiado grande, Jung alentó la proximidad de Sabina a Freud y al círculo psicoanalítico oficial. Tras la ruptura de éste con Freud, prefirió la ya prometedora analista quedarse del lado de este último, muy probablemente no sólo por razones intelectuales, sino por auxilio en un padre protector...y quizás también como venganza.

La función inferior, que ya empezaba a dar cuenta de qué significaba en su desarrollo y su futura identidad, que ya empezaba a tener rasgos de personalidad y vocación bastante definidos, aún enfrentaba a las funciones superiores con odio y saña, reclamando la primacía ahora para ella. Superar el aspecto negativo del anima, que exige para sí toda la atención de la conciencia como compensación a su anterior olvido, es uno de los pasos más difíciles y cruciales en el camino de Individuación.

A partir de 1909, el romance va apagándose, quedando sólo la controvertida amistad.

Sabina se casó en 1912 con el también judío ruso Dr. Pawel Scheftel, aunque la comunicación con Jung continuó hasta 1919. Acabó regresando a Rusia y centrando su vocación en la psicología infantil. Escribió muchos artículos, fue prolífica aún bajo las prohibiciones de Stalin. Murió fusilada por los nazis en Rostov en 1942.”