El documentalista versado en temas espirituales, Werner
Weick, escribe, dirige y realiza este magnífico, emotivo y profundo documental sobre la
vida de C. G. Jung, titulado Desde lo
profundo del alma. Dicho documental está dividido en seis partes.
Bienvenidos a mi portal de psicología junguiana en español. Abordaremos las complejidades del alma, desde la perspectiva multidisciplinar y transpersonal sostenida por la Psicología de orientación junguiana. Nuestro propósito es que el ser humano logre tomar consciencia de la unidad subyacente a la polaridad entre Materia y Espíritu. Apostamos por una Ciencia con alma; practicamos, por tanto, una Ciencia que toma en serio lo espiritual, en correlación con lo material.
miércoles, 16 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
RÉPLICA A LA FALACIA PRE/TRANS DE KEN WILBER. Parte 4
En esta entrada traigo a colación los comentarios que mi amigo y colega Raúl Ortega ha realizado sobre el tema que abordé en varios ensayos: Mi crítica a la concepción de Ken Wilber en relación a su polémica idea de la falacia Pre/Trans, cuando tacha a los junguianos de “elevacionistas” (que tratan estados
pre-racionales, infantiles, de la conciencia como estados superiores y
místicos) y habla de los arquetipos como estructuras colectivas, pero no
transpersonales (a excepción del arquetipo del Self, que sí acepta como
transpersonal).
He aquí el texto de Raúl Ortega, un acuariano como Ken Wilber (al igual que lo es un servidor), que complementa lo que yo he desarrollado en mis dos entradas anteriores: Primera parte, Segunda Parte, Tercera Parte.
"Siempre he sentido una fuerte empatía por la figura de Wilber. Al
principio me parecía que sólo se debía a la comunión de nuestros
intereses y a la manera similar (demasiado intelectual) de abordarlos.
Podría decir que la fuerza mental de Wilber es una versión muy mejorada
de la mía (y su voluntad una cualidad que en mí inexiste), pero el
estilo enciclopédico, esa manía trágicamente ambiciosa y obsesiva
por descubrir “la breve historia de todas las cosas“, la teoría del
Todo, nos iguala. Cuando leía por primera vez “El proyecto Atman”, allá a
principios de los noventa, ocurrió que más o menos a la mitad del libro
se me ocurrió de repente escribir unas acotaciones y excursos que su
lectura me había inspirado. Esto en sí es raro, para mí. Yo jamás
subrayo ni anoto nada cuando leo. Me resultó ya en principio curioso que
mis pensamientos, totalmente terminados, hubiesen ocupado, exactamente,
el arbitrario e irregular espacio del trozo de papel que había
arrancado para redactarlos, pero lo que me conmovió fue comprobar que
unas páginas más tarde Wilber había desarrollado el mismo excurso,
párrafo a párrafo, asociación de pensamiento a asociación de
pensamiento, casi palabra por palabra. Ocupando el mismo espacio.
Sin embargo, con el tiempo descubrí que, más en el fondo aún, lo que ocurre es que los dos estamos poderosamente atrapados por nuestro común signo natal, Acuario. Atrapados por igual en el enciclopédico mito acuariano. Von Franz lo aclaró finalmente aún más todo (ella aclara tantas cosas…), al expresar que su intuición le decía que el espíritu que impulsaba a Wilber era el de otro esclavo de Acuario, el más célebre de todos, el más enciclopédico de todos: Tomás de Aquino, el amado héroe (aparte de Jung) de la magnífica junguiana. Un pope por el que, con el tiempo, no he podido otra cosa que ir acumulando también más cariño. Indiscutiblemente, dicho sea de paso, somos incapaces de amar verdaderamente nada ni nadie que no sea nosotros mismos (¿esto será sólo narcisismo infantil o también transpersonal anhelo por el Self?). Y ya que hablamos de amor: Tomás ahuyentó a su pretendienta con una antorcha, Wilber vivió una tragedia romántica con Treya y yo… El caso es que el mito acuariano conlleva una sui generis relación con la Dama del Agua. Esto ya me lo avisó un curandero portugués muy poderoso hace unos 12 años, cuando trataba de explicarme las cualidades propias de mi natal. Claro que yo no le creí entonces una palabra.
Sin embargo, con el tiempo descubrí que, más en el fondo aún, lo que ocurre es que los dos estamos poderosamente atrapados por nuestro común signo natal, Acuario. Atrapados por igual en el enciclopédico mito acuariano. Von Franz lo aclaró finalmente aún más todo (ella aclara tantas cosas…), al expresar que su intuición le decía que el espíritu que impulsaba a Wilber era el de otro esclavo de Acuario, el más célebre de todos, el más enciclopédico de todos: Tomás de Aquino, el amado héroe (aparte de Jung) de la magnífica junguiana. Un pope por el que, con el tiempo, no he podido otra cosa que ir acumulando también más cariño. Indiscutiblemente, dicho sea de paso, somos incapaces de amar verdaderamente nada ni nadie que no sea nosotros mismos (¿esto será sólo narcisismo infantil o también transpersonal anhelo por el Self?). Y ya que hablamos de amor: Tomás ahuyentó a su pretendienta con una antorcha, Wilber vivió una tragedia romántica con Treya y yo… El caso es que el mito acuariano conlleva una sui generis relación con la Dama del Agua. Esto ya me lo avisó un curandero portugués muy poderoso hace unos 12 años, cuando trataba de explicarme las cualidades propias de mi natal. Claro que yo no le creí entonces una palabra.
El asunto es que me siento en condiciones de decir que comprendo más o menos bien el proceso mental de Wilber, y hay un punto, que es éste que tratamos hoy, en el que me aparto de él y lo rechazo. Justo en esta cuestión abandoné a Wilber y sus escritos, hace muchos años atrás. Simplemente creo que comete un grave patinazo. Un patinazo muy acuariano.
La estructura de su doctrina es una arquitectura perfecta. Es como un mandala, geométricamente impecable. Todo está solarmente iluminado. Yo sé qué gran satisfacción produce eso en un alma como la suya: se siente como la contemplación de la belleza matemática de las esferas celestiales. Hemos encontrado la fórmula del Todo, y hemos comprendido, o sea, abrazado, ese Todo, con la Supramente. Ahí sí que campea a gusto Acuario: en la estratosfera, mirándolo todo desde la razón, de arriba a abajo. Eso para él, para nosotros, es intensidad vital. Es en sí la Iluminación, la expansión de la conciencia, aunque deberíamos llamarlo estado suprarracional, no trans-racional. Por supuesto, cuando él habla de los estados más altos de la transpersonalidad, está en el fondo sintiendo la llamada a esto, aunque trate de negarlo incluso ante sí mismo. Él hablará una y otra vez de los maestros orientales y sus estilos, alabará y aconsejará la meditación, pero sus guías, sus modelos de Self, son realmente gente como Newton. O como Freud. El desarrollo del saber cartesiano hasta su último grado es para él, para nosotros, la diferenciación máxima de la conciencia. Aunque tratemos de ocultarlo haciéndole teóricas concesiones a otros modos de crecimiento psíquico.
Hace un rato estaba curioseando en las publicaciones del mundo wilberiano antes de ponerme a escribir este comentario y leí un comunicado que hizo él mismo en 2002 a sus íntimos (luego se hizo público) sobre la enfermedad que padece (deficiencia de la enzima Rnase). Ahí podemos escucharle decir lo siguiente:
"[...] La primera fase de la enfermedad dura cerca de 5 años, y llega a su fin, irónicamente, cuando la aptitud del cuerpo para sintetizar proteína está tan dañada que ya no puede producir Rnase tampoco. La persona entra entonces en una segunda fase, la cual dura aproximadamente diez años, dónde las cosas están relativamente tranquilas en términos de la enfermedad misma, solamente que su actividad física se ve gravemente comprometida y deben vivir en lo que ha sido llamado una “burbuja funcional,” a menudo teniendo sólo algunas horas de caminata al día. Afortunadamente, yo había cultivado un estilo de vida que nunca requirió un cuerpo, así es que tuve unos años diez intermedios bastantes buenos (casi todos los 90′s).
[...] El síntoma básico es la “hipoxia,” o falta de oxígeno en las células (debido al daño en la mitocondria), así es que uno siente que se está sofocando y permanece postrado en cama todo el tiempo (literalmente). También afortunadamente para mí, esto significa mega-meditación. También significa depresión, tristeza, y dolor, no tanto por el dolor en este cuerpo, sino por el dolor de lo que este cuerpo no puede hacer.
Extrañamente, claro está, mi mente-espíritu continúa escribiendo libros, y durante este último período realmente severo (el último semestre), ingenié cerca de 800 páginas realmente buenas, a menudo escritas en la cama; pero eso no importa.
[...] A veces me siento bien con ella, a veces no. La mayor parte del tiempo tengo suerte, y hay un sahaj radiante, con un cuerpo dolorido espontáneamente surgiendo en un océano de vacío bienaventurado. Otras veces, hay solamente un cuerpo dolorido. En todos los casos, mi Ser es libre y radiante, pero mi yo está jodido, de modo que es simplemente una cuestión de en qué lado de la calle de la identidad decida jugar.
Lo que no es genial son las cosas que no puedo hacer durante infecciones activas, razón por la cual tuvimos que cancelar el Seminario de Psicología Integral y el seminario en el ITP (Institute of Transpersonal Psychology). Esas cosas son de lejos las más duras con las que debo lidiar, el no poder hacer eso. A veces simplemente pienso en esta cosa como una herida de guerra que me hice mientras cuidaba a Treya, y en cierta forma eso lo hace más fácil de aguantar. Pero otra vez, en tantas formas he sido tan extravagantemente bendecido más allá de cualquier cosa merecida. Esta mente intercepta a veces a Dios, y aún los ángeles lloran."
Profundamente conmovedor ¿no? Por cierto que justo no más que ayer me acosté pensando sobre mi salud. Hace demasiado tiempo que no me cuido nada, y ahora padezco una especie de fatiga crónica que me incapacita físicamente bastante. Pensé que mientras mi mente-espíritu no estuviera afectada por este cansancio, todo lo realmente importante estaría a salvo. Pero noto que Wilber se siente más seguro frente a eso que yo. Bueno, esto son otras historias…
Stephen Hawking también nació en Enero, como Wilber. Aunque cayó en la franja de otro hijo de Saturno: Capricornio.
En definitiva, es obvio que con Ken estamos sumergidos en el prometeico Mito de la Diferenciación de la Función de Pensamiento. Algo que en sí mismo implica, de entrada, una extraordinaria grandeza al lado de una ineludible parcialidad (de momento lo corporal importa un pito). Para ser exacto, también la diferenciación de la intuición juega aquí un papel radicalmente importante. Pero me las imagino ahora a las dos en un tándem tipo Quijote y Sancho Panza: una tiende a mandar, la otra a seguir y apoyar. Wilber expresa el dueto nítidamente: “mi mente-espíritu“. Por supuesto, esto es lo que pide el Self de Wilber, y se alienaría si tratara de convertirse en otra cosa, de diferenciarse en otra dirección. Éste es su Dharma. Pero, en pro precisamente de la suprema diferenciación del pensamiento, que es el encuentro con las verdades universales, hay que saber lidiar con sus peculiares limitaciones y sus tendenciosidades prejuiciosas, que son el lastre de Karma.
Uno de los problemas en que se enreda el pensamiento camino de su refinamiento es en su dificultad para distinguir lo abstracto de lo metafísico, y es ahí donde sólo la intuición, y la fenomenología intuitiva, puede ayudarle a diferenciar. La cuestión es que lo metafísico está vivo, aunque sea incorpóreo, y es actuante, y lo abstracto no. Pero como el pensamiento se desenvuelve tan bien con un cuerpo postrado, medio muerto, en la cama, le cuesta distinguir este matiz. Como consecuencia de todo esto cae a menudo en la trampa de creer que lo matemáticamente bello es real. Es curioso, pero precisamente el pensamiento, tan opuesto al sentimiento, puede volverse muy ñoño frente a la estética formal. Pierde rigor, y se abandona al sentimentalismo. Una construcción lógica simétrica y proporcionada tiene todos los condimentos para ser aceptada a priori como suprema verdad. La bella pureza de la idea de tiempo en Newton, como ser eterno, constante y siempre tan coherente consigo mismo le llevó a considerarlo la suprema realidad de Dios, cuando no era más que una mentira física. Hay mucho de atracción por la simplicidad en todo esto, y esa atracción por la simplicidad se deriva de la… pereza (otra vez de regreso a la cama). Es muy confortable en la práctica manejarnos con ideas y objetos que son sencillos de comprender y de utilizar al primer tiento. Sabemos sentarnos cómodos inmediatamente en una silla perfectamente construída sobre un suelo perfectamente plano. Esto vale también para las ideas. Pero en la Naturaleza, la vida real, las cosas no están construidas con escuadra, cartabón y nivel.
Todo esto me lo dicta la intuición y mi pensamiento se deprime y sufre. A mí me fascina el ouroboros. Al primer golpe de vista transmite una profunda, compleja y poderosa verdad. Pero si espero encontrar esa inmediatez lógica, esa simetría, en los procesos de la psique vivita y coleante y en los procesos de la physis, voy a fracasar. Porque el ouroboros real tiene cien cabezas y cuatrocientos rabos, y es circular aquí y una elipse allá, y, en verdad, parece un muelle más que un círculo perfecto. Es más: a veces parece convertirse en justo su contrario. El ouroboros es una metáfora que me ayuda a captar cierto aspecto de una verdad universal, expresado del modo más cómodo posible para mi limitadísimo y vago pensamiento. Apunta hacia lo metafísico, pero está atrapado en una pueril abstracción. Es un resumen. Pero un resumen, por definición, es una verdad parcial.
Las doctrinas de Wilber sobre el desarrollo psíquico son tan lineales y perfectas como la trayectoria de un cohete a la Luna. Son matemáticamente tan exactas, simétricas y proporcionales, tan bellas, que por ello hay que entenderlas como una metáfora intelectual simplificada, pedagógica, y no una descripción exacta y fiel de lo que ocurre en la realidad. Como aproximación, son una maravilla y un hito en la historia del desarrollo de la conciencia de toda la Humanidad. En su carácter de verdad resumida y un poquito apresurada, una construcción que es contradictoria con la pretensión última de ser una expresión de la Verdad Total. Para acercarse aún más a la auténtica realidad psíquica les falta paradoja, esa cosa fangosa que ensucia y tira al traste todo lo bello que busca la función intelectual. La paradoja, sin embargo, es acogida por la función intuitiva. Como la realidad arquetípica es tan paradójica, y Jung es tan paradójico en su faceta intuitiva, y tan hipócritamente ambiguo ante el público general, la prometeica necesidad de claridad de Wilber no la ha logrado entender correctamente.
También les falta una necesaria concesión a la irregularidad. A la complejidad, a lo abstruso. El desarrollo psíquico real es bastante confuso y desconcertante.
Wilber se acerca a la psique desde la mente-espíritu, Jung lo hace desde el alma, y a través de ella y su fenomenología, manejando hábilmente la mente, arriba hasta el espíritu. Una diferencia metodológica fundamental entre los dos autores es que la doctrina junguiana está cuajada de eso, de fenomenología. Sus pensamientos están empapados de agua del alma, de sangre de anima. De biografía, de experiencias y experimentación. Es una doctrina lunar (Los alquimistas dirían que se trata de una "vía húmeda"). Por contra, todo lo lunar de Wilber queda al margen de su producción intelectual. Por ejemplo, Treya, y su tragedia sentimental, no aparece entre líneas. Todo es apolíneo, solar. En ese comunicado del que me ocupé más arriba, dice:
"¿Paso mucho tiempo preocupándome acerca de la “lección” que trato de enseñarme dándome esta enfermedad? “Váyase a la mierda”, ¿responde a su pregunta? Treya y yo pasamos 5 años escuchando a gente decirle por qué se había enfermado de cáncer. Todos ellos le decían lo que espiritualmente había hecho mal para que esto le hubiese ocurrido. El problema es que ninguno de ellos estaba de acuerdo con los demás y lo único que todos tenían en común era la suposición arrogante de que sabían lo que le ocurría a Treya, o sus propios temores profundos proyectados en Treya y leídos entonces en ella como causa de su cáncer. Por supuesto que hay factores espirituales, mentales y emocionales en todas las enfermedades. Si quieren saber los míos pregúntenme en vez de decírmelos. Si me interesa saber su opinión prometo preguntarles. De otro modo, guárdese sus proyecciones para ustedes mismos, porque ya tengo a un idiota asustado y confundido -yo mismo- con quien lidiar y con uno, realmente, tengo suficiente.
Bueno, este es el tema. Las doctrinas sobre la realidad psíquica realmente agudas se cimentan sobre experiencias como esa. Esa es la auténtica materia prima que nos conduce más allá de la especulación intelectual, a la realidad más profunda del alma. Si no, nos ocurrirá como al hermano Tomás de Aquino: “Todo lo que he escrito hasta ahora me parece paja”.
Más arriba dije que el mito acuariano tiene una
enorme facilidad para tratar de seguir los derroteros de gente como
Newton, Freud o Kant. Los grandes arquitectos teóricos. Pero más allá de
esa fase hay otra, auténticamente transpersonal: la del Fausto. Con
Fausto se expresa el hecho de que por más que seamos doctos en todo (por
más desarrollada que esté la función intelectual), siempre hay un punto
en que lo que necesitamos saber a continuación es algo que aún no somos
ni siquiera capaces de pensar. Horrenda paradoja: ese lugar donde lo
que necesitamos conocer intelectualmente sólo nos lo va a otorgar el
amar, el dejarnos arrebatar por una experiencia portando una cabeza de
chorlito, lo cual nos empuja a las antípodas de nuestro más querido
mundo. ¿Podría habérsele ocurrido a Darwin algo interesante sin haber
pisado las Galápagos? La relación con Treya, su enfermedad, la relación
con su propia enfermedad, son los pinzones de Darwin de Wilber. En la
medida en que solucione ese rompecabezas, que justo se da en
territorios exóticos para su carácter, entenderá el Arquetipo. Quizás
hasta de un modo más profundo que Jung.
Por todas estas peculiaridades del carácter personal y el método de investigación de Wilber es por lo que se resiste a captar que el mismísimo concepto de arquetipo incluye la conditio sine qua non de transpersonalidad. Claro que Jung no ayuda en nada a una mente como la de Wilber cuando propone por aquí y por allá su confuso (por excesivamente racional) concepto de arquetipo como “precipitado de experiencias vividas a lo largo de generaciones por la Humanidad”. Esta aproximación trivial, pacata e inexacta le vale perfectamente a un Sheldrake, que sólo tiene en principio que entenderse con la conducta animal, pero para un teólogo como Wilber… Cuando digo el mismísimo concepto de arquetipo me refiero a la definición de verdad, aquella que surge de la experiencia con él. Jung no descubrió el arquetipo a través del estudio antropológico de las costumbres humanas ni a través del estudio comparativo de nuestra sexualidad. Lo logró captar a través, y sólo a través, de la experiencia transpersonal y paranormal. Sólo puedes entrever la forma de su cuerpo a través de la experiencia espiritual. El lugar de encuentro con lo arquetípico es lo trans-racional. Pero entonces descubres que si su cabeza es la responsable de la vida espiritual, su cola lo es de muchos aspectos de la vida instintiva y sexual (José Antonio ya ha señalado muy certeramente en esta dirección en sus comentarios). Que esto signifique que no hay una separación limpia, lineal y nítida entre lo bajo y lo alto, entre lo pre- y lo trans-, como le gustaría al intelecto progresista racional… Si un “transpsy” como Lao Tsé se fuga a los 80 años con una bailarina adolescente ¿qué decimos que ha pasado ahí? ¿Una involución? Pues sí, puede ser. Pero las cosas son en verdad tan complejas, que en realidad lo que puede estar pasando es que esa bailarina sea la cola de un arquetipo lagarto que venga a atrapar al sabio para conducirlo, al final, a su siguiente estrato de conciencia, aún más transpersonal. ¿No pertenece esta escena a la santa vida de Buda también, en el sensual encuentro con Sajata? ¿Acaso la muerte de Treya sólo se puede interpretar, por ser desgracia, como un obstáculo involutivo, un castigo? Yo sin embargo apuesto a que ha sido uno de los sucesos más transpersonales y evolutivos por los que ha atravesado la vida de Wilber.
Hace ya muchos años que ando contando que el complejo de edipo, que se supone es un síntoma claro de conciencia pre-racional, de infantilidad y de inmadurez, en realidad es uno de los hechos espirituales y transpersonales más importantes en el desarrollo humano. Una constelación relacional que se puede dar a cualquier edad. No tiene nada de infantil ni de inmaduro. Pero para entender esto hay que apartarse de la idea, tan occidental, de que el progreso es lineal, y así también lo es el progreso de la psique, con un antes, un ahora y un después. El arquetipo es preexistente, sin embargo. Atemporal. Su faceta instintiva se está inmiscuyendo siempre, desde el momento de nacer (bueno, obviamente desde antes), y su lado espiritual también. De hecho lo hace de un modo muy especial precisamente en la infancia. Por eso nuestros mitos hablan de Niños Dioses y por eso nadie encuentra en los reinos transpersonales nada que no estuviera desde su infancia esperándolo, pacientemente, ahí. El tiempo del desarrollo es un tiempo circular. Y ya sé que con esto simplifico demasiado. Wilber se coloca en lo subjetivo, la conciencia del sujeto, y a pesar de hablar de lo transpersonal, crea una psicología sin dioses. El dios es la conciencia y su desarrollo. Pero lo que llamamos Iluminación no es otra cosa que integrar el saber que ya atesoran, desde siempre, los arquetipos, los dioses. La expansión de la conciencia es en realidad un aprendizaje. Una relación maestro-discípulo. Desde la niñez.
Por otra parte, me gustaría decir que todas esas ideas psicoanalíticas sobre la conciencia infantil, todo eso de los estados oceánicos y demás, lo tomo cum grano salis. A mí, a día de hoy, me sigue sonando a retro-ciencia-ficción y, como dice Wilber,: “guárdense sus proyecciones para ustedes mismos”.
En realidad, y con esto quiero seguir exculpando al hermano Wilber de sus patinazos, yo mismo hubiera tomado en conjunto la Psicología Analítica con el más severo escepticismo si hubiese accedido a ella a través de mi pura mente-espíritu. Siempre diré que cualquiera que crea en las cosas que cuenta Jung sin haberlas vivido en sus carnes es un crédulo peligroso/en peligro, carne de cañón para cualquier secta destructiva o… algo peor."
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domingo, 16 de diciembre de 2012
EL SER HUMANO SEGÚN SUS REGRESIONES Y SUEÑOS
El pasado sábado, 15 de diciembre, de 21 h a 22.30, tuvo lugar la tertulia mensual de diciembre sobre"Espiritualidad, Filosofía y Ciencia".
El título de esta 16ª tertulia fue "EL SER HUMANO SEGÚN SUS REGRESIONES Y SUEÑOS".
El título de esta 16ª tertulia fue "EL SER HUMANO SEGÚN SUS REGRESIONES Y SUEÑOS".
En esta ocasión, tuvimos como invitado a Juan Antonio López Benedi,
Doctor en Educación por la Universidad Autónoma, Licenciado en
Filosofía por la Universidad Complutense, Escritor e Investigador de
Parapsicología. Integrado en la comisión de Hipnosis de la Sociedad
Española de Parapsicología.
Me gustaría destacar su talento como orador y divulgador, su cercanía y sencillez. Nos quedamos con ganas de profundizar en muchos de los temas que él nos presentó, como por ejemplo algunos de los casos de su práctica de hipnosis, así como la vinculación entre esta técnica, utilizada por psicoterapeutas habilitados como una herramienta más en su práctica profesional, con la Imaginación Activa o la meditación.
También me interesó mucho, y así lo hice constar cuando presenté a nuestro invitado, la vinculación entre el tema de esta tertulia y el de mi próxima novela, que llevará por título Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del Alma, que acababa de terminar justo cuando Juan Antonio López aceptó nuestra invitación a participar en esta tertulia.
Sin más preámbulos, os dejo el audio de la tertulia:
Para más información, os dejo el enlace al evento de Facebook pinchando aquí.
Me gustaría destacar su talento como orador y divulgador, su cercanía y sencillez. Nos quedamos con ganas de profundizar en muchos de los temas que él nos presentó, como por ejemplo algunos de los casos de su práctica de hipnosis, así como la vinculación entre esta técnica, utilizada por psicoterapeutas habilitados como una herramienta más en su práctica profesional, con la Imaginación Activa o la meditación.
También me interesó mucho, y así lo hice constar cuando presenté a nuestro invitado, la vinculación entre el tema de esta tertulia y el de mi próxima novela, que llevará por título Al final del túnel. Una historia sobre el despertar del Alma, que acababa de terminar justo cuando Juan Antonio López aceptó nuestra invitación a participar en esta tertulia.
Sin más preámbulos, os dejo el audio de la tertulia:
Para más información, os dejo el enlace al evento de Facebook pinchando aquí.
La idea de crear unas tertulias, cuya temática girase
en torno a los temas que encabezan su título, Espiritualidad, Filosofía y
Ciencia, surgió como consecuencia del interés que suscitaron los asuntos que se
abordaron en el transcurso de las presentaciones de mi último ensayo novelado,
titulado La Hermandad de los Iniciados.
Resultó
especialmente significativa la respuesta que, en el público asistente a la
presentación, que tuvo lugar en el Ateneo de Madrid, provocó la dramatización
de un fragmento de la obra mencionada, en el que se tocaban temas de rabiosa
actualidad. Dicha dramatización fue posible gracias al empeño y buena
disposición de Victoria Caro, Secretaria del Ateneo. Dejo más abajo un
fragmento de dicha dramatización, así como el archivo de audio en el que se
puede escuchar el acto completo.
Tras
las primeras presentaciones del libro La Hermandad de
los Iniciados, y después de la teatralización de la novela en el
Ateneo, Victoria Caro, Maribel Rodríguez y un servidor nos reunimos con el
objetivo de perfilar la idea original de crear un grupo en Facebook, y la
organización de unas tertulias en el Ateneo de Madrid. Estas ideas fueron
propuestas, gestadas y promovidas por Victoria Caro, a quien agradecemos
desde aquí su amabilidad. Recomendamos la visita a su página web Nuestra Ágora. De aquellas reuniones,
emergió el grupo de facebook "Espiritualidad, Filosofía y Ciencia",
abierto a todo aquel interesado en su temática. Este grupo serviría de
plataforma virtual para invitar, a quienes quisiesen, a asistir y participar en
las tertulias que se convocarán en el Ateneo de Madrid un viernes de cada mes,
organizadas por Victoria Caro y coordinadas por José Antonio Delgado (o sea, un
servidor) y Maribel Rodríguez, además de compartir nuestro honesto interés por
la espiritualidad y, por consiguiente, por la recuperación del contacto con el
Alma.
A partir del mes de julio del 2012, las tertulias se han trasladado al segundo sábado de cada mes y tendrán lugar de 21 a 22.30 horas en la Cacharrería del Ateneo de Madrid.
TERTULIAS ANTERIORES:
A partir del mes de julio del 2012, las tertulias se han trasladado al segundo sábado de cada mes y tendrán lugar de 21 a 22.30 horas en la Cacharrería del Ateneo de Madrid.
TERTULIAS ANTERIORES:
La primera tertulia, que tuvo lugar
el pasado 16 de septiempre del 2011, tuvo como temática "Espiritualidad
y Evolución de la Consciencia". A ella asistimos 19 personas
y sobre los asuntos que se abordaron realicé un resumen que puede leerse aquí.
La segunda tertulia, realizada el pasado 21 de octubre del 2011 y titulada "La Espiritualidad en el Mundo Moderno", está colgada en formato audio aquí.
La tercera, acontecida el día 11 del 11 del 2011, titulada Sentido de la vida en el mundo actual, podéis escucharla aquí.
La cuarta, titulada "Luces y Sombras del Espíritu Erótico", puede escucharse aquí.
Y la quinta, titulada "Creatividad y Espiritualidad en la vida del joven Picasso", puede escucharse aquí.
La sexta Tertulia con el título de "Encuentros Más Allá del Umbral. Sobre una medicina integral", aquí.
La séptima Tertulia bajo el título de "EL Sentido del sufrimiento", aquí.
La octava Tertulia fue: "¿Qué relaciones hay entre la creatividad, el progreso científico y la evolución de la consciencia?", aquí.
La novena tertulia, que trató sobre los "Encuentros entre el Cristianismo y el Islam", cuyo invitado fue José Luis Navarro, monje cisterciense que vive en el Monasterio Nuestra Señora del Atlas, en Midelt, Marruecos no pudimos grabarla.
La décima tertulia se tituló: "¿Es posible la UNIDAD en el AMOR? Alianza monástica entre Israel y la Iglesia", aquí.
La décimoprimera tertulia sobre Espiritualidad y Cine, aquí.
La duodécima tertulia sobre Las Apariciones Marianas en Medjugorie, aquí.
La trigésima tertulia sobre Crisis profundas y espíritu humano ante la vida y la muerte: Del Caos a la Curación, aquí.
La cuatrigésima tertulia sobre "Relaciones entre Sufismo y Psicología", aquí.
La quintuagésima tertulia sobre "Una visión de la medicina antroposófica del cáncer", aquí.
La segunda tertulia, realizada el pasado 21 de octubre del 2011 y titulada "La Espiritualidad en el Mundo Moderno", está colgada en formato audio aquí.
La tercera, acontecida el día 11 del 11 del 2011, titulada Sentido de la vida en el mundo actual, podéis escucharla aquí.
La cuarta, titulada "Luces y Sombras del Espíritu Erótico", puede escucharse aquí.
Y la quinta, titulada "Creatividad y Espiritualidad en la vida del joven Picasso", puede escucharse aquí.
La sexta Tertulia con el título de "Encuentros Más Allá del Umbral. Sobre una medicina integral", aquí.
La séptima Tertulia bajo el título de "EL Sentido del sufrimiento", aquí.
La octava Tertulia fue: "¿Qué relaciones hay entre la creatividad, el progreso científico y la evolución de la consciencia?", aquí.
La novena tertulia, que trató sobre los "Encuentros entre el Cristianismo y el Islam", cuyo invitado fue José Luis Navarro, monje cisterciense que vive en el Monasterio Nuestra Señora del Atlas, en Midelt, Marruecos no pudimos grabarla.
La décima tertulia se tituló: "¿Es posible la UNIDAD en el AMOR? Alianza monástica entre Israel y la Iglesia", aquí.
La décimoprimera tertulia sobre Espiritualidad y Cine, aquí.
La duodécima tertulia sobre Las Apariciones Marianas en Medjugorie, aquí.
La trigésima tertulia sobre Crisis profundas y espíritu humano ante la vida y la muerte: Del Caos a la Curación, aquí.
La cuatrigésima tertulia sobre "Relaciones entre Sufismo y Psicología", aquí.
La quintuagésima tertulia sobre "Una visión de la medicina antroposófica del cáncer", aquí.
El
acceso a las tertulias es TOTALMENTE GRATUITO y está ABIERTO a todos los
interesados.
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HIPNOSIS,
JUAN ANTONIO LOPEZ BENEDI,
REGRESIONES,
TERTULIAS
martes, 4 de diciembre de 2012
Entrevistado por Ángel Almazán en torno a la segunda edición de "La hermandad de los iniciados"
El
periodista y escritor, Ángel Almazán de Gracia, ha publicado hoy mismo en su
blog Librosaleer,
la entrevista que me concedió sobre la segunda edición de mi ensayo novelado La
hermandad de los iniciados. En dicha entrevista aclaro y desvelo
algunos de los temas principales que abordo en esta nueva edición. Traslado a
continuación el contenido de la entrevista.
La
editorial LibrosMundi ha publicado la segunda edición del ensayo novelado La
hermandad de los iniciados del escritor José A. Delgado (Madrid, 1972).
Esta nueva edición ha sido mejorada y ampliada, incluye ilustraciones y cuenta
con un nuevo prólogo que enmarca el contenido de esta singular obra.
El autor,
licenciado en Ciencias Ambientales, investigador y estudiante de Psicología,
aunque dedicado al estudio de la Psicología Analítica inspirada
por Jung, desde hace más de quince años, nos ofrece en su libro una fascinante
trama en la que convergen la gnosis, la alquimia, el hermetismo y la astrología.
También se aborda el proceso de individuación-autorrealizaciónen los evangelios gnósticos, el sustrato arquetípico de los relatos sobre la
vida de Jesús en los evangelios canónicos o el arquetipo del Sí-Mismo
proyectado en Jesús como Dios-Héroe solar mistérico que muere y renace.
Ángel. En tu ensayo novelado da la impresión
de que das preeminencia al mensaje que proviene en los textos gnósticos
encontrados en Nag
Hammadi, frente al de los relatos sobre la vida de Jesús en los evangelios
canónicos ¿qué ha motivado esa diferencia?
José Antonio. Esa pregunta no me la habían formulado
hasta ahora, y te agradezco que me la hayas hecho. Durante el proceso de
recopilación de información para escribir La
hermandad de los iniciados experimenté numerosos fenómenos de sincronicidad
relacionados con el mensaje de los evangelios gnósticos. Además de los
sueños que tuve sobre estos evangelios, me llegaban textos, documentales y
encuentros con algunas personas que me condujeron a interpretar el
descubrimiento, relativamente reciente, tanto de los papiros de Nag
Hammadi, cuanto del más reciente evangelio gnóstico de Judas, como señales
indicativas de la necesidad de una renovación de la actitud del hombre
occidentalizado para con la divinidad. Entendí que, en realidad, Dios no había
muerto, como había preconizado Nietzsche, sino que se había mantenido oculto
bajo la barbarie de los acontecimientos que han asolado al mundo durante el
último siglo (llamado o rechazado, Dios siempre está presente, como figura en
la estela de la tumba de C. G. Jung). Y el mensaje que los evangelios gnósticos
parecen decirle al hombre es que necesita despertar a la realidad del Alma, que
debe embarcarse en un viaje de regreso a su verdadero hogar espiritual, que encontrará
dentro de sí mismo, proceso que la Psicología Analítica
denomina proceso de individuación. Y
eso es precisamente lo que he tratado de representar en la trama de La hermandad de los iniciados.
Á. Has mencionado al evangelio gnóstico de
Judas, que también está presente en tu novela, ¿hay algún otro motivo, aparte
del aducido antes?
J.A. Así es, Ángel. Al igual que me sucedió
con los textos gnósticos de Nag Hammadi, me topé con el evangelio de Judas
por otra serie de fenómenos de sincronicidad.
Mientras escribía sobre el significado psicológico del arquetipo de los
hermanos gemelos, como una manifestación del yo consciente y su sombra, o del
Sol claro y el oscuro en la alquimia, llegó a mi conocimiento un documental del
National Geographic
sobre el personaje de Judas, en el recientemente encontrado Evangelio de Judas.
Después de ver ese documental me dispuse a buscar alguna edición traducida al
inglés y, para mi sorpresa, encontré que ya existía una edición en castellano
llevada a cabo por Francisco García
Bazán. En ese documento me topé con un Judas opuesto al que nos presenta la
Biblia. Allí se aludía al “misterio de la traición”, e interpreté que la
importancia que en ese evangelio se le concede a la figura de Judas era una
señal de la necesidad de tomar consciencia del lado oscuro de la divinidad, es
decir, del reverso tenebroso de la imagen de Dios que muestra el cristianismo. En
el evangelio de Judas se nos muestra que es la propia divinidad la que “arregla”
la traición de Jesús. Que es el mismo Dios quien envía a Jesús a la Cruz, sirviéndose de su
discípulo predilecto, Judas, para llevar a cabo sus planes. De modo que Judas y
Jesús son como las dos caras en las que se manifiesta la divinidad, una clara y
otra oscura, de modo parecido a como en china se representa al Tao. La
aceptación consciente de Judas como el discípulo predilecto de Jesús, el único
que es capaz de entender su mensaje, nos muestra la necesidad de aceptar el
lado oscuro y turbio de la divinidad, expresado en el hecho de que es ella
misma, la divinidad, la que pone a Judas, el traidor, en el camino de Jesús
para crucificarlo. Una auténtica prueba
de fuego y una exigencia moral sobresaliente.
Á.: En una entrevista
relativamente reciente publicada en la web junguiana Odisea
del Alma decías que el título original de esta novela fue Abraxas, entre otros, en alusión a la
divinidad gnóstica de Basílides y sus seguidores, pero que, debido a una
sincronicidad, finalmente decidiste cambiar ese título por el que ahora tiene.
¿Por qué elegiste el título de La
hermandad de los iniciados y no otro?
J.A.: Así es, Ángel, como bien dices esta
novela tuvo varios títulos antes de que decidiera su título definitivo, La hermandad de los iniciados. Aunque
algo he explicado ya en varios medios de comunicación, voy a aprovechar tu
pregunta para explicar con mayor profundidad el porqué de ese título.
Como probablemente
sepas, Michael Maier escribió una obra sobre alquimia en 1617 titulada Símbolos de la mesa áurea de las doce
naciones, en cuyo frontispicio aparecían las figuras de Hermes Trismegisto,
rodeado por once alquimistas. Esa imagen simboliza la cadena áurea de maestros
alquimistas, que tenía como fundador a Hermes Trismegisto, también conocido
como Mercurio, el tres veces sabio.
Pues bien, La
hermandad de los iniciados alude precisamente a esa misma
idea-arquetipo. El maestro de mi novela puede ser entendido como una personificación
de Carl G. Jung, pues considero que él fue un restaurador de la vía alquimista
en occidente. Él es un eslabón moderno de esa aurea catena de alquimistas, como lo han sido Goethe o Fulcanelli, y
se sirvió del lenguaje científico, que le es propio al espíritu de esta época,
para incorporar la obra alquimista de nuevo al bagaje cultural de occidente.
Pues en el camino alquímico podemos encontrar el punto de conexión entre todas
las creencias, dado que es el camino de la interrelación del hombre con la
chispa divina, que habita en su interior.
Sin embargo, el maestro de mi
hermandad no recibe ningún nombre, sus discípulos se refieren a él como "maestro",
precisamente porque trato de hacer más énfasis en el mensaje que en el
personaje, en lo esotérico que en lo exotérico y en lo simbólico que en lo
histórico.
Á.: Me gustaría preguntarte acerca de la importancia que concedes a María Magdalena en tu libro. En tu ensayo novelado, ¿María Magdalena es un personaje histórico o un símbolo de lo femenino?
J.A.: Me alegro mucho de que me hagas esta
pregunta, Ángel, y te lo agradezco. Algunos de mis lectores se han sorprendido
ante la importancia que Miriam adquiere en la comunidad de los doce. Junto al
personaje de Juan, Miriam, una personificación de la Magdalena, es la discípula
más querida del maestro. La íntima y próxima relación entre Juan, Miriam y el
Maestro hace referencia a la importancia que para las sectas gnósticas
cristianas tenía María Magdalena, hasta el punto de que la sitúan en una
posición privilegiada con respecto a Jesús. Pero, para despejar algunas de las
dudas y malentendidos que se puedan generar, dicha relación de intimidad y
compenetración entre Juan, Miriam y el Maestro en mi libro hay que entenderla
en un plano simbólico, nunca literal. Del mismo modo entendían los gnósticos la
relación de intimidad entre María
Magdalena y Jesús, es decir, ella, para los gnósticos y en mi novela, es
una encarnación de la Sabiduría divina, de modo semejante a como Isis lo fue
para la alquimia y el hermetismo. Estas relaciones, Ángel, se comprenderán aún
mejor tras la lectura de mi próxima novela, que llevará por título Al
final del túnel, puesto que se trata de la precuela de La
hermandad de los iniciados, y que, si dios quiere, se publicará durante
el mes de febrero del 2013.
Á.: El nombre del protagonista de tu novela
es Juan ¿por qué elegiste ese nombre?
J.A.: Sí, el nombre está elegido a propósito.
Muy brevemente te diré que alude a la figura de Juan, el discípulo
querido de Jesús, a Juan
el Bautista, el precursor de Jesús, y, sobre todo, a Juan el Evangelista y
autor del Apocalipsis. Durante la Edad Media, todos ellos estaban estrechamente
vinculados. Aunque el motivo de haber elegido ese nombre se entenderá mucho
mejor tras la lectura de Al
final del túnel, lo que sí puedo decir es que, al seleccionar a ese
personaje, estoy enfatizando su
capacidad visionaria. Juan el Evangelista es conocido por sus visiones
escatológicas, y el personaje de mis dos libros tiene, de modo parecido,
multitud de visiones de tipo profético. En lenguaje junguiano, Juan es una
personificación de la intuición introvertida.
Á.: Por último me gustaría preguntarte por
el mensaje de tu novela. Además de tratarse de un ameno ensayo novelado ¿hay
algún contenido de fondo que desees transmitirle al lector ?
J.A.: En efecto, Ángel. A lo largo de todo el libro, el
lector podrá seguir un hilo conductor del
tema principal del que me ocupo. Y ese asunto gira alrededor del colapso
de nuestro paradigma, devorado por la oscuridad de la noche del sinsentido,
incluso aunque no lo parezca. Podría decirse que esa crisis que hoy hipoteca
todas las conversaciones y portadas de los medios de comunicación va mucho más
allá de la economía. Y esta obra es también, tácitamente, un ensayo novelado
sobre la actual crisis, pero de la parte de ella que no se ve. Paradojas como
el tan anhelado divorcio entre la consciencia feminista y el sustrato femenino
arquetípico o la mezcla y confusión de lo más sagrado con lo más abyecto, son
abordados de manera directa. Ese paisaje, el de la realidad actual, oscurecido
por la indiferenciación y el sinsentido es parte sustancial de la trama de La hermandad de los iniciados. Pero, al
mismo tiempo, trato de dar esperanza al lector, mostrando que, al final del
túnel, se encuentra la luz de un nuevo amanecer.
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